lunes, 14 de septiembre de 2015

EL GUERRERO DEL ANTIFAZ — ENTREVISTA A JOSE RAMÍREZ

Otra vez empezando con espadachines.
Dicen que para nostálgicos. Pero es
también ejemplo que cómo era el país
entonces y cómo debía producirse
No puedo dejar de recomendar la extensa e interesante (en algún párrafo, intrépida, trasgresora, quizás incluso, insolente —para según qué refinados paladares—) interviú que TOMOS Y GRAPAS ha realizado a JOSE RAMÍREZ. Causa: el relanzamiento de los tomos de las aventuras de uno de los personajes con más solera del tebeo patrio: El Guerrero del Antifaz, combativo converso creado por MANUEL GAGO en 1943.

Años duros. Difíciles. Años del hambre. Donde la necesidad de distracción e ilusión era tanto o más fuerte que hoy día. Reflexionemos un instante sobre el poderío de la evasión popular, económica, pulp. Durante la Gran Depresión nacen personajes como DOC SAVAGE, LA SOMBRA, BILL BARNES, CONAN… iconos que siguen dando, hoy día, qué hablar. Influyendo al cine o el tebeo. El norteamericano entonces hacía largas colas para obtener un plato de sopa y acampaba en Central Park.

Y ahí estaba un pequeño (o grande) grupo de personas que, en el intento de ganar el bollo diario, enfocaba su esfuerzo, en este caso imaginativo-literario, en procurarle al país, poderosamente golpeado por la crisis económica, evasión ‘barata’ que consiguiera encandilarles, distraerles, aunque fuese una simple hora, de la tortura acuciante de sus graves problemas.

Al parecer hay un sano deseo de
recuperar el considerable trabajo de uno
de nuestros grandes autores
La dosis del yonki, infinitamente más beneficiosa e inocua que la de las drogas duras.

Merece encomio el esfuerzo que se está efectuando por recuperar este material (está en agenda tanto rehabilitar este Guerrero como otros personajes de Gago, como realizar una actualización de ellos para “armonizarlos” con la actualidad y el exigente gusto del lector domado a base de proezas mainstream) pues es la recuperación de un legado cultural que no debería ser tan alegremente desdeñado como suele hacerse.

Ramírez habla, con patente amargura, de la situación de la historieta en nuestro país. Aquí entroncamos pareceres, y para el lector habitual de este blog, y su “hermana”, sabe que he vertido cítricas opiniones al respecto en anteriores post. Fruto de una dilatada experiencia, del encontronazo con lo mediocre, lo miope, la envidia y el desprecio por el producto made in Spain, los colectivos “mafiosos” y sus “predilectos”.

Ramírez ha sido, empero, sumamente cortés al evitar citar esos nombres que deberían apoyar (no digo ¡aclamar!, pero sí considerar qué esfuerzo se hace, y dedicarle algunas palabras estimulantes) iniciativas parecidas, o el querer sacar adelante producción nacional. (En lo que me toca: BIANCA BLAZE.) Desde sus electropúlpitos, tal como éste, o el de las virulentas redes sociales, lamentan alguna vez qué poco apoyo recibe nuestro tebeo.

Y no olvidemos que este esfuerzo procede
de la misma fuente, ¡y destinado al
mercado anglosajón!
Cuando les toca arrimar el hombro, “algo” se entromete y prefieren ignorar de qué va la audaz empresa. Aun la vituperan. La torpedean, cuando deberían mostrar más generosidad y pensar PENSAR que una historieta fuerte significa la posibilidad de que ellos también puedan regalarnos sus proyectos.

Sin tejido industrial, no hay tebeo. Es curioso, pero en esos años del franquismo, sí había industria del tebeo. Y eso que estábamos en la cueva, el ostracismo, el no sé qué, memeces progres muy a mano y trasmano para quedar bien y recibir subvenciones. Hoy día, con el potencial técnico del que disponemos y libertades que disfrutamos, sólo un puñado de kamikazes están listos a dársela durante el empeño de re-construir esa industria, dilapidada de mala manera por oscuros motivos.

Ojalá se entienda la aventura con el mismo
espíritu que, de continuo, renueva
CONAN en quioscos y tiendas
Están los salones del cómic, fines de semanas gráficos y los colectivos que, se supone, están por la veneración/apoyo/difusión de nuestras viñetas. Están. Eso también lo he comentado. Los organizadores de esos saraos parecen atender a sus necesidades priápicas (deduces viendo qué consiguen) y ahí quedó. Un poco de inocencia podemos brindarles: es el país. Sus instituciones. La cultura general. Bien hace Ramírez señalando qué respeto naciones vecinas dan a su producción gráfica. Qué poco recibe aquí.

Resta esperanza. Hispanoamérica ha respondido con ilusión tanto a esta noticia como a la agenda editorial. De nuevo: nadie es profeta en su tierra. Hay que hacer las maletas y regresar con aureola de santo para recibir respeto. Y luego, ¡ay!, esas mesas redondas, los coloquios, los nombres de renombre lamentando LAMENTANDO la crítica situación de nuestro tebeo… sus autores… Pero, ya digo, de apoyarlo…

Adelante con esa entrevista, ¿vale?