![]() |
Cuanto más pienso en su argumento, menos lógica le veo. Hasta la evasión más popular debe tenerla. Es lo que diferencia al escritor del vulgar juntaletras |
Quienes llevan años leyéndome conocen mi
afecto por este tipo de vapuleada literatura, pese a contar con numerosos
adeptos. La denuestan por su baja factura, argumentos, economía, tamaño,
extensión. Esté dedicada a un lector en principio poco culto, al que la
literatura sesuda, la Alta Literatura,
aturde, aburre, abruma, agobia. La muestra de mi querencia por el pulp es el panteón que le erigí en LAS GRAVES PLANICIES.
Una cosa, empero, es que aprecie mucho
esta literatura (acaso porque la maltratan; es como ponerse de parte del débil,
defender causa perdida), y otra que tope con una de estas despreciadas gemas presentada
de forma fraudulenta y lo calle.
De un tiempo a esta parte, en las redes
sociales especialmente, se aprecia convulsa actividad por propagar/defender las
novelas de a duro, editando nuevos
títulos de una nueva hornada de escritores que creo expresan el mismo cariño
por el infamado género que manifiesto en el primer párrafo. Este producto
pertenece a esa “new wave” citada.
Un sigul del pulp patrio es que sus autores eligen alias anglos quizás por
miedo, y no infundado, a que un nombre castizo espante al potencial comprador.
Un apellido anglo da sensación, merced al poderío del cine y la ficción general
que llega allende el Negro Atlántico, de tener marchamo glamoroso que alguien
llamado ‘Antonio Santos’ no daría. Va a ser uno de los nuestros lo mismo que un
mericano, enga ya, ¡amos allá!
![]() |
Un veterano con una extensa producción a la espalda. Seguro que, aunque se canibalizara, no robó a nadie obras |
El autor (¿o pirata?) de este pulp firma como DAMIEN WAKE. Los puestos en la ficción al instante van a reconocer
la ironía. Bueno: Mr. Wake ofrece historieta que transcurre en Gran Canaria, preñada
de desmembramientos y casquería gore,
así como un nutrido plantel de personajes de mayor/menor calado que mueren o
sirven de aturdido elemento dramático/suspense/pista para alcanzar el clímax.
Vale: nuestra piel de toro cuenta con
escabrosos episodios de salvajismo criminal dignos de la peor tradición
anglosajona, por continuar con la previa digresión. Pero lo de un leñador
psicópata masivo que parece escapado de lo más remoto de los bosques
canadienses e inquilino de fétidas roulottes
con familia de tarados endogámicos, delata demasiado su verdadera procedencia. Su
no insularidad.
Brioso, Mr. Wake “describe” este descuartizamiento
de incautos confiando en una cosa: nadie va a descubrir su crimen. ¿Cuál? Pues…
¡no ser autor del relato! Un avispado canario, he intuido, ha hallado en alguna
parte (vía internet-Amazon) un relato
gore, lo ha traducido con habilidad,
cambiado lo que fuese de Maine (o, ya que estamos, Canadá) por ubicaciones
canarias, ofreciéndolo a la venta.
![]() |
Lo más divertido:nuestros autores pulp (terror, CF, western...) se diversificaban a través de un dédalo de alias |
Eso se llama PIRATERÍA, Mr. Wake. Los pioneros
del pulp patrio, los CLARK CARRADOS,
GLEN PARRISH, o MARCIAL LAFUENTE ESTEFANÍA, se lo curraban, aunque se
canibalizasen. No saqueaban trabajos ajenos de alguna fuente ignota. ¿Qué lo delata?
Términos que han sido literalmente traducidos del inglés; porque en España la
policía no es tan incompetente; porque tenemos una eficaz Guardia Civil que sin
tardanza investigaría esos crímenes atroces que el autor describe; porque aquí
no hay Departamento de Homicidios,
sino Grupo, Unidad, o Brigada. Porque ¿qué puñetas hace un policía irlandés
estilo BRUCE WILLIS (que encima no sabe gaélico) incrustado en Personas Desaparecidas de Las Palmas?
¿No hay agentes patrios para sustituirle? El empaque (¿o complejo de
inferioridad?) del anglo como protagonista para potenciar la novelita…
Conviene alertar del atraco. No todo
vale, aunque esta era de internet dé a entenderlo. Hay una sensación íntima de
pundonor que obliga aún a hacer las cosas con decencia. Y robar so pretexto de
que esto es pulp, ergo: basura, cuatro
piensan leerlo, nadie va a descubrir el asalto, no es ninguna excusa para
robar.