viernes, 19 de octubre de 2018

EL VIEJO LOGAN — TANTO QUE CONTAR, TAN POCO NARRADO

Cubierta del recopilatorio. Road-comic
que podía relatar más de lo que, al final,
termina contanto

Ya he comentado que no leo reseñas sobre algo que tengo pensado comentar para evitar influenciarme; después sí miro para comprobar cuánto diferimos o acertamos cada cual.

Empero esta vez no seguí la regla de oro. Lo he pagado caro.

En vez de seguir la norma, confiar en mi instinto, preferí fiarme de la opinión de nosécuántosmil que ¡ensalzaban! la costosa novela gráfica, vertiendo ditirambos que sólo pueden explicarse así: el nivel cultural del lector medio, en plan kamikaze, cae vertiginoso, sin freno. Pues esos comentarios destacaban más/menos que la fortaleza del recopilatorio está en un punto concreto: la violencia.

Nada más. Los restantes elementos que componen una obra (en este caso, TBO), como la historia per se, qué idea desarrolla, todo el apartado gráfico, la sensación de literatura (léase: calidad de los diálogos), es menudencia mínima-nimia para estas personas, que únicamente descollaban que había violencia para dar y tomar en clave SIN PERDÓN.

¿De verdad esto depara el futuro a la historieta? ¿Insinuaciones y superficialidad? Es verdad también que el escritor no ha pretendido más. Plantea una muy notable premisa que ha desaprovechado como un criminal. Se ha centrado en que LOGAN (avejentado y con sus poderes curativos en Nivel KER) corta a un mogollón de tíos una vez queda unleashed o hace macabras mutilaciones para deleite de una plebe infantiloide de lectores incapaces de ver cómo se ha desaprovechado un buen argumento.

La madurez (y las minusvalías) están cada vez más en boga
en la historieta, ¿en contraposición a aquellos tiempos en que
estas figuras parecían
forever young forever?
Para entendernos, un breve resumen: Norteamérica, futuro MARVEL relativamente próximo. Han ganado los SuperVillanos (o sea, WANTED otra vez) y se han repartido el país de la tarta de manzanas. (De nuevo, el ombliguismo estadounidense: más allá de sus costas el ancho mundo es una bruma de adulterados estereotipos culturales con acento mejicano o aliento a borchs.) Ignoramos cómo los SuperV se han distribuido el resto de la Tierra. Tampoco parece sea importante.

Logan cultiva una parcela desolada. Tiene problemas para pagar el alquiler. Sus caseros, la BANDA DE LOS HULKS, lo ponen en un tremendo brete y el canadiense (viendo qué chungo todo estaba en Norteamérica, ¿por qué no volvió al hogar? Si debe pasarlas putas, mejor hazlo en tu país, ¿no? Hasta RIDDICK apreciaba valor en la patria) acepta una misión suicida (a ese filme de CLINT EASTWOOD —RUTA SUICIDA— debió ajustar la historieta MARK MILLAR) propuesta por OJO DE HALCÓN. Gana una pasta, se libra de problemas con los Hulks, se entrega a criar a su gente y cultivar su finca.

Cierto: algunas viñetas desprenden crudeza.
Pero una historia es la suma de numerosos
elementos; los autores han priorizado empero
la violencia sobre otras cuestiones; como si
así contentaran a un publico que nada más
entiende de  que es"la hora de las tortas"
Cruzan el país (balcanizado, en la miseria, lleno de peregrinos que ansían retornen los SuperHéroes) para entregar la mercancía. No diré cuál ni a quién para que, cualquiera de desee cometer este riesgo, tenga esa curiosidad al menos. Al regresar a casa, descubre que los Hulks han masacrado a su familia y esto motiva a LOBEZNO a ‘lobo-tomizar’ a toda la ralea de canallas. Más violenta deadpool. La historia, que daba para tanto (el acoso de quienes ansiaban adquirir la valiosa mercancía que transportaban, dibujar más ácidamente el CV de los personajes que aparecen, narrar cómo los SuperV empezaron a matarse entre sí cuando desapareció el leit motiv de sus existencias, porque son malvados bastardos codiciosos traicioneros y siempre quieren más Más MÁS), se reduce a un puñado de matanzas que STEVE MCNIVEN, el hombre de los primeros planos, intenta esbozar con la mayor visceralidad y crudeza posible.

Esto no es contar una historia, con diálogos monosilábicos encima. Es otra cosa. Y si el lector moderno no puede verlo, el ya amenazado porvenir de la industria se oscurece aún más. Compárese este El viejo Logan con las saltimbanquis aventuras de los Superhéroes de los 60-70. Preñadas de tonterías, ajá, sí. Pero cargadas de acción, tensión, drama, aun romance, a un nivel que este recopilatorio ni soñar puede dar. Solo… bosquejarlo.

viernes, 12 de octubre de 2018

READY PLAYER ONE (FILME) — EN MEMORIA DE ATARI

Uno de los tantos afiches. Esto ni es 
THE MATRIX ni AVATAR, como he leído
por ahí: es
TRON. Homenajea a los 80

La efusiva emulsión de mitomanía que luce esta espectacular producción de $TEVEN $PIELBERG plantea cuestiones sociológicas que espero poder comentar con eficacia. Después, confirmo que Ready Player One es TRON (cuesta un momento notarlo, por mor de la multitud de “cameos” de la CultuPop que el ojo entrenado atisba o intenta identificar conforme, en oleada, van apareciendo fugaces por la pantalla, y que están ahí situados para eso: evitar advirtamos el parecido) con unas infografías cojonudas y un argumento quasidetectivesco que la eficaz mano pudorosa del MIDA$ de Hollywood suaviza para no hacer una cinta ‘escabrosa’ que pudiera alejar a un masivo público juvenil, haciendo peligrar la inversión efectuada, esperando aumentarla con holgura.

Además puede asegurarse, con mínimo-nimio riesgo, que honra también a las producciones ochenteras de JOHN HUGUES de las que KEVIN SMITH quiso mofarse con su saga de CLERKS, como delata el gárrulo fumeta JAY. Son cinco los chavales que consiguen la fantabulosa gesta en un escenario aún más fantabuloso. EL CLUB DE LOS CINCO, vamos. O la más moderna versión de LOS GOONIES en un tribalpunk menos abrasivo que el de SOGUETTO, a modo esbozado en el barrio que habita el protagonista.

Imagino que $pielberg se estremecería según leía la novela. No sé si llegaría a soltar alguna lágrima; se humedecieron sus ojos comprendiendo qué sustancial legado ha dejado a la Historia, mediante las producciones que ha filmado o respaldado. ¿Se enternecería al evocar tiempos pasados (quizás sin retorno) conocidos como Década 80, La Década Prodigiosa, la de la Movida?

Eso sí: avatares, a mogollón. Como los que caracterizan
a los héroes, ejemplos de películas de JOHN HUGUES
o el missmo $PIELBERG y su secreto de la pirámide
Porque las que la han sucedido no tienen, ni de lejos, su glamour. La aparatosidad de los efectos visuales computarizados no puede, en justicia, rivalizar con la enorme carga de artesanía, imaginación, innovación, magia, nuevas sendas a abrir y explorar, que supuso los 80. Ejemplo: el cine ¿no está inmerso en una renovación de clásicos de esa época mas en clave feminista/femenina?) Huyen del término remake pues está hostilizando a los críticos. ¿No quedan ideas puras en Hollywood?, les acusan. Piensan contentarles así:

Lo reconstruyen todo empero, donde teníamos un hosco MAD MAX, ahora hay una feroz IMPERATOR FURIOSA. ¿Captan la onda? Porque más clara, no puede ser. (Lo que están haciendo con los nuevos EPISODIOS de STAR WARS no tiene perdón de Dios. Y todo por halagar a minorías que quedan siempre descontentas, no pensando narrar historias.)

Los trasuntos de DR. DOOM y un EVIL SUPERMAN unidos
para conquistar una realidad pararela pero artificial,
aunque  de notable empuje popular
Tron, A-Ha, adolescentes intrépidos (sin BSO de JOHN WILLIAMS…) años 80 todo. Aun WILLIAM GIBSON, el gran Profeta del Apoqueclipse del Mañana-Mañana, está aquí representado, junto a un montón de iconos de la CultuPop en cuyo pellejo virtual puedes deslizarte para vivir una existencia de aventuras sin fin-sin fin en un oasis computarizado que promete evasión eficaz de una sórdida realidad. Todo es, en el fondo, empeño de las nuevas décadas por regresar, de un modo u otro, a Década 80. La música. Los personajes. La iniciativa. El emprender una odisea, aunque sea artificial. Pues ¿qué fue de la maravilla del esplendoroso futuro prometido? El rimbombante lema a gusto del ateo republicanismo está errado: no ha muerto Dios, sino el futuro.

Hey hey, el GIGANTE DE HIERRO poseía una panoplia más
que destructiva; podría encargarse del malo sin problemas,
pese a su aparatoso alias mecánico. Menos rollo, STEVEN
Se glorifica Década 80 por ser la última brillante DE VERDAD vivida. Y en esta distopía se aferran al oasis virtual con iconos o remembranzas de los 80 por lo mismo: su realidad profana el cadáver del futuro. Un día alguien abrió la puerta, hallando al desmesurado difunto. ¿Qué hacer, tras darle sepultura? Doparse con nostalgia A TOPE, residiendo en un momento en que aún el Mañana-Mañana prometía portento; o sea, Década 80.

No sé qué efecto en público más joven produce tanta añoranza. Si lo entienden. Los SFX lo disimulan todo, sospecho. Pensarán que es un megasuperespectacular videojuego (lo familiar, su futuro) y así asimilarán la película. Perdiéndose lo imaginativo de aquél ayer, donde artesanas maquetas y stop-motion disparaban nuestra ingenua imaginación.

viernes, 5 de octubre de 2018

GUERRA EN MARTE II — ELOGIO AL BLANCO IMPERIALISTA

Ajada portada. Juguemos al misterio;
mantengamos la española identidad del
prolífico autor en secreto. Simple pero
eficaz evasión

Sin duda bajo pseudónimo, GLENN PARRISH escribe una simpática novelita “de a duro” donde los malos reciben su merecido en un entorno cósmico de codiciosos terratenientes, traidores militares, teletransportadores, láseres, duplicadoras de materia y beldades “del espacio” que demuestran tener acero, ¡MÁS ACERO!, bajo su insinuantes curvas.

Y, ah: el superhombre. Menudo elemento.

Antes, está una cuestión que prefiero priorizar en esta reseña sobre una historia de estas características, parte de una compacta muralla de desprestigiada creación autóctona por las eminencias críticas literarias… y sectores de “la lectoría” en general. Siendo un trabajo alimenticio (espero se pagara con decencia), no es Arte, ni Literatura, en su más pura concepción (o sea: la pose, el estilo, el amariconamiento góticopoético, el pasar hambre, modelar con la ceja enarcada con aire de jactancia…). Merece el ostracismo, pues.

Pero ¿han reparado en qué vasta cantidad de creación hay ahí? ¿Qué prolífica profusión de ideas, argumentos, sugerencias, apilados en entregas de unas veinticinco mil palabras, desdeñadas por el formato como llegaba al lector: envoltura pulp patrio con autores de nombre anglo para aparentar excelsa calidad foránea importada?

Esta está mejor conservada. Me fascinan
dos cuestiones de este asunto: una, la
inmensa cantidad de material que existe.
La otra el género, en una España que no
se muestra sensible (en ningún periodo
histórico) a la ciencia ficción. Otras
cosas ocupan su interés
Si el nombre era de un paisano salamantino (por poner), ¿temían que el impacto en el eventual comprador fuera menor; mínimo-nimio incluso? ¿Aunque lo escrito, en un momento dado, superara a la legendaria prosa de HARLAN ELLISON o SAN ISAAC ASIMOV? Esto es España (y la de Una-Grande-Libre, encima). Imposible un  turolense divague sobre robots, naves espaciales, civilizaciones extraterranas deslumbrantes o caducas, y con esmerada calidad. Impo-sible. Esto es materia extranjera. Esos sí saben.

De este pulp patrio sin embargo destaco qué ingenua es en cierto momento su trama, así como qué irritante resulta el deux ex machina que envuelve como un poderoso manto de destino manifiesto al combativo JOE ROTTAM, protagonista-colono granjero, a cuya parcela en un mundo en primera fase de colonización bautizado Marte II (por su semejanza con nuestro Marte), dos planetas en conflicto le teletransportan su guerra por la hegemonía del trono. Monarquías antiguas, la que gane gobernará ambos planetas.

RUBÍ, la general en jefe (descrita con todo sensual lujo de detalles, digna pariente de DEJAH THORIS) de una de las fuerzas pierde la batalla mas salva la piel porque, al haber luchado sin permiso en tierras de Rottam, éste la hace su esclava. (El femerulismo actual, ¿toleraría este giro?) Pero Rottam tiene problemas con el cacique del planeta, y termina convertido en el ESPARTACO del planeta de su cautiva, al cual se teletransporta, para luego liderar un movimiento antibelicista que degenera en una CÚPULA DEL TRUENO donde los reyes litigantes deben enfrentarse. Sus respectivas tropas desertan: exigen que sus soberanos se maten entre sí. Dos hombres entran; uno sale. Empero no dan la talla.

Otra más (hay cientos, creo). No. Este
autor no es de los que escribían "a
ratitos, como debe ser". Lo hacía en firme,
como los machotes, no las góticonenazas
Que las tropas deserten manifiesta pasmosa ingenuidad por parte del autor. ¿Acaso no contempló nuestro scriptor que siempre existirán fanáticos listos a continuar la guerra, que entre los oficiales habría los suficientes dispuestos a lubricar sin cesar la carnicería, apelando a toda suerte de tesis patrióticas, al miedo, la codicia? Pues no. Vale que el populux repudiase la contienda. A la guerra no la para ningún panfleto, Joe. Muta de aspecto y prosigue. Y que Rottam llegue y lo sepa todo, lo arregle todo, tenga un plan para todo... ¡ERRR! Semeja la traslación de la superioridad innata del blanco colonizador imperialista sobre los nativos ignorantes, pese a su envidiable HITECH aborigen.

Pero admito que el uso del lenguaje (más culto de lo que al principio esperé) o los recursos narrativos son óptimos. Mantienen el interés y la imaginación de una fábula que, sospecho, debió fascinar a alguien en aquellos tiempos de LA CONQUISTA DEL ESPACIO, vista en televisores en blanco y negro antes o después del NODO.

viernes, 28 de septiembre de 2018

MATAR O NO MATAR, ESTE ES EL PROBLEMA — ¡SIN PIEDAD, EDWINA!


Afiche. Un histriónico VINCENT PRICE
encarna al vigoroso vengador EDWARD
LIONHEART. No se lo pierdan
VINCENT PRICE se redime del todo/completamente de las adaptaciones de los relatos de EDGAR ALLAN POE que ROGER CORMAN travistió con algunos aliños de cuentos de HOWARD PHILLIP LOVECRAFT con la espléndida y vigorosa encarnación del excesivo actor shakesperiano EDWARD LIONHEART en esta elegante cinta británica de humor negro de 1972.

Al menos, esos travestismos dieron a Price amplio repertorio de personajes peculiares protagonistas. Así, forjó un Lionheart tremebundo, excelso en su excentricidad, repleto de eruditas citas del Bardo que endosar a los destinatarios de su ODIO: sibaritas críticos teatrales que le privaron de un importante premio de interpretación de concesión anual.

Theatre of blood, título original, también denuncia a los críticos que, desde fatuas torres de marfil, con hierático mohín y malvada prosa tiránica, pueden destruir una carrera, arruinar una producción, desemplear a buen número de personas, malograr el futuro de aspirantes a leyendas que jamás podrán destacar por ser víctimas de una caprichosa reseña adversa. O sea: ¿cuántos LAURENCE OLIVIER (tomándole como el Excelsior! de la interpretación) estaremos perdiéndonos debido a ese pérfido comentario escrito por una “autoridad” que cura-o-mata al albur del estado de su hígado ese día?

Lionheart acentúa su dramatismo personal con un atuendo
digno del más infantil imaginario sobre DRÁCULA. A posta
elegido, fijo
Lionheart medio se pertrecha en ese argumento para liquidar (o mejor, castigar) de forma tan ‘constructiva’ a los críticos. Les aplica el tormento y/o sentencia de una obra de Shakespeare que Lionheart interpretó y que el tal crítico denostó en su columna. La otra mitad lo da el que la película debía tener un contenido comercial, y emplea esa  selección de imaginativos asesinatos producto de una elaborada venganza mucho más cuidada que la de cualquier CONDE DE MONTECRISTO, empero muy en la línea del V de V DE VENDETTA. Apreciaría la rica ironía que contiene cada ejecución. Ajá, sí.

Mas prefiero resaltar el objeto de la crítica. Los críticos, mejor dicho. Como autor, sé qué riesgo (y no mínimo-nimio) corro cuando arrojo una creación al público. Pienso haberlo hecho lo mejor posible. Como humano, no puedo soslayar el fallo o defecto, por mucho que lo intente. Me inquieta pues el vitriolo sibilino que me arroje un crítico situado en la cúspide de una cumbre borrascosa tanto fabricada por él como por el entorno de una elite veleta que estima que el Tal merece esa “superioridad”. Elude juzgar la calidad de mi obra con honestidad. Se desahoga destruyéndola por haber tenido ese día un percance o altercado (doméstico, pongamos). O peor: porque mi calidad sea tal que ponga erectas todas sus envidias al descubrirle su masiva impotencia creativa. Y ¡ataque!

Lionheart demuestra su versatilidad actoral y aprovecha los
sanguinarios recursos del repertorio shakesperiano para
ejecutar su barroca venganza
Estoy inerme. La Eminencia Ha Hablado. No querrá oír mi defensa la frívola Jet Set que finge intereses culturales (ayer, el cubismo; hoy, las novelas gráficas; mañana: tirarse por Despeñaperros), enhebrada con políticos cortoplacistas que entienden que ese bisel de “verse en la Cultura” puede beneficiarles. Todo se resume a que Habló La Eminencia. A que entiende ¡que no veas!

La alternativa es la Alternativa Lionheart. Dramatizada. Teatral. Barroca. Im-posible. Hay que tener cuidado con la crítica pero debido a la perspectiva que estoy alumbrando: la del antojo. La maldad personal. La envidia. Cunden los ejemplos. Creadores ayer desdeñados hoy la Nueva Generación Crítica los ¡aclama!, y consigue, además, demostrar la perversa y gratuita inquina personal del que vituperó antaño.

EDWINA (DIANA RIGGS) hace un tiempo el doble juego;
pronto queda empero demostrada la lealtad al padre
Este “defecto crítico” no incumbe sólo a las Artes. Los medios de comunicación (o redes sociales) diseminan reseñas emponzoñadas que envilecen al periodismo, manchan la integridad y la veracidad de la información que transmiten. Aun dañan personas con sus espurios intereses partidistas o personales. Algún día, espero, tendrán su Lionheart.

Hasta tan feliz fecha: gocemos de este espectáculo.

viernes, 21 de septiembre de 2018

LOS CEREBROS PLATEADOS — IRÓNICO VATICINIO

Portada de un divertido libro que
solazará a muchos. Pero nunca a los
de la literatura gótica. ¡Les pediría
una cultura de la que carecen!

Desde 1961, FRITZ LEIBER proyecta una elegante sátira sobre el presente mundo editorial y la rápida decadencia del criterio cultural del lector. Con estructura de obra teatral (lo sugiere que una de las partiquinos se llame ELOÍSA IBSEN), el mordaz autor despliega una audaz historia que, sospecho, tiene algún tinte autobiográfico.

[También conviene destacar que hoy jamás publicarían Los cerebros plateados. Tanto por su elaborada prosa (que, a un lector medio, sólo le produce solaz), como por pedir al lector expresos conocimientos para apreciar, en su total envergadura, la grandeza de la narración (por sus alusiones al entonces de concepción/aparición del relato).]

Resalta un secundario fantástico, el robot autónomo ZANE GORT, que según avanzas en la lectura se hace más grande. Acaba siendo el amo, el tío. El supuesto protagonista, GASPARD DE LA NUIT (un alias comercial), es un hombre sencillo, fondón, mínima-nimiamente ambicioso, al que involucran en un torbellino ácrata de majaderías populistas que amenazan no obstante con destruir su profesión: la redacción de novelas.

Paremos aquí. Porque en el futuro que describe la novela, sobre 2200AD, los escritores ya no escriben. Son meros mecánicos que lustran unas aparatosas ‘máquinas redactoras’ que, alimentadas con vocabulario, gramática y distintas líneas argumentales que van mutándose para proporcionar un relente de novedad al vasto delta de lectores (que supera los confines selenitas), proporcionan una producción de ficciones mecánicamente escritas que permiten al lector incluso poder conciliar el sueño.

Un relativamente joven FRIZT
LEIBER, quien, como escritor,
fue lo bastante fecundo como
interesado en distintos temas
Este detalle es interesante. Porque los cerebros a los que alude el título, ‘procedentes’ de nuestro ahora, descubren que la creación literaria que abundante y fluente nutre a tantos lectores está vacía de contenido. Su mérito reposa en que no causa inquietud al lector, que detesta la complejidad argumental en la moderna manufacturación literaria. Mas Zane Gort, también escritor, produce vívida ficción pulp para otros robots y, descubren los cerebros, es más intensa y elaborada que la generada, en apariencia, por los humanos.

Los escritores biológicos se limitan a posar en barrocas portadas holográficas que desprenden sensaciones olfativas y táctiles, ataviados a como se supone lo hace un escritor (o según el género que toca): exagerado-extravagante. Actúan, en realidad. Son estériles por entero, y ante el reto que ellos mismo originan, de escribir sin mecaayuda, se revelan impotentes del todo/completamente.

[Leiber era actor. Y, al prestar a estos escritores una facha determinada, evoca la época en que a los actores se les estimaba ataviados de una manera característica (algo así como pintan a una megaestrella del rock) para destacarse del común del populux.]

El libro también es muy crítico con
las elites culturales. Con elegancia,
eso sí. Y no sé cuánto de 'cordial'
con SAN ISAAC ASIMOV (por
boca de ZANE GORT)
Empero lo que me ha llamado la atención del delicioso libro condenado al ostracismo, u olvido, debido al requisito de pedirnos una cierta cultura, es que preconizaba la actualidad. Las editoriales ya no (d)estilan libros llenos de un suficiente nivel. Al escritor, o las mediocridades que así se definen, le piden compile, apile, amase, suelde, ensamble, determinados párrafos para confeccionar un bestseller resultón que sacuda, por un breve espacio de tiempo, el interés de lectores cada vez más adormecidos (por no decir idiotizados, por respeto a quienes tienen nivel cultural), más imposibilitados para decir: Pero ¿qué mierda es esta? Importa nada más que el libro, vendido como una excelencia de la narración, sin serlo en absoluto, tenga un grosor considerable y cause moda, que no sensación. ¿Os suena? Zombis, nósferos, sadomaso grey gris…

Leiber alertaba sobre el presente, desollando tanto la ciega voracidad de los editores como su estulticia, decididos a ahogar a los auténticos escritores con “inmemoriales” fárragos escritos por juntaletras que dan el pego, capaces de alegrar a una enorme masa popular que luego, sin embargo, critica al pulp por su condición de literatura popular.

domingo, 16 de septiembre de 2018

(APÓCRIFOS STAR WARS) EL OJO DE LA MENTE — O LA NOVELA QUE PUDO ANIQUILAR LA SAGA

Cubierta. Publicada hace 40 años, aún
no entiendo a qué se refiere el título.
Porque si es una alusión a poderes
mentales o iluminación Jedi: nanay

Nace del inmenso éxito que supuso el estreno de LA GUERRA DE LAS GALAXIAS esta novela de ALAN DEAN FOSTER (ignoro qué méritos acaparaba para escribir esta pseudosecuela de la cinta) que, con los lustros pasados, ha ido ganando capas de “mitología” por lo de su temprana aparición y su asociación a la Doble Santa Trilogía.

Empero es obra pésima. Pueril. Enervante. Presuntuosa. Dean Foster exuda mediocridad. Aun así, en justicia, destaco detalles… err… inquietantes que pudieran haberle brindado su exagerado limbo feérico. Veámoslos:

LUKE SKYWALKER escolta a LEIA ORGANA a una reunión secreta para obtener de un sistema estelar indeciso apoyo para la Alianza Rebelde. El Imperio, entre tanto, parece indiferente al tremendo golpe que supone la destrucción de la Estrella de la Muerte. Se cita, aunque como hecho tangencial ocurrido hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana. Pilotando naves diferentes (detalle ‘singular’), la de Leia sufre una avería y el caza de Luke, por simpatía, se contagia.

Aterrizan en un planeta pantanoso (primera inquietud) donde el Imperio desarrolla una explotación minera encubierta. Nuestros héroes terminan enrollados con una gárrula lunática, HALLA, autoproclamada “maestra de la Fuerza” (otra inquietud), y que anhela cierta poderosa reliquia que incitaría la cínica curiosidad de INDIANA JONES.

ALAN DEAN FOSTER haciéndose el
loco. Lo que has puesto por escrito te
perseguirá por la eternidad, menda
Dean Foster ejecuta toda su insignificancia literaria para complicar la vida a Luke y Leia introduciéndoles en una novela sobre nazis suya que tendría arrumbada en un cajón. Saca a un prepotente oficial de la Gestapo, digo, del Imperio, que dirige la explotación minera. Tras varias estrambóticas aventuras, huyen hacia recónditas marismas.

Topan con una sierpe colosal que casi ingiere su vehículo. (Esto recuerda al superanélido en cuyo estómago HAN SOLO —sólo citado una vez— aterriza.) Libres del aprieto, fisgan bajo tierra para liarse con nativos tipo MORLOCKS marca Dean Foster. Se amigan de éstos y… entonces… ¡aparece DARTH VADER! Aunque no el que conocemos. No. Sino uno inefable que, mutilado, ¡sucumbe a la inhábil esgrima de Luke! (Gana por guapo.)

Flipaaaante. Dean Foster ¿vio la película? Porque, por ejemplo, Vader, figura de notable peso, actúa en su libro como el HUMUNGUS del sable láser, vencido por un puñado de cavernícolas con armas prehistóricas, no como la tenebrosa figura, terror inmanente del Imperio, que estremecía a la galaxia.

Portada foránea. Sí, aquí aparece
DARTH VADER aterrador. Pero,
dentro del texto... dentro...
Dean Foster cambia su trama para empotrar a Vader como malo, no a ese gobernador que se saca de la manga y deja en la cuneta. Luke parece un dibujo de NORMAN ROCKWELL del sencillo muchacho pecoso norteamericano, tímido-y-modesto, sobre la Fuerza escéptico. Leia está siempre furiosa. Como durante esos “días del mes”… aunque aquí todo el mes son esos días. Más: rea otra vez del Imperio, sólo expresa pánico cuando le mientan al tal gobernador, no cautiva en una prisión imperial, expuesta a nuevas o repetidas torturas. En cuanto a la pirada de Halla… ese boceto feo de YODA... Hum…

Sí, ajá, ¡ahí está el intríngulis! Esta novela parece un brumoso borrador de EL IMPERIO CONTRAATACA, un deficiente anticipo. Además, se publica cuando Star Wars estaba en pañales y todo por probarse. GEORGE LUCAS ¿tantearía así posibles proyecciones de su saga, eligiendo con cuidado el camino, descartando ideas nocivas, como la estúpida guerra en el barro que organizan Luke y Leia?

Según llegamos al clímax, más agotadora se hace la novela. Porque no cuadran los actos con las personalidades de los protagonistas. Por poco que les conociéramos, sabíamos que NO procederían así. Un detalle final, la primera tontería que salta a tu cara, como el alien del pecho de JOHN HURT: ¿por qué no volaron a esa reunión en el Halcón Milenario? Era lo LÓ-GI-CO. Un Universo nuevo de elementos y rico en posibilidades se despliega ante tu imaginación cuando decides tomar esa dirección. Mas Dean Foster nos embromó con los mínimos-nimios de su anodino estilo literario y las notas de novelas que tenía sin publicar y que jamás verían la luz. En fin.

sábado, 15 de septiembre de 2018

UNA HISTORIA DE LA FRONTERA, AÑO VIII — EMPIEZA EL AÑO IX


La diversidad de mi actividad se
verifica también en esta plancha de
la Bizarra BIANCA BLAZE
Si hace poco festejábamos frugalmente las quinientas mil visitas al blog, conmemorar toca hoy su noveno aniversario; como suele decirse: ha llovido mucho desde el primer post titubeante aunque enérgico que no tenía muy decidido, o seguro, su camino. Había unas firmes intenciones que, empero, formaban una masa globulosa que tendría que ir, en breve, adquiriendo su constitución.

En verdad, ha hecho más calor que lluvia durante estos años. En los que, ojearse puede, no hace falta hojearlo, se han tocado diversidad de temas dentro de una línea general de acción. La crítica, la reseña, la recomendación, no siempre con la calidad que fuese deseable (la humana falibilidad), aunque sí esperando imponer el mayor grado de interés e imparcialidad al resaltar los puntos que contienen los comentarios.

Son asuntos que me han llamado la atención, o parte de la instrucción que compone el grueso de mi actividad, nada mínima-nimia. Inmodestas lecciones a otros que deseen seguir mis pasos (en lo laboral) para que se eduquen asimismo. Sin embargo, es una pretensión excesiva. Cada cual atiende a propios criterios estimando qué le conviene para lo que pretende.

¿Vuelco por tanto mi experiencia personal en esos temas, en plan Diario? Eso evidencia. ¿Sirve para algo? Entretiene a algunos lectores, he comprobado. Más allá

(de la Cúpula del Trueno)

no creo tengan auténtico valor, o interés. Quedan en el magro margen de las curiosidades, no del atrevimiento didáctico que mi arrogancia quisiera otorgarles.

Y una otrora denostada contirbución
mía ahora sirve de epígrafe de una
página en una red social. ¡Y ni me
lo agradecen! ¿Podréis creerlo?
Un vistazo atrás verifica toda esa cantidad de escritos. También el blog gemelo cumplió años. Vuelvo a repetir que mis actividades impiden darles a ambos la actualización que merezcan. Hum. Es un poco como madurar, esto de los blogs. Empiezas con energía desbordante de niñato, pretendiendo comerte el ancho mundo pero, al octavo año, notas que las expectativas no se han cumplido en la totalidad, el listón fue colocado demasiado alto, la edad te induce a desacelerar. Aun “a apuntar” con más cuidado. Las municiones deben reservarse. O, con más propiedad: los blancos a los que te interesa acertar no son tantos, y merece currárselo. Harán un éxito más resonante.

El Año X empieza. Veremos qué sorpresas trae. Como siempre, espero sean gratas. Y agradezco vuestra lealtad, un año más.

domingo, 9 de septiembre de 2018

ROMPENIEVES — EL 74%

Afiche. Filme surcoreado basado en una novela
gráfica francesa. No en
EL TREN DEL
INFIERNO, como pensé primero

Que creo es cuanto he visto de la película; la pillé empezada. Pero aun así logró atraparme e interesarme. Prevengo, empero, de este dato, por si el comienzo contiene detalles que ignoro y modifiquen este comentario.

Para quienes ni siquiera hayan visto ese porcentaje destaco no obstante que estamos ante una distopía de corte climático. Vivimos el terror del Cambio Cli: por tanto, recrean una profunda Era Glacial Moderna que lo convirtió todo en paraje polar (nada nuevo. Existen precedentes. Sucedió que el espectacular Apoquelipse Nuclear arrasó con cualquier otro tipo de megacatástrofe que nos aniquile).

Parece ser existen únicamente los pasajeros confinados dentro de un supertren que avanza Avanza AVANZA incesante por rieles soldados hasta conformar una peculiar faja de acero helado alrededor del ancho mundo congelado. La población se estratifica entre las clases humildes/obreras del furgón de cola y los sibaritas de la cabecera del convoy, que viven estrechas comodidades que rememoran las existentes antes del Hielo Global.

Desde las sórdidas entrañas terminales del convoy asimismo avanza Avanza AVANZA una sangrienta revolución proletaria, encabezada por CHRIS EVANS, hacia la Máquina, artefacto prodigioso blindado que destroza los icebergs que el clima ha ido amontonando en distintos puntos del viario merced al empuje e inercia que proyectan diecisiete años de marcha constante. Esperan lo de siempre: mejoras en sus dramáticas condiciones, alimentos de superior calidad, respuestas, resolver un enigma que realza más las miserables condiciones vitales que padecen hasta los privilegiados que habitan detrás de la Máquina, que un adecuado adoctrinamiento ha ido dotando, con los años, de propiedades casi místicas.

Los cabecillas de la sublevación tribalpunk; a por todas.
(Como el parásito real, el cine; que sigue chupando de las
viñetas como si su vida dependiera de eso. Y todavía hay
cenutrios que niegan la importancia del TBO en el cine)
 
Impera en esta cinta sobre un modo de supervivencia extrema la claustrofobia de circular en un medio cerrado en perpetuo movimiento y cómo esto deforma las condiciones psicológicas de sus ocupantes. No para. No toma reservas. Continúa noche-y-día. A los numerosos y apiñados habitantes del furgón de cola se les priva aun el poder mirar por las ventanillas un planeta blanco (creo que al estilo de la novela LA NAVE DE LOS HIELOS de MICHAEL MOORCOCK), acusando sensación de encierro permanente que combaten con el pánico a la muerte inmediata por congelación y saberse los últimos habitantes de la Tierra. ¿Qué se espera de ellos? ¿Repoblación? Parece que ni eso; viven sólo con la inercia y la locura acumuladas tras diecisiete años sobre los helados raíles.

El cabecilla de la última exitosa sublevación hace un estremecedor relato sobre las condiciones como ascendieron los supervivientes al tren (inspiración de un magnate que estimaron alucinado, más que visionario) y quedaron prensados en los furgones finales del vasto tren. El canibalismo. La brutalidad humana desnuda. El peor retrato de la gente en condiciones últimas, asediados por la certeza de la cierta muerte inmediata al salir al exterior. El tren cobija generaciones nacidas dentro de sus vagones. Jamás han pisado tierra. Todo es ese traqueteo infinito y oscilante de los distintos cambios de nivel que los rieles experimentan.

Esta sierpe de acero lleva viajando diecisiete años sin pausa.
El paisaje confirma que no se desea tampoco parar mucho
en ninguna parte
Y la cuestión del 74% que llama la atención una vez reparas en él. En un entorno como el que Evans describe de manera tanto vívida como trágica, reflexionas para descubrir que Rompenieves comparte el mismo fallo que ¡HAGAN SITIO! ¡HAGAN SITIO! Si bien en este filme son más radicales, no eluden el hecho de que una Humanidad empobrecida, enflaquecida, hambrienta, carente de lo esencial, desarrollaría pronto epidemias, plagas que harían innecesario el expeditivo modo de cómo obtener el “conciliador” 74%. El contagio incluso se extendería a los sectores privilegiados. La Muerte tripularía un tren vacío destinado a no parar jamás por un paraje nevado. Sin embargo, se obvia el detalle.

Claro. Si lo contemplan, no habría película… (ni novela gráfica, por cierto).

martes, 4 de septiembre de 2018

¿FENECE? EL PREMIO MINOTAURO — ¿POR CULPA DE SUS ESCÁNDALOS?

En esta edición. el escándalo ya fue más
que sonado; en años siguientes, la cosa
fue escalando hasta la desvergüenza
más flagrante

La noticia no es nueva; ocurre que sólo ahora puedo efectuar breve reseña al respecto. Este año no se ha celebrado (hubo comunicado anunciándolo) el Polémico Premio (que debiera haber sido uno de los más poderosos referentes literarios del género nacional, dada además su internacionalidad, y el respaldo editorial de la editorial que lo convocaba), cosa que, por otra parte, tampoco es merma notable.

En ediciones pasadas (anoté al menos las tres últimas), el Polémico Premio era otorgado a dedo (o por la cara, si preferís) a autores próximos (se sospechaba) a los mandamases del Polémico Premio. Importaba un bledo (o carajo, si os parece mejor) la calidad del texto vencedor, así como su trama. Lo importante era soltar los eurazo$ del montante del Polémico Premio al Tal o al Cual y ¡a vivir la vida!, que son unos días.

Además conculcaban sus propias normas con total descaro; el Polémico Premio debía presentar una lista de finalistas para luego entresacar un ganador allá por Octubre, tras cerrar la presentación de textos meses antes. Sin embargo, en estas últimas ediciones el vencedor (con ausencia de finalistas, como especificaban sus Bases) era anunciado al mes después del cierre de entrega de manuscritos. El afortunado aun posaba feliz (pen$ando en lo$ eurazo$ recibido$) junto a su mamotreto. Que no leía nadie, por otra parte.

La que quedó vencedora; escrita
y anunciada su publicación mucho
antes, alguien debió decidir que,
desde esta plataforma, le iría
algo mejor...
 
Si al Minotauro mitológico le dio matarile TESEO (fue él, ¿no?), al parecer al Minotauro Literario lo ha asesinado la larga estela de polémicas y desafecciones que, desde el ciberespacio gibsoniano ha ido recibiendo. Hincaron banderillas mil irritados autores que probaban suerte (el $uculento montante) y lectores de buena cepa que apreciaban en la elección de los ‘ganadores’ (cualquiera fuese su sexo) un TIMO-TONGO monumental, ofensa digna de hundir hasta la bola el estoque en el lomo fraudulento del piojoso Minotauro.

Repito: es lamentable que algo que podría haber dado brillo y esplendor a la literatura de fantasía o ciencia ficción patria, ganándose merecida reputación entre otros concursos mundiales de parecido estilo, haya terminado siendo un sucio novillo de trapicheos y mamelas que ha beneficiado oscuramente a unos pocos (algunos aún afirman: grandes mediocres) en desprecio de otros muchos que sí merecían el premio. Incluso el galardón de haber participado en algo honroso que enaltecía el género, hasta la literatura.

En cambio, el MANOLETE de los escándalos ha apuntillado al Minotauro Literario. A ver si resucita, en condiciones mucho más decentes y saneadas.

lunes, 3 de septiembre de 2018

¡HEY HEY! MÁS DE 500 MIL VISITAS EN ESTE BLOG — ¡MACKNÍFICO!

Los números cantan; ´nuff said. El transcurso del tiempo
ocurrido hasta llegar aquí, junto a la diversidad de

temas tratados, conforma un peculiar abismo...

A pocos días de celebrar el noveno aniversario de Una historia de la frontera, el epígrafe que resume las inquietudes de mi producción, gráfica y/o literaria, me sorprende ver que el contador presente en la página muestra: ¡más de quinientas mil visitas! Y eso que no tengo en el apartado Seguidores a seiscientos o setecientos, cosa harto deseable, pues esto ayudaría que las cifras fuesen mucho más altas, llegándose a ellas en un tiempo que se me antoja record.

Así que debo atribuir que se ha tratado de la sucinta calidad de los textos expuestos, junto al interés que la materia tratada contenía, lo que ha atraído, desde esa vasta nebulosa que podemos antojar es internet, a una masa de curiosos que esperaban encontrar en mis digresiones aquella información, o aun ocio, que andaban buscando. Incluso ha podido darse la suerte de que han hallado más (¡confío nunca menos!) de aquello que esperaban contendría el comentario.

Hasta a esta bizarra joven hay que
darla las gracias por obtener tal
cantidad de visitas
Esos quinientos mil visitantes han podido visionar, junto a esa pista o detalle incluido en el texto, la extensa y hasta tortuosa actividad desarrollada durante estos años. Con una constancia muy regular, además. No ha sido empeño baladí ni cosa mínima-nimia. Tampoco no siempre he acertado o estado a la altura de algún estándar, personal o comúnmente aceptado, en mis apreciaciones. Cosa empero comprensible por la falibilidad del ser humano, mas sí puedo afirmar que me he esforzado en dar lo mejor. Puede verificarse simplemente ojeándolo, al ser imposible hojearlo, debido al formato electrónico del blog.

Imagino que es motivo de modesta celebración estos quinientos mil largos. Bueno, lo que de verdad cuenta es que el contador sigue avanzando. Espero que el millón se alcance antes: no pase casi otra década para llegar a esa impresionante cifra. Gracias por la constancia.

miércoles, 15 de agosto de 2018

LEY Y ORDEN - ACCIÓN CRIMINAL — SI DEBES VER SERIES DE POLIS, ÉSTA

Siendo Agosto, más sobre TV. Una
excelente recomendación para recordar y
cubrir el tiempo de ocio del que gocemos

De todo el fárrago sobre investigadores policiales, ésta era mi serie preferida. Me gustaba en especial la actuación de VINCENT D´ONOFRIO como el singular detective ROBERT GOREN. Era distinto al habitual “canon” que la repelente franquicia de CSI:DONDE-SEA ha estandarizado. Si apreciamos los contrastes entre ambas franquicias, Goren triunfa. Sus peculiaridades le matizaban, le daban color, idiosincrasia. Personalidad.

Los de CSI eran de palo: estereotipos de “peritos” ‘profundamente’ “sabios” armados de una concluyente sentencia verbal similar a un fustazo que endilgarle al culpable. Carecían sin embargo (digan lo que digan sus intérpretes) de fondo; parecían marionetas movidas por la voraz codicia del productor de las pelis de MICHAEL BAY en cualquier dirección que el dinero olfatease sin contemplar si la más mínima-nimia coherencia se ajustaba al episodio que estaban rodando.

Me recordaban a sofisticados juguetes de cuerda estilo MAETZEL que, durante el tiempo de tuvieran que actuar, se movían, expelían sus diálogos de mierda (óiganlos, verán que sarta de huecos disparates son) y ocupaban campo ante la cámara en pose chulesca de absoluto vencedor cortando la pana.

Con este espontáneo gesto, VINCENT D´ONOFRIO hizo
popular, nuevo y distinto al detective ROBERT GOREN
Goren era distinto. Acompañándole, la detective EAMES ayudaba un tanto a realzar ante nuestros ojos su figura; pero no se trataba de la WATSON usual. Por poco que fuese, sacaba sus garras, dibujaba independencia acusada. Desde su aparente aire de secundaria ramplón, daba sorpresas esbozando notable inteligencia. Cuando Goren erraba, estaba allí Eames para rectificarle. Sabía de qué iba el tema. No lo fingía.

Acción Criminal, empero, acabó pecando de CSIitis. En algún momento, una franquicia con autónomo aliento propio que, para nada, debía imitar a la competencia, ¡la copió! Gente de CSI empezó a producir sus episodios. El bajón se hizo clamoroso. Goren se transformó, o casi, en la figura unidimensional que parecía tener carácter porque algo del guión sugería lo tuviese. También el personaje, per se, poseía tal peso que no podía convertirse en otro insufrible HORATIO CAINE o GIL GRISSOM (que ascendió en algún momento a inaguantable Maestro Jedi). Trataron de machacarlo, adjudicarle demencia, tonterías mil. No: Goren sobrevivió. Siguió siendo él.

Y no quiero desdibujar la importancia de su compañera, la
detective ALEXANDRA EAMES. Importante contrapeso
de las presunta chifladuras de Goren
Ninguna otra serie policial me ha llamado la atención después; veo el purrioso patrón CSI en cuanto ha venido luego. Personajes estrambóticos de presunta inteligencia privilegiada que resuelven crímenes incongruentes fijándose en chorradas microscópicas a través de flashbacks. Lo peor PEOR de todo: las porquerías de diálogos con los cuales nos martirizan. Y esas series de dos hombrunas policías femeninas temerosas de su lesbianismo… ¡BRRR!

Ley y Orden tenía un apéndice: VÍCTIMAS ESPECIALES. Ésta iba de crímenes sexuales. Pederastia. Violaciones. Perversiones fetichistas tontas. No me agradaba tanto porque se tiraban al cliché del depravado sin perforar más. Goren lo haría. Preguntaría qué, por qué, si de verdad alguien con esas inclinaciones haría algo que se desviaba de la norma.

Responsables de otra licencia de LEY Y ORDEN, la de 
VÍCTIMAS ESPECIALES. Investigaban guarrrías sexuales.
Y, sí, AJÁ. Sabrían, al momento, qué clase de puerco
pederasta eres. No les engañarías (debido a su experiencia)
En Víctimas Especiales no obstante con frecuencia trataban la pederastia. No sé en qué estudio se apoyaban (de hacerlo), pero insistían Insistía INSISTÍAN en que la víctima de una violación infantil era, de adulto, pedófilo. 

Deshilvanaban la madeja, mostrándote qué pasos daba ahora esa otrora víctima, desde su pudridero gay, para ser el predador; enseñaban los trucos como captaba a sus víctimas: un juguete, una red social, bajo alias, o montándose una web o blog presuntamente humanitario donde, sin desdoro, exponía a menores y sus “dramáticas historias”… menores a los que, sin duda, estaba subastando a otros como él… so pretexto de “ayudarles”. Por como incidían en el asunto, debe ser cierto. ¡Cuántos góticos follaniños deben ocultarse bajo el disfraz de web solidaria! Conviene pensarlo. Podríamos estar ayudándoles por razones buenas mas equivocadas.

viernes, 3 de agosto de 2018

WESTWORLD (SERIE TV) – 1ª TEMPORADA — MUCHO RUIDO…

Afiche. La sensación general de dinero
que despide la serie no merma
sus errores

De aquella idea, borrador, embrión, boceto, de MICHAEL CRICHTON que luego se explayaría más lujosamente en Parque Jurásico, la cadena de TV HBO, que al parecer es la más atrevida y cañera, ofrece esta serie cuya trama, en sí, daba para cinco episodios y mucho es.

Sus responsables, empero, la extienden aún más empleando una sucesión de fatuos y previsibles suspenses misteriosos y personajes cruzados donde la figura maquiavélica de ANTHONY HOPKINS gravita con el empaque de su interpretación de WOTAN, hablando de manera enigmática, pausada, cínica, sarcástica, arrojando más sombras y aristas para tenernos rehenes atentos esperando el desenlace de tantos secretos que van encadenándose en una producción que ofrece demasiados desnudos y muchos tiroteos gratuitos para compensar la evidente falta de miga del contexto intelectual.

Según avanzas, empiezas a verle fallos por doquier. Recaes, una vez tras otra, en que todo cuanto bruñe la serie es el ‘impactarnos’ con los desnudos y los tiroteos, desarrollados para sacar la bestia que guardamos dentro, entusiasmada con el restallo de los revólveres que truenan a veces sin motivo y sin cesar. Los ejecutivos responsables del impresionante parque temático urden diversas situaciones violentas para aplacar la sed de mal de los acaudalados clientes.

El hombre de negro huía a través del desierto y el pistolero
iba en pos de él. Parece ser una cosa, pero luego resulta otra.
Y, sí: también este pistolero persigue a su "hombre de negro"
Y punto. Semeja todo Westworld querer contarnos algo harto sabido: lo de que bajo la piel tenemos algo retorcido que allí aflora libre de preocupaciones. Es como una sesión de catarsis de los problemas cotidianos que se resuelven vistiendo de época y portando el Igualador al costado por un puñado de dólares. Vuelves al hogar, al estrés diario, y sueñas con el momento en que puedas regresar al espectacular parque temático a matar… ¿replicantes?... para sentirte hombre, liberado, descansado…, malvado.

Eso tiene cortísimo recorrido. Nos lo han narrado en montones de historias antes con mayor éxito. Es el viaje de nuevo, aunque en vez del héroe, del villano, hacia la transición al supervillano. En algún momento del descenso se supone empiezas a remontar, a saber cómo eres realmente: bueno, feo, malo. Mas todo está orientado de forma que allá sólo asome lo peor que reservamos. Tomar a uno, o dos, personajes que van desplegando un juego equívoco de emociones es otro pretexto (que venderán sin embargo como importante motivo para justificar la producción) para añadir episodios a una historia corta, pobre, y que, está dicho, va sobre lo infame que podemos llegar a ser si nos lo proponen, o permiten.

El titiritero manipula a sus infinitos títeres en un perverso
juego que intuimos es una filfa espectacular. Nada más
Westworld recuerda a ese experimento donde torturas a alguien aplicándole electroshocks. O te niegas, o matas al otro. Muestras tu valía moral o capacidad de obediencia a alguien con poder según oprimas el botón. Sí, ajá. Así/de eso va Westworld: ¿obligatoriamente debo implicarme en la muerte tenía un precio porque sí? ¿O sin más puedo deleitarme con la oferta que genera un impresionante parque temático?

Generar luego a los ¿replicantes? que reciben ese castigo incesante una progresiva ‘alma’, porque el programa que borra sus memorias es defectuoso encima, es otro pretexto para dar impresión de “cultura” a la serie. ¿De veras precisan una inteligencia tan elaborada que les permite almacenar flashbacks que van formulándoles una personalidad? Porque vas a Westworld a matar y/o a follar, dicho en plata. El/la receptor/a de tus ‘atenciones’ ¿debe tener una prolija personalidad sintética? Sirve para dos cosas, en esencia. ¿A qué crearles un “pasado”? Pues para que Hopkins aparezca más siniestro aún.

Pienso que el motivo de tanto desnudo es para que los técnicos
no vean a tan elaboradas máquinas como seres humanos. Al
despojarles de ropa, les privan de humanidad. Los cosifican
La idea original que Crichton plasmaba en la película podía ser que conocemos tan poco a las máquinas muy evolucionadas que éstas podrían desarrollar carácter genuino y que éste nos guardaría mucho rencor. Esa idea se apuntala aquí, aunque de ese modo tan lánguido, engreído, abstracto, que terminas hastiado del flatulento producto final.