viernes, 12 de julio de 2019

JOHN WICK - CAPÍTULO DOS – DEUDA DE SANGRE — TODAVÍA, EL COCHE DE JOHN WICK

Afiche. Multiplicación de enemigos que
ponen a JOHN WICK esta cara de intenso
estrés. Esto no le pasaba cuando era un
STREET KING

Al parecer, el primer episodio dio para financiar secuelas (pronto estrenan el tercero) y KEANU REEVES vuelve a fruncir el pellejo del lacónico supersicario inmune a las balas y resistente a las palizas John Wick, el hombre comprometido/tenaz que peleaba por su perrito acuchillado y su coche. En realidad, lo hacía porque la mascota representaba su última oportunidad de redención, que un engreído mal parido-mal criado le arrebató.

Era cuestión de principios. Es importante tenerlos. Sobre todo cuando lo restante se ha perdido, o no tienes otra forma de desear vivir esta putrefacta vida. En ningún momento Wick persigue el suicidio, como podrían hacer algunos personajes de JACK HIGGINS, una inmolación necesaria para la regeneración. Le han puteado. Toca vengarse. De mala manera, quizás no. Expeditivamente: sí, ajá.

Ese elemento daba al Primer Capítulo un aire de romántico dramatismo que disimulaba un poco los demás tics de TBO que ofrece John Wick. Un individuo arquetípico. Experto en todo tipo de matanzas: cuerpo-a-cuerpo, a cuchillo, con armas de fuego, experto en distintas artes de infiltración, idiomas, etc. No necesita pasado específico. Es leyenda urbana acrecentada por el pánico que le tienen sus víctimas o conocidos. Cuatro frases referentes a un acontecimiento del ayer imposible de superar que él no obstante superó, y he voilà! Ya tienes montado un tenebroso currículum.

La Mafia, que no Avon, llama a su puerta. Dista este
sujeto de aire sofisticado e impecable aspecto de ser
el modelo de capo de una película de SCORSESE.
Pero es igual de letal
Empero, el Capítulo Dos ya es un cómic per se de humor muy negro donde el propio John Wick se autoparodia en algunos momentos. Se convierte en un videojuego con un elenco de personajes otromundianos más acusado que en la primera entrega. Allí nos bosquejaban un poco la organización de asesinos de elite, sus normas y santuarios. Aquí, el número de tales crece. Especifican los rituales. Wick debe esforzarse todavía más para sobrevivir al creciente número de oponentes, magnificados incluso en facultades.

Al principio sin embargo la cinta se encadena con la predecesora, creando  factible continuidad. Aún estamos con lo del coche, asunto resuelto con una masacre. Tras recuperarlo, ahora ¿qué? Wick vuelve a su viuda rutina restañando sus heridas. A inventarse la forma de vivir día-a-día como RAMBO e intentar no acabar deprimido, como TONY SOPRANO. Entonces llama la mafia a su puerta (una mafia distinta a la que filma MARTIN SCORSESE. —Es cuando empiezas a detectar lo de TBO que esto está poniéndose, por la estilizada concepción de capos ataviados con elegantes trajes y guardaespaldas bondianos—) y lo embarca en otra sangrienta cruzada cuya meta es su supervivencia.

Repiten argumento, vaya. En el primer episodio era lógico que los mafiosos rusos quisieran apiolárselo. Había un elemento de consanguinidad en el asunto. En este lo renuevan, procurando disimularlo haciéndote entender que Wick era un trágico peón en un juego de tronos y, concluida su utilidad, debe desaparecer, so pretexto de que te has cargado a mi hermana, cabrón, tal como te mandé hacer no obstante.

Uno de los reyes del otromundo por el cual Wick y sus rivales
se mueven, aprovechando la porosidad de nuestra Sociedad.
Habría divertida ironía en el reencuentro de estos dos
actores, imagino
La batalla siguiente ya es pura historieta. Alcanza el clímax autoparódico en el metro. Cuando Wick y CASSIAN se tirotean como tal cosa, evitando aún herir a algún pasajero, empotrando proyectiles en el mobiliario urbano. (Es también notoria la ausencia de policías en todo este asunto, pues Wick derrama asesinos asesinados por las calles de una Nueva York gris Grey que resulta tan fría a la vista como al tacto como si nada.)

Esto evoca un tanto el largo duelo que el LOBO SOLITARIO sostuvo en su lucha por destruir al clan que pretendió matarlo. No conviene tomarse John Wick, Capítulo Dos en serio. Sólo disfrutar de sus viñetas-secuencia. Porque para eso está pensado. Una vez lo aceptes, la película rueda soooola, dejando que MORPHEO de nuevo instruya a NEO en las complejidades de su realidad otromundiana

viernes, 5 de julio de 2019

BODY BAGS - TEORÍAS DE LA VIOLENCIA — WAKE UP THIS MORNING

Cubierta del volumen reseñado. Para
nada supone una mala inversión. Y no
se aleja tanto del TBO de superhéroes

mainstream

El comentado volumen recopilatorio publica el material aparecido tras la primera miniserie que el ¡aclamado! JASON PEARSON dibujara a finales del milenio pasado. Presentaba un mundo ligeramente gibsoniano, futuro-distópico (donde constataba que todo irá a peor, por mucho empeño que pongamos en evitarlo) que vendía ya avanzados implantes cyborg y los personajes de esta colección sugerían tener roces casuales con superhéroes de los sellos independientes que plantaron cara a las Majors, coloridos sujetos que luego duraron lo que la pataleta. No tenían la médula, el aguante, carisma o la paciencia, de las colecciones veteranas que arrasan hoy día en el cine.

Los protagonistas, CLOWNFACE y su hija adolescente, PANDA, cazan recompensas… cuando no operan de sicarios. (Esto CONFIDENCIAL-CONFIDENCIAL.) Panda, que desesperada quiere emular a su padre (uf, a ver cómo las misándricas encajan esto: una mujer pretendiendo ser imagen del padre-hombre-macho —¡ya te veo arder en la hoguera, Jason!—), siguiendo su estela de imponente máquina de matar, se retuerce y adapta para aceptar este otromundo de violencia y asesinatos selectivos con toda naturalidad. En nada encuentra, o ve peligroso, pernicioso, censurable, esta actividad.

La alternativa laboral (la que sea) no la seduce y aspira convertirse en la Number One de los Body Bags, tipos que tienen un sesgo más que casual de superhéroes o supervillanos, como delatan sus nicks (Clownface —¿por EL COMEDIANTE de WATCHMEN?—) o uniformes (Panda). Esto incluye enfrentarse a la celosa y radical competencia, que incrementa el riesgo que tiene atrapar asesinos despiadados, como suelen ser sus presas.

Tonterías las mínimas-nimias. El buga sirve para algo más
que para darse voltios y quemar goma
Pearson aborda, complemento de su excelente línea, las historias con sutil humor negro. Cierto que se añora el entintador que sombreó su trazo en las primeras entregas. Fue una conjunción maravillosa, de las que no suelen ya darse con frecuencia y, de haber perdurado la colaboración, estaríamos ante un trabajo que sería casi redondo del todo.

El dibujo de Pearson tiene la facultad de ser un tanto manga y un tanto caricatura; esto último beneficia en la mayoría de los casos, pues al poder distorsionar lo bastante los rasgos, la postura, magnifica la parodia. Gana en expresividad lo que pudiera perder en realismo (supongamos, el de un ALEX ROSS, un STUART INMONEN), lo cual empero rinde a favor del tono general de lo que pretende contar, como comento.

Verificamos esto en la historieta que narra Panda (donde reciben una paliza mala y de verdad; sobreviven por los pelos). Pearson, sin profundizar, aborda la cuestión de las sectas. Entre viñetas muestra, de soslayo, alguna de esa supergente y a un alienígena eléctrico muerto (la Síndone de estos sectarios) que ha sido elevado a la categoría de dios (cuando menos, de gurú) y diversos movimientos sociales y económicos pugnan por arrebatárselo al líder de la secta, que ha ido iluminándose cada vez más hasta difuminársele la razón del todo/completamente.

Claro, que tiene luego inconvenientes
que irritan de este modo a la excesiva
e irascible PANDA
Mogollón de muertes, violencia propia del tono de la historia y sus personajes, y el crecimiento de Panda, quien descubre que sus innatas cualidades de tiradora han ido dándola raciones de chulería que, esta vez, pueden costarle la vida. MACK sigue siendo eso: un Mack. Arrolla. Firme. Pétreo. Ejemplo de expeditiva testarudez en una amorfa Sociedad cambiante, que no obstante en el estrato por donde ellos circulan sigue manteniendo fijas sus normas (cágala, morirás; jódeme, te mataré). Agradecen que lo negro siga siéndolo; lo blanco no adquiera matices gris Grey.

Parece ser esta pareja inspiró a la de KICK-ASS; y sospecho que Panda a la ANIMADORA de eso inefable conocido como HÉROES. Por fortuna, Body Bags está por encima de todo ese despropósito. En resumen: ¡magnífico volumen para tan logrado arte!

viernes, 28 de junio de 2019

JOHN WICK — EL COCHE DE JOHN WICK

Afiche. El tipo equivocado con el cual
meterse. Una serie de tópicos muy bien
llevados puede resumir esta cinta de acción

Este virtuoso asesino lleva años retirado. Alguien comete la estupidez, sin embargo, de despertar al monstruo que durante este tiempo ha mantenido dormido, o apaciguado, y al encontrarse en la vida solo, viudo, vejado, comprende que su camino es retomar los peores hábitos que le han convertido en viva leyenda urbana.

Lo más destacable de un filme que parece un salvaje TBO de EL CASTIGADOR pero protagonizado por uno de sus rivales de las viñetas es el mensaje, nada nuevo por otra parte, mas presentado de modo que parece innovador, de que los peores son los que más anhelan la vida anodina y cotidiana de los que suelen ser sus víctimas cuando ciertas circunstancias favorecen las condiciones para querer abandonar su tenebroso destino.

Suele ser el amor, como le sucede a Wick. En cierto momento encuentra su alma gemela, la media naranja, que de algún modo le sitúa ante un espejo donde lo que ve reflejado de la peor forma posible (aunque veraz) le horroriza y le genera conciencia, la cual le insta a abandonar esa imagen, ser su opuesto, porque la elegida lo merece.

Hay cierto romanticismo de folletín en esta decisión; las esposas de mafiosos, en el más amplio sentido de la palabra, no esperan de su esposo tal transformación, sino que siga barrenando sin remordimiento hasta el Infierno en su profesión. Un ejemplo puede ser la pareja de UNO DE LOS NUESTROS.

La mafia rusa reemplaza, cada vez más agresivamente, a la
italiana. Pese a la opulencia en crueldad y maldad de este
capo, llegado el momento vende a quien sea por vivir
Con todo, para hacernos más agradable a un hombre implacable/sin escrúpulos como J0hn Wick, eligen que el matrimonio sea su desesperada tabla de salvación. De nuevo es la historia que CLINT EASTWOOD filmara en la soberbia SIN PERDÓN. Otro asesino despiadado se enamora, permuta a buena persona, aunque cuando llega la grave crisis, lo que nunca va a morir en él, el asesino, sale afuera tan lúcido/en forma como siempre.

Tiroteos coreografiados con circense elegancia para adaptarse a las exigencias de un moderno público atorado de exageraciones Made in Hong-Kong, cuando JOHN WOO así quiso hacerse notar, destacar de otros camaradas cineastas (o sea, copiando a PECKINPAH) aparte, ennoblece a John Wick su desesperado lamento al vislumbrar que ha perdido su medio de redimirse. Quizás para siempre. Semeja un insoportable castigo por sus crímenes pasados. Mas a su alrededor hay quien le insta a volver a probar.

JOHN WICK no tiene reputación por haberla ganado en un
bingo. Aquí lo demuestra.
John Wick puede verse como una
occidentalización de las películas de CHOW-YUN FAT
Empero Wick está de duelo, y se martiriza pensando en que ha perdido su oportunidad de ser mejor, que ya nada importa, salvo la aguardiente venganza que emprende contra su ex socio ruso, hombre sin entrañas que acepta su brutal realidad, no como Wick, quien intenta eludirla, y que, para salvar su vida, sin ningún escrúpulo entrega a su hijo (responsable de la resurrección del implacable Wick por un capricho de niñato mal criado prepotente con criminales instintos rapaces). Nadie tiene arrepentimientos aquí; podría Wick, aunque para ejecutar el plan que se ha trazado los ha arrojado a la basura, lo cual deja amplio espacio a su natural vocación exterminadora.

El Imperator de un reino cuyas ramas se extienden más allá
de los muros de su castillo. Un hombre pausado, tranquilo,
casi todopoderoso
El resto de la cinta es la construcción de un otromundo de videojuego, o TBO, donde esbozan las reglas que sólo conocen los iniciados en esta fraternidad (que más/menos se exhibe en el suntuoso hotel) y que está pensada para ser una de las suculentas franquicias del cine actual. Se defiende John Wick con dignidad, pero tampoco con aparatosidad excesiva. Suena a haber sido un proyecto/tentativa, un Probemos a ver qué tal taquilla recauda, y ya pensaremos en secuelas.

El personaje tiene un creciente carisma que, sí, ajá, ya le hace ser referencia dentro de la CultuPop. Las circunstancias que le rodean, junto a la banda de monstruos que aniquila, le han dado pasaporte al comentario en películas de pelaje parecido.

viernes, 21 de junio de 2019

THE RIDE — EL COCHE Y SUS CONDUCTORES

¿Cómo semejante portada no va a llamar
la atención de tu sibaritismo? Lo más
notable: la colaboración de tantas firmas
de calidad. A tomar como ejemplo aquí

Empezando por el ilustrativo (y desmitificador) prólogo de HOWARD CHAYKIN sobre los coches y Norteamérica (donde al parecer, diga la ficción filmada lo que sea, no todos tienen coche o es fácil encontrar aparcamiento), nos encontramos con una pléyade de autores que tienen un hilo común para desarrollar su talento: un Camaro de 1968. Ilustran distintas historias noir en las que el protagonista, eso es, es el vehículo.

Compré este volumen por la portada. Engancha. En ese sentido, la editorial española RECERCA ha tenido visión. Ha sabido venderlo. Es honesta desde este plano. Que luego el material decaiga una vez el ¡aclamado! JASON PEARSON deja la trama, es otra historia. Y creo justo advertir al respetable sobre esta cuestión. Porque la economía no anda nada boyante y tenemos que medir con mucho cuidado en qué invertir, si lo hay, el dinero destinado a TBOS.

Fue como un flechazo. Ver la ilustración con la adolescente en uniforme de colegiala con un Desert Eagle que oculta haciendo lo que parece una putesca proposición indecente al menda conductor del coche y pensar: Esto promete. Intuyes una mierda (en sentido coloquial para describir calidad oculta) a lo KILL BILL publicada por las editoriales menores indie y que ha pasado desapercibida a las majors ahora obsesionadas con los supertipos y tipejas en armadura o ajustados trajes de rata voladora y que merece la pena comprar porque ahí hay ¡tralla!

Empieza el viaje. Con policías
corruptos, o con mala reputación, y
criminales sin compasión
Y hay una psicópata. Vestida en uniforme de colegio. Con un potente calibre del .44 Mag. Dispuesta a hacer la gran puñeta. Pero sólo durante un par de páginas. No es la auténtica autora de un puñado de historietas de protagonismo coral donde presumes que vas a encontrarte con una tortuosa sicario que tiene algo Kill Bill que contar y algunos planos morales gris Grey que exculpan, en parte, sus asesinatos.

El cuento ilustrado lo pilota el Camaro (ya lo dije, ¿no?) pasando por distintos episodios ideados para el B/N de sustancia policíaca (al tipo HARRY EL SUCIO, o sea: me cago en el Manual y el Procedimiento; estoy más cerca de ser un vigilante que un pasma) que en algún caso tampoco se ciñe al presupuesto asignado. La historieta del vet de Vietnam no tiene per se un elemento criminal (guerra aparte) como ofrece el resto de las narraciones.

En este surtido hay (casi) de todo. Desde el cuerpo principal, situado en las primeras páginas, que parecen de verdad algo a lo JAMES ELLROY, pasando por el relato del vet, para llamar la atención con el capítulo del psicópata que recoge autoestopistas (recuerda a CARRETERA AL INFIERNO —la buena, de la RUTGER HAUER—) para pringarlos con un marrón de siniestro total y así obtener pasta para comprar otro Camaro y preparar el siguiente accidente que le lucre… y financie otro buga.

Pléyade de autores y diversos estilos
cuya variedad es otro de los alicientes
de una obra que, por desgracia, no
peca de tanta originalidad
Pero, en líneas generales, es un libro de viñetas que, sin decepcionar, lo sugiere. Es culpa de esa portada. Cuando compruebas su falta de continuidad, que todo va del puñetero coche… se arruina tu entusiasmo y una sensación de banalidad anubla tus expectativas. Es un: Oh, vaya. Así que es como la peli de HEAVY METAL. La bola brillante es el MacGuffin que pasa de espacio en espacio donde enlaza con una sucesión de macarradas. Pues vaya. Bendita… originalidad.

Tiene empero atractivos (el trabajo de lápices y tintas aplicadas es uno; otro: los diversos autores) que no desalientan del todo/completamente. ¿Lo recomiendo? Con cautela. Hay igual adictos a historias de este cariz que, sin embargo, encuentran todo esto Excelsior!, contradiciéndome. De gustibus non est disputandum. Mas avisados vais.

[Chunga nota final: ya quisiera la producción nacional gráfica tener su The Ride; envidiable ejemplo de colaboración y participación de distintos autores. Porque aquí todos son egos soberbios celosos y la despiadada maniobra para impedir a otros mostrar que son mejores que algunos consagrados. Y eso sí que da ASCO.]

viernes, 14 de junio de 2019

MS 1: MÁXIMA SEGURIDAD — MÁS DIFICIL, IMPOSIBLE, ESTÚPIDO, TODAVÍA

Afiche de predominantes grises. Quizás lo
que defina en conjunto una película que
no desmiente su factura francesa, por
coproducción que sea

Detesto las películas de LUC BESSON, empero admito su coraje intrínseco. El tío es puro nervio, vigoroso. Tiene descabelladas ideas que logra articular de algún modo en un libreto, que arroja luego sobre la mesa de quien sea, y sale financiado, tras no sé qué persuasión, para estrenar otro desparrame de ocurrencias imposibles que desafían groseros la lógica, lo cual viene a decir: insulta la inteligencia del espectador.

El público, con según qué material, puede mostrarse tolerante. Todos sabemos que las películas, sobre todo las de acción, no digo ya las de CF o fantasía, tienen excesos que les perdonamos confiando que el resultado final sea digno, entretenido, muestre calidad. No lo hace así Besson. Este filme, con guión suyo en parte (lo que sugiere pudo meter mano en la dirección), plasma sus “habituales aberraciones” que le imputo.

MS 1 está descaradamente inspirado en 1997… RESCATE EN NUEVA YORK y la secuela: 2013 RESCATE EN L.A. Pero la diferencia al hacerla en órbita conveniente para la Tierra y los planes que tenga in mente Besson. El protagonista que encarna el otrora Viajero del Tiempo GUY PEARCE es un calco sin carisma mas rápida réplica del icónico-lacónico SNAKE PLISSKEN, verdugo de nuestra tecnología (por eso, su tercer rescate, que debió suceder en el espacio, no existe. —No importa. Besson está aquí; cubre el vacío—).

El escenario: la prisión en órbita. Otra vuelta de tuerca al
problema de los criminales más violentos que resisten
toda reinserción y a quienes no se les ejecuta, sin más
Trama: prisión de máxima seguridad (orbital, repito) donde la hija del Presidente de los Estados Unidos, niña-bien con amplia conciencia social e ida allí en “misión humanitaria”, corre grave peligro a manos de los más peores criminales amotinados de la sofisticada institución, que acaba dominada por éstos y sin control alguno por parte de sus jactanciosos carceleros, quienes, durante la primera bobina, se la pasan afirmando que la prisión es inviolable, a prueba de fugas, dispone de chorrocientosmil sistemas de seguridad, tales que ni GALACTUS podría hacer nada contra el especializado centro. Al minuto de sublevarse la población reclusa, todos los dispositivos demuestran ser una mierda. Inútiles.

Empero, ¡calma!, está nuestro anti-héroe, ¡menos mal!, el poco técnico pero ducho en dar palizas (bueno, éste, en recibirlas) y salvar damiselas (no las actuales, que ODIAN las salven) en apuros. No cuenta para Besson, amante sin duda del exagerado cine “policíaco” de Hong-Kong (ese que para matar a un hombre necesitan pegarle cuatro mil tiros), que hay elementos de pura lógica irrebatible que difaman su historia.

El héroe bocazas; o rescate o recluso en esa misma prisión,
tú eliges. ¿Qué hora es? La de mi próxima paliza
(porque, éste, de darlas, con cuentagotas)
Uno: cuando SNOW y la hija del Presidente abandonan la prisión, abriéndose sus trajes espaciales a la altura en que se congelaba la armadura de IRON MAN. ¡Imaginad el impacto en la carne desnuda, a más de veinte mil metros de altura, del hielo, la fricción de una caída meteórica, la ausencia de oxígeno! No pasa náááá. Aterrizan con mínimos-nimios rasguños debidos al arrastre del paracaídas por el asfalto.

[Eso me revienta de las películas de Besson. ¿No advierte que esas cagadas rematan una cinta a la que ya hemos indultado demasiados dislates?]

Dos: planta a un malo tribalpunk megatatuado y piensas: Con lo cabrón que es el tío, el bueno lo tira a una picadora de carne lo menos. Porque es lo que el cine de acción actual demanda pase.

El superchungo megatatuado que recibe una porquería de
escarmiento... para el estándar del cine actual de acción
Pues no: se desintegra junto a la prisión, bombardeada por las Tropas del Espacio. ¡Vaya anticlímax chungo, después de prepararnos durante una hora larga para el duelo final en el que la justicia prevalezca a manos del cínico y nihilista héroe moderno! Fatal para un narrador de tu experiencia, Luc. Pero… propio de “lo” francés, como sucede en su TBO: gran escenario, planteamiento sugerente, pobre final.

Siguen salvándote las agallas al ver aprobados estos proyectos. Y, pese a todo, ya quisiera yo tener nuestro Besson (que los hay, presos de la mediocridad y la política sin embargo) que desafiara esas ‘convenciones’ que les atan. Es por sanidad, sobre todo, esa variedad.

viernes, 7 de junio de 2019

MERCADO DE HUBOTS — HACIA EL FINAL, SIN EMBARGO…

Para nada se ajusta la ilustración al
contenido de una novela rápida situada en
un futuro espacial-medieval; muy menos
barroco que
DUNE

Nuestras “desprestigiadas letras menores” ofrecen una aventura espacial que merece cierto análisis que alcanza a otros aspectos de la literatura. CLARK CARRADOS cuenta una fábula que, pensé por su título y argumento, se inspiraba en ¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELÉCTRICAS? Tras leerla, por un lado me alegré fuesen disímiles; un rasgo de originalidad e independencia; por otro, mejor le hubiese ido aprovechar alguna idea plasmada en la novela de P. K. DICK.

El feudal-estelar entorno (aún más sugerente debido al extenso capítulo de beldades del espacio, cruces de LORNA y VAMPIRELLA, más que BARBARELLA) acoge una subasta. Uno de los potentados neofeudales vende una codiciada/cotizada clase de siervo cyborg cuyas facultades superan a las de los robots convencionales, esclavos de las puñeteras Tres Leyes de la Robótica. Estos cyborgs necesitan la mitad, o menos, de mantenimiento que un robot (el que sale podía haberse quedado en el garaje; de pedante, estraga) y pueden cometer asesinatos si se les ordena, ya que van faltos de personalidad, criterio o pasado. Además, su relleno de tripas mecánicas contiene un potente explosivo.

Este mercado ofrece pingües beneficios a diversos malvados o corruptos sin escrúpulos de despojar a seres humanos de su vida y parte de su ser para empotrarlos en sofisticadas máquinas, obteniendo leales esbirros sin memoria. Todo va de puta madre magistral hasta que una empecinada esposa empieza a hacer olas reclamando a su esposo, perdido años atrás en un viaje estelar y, para su mortificación, “resucitado” como hubot.

Al principio, por el título, pensé que la
historia podía tener una ligera
inspiración de ésta, pero para nada
 
Por doquier la convencen de que es mera coincidencia, que esto es una insensible/fría máquina, y su semblante humano, ¡casualidad, entérate!

La tenaz viuda contrata, sin embargo, a un héroe caído en desgracia exiliado en nuestro planeta, páramo desolado que incluso olvidó que, de aquí, la Humanidad partió otrora para colonizar esa diversidad de Mundos Exteriores. Nuestro audaz (protagonista de otra andanza, al menos, previa) se camufla de juglar y termina desembrollando el asunto, finiquitando una trata de esclavos y asesinatos… por pura chiripa.

Importante es crear un héroe que permita seguir amontonando palabras en el acervo descomunal de la literatura. Soy muy partidario (además, lo recomiendo) de idear un héroe (o heroína) y que ayude a contar cuanto me parezca, porque llegué a la conclusión de que lo siguiente que escribiera iba a ser muy parecido, y para inventarle otro nombre a un tío que haría lo mismo, dejamos esto como está. (¡Importante ahora es que nuestro FLASH GORDON cuaje!)

Otros/as autores/as a lo largo de la Historia (CONAN DOYLE, AGATHA CHRISTIE…) han actuado así (LESTER DENT, MAXWELL GRANT…) yéndoles dabuten. Es impotente vanidad adelfosista afirmar “que no soy capaz”. Puta pereza, nada más, es lo que tienes.

FRANK FRAZETTA sin embargo "pareció" ilustrar al puñado
de peligrosas AMAZONAS que tienen un tinglado tremendo
en las líneas oscuras del tránsito de naves espaciales
Cosa negativa a imputar a Mercado de Hubots es que, conforme se acerca al final, más Deux Ex Machina se vuelve todo. El intrépido/ingenioso ARDAX y las espléndidas féminas que lo cortejan van topándose con repentinos “lo sospeché”, “lo había previsto”, “como deduje, bajo el felpudo estaba la llave de la puerta”… detalles así que deslucen una sencilla obra planeada para el ocio, con una carga de imaginación que esta regalada victoria empobrece, pues no está obtenida con esfuerzo o talento. Como debe ser.

Otro factor que he anotado de esta literatura es que los malos son siempre gente malcarada/deforme, los héroes, apuestos-apolíneos, y las señoras, estupendas, gracias. Es hito inofensivo de la ficción heroica que, empero, es esta época de ‘transformaciones’ empieza a verse mal/ofensivo. ¿Se entenderá que son traslaciones del mito artúrico, o se condenarán al más negro olvido fábulas que no pretenden molestar a nadie, en este “cuándo” ‘progresista’ donde todo produce irritación… salvo sus propios excesos?

viernes, 31 de mayo de 2019

BRAZIL — SO PRETEXTO DEL TERRORISMO

Afiche alegórico; el alma libre huye del
encasillamiento burocrático. Distopía con
aire británico que contiene elementos
políticos que merecen comentarse

TERRY GILLIAM abandona el humor MONTY PHYTON estilo LA VIDA DE BRIAN para filmar esta parábola sobre nuestra insignificancia con momentos de perverso humor negro que sucede en un Estado orwelliano-kafkiano (no falte el adjetivo) protagonizada por un funcionario gris Grey que desdeña los ascensos al hallarse cómodo en su oficina, donde todos se escaquean para ver películas en las pantallas de sus computadoras apenas su inepto, nervioso y acomplejado supervisor deja de mirarles.

Acaso está contento en su puesto por ser la lumbrera del despacho, hombre útil/de confianza al que el socavado jefe acude cuando el más mínimo-nimio obstáculo le amarga el rutinario día. Está estructurado. Cuadriculado del todo/completamente. Lo estresa cualquier cosa que subvierta la norma preestablecida.

A nuestro galán no parece tampoco perjudicarle su estatus de hombre útil/de confianza entre los compañeros; aun le granjea estima. Empero este hombre irá deslizándose por una delirante pendiente de formularios, maliciosos obreros y técnicos de reparaciones de equipos pirata en la búsqueda del amor de su vida, una camionera que se rebela ante un Estado de brodignaniana administración compuesta por conserjes, formularios, sellos y firmas diseñada para desalentar al ciudadano cuando decide reclamar.

Nuestro funcionario metido a héroe; su ruina comienza en
el momento en que le remuerde la conciencia e intenta hacer
algo justo. Peligroso, en su entorno
Este héroe: sueña. Es un ÍCARO argentino armado con una suerte de Excalibur que debe liberar a su cautiva GINEBRA (de feos monstruos gibados harapientos de aire asiático) y combate a un titán samurai que representa al Estado al que sirve y sostiene.

Ginebra y la chica del camión son idénticas. Por tanto, fundiéndose ficción y realidad, este hombre no puede sino abocarse a culminar sus sueños.

Gilliam emplea estos elementos para criticar las modas sociales de la elite, obsesionada con la belleza y juventud eternas, las triquiñuelas estatales para ahogar en aburrimiento al ciudadano común cuando pretende reclamar, la velocidad como la represión puede llegar de manos de agentes obtusos que, para enmascarar sus letales errores, se parapetan tras el papeleo interminable o un error ortográfico. La moraleja, tal como acaba Brazil, es deprimente. Esto no tiene arreglo. Ruega al Dios de tu elección porque jamás te pase algo parecido.

Su acritud quijotesca acaso la inspire su recurrente onirismo,
en que se ve un galante plateado caballero volante
Brazil goza de cierta reputación, y en parte Gilliam la recicló en 12 MONOS, donde ves indicios de algunos de sus elementos. Desarrolla su acción en un entorno de postguerra (Década 40, 50 quizás) como sugiriéndonos que esto viene de lejos, pero que sólo ahora se atreven a denunciarlo, aunque al coloso al que se señala le importa una higa lo hagan porque no va a cambiar, al menos de forma profunda, real, para solucionar lo despiadado que hay en sí.

El Estado stalinista (ese que nunca queremos denunciar por ser socialista, y aquí somos más socialistas que la madre que parió al socialismo, pues el socialismo jamás comete errores, o atropellos, o construye Gulags) tiene su émulo, helo aquí, en los Estados democráticos, que lo enmascaran de rituales, apariencias de libertades y derechos. Un dato lo apunta: esta Gran Bretaña que sueña con playas tropicales vive desde hace años amenazada por una plaga terrorista. Esto permite al Estado intervenir cuando desee en la privacidad del ciudadano, encerrarlo en sus mazmorras y, encima, exigirle el pago de los interrogatorios (o torturas) a los que los somete.

Y ésta es su GINEBRA, una obrera del volante que también
decide enfrentarse al monolito inconmovible del Estado
buscando una aclaración
La democracia ha encontrado una fórmula infalible para sojuzgarnos: la Guerra contra el Terror. ¿Les suena? Norteamérica vive bajo la Ley Patriótica (que anula derechos) que se honra de eliminar también libros de las bibliotecas. El FBI puede interferir cuando le parezca en tu existencia, so pretexto del antiterrorismo. Y es la Tierra de la Libertad…

Brazil demuestra que no somos nada/nadie ante el Gobierno. Sólo permite soñar con ser gladiadores oníricos, y ganar la batalla, al menos ahí, hoy todavía. Mañana…

viernes, 24 de mayo de 2019

METRÓPOLIS — HIJO DEL TITÁN MENOR

Una de las muchas portadas que la
novela ha poseído a lo largo de las
décadas sucedidas desde su publicación

Por merecidos créditos que acopie la influyente y casi mítica novela de THEA VON HARBOU (de la que espero leer sus otras obras fantásticas), aparente especie de anti-AYND RAND (los randianos, si he entendido bien, piden que seas tú, tú solo, para ti mismo, al cuerno el colectivo —algo de razón empero tienen—, mientras que Von Harbou pide seamos más caritativos, menos dogmáticos, nos apiademos de nuestros afligidos semejantes), peca en un detalle crucial que acusa de una ingenuidad ante ciertos planteamientos a esta señora que sin embargo colaboró con el nazismo, cuyo predicado político era tan opuesto a lo que pretende la novela. Pues, el breve proemio, ¿no insta a pensar más con el corazón, como colchón entre el cerebro despiadado y el músculo brutal? En cambio… lució esvástica. (Quizás porque reconocieron sus méritos.)

Metrópolis (cuyo embrujo hechiza aún a medio mundo y levanta ciudades masificadas pobladas de arcologías como el Los Ángeles de BLADE RUNNER o Mega City One) falla, ante todo, en qué intenciones JOH FREDERSEN y ROTWAN, esa suerte de PENSADOR LOCO (el de Marvel), tienen para MARÍA, el androide vidriometálico. Para quienes ignoren pese a todo la trama, ilustro:

La joven THEA VON HARBOU,
de brillante carrera en el mundo del
cine y la literatura. Importante en un
mundo masculino como el que vivió.
Y desconcertante su afiliación al
nazismo, leído lo leído
Metrópolis es lo más urbano. Población: cincuenta millones. Parte de ese populux son obreros que viven en un Soguetto subterráneo y atienden a un ejército de máquinas implacables por su misma función que rinden energía, lujo, abundancia, a la macrourbe y sus más acomodados ciudadanos. Fredersen, en la cumbre del más alto skyline, dirige todo inexorable. Su hijo, FREDER, un niño-bien, un día recibe una impactante muestra de cómo vive el “otro Metrópolis” y se prenda de la guía de la infantil población esclava. Trastornado por un amor fulminante, su privilegiado hábitat se le vuelve mortificante. Debe evolucionar moralmente para ser digno de la santa que predica en las catacumbas.

Mientras, el supremo inventor Rotwan, alojado en una casa maldita (a gusto del gótico más pútrido) de traza disonante con el poderío urbano circundante, concibe un robot de semblanza femenina. Capítulos después, el robot causa la ruina de Metrópolis, la cual saca de debajo de los escombros lo mejor de hombres malvados. Metrópolis es como una analogía en cristal, cemento y acero, ¡MÁS ACERO!, de CUENTO DE NAVIDAD.

¿Para qué querían tanto Rotwan como Fredersen a María-robot? La novela, abundante en greguería, poesía, pasajes de realismo mágico, pre-cyberpunk, pierde por que María-robot debería haber sido creada para espiar, influir, o sojuzgar, a la inmensa población obrera que empezaba a dar indicios de rebelión. No es tal. Es la persecución de una irreal belleza idealizada que materializan en un destructivo monstruo hermoso, abatido de una forma medieval. Una interesante… ironía.

Afiche de la película
que adapta la obra.
Un poco
sugerente
sí que resulta...
Necesita ese breve mas sentencioso diálogo entre Fredersen y Rotwan en que el primero expresase su inquietud por los alborotos, boicots o huelgas de la oprimida masa obrera. Y cómo el otro ofrecía, en perverso giro retorcido, su espía vidriomecánica, disfrazada de la Virgen de los Proletarios, María-la buena, que les diese nombres de conspiradores, agitadores, sindicalistas… ¡y acción represiva al canto!

Falta esa maldad elemental en una obra que debería tenerla. El depurado estilo de la escritora es elegante, imaginativo, poderoso en momentos, mas confirma que un escritor y una escritora abordarán una temática desde aspectos esenciales o básicos opuestos. Un hombre, materialista, basará su relato en la fuerza, el control, cuando no dominación, resolución del problema de forma física-dinámica, mediante economía o aún religión. Una mujer, espiritual, apelará a los sentimientos más nobles o primordiales, el cariño, la lágrima, el afecto, la maternidad, el alma o corazón, procurará solventar con amor el trauma. Tal procede Von Harbou. No significa esto que ellas sean menos que ellos, sino que somos distintos y encaramos los problemas y su solución de forma distinta. Con este palmario ejemplo, hablar de igualdad es una memez. Siempre algo nos diferenciará.

viernes, 17 de mayo de 2019

DIOSES DE EGIPTO — SABE, ¡OH, PRÍNCIPE!...

Afiche. Algo comercial, por fuerza, no debe
ser malo; puede contener mensaje profundo.
. Ésta se ciñe a los SFX aparatosos

Un difuso ALEX PROYAS (volvemos a lo de EL CUERVO o DARK CITY, donde el cineasta tanto prometía, al estilo de SAM RAIMI o QUENTIN TARANTINO) agasaja nuestro ocio con una superproducción que hace protagonistas a los más antiguos mitos de los paisanos del Nilo. Teje una (eterna) historia  de ambiciones desmedidas, ODIOS fraternales, venganzas, el imperecedero Viaje del Héroe, remarcada merced a los elaborados SFX computarizados, aunque el edulcorado final termina arruinándola.

Una conclusión semidramática (los lozanos amantes, aunque mueran en este plano, por la gratitud de HORUS o RA se reúnen en el Más Allá donde viven por siempre jamás felices) habría dado un carácter menos para-adolescentes como el que, en su conjunto, exhibe la producción. Entiendo que, para un estudio, una inversión como debe ser ésta es un riesgo enorme; carreras y empleos dependen del éxito. Empero, esconder el talento o la osadía de una historia (desabrida) y que parece sintético taquillazo (juvenil) de verano, tras imágenes conseguidas de dioses y demás apabullantes fenómenos, sin el atractivo de logradas actuaciones, trama, diálogos, es desdeñar al público más maduro.

Hay que rentabilizar la inversión. ¿Cómo? Con una historia
de amor inmortal y jóvenes audaces con los que el público
postadolescente empatice. Suena cínico, mas es así
Debemos, temo, ir resignando nuestro paladar a estas “mocedades” de la industria. La aptitud empieza a escasear (pese a rebosar por doquier), y lo demuestra el desembarco en las pantallas de plata de historias parecidas. Pertrechados fuertemente en lo tecnológico, descuidan los factores de mérito antes citados. En réplica, confieren al cine indie el suplir esas carencias del cine comercial, cuando lo que, empezamos a atisbar, es que adorna mucha arrogancia al tal cine indie, que orlándose de plan contestatario y “de minorías-para intelectuales” espera aparentar ser mejor que el otro.

Estamos frescos, por tanto. Unos nos ofrecen un bibelot superficial recargado de oropel y los otros, pretextando su falta de medios, soflamas sesudas de ‘cine de autor’ que no quieres ver porque, en muchos casos, ¡los cojones!, estás viviéndolo. Las pocas perlas que destacan luego se rinden al cine de las Majors porque el $ sigue siendo poderoso. El discurso pseudoproletario del cine indie que pelea en condiciones desiguales sigue en sus labios, mas atenuado. Porque maduras, tienes sueños costosos, que sólo el $ puede conseguir. ¿Prostitución? Puede. Mas… hasta la muerte tenía un precio, ¿no?

No es IRON MAN en el distante Egipto, aunque alguna
inspiración tiene. Más fuerza que darle al espectáculo
Exceptuando a GERARD BUTLER (cuya actuación sugiere que lo mejor de su carrera va a ser 300, pues en este filme parece recuperar a su LEÓNIDAS pero en Reverso Tenebroso), y la triste actuación de uno de los grandes como GEOFFRIE RUSH, el resto del elenco te deja indiferente. Poner a ese joven ladrón como señuelo para los adolescentes, o los que empiezan a dejar de serlo, que pudieran empatizar con él (por lozanía, descaro, audacia…), sin embargo te recuerda el espanto de DRAGONES Y MAZMORRAS, lo cual pone tus prevenciones en rictus erectus al punto. Horus… bueno. Lo más destacable de él es que sufre para madurar, aprender lecciones, recorriendo fantabulosos escenarios mientras libra combates con asesinos animales antropomorfos.

La mitología es fluente fuente de argumentos para la ficción; está ahí desde siempre. ¿Acaso El Cuervo no es una actualización rock´n´roll de ORFEO y EURÍDICE? Con cierta astucia, los autores del libreto, en la estela de FURIA DE TITANES (remake), han pretendido aprovechar esa baza recurriendo a una mitología en principio más exótica, como la egipcia, limitada a dar momias, escorpiones, o poco más. Bien por ellos, oye.

De asesorar a un rey a gestionar los cielos... pero de qué
manera. Tras leer el guión, así de desmejorado quedó
este hombre
Lástima que, al arrebatarle convincentes elementos de drama y muerte, ceñir la cinta con este “para jóvenes” e impregnar a los más adultos con la sutil sensación de tomadura de pelo, el esfuerzo se diluya en vagos logros estéticos, no artísticos más profundos.

Sin embargo: merece verse. Entretiene. Objetivo: conseguido, pues.

viernes, 10 de mayo de 2019

EL BASTÓN RÚNICO -4 — EL BASTÓN RÚNICO

Sobre el relato final de este voluminoso
recopilatorio versa el comentario

Esta reseña cierra el comentario del volumen recopilatorio de los relatos dedicados al artefacto mágico que tiene de protagonista al Duque de Colonia DORIAN HAWKMOON y el escenario del brutal Imperio Oscuro de Granbretan y sus beligerantes maquinaciones para apoderarse del ancho mundo. Otra obra que rebosa fantasía, ironía, tristeza.
MICHAEL MOORCOCK, padre de la Nueva Fantasía Heroica, tiñe quizás esta obra de mayor pesimismo que otras que podamos recordar. Aunque los Campeones elegidos para acabar con las atrocidades expansionistas del Imperio Oscuro (no sé cuánto satiriza sobre su patria el autor al hacerle tan opulento como salvaje, si describe un Reverso Tenebroso de la legendaria flema británica, que les hace permanecer impasibles frente a las condiciones más exaltadas —digno ejemplo de esto: los hoolligans—) consiguen la victoria, de modo no obstante oneroso, la nota final que cierra la fábula indica un descorazonado sentimiento de que el Hombre, víctima de los Poderes humanos, o sobrenaturales, que le rodean o someten, está del todo/completamente desamparado.
Al igual que con PANDORA y la Esperanza residente en el fondo de la vasija, la Justicia debe suponer el bálsamo que repare y consuele frente a las arbitrariedades que suframos. Es un anhelo empero, más que una certeza, lo que constatan los personajes de esta épica medievo-futurista, trabados en la Lucha Eterna entre la Ley y el Caos, cautivadora por los fantabulosos escenarios que la imaginación poderosa del escritor conjura.
Un maduro MICHAEL MOORCOCK que puede
enorgullecerse de haber revolucionado el
sword-and-sorcerer a extremos brillantes, en
algún momento, psicodélicos y delirantes. Pero
ha dejado un valioso legado
No serán quizás tan coloridos como otros, los que suelen pisar ELRIC o CORUM, mas tratar de describir un Remoto Futuro, afligido todavía por el Milenio Trágico, tiene su enjundia. Así, el Imperio Oscuro, pese a su arrogancia y sensación de omnisciente  omnipotencia, tiene un conocimiento mínimo-nimio del planeta que pretende sojuzgar. América es distante paisaje lleno de niebla donde habita todo lo imaginable (dragones, Amazonas, cíclopes, ciudades de oro…), y rebasando las nevadas cordilleras de la Europa Oriental, incluso de Arabia, el Extremo Oriente corre semejante suerte. Son un conjunto difuso de líneas que se sustentan del recuerdo evasivo de que, más allá
(de la Cúpula del Trueno)
hubo algo que el Milenio Trágico transformó o engulló, extinguió incluso. No importa; el Imperio Oscuro avanza ¡firme!, creando la realidad según conquista nuevas tierras.
Cuenta esta entrega que Hawkmoon el Bravo por fin obtiene la poderosa y extraña reliquia del Bastón Rúnico, cuya utilidad, aun así, parece escasa. No tiene en apariencia ese poder capaz de arrasar con un solo destello las fuerzas del brutal BARÓN MELIADUS, que empuercan con matanzas sin cuento el mapa de Europa (fragmentada, de nuevo feudal, a duras penas tratando de recordar o alcanzar el Renacimiento).
Cualquier portada de cualquier nueva
edición anglo de la novela reseñada
Todo debe quedar en las espadas de los héroes (y heroína) que cruzan el Puente de Plata que salva el Canal de la Mancha para poner fin a las intenciones de un Imperio Oscuro que, enloquecido por la soberbia de Meliadus, empieza a cuartearse. Meliadus quiere el poder. Su golpe de estado le consigue cuanto ambiciona… pero por muy poco tiempo.
Esta saga hace pensar, aparte de ese sentimiento de soledad y desamparo agnóstico que constata Moorcock del ser humano frente a la(s) Divinidad(es), en que la Historia es cíclica; una era de abundancia y poder tecnológico envalentona al Hombre hasta el estado de la temeraria autoextinción. El precio del reinicio de todo es revivir las más oscuras épocas de nuestra Historia. También está lo de que la decadencia es hermana de la obra humana. Mina el poder aparente del Imperio Oscuro su falta de moral, de justicia, y así acaba cayendo: víctima del más despiadado de todos sus dux bellorum.