viernes, 2 de diciembre de 2022

SUPERNOVA, EL FIN DE UNIVERSO — EL BODRIO QUE CAYÓ DEL ESPACIO

 

Afiche. Qué lejos está este
WALTER HILL de
CALLES
DE FUEGO o TRAICIÓN
SIN LÍMITE. Nada que
esperar de este tostón

Hay que imputarle a RIDLEY SCOTT una moda que ha resultado mefítica para el cine de eventos cósmicos: la del alienígena feroz o psicópata desmadrado que genera la “angustia de la nave” a una abúlica tripulación desesperada por volver a la Tierra, o donde sea.

Scott, en justicia, recibió un guión, puso su mejor arte en hacer un clásico de la ciencia ficción y resultó que, por desgracia, ‘apadrinó’ una escuela donde todo mediocre cree que puede medrar. Monto un escenario claustrofóbico en el peor elemento posible, el espacio exterior (inabarcable océano que, aunque saltes a una nave salvavidas, no tienes ninguna posibilidad de ser rescatado; en nuestros mares, aún hay una o dos, quizás), pongo a un reducido puñado de sujetos con sus idiosincrasias a flor de piel y les suelto un fenómeno para que sufran sus judiadas, matándolos de las formas más crueles, impactantes o expeditivas que decidamos pasen.

Esta producción de 2000 no tiene papeletas para ser un clásico estilo ALIEN. Es todo un señor mockbuster, lo dirija, o no, WALTER HILL. Es un producto (en el más despectivo grado posible) ajustado a tópicos que PITCH BLACK supo renovar con notabilísimo éxito, legando, de paso, colosal leyenda urbana para la posteridad, el anti-RIPLEY: RICHARD B. RIDDICK. (Anti-Ripley en el sentido de que un varón, de nuevo, destruía al inefable monstruo espacial.)

Conspiración feminista: ¿Tú crees que se
notará mucho que es un mimo con careta
haciendo de robot? Pues sí: canta un wevo

¿Qué ves? Una nave médica, de garbeo por esas órbitas remotas de los sistemas solares más distantes, que capta un SOS reclamando sus servicios para atender a una apartada colonia minera instalada en una luna que ha abandonado su órbita y está a un increíble porrón de años luz de distancia. Precisas cien vidas para llegar allí, en términos siderales.

Y empiezan las cagadas. De por sí, el sobado planteamiento juega en su contra: los mendas llegan allá, sucede algo (contagio, asalto, traslado), que mete en la nave a un insaciable monstruo asesino, comenzando la casquería. El resto está visto ora la nave Nostromo ora la cabaña de POSESIÓN INFERNAL II. A ver quién es el guapo (o guapa) que elimina a la bestia, empleando qué medios, y cuántos secundarios, y de qué modo sanguinario, caen, actores pura carne de cañón de un manido libreto.

El malo trajinándose a la señorita enfermera;
menudo elemento, el mutante este. Todas las
tonterías de los personajes así, los contiene


Buena cagada, ésta: pueden viajar millones de años luz mediante un salto interdimensional quántico (ríete de los reactores trekkie de la Enterprise) empero ¡no tienen un puñetero robot, IA, como quieran designarlo, decente! Es un mimo enmascarado que va dando tumbos por la enfermería disfrazado de aviador, e induce la pregunta de cuál es el efectivo avance científico de esa Tierra futura.

Para hacerse, no obstante, los interesantes, en una nave fea con escenarios válidos para una producción estilo AEROPUERTO, meten un elemento digno de historieta de JACK KIRBY. En la explotación minera, los piratas que pretendían saquearla hallaron una especie de huevo cósmico, cuya capacidad para re-recrear el Big Bang está ya en marcha.

El andoba que envió el SOS va volviéndose un pirado asesino gradualmente más fuerte, con alucinantes poderes de regeneración, y empieza a cargarse a toda la tripulación porque no parece desee compartir con ellos cierto porcentaje al venderlo a alguien, mas luego resulta que, lo que quiere en verdad, es gozar en exclusiva del poder supermutador que desprende el artefacto (a ver quién lo creó, con qué verdadero propósito, se pone ANGELA BASSEY —¿nueva Ripley negra?— a especular durante una escena, hecha para desmarcarse, sin duda, de lo que el espectador estaba ya intuyendo: un final con elementos de catarsis que había visualizado en ¿cuántas producciones de igual corte?).

JAMES SPADER trabajaba mejor en
STARGATE. Y Stargate tampoco se luce...

Decepcionante y atolondrado final Disney (preWOKE) para una película fría, desangelada, de antipáticas interpretaciones, peor que mediocre, que sólo puede pasar a los anales por ser de las peores jamás filmadas del género, y que nunca debieron rodar.

viernes, 25 de noviembre de 2022

LOS JUGADORES DE NO-A — CANÒNICA CIENCIA FICCIÓN PARA FLOJOS

 

Portada de la edición comentada.
Algún día habrá que hablar de los
libros de Acervo. Vista esta imagen.
te pensabas abría matraca en plan
TROPAS DEL ESPACIO, empero...

Lamentaba STANISLAW LEM que la ciencia ficción se había tirado a la distopía, abandonando los cánones “habituales” de los viajes interestelares, las naves-pepino estilo FLASH GORDON y, en resumen, todo cuanto GEORGE LUCAS sacralizaría en LA GUERRA DE LAS GALAXIAS.

Tras leer esta presuntuosa novela de ALFRED E. VAN VOGT debo discrepar con Lem, el de que la buena ciencia ficción es la que te embarca en una nave-pepino para viajar hasta tres mil años luz del núcleo de la Vía Láctea. Porque…

…esta novela se soporta sobre esos presupuestos para provocar tedio e irritación. Más aún, esta es una novela calientapollas. Sabéis lo que es una calientapollas, ¿verdad? Vale: aplicádselo a esta secuela de EL MUNDO DE LOS NO-A, que admito no haber leído.

Es “calientapollas” porque Van Vogt se hincha a amontonar exóticos elementos que luego quedan en nada. GILBERT GOSSEYN, el puñetero mutado-clónico bicerebral (imaginad qué tamaño de tarro; Mr. Van Vogt: no hacía falta incrustarle otra sesera: ¡con que sólo desarrollara más su propio cerebro, esa gran cantidad de neuronas que dicen tenemos desperdiciadas en el cráneo, bastaba!), dotado de impresionantes facultades (de tal calibre que dejan a los CABALLEROS JEDI como bataneros) empero que arrastra un colosal lastre: está siempre dominado por la vacilación, la duda, el análisis de la situación/el sujeto, perdiendo tanto TANTO tiempo en evaluaciones que el mismo curso de la trama (que Van Vogt ralentiza para hacerle quedar héroe) amenaza con comérselo capítulo tras otro.

ALFRED E. VAN VOGT con aire de respetable
intelectual Década 50. Sí, estoy muy contento de
escribir parrafadas moñas para mis personajes
moñas, que, encima, son vanidosos que te cagas

Van Vogt, uno de esos ¡aclamados! autores pretéritos endogámicos, luego está obsesionado con los Grandes Números, al decir de ALAN MOORE. Por un lado, aceptas sus cifras pues, dada la enormidad del escenario de Los jugadores de No-A, nuestra Galaxia, ampliamente poblada por humanos (¿no había huequecito para los alienígenas, hostiles o no, entre tantas miríadas de estrellas?), es comprensible que hable de miles de millones (o más) de soldados o víctimas en planetas habitados al nivel de la Tierra (de esto ahora nos ocupamos). Asimismo, que el desplazamiento de las flotas, defensivas o agresoras, sea de muchos miles de naves, resulta consecuente. Es la gran era de los teletransportadores, por cierto, y de los Pronosticadores (augures).

Mas lo articula de tal manera (¡derribadas nueve mil naves! ¡Perecieron cien millones!) que, no sé por qué, causa hasta irrisión. Van Vogt desprende la idea de que debe apabullarte no con las secuelas de la tragedia, sino con el balance numérico de la guerra, desarrollada por la Liga con el Supremo Imperio del codicioso ENRO EL ROJO, quien termina descubriéndose pelele de EL DISCÍPULO, dos personajes coitus interruptus.

Portada de la precuela. Seguro
que es tan fatigosa como su
precuela. Otro
coitus interruptus
de la ciencia ficción clásica

Gosseyn irrita. Esas sobreprecauciones que siempre anda tomando en una novela “de capa y espada”, la cual termina reduciéndose a que una gresca que tengas en la cola del supermercado es más violenta, exasperan, ralentizan, hastían. Luego, está lo de que puede teletransportarse adonde quiera, porque es un No-A, y si no dividen el Mar Rojo, o resucitar LÁZAROS, es por modestia.

Van Vogt describe un furiosísimo enfrentamiento entre armadas; no dedica una página (que es obligado) a relatarlo. Lo resuelve todo con que entra un heraldo pregonando: ¡Las cosas se han torcido! ¡Hay tregua!, que deriva en el incongruente y estúpido final donde, de nuevo, la grandilocuencia devora los elementos esenciales del relato.

Sí positivo destaco que Los jugadores de No-A inspira a dos mejores novelas, al menos, que aprovechan mucho mejor sus exotismos: ¡TIGRE! ¡TIGRE! y DUNE. La misma estructura como se presentan los capítulos recuerda los de Dune: un breve prólogo que debe hacer alusión, si no a lo que contiene la sección, al entorno general que cuenta la historia. Los No-A son una escuela de pensamiento “superior” que procura rehuir de lo “animal” (lo aristotélico), algo BENE GESSERIT en cualquier sujeto al que apliquen su disciplina. Dune, sin embargo, es más incisiva, arriesgada, imaginativa y pulida que Los jugadores de No-A, donde pueden teletransportarte, quedándote tan pancho.

Imagina: sentado leyendo esto apaciblemente en tu casa, ¡y de pronto te materializas (o sea: te matan, porque te disgregan, para reintegrarte donde sea) en medio de la playa! El pasmo, cuando menos, es mayúsculo. Pues, no. Aquí Gosseyn traslada a la gente a capricho, quedando las víctimas tan campantes, como viendo llover.

Esta también es tremenda. Otro
montón de interesantes supuestos
que Van Vogt consigue marrar. Va
conviniendo dejar de adorar a estos
escritores, por muy primigenios
o pioneros que fuesen, ¿vale? Que
lo sufrimos ahora nosotros

La jactanciosa Los jugadores de No-A bordea la historia tipo “dos tipos hablan (mucho) en un despacho”, otra asentada calamidad de la ciencia ficción. Sin duda, sobre todo para los lectores de la ciencia ficción endogámica-para flojos, que esta lo rezuma por los cuatro costados, la ¡encomiarán! por ser uno de esos celebrados truños de la “Edad de Oro” que, valorada con justa objetividad, no era tan aurífera como quieren vendernos. Ni aliens, ni celulares, ni robots, ni inteligencias artificiales, pese a preconfigurarlas (no había valor para teorizar a fondo al respecto, ¿verdad, SAN ISAAC ASIMOV?), aplicándoles a todos los mundos citados los mismos valores de gravedad, o clima, que la terrana, porque no querían admitir, o especular, con condiciones distintas. Como esa perra de Venus terraformado. Menuda gesta, dado el desastre de planeta que es.

Me exaspera lancen encendidos elogios sobre estas novelas de la cuestionable “Edad de Oro”, escuetas de coherencia, torpemente dialogadas (indicio de que el autor no se maneja bien con el desarrollo de los personajes, sin discurso psicológico interno; son sólo marionetas, sin carisma, en plan gótico) y desprecien otras posteriores porque vulneraban la ciencia ficción para flojos. Imagino a Van Vogt leyendo TROPAS DEL ESPACIO… ¡llevándose las manos a la cabeza alarmado!

Ni me atrevo a especular sobre
esta, que seguro te estresa

¡Combates desde el primer capítulo! ¡Naves espaciales luchando! ¡Soldados vapuleando, o siendo breados, por alienígenas! ¡Señor-SEÑOR! ¿Adónde vamos a llegar? ¡Esto es intolerable! ¡Mira esos tíos, cómo corren durante la instrucción! ¡Tengo agujetas de sólo leerlo! ¡Y tiros! ¡Y explosiones! ¡Atómicas o no! ¡EXPLOSIONES! ¡Señor-SEÑOR! ¿Adónde vamos a llegar, con estos talámicos aristotélicos desbocados?

Esto Gosseyn lo resolvía moviendo el alambre con sus dos mentes, ¡quedando luego tan alelado como al final de mi portentosa novela!, incapaz de comprender que a un recalcitrante fanático religioso, que ha impuesto tal férrea disciplina a los acólitos, que cuando éste mata a su dios, por el cual él ha matado, ¡los fieles corren aullando hacia él ¡para descuartizarlo con las manos desnudas por supremo iconoclasta hereje!! Hasta esa lógica elemental defrauda Van Vogt, con su torpe sentido del pacifismo moñas.

viernes, 18 de noviembre de 2022

MCQ — EL DEL COCHE DE VIEJO VERDE

 

Afiche. DIRTY HARRY tenía
el .44 Magnum. MCQ un MAC
10. Pienso que los de INGRAM
pagaron la cinta para
publicitar el subfusil, fíjate

Con cierta edad, verte pilotar ese tipo de deportivo (creo que el de STEVE MCQUEEN en BULLIT) delata que no has superado la crisis de los cuarenta: ¡sino que la encadenas con la de los cincuenta, precisando DESEPERADAMENTE atraer veinteañera compañía femenina mediante ese coche para sentirte aún potente y sexual-funcional!

Comentan que JOHN WAYNE estaba pensado interpretara a HARRY EL SUCIO. No sé si llegaron o no a ofrecérselo; lo cierto es que McQ es un fondón calco del polémico policía de San Francisco, con matizaciones que quiero resaltar. Sospecho que a Wayne le sedujo la idea de encarnar a un policía expeditivo, fascista sin más, y se la traía floja qué mala prensa gabacha había tenido DIRTY Harry. Problema: a McQ no lo respalda el intelectual JOHN MILIUS para darle un fondo cultural/coherente a los disparates.

Mientras Harry el Sucio brea a un sospechoso in situ, McQ empitona al menda al que le tiene hambre dejándolo tundido en un water público porque es su política. Sin duda, McQ, estilo violento policía corrupto de novela de JAMES ELLROY, en los cincuenta y sesenta agarraba la primera guía telefónica que viera sacando confesiones a listinazos. Dagos, cholos, negratas, micks… arreaba lo que fuese. ¿Necesitamos un culpable? Lo fabrico a golpes. Ya se apañen luego con los maricones de los derechos civiles.

McQ mostrando a un sospechoso lo que piensa de
la
Ley Sí-Soltamos-Violadores-Sí femirula. No,
en serio ahora: estos son sus métodos policiales
de interrogatorio, Y tan pancho, oigan

Mientras Harry el Sucio procura a su manera no obstante seguir el código, McQ allana propiedades de sospechosos porque es su política, coño, no me discutas, y que luego la fiscalía apechugue con mis pruebas inadmisibles. ¿Que necesito unas pirulas, para pagar a un confidente, o entonarme? Zamarreo a un yonqui conocido y obtengo el material. Este es mi mundo, mis reglas, mi política, y jódase el que no quiera aceptarlas.

Este viene a ser, grosso modo, el tenor tanto del personaje como la cinta. Una que se esfuerza por ser copia de HARRY EL FUERTE, tanto TANTO que, en algún momento, alguien advirtió que el parecido era tal que podrían demandarles por plagio. Así que le dan un giro “de última hora” saliendo del atolladero con una trama de policías corruptos que cambiaban droga por azúcar en la brigada y hacen que AL LETTIERI fuese de veras el malo por el cual estaba cobrando. Mas hay un momento en que sí: esto parece un complot policial al estilo de “El Fuerte”.

McQ aún así tiene conocidos que le consideran
un tío civilizado. Cuidado, Mac: aquí hay tomate

La película parece beneficiarse de un cambio de opinión sobre el crimen, la policía y la violencia. Hasta entonces, luchar contra el delito, en plan LOS INTOCABLES, tenía algo de cruzada virginal. Mas una delincuencia rampante (más drogas, más violaciones, la metamorfosis mental que la sociedad norteamericana sufría al ver que su poderosa maquinaria militar no podía abatir a un puñado de pijamas negros vietcongs, ya anticipando una vergonzosa derrota, los derechos civiles, la divulgación sin complejos en medios de comunicación de hechos que preferían ocultar tras la panza de un racista sheriff pueblerino bendecido sin embargo con el beneplácito popular por representar cierto conservadurismo calvinista) hacían más tolerables las propuestas como McQ.

Las junglas ponían de rodillas a EE.UU. Así que considerarían: Vale, esa lucha está perdida, admitámoslo. Pero la de nuestras calles, con escolares drogatas y violadores, negros contestatarios y spaguettis que ceden a las Triadas terreno, jamás. No cejaremos. 

El COWBOY ETERNO se
pasa al siglo XX automático.
Y lo disfruta, oigan

El éxito de la imagen implacable de Harry el Sucio la acepta sin complejos John Wayne (que no le va) al asimilar, dentro de su cacumen, la comparación: Tíos, en el fondo, las calles de Seattle (o Frisco) no son distintas de las de Lincoln en 1880. Es un western, sólo que en vez de ir a caballo, viajo en deportivo de viejo verde. Y combato el imperio de la droga marsellesa que afecta a mi Departamento y a mi amigo, en vez de a cuatreros. Mas sale rana. Pues no, no convence el Cowboy Eterno como poli duro.

Ni en esta, ni en BRANNIGAN, donde repite los estándares de brutal intransigencia.

viernes, 11 de noviembre de 2022

CORRUPCIÓN EN LA POLICÍA — TRAS EL “MURO AZUL”

 

Portada. Prepárense para ver ese
lado de la policía, secreto y 
demasiado humano, que puede
explicar ciertas conductas que
frisan, o caen, en lo delictivo

El término “Muro Azul” define, creo aún, a la muralla corporativa tras la cual el NYPD se oculta. Cierto que bajo este adjetivo pueden asilarse otros colegios, como el médico o el de abogados. Una ley de omertá, de protección de los integrantes de esos gremios, frente a agresiones externas, aunque esas “agresiones” sean legítimas denuncias contra actuaciones dolosas de, por ejemplo, una práctica sanitaria negligente, o actitud policial (o política) incorrecta, directamente ilegal.

Quien quiera rompa este código de silencio, miembro de estas sociedades herméticas, es de plano considerado un JUDAS, una rata, traidor merecedor de todo desprecio y lo malo que le pase. En justicia, en todas las profesiones existe este corporativismo, aunque en unas es la represalia más fuerte que en otras.

Concretado este punto, ¿cómo debo describir la conducta del autor de la novela que nos ocupa, WILLIAM J. CAUNIZT, antiguo agente de policía metido a escritor? Porque lo que hace palpitante su narración es la descripción de conductas de los agentes que nos deben causar, cuando menos, inquietud. Estamos a comienzos de Década 80, inicios de verano, el teniente DANIEL MALONE protagoniza una historia propia de una JUNGLA DE CRISTAL, el principal demérito (traducción aparte) de la obra.

Mientras, Caunitz cuenta que los coches patrulla van atestados de basura y latas de cerveza. Los patrulleros encajan debajo del asiento del copiloto packs de seis latas. Van aquí/allá al desayuno, el almuerzo, la cena, un entremés… sin pagarlo. Mejor: lo fingen. El agente asignado entrega un billete de dólar y el propietario se lo devuelve en calderilla.

WILLIAM J. CAUNIZT, con esa gorra
de pescador, revelando asuntos íntimos
del NYPC que no sé cómo les sentaron
a sus compañeros...

Los tíos, siempre pensando en sus adulterios, parecen más interesados en cumplir su jornada laboral en lugares discretos donde jalan cerveza (no café, como suele verse en las películas) o haciéndose algo el loco cuando les reclaman para que atiendan una denuncia. Consideran natural aceptar sobornos o actuar de manera apática (siempre que no sea tan flagrante que cause escándalo público, que implique a la prensa) como compensación de una profesión esforzada, arriesgada e ingrata con excesiva frecuencia.

Haciendo este pormenor, ¿no es Caunitz una rata, no viola la omertá del Muro Azul? Tras leer su libro, basado sin duda en experiencias personales (detectas alguna que sí, la vivió in person, atragantándole de tal modo que la escupe en estas páginas para exorcizar qué asco sigue produciéndole recordar “la hazaña”), cuando miras un coche patrulla, y más neoyorkino, de inmediato revives esas imágenes de abandono, corrupción y adulterio, recelando de la diligencia del “caballero de azul” (título de una vieja serie de TV protagonizada por GEORGE KENNEDY). Cierto, remarco, que generalizar es peligroso, aun injusto. Habrá muchos agentes que actúen responsable, profesional y competentemente. Empero la sombra ya está echada sobre la total integridad del Cuerpo.

Otra de sus obras, donde se
despacha otro rato, como en
su momento reseñé

Veréis: no es una novela de JAMES ELLROY, ficción policial redactada por alguien de afuera del Cuerpo, aunque le “soplen” agentes amigos detalles o leyendas. Se trata de un mismo miembro del Cuerpo el que vacía el costal. De ahí que me pregunte, de nuevo: ¿incluyen los policías neoyorkinos a Caunitz entre las ratas del despreciado Departamento de Asuntos Internos, siempre tan mal retratado y ODIADO?

El pulso general de la novela, el compendio de valiosas informaciones sobre la policial metodología seguida en investigaciones, las mismas vivencias reflejadas sobre unos policías de conducta más que reprochable (por ejemplo el detective que transformaba en suicidios todos sus homicidios), es magnífico. Excelente. ¿Qué ocurre? Caunitz, que ya iba sobrado con la resolución del asesinato que involucra al aún idealista Malone, íntegro en gran medida, ¡lo complica sin necesidad con una trama político-megalómana-israelí digna tanto de JOHN MCCLEANE como de JAMES BOND!, lo cual descuadra, por entero, lo estupendo del libro. Prevenidos van, futuros interesados.

viernes, 4 de noviembre de 2022

EL GRAN LEBOWSKY — DE BOLERAS, PORNÓGRAFOS, FLOJOS Y PARÁSITOS

 

Afiche. Los antitéticos protagonistas
de esta comedia con tintes
noir. Uno,
todo pereza; el otro: acción sin
sentido. Y así componen esta cinta

Los HERMANOS COEN desarrollan otra faceta de su extravagante Universo repleto de singulares personajes incrustados en una cotidianeidad no menos esperpéntica, sujetos que han ido impostando sus torcidas idiosincrasias en la Sociedad hasta hacerlas correctas maneras de proceder. Lo empapan todo con su particular humor, elaborado, fino, irónico, que perfilan las actuaciones de los intérpretes de sus filmes.

Esta vez presentan a JEFFREY Lebowsky, un redomado vago que va a casi todas partes en playeras y albornoz, como sarcasmo hacia OBI WAN KENOBI. EL NOTA (como prefiere le conozcan) no da un palo al agua. Vive en un mundo de boleras, drogas y prolongados baños mientras va al super en playeras y albornoz. El Nota es parasitario absolutamente, empero es un inofensivo parásito simpático, cuyas fuentes de ingresos son ignotas. Es también antisistema, aunque al ser un flojo, pasa de peleas.

Toda su voluntariosa energía la consume en la bolera, donde comparte anécdotas con compañeros no menos extravagantes. La cinta es una cítrica épica basada en parte en esa pasión deportiva norteamericana, donde el rumor de las bolas, el estampido de los bolos derribados y el destello de las luces en las pulidas calles compone toda una cultura.

Un Maestro Jedi de las boleras; no
puedes evitar establecer la comparación
viendo este fotograma

La bolera asimismo atrae a elementos de igual extravagancia, creando una Liga de Freakies Extraordinarios comparable a los cosplay del TBO o el Manga. Es suficiente el análisis que los Coen hacen de este tipo de relaciones y pasiones, pues más profundizan en la odisea de El Nota, involucrado involuntariamente en un rapto, una confusión de identidades, unos estrafalarios filonazis, un magnate del porno y la alocada chica florero implicada en una competición familiar por saquear una fundación.

El otro Lebowsky de la historia, que lo tiene todo liado y obliga deterioren la alfombra de El Nota, es un vehemente paralítico que recuerda a ese supervillano de Marvel, MODOK. Va avasallando a todo Dios en su silla de ruedas motorizada, empitonando verbalmente a cualquiera que decida, o no, arrostrarle, envuelto en un aire de productiva respetabilidad calvinista (tan cara al estadounidense), aunque luego resulta ser otro vago redomado. Al menos, El Nota es sincero. Desparrama por donde sea que aterrice su falta de modales, de compromiso, de energía laboral.

Ahí los tienes otra vez, con ese STEVE BUSCEMI
que termina poniendo la nota trágica a la comedia


El Gran Lebowsky sobre ruedas disimula su pereza crónica con su aire de firme actividad (¡hagamos lo que sea, aunque sea inútil, pero que vean nos movemos!). ¿Resultado? La Sociedad acepta al Gran L porque viste de marca y su perentoria voz sugiere frutos. El Nota es una excrecencia en albornoz que vive para amar los bolos y, sin quererlo, verse implicado en un absurdo desfalco que termina matando a uno de sus compañeros (STEVE BUSCEMI).

Contrapartida igual de vehemente del Gran L es el personaje de JOHN GOODMAN, el neurótico vet de Vietnam que sin parar extrae de su distorsionada memoria batallas que arroja a la palestra para demostrar que, como sangrar y echar tripas, nadie como él. Embarulla todo aún más (el episodio del maletín en el puente; el del deportivo), mostrando la cara de la falta de prudencia o reflexión del que está poseído por emociones volcánicas que, ora estallan en sus vivencias bélicas, ora exponen compromiso con el judaísmo (aunque sea católico polaco), cosas que acaban irritando a El Nota. Sin tapujos se lo recrimina varias veces. Son sandeces. Vives de tonterías. Inventas paranoias. Tras la galerna, quedan tan amigos. Sí. Acabas congeniando con El Nota.

La inefable fauna de los freakies de las boleras.
Por doquier cuecen habas, es la conclusión lógica.
Al menos, éstos no van por ahí diciendo que 
desactivaban bombas en Afganistán, completa y
trágica mentira de algún GRAN FLOJOWSKY
vampiro anímico ansioso de atención ajena

No es como algún cornudo Gran Flojowsky poetastro, que inventa aberrantes historias de sus violaciones infantiles o disparates de madres que abandonaron al niño violadito para “victimizarse”, querer dar pena penita pena a bujarrones y putas. El Nota, apechuga. El Gran Flojowsky: lloriquea para magnificar su imagen de sensible ‘literato’ “acosado”. Estampa asquerosa de un repugnante y cobarde ejemplo de “ser humano”, en suma.

viernes, 28 de octubre de 2022

ARSÈNE LUPIN, CABALLERO LADRÓN — PULP PARA SEÑORITOS BIEN

 

Cualquiera de las tantas portadas
que cobijan el material aquí
reseñado. Dada la ambivalente
y embustera naturaleza del
protagonista... ¿inspiró en parte
a ALAN MOORE para su V,
el de Vendetta?

MAURICE LEBLAC es el Señor de los Puntos Suspensivos. Todos estos relatos (que desprenden la sensación de ser un extravagante divertimento, delicada artesanía volátil que no puede, pese a sus exegetas, resistir la comparación con la más firme prosa, hasta contundente, de SIR ARTHUR CONAN DOYLE) forman vértebra de la denostada literatura pulp. Ocurre que a algún veleidoso lumbreras de los tantos que hay por ahí, pontificando qué debe o no gustarte, les ha caído en gracia y los ha cribado del vigoroso e icónico mainstream compuesta por cuentos o novelas de DOC SAVAGE, LA SOMBRA o CONAN. Como el propio y evasivo protagonista de las historias, Arsène Lupin, nombre inventado para la ocasión (un robo planeado meticulosamente), trasuntan sus andanzas la sensación de caprichosa liviandad que le diferencia de los justicieros personajes citados, más toscos en apariencia. Arsène Lupin puede cifrarse como pulp para señoritos.

Aun así, Arsène Lupin es material que debe tenerse. Porque, para empezar, es bueno. Entretiene, tiene momentos brillantes, cuentos que van oscureciéndose según Leblanc desarrollando al personaje. Por supuesto, es narración bianca en todo punto. No hay leguaje soez, situaciones barriobajeras/muy escabrosas, todo discurre en una esfera de puntillosos miramientos sociales de finales/comienzos del siglo XIX-XX, con la clara intención (de Leblanc) de competir con las gestas del detective amateur de Baker Street. Alude a SHERLOCK HOLMES en un par de ocasiones, al menos.

MAURICE LEBLANC, abogado
luego dedicado al periodismo; con la
escritura seguro ganó una reputación
que podría no obtener en los juicios
 

Como ocurriera con BATMAN, diseñado para competir con SUPERMAN, Leblanc perfila a Lupin como rival de Holmes, una suerte de PROFESOR MORIARY gabacho. Lupin se codea con lo más excelso de la Alta (y vacía) Sociedad contemporánea. Su objetivo, narcisismo aparte, es obtener información que le permita perpetrar audaces atracos (de guante bianco) que luego el periódico (infiero) donde Leblanc escribía difundía por todo el orbe. Magnificaban las hazañas del sibarita criminal y su banda, masa difusa de colaboradores que vegetan en tercer plano, aguardando órdenes.

La audacia caracteriza sus atracos. Todos sus objetivos se estiman imposibles. GARIMARD, el veterano (y amargado) inspector decidido a enjaularlo por siempre, no lo consigue por mucho que se esfuerce. Aun de manera accidental colabora en una de las osadas empresas. Lo devasta tanto TANTO saberlo que liquida su carrera policial.

Descoloca un tanto cómo están compuestas estas historias. Empiezan de una forma y concluyen de otra. La primera persona del cronista, ora Lupin, ora Leblanc, se confunden en las páginas finales. Y descubrimos que aquél que parece estar narrando el suceso, de pronto es Leblanc que, de forma maravillosa, se ha transfigurado a partir del original Lupin. Esto sucede inmediatamente, en el primer cuento, donde encarcelan a Lupin mediante una añagaza… por él mismo ideada a fin de cometer uno de sus robos.

Un duelo que debió serle muy
caro al autor; se refiere en un
par de ocasiones al detective
de Baker Street como paradigma

Mas impera esa sensación de liviandad, de ser casual divertimento para un público poco exigente, que pudiera extenderse a clases obreras que habían tenido la suerte de ser beneficiadas por la instrucción pública, contemplando en Lupin una suerte de ROBIN HOOD galo, ya que Lupin a veces se destaca con generosas aportaciones a beneficencia.

Él mismo (pudiera mentir en esto, porque eso le define: el disfraz, la máscara, la indefinición, el embuste ingenioso) procede de las humildes clases trabajadoras. Cuenta su refinada venganza contra los señores que maltrataron a su pobre madre, mas dejándote en la incertidumbre de si, en efecto, pasó eso, o lo inventa, a partir de un suceso criminal real, que emplea para construirse un pasado, una coartada, raíces.

Es, en resumen, agradable lectura que debe atesorarse, porque Lupin está incrustado en la CultuPop, como otro de sus contemporáneos, FU-MACHÚ, digno rival suyo.

viernes, 21 de octubre de 2022

ROBOT JOX — CHOCA Y FULMINA

 

Afiche. El ánima de MAZINGER
Z parece sobrevolar esta cinta de
serie B hoy día convertida en una
de culto, tras su vapuleo durante
el lejano estreno

Durante Década 80 habían ido rompiéndose limitaciones imperantes muchos años en la industria del cine. Los planteamientos eran más audaces; la visión del sexo y sus desviaciones, más tolerantes. Las distopías, casi principal argumento de Década 70, exploraban nuevas vías, aunque sólo fuesen distintas facetas de la misma pesadilla.

Sin embargo, entre 1992-1994, todo eso acabó; Década 90 resultó ser bastante estéril, pese a que aquí/allá chispearan fogonazos que permitían esperanzarse un poco. La atonía se extendió a los 2000. THE MATRIX, por ejemplo, no dejó de ser un becerro de oro cuyas secuelas avinagraron al envolverla en confusión y aburrimiento.

Mas durante los primeros años de los 90 surgieron diversos filmes que compartían la misma factura, aunque procediesen de distintas productoras. Tenían una fotografía similar, repetían recursos y hasta protagonistas. Eran póstumos de las cintas de los 80 hoy día icónicas, importándonos un ardite si tienen una stop-motion cutre o no. Había incluso una idea sugerente, desplegada en un simple y noble propósito: entretener.

El escapismo ha estado mal visto de siempre, porque alguien decidió que todo debe ser un dramón que recuerde mucho a tu vida y así puedas sentirte el doble de amargado con tu misma existencia. Empero la evasión se las apaña para fugarse a sí misma y triunfar. Luego resulta el motor de la industria y soporte económico de esos dramones que nadie ve basados en novelas que nadie lee por el mismo volumen de su pretenciosidad.

Un importante trío en esta historia; nuestro héroe
es del medio. Bien cabreado porque las batallas
se pierden merced a la influencia de un JUDAS

Robot Jox juega con un puñado de ideas en pos de un difuso pacifismo centradas en esa especie de mantra de EINSTEIN de que no sabía cómo sería la tercera guerra mundial, pero sí la cuarta: librada con palos y piedras. Cincuenta años después del Apoqueclipse, dos potentes bloques (el MERCADO y la CONFEDERACIÓN) siguen guerreando. Dirimen las querellas con gigantescos robots-arsenales por las porciones de Tierra que aún ofrecen algo valioso. Entramos cuando se disputan Alaska, y toda la cinta va del vaivén que el protagonista, AQUILES, tiene entre si debe o no seguir batallando y si el objeto final es tan ilustre como van vendiéndole al distópico populux, hacinado en grandes bloques, vestidos todos casi igual y circulando con las mascarillas puestas.

El autor del libreto, JOE HADELMAN (Gran Maestre de la Ciencia Ficción), inspirado en las ocurrencias del productor STUART GORDON, mezcla varias conocidas referencias del cine del género; podemos atisbar un guiño a ESPARTACO, en el rizo en la nuca de los probetas (humanidad mejorada genéticamente, y otra fuente de conflictos —románticos, sugieren— para Aquiles), que designaba a los esclavos gladiadores de la finca de donde escapa Espartaco. Insinúa eso que los probetas son esclavos, Nexus, no personas libres.

ATENAS, la ¿clon? que pretende marginar al héroe
AQUILES. Tienen una pega. Sus refinados ADN
no entienden de ambición ni ansias de triunfo. No,
al nivel humano, al menos


Robot Jox refiere fuerte a ROLLERBALL y MAD MAX MÁS ALLÁ DE LA CÚPULA DEL TRUENO. Dos combatientes entran en una arena, sólo uno sale. El Jox, el piloto del robot gigante, parece más un ¡aclamado! roller-baller que un soldado. El resto es la comidilla habitual del austero mundo que recicla para vivir como pueda, drogado a base de pan y circo (los Robot Jox), mientras sus gobiernos totalitarios malgastan miles de millones en robots luchadores en vez de mejorar las difíciles condiciones de vida de sus ciudadanos.

La película se beneficia de la Guerra Fría y la política de bloques resucitada estos meses. Aunque el mensaje que Hadelman incrusta en la historia, para que tenga más miga que la de ver maquetas volando en pedazos, es que el Hombre no piensa cambiar pese a las condiciones. Es guerrero nato. Esclavo de pasiones básicas (incomprensibles para los clones; por eso fracasan), siempre buscará pretexto, justificado o no, para matarse. El final, ese brumoso entendimiento entre Jox rivales, puede tener su simbolismo en la búsqueda de una pax duradera pese a las diferencias. Mas sientes hay algo en él que bordea el cretinismo. Debió ganar alguien. Aun el jactancioso ruso, ALEXANDER.

Sufrido fotograma de Aquiles en el campo de batalla.
Al final, no hay vencedores ni vencidos. O, al menos,
como suele entenderse estos extremos. Un empate
que suena a concesión buenista de los EE.UU. al
comunismo, tras derrumbarse el Muro de Berlín,
su tumba

viernes, 14 de octubre de 2022

ESTE DÍA PERFECTO — SPIRIT OF MAN

 

Portada española. No sé cuánto
de
cyberpunk es también este
libro, que refiere a las distopías
populares hasta entonces habidas
de un modo u otro

CHIP (LI RM un chorro de números más) es el hombre que venció a la distopía. Rara vez sucede. Y descubro que desconcierta: lo suyo es la derrota del díscolo. LA ÚLTIMA ASTRONAVE DE LA TIERRA funcionaba bastante bien mientras relataba qué entorno opresivo de la Correcta Ortodoxia cuestionaba el protagonista, de forma más/menos pasiva, hasta que el autor desarrolla aquél pueril tinglado de los capítulos finales, donde preconizaba una victoria again the machine. Rompía el ensalmo.

IRA LEVIN al menos deja abierta la puerta a que Chip, esa anomalía de la heterocromía ocular, aunque vencía a la FAMILIA y su estomagante buenismo marxista-pseudorreligioso basado en sacrificar al individuo por la masa, suprimirse por servir a la Familia negando las propias metas (eso tan trekkie de que las necesidades de uno pesan menos que las de la mayoría, etc. —pesan menos cuando no son TUS necesidades, necio; ¡verás qué rebote coges cuando te anulan por la masa!—) y todo para garantizar la expansión universal (de momento, el Sistema Solar) de un dogma que, pienso, terminaría deformado por el mismo azar de los accidentes, la distancia, el inmanente deseo de autocracia del sujeto, latente bajo la capa de drogas “hipnóticas” (o así) que administraban con regularidad a los miembros de la Familia, Chip, repito, cambiaba una distopía de estériles arcologías sin ventanas y sexo sabatino de diez minutos por un caos donde el personal debía organizarse en nuevas distribuciones gubernamentales ahora.

IRA LEVIN; no tiene escrúpulos
de escribir ciencia ficción. En este
texto, preconiza los portátiles,
aunque limita la TV a una hora
diaria. Una TV oficial, esto es

El GRAN HERMANO de Este día perfecto (libro sólido, lleno de suspense, de lectura grata, quizás perjudicada por la noción de notar que casi toda la ciencia ficción es compendio de distopías; lejos están los días en que la distopía era un elemento más contra el cual combatía FLASH GORDON, tras viajar tres mil millas —o años luz—, hasta un planeta remoto, y la aventura, en frívolo plan insensato JOHN CARTER, vencía sobre el pesimismo cyberpolíticopunk) es UNICOMP, monstruosa IA instalada en Suiza que contiene y regula toda la información global y de sus ciudadanos, mientras expande sus entrañas subterráneas para ampliar sus bases de datos sobre los colonos extraterranos.

Esta idea del computador maestro no es nueva (LA FUGA DE LOGAN, por ejemplo), y veo estamos distorsionando nuestra realidad e Historia para encajar en este esquema del Gran Hermano Virtual, viviendo conforme a parámetros elaborados por ecuaciones cuánticas. Ya nos maceran mediante Propaganda y Consignas (como eso del WOKE) para transformar nuestra mente en una atribulada masa obediente con el femirulismo, el ecocoñomunismo y el Transcompromiso LVDRA+, y, ay de ti, si los criticas.

Cercenamos tus propias ideas, acertadas o erróneas, te redirigimos hacia donde las heurísticas ordenen estés (una labor frustrante, como la de Chip de ingeniero genético de tercera, cuando deseaba ser arquitecto) e inhibimos tu propia identidad. Porque toda la miga del libro (cuan secuela computarizada de UN MUNDO FELIZ) va de que Chip quería diseñar casas, empero le asignaron a genética. Más: le impiden procrear. El chute mensual garantizaba su esterilidad, como no tener que afeitarse. A su pareja, LILA (otro mote), igual: de descendencia, nanay. Aquí prima la uniformidad, mental, racial, física.

Otra conocida obra (y filme) del
autor. CHIP destruye una distopía
aunque quizás engendre otra; lo
intuye, y por eso huye a Mallorca

Si la servil/bondadosa/empalagosa Familia se hubiera tomado unos minutos en disuadir con una elaborada charla (de las semanales con su psicólogo) de sus aspiraciones a Chip (destinado a morir, por decreto, a los sesenta y dos años), seguro que, drogado como iba, acataba su triste destino sin causar más que algún disturbio mínimo-nimio anual, o así. Fue tan presionado, el innato espíritu del Hombre en pos de su identidad y libertad no lo soportó, que acabó cargándose el egoísta sistema. Todo: por inflexible dogmatismo.

Valorado en conjunto, esta es una de las distopías que más papeletas tiene de convertirse en nuestro auténtico futuro. Echadle un vistazo al (fascista) “mensaje” WOKEDISNEY. Están dando ya pasos en esa dirección: un “familiar” progresismo represivo buenista, cuyas elites dirigentes disfrutan excesivos privilegios, seducidos por la erótica del Poder, con la cual el "venerable" fundador de la Familia, trasplantado a los mejores cuerpos disponibles para seguir gozando de gulas que niega a sus súbditos a lo largo de los siglos, tienta a Chip.

miércoles, 12 de octubre de 2022

DÍA DE LA HISPANIDAD 2022

 

FRANCISCO PIZARRO, conquistador
del Perú. Con 136 tíos y unos cuantos
jinetes. Y la ayuda de los incas (esto,
poco se quiere orear) en sublevación
a sus reyes. Los españoles usaron esa
coyuntura, y los nativos se aprovecharon
de los españoles para ganar sus guerras

Va a haber que recordar que el 12 de Octubre de 1492, CRISTÓBAL COLÓN desembarcaba en playas de la actual Cuba. Una obviedad para muchos... de mi época. Empero mirando los libros de texto actuales, es un hecho que debe recalcarse porque les molesta incluirlo. Hay una nube por ahí queriendo acomplejar (a escala nacional) por la gesta. Hoy es la celebración no sólo del descubrimiento de un mundo más amplio del conocido, sino de una sucesión de impresionantes gestas, por cierto, que tienen muchas glorias y cosas que deplorar. Gestas que lo son porque cuando comparas los medios y los peligros, te asombra se llegara tan lejos con tan poco.

Así es España y los españoles: listos a hacer lo más grande y sufrido y luego… Bueno.

Problema de escribir sobre fecha como ésta es que te pases de patriota y acabes estrellado en el patrioterismo. La delgada línea es difusa en demasiados tramos. Incluso “patriota” tiene una connotación maleada por oscuros intereses: puede prestarse a ambigüedad. El patriotismo reaganista encarnado por RAMBO causa cierto rechazo por ser patriotero. El patriotismo, el sentimiento de Patria, debe definirse como pertenencia a lugar o pueblo, argumento que algunos emplean sin embargo de espuria manera perniciosa.

Hasta hace unos años, en España lo único patriota-patriótico, era la selección de fútbol, y si ganaba. Acabado el partido, pasado un ratito de efusión, debías agachar la cabeza, despreciar al país, convertirte en eso tan borroso del “ciudadano progre-cosmopolita” que llama “subsaharianos” a los negros y maldice a EL CID, a HERNÁN CORTÉS y, de paso, a AGUSTINA DE ARAGÓN, porque habían hecho Historia de España.

Lo rojo, lo que nos perteneció. Hay que medir la
grandeza del hecho por los medios y número de
conquistadores como se realizó

Cuanto suponga defender España (que España son también sus médicos, científicos e ingenieros, ¿vale?, que deben emigrar por el cochino maltrato que aquí reciben —es lo que tiene asimismo la Madre Patria: comportarse como Mala Madrastra—, no sólo los de la camiseta encarnada que patean balones) se entiende de fascistas, aunque esa defensa incluya tener que consentir a esos mamelucos malnacidos majaderos decir semejante barbaridad aberrada/descerebrada.

Sorteado ese argumento, debe precisarse que: España fue el Imperio donde no se ponía el Sol (y mejor debió tratarlo, para no perderlo como lo hizo); ninguna otra nación puede atribuirse tal mérito, ni siquiera la Gran Bretaña que “dominaba” sobre las olas. Los indios eran españoles, equiparables a los nativos de Hispania, mientras que los de las colonias brutánicas eran ciudadanos de segunda, aun tercera, y no protestes.

Y lo señala un testigo imparcial. 
Pronto será ese cacareado Día de
Acción de Gracias tan televisivo.
Los anglos a quienes los indios
ayudaron les pagaron el detalle
masacrándoles. ¿Eso lo hizo el
Imperio Español? No creamos
tanto la interesada leyenda negra

Civilizamos, colonizamos, expandimos la visión del mundo que la Europa del naciente Renacimiento tenía. Intereses espurios podrían dominar ese empeño, conforme; empero ¿ingleses o franceses-quebecquianos pueden negar que no ambicionaban el oro y el poder comercial? O la misma Norteamérica y su Destino Manifiesto: sioux al carajo. Galos y anglos iniciaron metódicos progroms en sus colonias y praderas. Los españoles lucharon por integrar en la Corona a sus nuevos súbditos de piel más oscura.

Juzgar aquellos tiempos con estos brumosos estándares sociomorales actuales es tan descabellado como imbécil. Supone pretender exigirle a Italia compensaciones por habernos civilizados desde los tiempos de CAYO JULIO, por decir algo. Recordemos la audacia de encontrar no sólo el Nuevo Mundo, sino el Novísimo Mundo; este 2022 se conmemora la primera circunnavegación al globo, gesta realizada por… españoles.

Estos, y otros hitos, debieran hacernos sentir un orgullo noble, y trabajar por conservar esa memoria (histórica auténtica), aprendiendo de sus errores para hacer una España futura más fuerte, mejor y responsable, justa con sus ciudadanos, notorios o anónimos, que contribuimos a su sostenimiento.