viernes, 7 de agosto de 2020

HELLBOY – EL EJÉRCITO PERDIDO — FLOJA DE INTERÉS

Cubierta. Lo más atractivo de un libro
anodino: las ilustraciones de MIKE
MIGNOLA, padre del engendro rojo
(éste rojo, de nuestra parte)

Sobre los (obligados) ditirambos (comerciales) que MIKE MIGNOLA vierte tanto de la novela como del autor, está la verdad. Pesada, densa, insoportable como una losa. De cementerio, de hormigón, de uranio. Y la verdad es: esta obra es insufrible.

Pertenece a ese género que, conforme avanzas, te desespera. Deseas acabarla para recluirla donde no estorbe o jamás puedas verla. Una creciente sensación de irritación fue dominándome según los capítulos pasaban, incapaz INCAPAZ de ver el final… ¡hasta que llegó! Menos mal. Pues una vez empiezas, y decides dejarla por mor de su deleznable calidad, deja el prurito de terminarla, porque, si más adelante juzgas hubo circunstancias puntuales que impedían contactar con ella, decides retomarla, y esta vez, por cojones, tienes que finalizarla. Alguna vez debe ser. ‘Retomarla’ significa ‘empezar de nuevo’, tragarte la basura del comienzo, otra vez, para seguir deglutiendo mediocridades (o absurdos, como el del camello que espachurra Hellboy) hasta llegar, ¡por fin!, al fin.

Este ha sido el caso. Al quinto capítulo quise dejarla, mas me vi en la tesitura de que tal vez deseara releerla por Navidad por lo ya explicado. Armándome de valor (y paciencia), acabé el libro… esperando no tropezarme con él, al menos, durante una década.

CHRISTOPHER GOLDEN en pose
campechana, después de talar unos
cuantos árboles, al parecer

Mediocre es óptima definición para una novela que hace prosa al icónico personaje de Mignola. Y la defino mediocre por respeto al trabajo que tuviera redactarla. Nada más. Porque CHRISTOPHER GOLDEN regala “momentos” de suma incompetencia narrativa que perjudican (o desnudan) su (supuesta) habilidad como cuentista.

Por partes. He descubierto que hay personajes (gráficos) que no pueden salir de su cuna. ¿Paradigma? Hellboy. Creado para la vista, se mueve con ágil gracia por entre las viñetas, las cuales realzan, o deprimen, sus virtudes o defectos. Hellboy es, por entero, visual. Dinámico. Mignola intenta impregnar suerte de horror lovecraftiano al grueso de sus relatos que la palabra escrita no puede trasladar, por mucho empeño pongan (aunque, no sé, quizás STEPHEN KING…). Golden, desde luego, fracasa en el grave cometido.

Tal vez le escogieron por ser un tiradillo, cobrar poco, parecer aún bastante competente para finiquitar el proyecto. Dark Horse (¿o Mignola le eligió?) se ha estrellado con esta decisión. La prosa de Golden es del todo/completamente lineal. Sin inspiración. Ni giros interesantes. Ni metáforas afortunadas. Sin construcciones hábiles. Psicología plana, como lápida, la de los presentes a la historia. Todo estereotipos. Desdramatizado. Pueril.

Incombustible a la producción
literaria, que es extensa. Desde
luego, con este HELLBOY no
hace méritos, me parece

Hellboy, gracias a esta historia, deja claro es “de interiores”: catacumbas o similares ruinas. Y nazis. Tan de interior es que la novela coge algún pulso cuando están bajo tierra, en esa extraña ciudadela de “gusanos de la Tierra” de la cual dimana la amenaza. El resto del relato, el pasado sexual de Hellboy, es tal nimiedad, pese a que entusiasme a Mignola, que podían habérnosla ahorrado. Nada ayuda. *Además, Hellboy es un “solitario” tipo duro (o “machista misógino”, en el garlar actual impuesto por el nacionalfeminismo fecundado por peleles y eunucos); le diluye mezclarlo con mogollón de personajes. Roban su protagonismo. Así que, dentro de una tramoya con agentes del MI5 y tropas internacionales durante la crisis de Libia y REAGAN, y luego la doctora ANASTASIA BRANSFIELD, su “pasado sexual”, se pierde entero. Queda noqueado.

Golden no sabe resolver solvente situaciones insólitas. Un ejemplo, o dos. Un monstruo estilo CHTULHU sale a la luz, y no induce al grupo citado el más mínimo-nimio estrés o pánico. Zombies prehistóricos intentan apiolarse a Hellboy, y el personal queda tan campante. Todo muy normal. Ni diálogos exaltados, miedos exudados, medidas extras de seguridad, histéricos exacerbados exigiendo escapar. Total: eran engendros revividos por el endiosado hechicero megalómano de turno deseando conquistar la Tierra mediante brujería. ¡Más peligro tiene cortarse con un papel, oiga!*A tal nivel discurre el talento de Golden. El drama no lo conoce ni de oídas.

viernes, 31 de julio de 2020

KULL EL CONQUISTADOR — SIN BRULE

Afiche saturado de color rojo. Como EL
REY ESCORPIÓN, una actriz asiática tiene
relevancia en la cita, que "tributa" al rey
"pasmado" de los relatos de HOWARD

En algún momento, la tropa decidida a dirigir esta simpática película de aventuras “prehistóricas” sword against sorcery, cuya principal virtud/pretensión está en no tomarse muy en serio y querer amenizar, sin buscar construcciones filosóficas ciclópeas, confiando volverse mítica a posteriori, descubrió esa peculiar “simpatía aparente” entre Brule y Kull, y la enmendaron volviendo a la conspiradora (en los relatos) ZARETA en futura esposa del brioso bárbaro rey del hacha, que parece así más un económico remedo de SLÁINE que el personaje creado por ROBERT E. HOWARD (quien ganaba medio centavo por cada dos palabras; y cuando los cobraba).

Urden, tomando acá-allá elementos impresos por el tejano en la biografía del ambicioso atlante que llega, mediante “golpe de estado”, a rey, una semblanza más leal al espíritu de hazaña contra la hechicería que la presente en los relatos de Kull. Detalle llamativo de esos cuentos es que, excepciones violentas aparte, dibujan a un Kull amargado, reflexivo, cabalístico-filosófico, contrariado por el creciente peso de la esclavizadora corona e hipócrita boato de la corte, que queda perplejo, inerme aun, incapaz de reaccionar con viveza, ante las amenazas que suponen tanto THULSA DOOM (aquí sustituido por AKIVASHA —exótica TIA CARRERE—, antigua Imperatrix diabólica que conspiradores resucitan para reponer su viejo predio impío) como los intrigantes hombres serpientes, introducidos en todos los niveles de la civilización valusiana, a quienes Kull jura destruir, mas Howard lo resuelve con un par de frases estilo: y la sangrienta cruzada fue larga, empero triunfó Kull.

KULL, ¡rey! Lo flipa. Hereda una corona (envenenada) de
manos de un rey que quizás vio la decadencia de su imperio
y buscó sangre fresca que lo revitalizara. Tal vez esa era la
locura de BORNA. Empero ¡qué regalo recibiste. Kull!
Howard, de paso, homenajea a LOVECRAFT al citar a terribles dioses-astronautas allende otros planos, eludiendo desarrollar esas prometedoras batallas antireptilianos.

Sabiendo cuán peligroso es, Kull no galopa su ancho mundo (donde, pese a las milenarias civilizaciones que lo tapizan, no hay avance tecnológico —menudo fracasados eran esos mendas—, algo incongruente, si las comparamos con la nuestra) buscando a Thulsa Doom para apiolárselo. Se agota evitando conjuras destinadas a derrocarle. O aun haciendo de cameo en algunos relatos. Un pasivo contrapunto al vivaz CONAN, es Kull.

Diferente a esta dinámica cinta donde, partiendo del interminable complot contra él, surgen peligrosos elementos sobrenaturales, contra los que Kull, un competente KEVIN SORBO, sin demora navega a eliminarlos radical. El resultado brinda una cinta provista de dignidad, rodada entre fiordos centroeuropeos y ruinosas ciudades bálticas, en los textos descritas no obstante como marmóreas maravillas epatantes, mas imposible aspiren a ser capitales de imperios como Valusia. Lo más: cubiles de bandoleros…

La seductora reina-hechicera AKIVASHA no parará en nada
con tal de volver a gobernar la Tierra. (Debería ser THULSA
DOOM, pero ése ya salió en CONAN EL BÁRBARO.) La
película intenta enmendar "desconciertos" que sugieren los
relatos, dejando manifiesta la heteroX de Kull a rajatabla.
Akivasha, entre otras, puede corroborarlo. ¡Pobre BRULE!
Pese a esta patente falta de medios, Kull el conquistador (salvo a Zareta, pues le “regalan” la corona, no sé qué conquista) honra al personaje de Howard mientras entretiene. Otras más aparatosas, aspirando a “míticas”, ni llegan. Son mero huero artificio. Sin médula.

Dejo a reflexionar que… conforme al nuevo espíritu antimachista-racista del Weird Tales, cuna de estos relatos, que ahora rechaza historias del estilo de las de Howard (cuyo director le considera estúpido, como a Lovecraft fascista —avisos para que no les lean las nuevas generaciones de panfeministas antifascistas fruto de la putrefacción progresista, perdiéndose, así, su rico legado—), este tipo de personajes (Conan, SOLOMON KANE, aun SHERLOCK HOLMES —por misógino—) jamás habrían existido. 

¡Esposa y reina ZARETA! Kull descubre que ser monarca no
supone vivir y legislar a su antojo. Debe someterse a leyes,
ordenamientos, costumbres y normas decididos a dificultar
vida y reinado. Un narcisismo arruinado por cosas mundanas
y ambiciones secretas desmedidas. Sobre esta cuestión,
Kull también reflexiona en sus páginas
Lo que amenaza sustituir a esos iconos que proporcionan metraje (o TBOs, o videojuegos, o DRAGONES Y MAZMORRAS…) tiene pinta atroz, deformada, voluble, reflejo de una Sociedad en descomposición, no transformación, digno ejemplo del volátil, incierto y voluble ahora neopuritano, lo definen, acuñado, curiosamente, por los hijos de los “contestatarios” de Década 70 y 80, que pedían ¡MÁS CONAN! y tías sexys dibujadas por RICHARD CORBEN, por citar a una leyenda, hastiados del beato conservadurismo opresor de su juventud. Ahora, resulta que los ‘ilustres’ anticonservadores son los censores.

viernes, 24 de julio de 2020

REY KULL — CRÓNICA DEL REY PASMADO

Portada edición española. Un grupo de
relatos que meditan sobre las amarguras
del trono, la ingratitud, la xenofobia y
la diversidad de razas en una corte llena
de conspiradores, hechiceros y asesinos

Claro que a Kull no le interesaban las mujeres: ¡ya tenía a BRULE, el asesino de la lanza!

Porque no es creíble, o natural, pensar que un poderoso bárbaro heteroX (como describe ROBERT E. HOWARD al soberano de Valusia) que, además, es por su mano monarca, en esos tiempos “olvidados” de la fuerza da la razón, con lustres fantabulosos de arcanas brujerías y peligros sobrenaturales habituales de la robusta prosa del tejano (a este respecto), Kull no tuviese su harén, o favorita, aun hubiese la necesidad de, por cuestiones de estabilidad-poderío entre grandes reinos, establecer convenientes alianzas nupciales. Aunque luego todo “lo humano” Kull lo solventase con su(s) concubina(s).

Mas Kull no tiene harén. Vale que, depuesto el disipado tirano BORNA, respetando algún escrúpulo o equívoco sentido de la moral, o justicia, Kull disolviese el serrallo de Borna, expidiendo a sus integrantes a casa. El nuevo rey acabaría sucumbiendo a sus apetitos carnales. Instauraría su propio harén, más/menos aparatoso que el de Borna, mejor escogido, no sé. Sería lo… natural, y más, digo, en un hombre de su narcisista condición.

ROBERT E.HOWARD, alumno de
H.P. LOVECRAFT, y definido, ahora,
como "idiota" por un idiota. O sea:
alerta para que no le lean los sibaritas
progresistas modernos
Tampoco tiene favorita entre las cortesanas, o esclavas, de las descritas como hechiceras beldades. Kull compone anafrodisia efigie meditabunda, gris, quien queda perplejo ante ciertas graves amenazas, instalado en el trono de topacio con la barbilla apoyada en el rudo puño de galeote. A expensas de los viriles servicios de Brule, ¿su Idaho privado?

Brule es un esplendor masculino de la halterofilia, como mandan los cánones de la sword against sorcery. También es hermético a las tentaciones del bello sexo. Cuanto más, se emborracha con el asesor del rey, alias el embajador picto, que, a la sazón, es el MERLIN de esta sincopada corte, nada cameloteica, de Valusia. Ya está Kull, su señor, para… Bueno, eso.

BOB DOS PISTOLAS, aventajado alumno de HOWARD PHILLIPS LOVECRAFT, inserta el material brodignaniano, gargantuesco, sobre eras remotas, razas viejísimas, paganos ídolos terribles oriundos de otros Universos, todo el pantagruélico pánico agorafóbico que Lovecraft sentía por los abismos, temporales o terrenales, en las andanzas de Kull, a quien insiste mostrar en abrumada soledad, distinto a CONAN, puro nervio inquieto-aventurero, ávido de gozar todos los placeres (y luchas, y riquezas) de la Tierra. Un ARTURO apoyado en su PERCEVAL (Brule), aunque sin LANZAROTE que corteje a la GINEBRA ausente de este drama. MORDRECS y MORGANAS hay de sobra, no obstante.

Curiosa es la caníbal duplicación de las semblanzas del atlante Kull, cuya energía (no engañen los cuentos donde combate como felino acorralado contra enemigos terribles) se consumió al abandonar Atlantis, al desertar de su tribu. Ocupar el absorbente trono, ODIOS aparte, sólo le reporta la repetición de amoríos “imposibles” entre bellas damas y aventureros foráneos, al estilo ROMEO Y JULIETA. Y está bien sea argumento de la primera historia donde se usa, empero ¿en tres? Y casi idénticas.

Menos lobos, tío Juan. La portada
foránea es un tanto embustera.
Aunque listo para la acción, a
KULL a veces le cuesta arrancar.
Queda a expensas de BRULE
Kull empieza fuerte. Contra los seres serpiente (que astutamente JOHN MILIUS recicla paraConan EL BÁRBARO) que complotan desde evos pretéritos en ruinas recónditas para dominar la espléndida Valusia, etc. Cuando el cuento acaba, también sus secuelas, ¡con el juego que daban! Aun la contrapartida de Kull, el brujo THULSA DOOM (por cierto, MICHAEL MOORCOCK debió recordar ese relato para componer parte de ELRIC DE MELNIBONÉ), queda reducido a un cenagoso gruñido agresivo final. No repite.

Kull aborta conspiraciones sin fin-sin fin. Es esclavo del trono, no amo, como pensaba. Es presa fácil de los ensalmos que tejen las retorcidas cábalas de TUZUN THUNE, cuya verborrea rinde tributo al genio inspirador de EL SOLITARIO DE PROVIDENCE. No es agresivo conquistador dispuesto a legar un inmortal imperio mundial. Eso, le hermana a Conan: cautivo del trono de Aquilonia, perece toda previa desmedida ambición. Peculiar rasgo éste, en hombres de codicia tan desmedida: perderla toda al brillo del oropel áulico.

viernes, 17 de julio de 2020

EL EJÉRCITO DE LAS TINIEBLAS — NECROPENURIAS NECRONOMICÓNICAS

Afiche foráneo. ¡Al loro! Llega el tipo
que hace sombra a CONAN y demás
barbarería: ¡ASH WILLIAMS! Bocazas
y entrañable como ninguno

Debería empezar a hablar del entrañable icono interpretado por BRUCE CAMPBELL (al que, tras esta cinta, muchos veíamos en el Olimpo de los Grandes Héroes de Hollywood; empero renunció a ese glamour para dedicarse a actividades más pacíficas y familiares) por POSESIÓN INFERNAL, aunque como El Ejército de las Tinieblas no transcurre en un apartado pago boscoso, sino que busca las graves planicies de la supersticiosa Edad Media, aventura para todos los públicos estilo JASÓN Y LOS ARGONAUTAS, con pretensiones de diversificarse en futuras entregas, al salirse de su “ámbito” natural, pues merece comentario aparte.

Hay controversia (hubo, más justo) sobre esta tercera entrega de Posesión Infernal. Al parecer, un sector del público (al parecer, de la crítica melindrosa) consideraba bastarda la secuela porque abandonaba la cabaña y el bosque impregnado de la pagana y terrible hechicería arcana de LOVECRAFT, cumplido que recibe citando al Necronomicón. SAM RAIMI contraatacó, como el Imperio: ¿vamos a seguir allí recluidos? ¿Por cuánto más?

Búsqueda de espacios más abiertos, define a El Ejército de las Tinieblas. Más opciones narrativas para todos, desde el equipo productor-director, al elenco. La cabaña servía para darse a conocer, pues parece que el cine de terror tiene más salidas comerciales que otras historias (y coste más reducido); luego, para pontificar hacia esta última entrega, donde pisamos los horizontes de grandeza que nuestra propia estima creativa solicitaba.

Nuestro (anti)héroe reemplaza la mano sacrificada por una
artesanía
steampunk que le hará un buen servicio. Todo lo
divertido, estrafalario y humorístico vale en esta cinta de
puro culto, apostaría
Haciendo generosa comparación, especulo que entre El Ejército de las Tinieblas y los EPISODIOS I, II y III hay vínculo. El de la nostalgia de sus creadores que recuerdan, en tiempos supuestamente más simples, su juventud dorada por esos clásicos, más/menos baratos, que conseguían encadenar/encandilar/exaltar su fantasía. GEORGE LUCAS evoca en esos Episodios algunas cintas con las cuales creció: BEN-HUR, o CENTAUROS DEL DESIERTO, las matinés de los cincuenta de estrambóticos monstruos radiactivos.

Raimi se “refugia” primero en la idea. Homenajea a Jasón y los Argonautas “pensando” rescatar algo del más familiar cine de aventuras, de su infancia/adolescencia. El Ejército de las Tinieblas persigue incansable la humorística evasión. Mas el espectador ha madurado, es más duro, aun cínico, de ahí la aptitud chulesca (o misógina-machista, en el garlar de los carajotes modernos) de Ash, que no ve motivos para alargar su romance “prehistórico”. Fue algo casual, amistad con derecho a roce, nena. Charla de almohada.

Dos actores que, entonces, veíamos propulsados hacia lo más
rutilante del
star-system hollywoodiense. Algo pasó por el
camino y no fue así. Lástima
El humor alivia las secuencias de brutalidad inherentes a la trama. Muy fan de lo exagerado, Raimi filma momentos de EL COYOTE y EL CORRECAMINOS, de los de tirarte encima una caja fuerte. Es un brioso esfuerzo frenético el que el equipo desarrolla para servirnos una historia clásica reinventada para nuestros más áridos paladares. Es un sutil aguijonazo, visual, en pos de rememorar esas fantasías del ayer, que sin ser un prodigioso espectáculo de SFX computarizados, emocionaban gracias a la vívida, o torpe, interpretación, la complicidad con los FX “baratos”, o el despliegue de una historia. Así, consigue un adrenalítico fantástico de montaje delirante, con grandes golpes de acción, aventura, emoción, suspense, miedo y humor más/menos negro.

Así el cine era antes: actuación e historia. Hoy, exagerado cuidado preferencial a las “diversidades” aparte, es impresionantes escenarios digitales que, sin embargo, merman la actuación y la historia (como tener que representar a las minorías). Nos noquean con soberbias imágenes imposibles de hacer con maquetas (que, curiosamente, se añoran) o stop-motion. Mas pasado su efecto, ¿qué recuerdas del héroe, el villano, toda la historia?

Homenaje sarcástico a lo que, de niños, daba miedo de veras.
Un rastro de inteligencia que, por fortuna, no se ha perdido
Lo opuesto al broche de esta saga de la cabaña maldita. Raimi recuperó resortes del ayer que parecen hoy día, más que oxidados, olvidados. Los nuevos regidores desprecian esa "chatarra". Prefieren sus potentes computadoras. El resultado, a la larga, será que querremos stop-motion pues, pese a su ‘lentitud’, revela el amor y encanto de lo artesanal.

viernes, 10 de julio de 2020

EN LA CRIPTA — EL QUE TEMÍA A LOS ABISMOS

Portada. Los libros de Alianza, pese a
ser "de bolsillo", siempre me han
parecido de prestigio. Cuidada selección
de autores y formal presentación de los
textos

Atisbo en el cuento El ser en el umbral rasgos biográficos del atormentado autor, HOWARD PHILLIPS LOVECRAFT, a quien considera cierta “progresista” intelligentsia oficialmente racista. No a un escritor al que la bomba atómica popularizó.

Son estos tiempos, ‘iluminados’ por una nueva puritana “pureza” ideológica (nada de machismo, todo feminismo; nada de racismo, todo multicultural...) que tiene un efecto pernicioso: convence al joven lector inexperto, inmaduro, con las ideas “progresistas” de constante rictus erectus, superpopulista (multicultural/sexual, funambulista-feminista, sectario como el peor fanático conservador, intransigente con todo quien no siga su liturgia, prodigada por biliosos líderes tan mezquinos como rencorosos/retorcidos, que ven en el comunismo censor y violador de derechos humanos, supresor de libertades, panacea a todo problema —mas feroz con sus intocables privilegios—) que es una AMENAZA leer a Lovecraft, sin reparar en la época del autor o que, éste, ni siquiera hace política. Lo que nos llega de él, de verdad: es su obra (que contactó mejor con el Hombre que ya viajaba al espacio y “convivía” con mutaciones radiactivas).

Por tanto, signado el SOLITARIO DE PROVIDENCE como racista (y fascista, y onanista, y toda cosa mala acabada en “ista”), ¿qué hacemos con su obra? Porque Lovecraft, al menos, es de las firmas pilares de la reciente literatura universal, si no de la CultuPop. Para empezar, notable es la inspiración que ha generado (y seguirá haciendo), como testimonian ROBERT E. HOWARD, o ROBERT BLOCH, aun MIKE MIGNOLA, o SAM RAIMI. ¿Logran tanto TANTO los escritores progres?

El poco favorecido HOWARD PHILLIPS
LOVECRAFT, un hombre que inspiró a una
saga de autores de más/menos resonancia en
la posteridad. Un mérito que se le está
despreciando, por cierto. (Eran otros tiempos.
El hambre de ilusión y fantasía, mayores)
 
¿Se quema, se esconde (recordemos: CAPERUCITA ROJA se considera machista y debe desaparecer, como PETER PAN y no sé qué más), se sataniza, se reescribe para adaptarlo a lo políticamente correcto de esta Caza de Brujas Inquisitorial Izquierdista, emprendida por quienes siempre condenan las censuras, empero ansían practicarlas? ¿Qué hacemos con sus relatos, siendo tan tóxicamente xenófobos? Para leerlos, ¿los pasaremos, clandestinos, debiendo preservarlos como en FARENHEIT 451, temiendo nos aprese la Policía del Pensamiento Comunistamente Correcto? ¿Qué vamos a hacer, Howard?

Suena a exagerada sátira escabrosa, mas los tiros ya van por ahí. Un mameluco de Izquierdas/Progresista (los peleles de Derechas ni merecen mención) suelta una perla parecida sobre un escritor, y lo condena por los restos, porque aquellos que siguen al memo tienen tan carcomido el cacumen por las consignas desvariadas que ni se plantean investigar por su cuenta; acatan, serviles, las doctas injurias extraviadas.

Lo que nos interesa, empero, es el sondeo a la obra de Lovecraft, como la presente en este recopilatorio. Revela, aparte su erudita y prolija prosa, su “preferencia” por lo arcaico y deforme, físico o mental, junto a qué pánico tenía a los abismos, subterráneos, siderales, oceánicos, boscosos, temporales, sigul de intensa agorafobia personal. Va ese detalle de que paseaba de noche para evitar a la gente, pues quizás su poco agraciado aspecto produjese, si no repulsión, muestras de repelencia. Un glorioso apocado era, el autor.

Donde se forjó la mitología "ocultista"
de Lovecraft, alimentada por su escuela
con abundancia. Por los cánones del
relanzado título, esta portada es ahora
inadmisible por sexista., Las tonterías
con que están estrangulándonos
Repelencia que Lovecraft exponía por los extranjeros (el racismo que le imputan) que mancillaban la puritana y aun virginal Norteamérica que sólo existía en su cerebro, que anhelaba el siglo XVIII por ignoro qué motivo. Entendería en clave steampunk el XIX, pero ¿el XVIII? Da igual. Manías.

En todo caso, Lovecraft es un campeón de la literatura; cuando menos, fantástica. Desde sus influencias (POE, MACHEN, DUNSANY…), edificó un poderoso imperio de terrores basados, sobre todo, en su pavor por lo gigantesco, lo cósmico, los cultos pasados cuyo légamo era tangible, no sobrenatural, fe en amorfos astronautas de estrellas remotas que, como PREDATORS, cayeran cuan indescriptible color a tierra para dominarnos.

El ser en el umbral le retrata, grosso modo, así: el débil coprotagonista, escritor ocultista, cuyas siglas tienen también tres letras; su esposa, a la cual va caracterizando como ente usurpador (la mujer, que va mutando la conducta del marido-soltero), cosa que quizás Lovecraft temiera le pasara (recordemos su matrimonio bianco, poeiano…); la posesión del sujeto, cuan analogía de su cáncer fatal.

No veo nada maligno (sí ameno) en estos relatos, germen de esa fantástica Era Hyboria o Valusiana. Interesa parar a estos mentecatos de la intelligentsia cultureta, porque, de dejarles, cuanto gustamos y es viejo, como CTHULUH, lo reemplazará no sé qué mierda genérica zombificante homoX-minista. Esos sí son la amenaza. No HPL.

viernes, 3 de julio de 2020

IN TIME — SPENDIND MY TIME

Afiche. Gente forever young, de pago la
inmortalidad,, calibres, bugas potentes. El
desenlace dispara el frenesí. No apta para
niños de mimbre ansiolíticos

Un par de cosas me desconciertan de esta película, que sugiere se inspira en LA FUGA DE LOGAN; la principal es la moneda de curso legal como esta Sociedad se gestiona: el tiempo de vida. Supongo que estoy tan habituado a que haya una transacción basada en lo físico (dinero) que abonar lo que consumes en minutos, horas, días, etc., de tu existencia, algo en el fondo intangible, me cuesta aceptarlo. Cierto que, durante un tiempo, los Países Bajos usaron como metálico los tulipanes (qué gilipollez, ¿verdad?), así que ¿por qué no tu tiempo?

Cuando empero vives en un mundo donde la vida se limita a veintiséis años, para gozar de la perpetua juventud exenta de enfermedades (no de muerte, que puede ser accidental o violenta), y que para continuarla debes comprarla, sobre todo con tu trabajo (que así se vuelve la manera más agresiva de esclavitud, más que el actual capitalismo salvaje, o la barbaridad del comunismo donde todos eran igualmente pobres, en equitativo reparto de la miseria —excepto sus capitostes—), pues es una fórmula como cualquier otra para granjearte lujos o cubrir tus necesidades. Quizás sea el modelo definitivo de la esclavitud, la analogía de CHAPLIN de TIEMPOS MODERNOS donde el obrero era engullido por la máquina. En este caso: el Sistema fagocita sin compasión alguna al empleado.

Entre las beldades, elija la de más edad, y la de menos.
Una Sociedad donde la decrepitud está detenida. El precio es
una constante renovación del plazo vital. Como siempre:
las clases obreras lo pagan más caro que el resto
Hoy día puedes volverte uno de esos sargazos que mendigan o duermen en portales, en sus “casas de cartón”, pero vives, a la espera de la dickensiana redención. Un golpe de suerte o bondad pueden mejorar tu desamparada situación. Mas en este mundo del tiempo-por-vida, si caes, es para siempre. Revientas sin esperanza de remisión.

El ritmo de la película, que se vuelve más dinámico conforme avanza el metraje, se hace angustioso considerando que WILL SALAS, el proletario que hereda un siglo y decide emplearlo haciéndole pagar a los potentados de esta Sociedad la muerte de su madre (por sólo segundos no consigue donarla un plazo que pudiera haber prolongado su existencia), vive al minuto. El tío además se jacta de semejante hazaña.

Hasta que aparece una suerte de JOHN DILLINGER y
ROBIN HOOD con su novia sobrevenida, que padece
Síndrome de Estocolmo. ¿Resultado? BONNY AND CLYDE
Y aumenta ese desasosiego viendo en qué apuros se mete con su BONNIE PARKER de acomodada familia (resentida con su padre, magnate del atesoramiento bancario del tiempo), pensando que no, ¡imposible pueda conseguirlo! Los dígitos del reloj tatuado en su piel, activado como el de todos a los veinticinco años de edad, se pondrán todos a cero, concluyendo esta historia. La gente fallece así: de golpe. Merced a esa modificación del ADN que les hace forever young.

Es sin duda un perverso (aunque eficaz) sistema de pacificar a las masas, porque nada, salvo la donación de tiempo, prolonga tu existencia. ¿Te vuelves un indeseable? Impiden renueves tu cuota. ¿Quieres vivir más? Produce más. Paga mis impuestos, por elevados que sean. ¿Cómo lo hago? Currando más. ¿No puedes? Extínguete. Deja tu lugar a quien sí pueda. Es otro modo de evitar la superpoblación, que permite gozar a la elite de sus privilegios. Una cadena de brutalidad empresarial (que los comunistas adoptarían sin vacilar un segundo) que acaba consumiendo al empleado, que vive sólo para producir, no para existir como individuo, con sus ventajas e inconvenientes.

El tiempo en sus manos, literalmente. Y, con el tiempo,
infinidad de vidas. El banquero sin escrúpulos, o tan roído
por el cinismo que olvidó lo que es la compasión. Su
supervivencia, por encima de todo
¿Cuánto puede durar una Sociedad así? ¿Cuántos esclavos pueden producirse antes de descubrir que tan alta tasa de impuestos les consumen más deprisa de lo que se reponen los empleados? Los ricos menos solventes: ¿se convierten en neoproletariado? La situación no obstante elude la solución de estas preguntas; se transforma en una ágil road movie de atracos a bancos de tiempo cuyo fruto se revierte a los más desfavorecidos, en un intento de colapsar un Sistema que fermenta ideas para interesante secuela.

viernes, 26 de junio de 2020

EL RACISMO ANTIKOMUNISTA DE H.G. WELLS, O LA SOCIEDAD FARENHEIT 451 — ¿CUÁNDO ACABARÁN TANTAS TONTERÍAS?

Instantánea de un maduro H.G. WELLS, al
cual cualquier día vemos en el potro de la
infamia erigido por los progres radicales

Vivimos procelosos tiempos. El fantasma de la fanática corrección político-oportunista, disfrazada de sobreprotector paternalismo imbécil, recorre el ancho mundo cortando Cortando CORTANDO con tremendas tijeras cuanto irrita sus falaces estándares socioculturales (tambaleantes, nebulosos, sin sustancia, capricho veleta que apunta acá-allá-acullá, según un menda con pinta de puntilloso NILES CRANE señale) y toma al espectador-lector por tonto integral del culo.

Repito el paradigma: la estúpida idea de HBO de anular de su oferta televisiva LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ tildándola de glorificación de la esclavitud. En algún suntuoso ático neoyorkino, un menda neoyorkino mau-maumizado, sintiéndose el profiláctico jabón del nacionalfeminismo/antirrábico-racista, vio la histórica cinta hallándola atrocidades sin cuento. No tuvo en cuenta, PARA NADA, el contexto histórico.

La Historia es, para estos mendas del resplandor (de STEPHEN KING) progresista, un AHORA continuo, en plan física cuántica, y personajes como esos esclavistas sureños deben juzgarse con estándares actuales, no de su época. Pues vamos listos el día que, a fondo, metan mano a la literatura. EDGAR ALLAN POE será de los primeros en arder en la hoguera del profiláctico racial/nacionalfeminista 451.

Macabra ilustración de EDGAR ALLAN
POE y su POEVERSO. Por su época, y
tal soplan los vientos, hará compañía a
Wells en cualquier momento
Nacido en esa cultura, describe un mundo visto con los ojos con los que creció. ¿Con prejuicios? Claro. Los de su momento. ¿Puede condenársele, por tanto, por eso? Pues, sí.

El ínclito alcalde de Londres (según TRUMP: un payaso —acertó, mira por dónde—) ha tildado a J.R.R. TOLKIEN de fascista. Por ¿qué? Últimamente largan el “fascista” a todo cuanto no sea nacionalfeminista, o progresivo. Ese tipo de mendas no lee. Regurgita “opiniones” de algún menda neoyorkino antirrábico-racial sin pararse a contextualizar, contemporizar, pensar, entender si el argumento que le fuerza a bautizar al autor de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS de fascista es válido, o cagarruta. (PETER JACKSON ¿es otro facha, pues su trilogía podría considerarse glorificación del fascismo?)

¿No salían en la trilogía suficientes negros (perdón: afroamericanos, o afroafricanos)? ¿Es eso? Porque bien Tolkien refería que la obra era alegoría del nazismo, su expansión, influencia, amenaza para naciones. No decía: los muchachotes de Mordor, ¡qué tíos, qué uniformes de HUGO BOSS, cómo levantaban el brazo en envidiable rictus erectus de ¡aclamación! al FÜHRER!, sino lo contrario. ¿A qué, señor alcalde, espeta la palabra?

JULES VERNE, por si no lo sabían.
Al parecer, no tenía en gran estima
a las sufragistas ni a los judíos.
¿Qué? ¿Al saco, con los otros? ¿O
lo salva su extensa obra? No puede:
es de un machista
EL SEÑOR DE LAS DINAMOS, de H.G. Wells, visto así, no tiene desperdicio. Léanlo. Seguro enseguida habrá radicales antirrábicos-racistas dispuestos condenar a Wells al más radical racismo. Despreciarán su CV. Pro-abortista, pro-sufragista, fabianista (algo parecido al socialismo), pacifista. Acabó amargado al admitir que la educación podría salvar al Hombre, empero el Hombre no está dispuesto a dejarse educar.

Todo será obviado por esa masa de pretenciosos mendas. Sabemos cómo son, qué traza tienen. Los llaman también “perroflautas”. Merodea su desastrada pinta por los campus universitarios, despotrican contra algo, rabiosos republicanos nacionalfeministas, vagos por naturaleza aunque de candente labia, quieren cazar un apalancamiento subvencionado desde donde poder defender al obrero; léase: chalets de la Casta de la que abominan. Esas pirañas son jockeys de red social donde vierten todo su vesicante veneno de mierda según esperan la subvención apalancadora.

Para eso da su magín, y lanzar estereotipos flamígeros (“fascista, monárquico, golpista”) contra quienes no compartan su harapiento “modo de vida” o “inteligencia”. No bucean en la biografía de Wells, Poe, Tolkien. Vomitan algo oído a un líder también desastrado que, para nuestra desgracia, ha encontrado resonante hueco mediático.

RUDYAR KIMPLING, padre de la
política del
Sagrado Deber (hacer del mundo
Albión). Otro autor clásico que, por ser de
cuando era, debe desaparecer, ¿a qué sí?
Afinando, vemos más perversidad en la obra de Wells. LA MÁQUINA DEL TIEMPO, su exitosa primera novela, es alegato contra el komunismo. Cierto que, en algún pasaje, si no lo abraza, Wells coquetea con la causa. Mas profundicemos. Atentos.

La Humanidad la componen MORLOCKS (subterráneos, industriosos, feos) y ELOIS, bellos efebos áticos, parasitarios improductivos. Holgazanean por vastos jardines amansados de la otrora populosa Londres pétrea, flirteando y perdiendo el tiempo, madurando para alimentar Morlocks.

Wells considera komunistas a los veganos Eloi. Y les describe: inútiles. Incapaces de aprender o contestar preguntas. Sin ambición. Producir. Viven a expensas del capitalista Morlock. Exaspera su interminable indolencia al VIAJERO. Sólo vuelcan energía en goces hedonistas. Mas los Morlocks producen. Son los empresarios del 802.701. Tienen fábricas subterráneas. Por perfidia de ignoto origen, son antropófagos.

El análisis que estos elementos lanza es: el komunismo es estéril. Radicícola. (¡Malo, para los progres! Más motivo de excomunión.) La motriz fuerza productiva es Morlock. Resentido con las clases ricas de su tiempo, el autor les pinta deformes, de bajos apetitos (los del capitalismo salvaje-caníbal). Aunque los hermosos Elois… ¿construyen algo?

J.R.R. TOLKIEN. Le he considerado un
aburrido y pedante, pero ¿fascista? ¿En
base a qué? Por derivación, pues, todos
quienes gocen de
EL SEÑOR DE LOS
ANILLOS son... ¡hitlerianos natos!
Embroma al Viajero su belleza; un defecto racial hace les crea “los buenos”, negando que la fatigosa tarea recae en los Morlocks, quienes debieran recibir su simpatía. Pues, ¿no son obreros de su dura Sociedad y sus máquinas (así les mostró STEPHEN BAXTER), cuan borrador de las oprimidas clases trabajadoras de METRÓPOLIS? Obtienen magro beneficio, pese a ser los aparentes amos del mundo.

Kritica al Komunismo Wells al dibujarlo como Eloi. Consciente o subconscientemente, lo hace. Así que, cuando la oleada de neopuritanismo antirrábico-racista repare en estos datos, vilipendiarán a Wells. Como a VERNE, un machista, o RUDYARD KIPLING, declarado imperialista, como CONAN DOYLE, cuyo misógino SHERLOCK HOLMES será tan maldito, y acosado, como RHETT BUTLER o SCARLET O´HARA, en estos tiempos de quienes quieren acabar con los prejuicios. Mas durante la embestida, están creando otros nuevos, alentados por sus vacuas veleidosas “morales”.

viernes, 19 de junio de 2020

LA CONQUISTA DEL OESTE — LA HISPANOFOBIA TAMBIÉN ES RACISMO

Afiche foráneo. Como un complejo de
inferioridad, Norteamérica anhela las
vastas y viejas raíces de la historia de
Europa, como su mitología. Las recrea
a modo, cuando no las roba y adapta
a su modo de ser/ser las cosas

Quizás la película PEQUEÑO GRAN HOMBRE complementara la reseña de DARE; a modo, guardan similitudes. Empero, la novela de PHILIP JOSÉ FARMER trata otro tema (el colonialista hombre bianco triunfa sobre las razas bárbaras de allá donde lleva la religión, cultura, política, industria y economía bianca) que merece igual atención. Aun así, ambas cintas guardan concordancias entre sí a su vez.

Recuerda: en Dare, un puñado de terranos abducidos y llevados al planeta en torno a Tau Ceti intenta recomponer nuestra Sociedad, desde sus idiosincrasias nativas, en un entorno semisalvaje al cual quiere domar a desdén de los nativos, quienes en su momento fueron víctimas de la erótica del poder de la HITECH. Arrasaron su mundo. Ahora optan por sistemas políticos ecolorreligiosos-matriarcalnudistas, buscando la Gran Armonía con la Madre Tierra que desarrolla los espíritus, más que el intelecto. O las máquinas.

La conquista del Oeste va de eso: varios colonos, abducidos por la erótica de las lejanas tierras llenas de ignotas aunque abundantes riquezas minerales o metálicas, sin escrúpulos avanzan Avanzan AVANZAN por las graves planicies norteamericanas, despojando a los nativos de sus tierras y recursos. Les embroman con tratados que rompen sistemáticamente. Montan un genocidio encubierto de Destino Manifiesto y describen al pielrroja con todo apelativo despectivo. Los masacran tanto de hambre como a tiros, encerrándoles en reservas que son miserables guettos, o gulags, donde los degradan prohibiéndoles la transmisión de su cultura, “blanqueándolos” cuanto pueden, siempre atisbados desde la excluyente superioridad protestante-puritana-creacionista.

El Nuevo Mundo tiene, empero, Viejos Ocupantes. Mientras
los Pobladores españoles intentaron integrar a los nativos,
donándoles nuestra Cultura, que a su manera los indios
adaptaron a sus ritos, los anglos se limitaron a
exterminar a los pielesroja. Y no problemo, baby
Cuanto cuenta Farmer en Dare. Los nativos son nudistas; los terranos quieren vestirlos. Tienen ricas tierras. Los colonos planean arrebatárselas mediante genocidio. Desprecian la propiedad ancestral del aborigen. Es destino manifiesto bianco quitárselo todo porque… es destino manifiesto protestante-puritano-creacionista.

La conquista del Oeste es una ILÍADA norteamericana de hombres biancos y sus familias que busca insuflar al espectador patrio una grandeza orgullosa por sus logros sin reparar en los medios, o cómo se obtuvieron. Un garabato sobre la Guerra Civil, algo contra los mejicanos, siempre bajo el estandarte de la laboriosidad calvinista carente de reparos morales al destruir indios a mansalva. ¡Estamos de cruzada! ¿Van a pararnos salvajes en cueros? La electricidad protege los flancos, cuando falta el Séptimo de Caballería.

Un poderoso aliado ayuda a la Gesta del Destino Manifiesto.
Tecnología. A grandes retos, las grandes soluciones de un
gran país con sus negras sombras también
Los estadounidenses no ven esto inmoral. Un vistazo a su cine, de esta época, muestra cómo humillan al indio de forma vergonzosa. Cualquier colono bianco vale por mil indios. Quitarles las Black Hills cuajadas de oro: destino manifiesto. Emprender un progrom por lo del Séptimo de Caballería: justificadísimo. La bandera barrada cuajada de estrellas contempla vuestro arrojo y presume de él.

Mas la culpabilidad debe corroerles porque no dudan en considerar la conquista de Iberoamérica por los Reinos de España o Portugal atrocidad innombrable. Casi suerte de Holocausto nazi. Así echan balones fuera. Despistan al crítico. Para eludir sus culpas, emplean y repiten un “argumento” racista (criminalizar a los españoles, tintándonos de genocidas codiciosos). Les sale más barato y, encima, enaltece patrióticamente.

Con audacia, ambición, coraje y tíos en pose
heroica se construyen las naciones. Luego,
se forja la aristocracia que compita con la
tradicional europea. Por cierto: los cowboys

negros contribuyeron a la mítica del Oeste.
En este filme no se ve ni uno. ¿HBO y las
demás cadenas cretinas del antirracismo
repentino excluirán esta película de su 
programación?
España, ante esta vileza, ¿cómo reacciona? Callando. Agacha la otrora orgullosa cerviz. Acepta los crímenes que les imputan los anglos y quizás ni existieron. Sumisa, tolera la hispanofobia (otra forma de racismo) y a quienes la alientan, allá y aquí adentro. Es harto progresista renegar de un pasado cultural y actos propios de su contexto histórico. Italia no se avergüenza del Imperio Romano. Aun saca pecho. ¿Y nosotros? ¡Costeamos charlas a los que nos vejan, para quedar bien ante los hispanófobos de ultramar, o donde sea! 

En cambio, La conquista del Oeste embellece un genocidio encubierto, desarrollado de tal modo que parece un acto grato a Dios y que aún complace a Norteamérica.

viernes, 12 de junio de 2020

DARE — ARDE MISSISSIPPI, DIGO, TAU CETI

Cubierta española. Obra "naturalista",
contiene los temas habituales de FARMER.
Y, bajo cierto prisma, novela cuyo mensaje
está de plena actualidad (semblanzas con
"elementos mágicos" aparte
)

Esta novela de PHILIP JOSÉ FARMER incluye dos sorprendentes giros hacia el final. En principio, atisbas que nace como alegoría de los movimientos sociales pro derechos sociales de los negros en Norteamérica de parte de Década 60. Elementos del relato animan creerlo. Otra conclusión es que, o forma parte, o es un apócrifo al Opus Magna del autor: la saga de EL MUNDO DEL RÍO.

Pistas que lo soportan: Dare orbita la estrella Tau Ceti; de allí “vinieron” los extraterranos que asolaron la Tierra en el futuro. Dare está colonizado por humanos (principalmente) llevados allá por expediciones de poderosos ARRAS (estilo los ËTICOS). Abdujeron pequeños grupos de “colonos” durante los siglos XVI a XVIII. Dare poseía una “raza autóctona” (los MYIR), mas también oriunda de la Tierra, aunque de eras más remotas. En Dare evolucionaron hasta gestar una cultura tecnológica tan avanzada que destruyó su civilización (el irrompible círculo violencia-Humanidad).

Su función original en Dare era ser esclavos; sin embargo, componían asimismo parte de un gigantesco experimento sociológico que sufría alteraciones, como la inserción de otros “colonos” (como de los que nace el protagonista, JACK CAGE), para ver cómo los humanos interactuaban con los mutados Myir, y qué salía del mestizaje (cosa que se suponía los Éticos estaban haciendo con los RESUCITADOS en el Mundo del Río).

PHILIP JOSÉ FARMER y familia. Hombre de obra
extensa y rapidez en escribirla, según los publicaciones,
y sus palabras, confirman
Para complicarlo más, otra raza alienígena atacó Dare, causando estragos como la casi total desaparición del hierro del planeta. (Carencia que comparte con el Mundo del Río.) El hierro es guerra mecanizada, matanza a mansalva. Armas de piedra o madera pueden inducir a reflexionar si hay lucha o no, porque el esfuerzo es mayor, la masacre menor, el resultado apenas pírrico. El hierro, no. Respalda la humana brutalidad de la guerra por su capacidad mucho más alta/acelerada para destruir.

Pese al trasfondo de aventura que imprime a la obra Farmer (como casi siempre), detalle que la excomulga para las altas elites que gobiernan la ciencia ficción (en España, al menos), que exigen al género sea lo más aburrido e inerte posible, la digresión sobre cómo el Hombre no puede confraternizar con otras especies, y menos las que en apenas nada se nos parezcan, ocupa bastantes páginas, párrafos, consideraciones.

Los Wiyr (u horstel), tras el apoqueclipse que casi les extinguió, cultivaron una pseudorreligión matriarcal. Viven un extremo más naturalista (otro “querido” de Farmer: la desnudez) y casi nada materialista la existencia. La propiedad no les interesa, el territorio es sólo el lugar de origen, generosos, comparten con los nuevos llegados sus cultivos, animales “de granja” (variedades exóticas nativas, o mutadas, parecidas a hombres lobo, unicornios o dragones —andantes-parlantes—), detalles similares. Su carácter guerrero, que puede ser feroz, se limita a la defensa propia… para indignación humana.

Portada foránea, que describe lo más
llamativo y esencial del relato. Hay
un "juego de palabras" incluido.
Los HK pueden ser tanto
hosrtelkillers como humankillers...
Por tanto, crean una sociedad “secreta”, estilo KKK, preparando un progrom contra los Wiyr. Casi lo consiguen. La aversión hacia los desinhibidos nativos es grande entre los humanos, esclavos de puritanas leyes religiosas. Les escandaliza la desnudez de “sátiros” y sensuales “sirenas” Wiyr, como su comunión espiritual-no materialista con la Madre Naturaleza. Farmer describe su época. Los HK del KKK. Los negros-como-Wiyr. La doble postura del Gobierno, que condena la violencia pero no la reprime. Que el Hombre no puede congeniar con otros. Debe imponerse, ser superior. Llevar la razón, siempre.

Cuando piensas que Jack será el intermediario entre ambas razas, creando un marco de convivencia, ¡estalla una guerra mundial en Dare! (primer giro), que hacia su mitad ¡abortan astronautas de la Tierra! (segundo, inesperado y desconcertante giro). Farmer descoloca con estas maniobras. Más, la segunda, que no encaja ni por apuesta. Con el sugerente grueso de la narración, que estaba bien encarrilada, no necesitaba de estos dos “artificios”. Ya, con la “crítica social”, tenía tela para rato.