viernes, 23 de octubre de 2020

SNOW CRASH — LUZ VIRTUAL Y PELIGROS PENTECOSTALES

 

Portada nacional. Cuidado con los
ditirambos del prólogo. Parecen
más ideados para vender el libro
que para hacerle justa justicia

NEAL STHEPENSON pierde el control de esta distopía cyberpunk. Lo achaco a no definir el tono general como envuelve su trama: comedia, parodia, siniestra conspiración global de poderes gubernamentales contra conglomerados corporativos (ergo, más ominoso), querer aportar otro ladrillo a la mitología cyberpunk empleando ingredientes sumerios para hacerlo sugestivo... Incierto. Por tanto, se le desmanda una novela que, si bien entretiene, redacta con coloquial estilo “postmoderno”, con homenaje a STEPHEN KING incluido, deja con lagunas que debes llenar instintivamente.

T.A., la precoz adolescente korreo, es un encanto. HIRO PROTAGONIST va de sobrado; llega un momento en que irrita su aparente suficiencia y dotes de samurai mestizo. Stephenson, de este modo (designando con ese nombre al hacker pseudoprotagonista), advierte que todo, pese a la magnitud de la amenaza, tiene relativa gravedad, como en LOS GUARDIANES DE LA GALAXIA, y aun me sugiere parece pretende imitar a FRITZ LEIBER en novelas como LOS CEREBROS PLATEADOS, donde una elegante prosa y un fino humor bien macerado embeben al lector en la historia.

Se acerca, en efecto, empero tras perder el control de la historia (y sorprende que cuantos correctores que ha tenido tan densa obra lo hayan obviado), todo su brillo e inteligencia se transforma en hueco oropel sobrecargado de adjetivos. Decides acabar el libro por no tenerlo en la conciencia, pesando como la traición a un amigo generoso.

NEAL STEPHENSON en peculiar foto; un poco
a lo
gunslinger y, al tiempo, iluminado mesiánico

Cuando los Federales atacan a T.A., terminando (no relatado) presa de los “sectarios de Babel” (llamémosles así), es donde el autor pierde el control. Lo que sigue exuda aire de improvisación, que intenta camuflarse de grandiosidad, aparatosidad épico-wagneriana de complot “mesiánico” para dominar un mundo desestructurado y balcanizado, del que apenas sabes nada, pues la acción se centra, en principio, en un caótico Los Ángeles tribalpunk de unos Estados Unidos de las Américas desgarrados, sin mando central, o federal, y cada calle, casi, pertenece a una corporación o secta religiosa. Las fronteras están bien definidas (aun, defendidas) para que un fugitivo (caso de Hiro, o T.A.) pueda encontrar santuario en la calle de al lado, predio de una corporación rival.

La Mafia es un poder político, económico y social (nada mienta de otras organizaciones criminales, de éstas tan poderosas que hoy día nos atribulan) que, a modo, salva al mundo del complot del magnate mesiánico y su lengua universal, que extenderá su viral paganismo roecerebros. Esto lo sabes casi al final, en uno de esos giros ¡sorpresa! que confirman lo provisional, perdido, que tiene Stephenson el control de su novela. Nada sugiere antes que la Mafia está intentando evitar un daño global (como tampoco parece quiera salvar el ancho mundo para gobernarlo); sólo es una inmensa y potente empresa pizzera que considera como grave agravio retrasos en las entregas de pedidos.

Otro título del autor, que tiene
apariencia de ser pluma reputada

¿Por qué insisto tanto lo del mando perdido? Porque un deplorable “giro argumental” hace deleznable esta novela, que apuntaba a mucho, y alto. Hechos: no sabemos qué preguntaron a la madre de T.A. en el brutal interrogatorio; por qué los Federales permitieron a los sectarios de Babel abducir a T.A. si la consideraban person of interest. En ese aparcamiento todo empieza a ir deus ex machina. Amenaza desbarrar. Hiro salva la situación, por ser héroe. No por talentudo. Sólo sospechas qué fue de él, porque tras imitar a TRON, evitando que el destructivo virus Snow Crash destroce las mentes de los hackers del Metaverso (alias del cyberspacio), no vuelves a saber de él. Encima, la proeza la hace su avatar computarizado. ¿Qué fue de su persona, en la sórdida realidad, cómo se las bandeó tras huir de la Almadía? Preguntas así se encadenan.

Todo lo fía Stephenson al espectáculo del sicario CUERVO, el capo mafioso, el cyberperro supersónico. Lo demás, al parecer, lo pone su CV literario. Sin exigencias, lector.

viernes, 16 de octubre de 2020

RESERVOIR DOGS — RABIOSOS MACHOS ALFAS DISPUTAN

 

Afiche, Nadie se esperaba lo que
contenía esta cinta. Revolucionó
el cine, causando infiltración
mayor/menos en todos los géneros

«Mira, todos nos movemos en el mundo de la fantasía. No existen los vampiros ni los hombres lobo. Tú en cambio te mueves en la violencia de la vida real, y yo con eso no puedo, de verdad.» (WES CRAVEN a QUENTIN TARANTINO tras abandonar la sala al ver la escena de la amputación de la oreja.)

Escena que causó impronta; colocó a ese desgarbado desconocido de modales aun abruptos en la órbita más superior del cine, y, por ende, el interés de todos los aficionados con dos dedos de frente y prejuicios mínimo-nimios. Porque aquí entra en juego el sibaritismo; y no me parece mal, siempre éste respete todos los géneros, excepto la auténtica basura aun hecha a posta, permitiendo gocen de iguales oportunidades, no sólo los queridos por esos engreídos críticos que ¡ensalzan! o hunden algo por capricho… o prejuicios. Abundan éstos mucho.

La revolucionaria, aun innovadora, ópera prima de Tarantino disfrutó de una inmensa suerte. El guión cayó en las manos adecuadas, personas que fliparon al leerlo, pulsando los convenientes resortes. De haber seguido su curso, de Tarantino, que pensaba rodar Reservoir Dogs por treinta de los grande$ con apoyo de amistades, hoy día no sabríamos nada, o poco. Tal vez la crítica se fijase en la película, en plan POSESIÓN INFERNAL. Otro indie sacando cabeza (o intentándolo) como SAM RAIMI, o aun GEORGE MILLER. Esperando ganar más pa$ta para rodar algo mejor, que se estrenase en mejores salas para acceder a más mercado.

De cachondeo antes de ir "al trabajo". Ya nos avisa
TARANTINO de que algo "anormal" estamos a 
punto de presenciar en estos diálogos

Flota por ahí el sargazo de que si Tarantino mejoró esa película protagonizada por CHOW YUN-FAT, si se inspiró además en esta, aquella, la de allá… Vale. Sí. Ajá. De haberse inspirado en la cinta hongkonesa (que he visto; Tarantino se basó), el “tío de las pistolas” la hizo superlativa. Atrapó un concepto prometedor proyectándolo a la Luna, adonde no se atrevieron a llevarlo los ‘padres de la idea’.

Otro éxito del filme de Tarantino es que, pese al atracón de literatura noir o policíaca que engullera, refleja la vida real, un poco teatralizada quizás. Recordamos qué grandes e incisivos, procaces, diálogos los “señores de colores” se disparan. Es en ese teatro donde descubrimos la literatura, porque los auténticos maleantes no hablan así. Son mucho más ásperos, con escaso interés por las referencias CultuPop, sea visual, escrita, musical, como hacen los mendas de Tarantino. Son directos. Llanos. Simples. Racistas. Desagradables. Esa es la gran virtud de Reservoir Dogs: dicen las cosas como son.

Otro de sus momentos icónicos

Pintó a una fracción de la Humanidad enemiga de las chuminadas nacionalfeministas que ahora quieren primen en todo. Son tipos bordes, pistoleros letales, y se expresan de modo tan cortante/contundente como han aprendido en la calle, la trena, en enfrentamientos con otros machos alfas. Gente que ODIA las tonterías. 

El “nuevo mundo” que perfilan en no sé qué despachos los “chicos de los botellines”, con no sé qué sobrevenidos complejos sociales volubles, ODIA que haya machos alfas compitiendo por el territorio, por ver quién mea más lejos, y dónde. En pos del éxito. Los ODIA… según alientan a las sexistas hembras alfa discriminadoras. ¿Eso es, realmente, IGUALDAD?

Señores: el mundo real, el miedo real. Los monstruos
auténticos. Olvídate de los capullos de las películas
de terror. Estos tíos (sobre todo, el de la izquierda)
sí te harán mucho daño... de verdad

Ahora imponen algo fantasioso “morado” (pues el “rosa” también es machista) que atenta contra la realidad que conocemos, nos rodea, sufrimos. Tarantino puede ser, sino un dios, sí un semidiós mientras se maneje por “sus” territorios. No obstante, es ídolo a abatir, a derribar por la misma mierda feministamente correcta que ha hundido STAR WARS. La que estamos viviendo es era procelosa, llena de resentimiento, manipulación y dominación; quiere extinguir a “dinosaurios” como Tarantino para reemplazarlos por peleles eunucos: ¡el hombre menstrual!

Y os aviso: o cortamos sus orejas, o nos castran. Están masacrando la libertad de creación y expresión, que malean a su antojo, como sólo las más recias dictaduras saben hacer.

viernes, 9 de octubre de 2020

MI NOMBRE ES QUINT — PARECE UN CHISTE

 

Portada de una potente novela
del noir sorprendente por su
esquemático aunque certero
estilo. Cine en prosa

SAMUEL FULLER, veterano en prensa, novela y cine, plantea la novela con un aire difícil de describir. Desprenden sutil ironía negra todas sus páginas, que veloces transcurren ágiles, cuan guión de cine, deteniéndose en el detalle lo mínimo-nimio, empero aun así consigue descripciones logradas, creando un interesante elenco que recuerda a un chiste.

Un inglés, un francés, un italiano y un alemán (van en un barco, o avión, y, de pronto, ante letales dificultades, deben sacrificarse por turnos, para que sobreviva uno al menos, ¿os suena?), con graves cargos en sus respectivos Gobiernos, complotan con un ambicioso general árabe, próximo a dar un golpe de estado (además, planea crear unos Estados Unidos Árabes —por ambición no quede—), para vender negocios y orientar las políticas de sus respectivas naciones hacia una complacencia con esos Estados Unidos Árabes. A cambio, el general les propone regalías económicas y gabelas que empiezan por entregarles, en metálico, cien millones de dólares por barba.

Todo wunderbar! hasta que SAFO, secretaria-para-todo de BRYCE, el inefable “mediador”, de excelente reputación en estos tejemanejes, roba la cinta (guasa que compone Fuller sobre las famosas cintas de NIXON) donde consta la conjura, y escapa. Horror. Tragedia. ¡Chantaje, o algo peor!, temen.

Bryce ordena a su sicario francés recupere la cinta. Fracasa. Recurre pues a Quint, viejo sabueso de buen CV como rastreador de personas, mas ahora caído en desgracia. Quint es auténtica piltrafa. Sin embargo, este perdedor revive cuando Bryce le encarga la misión. Deja de sentirse un acabado inútil. Vigorizado, llega al inesperado desenlace a través de media Europa y distintos asesinos de elite, a los que la Fortuna derrota por él, porque por méritos bélicos propios, Quint, antihéroe, poco podía hacer.

SAMUEL FULLER, P-38 en mano, acaso durante
una de sus películas. Hombre de extensa labor,
tocó temas controvertidos sin amilanarse. No
como hoy día, donde los nacionalfeminismos
y anejos han reventado la libre creación

Fuller no teme ser harto políticamente incorrecto en esta novela sobre la integridad y la rehabilitación personal, el rencor, el sexo y el amor. Sus participantes son procaces, racistas, machistas, de lenguaje cuartelero, con retorcidos instintos asesinos pese a su alcurnia. Por mor del tono irreverente del libro, los verdugos puestos tras Quint y Safo parecen sacados de BOND, JAMES BOND, letales pero excéntricos, excesivos y teatrales. O de un dramatismo incalificable, como el del hijo del criminal de guerra nazi, incapaz de admitir los terribles actos de su padre. Los cree crueles calumnias semitas. Envidia.

Gracias a ese siniestro humor negro-irónico que empapa la obra, Fuller le mata en una sinagoga, administrándole la extremaunción (o su equivalente judío) un rabino.

Fuller escribe ya muy veterano. Poco parece importarle lo que la crítica diga. Honores, acumula. Le solaza estampar la historia que quiere contar como mejor le parece, integridad que deberíamos imitar. ¿Lenguaje procaz? Vale. ¿Nazis? Pues sí. ¿Crueles conspiradores? Adelante. Hoy día vamos todos con un soberano MIEDO a escribir “puto negro cabrón” o algo que parezca antifemirulista no sea nos lapiden y censuren. 

Uno de sus filmes. Seguro que
con carga polémica y personajes
abruptos de peor lenguaje

Los tipos de “lenguaje negativo” existen por doquier, y negar, dentro de una obra, de concreta temática, que proceden o hablen así o asá, estafa a la Historia y al lector. Suprime autenticidad a las tramas. Proponen modélicos peleles-eunucos afeminados mientras meten, qué curioso, a los tipos duros como JOE HALLENBECK dentro de los armarios de los que han sacado a sujetos que, por políticamente correctos, no valen un carajo.

Inquieta este “puritano” sesgo que coarta la creación. Porque sufrimos la incongruencia de que puedo hacer algo que ofenda los sentimientos religiosos, pero censuren a RICHARD CORBEN por escandalizar al nacionalfeminismo de piel muy sensible con su arte. Me parece, pese a esto, que imitaré a Fuller. Haré lo que quiera como quiera, primero porque es un derecho que me asiste, y, después (e importante), porque así la historia saldrá redonda. Tanto preocuparse por el aspecto vacía el contenido, lo que cuenta. Neguemos tanto poder a los mediocres y sus modas “medioambientales”.

viernes, 2 de octubre de 2020

2019, TRAS LA CAÍDA DE NUEVA YORK — MÁS SPAGUETTI-POSTAPOQUECLIPSE PUNK

 

Otro rumboso afiche embustero. La
esperpéntica cinta apenas está
a la altura de la ilustración

En los créditos leemos: director MARTIN DOLMAN, empero esto hiede desde aquí a ENZO CASTELLARI. Sospecho usó pseudónimo para no “saturar” los cines con tantos destellos de su “genialidad”. En todo caso, y sea quien sea el regidor, la cosa tira por ahí: pestilente artefacto con cierta inver$ión que mal “imita” blockbusters como MAD MAX.

Trama: veinte años del fin de la Guerra Mundial Terminal. Todo es un ruinoso vertedero radiactivo. Jinetes macarras euroasiáticos (me parece) intentan conquistar Estados Unidos vistiendo uniformes negros y capas estilo planeta Mongo, apiolándose a cuanto neoyorkino con escaras de mutación encuentran (y eso que hacían experimentos genéticos con ellos.) Gesticulan prepotentes líderes (pésimas actuaciones en general), hablan de la esterilidad de la raza humana, presionan a un guapetón punk que vive por los secarrales olvidados por Dios de hacer justas mecánicas estilo LA CARRERA DE LA MUERTE DEL AÑO 2000 (más que con bugas tuneados Mad Max) para que busque, sin pistas encima, en Manhattan, a la última/única mujer fértil capaz de brindar vástagos a la Humanidad… que reiniciará sistemas en Alfa de Centauro. ¿Será por imaginar?

Las calenturientas ocurrencias de los máximos responsables de esta estrafalaria historia, que saquean a saco 1997… RESCATE EN NUEVA YORK, dando aspecto de presuntuoso intento de enmendarle la plana a JOHN CARPENTER incluso, encuentran por doquier forzados “motivos” para culminar un relato que, mejor dirigido, hubiera convencido. Posee ciertos posibles. Es incluso atractivo. Cuenta con algún matiz sugerente.

Estos tíos en plan LADY HALCÓN intentan
dominar la Tierra. Les reflanfinfa que haya
radiaciones por doquier. Mirad que saludables
están sus monturas

¿Qué ocurre? Estos inútiles la mandan al carajo mediante delirantes enfrentamientos caóticos mal coreografiados con estrambóticos fantoches y maquillajes punk que “realza” un vestuario de saldo que quieren pensemos así visten desesperados supervivientes en la colosal escombrera radiactiva de Nueva York. Para más calvario: las actuaciones son desdeñables, no sólo deleznables, producto de situaciones llenas de ampulosos absurdos que deslucen cuanto trabajo positivo todavía podamos encontrarle.

La historia promete, explotando estas premisas: lo desagradable, lo sencillo, lo directo. Eso exhiben las cintas citadas antes, aparte de ofrecer mucha mayor eficiencia por parte del equipo, tanto actoral, como técnico, como de regidores, cuya visión está muy enfocada en objetivos claros, estándares de productividad y decente espectáculo.

Este menda lerenda es el (anti)héroe solar que lo
puede todo. Va presumiendo por ahí de que
es como PLISSKEN. Las ganas

Eso desprecia esta coproducción italo-gala, si leí bien los créditos. Sólo les interesa plasmar una macarrada desproporcionada destinada a un público que tanto le da ver esto como el parte del tiempo, porque su nivel de exigencia es mínimo-nimio. Es casi un delito perpetrado conscientemente, un insulto velado, curiosamente, contra el espectador al que esperan solazar con este artefacto, aprovechándose de su rudimentario criterio.

Plantean: te consideramos tal mierda que tragarás esta porquería y, encima, querrás más. Ignoramos por qué masoquista instinto del espectáculo, mas exigirás otra ronda de basura. Dan al héroe un nombre rimbombante con resonancias épicas (PARSIFAL) y le lanzan un manojo de enanos, inefables enemigos, comerratas y falsos caníbales, según profiere inmensas cagadas ‘literarias’, así como entona una última y difusa amenaza contra el mandamás que le ha metido en apuros, quien nada tenía con qué presionarle para aceptar esta misión, por cierto.

"Por allí se sale de esta porquería de peli, tía",
indica el (anti)héroe. Y de vuestra carrera en el
cine, pienso. Esta cinta no permitió luciros

Un equipo consciente de su responsabilidad con su propia integridad le hubiera dejado en la Tierra, decisión tomada motu proprio incluso. Comprendiendo inician algo mejor allende las estrellas, que pertenece a un agotado sistema pernicioso distinto, no lo necesitan donde piensan rehacerlo todo con esperanza de un pacífico prometedor futuro. 

Patateros como “Dolman” & Cía hacen lo opuesto. Si hay valores en esta cinta, como en las parecidas que ya reseñé, es su contenido de buenas ideas desperdiciadas con insana generosidad. Merecen atesorarse, cuan semillas, para procurar darles más decoroso escenario. No obstante, amantes de las pelis malas: paladeadla.

viernes, 25 de septiembre de 2020

PIRATAS DE VENUS (CARSON NAPIER 1) — BURROUGHS, ANTICOMUNISTA

 

Cubierta de "reciente" edición
nacional. Lo objetable estimo
se encuentra dentro

Aprovechando la nueva moda por Venus, glosaré esta (tosca) saga de EDGAR RICE Burroughs, rey de la ocurrencia improvisada, algo “heredado” de las aventuras de JOHN CARTER. Mas en Barsoom consigue que el virginiano te caiga bien. Simpatizas con sus tonterías y desatinos (recurrente hecho en la obra de Burroughs: John Carter —o Carson Napier— descubre algo, o se entera de algo, y lo entierra en su memoria, siendo empero dato o hallazgo crucial, hasta el momento en que, de haberlo tenido presente, hubiera evitado un desastre) y los vas pasando. Aunque es una tolerancia que no evita la crítica.

Además, el sensual fetish barsoomiano y su fértil imaginario ayudan a crear esa complicidad con reparos. (Aun así, la saga marciana no deja de ser traslación del Destino Manifiesto estadounidense: el protestante, o calvinista, blanco imperialista pone pax en un vasto reino fraccionado, lleno de facciones nativas tumultuosas, que luego domina.)

Y si ‘empatizas’ con John Carter, comprendiendo es hombre del siglo XIX, vet del bando sudista, con idiosincrasias sureñas sobre la galantería, la esclavitud, la lealtad y la acción, Carson Napier es un ario prepotente engreído que cae mal desde su primera aparición, impresión que agrava el relato de sus penurias en Venus, supuesto hervidero de vida.

EDGAR RICE BURROUGHS (con cara
de pillín), otro autor frecuente en este blog,
aventurero de ajetreado currículum que
se enriqueció con el nudista de la jungla
TARZÁN. En este Venus, Burroughs nos
sorprende con sus ideas políticas (muy
templadas, empero) contra el comunismo

[Como hasta hace ¿dos años?, lo era la remota luna de Titán. Suponían había líquenes tapizando su suelo, exhalando no sé qué flatulencia letal para nosotros, pues detectaron precipitaciones de ¿aminoácidos; materia orgánica? desde sus nubes, lo cual permitió especular sobre los líquenes o algo más fantasioso reptar allá. Todo eso ya no es noticia. ¡Ahora triunfa Venus! (A ver cuánto dura.)]

Obsesionado Burroughs con el exhibicionismo, el longevo forever young y la telepatía, también esta historia contiene esos elementos. Mas, en Venus, los baraja de descuidada forma. Napier, falso de Hollywood, ingeniero visionario, aventurero de Década 30, vago esbozo de DOC SAVAGE, tuvo durante su infancia un preceptor hindú que le enseñó ¡la telepatía y la proyección astral (¡vaya tutor, macho!)!

Así embauca al “telegrafista” (supongo es Burroughs) que, mediante contacto telepático, referirá sus andanzas en Marte, planeta al cual quiere ir a bordo de un prototipo del V-2 nazi (interesante dato), aunque un error matemático le lleva, encima de potra, a Venus, donde rigurosas teorías científicas suponen todo es puro páramo. Pues no, señor.

Napier descubre la arbórea civilización Amtoriana, a los mendas de Vepaja y se enamora de la inmarcesible/intocable DUARE (pálido calco de DEJAH THORIS; donde aquélla es fuego y sexo, esta elitista beldad es retraída, enfundada en túnicas polinesias). Napier se mete a pirata (tras circenses aventuras), capitaneando a un grupo de valientes guerreros aborígenes, ¡algunos alados!, quienes, sin su liderazgo, no obstante nada valen.

Cubierta "de entonces" con los
elementos casi más descriptivos de
lo que el lector puede encontrar 
al leer estas andanzas... de un
aparente Tarzán importado a Venus

Destino Manifiesto, de nuevo. Entre lo enervante de la historia está que, pese a la promesa del enlace telepático, este “superhombre” no contacta una sola vez, ni cuando temía moriría al caer al Sol, con su “biógrafo”; ni notifica el hallazgo de vida venusiana. Olvida su pasmosa facultad mental, o al V-2 que lo llevó al planeta, poderosa máquina que desaparece de la novela apenas Napier la abandona, y que hubiera convencido de su terrana procedencia a los vepajanos. (Por no hablar de su uso tecnológico.) Burroughs lo sublima a las desventuras de Napier, la gramática vepajana y la crítica al comunismo, plaga también en Venus, que embroma a las confundidas masas obreras indígenas para derrocar a sus elites arborícolas y constituir un paraíso obrero de igualdad, aunque sólo sus líderes gozan de los privilegios que prometieron repartir equitativa y universalmente.

La áspera trama sugiere agotamiento, hastío, en Burroughs. Aun inconfeso miedo a no poder superar el éxito de John Carter (no puede, en efecto), lo cual sugiere eso atascó su creatividad. Indiferente quedas al destino de Napier, tras ser capturado al final.

viernes, 18 de septiembre de 2020

1990: LOS GUERREROS DEL BRONX — THE WARRIOS (EN MALO) MOTORIZADOS

 

El afiche prometía más leña y
espectáculo que todo el conjunto
de la inmencionable cinta

Otra incalificable “evasión” que canibaliza, sin decoro, THE WARRIORS y 1997: RESCATE EN NUEVA YORK, aderezado al spaguetti-punk (por darle una identificación) como lo cocinaban el regidor, ENZO Castellari, y su equipo. Mas debemos reconocerle osadía y ávido instinto de rapiña. Sospecho empero que la cosa iría así: ver The Warriors lo puso de rictus erectus, en su tasca favorita gritaron el “argumento”, y cuando JOHN CARPENTER estrenó la de Nueva York, ¡el apoqueclipse caníbal! Ya está: en las andanzas cínicas/ácratas de SNAKE PLISSKEN aparecieron las piezas ausentes en su indescriptible MONSTRUO DE FRANKENSTEIN. ¡A rodar a lo ED WOOD!

Ocurre que: mientras los directores norteamericanos de esas cintas son tíos competentes, con su particular concepto de la acción, el enfoque, la historia, cómo presentarla, etc., procurando darle pulcro remate (obviemos ahora las invasivas manos de los productores que deformaron ‘su’ visión), Castellari puso a danzar a los bufones metidos a actores que interpretaron esta… lo que sea, para exprimir a un indulgente público las perras que rentabilizaran la película y agobiarnos, futuramente, con más desaciertos parecidos.

Sinopsis: una rica niña bien (ni he hecho esfuerzo mínimo-nimio de medio memorizar el nombre de los mendas, ofuscado por las horteradas con ramalazos homoX del vestuario), huye al Bronx, neoyorkina boca del Huerco. Es 1990. La decadencia social creó este Soguetto tribalpunk en la Gran Manzana. La pasma, el enemigo, no patrulla; el Ejército: ausente; el Gobierno Federal deja que los mendas de las inmensas hombreras, los pinchos en los codos y demás macarradas posean esta zona de la ciudad sin más (jajajaja. Enseguida un Gobierno con armas nucleares va a permitir semejante segregación.)

¿Ustedes creen que mendas con estas pintas son
delincuentes letales como los que se suponen
han convertido el Bronx en boca del Huerco?
¡Pero si parecen listos para un carnaval homoX!

La pija billonaria huye de su malvado tío, o así, y de una fusión que convertirá su empresa en una Corporación quasiomnímoda. Se opone, no sé por qué, y refugiándose en el Bronx piensa puede frustrarlo todo. Su ángel de la guarda la salvará de los mendas brutales, creerá. Mientras que en Rescate la presencia policial impide que unos entren y otros salgan, la pija penetra sin problemas en la zona conflictiva. Vale. Mola. Factible, ¿eh?

La agreden patinadores maquillados, llega el Macarra Macho Alfa en su moto japo, nace un romance entre ellos en el caótico “imperio” que FRED WILLIAMSON (el negro arquero prepotente de LOS NUEVOS BÁRBAROS) gobierna con extravagante soflamas de ganster a lo BUMPY JOHNSON. El pariente ambicioso contrata a un corrupto pasma, el enemigo, para rescatar a la niña, y cristalizar sus planes. (El poli la caga, por cierto.)

El líder de la banda de macarras (y algunos de
sus leales macarras, al fondo). Inexpresivo, no
se despeina ni ensucia en forma alguna. Vaya
salvajes del Bronx, tíos

Tonterías a docenas, taimados traidores atusados, esperpentos por un tubo, combate final, absurdo desenlace caótico. Castellari, contento, se despide hasta el próximo bodrio.

Lo remarcable de tal infrabasura es que existe. A Castillari le solaza su mediocridad. Más: la rueda. En España NO tenemos la “pasión” de cometer estos pecados. Sé que lo mejorarían. Sin embargo, soberbios complejos progres y necedades pijas estilísticas impiden lo hagan (mejor). Una (mal vista) evasión distópica macarra poligonera que podría sorprender por un acabado profesional. En cambio, y porque se ve da dinero (algo despreciable, hasta hace poco), copian la fórmula norteamericana (donde está el ca$h, dicen, no el talento —jaja—) de la comedieta marca SANDRA BULLOCK, o el terror WES CRAVEN, pues es más económico, resultón (vaya; y luego ¡reniegan del cine EE.UU.!). 

Por otros esperpentos fetish no quede. Ya que
estábamos en harina, ¡emporquémosnos con
ambigüedades a tropel!

Eso, o tediosas grandilocuencias dramáticas feministas inaguantables de la postguerra. El escapismo, la evasión, se condena en este país, a todo nivel, pensando traicionan no sé qué pureza artística latente sólo en sus exquisitas seseras izquierdistas. Nuestros directores carecen del descarado desparpajo audaz de Castellari. Viven encumbrados en un Parnaso de inventada excelencia hitchcockniana. Castellari amó el dinero, satisfizo sus neuras, siguió en la brecha, quizás deleitando a un delta de público apenas exigente. ¡Un mérito! Siendo mejores que él, ¿por qué aquí no le imitan?

martes, 15 de septiembre de 2020

UNA HISTORIA DE LA FRONTERA, X ANIVERSARIO — COMIENZA EL AÑO XI

Estaba en puertas. Por tanto, debía
promocionarlo. Y un blog, en aquél
entonces, vestía mucho. Helo aquí

Hace una década (¡década!) activé este blog. Un año más repito: para promocionar mis novelas próximas a publicarse (RECALIBRADOS y LAS GRAVES PLANICIES), así como ofrecer mi parecer, más/menos atinado, interesante, o aburrido (puede pasar; a veces la testosterona sufre bajonas; o la lucidez decide tomarse un —inoportuno— descanso), sobre libros, filmes o temas diversos que me atrajeran. Prolongaba mi labor en TEBEOSFERA, esa alma mater envenenada, a la que debo algo más que una instrucción ardua (empero bien venida). Aquí paro. Rememorando lo positivo de la experiencia.

En Tebeosfera aprendí cosas, mas el resto surge del esfuerzo de esta década. (Por eso, al principio, las reseñas tenían más de mil palabras —lo requerido en el otro espacio—. Descubrí que poquísimas almas estaban decididas, o tenían la voluntad, de prestar tanta atención al texto. Pasé ochocientas. El problema mejoró, mas apenas. Ahora rondan las seiscientas… y quizás sean podadas. La ‘cultura’ se ha vuelto telegráfica gracias a las redes sociales. Y más visual. Desaparece pronto la concentración.)

Sin embargo, soy escritor; el pundonor exige explayarse acá/allá, mostrar vocabulario, cultura, lecturas. Me ha costado mucho desarrollar mi estilo. No pienso tirarlo a la basura ahora. Sería como haber perdido lamentablemente el tiempo.

Seguiría esta otra novela con muy poca
diferencia de tiempo. Acaso la que mejor
refleja el concepto encerrado en el
epígrafe
una historia de la frontera
Diez años han dado para mucho. Como que, dos años después de nacer Una historia de la frontera, ‘esbocé’ su blog hermano (¿o hermana?), con la también declarada intención de promocionar mi faceta gráfica. Otra cosa que, desde 2012, ha ido perfeccionándose… a costa de esfuerzo, a su vez. Por desgracia, lo bullente y retorcido de la situación actual ha hecho que tanto uno como otro blog aborden cuestiones ajenas de su concepto original. Aunque reparo que, en el total de la gestación creativa, también aportan algo; filtran elementos narrativos aprovechables de algún modo. Lo amargo hace que lo dulce lo sea más, será la moraleja.

Espero que la década que hoy empieza siga sumando más éxitos; mantenga este rigor flexible, tratando los distintos temas de un ameno modo interesante. Descontando las reseñas para Tebeosfera, sumo más de mil doscientos comentarios (importante trabajo) entrambos blogs. No tantos pueden decir algo similar.

Y puesto que va a cumplirse la década de su publicación, haré esta apreciación, que nadie supo evaluar. Ni siquiera quienes la comentaron en su momento. Y hubo agudas reseñas. En Recalibrados, la Humanidad, o sea, nosotros, se había extinguido. Lo que quedaba era sus semblanzas. Los PROBETAS, o PURIFICADOS, en Marte, o en El Monte Olimpo, eran humanos modificados para ser "superiores" (al misándrico modo progrevegano). O sea, no eran como nosotros, con nuestras virtudes o defectos. Los currantes del supercontaminado El Valle (la superficie terrestre) habían sido genéticamente recalibrados para beber o respirar tóxicos sin perjuicio. Por tanto, más modificación. Ya no eran humanos, como nosotros.

La historia de GABRIEL T se cuenta hacia
atrás. La que deba aparecer ahora, cuenta
su más "tierna" infancia...
Ni GABRIEL T, superviviente de ahora (o casi), lo era ya.

Por eso en El Valle se obcecaban por imitar Décadas pasadas (como Década 80, con su obsesión por ver EL IMPERIO CONTRAATACA en versión original no-remasterizada), esperando recuperar la humanidad perdida, a nuestro entender. Sentían muy dentro el irreversible cambio, y anhelaban recobrar la perdida esencia prístina. Les conectaba con Dios, o la Naturaleza, algo sobrenatural, cosa imposible con los estériles tubos de ensayo, incapaces de procesar almas.

Diez años acaban ahora. Otros diez empiezan ¡ya! Seguimos leyéndonos. Continuamos en la brecha.

jueves, 10 de septiembre de 2020

EXCALIBUR — LA TIERRA SIN REY: RUINA

Afiche. De momento, película
insuperable. Deja en el público
duradera impresión de brujería
y batallas que dignifica al mito
sobre el que filman

Obviando lo de que JOHN BOORMAN y ROSPO PALLENBEG se basaron en LA MUERTE DE ARTURO de SIR THOMAS MALORY, preciso que el cineasta inglés despliega no obstante una vigorosa obra visual, audaz, revolucionaria, que entusiasma y captura desde casi el principio. La partitura de WAGNER resalta la crudeza o corpulencia de un relato sobre caballeros ‘medievales’ acorazados (con armaduras de siglos después) y una brumosa magia cuyas raíces proceden de mitos celtas, o aún más antiguos, fábulas sobre el esplendor, la decadencia, como castigo de NÉMESIS, y posterior regeneración.

Atacaron Excalibur por no ser “exacta” a la Historia. Cojonudo. Estimando que el mítico rex quondam, rex futurun yacente en Avalon está en entredicho, que si fue personaje ficticio, un remedo de CUCHULAIN, o un capitán de caballería romano, o alguien que, por accidente, cometió un heroísmo notable y coronaron su memoria “legendificándolo” así, decir la carajotada de “Historia” ya demuestra la base intelectual del crítico.

Boorman alegó que filmó al personaje épico de hazañas fantabulosas que le ¡ensalzan!, porque sólo lo de EL CABALLERO VERDE, o la demanda del Grial, ya tiene su miga, como para que hablen de “la Historia”. Y, aferrado a esa premisa, rueda el mejor monumento visual sobre la Tabla Redonda y sus esforzados Caballeros nunca hecho, o hasta ahora. (Aunque esté ese precedente de LA GUERRA DE LAS GALAXIAS…)

Un joven e ingenuo ARTURO, quien
ignora su ascendencia, a punto de hacer
un gesto simple empero cargado de
responsabilidad y presagio
Podemos evocar, por ejemplo, EL PRÍNCIPE VALIENTE, “contemporáneo” de ese entorno de lánguidas damiselas y castos caballeros enfrascados en temerarias empresas, donde dibujan a Arturo como un REY BALTASAR, o al REY DE OROS de nuestra baraja. Poca variedad ofrece la semblanza de Arturo. Es un venerable monarca, imbuido de justicia, bondad y nobleza, que inspira a cuantos le rodean a imitarle. Atrajo a la flor y nata de la hombría, la generosidad y la caballerosidad. Es imagen intocable, maniquea, de cartón piedra andante-parlante, cuando no lo instalan en el trono, desde donde truena sentencias, consejos o admoniciones. No es joven guerrero audaz; otros pelean ya por él.

Boorman decide mostrar la íntima “suciedad” pagana que preña al mito artúrico, concebido empero con fin ejemplarizante. Empieza con UTHER, quien engendra al niño al sufrir vehemente espasmo de lujuria, embaucando a modo para que acceda a su petición a MERLIN (un Merlin soberbio, por cierto, lejos también del “canon” que del enigmático druida hay, encarnado por NICOL WILLIAMSON). Merlin tiene visión de futuro. Atisba esperanzas en Arturo. Enlaza la prosperidad de la tierra sufriente con el vigor del rey. Entronca así la milenaria tradición de fecunda fortaleza entre el país y el hombre. 

Dos caras de la misma ciencia arcana. El
leal druida MERLIN, y MORGANA, bruja
hermanastra del rey Arturo, arquitecta de
su Ragnarok, mediante MORDRED.
(¿Veis algo curioso en los nombres? ¿Como
por cuál letra empiezan?)

Antaño decían que al rey lo elegía Dios. Arturo es el paradigma: lo designan las potencias arcanas que invoca Merlin, fuerzas que harán de Dios en su drama. Que Arturo traicionará al abrazar el cristianismo. ¿Sobre qué rompe Excalibur, forjada al estilo de Mjolnir? Sobre el cáliz cristiano del peto de LANZAROTE. Sigul de cuán débiles están esas abstracciones ya, caracterizadas en las armaduras negras, no argénteas, como la de Lanzarote. (Y curioso, dada la similitud entre el Grial y el Caldero de Sangre celta.)

Ilegítimo que ocupa el trono al extraer Excalibur de la roca, herencia y fuente de poder y designación. Luego, aconsejado derecho por Merlin, levanta Camelot, copia de Valhalla, y concibe su ruina sin remedio, que acelerará la rencorosa MORGANA (otra Morgana singular, que hace HELEN MIRREN) mediante el fruto de su incesto: MORDRED.

Boorman embroma con los caballeros blindados, la bélica puesta en escena en paisajes neblinosos o profundos bosques milenarios, desviando la atención de la bastarda ruindad que carcome a Camelot. Lanzarote, superhéroe de la caballería, comete adulterio con GINEBRA, sellando ambos el destino de esa era maravillosa. Boorman, lo que pone en pantalla también es el Ragnarok. Los dioses de Asgard conocen su Apoqueclipse. Arturo supo del suyo. Debe someterse al oscuro designio. Le queda una esperanza, que deposita en Excalibur: el retorno a ese próspero esplendor, imperecedero esta vez.

viernes, 4 de septiembre de 2020

LA MUERTE DEL REY ARTURO — NÉMESIS CASTIGA DURO

Portada con alusión a la agonía y orden
final que ARTURO da: "perder" a
Excalibur para que, en el futuro, sea
blandida por otro que nos saque de un
apuro fatal

El Maestro GAUTIER MAP (presunto autor de esta vibrante narración con resonancias líricas) finiquita grandiosamente en este libro la gloriosa época artúrica. CARLOS ALVAR, prologuista, sugiere pudieran ser varios escritores, reunidos bajo mando único, quienes en verdad concluyeran la saga, más centrada en LANZAROTE DEL LAGO que en Arturo, lo cual asombra.

Y es cierto: intuyes la firma de, al menos, dos escritores. Lo refleja cómo rematan algunas frases, o párrafos. Uno de ellos hace referencia al “valor de una espuela”; tal modismo no vuelve a citarse, empero. El otro, suele “abusar” de la imagen “gran duelo que no se hubiera oído a Dios tronando”, fórmula práctica que ahorra palabras y hace descripción completa de la honda emoción que produce el suceso al que se aplica.

Me sorprendió la agilidad (aunque “racanee” la riqueza de detalles a los que estamos más acostumbrados, sobre lugares, personajes, equipo, etc., en esta era telemática del libro-tocho) y capacidad de absorción que tiene un relato del 1200. Es Plena Edad Media (espero acertar) y creemos es, esa época de justas, trovadores y suciedad generalizada (fanatismos religiosos aparte), una era tosca, oscura, pobre en todo sentido. La literatura de entonces se antoja algo cantado, más que escrito, y si estaba en papel, cuesta precisar el estilo, la forma académica, las pobres modas literarias a seguir.

La popularidad de aquél se refleja en la
de éste, manantial auxiliar de más míticas
respecto al Rey Arturo y su fantabulosa
corte de héroes errantes.... y supervillanos
fanásticos
Comparo este libro con la literatura pulp, donde eligen con cuidado las palabras para generar potentes emociones al lector, pese a su descriptiva concisión. Muy popular, por tanto. Abunda la acción (de nuevo, ceñida a diversos elementos descriptivos fijos, como lo de la “cortante espada” o la “lanza introducida hasta la madera”, o el golpe que “hiende la cofia hasta los dientes”), el suspense y el colosal drama. Cuentan el Ragnorak de un principesco estilo de vida y su sucesión, época de caos y estériles pagos, así como asienta una oscuridad que tardará siglos en volverse gris Grey. Pende sobre todo el cristianismo (Arturo, rey instruido, era de misa y confesión diaria), y se obtiene el perdón por pecados de orgullo o vanidad excesivos mediante la miseria eremita de una estricta penitencia.

El mito artúrico poseía doble función social. La primera: convencer al populux de que el vigor del monarca se enlaza con el del reino. La república, de tornadizos gobernantes, era (ES) un disparate; la salubre fortaleza del monarca garantiza la prosperidad, aunada a su buen juicio (complicada cosa, casi siempre). Su taumaturgia beneficia a todos sus súbditos. Luego, el de freno moral para templar a despiadados déspotas cuyas copias, su nobleza, azotaba a la plebe sin compasión, haciendo a veces malabarismos (JUAN SIN TIERRA, aun VLAD TÉPÈS) con la Iglesia, duro adversario que le disputaba poder, privilegios, influencia. Hasta Arturo dobla la cerviz ante Roma, a cuenta del conflicto que genera el adulterio de GINEBRA con Lanzarote, feroz guerra descrita como “que no tendría fin” y que tenía consternado, temblando, al mundo… artúrico.

Fotograma de la mejor cinta sobre el
ciclo artúrico (de ecos celtas):
Excalibur.
Pese a la beatería que muestran
todos los personajes, la obra contiene
fuertes trazas de paganismo fantástico
Lanzarote, descrito en sus gloriosas hazañas a como HOMERO dibuja a HÉCTOR y AQUILES (hombres de fuerza y resistencia sobrehumanas), aparte del dechado de virtudes que le coronan (nobleza, coraje, piedad, generosidad —lo que esperaban fuesen los nobles reales a quienes narraban estas épicas, con escaso éxito—), actúa así más por profunda barrena de remordimientos que por naturaleza. Le atormenta amar a Ginebra, engaño que afrenta a Arturo, descrito como el más noble monarca, reina la cual acaba muriendo, en una miserable abadía, del mismo mal: mala conciencia.

El mito artúrico “ensalza” los defectos humanos; es incluso obra fatalista. Mientras persigue insertar virtudes a imitar a viles gobernantes que derrochan vileza, habla de imperfecciones: Arturo, bastardo; Lanzarote y Ginebra, adúlteros; GALVÁN, vengativo; MORDREZ, traidor codicioso; la espléndida corte de Camaloc, corrupta. Es compleja estructura fantástica, pródiga en detalles, la que este libro desvela con todo lujo… de detalles, esplendor éste que Némesis al final castiga, por exceso de vanidad, quizás.

viernes, 28 de agosto de 2020

LOS NUEVOS BÁRBAROS — LA JAULA DE LAS LOCAS POSTAPOQUECLÍPTICAS

Vale el afiche más que toda la película
junta. '
Nuff said

Esto va de unos maricones de diseño que se apiolan a unos campistas cutres por los secarrales lindantes a alguna ermita que podamos conocer. Una especie de “héroe”, con una pelliza de cabrero, farandulea por esas resecas sierras aniquilando a esos mendas de las hombreras estúpidas, al que luego sin embargo sodomizan como parte de un ejercicio de prepotente bujarronería, lo cual permite a un amigo negro suyo, que va por doquier de sobrado con su arco, lo rescate “reventaíto del tó”, pues quedó al cargo de tres bellos maromos durante toda una noche, atado a un cutre potro de tortura (empero ideal para lo que le hicieron), y después emprende una venganza, o similar, imitando a CLINT EASTWOOD en POR UN PUÑADO DE DÓLARES, mas en vez de usar un cacho chapa, lo protege una armadura de torso de HE-MAN de plástico transparente donde rebotaban las balas (o los rayos, o lenguas de fuego, o lo que dispararan).

Consigue joder al místico desequilibrado que le ha “honrado íntimamente” (pues notas que el malo se moría por los huesos del cabrero —cosas de un complicado idilio uranita estilo te amo-te ODIO—), taladrando su espalda (o sea: le devuelve “el favor”) con una gran broca y acaba chafándolo contra el paredón de una cantera abandonada. Chungo detalle pedófilo al final: teniendo a una jugosa moza receptiva a su lado… ¡el cabrero postnuclear trinca la mano de un ODIOSO niño-geniecillo-mecánico en plan: ¡pronto, te exploraré por donde amargan los pepinillos, compañero!

Menudo "rollito" se traen estos dos. En especial, el de los
coráceos complementos de negro y tachuelas. Loquito que
anda por el cabrero postnuclear del coche con techo de
pecera iluminada. Horteradas, mil. Talento: cero.
Esto, remato, sucede durante 2019, después de la guerra nuclear que, por fin, terminó.

ENZO G. CASTELLIARI, ¿el ED WOOD italiano?, filma esta inaudita porquería del… ¿spaguetti-nuclear?, so pretexto de MAD MAX 2, EL GUERRERO DE LA CARRETERA. El guión parece escrito a apresurados ratos en una tasca. Lo saturaron de ocurrencias, cutrerías, tonterías, derelicto y nefandas actuaciones que dañan la vista. 

No obstante, un detalle notable que tanta mierda puesta en primer plano casi oculta: es una ‘epopeya’ homoX de amores traicionados (porque, sí, ajá, lo que el menda mandamás de los cutres de las hombreras tiene por el cabrero del coche-con-ametralladoras es amor, puro, duro, defraudado por pelea previa, amor que confirma su negativa a que maten al cabrero, pese a ser insistente demanda de sus horteras lugartenientes, de flatosa ambición) en un escenario roñosorradiactivo donde supones todo anda escaso/racionado-tienes que matar o morir por un tanque de gasolina.

Este tío, yendo de sobrado prepotentes, te revienta los wevos
Lo que es superlativa gloria épica en la cinta de GEORGE MILLER, Castelliari lo reduce a basura motorizada llena de estrafalarios personajes, cámara lenta y situaciones que, en otro contexto, producirían interminables carcajadas. Pero lo filma todo con tal jactancia (o pura desidia; ¿quién verá esta mierda, tomándosela medio en serio?, debió preguntarse durante un momento de honradez) que acabas cabreado antes semejante pérdida de tiempo. 

La incompetencia, más que la falta de medios, nos deslumbra sin tegua. Los vehículos (chatarra toda) parecen troncomóviles tuneados para maricas estrambóticos; la violencia se traduce en explosiones que ponen extras a dar volteretas por los aires, varios tiros o las macarradas del prepotente arquero negro.

Nuestro "héroe" del culo mancillado. Y el tío, tan tranquilo
queda con la salvaje profanación. Le ponen esa coraza
de plexiglas, ¡y a matar bujarrones! De premio: un chaval
Falta el salvaje primitivismo de matadestruyerraja y viola a gusto porque no existe la ley común a sujetos obstinados en destruir toda vida humana del erial atómico, fanáticos de una absurda fe “templaria” misógina que obliga vistan de forma tan extravagante. Buscan una guayaba guapa al cabrero para… no sé. Porque la muchacha cuanto hace es quedarse al margen, a verlas venir. Ni la permiten ser novia trofeo. Por similitudes, más trascendencia tenía MILA KUNIS en EL LIBRO DE ELI. Y venga oír diatribas tontainas al líder maromo, chorradas dignas de un incompetente equipo de guionistas. Es auténtico desperdicio, esta “película”. Si, al menos, sus imbecilidades hicieran reír, podrías mostrarte más clemente al criticarla.

Ni eso consigue.

viernes, 21 de agosto de 2020

HERENCIA DE ESTRELLAS — ANALFABETOS CULTERANOS

 
Empero siendo positivo el balance general, la novela de CLIFFORD D. SIMAK posee desconcertantes detalles. Distopía setentera, se nota que, pese a antecedentes como NUEVA YORK, 2012 o LA CARRERA DE LA MUERTE DEL AÑO 2000, Simak procura no “hacer olas”; escribe “entre algodones”… ‘generacionales’. Pulcros. Dos años después de su publicación, estrenarán MAD MAX, revulsivo de los apoqueclipses. Hay un ANTES de Mad Max y un DESPUÉS de Mad Max. El AC-DC del género es Mad Max. Y cuanto venga después se estimará según Mad Max. Esta obra es AC, por tanto.

Simak no puede evitar ser "hijo de su tiempo”, amar más las especulaciones más/menos sesudas hard science fiction, que lo que GEORGE MILLER, queriéndolo, o de casualidad, improntó con Mad Max. Un sangriento futuro caótico, dinámico-visual, de salvajes personajes extremos entregados a sus pasiones primarias por completo; quemaron el lustre de la civilización para satisfacer, como sea, sus necesidades. Sobre nada de todo eso, habiendo paradigmas cinematográficos como los citados, repito, escribe Simak.

Herencia de estrellas es novela de aventuras, no de acción. Ésta es mínima-nimia. Plantea una interesante premisa: la tecnofobia global absoluta. Transgeneracional, Simak, además, arma la narración como una montaña rusa. Cuando la historia “desfallece”, inserta un elemento de suspense (esto, abunda) que remonta los párrafos; empuja a seguir leyendo. Sabe situar el ¡bang! que renueva el interés, aunque éste no esté donde suele instalarse: al fin del capítulo. Resumo este… anti-Mad Max:
CLIFFORD D. SIMAK, que
parece un asesor de JFK en esta
foto. Autor con premio importante
a su espalda

TOM CUSHING, protagonista, es una especie de HUCKLEBERRY FINCH de, si bien he contado, 4300DC. La Humanidad, tras el Colapso Tecnológico que ella misma provocara, vive en el Paleolítico, con segmentos heredados de nuestra tecnología acá/allá dispersos. Es tabú hablar de tecnología. Vagabundo de los bosques, se instala en la Universidad de Minnesota donde, un tipo que a priori no tiene por qué sentir estímulo cultural alguno, aprende a leer y escribir. Filosofar. Encuentra un manuscrito (un milagro, por cierto) redactado por un tal WILSON mil años antes que, grosso modo, refiere el apoqueclipse y deja una pista que acaba, por su misteriosa brevedad, obsesionando (estimo sin motivo) al recolector/sembrador de patatas Cushing: el Lugar de Ir a las Estrellas.

Semimítico, fantabuloso. Como Camelot. Cushing abandona su vida agrícola. Atraviesa parte de los Estados Unidos para buscar algo que podría ser insustancial leyenda urbana. Por el camino, suma compañeros (una bruja telépata, un robot —el último, cree—, dos extravagantes médiums, un caballo, una luz con vida propia, unos fantasmas morados) y juntos, a la Torre Oscura llegan. Mejor, al Otero del Trueno, hogar de una fortaleza en la alta sierra, defendida por un denso bosque de árboles semiintiligentes… alienígenas. Unas piedras vivientes (alienígenas —salen varios—) casi completan el pintoresco lienzo.
Portada foránea. Estaban bien
construidos estos robots. Pues
ROLLO, muy milenario, no se
había averiado; sólo oxidado...

Me ha desconcertado de la novela el culto garlar de todos. Consideremos: llevan más de mil años ignorantes perdidos (lo de la Universidad es total rara avis en este panorama tecnófobo agudo; tal es que ni, allí, sus “académicos” han redescubierto la pólvora). No ha degenerado la lengua, conversan como eruditos, sin coloquialismos o dialectos tribales. Nuestro hablar cotidiano es mutante. Cada día acuña o esparce un nuevo palabro. En esta futurista Norteamérica tecnófoba-tribalpunk (guerras y escaramuzas de ésas citan varias —ninguna batalla relatada—), casi pueden charlar con la Reina de Inglaterra cumpliendo la etiqueta más exigente.

Es el problema de Simak, o su generación: temían ir más allá de la Cúpula del Trueno. Construyeron visiones peligrosas para personajes cuyo máximo riesgo era cortarse con un papel, según declamaban en refinado culterano, creando este halo de incongruencia. Siendo entorno que acepta las licencias, las exageraciones, ¿por qué no aprovecharlo; osar ir más allá, a las estrellas, romper arcaísmos? El sesgo “educativo” que impregna estas páginas acaba siendo su principal defecto, pues limita disfrutar esta buena historia.