viernes, 12 de octubre de 2018

READY PLAYER ONE (FILME) — EN MEMORIA DE ATARI

Uno de los tantos afiches. Esto ni es 
THE MATRIX ni AVATAR, como he leído
por ahí: es
TRON. Homenajea a los 80

La efusiva emulsión de mitomanía que luce esta espectacular producción de $TEVEN $PIELBERG plantea cuestiones sociológicas que espero poder comentar con eficacia. Después, confirmo que Ready Player One es TRON (cuesta un momento notarlo, por mor de la multitud de “cameos” de la CultuPop que el ojo entrenado atisba o intenta identificar conforme, en oleada, van apareciendo fugaces por la pantalla, y que están ahí situados para eso: evitar advirtamos el parecido) con unas infografías cojonudas y un argumento quasidetectivesco que la eficaz mano pudorosa del MIDA$ de Hollywood suaviza para no hacer una cinta ‘escabrosa’ que pudiera alejar a un masivo público juvenil, haciendo peligrar la inversión efectuada, esperando aumentarla con holgura.

Además puede asegurarse, con mínimo-nimio riesgo, que honra también a las producciones ochenteras de JOHN HUGUES de las que KEVIN SMITH quiso mofarse con su saga de CLERKS, como delata el gárrulo fumeta JAY. Son cinco los chavales que consiguen la fantabulosa gesta en un escenario aún más fantabuloso. EL CLUB DE LOS CINCO, vamos. O la más moderna versión de LOS GOONIES en un tribalpunk menos abrasivo que el de SOGUETTO, a modo esbozado en el barrio que habita el protagonista.

Imagino que $pielberg se estremecería según leía la novela. No sé si llegaría a soltar alguna lágrima; se humedecieron sus ojos comprendiendo qué sustancial legado ha dejado a la Historia, mediante las producciones que ha filmado o respaldado. ¿Se enternecería al evocar tiempos pasados (quizás sin retorno) conocidos como Década 80, La Década Prodigiosa, la de la Movida?

Eso sí: avatares, a mogollón. Como los que caracterizan
a los héroes, ejemplos de películas de JOHN HUGUES
o el missmo $PIELBERG y su secreto de la pirámide
Porque las que la han sucedido no tienen, ni de lejos, su glamour. La aparatosidad de los efectos visuales computarizados no puede, en justicia, rivalizar con la enorme carga de artesanía, imaginación, innovación, magia, nuevas sendas a abrir y explorar, que supuso los 80. Ejemplo: el cine ¿no está inmerso en una renovación de clásicos de esa época mas en clave feminista/femenina?) Huyen del término remake pues está hostilizando a los críticos. ¿No quedan ideas puras en Hollywood?, les acusan. Piensan contentarles así:

Lo reconstruyen todo empero, donde teníamos un hosco MAD MAX, ahora hay una feroz IMPERATOR FURIOSA. ¿Captan la onda? Porque más clara, no puede ser. (Lo que están haciendo con los nuevos EPISODIOS de STAR WARS no tiene perdón de Dios. Y todo por halagar a minorías que quedan siempre descontentas, no pensando narrar historias.)

Los trasuntos de DR. DOOM y un EVIL SUPERMAN unidos
para conquistar una realidad pararela pero artificial,
aunque  de notable empuje popular
Tron, A-Ha, adolescentes intrépidos (sin BSO de JOHN WILLIAMS…) años 80 todo. Aun WILLIAM GIBSON, el gran Profeta del Apoqueclipse del Mañana-Mañana, está aquí representado, junto a un montón de iconos de la CultuPop en cuyo pellejo virtual puedes deslizarte para vivir una existencia de aventuras sin fin-sin fin en un oasis computarizado que promete evasión eficaz de una sórdida realidad. Todo es, en el fondo, empeño de las nuevas décadas por regresar, de un modo u otro, a Década 80. La música. Los personajes. La iniciativa. El emprender una odisea, aunque sea artificial. Pues ¿qué fue de la maravilla del esplendoroso futuro prometido? El rimbombante lema a gusto del ateo republicanismo está errado: no ha muerto Dios, sino el futuro.

Hey hey, el GIGANTE DE HIERRO poseía una panoplia más
que destructiva; podría encargarse del malo sin problemas,
pese a su aparatoso alias mecánico. Menos rollo, STEVEN
Se glorifica Década 80 por ser la última brillante DE VERDAD vivida. Y en esta distopía se aferran al oasis virtual con iconos o remembranzas de los 80 por lo mismo: su realidad profana el cadáver del futuro. Un día alguien abrió la puerta, hallando al desmesurado difunto. ¿Qué hacer, tras darle sepultura? Doparse con nostalgia A TOPE, residiendo en un momento en que aún el Mañana-Mañana prometía portento; o sea, Década 80.

No sé qué efecto en público más joven produce tanta añoranza. Si lo entienden. Los SFX lo disimulan todo, sospecho. Pensarán que es un megasuperespectacular videojuego (lo familiar, su futuro) y así asimilarán la película. Perdiéndose lo imaginativo de aquél ayer, donde artesanas maquetas y stop-motion disparaban nuestra ingenua imaginación.