lunes, 12 de enero de 2026

EL CINE DE CIENCIA FICCIÓN — COLABORACIÓN EN EL ESPECIAL VIGESIMONOVENO ANIVERSARIO DE SITIO DE CIENCIA FICCIÓN

 

Justo tras el preámbulo empieza la diversión

Me honran al invitarme a colaborar en los Especiales de Sitio de Ciencia Ficción, con un artículo reflexivo más/menos divertido/sarcástico/sombrío, y para esta entrega decidí darle al comentario un tono ligero, considerando que los otros colaboradores procurarían profundizar, sembrar erudición, darle hasta un “aire sombrío” a sus textos, así que, en aras de la diversidad, ofrecí a los habituales lectores de Sitio una reseña menos académica aunque sin descuidar, eso nunca, la incisión en la apreciación. Hay que dar algo más que vacías ocurrencias al respetable. La ocurrencia es el chocolate que envuelve la amarga medicina.

He enfocado mi trabajo desde un punto exclusivamente crematístico, porque en esencia se trata de eso. No escribes ciencia ficción (por ejemplo) por una satisfacción personal. Eso queda para los poetastros ahembrados onanistas impotentes con muchos pajaritos en la sesera y postrado ante el monumento de BÉCQUER como otra sufriente damisela. Si le ves réditos al asunto, ¡adelante! Aquí nadie curra por amor al arte.

Y productores como ROGER CORMAN no vacilaban en husmear por ahí historias de lo que fuese para explotarlas al máximo. Corman sabía que las de ciencia ficción (denostada siempre por las literarias elites ahembradas becquerianas) suponían una aceptable apuesta. Llenaría las matinés de chavales a lo ED WOOD y sacaría los suficientes cuartos como para producir otra de hormigas atómicas gigantes con un desconocido CLINT EASTWOOD principiante en un ángulo de un fotograma huyendo del monstruo, y así hasta el infinito y más allá de la Cúpula del Trueno.

Donde pinchaba un dramón de
LIZ TAYLOR, una de disparates
como ésta recuperaba las pérdidas

Corman no aspiró a las majestuosas superproducciones estilo CLEOPATRA porque conocía sus limitaciones y demás cicaterías. Prefería ser cola de león a cabeza de ratón. Y alimentó la pasión de una generación de genios (STEPHEN KING, GEORGE LUCAS, $TEVEN $PIELBERG…) para que realizasen sus futuras homéricas fantasías.

Eso también he plasmado: esas baratas películas constituyeron un légamo para proyectos más audaces y épicos, y que despreciarlas es un elitista error de pijos veletas. Desconocen los orígenes de esas cintas que ¡aclaman! por esnobismo, empero ¡aclaman!, y si tuvieran una partícula de inteligencia bajo sus muchas capas de vacuo oropel, verían que géneros que siempre desprecian les brindan la oportunidad de mostrarse como lo que son (títeres de las modas) y practicar su esnobismo hasta la enésima potencia del ridículo.

Falta humildad en este mundo.