![]() |
| Afiche con los elementos esenciales (o casi) de esta enternecedora producción de Pixar, remozada con unos inteligentes mensajes |
Algo que definía a Pixar (en aquellos
tiempos, cuando rumoreaba que su imponente éxito podía permitirles comprar
WOKEDisney) era la elegante y madura calidad de sus trabajos, para todos los
públicos. Lo manifestaron con TOY STORY donde conjugaron aventura,
animación, humor, emociones y un tratamiento adulto del relato para jóvenes y
niños en un excelente filme que sigue cautivando.
La riqueza de Pixar se apreciaba más por su
capacidad para aunar todos esos elementos en una acertada medida justa que por
sus loados logros técnicos. Sepultaban la animación tradicional, desde luego, y
quizás por eso les resaltaban más los aspectos emotivos que los técnicos. Era
una sutil forma de vengarse por dejar sin trabajo a muchos animadores y enviar
a un polvoriento desván todo lo que hubo antes de su irrupción.
Hoy día han estandarizado el “Método Pixar” y parece locura
contratar a un grupo de dibujantes para realizar una producción armados de papel-lápiz-tinta.
Un problema de esa estandarización es que no todos alcanzan la redondez de
Pixar, deseándote ciertos momentos de la película que se hubiesen abstenido de
producirla.
![]() |
| La extraña pareja (una suerte de nuevo nieto y nuevo abuelo) en parajes aún más extraños, adonde llegan de la forma más fantástica posible: digna de el BARÓN DE MÜNCHHAUSEN |
Pixar cabalgó una saga de éxitos hasta que
se estrelló con CARS. Para colmo, cuando Disney se transformó en otro infecto
agente del mal WOKE, las cosas empezaron a empeorar. Podemos tolerar un fracaso
ocasional porque es ley de vida. Ningún organismo rinde al ciento por ciento
siempre. Debe descansar. Lo intolerable es rendirse a un asqueroso fascismo progre, puro veneno intelectual, contaminación espiritual
total.
Up
pertenece a la época cuando había más libertad creativa, y el yugo WOKE no oprimía
a los técnicos de Pixar; no les sometían al adoctrinamiento descerebrado. Y como es de esa casa,
contiene todos los celebrados elementos que he descrito al principio. Aborda y
ahonda en el tema de la soledad y la vejez, en cómo un implacable mundo veloz y
arrollador no respeta nada por tal de elevar nuevas torres de cristal y cemento
para albergar una colmena de ejecutivos y empleados decididos a morir de
infarto a los cincuenta durante el proceso de realizar feroces transacciones
comerciales.
| ¡Adelante, ESPARTACO! La leyenda de los aventureros supremos no soltará su leit motic de las últimas décadas de su vida |
Proponen de coprotagonista a ese chaval
bien intencionado empero torpe cuya impericia le hace insoportable. No importa
que ese cameo de Spencer Tracy computarizado fuese un gruñón, residuo de un tímido
muchacho receloso a la que el juvenil amor de su vida, posterior esposa,
procura abrir al ancho mundo. El boy scout está también abandonado por
su padre; por eso elige inconscientemente al anciano como sustituto afectivo, nunca
tutor. Acaban juntando sus soledades para componer una suerte de nueva familia.
También Up homenajea los viejos
tiempos del pulp, la Gran Aventura que se desarrollaba en inexplorados pagos
remotos; lo encarna el audaz explorador (el cameo computarizado de Kirk
Douglas) con su dirigible lleno de perros parlantes gracias al collar (una
intrusión en la ciencia ficción) que constituyen su única compañía. El audaz
con el tiempo se ha vuelto un paranoico receloso que contempla a todo forastero
como una amenaza ávida de su gran captura, que le devolverá al panteón de los
Grandes y los titulares. Consagra su vida a cazar su singular gamusino, esa caricatura
del CORRECAMINOS siempre acechado por WILLIE E. COYOTE. Su unicornio vive en algún
lugar de una tupida jungla sudamericana, adonde vuela y se entierra.
![]() |
| ¡A vivir la Máxima Aventura aún que queda helio en los globos! |
Up se anticipa a esto ahora de moda: el edadismo. Lo peor de quienes dicen combatirlo es que no lo hacen por convencimiento, sino por oportunismo político. Les resbala la causa. Más hace Up por combatir el edadismo que las gubernamentales campañas, pues muestra que hombres maduros cuentan aún con la energía y experiencia suficientes para superar grandes retos que invalidan los prejuicios que se les achacan debido a su edad. Por supuesto, Up tiene un cálido final feliz, cargado de moraleja... y globos.


