viernes, 12 de enero de 2024

ÉRASE UNA VEZ EN HOLLYWOOD — EL TARANTINO MÁS MITÓMANO

 

Afiche a lo BOB PEAK (creo
es suyo) para una película rica
en detalles mitómanos de la
querencia de su director

El antaño genial enfant terrible del cine, que entrara en Hollywood detonando con RESERVOIR DOGS, hoy día le racanean la reverente admiración del ayer. La opinión general, repleta de progrecarajotes y transnenazas “transcosmopolitas”, aliados de escandalosos/ruidosos Lobbys WOKETrans+ (cuya fanática agresividad está tensando la cuerda tanto que, al romperse, tendrá como consecuencia que el latigazo de retroceso les parta en dos), ha incluido a QUENTIN Tarantino entre los homófobos, tránsfobos, heteropatriarcales-machistas, etc., quedándose tan panchos una vez han cumplido los dictados de su “religión” excluyente. Distinción destinada a negarle seguir dirigiendo.

Pasan de valorar una cinta en su conjunto (trama, dirección, actores, SFX, época…) a centrarse en que no salen suficientes negros, suficientes bolleras, suficientes maricas, suficientes… a ver qué etnia… venga, asiáticos, y dentro de tan extensa variedad racial: chinos, nipones, coreanos, vietnamitas… siga usted contando. Cumplida la cuota según sus exigencias, nihil obstat. Pues, ciscándose en tanto imbécil, Tarantino rueda otro brillante trabajo, marco de todas sus filias y fobias, con un amor al detalle que debió escocer a sus melindrosos críticos “enemigos”, incluyendo sin complejos su fetichismo.

El personaje de PACINO le canta las cuarenta
al de DICAPRIO; curioso que éste último
desprecie del western-spaguetti con los ácidos
verbos que le dedica. ¡TARANTINO lo ama!

[Esto abre un interesante subapartado: los fetichismos (obviemos los repugnantes, los delictivos).No se contemplan como otra variedad de esa ‘amada’ diversidad sexual que el neoMcCarthysmo WOKE persigue se consigne como otra común consecuencia de las relaciones humanas. Debe haber personajes homoX-TransX-LesboX desplegando sin tapujos sus pasiones. Mas apenas sale el/la amante del látex, los tacones, el pie (como Tarantino), ¡ALARIDO!, denunciando lo obsceno. Lo pornográfico. La opresión sexual heteropatriarcal-atlantista.

¿Por qué? Estimando que el orden en la Naturaleza es el machihembrado… ¡todos los homoX y X-variedades son PERVERSIÓN! Ergo: CENSURABLES. Y, oigan, dentro de esas a-normativas sexualidades, prosperarán sus fetichismos, fijo. Empero, hereje es acusar a esos Lobbys de depravados porque se victimizan ipso facto, secundados por apalancados/subvencionados de Izquierdas (y tontolavas de Derechas) que, en realidad, solidarizándose, persiguen un rédito electoral espurio.]

Aunque tienen ambos grandes momentos, el
personaje de BRAD PITT consigue elevarse lo
suficiente como para hacer dudar cuál es el mejor.
Retrato de dos perdedores de Hollywood (el escrito
a lo JAMES ELLROY -¡aclamad al escritor!-) que
esperan aún encontrar la auténtica fama

Aflora la mitomanía de Tarantino en este filme desde el título: ONCE UPON IN HOLLYWOOD, tributo al western-spaguetti y SERGIO LEONE. Aprovecha un aciago acontecimiento de Hollywood, el asesinato de SHARON TATE, víctima de la patibularia FAMILIA MANSON (acaso, con una “enmienda histórica” que tanto BRAD PITT como LEONARDO DICAPRIO se encargan de protagonizar en sus briosas actuaciones —por poco, me convence más la de Pitt, aunque el terror pánico de DiCaprio viéndose al fin de su carrera actoral es estupendo—) para desplegar una rica copia de personajes, afiches, estrenos, series… el légamo CultuPop de su infancia, en resumen. Lo que construyó ese estatus de opulencia y títulos que el WOKE dilapida ahora entre absurdas progremodas.

[Genial la iconoclasta secuencia en que Pitt estrella contra el coche a “BRUCE LEE”. Parece romper el intocable mito del sacralizado karateka, aprovechado en KILL BILL, a quien un buen puñetazo norteamericano rebajó la soberbia.]

Echándole brío al asunto en una de sus apariciones
de Serie B; un pozo que amenaza engullirle, pese
a sus pretensiones de ser otro OLIVIER

Acusaron a la película de “falta de diversidad”; lo moderno: las tonterías sectarias por encima del resultado. Me pregunto si la calidad intelectual del espectador actual está a la altura de un resumen tan vasto que, seguro, JAMES ELLROY habrá aplaudido, porque, grosso modo, semeja una de sus novelas angelinas, con sus tramas policiales llenas de chantajes, actores, sus vicios y perversiones, compitiendo en la veleidosa Tinseltown.

Pienso: ¿Tarantino destinó esta cinta a los otoñales, los que crecimos viendo BONANZA y series de entonces, y sabemos a qué está haciendo referencia, deleitándonos con tales detalles, o buscó el aplauso general del espectador? (Lo obtuvo, dada la recaudación; aunque… ¿procedía el dinero de los otoñales?) Porque el maleado público joven actual está con los sesos llenos del WOKEtrinamiento y píxeles diseñados, qué ironía, por freakies absolutos que adoran ese sedimento CultuPop que aquí Tarantino desparrama.

Un hombre en su coche. No se lo toques.
Drogas, golferío sexual, psicópatas al
acecho en estrafalarios escenarios

Dudo ese voluble espectador comprenda la inmensidad de lo que visiona. Su orwelliana educación, lo más, le hará vituperar algo que no está WOKEcanonizado según su escuela.

Diría: ellos se lo pierden... si no fuese porque son la restrictiva tendencia del futuro…