martes, 26 de enero de 2016

LA ROCA TARPEYA 4 - APOCALIPSIS — RESEÑADA CON LAURELES

Portada que cierra el primer ciclo. Y con
notable sorpresa al final
¡Publicada por fin! Y no puedo negar que hubiera nervios entre tanto. Sin llegar a los extremos de PROCUSTO, el editor de SITIO DE CIENCIA FICCIÓN, FRANCISCO JOSÉ SÚÑER, se caracteriza por dar la justa apreciación que pudiera desinflar algunas de nuestras ensoñaciones, repletas de vanidad, poniéndonos en nuestro lugar. No somos tan grandes como creemos. Sólo tenemos procesador de texto, como los demás.

Esta vez (bueno, llevo buena racha con sus comentarios, sea admitido), todo ha quedado situado debidamente. Quizás porque la obra, presentada en cuatro entregas, ha sido valorada en su conjunto, y las partes que parecían débiles, ahora se muestran mucho más fuertes de lo esperado inicialmente.

Pero siendo una obra con un final deslumbrante e inesperado, sobre todo teniendo en cuenta la temática (sword-against-sorcery/ucrosteampunk), Francisco ha eludido centrarse en el desenlace para destacar elementos que ha hallado igual de notables. En este caso, y con un toque de presunción por mi parte, destacar la singularidad de mi florido estilo literario.

Permitidme esta vanidad. Porque destaca algo en lo que
he puesto mucho empeño: ser "único"
Cierto, reconozco que choca un tanto a “los no iniciados”. Pero, una vez te sumerges en sus corrientes, descubres la poesía detrás del adjetivo y el juego con las palabras. Me parece que eso viene del tener que embellecer las viñetas, amigo Francisco. Percibo una simbiosis entre trazo y escritura. Un esfuerzo, o defecto profesional, por apilar una palabra más, o estampar un adjetivo que no sea convencional. Para impresionar. Y, como acertadamente señalas, porque hay que diferenciarse.

Dejar una impronta, legado. Destacar. Lo he escrito con frecuencia antes. Mis autores predilectos lo son porque han sabido imprimir algo en el texto que los diferenciaba del resto. Pienso que hay una atonía narrativa generalizada. Y semeja especie de refugio donde el lector se esconde tanto como el escritor. ¿Para qué ponerse a hacer “experimentos” cuando un párrafo “convencional” hace todo el trabajo? El lector que persigo no va a darse cuenta. Se limitará a engullir mis páginas sin más.

Y este otro rasgo de inmodestia
De acuerdo, hasta aquí lo que me parecía conveniente aclarar, esperando de paso agradecer el esfuerzo realizado en encomiar la obra. Os puedo asegurar que no es un trabajo interesado, ni tampoco mercenario. Hay sinceridad, imparcialidad y buen hacer en esta reseña.