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Sin duda: para adultos, que también merecen una serie cuidada y bien interpretada |
Roma, grosso modo otro invento de JOHN CONAN THE BARBARIAN MILIUS, compuso la
vanguardia de la “nueva televisión” que inauguraba el siglo XXI. Otros títulos
podrían ser LOS SOPRANO, THE SHIELD o DEADWOOD. Aun TAN MUERTOS COMO YO.
Esta “nueva televisión” se caracterizaba
por mostrar de forma más desnuda relatos que, en cadenas “más conservadoras”, temían
hacer pues podían perder un delta de espectadores que garantizaba su continuidad.
Deberíamos entender ambos esfuerzo desde el ángulo de que el mercado es
vastísimo; incluye amplia variedad.
Alcanzas una edad, cultural sobre todo,
donde las paridas de CSI:lo-que-sea, repelen.
No digo ya de sitcoms o teleseries de
supuesto contenido familiar/soft/blandito
donde impera lo mismo que en CSI: pésimas
interpretaciones, diálogos de diarrea, puestas en escena que priorizan la metrosexualidad
de revista del que la protagoniza, no ceñirse a una realidad que,
supuestamente, está retratando.
Volvemos a que debe haber de todo. Hay
espectadores enganchados a la nada brillante mecánica de los CSI y series que la imitan. Y como cada
copia puede contener taras que aumenten la distorsión, ¡imaginen ustedes cómo
de espantosas son esas “secuelas”!
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Mi favorita por obvias razones. Comparada con las memeces peor interpretadas de CSI:lo-que-sea, era pura realidad, tan escalofriante como intensa |
Pero existimos otros espectadores que
gozamos con un producto elaborado, culto, o lo bastante para ni ser pedante
como tampoco aburrido, con un elenco convincente que dona la fuerza de una
interpretación trabajada en un entorno descriptivo acertado. Roma es ese ejemplo.
Milius, historiador, recrea una Roma
sucia, mezquina, llena de batallas, ambiciones, grafitis obscenos y una procaz sexualidad
desbocada que aún perdura, aunque se suponía no existía “en aquellos tiempos”.
La pornografía y las pasiones carnales son eternas. Van más o menos cogidas de
la mano a través de la Historia, y pienso que negarlo es una forma gazmoña y
deshonesta de deformar hechos acaecidos.
Por educado pudor edulcorarlos, pues sí. A
ciertas edades de la enseñanza. Pero a señores “de mundo”, ocultarles que esa
cultura tenía prioridades carnales que nuestro cristiano concepto de la moral
procura sepultar bajo repelentes hipocresías y represiones sexuales, es casi
insultante.
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El western ha dado sus peores caras en numerosas películas. Pero en TV, como en ésta serie, nunca |
Roma también ofendía a la novela histórica, bastante
metida en maquillar carencias y suciedades de épocas pasadas. Recrea un “tiempo
pasado que fue mejor” cuando en absoluto lo era. Hay un miedo consciente al
futuro (distopía cyberpunk/tribalpunk) y la Sociedad, con su
esfuerzo por priorizar la novela ‘histórica’ sobre otros géneros, lo evidencia.
Roma exigía el compromiso a ser
veraz, contar que la mierda podía pavimentar esas calles de los ebúrneos templos
y mansiones marmóreos.
También quiero anotar que, entre las
personas “de cierta edad”, se ha construido una Roma idealizada que se resiente
con brutalidad ante la Roma de la teleserie. Entre estas personas cunde la idea
de una Roma victoriana, donde las “necesidades” se hacían con regulado orden cristiano,
tan rígido como los fustes de mármol de las mansiones. Ignoran el drama de la
esclavitud; piensan todos en Roma vivían como césares, y si el Imperio cayó fue
porque terminaron convirtiéndose en maricones. Descuidaron sus deberes
marciales por estar pensando “en otras cosas”. Nadie les ha contado la salvaje
promiscuidad de TIBERIO, o la competición de MESALINA con la prostituta. ¡Nada!
Acabaron amariconados y…
[Esto
discutí una vez con alguien que “sabía” sobre Roma como nadie; se negó, de
plano, a aceptar mi argumento de que las ambiciones personales y la pobreza
disolvieron el Imperio. Insistía: ¡se amariconaron! Y punto.]
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No podemos olvidar la que, afirman, fue la que lo originó todo, este modo de presentar TV para adultos maduros |
El contexto formativo de Roma, que se toma licencias, debo
señalar, es un valor añadido a su resultado, que, a veces, parecía empero
construir un argumento en torno a una escena porno que incluía el episodio. En
la marea de mediocres teleseries “de policías”, destaca como la Roca Tarpeya.
Suerte que tenemos una TV capaz de salvarnos de esas insulsas producciones, que
sólo triunfan por su saturación, no su contenido.