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Afiche. Tensión, peligro, alto voltaje en el luminoso Times Square neoyorkino |
El aparatoso derroche de millones en elaborados
SFX que hacen real lo intangible, no disimula (al menos, para mí) qué aburrida es
esta película cuya factura supera con creces los trabajos previos de SAM RAIMI.
Pero recordemos: Raimi recogió el testigo
una vez Sony negó a JAMES CAMERON la
exorbitada cantidad presupuestada para adaptar Spider-Man a la pantalla de plata. (Creo que lo que pedía rebasaba algo
el coste de TERMINATOR 2 y,
seguramente, es lo que, al final, han invertido en este Spider-Man 2.) Escogieron a Raimi porque podía hacer películas que
parecían de cien millones con diez.
Raimi, amante de las viñetas, de este
personaje también, realizó lo mandado con lo mínimo-nimio. No sé si, en su
fuero interno, luego se diría que, triunfando, dispondría de más $ para
realizar proyectos de envergadura, que le dieran respetabilidad, más que
reputación, o secuela de Spider-Man
con más medios.
Arrolló. El riesgo corrido era grande. Pero
la fortuna apoya a los preparados. Raimi lo está. Cierto: tiene firma definible
que agradecen sus fieles. Por ella, sobresale del resto, comercial pero anodino
(tara que aqueja a la literatura), y que no se distinguirá por nada nunca. Al
mismo tiempo, empero, esa firma característica perjudicará siempre su carrera.
Aunque dirigiera un LO QUE EL VIENTO SE
LLEVÓ que supere al clásico, siempre será el tío de POSESIÓN INFERNAL para la crítica de alcurnia.
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Fotograma alegórico interesante: Todo el mundo será tuyo si te arrodillas y me adoras, tentó SATÁN a JESÚS. En este caso, Satán son los superpoderes. Mas PETER PARKER también rechaza la tentación |
Y sus Spider-Man
(aun el inefable tercero) dejaron huella, secuela, presencia difícil de olvidar
que estas nuevas películas, pese al entregado hacer del equipo, no consiguen borrar.
Primero, y desde mi prisma particular, el chaval que hace de PETER PARKER no es
Peter Parker. TOBEY MAGUIRE sí era P.P. Reflejaba la imagen de ese chico
tímido/apocado víctima de los obtusos matones del cole, que ama a la bella del
instituto desde lejos, deprimido por las nociones de su humilde extracción, las
condiciones sociales que le rodean, las negras/nulas perspectivas laborales
posteriores.
Y, de pronto, ¡accidente cósmico
marveliano! Obtiene ¡superpoderes! Una máscara. Y, con ella, nueva identidad
diametralmente opuesta a la que ofrece día-a-día. Con la careta puesta, emerge
algo reprimido que no es malo, sí insolente, audaz, descarado, altruista y valeroso
como pocos en la Historia pudieron serlo.
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Haciendo amigos y vecinos, salvo que éste está gagá y a base de ansiolíticos también. Distorsiona la realidad, no tiene autoestima... será supervillano eléctrico perfecto |
El nuevo Peter Parker es la identidad
enmascarada sin antifaz. Tiene todas las trazas de ser un chulo contenido que
pretende le veamos como el chaval amilanado/agobiado-esmirriado con los
problemas de salud o financieros de la sufrida TÍA MAY. Se pone la máscara aunque
no la precisa. Por los tics del personaje, es valeroso, audaz, heroico, etc.
Pero su identidad secreta: lo desmiente.
Han buscado su Reverso Tenebroso:
ELECTRO, que frisa emular al indestructible/quasitodopoderoso DR. MANHATTAN. Muestra
además semblanzas con el PROFESOR
CHIFLADO de JERRY LEWIS, un mangoneado nuncanada que sufre ¡accidente cósmico
marveliano! trocándose inédita amenaza letal. Cuanto guarda su identidad civil tiene
garras, que usa sin mesura, siendo malvado a plazos o tiempo completo. No como
el sufrido Peter Parker, que bien pudo imitarlo. Pero eligió el Bien.
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¡Tres supervillanos en esta peli! Sí que está fuerte SPIDER- MAN esta vez. Aunque, para lo que hace este DUENDE VERDE, haberlo reservado para otro título |
Tampoco es agraciado este nuevo DUENDE
VERDE, que está casi para “matarnos” a la pobre GWEN STACY, y luego patrocinar
una cuadrilla de siniestros armadurados que despiden entera la influencia que Iron Man está teniendo en el Marvel de cine. Para que comprendamos
qué le hace enloquecer, justificar sus crímenes, entregándose a la villanía, le
dibujan como un inadaptado niño rico que pierde la fortuna por codiciosos
tejemanejes corporativos, la chaveta y tiene una enfermedad genética terminal. Pauvre!
De colofón, aparece el (cyber)RINOCERONTE.
¡Mucha leña, para tan poco leñador! Recapitulando: la larga relación emotiva
con Gwen, junto al viacrucis personal de Peter, alargan demasiado una aventura
a la que la salva la factura técnica. Pero por poco.