viernes, 17 de julio de 2020

EL EJÉRCITO DE LAS TINIEBLAS — NECROPENURIAS NECRONOMICÓNICAS

Afiche foráneo. ¡Al loro! Llega el tipo
que hace sombra a CONAN y demás
barbarería: ¡ASH WILLIAMS! Bocazas
y entrañable como ninguno

Debería empezar a hablar del entrañable icono interpretado por BRUCE CAMPBELL (al que, tras esta cinta, muchos veíamos en el Olimpo de los Grandes Héroes de Hollywood; empero renunció a ese glamour para dedicarse a actividades más pacíficas y familiares) por POSESIÓN INFERNAL, aunque como El Ejército de las Tinieblas no transcurre en un apartado pago boscoso, sino que busca las graves planicies de la supersticiosa Edad Media, aventura para todos los públicos estilo JASÓN Y LOS ARGONAUTAS, con pretensiones de diversificarse en futuras entregas, al salirse de su “ámbito” natural, pues merece comentario aparte.

Hay controversia (hubo, más justo) sobre esta tercera entrega de Posesión Infernal. Al parecer, un sector del público (al parecer, de la crítica melindrosa) consideraba bastarda la secuela porque abandonaba la cabaña y el bosque impregnado de la pagana y terrible hechicería arcana de LOVECRAFT, cumplido que recibe citando al Necronomicón. SAM RAIMI contraatacó, como el Imperio: ¿vamos a seguir allí recluidos? ¿Por cuánto más?

Búsqueda de espacios más abiertos, define a El Ejército de las Tinieblas. Más opciones narrativas para todos, desde el equipo productor-director, al elenco. La cabaña servía para darse a conocer, pues parece que el cine de terror tiene más salidas comerciales que otras historias (y coste más reducido); luego, para pontificar hacia esta última entrega, donde pisamos los horizontes de grandeza que nuestra propia estima creativa solicitaba.

Nuestro (anti)héroe reemplaza la mano sacrificada por una
artesanía
steampunk que le hará un buen servicio. Todo lo
divertido, estrafalario y humorístico vale en esta cinta de
puro culto, apostaría
Haciendo generosa comparación, especulo que entre El Ejército de las Tinieblas y los EPISODIOS I, II y III hay vínculo. El de la nostalgia de sus creadores que recuerdan, en tiempos supuestamente más simples, su juventud dorada por esos clásicos, más/menos baratos, que conseguían encadenar/encandilar/exaltar su fantasía. GEORGE LUCAS evoca en esos Episodios algunas cintas con las cuales creció: BEN-HUR, o CENTAUROS DEL DESIERTO, las matinés de los cincuenta de estrambóticos monstruos radiactivos.

Raimi se “refugia” primero en la idea. Homenajea a Jasón y los Argonautas “pensando” rescatar algo del más familiar cine de aventuras, de su infancia/adolescencia. El Ejército de las Tinieblas persigue incansable la humorística evasión. Mas el espectador ha madurado, es más duro, aun cínico, de ahí la aptitud chulesca (o misógina-machista, en el garlar de los carajotes modernos) de Ash, que no ve motivos para alargar su romance “prehistórico”. Fue algo casual, amistad con derecho a roce, nena. Charla de almohada.

Dos actores que, entonces, veíamos propulsados hacia lo más
rutilante del
star-system hollywoodiense. Algo pasó por el
camino y no fue así. Lástima
El humor alivia las secuencias de brutalidad inherentes a la trama. Muy fan de lo exagerado, Raimi filma momentos de EL COYOTE y EL CORRECAMINOS, de los de tirarte encima una caja fuerte. Es un brioso esfuerzo frenético el que el equipo desarrolla para servirnos una historia clásica reinventada para nuestros más áridos paladares. Es un sutil aguijonazo, visual, en pos de rememorar esas fantasías del ayer, que sin ser un prodigioso espectáculo de SFX computarizados, emocionaban gracias a la vívida, o torpe, interpretación, la complicidad con los FX “baratos”, o el despliegue de una historia. Así, consigue un adrenalítico fantástico de montaje delirante, con grandes golpes de acción, aventura, emoción, suspense, miedo y humor más/menos negro.

Así el cine era antes: actuación e historia. Hoy, exagerado cuidado preferencial a las “diversidades” aparte, es impresionantes escenarios digitales que, sin embargo, merman la actuación y la historia (como tener que representar a las minorías). Nos noquean con soberbias imágenes imposibles de hacer con maquetas (que, curiosamente, se añoran) o stop-motion. Mas pasado su efecto, ¿qué recuerdas del héroe, el villano, toda la historia?

Homenaje sarcástico a lo que, de niños, daba miedo de veras.
Un rastro de inteligencia que, por fortuna, no se ha perdido
Lo opuesto al broche de esta saga de la cabaña maldita. Raimi recuperó resortes del ayer que parecen hoy día, más que oxidados, olvidados. Los nuevos regidores desprecian esa "chatarra". Prefieren sus potentes computadoras. El resultado, a la larga, será que querremos stop-motion pues, pese a su ‘lentitud’, revela el amor y encanto de lo artesanal.