viernes, 31 de julio de 2020

KULL EL CONQUISTADOR — SIN BRULE

Afiche saturado de color rojo. Como EL
REY ESCORPIÓN, una actriz asiática tiene
relevancia en la cita, que "tributa" al rey
"pasmado" de los relatos de HOWARD

En algún momento, la tropa decidida a dirigir esta simpática película de aventuras “prehistóricas” sword against sorcery, cuya principal virtud/pretensión está en no tomarse muy en serio y querer amenizar, sin buscar construcciones filosóficas ciclópeas, confiando volverse mítica a posteriori, descubrió esa peculiar “simpatía aparente” entre Brule y Kull, y la enmendaron volviendo a la conspiradora (en los relatos) ZARETA en futura esposa del brioso bárbaro rey del hacha, que parece así más un económico remedo de SLÁINE que el personaje creado por ROBERT E. HOWARD (quien ganaba medio centavo por cada dos palabras; y cuando los cobraba).

Urden, tomando acá-allá elementos impresos por el tejano en la biografía del ambicioso atlante que llega, mediante “golpe de estado”, a rey, una semblanza más leal al espíritu de hazaña contra la hechicería que la presente en los relatos de Kull. Detalle llamativo de esos cuentos es que, excepciones violentas aparte, dibujan a un Kull amargado, reflexivo, cabalístico-filosófico, contrariado por el creciente peso de la esclavizadora corona e hipócrita boato de la corte, que queda perplejo, inerme aun, incapaz de reaccionar con viveza, ante las amenazas que suponen tanto THULSA DOOM (aquí sustituido por AKIVASHA —exótica TIA CARRERE—, antigua Imperatrix diabólica que conspiradores resucitan para reponer su viejo predio impío) como los intrigantes hombres serpientes, introducidos en todos los niveles de la civilización valusiana, a quienes Kull jura destruir, mas Howard lo resuelve con un par de frases estilo: y la sangrienta cruzada fue larga, empero triunfó Kull.

KULL, ¡rey! Lo flipa. Hereda una corona (envenenada) de
manos de un rey que quizás vio la decadencia de su imperio
y buscó sangre fresca que lo revitalizara. Tal vez esa era la
locura de BORNA. Empero ¡qué regalo recibiste. Kull!
Howard, de paso, homenajea a LOVECRAFT al citar a terribles dioses-astronautas allende otros planos, eludiendo desarrollar esas prometedoras batallas antireptilianos.

Sabiendo cuán peligroso es, Kull no galopa su ancho mundo (donde, pese a las milenarias civilizaciones que lo tapizan, no hay avance tecnológico —menudo fracasados eran esos mendas—, algo incongruente, si las comparamos con la nuestra) buscando a Thulsa Doom para apiolárselo. Se agota evitando conjuras destinadas a derrocarle. O aun haciendo de cameo en algunos relatos. Un pasivo contrapunto al vivaz CONAN, es Kull.

Diferente a esta dinámica cinta donde, partiendo del interminable complot contra él, surgen peligrosos elementos sobrenaturales, contra los que Kull, un competente KEVIN SORBO, sin demora navega a eliminarlos radical. El resultado brinda una cinta provista de dignidad, rodada entre fiordos centroeuropeos y ruinosas ciudades bálticas, en los textos descritas no obstante como marmóreas maravillas epatantes, mas imposible aspiren a ser capitales de imperios como Valusia. Lo más: cubiles de bandoleros…

La seductora reina-hechicera AKIVASHA no parará en nada
con tal de volver a gobernar la Tierra. (Debería ser THULSA
DOOM, pero ése ya salió en CONAN EL BÁRBARO.) La
película intenta enmendar "desconciertos" que sugieren los
relatos, dejando manifiesta la heteroX de Kull a rajatabla.
Akivasha, entre otras, puede corroborarlo. ¡Pobre BRULE!
Pese a esta patente falta de medios, Kull el conquistador (salvo a Zareta, pues le “regalan” la corona, no sé qué conquista) honra al personaje de Howard mientras entretiene. Otras más aparatosas, aspirando a “míticas”, ni llegan. Son mero huero artificio. Sin médula.

Dejo a reflexionar que… conforme al nuevo espíritu antimachista-racista del Weird Tales, cuna de estos relatos, que ahora rechaza historias del estilo de las de Howard (cuyo director le considera estúpido, como a Lovecraft fascista —avisos para que no les lean las nuevas generaciones de panfeministas antifascistas fruto de la putrefacción progresista, perdiéndose, así, su rico legado—), este tipo de personajes (Conan, SOLOMON KANE, aun SHERLOCK HOLMES —por misógino—) jamás habrían existido. 

¡Esposa y reina ZARETA! Kull descubre que ser monarca no
supone vivir y legislar a su antojo. Debe someterse a leyes,
ordenamientos, costumbres y normas decididos a dificultar
vida y reinado. Un narcisismo arruinado por cosas mundanas
y ambiciones secretas desmedidas. Sobre esta cuestión,
Kull también reflexiona en sus páginas
Lo que amenaza sustituir a esos iconos que proporcionan metraje (o TBOs, o videojuegos, o DRAGONES Y MAZMORRAS…) tiene pinta atroz, deformada, voluble, reflejo de una Sociedad en descomposición, no transformación, digno ejemplo del volátil, incierto y voluble ahora neopuritano, lo definen, acuñado, curiosamente, por los hijos de los “contestatarios” de Década 70 y 80, que pedían ¡MÁS CONAN! y tías sexys dibujadas por RICHARD CORBEN, por citar a una leyenda, hastiados del beato conservadurismo opresor de su juventud. Ahora, resulta que los ‘ilustres’ anticonservadores son los censores.