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Cubierta anónima. Pese a todo, no creo fuesen muchos los que quisieran ver su nombre vinculado a esta clase de productos. Era 1978. El franquismo aún seguía pletórico |
WINSTON MCNEIL (o el español FRANCISCO
CAUDET, artífice de fábulas bajo varios alias) presenta de entrada un deleznable
documento cuyo limitado interés está en plasmar exacerbadas guarrerías. Relatar
sucesivos intercambios eróticos y obscenidades verbales tiene recorrido
limitado, así que la astucia del autor apela a lo que realmente debe
interesarnos, algo basado en hechos reales
(hasta donde ahora mismo sé). Cierto: lo que cuenta como gancho es antiquísimo;
podemos ubicarlo en las orgías desmedidas de tiempos de TIBERIO que CALÍGULA superó.
Se supone que el cristianismo acotó esas prácticas aberrantes aduciendo a que lo
espiritual del humano es mucho más trascendental que lo carnal. Adquiriera así
un refinado “sentido cósmico”
más elevado.
Claro, cuando ves al que predica eso de lo
espiritual refocilarse en lo carnal como todo hijo/a de vecino/a, se agrieta el
evangelio y cae, porque ¿qué clase de ejemplo da el que lo exige? El compromiso
es recíproco/de doble dirección. La hipocresía del que predica, no obstante, sigue
situándole por encima de las borderías convencionales gracias a sus sermones y
admoniciones deshonestas.
La plebe (excluyendo a beatos a ultranza
incapaces de cuestionar, como ciertos votantes) puede obedecer el dogma un
rato; cuando el dogmatizador persiste en sus desviaciones, manda al carajo el
dogma y satisface sus inclinaciones más/menos pérfidas/abruptas.
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Sirva este afiche basado en la novela clásica del tema de IRA LEVIN para demostrar que el tema del satanismo estaba cogiendo fuerza/volumen ya en Década 60 |
Este pulp (por su extensión, bolsilibro
puro, pero… ¡entonces no hubieran podido incluir las fotografías eróticas —ese
peludo erotismo setentero— que justificaran su elevado PVP —ciento veinticinco
pesetas— y colmar las ansias de porno de los postfranquistas españoles!) emplea
un rico vocabulario para describir las intensas (y extenuantes) sesiones sexuales
entre la satánica desbocada DULCE COLEMAN y el atontao total de CLIFF NEWMAN en
un Londres difuso del cual dan cuatro equívocas señas de identidad.
[Ese fue el indicio definitivo (aparte
de que los créditos no contienen noticia de editorial anglo, o traductor, año
de publicación original) de que estaba leyendo material patrio, ansioso por desfogar
sus más bajas pasiones sexuales tras cuarenta años de Nacional Catolicismo productor
de fetichistas reprimidos. Además, los nombres sonaban más ameriloquios que limeys,
pero al insistir McNeil en domicilios londinenses, pues..]
Newman es un seductor pelele guaperas
criminal de baja estofa que se enreda con una sangrienta secta satánica donde
se lo dejan clarito rápido: o colaboras, o rajamos tu gorja para mayor gloria
de Satán. Falto de auténtica voluntad, atemorizado y hechizado por la
insaciable Dulce, colabora en un sacrificio humano que filmarán para que un
puñado de despreciables viejos ricachones, los inversores de “Porno-Films”, tengan
material con qué excitarse en sus ruines intimidades arrugadas. Y continuar produciendo
películas.
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La novela es importante por ser primitiva alusión que da sustancia a este filme de NICOLAS CAGE, más que al sobrenatural y tenebroso que contiene ANGEL¨S HEART |
He aquí lo trascendental del libro: anticipa
el cine snuff. Aunque viniera de viejo, durante Década 70, cine catastrófico
aparte, en Italia, Gran Bretaña, San Francisco, sucedió un espectacular rebrote
de satanismo y sectas satánicas manipuladas por demagogos sin escrúpulos que seducían
con misas negras a arrogantes ricos aburridos que camuflaban el afán de orgía desenfrenada
de los integrantes del grupo. Muchos acudían por vicio, por experimentar desinhibidas
experiencias sexuales “nuevas” y despertarse en el fondo de una red de
extosionadores profesionales. No podían denunciar las claras actividades
delictivas… porque, escándalo aparte, podían sufrir represalias. Violencia y
muerte.
“McNeil” atina así de lleno; aparte de lo eroticogore del relato, aprovecha un noticiado hecho contemporáneo para ¿crear una atmósfera de advertencia? ¿Hacía un servicio social accidental? ¿Transmitía un mensaje de: cuidado dónde te metes, con qué tonteas? Porque no todo es vicio depravado, como la Dulce de turno lo pinte, y puedes terminar, si no entre rejas, acuchillado en pleno delirio demencial sobre una losa que haga de ara, sacrificado a un macho cabrío para deleite de un puñado de sádicos fuera de todo control.