viernes, 16 de octubre de 2026

GRINGA LINDA — AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS 80

 

Portada. Del autor. El aire
a lo SIN CITY era esencial.
Trasladar un mensaje llano y
directo al lector desde una
limitada gama cromática

El libro que usted tendrá en sus manos (caso de adquirirlo) noveliza mi guión, escrito en 1998. Por eso su estructura es tan directa, fuerte y visual. Aunque lo “visual” siempre ha sido característico de mi literatura. Normal, en un ilustrador, que también a través de la palabra procure dibujar. Esto de “visual” ha molestado a bastantes editores. Uno me lo confesó. Él lo hallaba atractivo, empero no sus compañeros; así se lo expresaron.

La experiencia fue confirmándomelo durante años. Raro es el/la editor/a que encuentra en una variada gama de situaciones animadas un valor adicional a la obra y su contenido. La mayoría prefiere una estática concepción de la historia, sus personajes y situaciones. Parece que leer que el/la protagonista corrió en pos del coche les da unas agujetas terminales, seguidas de fuertes calambres abdominales y malaria tifoidea. Oleadas de lectores comparten sus síntomas. Por eso hay publicados tantos pretenciosos truños, recomendados por la espesa verborrea de críticos adeptos a la pereza y la luenga contemplación de los eventos dramáticos.

Gringa Linda es novela noir con todos sus elementos clásicos “actualizados” a los Años 80, década habitual de otras de mis novelas, como RECALIBRADOS o SOGUETTO. Aun LAS GRAVES PLANICIES tiene referencias a la Década Prodigiosa.

Iluso, pensé que una novela antípoda a mis distopías habituales me granjearía un mayor interés editorial. Lo noir vende… o eso dicen. (También los zombies, y para cuando presentabas tu novela de pútridos, resultaba que AHORA molaban los licantros… Para cuando cambiabas “pútridos” por “pelusos pleniluniales”, imperaba la moda de los adolescentes nósferos… o los hombres-planta. Las modas sucedieron a una estrambótica vertiginosa velocidad.)

La contraportada sigue la misma
tónica que la portada. Bienvenidos
al Universo de DUANE, una fatal
manipuladora y embustera que no
conoce límites a la hora de salirse
con la suya. Si debe emplear sus
atractivos físicos, los emplea. Sin
complejos

Gringa Linda no despertó el interés de esas grandes editoriales que miran repelidas la ciencia ficción, pese a que el relato no contiene alusión a un láser o máquina asesina. Sólo lo propio de una novela policíaca: la atractiva femme fatale que utiliza infinitos recursos de embuste y seducción para salir triunfante, el fracasado que procura un destello final de gloria dignificadora, el feo matón encoñado de la perturbadora fatale y el Malo. El Malo con M mayúscula.

Tratándose del Mal, por tanto inevitables eran los HERMANOS FORSON. Ya sabéis: trabajo con una convincente cuadrilla desde siempre y mantenemos una comunicación estupenda/fluida. Mas los tenebrosos hermanos Forson sólo hacen un… cameo. Se explayan los HERMANOS FÁTIMA en su lugar. Calibres noventa, gente de peso. Quienes los conocéis, ya sabéis a qué me refiero.

Comparto con STEPHEN KING (¡aclamad al escritor!) fijación por una época específica. Para King, los 50 (por trasposición, nuestros 80). Lo mío, los 80. Los viví en un momento de transición, de empezar a planificar estructuras (aún sigo haciéndolo), y admito me refugio en los nostálgicos 80 porque entonces éramos LIBRES. Hoy nos oprimen por doquier quienes más proclaman están liberándonos

No era una época milagrosa, mas nos sugería un futuro de verdad espléndido. Nos correspondía edificarlo. Estábamos llenos de juventud, energía, pop y rock, y un cine inmortal cuyo eco reverbera en la actualidad con sones de GLORIA.

Gringa Linda no puede contextualizarse. El contaminante fasciWOKE esclaviza todo a extremos delirantes. El lenguaje que empleo, habitual entonces, es tóxico ahora (o eso dicen), y sin duda un escalofrío de pánico estremecería a esos editores al leerlo. Los actuales escrúpulos producen paranoias que mutilan la libertad creadora. Anda el autor hoy más preocupado del “qué ofenderé si…” que de la calidad de su trabajo. Lo cual la rebaja. Y el usuario final, el lector, recibe un sucedáneo de una descarga de adrenalina que, hasta hace poco, era habitual tener.

¡PERFECTO! Volveríamos a los 80, donde éramos
libres. Y como ya sabemos cómo avanza la película,
¡nos libramos de zurdos y perroflautas a la primera!
Porque más daño no pueden hacer... ¿O sí?

Década 80 es un santuario a lo LA FUGA DE LOGAN. Liberado allí, expresas lo que tu corazón dicta. Sabes es correcto. Un brutal maleante de lo más sórdido no puede moderar sus expresiones por si “ofende a…”. Lo suelta, y rompe tu cara si protestas. El impositivo fasciWOKE neurotiza al público.

Sólo diré esto de DUANE: te cautivará. Retorcida, hermosa, cabalística… empapa de muerte y violencia su estela, que palpita al ritmo de Disco Inferno.