viernes, 29 de mayo de 2026

WALL-E — CUANDO PIXAR CONMOVÍA, NO ADOCTRINABA

 

Afiche. Entrañable y simpático, 
protagoniza una cinta que de un
modo suave aunque incisivo nos
alienta a cuidar nuestro planeta

Además, ideaba educativas parábolas capaces de concienciar. Hace por el ecologismo más esta entrañable producción de animación computarizada que todos los ecologretas eslóganes de ofensivo sesgo político que nos golpean, ¡encumbrando! energías alternativas capaces de apagar todo un país, sin que sus autores en ningún instante hayan tenido ni que responsabilizarse ni dar concretas y exactas explicaciones. Un nuevo dios (el Ecologretismo) lobotomiza las mentes de los “excelentes” y, como todo alocado culto nacido en las cloacas, no las catacumbas, arremete sin piedad, creando enemigos ficticios por doquier/sin tregua. Los zurdos no saben hacer otra cosa.

Y surge una nueva inquietud: este dios de progresistas y similares sabandijas ha creado una industria tan contaminante como la que ataca. Imaginemos esos prados que antaño eran cultivos, arboledas o tierras de pastoreo. Hoy son un océano de placas solares que perjudican la ecología del área. Para empezar, donde no hay árboles, no llueve. Y si mañana ardiera esa zona, ¿qué clase de residuos tóxicos arrojarán esas placas? A la atmósfera. A la tierra. A los acuíferos, que reciban por filtraciones los elementos como están construidas esas placas. Y eso, acaba en nuestros grifos. Los pulmones.

Los ecologretistas (GRIS PIS, mafia zurdosa muy bien acomodada, cuyos líderes viven en nivel alta burguesía) nunca hablan de eso. De qué basura perniciosa producen los molinillos, cuántas aves aniquilan. Están ahí, en modo cruzada, imponiéndonos “porque no hay planeta B” (¡memos: la Tierra perdurará, como sobrevivió al impacto del peñón que mató a los dinosaurios! Seremos nosotros los que desaparezcamos) unas tecnologías cuyos efectos nocivos son desconocidos. Y lo hacen por ávido lucro personal, con idéntica sangre fría comercial como los MR. BURNS de su momento promocionaban la uralita o el amianto. Su aire de desharrapados perroflautas es lo que les diferencia. Ya lo sabéis: nada como una causa zurda para “triunfar” en la vida.

El todoterreno WALL-E está construido de una
excelente manera. No sucumbe al desaliento, y
se afana a diario en su brodignaniana tarea

Pixar llevaba una excelente carrera hasta que el fascismo WOKE infectó sus estudios, vía víboras de WOKEDisney, con nuevas normas “de producción”. Ya no educan: adoctrinan. Si sus resultados menguan, ¡no importa! Es la Causa. La Cruzada. Como mártires, la posteridad así nos recordará.

Wall-E aprovecha el escenario de la novela gráfica BASURA (TRILLO-GIMÉNEZ) para lanzarnos su mensaje: una Tierra polucionada por completo, cubierta de desechos (uno más, la vestal tecnología ecologretista) donde un último competente y simpático robot-prensadora pasa sus días comprimiendo escoria que apila hasta formar rascacielos. La tarea es ímproba. Apenas Wall-E en ¿setecientos años? ha prensado una partícula de la porquería que le rodea.

Es un planteamiento extremista, porque por fortuna nuestra conciencia ecológica está mucho más viva que hace décadas; el problema es que la manipulan partidistamente: ¿de veras el Cambio Cli crea erupciones y terremotos? ¿Ese es el nivel?

Un singular electrorromance.
Demuestran ambas máquinas
más ética y empatía, interés,
que los seres humanos. Por eso
el PAPA quiere cargárselas.
¿Cómo nos deja, si somos el
no va más de la Creación?

Había un plan: dejamos a las robochachas limpiar el desperfecto y volvemos. Gigantescas naves trasladan a ¿la Humanidad más pudiente? a las estrellas. No orbitan por nuestro Sistema Solar; qué va: van más allá de Orión y la Cúpula del Trueno. (Esto ¿alude a NAVES MISTERIOSAS?) La vida que nuestros remotos descendientes goza (automatizada a un obsceno nivel de aislamiento personal) es otro punto de reflexión y un toque a las nuevas tecnologías que nos alienan; qué pasmo para la pareja con la que por accidente interactúan Wall-E y EVA (con su peculiar sesgo destructivo…) al verse cara a cara y no vía chat.

Opongo el que una sociedad criada en microgravedad y toda su vida en una tumbona mecanizada, servidos por robots de la más pintoresca variedad, pueda ponerse en pie. El protagonista de UN FANTASMA RECORRE TEXAS se crió en un ambiente similar y carecía de músculos, espectrales como mucho. Imposible moverse en la Tierra sin su molón exoesqueleto. Según él, su cultura se dividía en ciudadanos esqueléticos (como él) y pícnicos, como los de Wall-E. Pero había que dar un happy end a la historia. Esperanza.

No achaco maldad a AUTO, el piloto automático, pues sólo seguía órdenes. Carecía de la capacidad para cuestionarlas, u oponerse. Siguiendo esas órdenes, debía tomar todas las medidas que estimara oportunas. Puede haber ahí mensaje también: con qué dócil facilidad aceptamos una voz autoritaria para evitarnos quebrantos, pese a percibir perjuicios en esa decisión.

Un toquecito a una sociedad saturada de pantallas
e incapaz de cuestionar lo que les sirven por esa vía

En Wall-E los robots, o IA, demuestran mayor humanidad que los humanos. ¿Puede pasar? ¿Alcanzarán tal grado de refinamiento que nos superen? En Wall-E despiertan la adocenada conciencia adormecida humana. En la realidad: ¿las desconectaremos para no ver nuestra imperfección? El actual Papa (intuyéndolo; son la herética muestra de que la Imagen y Semejanza de Dios es Imperfecta, como Él) ya lo ha pedido…

viernes, 22 de mayo de 2026

¿HOMBRES O MÁQUINAS? —Y SU SUTIL AUGURIO

 

Portada. La influencia de
STAR WARS no puede ser
más gráfica. He procurado
leer estas novelas antes del
estreno de esa película;
respetaban otros arcaicos
cánones

El prolífico GLENN PARRISH (pseudónimo) nos pone de nuevo en órbita vía otro indómito planeta (similar casi a la Tierra, qué curioso) donde sigue explotando el space-opera, que parecía la pauta de estos libros “de a duro”, aprovechando para plantear un enigma de nuestra actualidad. Es lo más jugoso de una rutinaria historia de aventuras en otro orbe, con la siempre flapper compañera que no resulta ningún bibelot cursi o inútil, novia trofeo a alojar en un rincón y luego pueda dar reposo al triunfador, implacable, listo, noble, valiente guerrero protagonista.

Moldes que el autor replicaba bajo sus otros alias. Así, los defectos anotados en, pongamos, RON RAMISH, reaparecen en RAMISH RON, y gracias a concienzudos catalogadores que se han tomado el prolijo trabajo de compilar todas sus obras y pseudónimos, sabemos se trata de RAMÓN RAMÍREZ. Por tanto, la fórmula que vale a Parrish sirve a CARRADOS, porque… ¡es el mismo!

No sé si era consciente Parrish de que habría un listo que captaría esta “duplicidad”, y si le importaba le criticasen esa falta de originalidad/creatividad. Pienso que no; supongo que lo pagado por cada novelita no merecía desviarse apenas de la norma para dejar en la duda, y si una subconsciente noción de que no estaba escribiendo EL GRAN GATSBY (o similar), sino una olvidable literatura MacMenú para paladares todoterreno, también estaba traicionándolo.

GLENN PARRISH (pseudónimo).
Al menos su nombre de guerra es más
chulo que el del protagonista de esta
historia. Por cierto que en el vasto
planeta Khator sólo existían dos o
tres ejemplares de flora y fauna

Parece ni se le pasó por el magín el que, décadas después, un movimiento de lectores un tanto extravagantes encontrasen interesantes estas historias, cogiéndoles cariño por su simpleza y contexto histórico, decidiendo darles eco y relevancia. De haberlo sabido, imagino entonces sí esmeraría más su prosa.

Siempre repite el mismo defecto: la ausencia de descripciones de elaborados escenarios que podía resolver con una o dos frases o escogidos adverbios. Parrish (o sus alias) parece escribía en algún acogedor despachito con un ventanal abierto a su barrio, el cual le valía para situar sus ciudades futuristas, en las cuales ni existían los neones. Se abrigaría en la cómoda coartada de que el lector, al tratarse de una “novela de anticipación” (ciencia ficción/futurista) ya asumía habrían elevadas Arcologías con cadenas de autos voladores sobre sus altísimos tejados (o entre los cañones formados por los megabloques), porque SANDIOS ASIMOV o ARTHUR CLARKE ya les habían surtido esas imágenes, aplicables a todo contexto similar.

A ver, ¿cuántas palabras he necesitado para describir una hipotética urbe del futuro como la capital de esta novela? ¿Sesenta? Parrish podía emplearlas en eso, no malgastarlas en ciertos diálogos, escalofriantes por su puerilidad o inane vacuidad.

Más de su ingente labor escrita.
Lo mismo que el moñas poeta
que escribe "un ratito, como
debe ser". Por supuesto,
Parrish repetirá los clásicos
errores de su producción: la
ausencia de descripciones
urbanas o borrosos bosquejos
de los planetas que visita. Y no
se necesitaba tanto para poder
detallarlos: un renglón o dos,
a lo sumo. Imagino la codicia
también propulsará esta novela

Importante es la advertencia que el galán, JOSEPH BELOWS (vaya nombre cutre para un héroe), una suerte de RAMBO e indisciplinado militar con las chulescas trazas del CAPITÁN KIRK, capaz de sobrevivir en ambientes extremos gracias a su fe en sus habilidades (y su bayoneta), hace sobre cómo la molicie de lo maquinal (o esto virtual que ahora permite contactar con un peruano, por ejemplo) estaba adormeciendo/ablandado al ciudadano, restándole iniciativa, arrojo. Es la idea de WALL-E, una población atrofiada en sus sillones flotantes, incapaz hasta de andar ya. Su dependencia de las máquinas estaba hurtándoles el amor propio. Belows exige una formación donde los soldados hagan mucho más que apretar botones y ver ensuciarse a los robots. Eso motiva el relato: ante una calamidad y una “sublevación” de las literales máquinas andantes/parlantes, la Humanidad prefiere sucumbir.

Lo que Belows y su atractiva compañera descubren en Khator sobre la sublevación de las máquinas tiene mucho de infantil-asimoviano, como es por completo incongruente el motivo por el cual esos robots (esclavos que debían edificar la colonia humana) mutilan a los humanos que aterrizan en Khator buscando noticias. ¿Para qué necesitaban esos órganos, si no les iban a proporcionar una mayor comprensión del Cosmos, o sí mismos, no les haría evolucionar? Los robots descritos son clásicos artefactos, sin pasiones o deseos de mejora, excepto la concerniente a su mayor eficacia laboral.

No estaban hechos para socializar, y menos a ese nivel.

viernes, 15 de mayo de 2026

EL PRIMER CABALLERO — EL CAMELOT DE MATTEL

 

Afiche. Deja LANCELOT su ropa de
HOMBRE VERDE del bosque para
embutirse en coraza y reglamentos de
Caballería que le parecen moás.
Mas... ¡lo que sea por ventilarse a
GINEBRA ante ARTURO mismo!


Ésta puede ser de las más pésimas versiones del Mito Artúrico. La de GUY RITCHIE me desconcertó por ese batiburrillo de aventuras medievales con RESERVOIR DOGS. Empero de ésta, poco me convence. Empezando por RICHARD GERE (¡qué rabia de tío!) que cultiva como pocas veces su imagen de pasota gigoló chulesco perdonavidas/matasietes, matándolas despacio con su canción, dixit ROBERTA FLACK.

Inquina personal aparte que siento por Gere, la película es un despropósito ensamblado con fragmentos salvajes del ROBIN HOOD de KEVIN COSTNER con una atracción de feria (lo de la máquina invencible-derrota-sietemachos es espantoso. Su misma complejidad, considerando la muy oscura época que desarrolla la trama, haría a su propietario decir: Ahí se queda; el simple trabajo de desmontarla, volviendo a encajarla para que funcione correctamente, ¡me arruinaría!) propia de la sala de entrenamiento de los X-MEN y un castillo de Camelot construido con esa resina que cubre algunas fachadas para que la lluvia no cale. Y luego los propios Caballeros de ARTURO, fashion totales con su molona hombrera y la sensación de que son Legos andante-parlantes de una pulcritud e inquebrantable moralidad que les vuelve repelentes por esa presunta integridad.

Sospecho que SEAN CONNERY detestaría este mamotreto, cuyo único punto apreciable es MELEAGRANT, el primer caballero de una elite “diseñada” para llevar justicia a esos indómitos pagos de la lluviosa Albión, saqueada por los vikingos o los normandos que quisieran atravesar mar para “visitarlos”, celtas y pictos aparte. Roma marchó; os la apañéis como podáis, exclamaría el Emperador de turno.

MELEAGRANT, el primer Caballero de la Orden
de la Mesa Redonda. Muy pronto se pasó al
Reverso Tenebroso; paga más

[Compite en nefanda calidad esta con REY ARTURO, grosera e inefable mezcla de LOS SIETE MAGNÍFICOS y LOS SIETE SAMURAIS en tiempos de… Arturo.]

La bibelot JULIA ORMONT cumple su papel de la etérea GINEBRA, ejemplar reina que “corona” a Arturo con LANCELOT (Gere) para cumplir el aciago destino que macula la impecabilidad del Mito Artúrico, mito interesante donde los haya por esto; frente a radiantes concepciones de nobles héroes y prodigiosas gestas donde la castidad, la lealtad, el valor y la galantería priman, el Mito Artúrico está contaminado desde el origen.

Los más nobles y entregados contemplan cómo
Lancelot se junta a su banda de quijotes ingleses.
De diseño HUGO BOSS o poco menos vestidos

UTHER (según EXCALIBUR, la definitiva; la que mide a todas, pasadas, presentes, futuras) engendra a Arturo presa de un bestial arrebato carnal, provocando encima la muerte del esposo de IGRAYNE. MERLIN es un druida intrigante que trama durante lustros para poner a Arturo en el trono como esperanza de un reino celestial de justicia y pax en Inglaterra. Arturo es sin embargo bastardo; no es un candidato tan limpio como debiera según el canon. Ya van tres: Uther, lúbrico; Merlin conspirador; Arturo impuro. Rematan la faena Lancelot y Ginebra, inmersos en un amartelamiento que derruirá Camelot, ayudados por MORGANA LE FAY y su hijo (incestuoso de Arturo), MORDRED. El que se concibió como espejo de reyes y héroes de la violenta, fanática y miserable Edad Media estaba corrompido. ¿Ironía? ¿Reconocimiento de la bajeza de nuestra naturaleza, que por mucho que aspire a las estrellas, se refocilará en el fango?

Arturo muestra a Lancelot la base de su poder:
EXCALIBUR. Poca/ninguna resonancia tal arma
mágica tiene en esta historia. Sólo ayuda a añorar
la asombrosa épica de la de JOHN BOORMAN

Vuelvo con la Ormont, elemento destinado a lubricar sin más efecto la trama, donde un encanecido Arturo debe casarse con una que podría ser su hija, acosada por Meleagrant, muestra del brutal e intransigente noble feudal. Hombre que despreciaba las buenistas pamplinas de Arturo, está convencido de que el miedo es la fuerza que contiene y mueve al mundo. Y procura prodigarlo en todo acto, con aspiraciones imperiales que empiezan por poseer Camelot, previa derrota del pamplinas de Arturo, y luego establecer una casi perpetua Era Oscura acorde con los auténticos instintos del Hombre.

El Mito Artúrico tiene bastante de hechicería; esta cinta lo elimina, como friega a Merlin, Morgana y Mordred, la mítica de Excalibur. Sus autores quizás pensaron que podrían recrear la cosa a un nivel “más actual” quitando claves del Mito. El resultado fue… un castillo de EXIN CASTILLOS, varios fashions y acrobacias propias de SPIDER-MAN.

El malhadado romance
que arruinará Camelot y
el sueño que prometía en tan
Oscura Turbulenta Época

viernes, 8 de mayo de 2026

LOS NIBELUNGOS — EL REY QUE NO VENGARON SUS GUERREROS

 

Portada edición española. Tengo la
impresión que su rareza puede ser
de las que den dinero... o nada valga.
Es estridente la reunión de entes
paganos con cristianos; lo peor:
sus notables incongruencias.
Por cierto: lo editaron con permiso
expreso de la diócesis gaditana

SILVIO CHIERIGHIN lo reconoce en el prólogo, poniendo a su hijo de corta edad de testigo: no escribió una novela juvenil, sino para niños de entre ocho-diez años. La parte de fantasía e imaginación es adecuada para estimular los púberes intereses por las criaturas feéricas. Las carnicerías descritas en los capítulos finales rozan el desenfrenado gore, careciendo encima de moraleja o positivo mensaje didáctico, por mucho que el autor incluya un parrafito explicando que esto pasa cuando nos domina la irrefrenable codicia, esclavizándonos la ambición por adquirir más Más MÁS.

Por lo demás, sugiere este libro es suerte de adaptación del ciclo de óperas de RICHARD WAGNER del tema. No tengo muy claro si las leyendas flotantes que pudiera el autor haber ido conociendo/recogiendo acá/allá aportan légamo a su texto, o si es una sucesión de ocurrencias que encontró una forma de hilvanar apoyándose en secuencias de la vida de SIEGFRIED, manantial del mito de SAN JORGE y el DRAGÓN… o PERSEO, pues Siegfried posee también un casco que hace invisible.

En realidad, esta historia llena de (alarmantes) incoherencias tiene mucho más que ver con la mitología artúrica. Numerosos pasos recogidos en este libro recuerdan los de algunos más/menos nobles CABALLEROS DE LA TABLA REDONDA. Un ejemplo: conocemos cómo ARTURO heredó Excalibur, la cual primero poseyó su padre, UTHER, donada por MERLIN (aceptemos la versión de JOHN BOORMAN) para forjar un reino. El padre de Siegfried obtiene su espada de un modo similar a como la consigue Arturo. Cierta noche, ODÍN, disfrazado de Viajero, entrega a una festiva concurrencia una formidable espada la cual entierra en el tronco de un roble.

RICHARD WARNER, memorable
sobre todo por
LA CABALGADA
DE LAS VALKIRIAS y los prólogos
de las óperas de este ciclo que abren
EXCALIBUR. (Es que no he hallado
foto alguna del autor del libro.)

Será su dueño aquél noble o guerrero invitado a arrancar la espada del tronco y lo logre. El padre de Siegfried lo hace. Siendo traicionera la naturaleza de Odín, la víspera de una batalla reaparece para romper con su lanza la espada, condenado al padre de Siegfried a morir. Años más tarde, Siegfried encuentra las partes de la espada y amenaza a un avieso enano traidor del cual es amigo a ayudarle a forjarla de nuevo. Un poco en plan Mjolnir.

La centella le hace invencible, y junto con todos esos extraordinarios caracteres que le harían ilustre caballero de Camelot, se vuelve mítico. Además, bañado en la sangre de FAFNIR, el dragón dueño de un portentoso tesoro (el famoso oro de los Nibelungos) que le maldice por arrebatarle su fortuna, es invulnerable, como AQUILES, excepto en el punto donde HAGEN, el envidioso bizco cómplice del voluble rey GUNTHER, usa la misma tizona de Siegfried para asesinarle. Encima, el cabrón se regodea del hecho, restregando ante la virtuosa viuda (y hermana de Gunther) de Siegfried su cadáver.

KRIEMHILD (otra beldad de mito artúrico) tarda casi una década en querer vengarse, atreviéndose sólo tras haberse desposado nada menos que con ATILA, ese de la Historia más malo que la quina. ¡Pasmosa pirueta literaria para abducirnos hasta el desenlace!

Gay abundante narrativa al
respecto; a escoger una, esta
misma

Perjudica a un libro que abarca un amplio arco “histórico” sus incoherencias. Clamorosa: Siegfried y Kriemhild tienen un hijo, llamándolo Gunther. En correspondencia, Gunther bautiza a su vástago Siegfried. De estos infantes no se supo más. Siegfried reina sobre los Nibelungos, pueblo de una tierra neblinosa; enterados del vil asesinato de su rey, no toman ninguna represalia o iniciativa similar. Resignados, regresan a sus brumas restando allí, desapareciendo también del relato.

Aunque el italiano mantiene el interés y el pulso del relato, si no fuese por su semejanza con el mito artúrico y las bárbaras carnicerías descritas (ejércitos de veinte mil soldados aplastados por mil, o menos), esas incoherencias lo harían naufragar. Descoloca que Siegfried, de misa diaria, luego se alíe con criaturas de la mitología pagana. Se entrelazan ambos conceptos con una naturalidad propia de novela de MICHAEL MOORCOCK. El autor debió desarrollar la segunda, abrazar su origen legendario, dándole una completa naturaleza fantástica. Funcionaría, pues chirría ver a Dios y Odín compartir tarima…

viernes, 1 de mayo de 2026

EL SUPERPOLI — UN MILLÓN DE DÓLARE$ YA NO DA PARA TANTO, RIZZO

 

Afiche. Si de algo eran carnaza
estas películas, era de cine de
verano. Metrajes llenos de cortes
y arañones. Mas¡a disfrutar de
tortazos dados con manos como
palas!

Algo a resaltar de las películas que protagonizaron BUD SPENCER y TERENCE HILL es la de viajes que se pegaron; si no se recorrieron más de medio ancho mundo, poco faltó. Los comparas con parejas de nuestro cine, y mucha suerte si salían a Portugal o Francia. Me refiero a cuando filmaban los TRINIDAD y similares.

Sin duda imperaron en esas comedias ambos italianos. Los ochenta (curiosamente) les dieron decadencia. BANANA JOE es más por la voluntad que quieras echarle por ser de Bud Spencer que otra cosa; Terence Hill hizo aquella patochada de DON CAMILO (inexpresable comparada con la de FERNANDEL) y le cogió el gusto a la sotana; rodó en la TV series de curas, y repugnaba verlo evangelizar tonterías apostólicas. Pagaban los curas, es cierto. No iban a hacer una serie de un proxeneta y otros yonquis. Conviene admitirlo. Pero… ¡qué sermones! De hacerte apóstata de la próstata.

Supieron explotar sus talentos como confirma esta primera entrega de las aventuras del COMISARIO Rizzo. Perpetuaban los estereotipos de los filmes que les habían hecho archifamosos (como PAR-IMPAR), o sea: aplicamos guantazos shaolin a troche y moche, o cuando la melé se echaba encima del robusto Bud Spencer los hacía salir volando al desencadenarse el gigante. Y seguir dando mamporros para rematar la faena.

El nuevo comisario jefe y RIZZO no cesarán de
tener desencuentros. Los métodos de ambos son
diametralmente opuestos

El Superpoli relata las andanzas de un contumaz aunque sui generis comisario de Nápoles (patria chica de Spencer) que aplica el código a su manera, como entiende a quienes debe aplicarlo. Sus métodos moderan la violencia en Nápoles. Los delincuentes (Camorra, mafia de baja intensidad) le respetan como hombre de palabra y honor. Todo funciona de alguna manera. Rizzo no empapela por pequeños delitos; a cambio obtiene delincuentes dispuestos a colaborar con él.

Hasta que llegan las drogas marsellesas a Nápoles. Por esto, El Superpoli se vincula con otro éxito de entonces: THE FRENCH CONNECTION, a la que emula bastante. Salvo que el determinante “método Rizzo” resuelve el problema, cosa harto fantasiosa. Rizzo lo deja claro a sus sospechosos habituales: los marselleses van a por todas, contaminarán la ciudad, la Interpol os acosarán sin tregua, la violencia se desatará incontrolable por Nápoles, y no sólo no podréis obtener un puesto en su organigrama, porque ya han cubierto su plantilla con nuevas generaciones de criminales locales: os eliminarán, les deis o no motivos. Ante la disyuntiva: deciden aliarse con Rizzo, limpiando las calles antes de que las calles les frieguen a ellos.

Siempre hay un fortachón dispuesto a medirse con
el hercúleo Rizzo, quien le pone en su lugar

Hay un intenso elemento dramático en la cinta, junto a un mensaje. El dramático es que la droga, que en los setenta tenía su glamour y de la cual se ignoraba casi todo, empezaba a infiltrarse entre la población y tu hijo podía ser el próximo enganchado. Cosa que pasa en el entorno de Rizzo. El mensaje es que estaba previniendo al espectador de la inminente amenaza y emplear la mano dura con el asunto. Evitar influenciarse por izquierdistas Propagandas y otros esperpentos psicodélicos del LSD sesentero BEATLE. La droga enferma, daña, mata. Al consumidor, a sus víctimas, a ti.

El formidable negocio es imparable: negarlo es ingenuo y peligrosísimo. Corrompe gobiernos (este nuestro; ¿por qué sino tolera atraquen narcolanchas en la Torre del Oro? Porque el Gobierno lo ha pactado en secreto con MOJAMEDLANDIA, que le extorsiona de diversos modos) y numerosos estratos de influencia. 

Las calles de Nápoles serán campo de batalla contra
el narcotráfico marsellés, muy pujante esos años

Mas legalizarla es un error descomunal. Tendremos una población yonqui que encima se arrastrará por conseguir la nueva droga de diseño ideada por los narcos, quienes ¿de veras creeréis permanecerán inactivos permitiendo les arrebaten un negocio milmillonario? Si para mantenerlo no emplean la violencia (NarcoMéjico es el paradigma), lo recuperarán creando un tal estupefaciente que nadie desdeñará, menos un colgao. ¿Otra legalización, entonces?

La única solución es la preventiva educación. Y mano dura cuando toque, ¿eh, Rizzo?