domingo, 9 de julio de 2017

THE WARRIORS – LOS AMOS DE LA NOCHE — ¿Y DE SU FUTURO?

Afiche. Parece, no obstante,glorificar la
violencia de los estratos deprimidos de
la Sociedad
Película de WALTER HILL que se encuadra en lo que definen como “viaje del héroe”, o sea: emprender un desplazamiento (de la Tierra a Barsoom, o cualquier exótico paraje que DOC SAVAGE hallaba) durante el cual el protagonista no sólo pisa nuevas tierras, sino también senderos internos donde su carácter, se espera, evoluciona.

Nueva concepción de sí arraiga en su mente, mientras parte a sablazos incontable cantidad de Terribles Trasgos o siniestros caballeros oscuros. Se unen dos grandes clásicos de la narración, el de la venganza aparte: el argumento per se (el viaje) y el héroe, que debe servirnos de ejemplo moral, conducta, elemento de superación de nuestras trabas cotidianas y problemas anejos.

Si él pudo, lo conseguiré yo, pretenden adoctrinarnos. Pero sucede que: el héroe suele ser un poderoso individualista (algo mal visto hoy día) destinado a destacar de todas-todas. Y la Sociedad la compone una cada vez más nutrida cantidad de mediocres y gente que comprende que mejor eres invisible, porque la masa de mediocres piensa brearte de lo lindo como despuntes. Las envidias personales o laborales, la insidia de los rumores, sutiles ODIOS, todo eso, empiezan a trabajar contra el que destaca.

Eso: pasa inadvertido. Aunque poseas la capacidad de levantarte un poco por encima de la media. La admiración que dicen sentir por personas así: es efímera. Traicionera.

Este tío en plan mesiánico pretendía crear un poderoso
submundo de bandas que derrocase al Gobierno y lo demás
Pero lo que interesa: esta cinta. Hill rueda, basado en una novela que se supone rompedora en su momento, un arduo viaje por lo caótico de Nueva York. Muestra una visión desencantada de la Ciudad Que Nunca Duerme. Está plagada de tribus urbanas que han meado por las distintas esquinas de lo que estiman su territorio y las fuerzas del orden parecen incapaces de eliminarlas.

Enseña asimismo una urbe sucia, desatendida, violenta, decadente, con servicios sociales deficientes mientras las estampas habituales de los poderosos skylines siguen tapando la mugre del entorno. Las bandas descritas en el filme, pintorescos personajes a un paso de las viñetas, víctimas de un exacerbado Complejo de Peter Pan, parecen ser realmente no sólo amos de la noche, sino de todo momento del día.

Pero este menda  y sus macarras tienen otro plan
Una amilanada población contempla el auge de este poderío tribalpunk hasta el punto de evitar enfrentarse a quienes no tienen escrúpulos de acuchillarte porque la cárcel supone hasta distinción honorífica para ellos y el resto de la banda. Un fulano, en plan el DUQUE de Nueva York de 1997… RESCATE EN NUEVA YORK (hay ciertos paralelos entre ambas producciones), pretende aglutinar/liderar a todos esos salvajes encauzando de forma “productiva” la fuerza que desperdician combatiéndose entre sí. Mas lo matan, imputan su asesinato a Los Warriors, quienes se las ven y desean por la jungla pétrea neoyorkina para regresar a su territorio, donde, a salvo ya… son los amos.

THE WARRIORS en su territorio. Ahora que lo pienso,
este filme fue borrador para otro de HILL sobre bandas:
CALLES DE FUEGO. Le pone el tema, al cineasta
Me pregunto: un plantel de juventud aseguran compone la banda. Dentro de una Sociedad que, pese a todo, insta a progresar, sentar cabeza, tener hijos, hipoteca y monovolumen… ¿qué va a ser de Los Warriors cuando maduren? Por ahora presumen de chupa de cuero y de dar hostias. Mas ¿mañana? ¿Qué serán?

¿Despojos carcelarios que lamentan sus oportunidades derrochadas? ¿Carcamales comido por las nuevas generaciones, más agresivas? ¿Qué anima a estos tíos, en el fondo? Los Warriors son unos fracasados muertos de miedo con la idea del futuro. Pelean duro hoy (y por muy poco, o nada) para… ¿qué? ¿Qué legarán? ¿Qué les sustentará cuando tengan cuarenta? ¿Un conjunto de anécdotas? ¿O un trabajo mísero, que acabará deprimiéndoles aún más? Eso valoro de esta película, ese desperdicio de vida y recursos, no su atrezzo salvaje tribalpunk tan llamativo para la crítica de su época.