jueves, 1 de agosto de 2019

LA SOCIEDAD BURKA — O LA INTOLERANCIA NEOFEMIPURITANA

Pues sí que es una jodida mierda; las
espléndidas estáis en peligro de
extinción, a este paso y criterio

Más allá de lo que muestre la noticia, qué razones aduzcan (sólo he visto una de verdad de peso: la falta de peso de las modelos, que hemos pasado de un esplendor lozano un tanto curvilíneo a jóvenes que parecen reclusas de Austchwiz), esto evidencia un síntoma preocupante de una Sociedad cada vez más enferma, acomplejada y aterrorizada con la parte más nefasta del Feminismo, eso que podemos llamar femiMARX o feminazismo. A gusto del lector queda.

Hay un verdadero-salvaje deseo de ocultar la belleza por parte de los más estridentes elementos de ese movimiento y sus confluencias, los Hombres Menstruales que lo apoyan. Tíos que ODIAN ser varones. Aquí vamos entrando en el terreno de las fantasías más/menos eróticas. Se deleite uno más/menos con los hermosos acabados que brinda la lencería. La belleza femenina ha pasado a convertirse, de algo natural, admirable, apreciable, codiciado, en una especie de arma abstracta de opresión machista jaleada por ese vocinglero (femi)mcchartismo con regla que es METOO, que ha empezado una Caza de Brujas que acabará desvirtuando una acción que perseguía la dignificación para transformarlo en una cruzada fanática abominable.

Quienes más piden este tipo de exhibiciones de hermosura y fantasía desaparezcan son las Feministas Feas. Lesbianas inconfesas que no se atreven a admitir su sexualidad mas tampoco pueden copular con hombres pues les repugnan. Al no ser una ni otra cosa, pero con ganas de follar, deciden joder del mejor/único modo que saben/pueden: cargándose cosas como este desfile, que puede ser más ñoño e inofensivo de lo que alguna exaltada o menstrual-macho quiera denunciar.

Lo de la escualidez de las modelos, me lo creo.
Da grima mirar tanto hueso bajo el pellejo. Pero
lo que está en verdad en peligro es que imágenes
como esta (u obras de arte más centenarias)
desaparezcan al estimarlas una aberración
sexista. ¿Hasta el contenido de nuestras
fantasías sexuales va a estar regulado por el
Feminismo Rampante?
Primero, fue el cuadro de Manchester. Luego, fuera las chicas de las carreras de fórmula 1 (por hermosas, claro). A continuación, los piropos (los bonitos, señalo, no las borderías). Después, prohibir CAPERCITA ROJA.  Ahora, el desfile de Victoria Secrets. Lo próximo a suprimir, ¡por supuesto!, es el porno. Y una vez lo abatan, el Arte lo siguiente será. En todas sus manifestaciones. Porque esto será machista, aquello será sexista, lo de más allá, violencia de género. Y todo ¡porque lo mando YO!

Lo más curioso es que esta oleada de neopuritanismo no viene de los puritanos clásicos (que se apuntarán por sus memeces a la movida, descuidad), sino de sectores que se hartan de berrar contra la censura, las dictaduras y demás prohibiciones (que son malas, arguyen), aunque las están imponiendo a todo vapor. Este neopuritanismo viene de la Xquierda progre, quienes presuntamente más vigilan la libertad, el respeto, la tolerancia.

‘Libertad’ bajo su férula; ‘tolerancia’ bajo su látigo. Esto es. Bajo sus predicamentos.

¿Cuánto falta para que esto deje de publicarse
y se considere ofensivo? Creo que tres pasos.
¿Qué va a reemplazarlo? Me aterra hasta
suponerlo. ¿Se eclipsa la imaginación? ¿Es el
fin de la creación en libertad por pretextos sin
fundamento, o exageraciones?
Persiguen imponer una Sociedad Burka; que condene, oculte, satanice, la belleza. Aun la fantasía. Estime lo hermoso estigma machista y no regalo para la vista. Quieren echarnos encima el trapo negro incluso para eclipsar nuestros pensamientos, que deberemos esconder, o mejor, reprimir, mientras ellos se explayan en un concurso total de tonterías y majaderías que, se presumen, son en verdad “libertarios”. Su lema: Opina lo que quieras, siempre que sea lo que YO opino.

Ahora mismo, en el más recóndito rincón del Tercer Mundo (o quizás no tan lejos), una adolescente es violada, o vendida, o vejada, o esclavizada, y NADIE de toda esa patulea dice NADA. Todos los/las ‘bienpensantes’ que aplauden la decisión de eliminar esta cándida bobada de la lencería no tienen empero una palabra de denuncia para esa atroz situación. El mal está en leer PLAYBOY. Nunca en ese tráfico de personas.