viernes, 6 de febrero de 2026

MI ROBOT, MI CHICA Y YO — LOS ESTEREOTIPOS, LOS ESTEREOTIPOS…

 

Sospechaba se trataba de una parodia
o similar; la jeta del menda lo augura:
La que me ha caído, con el SANSÓN
ese del fondo en bolas, y la pava de una
teleserie mejicana... Pues, no

GLENN PARRISH (pseudónimo, ya sabemos) desperdicia una tremenda baza en esta novelita “de a duro” que respeta el canon argumental referido en ocasiones previas: la tía buena en peligro, el viaje a tres mil años luz, una amenaza más/menos inquietante en ese planeta, el victorioso retorno con martelo más/menos tórrido (estilo Disney preWOKE).

Esa baza supo explotarla con completo (y arrollador) éxito FRITZ LEIBER en LOS CEREBROS PLATEADOS; me refiero al robot del relato, ARCHER. Unas veces se pasa de listo y otras de castrado artefacto de SANDIOS ASIMOV, cuya parola es de redicho criado o valet victoriano con su señorito.

La primera impresión que desprende esta novela es que será humorística, que Parrish usará una refinada ironía sarcástica para su fábula. El título corrobora esta sensación. Mas nos defrauda. Luego, la lectura sugiere que el relato es la primera corrección del borrador original, no hubo más revisión. Ciertos pasajes contradicen otros.

Arranca la cosa cuando la flapper-en-peligro, TITANIA (ahí va nada), con su look punk, aparece en las oficinas de GUY GARDEN (cuántas veces leí GADNER, el GREEN ARROW metepatas), private detective (que come chocolate y fuma en su balcón), que hereda la amplia reputación de su padre, para exponerle la cuita que requiere solicite sus servicios de aventurero estelar a prueba de fracasos.

Habla de su abuelo Titania, ido a un remoto planeta de complicada ubicación, a localizar …, así se refieren durante esas páginas al elemento que tanta codicia despierta en este lado de la Galaxia. Parrish no concreta de qué se trata, y piensas comentan de un valioso mineral o riqueza afín que merece todo sacrificio.

GLENN PARRISH (pseudónimo) con
apariencia de DR. EGON SPENGLER..
Por prolífico, en lo literario y los alias,
el hombre no quedó

Acaba siendo una sustancia líquida que frena la vejez y brinda una quasiinmortalidad. El abuelo de Titania, harto del líquido regenerador, ahora domina despótico un planeta semideshabitado, pues un virus liquidó a casi toda la población, pocos años antes.

Una clave que repiten algunas de estas obras es que los protagonistas descubren un delta montaraz de la población primitiva. Por alguna razón prefiere apartarse de la HITECH global de la que gozan (o subyuga) al resto de sus compatriotas, y viven como JEREMIAH JOHNSON en una selvática zona montañosa.

Una delirante secuela de hartarse del líquido milagroso es que metaliza los órganos. Y más: si sufres una herida o mutilación, no mueres. La agonía perdura, como descubre el malo del relato (sólo de boquilla; es más un codicioso que ignoró el peligro, como la femme fatale que le sirve de sicario/engatusadora/aliada, atracándose ambos del líquido). Debe aniquilar a sus malheridos secuaces con un lanzallamas.

Los expertos en estos rollos inmediatamente destacamos sus puntos fuertes y débiles. El débil principal de esta novela es Archer, ya dije. En la de Leiber, el fuerte es SHANE GORT, muy similar al BENDER de FUTURAMA. Archer podía ser el insidioso y pícaro PEPITO GRILLO de Garden, efectuando morbosas insinuaciones u observaciones jocoso/sarcásticas sobre la naturaleza humana. Parrish prefiere hacerle otro almidonado ROBBIE con lo de “el señor dirá”, “el señor sabrá”, “como el señor ordene” y la murga del circuito, lo que definimos programación.

Otra de las tantas obras que firmó.
Creo no se presta la suficiente atención
y crédito a esta producción literaria,
con sus luces y sombras, por desdenes
de las arrogante elites literarias. Han
luchado por arrinconar esta labor por
ser evasión sin pretensiones, en vez de
aburridos dramones insustanciales


El ejemplo de sus anomalías resalta cuando explora por su cuenta la pirámide de esqueletos, sin informar a Garden del resultado de su bureo, cosa que, por su alarmante carácter, debiera haber hecho apenas regresó al campamento, no tras el desayuno.

Cosa que encuentro cada vez más irritante en estas novelitas es la parvedad de detalles sobre urbes, por ejemplo, o las naves. Y no me refiero a extensas descripciones prolijas. ¿Tan oneroso era decir: los magníficos edificios de vertiginosa altura poseían lo más pujante en materiales de edificación? Titania y Garden parece viven en skylines. La idea que Parrish implanta es la de que describe su barrio, doscientos años después, con alguna vistosa “novedad”.

Esto suponía una línea, o dos; que en otras cosas sobraban verbos e hipérboles.