viernes, 1 de mayo de 2026

EL SUPERPOLI — UN MILLÓN DE DÓLARE$ YA NO DA PARA TANTO, RIZZO

 

Afiche. Si de algo eran carnaza
estas películas, era de cine de
verano. Metrajes llenos de cortes
y arañones. Mas¡a disfrutar de
tortazos dados con manos como
palas!

Algo a resaltar de las películas que protagonizaron BUD SPENCER y TERENCE HILL es la de viajes que se pegaron; si no se recorrieron más de medio ancho mundo, poco faltó. Los comparas con parejas de nuestro cine, y mucha suerte si salían a Portugal o Francia. Me refiero a cuando filmaban los TRINIDAD y similares.

Sin duda imperaron en esas comedias ambos italianos. Los ochenta (curiosamente) les dieron decadencia. BANANA JOE es más por la voluntad que quieras echarle por ser de Bud Spencer que otra cosa; Terence Hill hizo aquella patochada de DON CAMILO (inexpresable comparada con la de FERNANDEL) y le cogió el gusto a la sotana; rodó en la TV series de curas, y repugnaba verlo evangelizar tonterías apostólicas. Pagaban los curas, es cierto. No iban a hacer una serie de un proxeneta y otros yonquis. Conviene admitirlo. Pero… ¡qué sermones! De hacerte apóstata de la próstata.

Supieron explotar sus talentos como confirma esta primera entrega de las aventuras del COMISARIO Rizzo. Perpetuaban los estereotipos de los filmes que les habían hecho archifamosos (como PAR-IMPAR), o sea: aplicamos guantazos shaolin a troche y moche, o cuando la melé se echaba encima del robusto Bud Spencer los hacía salir volando al desencadenarse el gigante. Y seguir dando mamporros para rematar la faena.

El nuevo comisario jefe y RIZZO no cesarán de
tener desencuentros. Los métodos de ambos son
diametralmente opuestos

El Superpoli relata las andanzas de un contumaz aunque sui generis comisario de Nápoles (patria chica de Spencer) que aplica el código a su manera, como entiende a quienes debe aplicarlo. Sus métodos moderan la violencia en Nápoles. Los delincuentes (Camorra, mafia de baja intensidad) le respetan como hombre de palabra y honor. Todo funciona de alguna manera. Rizzo no empapela por pequeños delitos; a cambio obtiene delincuentes dispuestos a colaborar con él.

Hasta que llegan las drogas marsellesas a Nápoles. Por esto, El Superpoli se vincula con otro éxito de entonces: THE FRENCH CONNECTION, a la que emula bastante. Salvo que el determinante “método Rizzo” resuelve el problema, cosa harto fantasiosa. Rizzo lo deja claro a sus sospechosos habituales: los marselleses van a por todas, contaminarán la ciudad, la Interpol os acosarán sin tregua, la violencia se desatará incontrolable por Nápoles, y no sólo no podréis obtener un puesto en su organigrama, porque ya han cubierto su plantilla con nuevas generaciones de criminales locales: os eliminarán, les deis o no motivos. Ante la disyuntiva: deciden aliarse con Rizzo, limpiando las calles antes de que las calles les frieguen a ellos.

Siempre hay un fortachón dispuesto a medirse con
el hercúleo Rizzo, quien le pone en su lugar

Hay un intenso elemento dramático en la cinta, junto a un mensaje. El dramático es que la droga, que en los setenta tenía su glamour y de la cual se ignoraba casi todo, empezaba a infiltrarse entre la población y tu hijo podía ser el próximo enganchado. Cosa que pasa en el entorno de Rizzo. El mensaje es que estaba previniendo al espectador de la inminente amenaza y emplear la mano dura con el asunto. Evitar influenciarse por izquierdistas Propagandas y otros esperpentos psicodélicos del LSD sesentero BEATLE. La droga enferma, daña, mata. Al consumidor, a sus víctimas, a ti.

El formidable negocio es imparable: negarlo es ingenuo y peligrosísimo. Corrompe gobiernos (este nuestro; ¿por qué sino tolera atraquen narcolanchas en la Torre del Oro? Porque el Gobierno lo ha pactado en secreto con MOJAMEDLANDIA, que le extorsiona de diversos modos) y numerosos estratos de influencia. 

Las calles de Nápoles serán campo de batalla contra
el narcotráfico marsellés, muy pujante esos años

Mas legalizarla es un error descomunal. Tendremos una población yonqui que encima se arrastrará por conseguir la nueva droga de diseño ideada por los narcos, quienes ¿de veras creeréis permanecerán inactivos permitiendo les arrebaten un negocio milmillonario? Si para mantenerlo no emplean la violencia (NarcoMéjico es el paradigma), lo recuperarán creando un tal estupefaciente que nadie desdeñará, menos un colgao. ¿Otra legalización, entonces?

La única solución es la preventiva educación. Y mano dura cuando toque, ¿eh, Rizzo?