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| Afiche. Si de algo eran carnaza estas películas, era de cine de verano. Metrajes llenos de cortes y arañones. Mas¡a disfrutar de tortazos dados con manos como palas! |
Algo a resaltar de las películas que
protagonizaron BUD SPENCER y TERENCE HILL es la de viajes que se pegaron; si no
se recorrieron más de medio ancho mundo, poco faltó. Los comparas con parejas
de nuestro cine, y mucha suerte si salían a Portugal o Francia. Me refiero a cuando
filmaban los TRINIDAD y similares.
Sin duda imperaron en esas comedias ambos
italianos. Los ochenta (curiosamente) les dieron decadencia. BANANA JOE
es más por la voluntad que quieras echarle por ser de Bud Spencer que otra cosa;
Terence Hill hizo aquella patochada de DON CAMILO (inexpresable comparada
con la de FERNANDEL) y le cogió el gusto a la sotana; rodó en la TV series de
curas, y repugnaba verlo evangelizar tonterías apostólicas. Pagaban los curas,
es cierto. No iban a hacer una serie de un proxeneta y otros yonquis. Conviene
admitirlo. Pero… ¡qué sermones! De hacerte apóstata de la próstata.
Supieron explotar sus talentos como
confirma esta primera entrega de las aventuras del COMISARIO Rizzo. Perpetuaban
los estereotipos de los filmes que les habían hecho archifamosos (como PAR-IMPAR),
o sea: aplicamos guantazos shaolin a troche y moche, o cuando la melé se echaba
encima del robusto Bud Spencer los hacía salir volando al desencadenarse el
gigante. Y seguir dando mamporros para rematar la faena.
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| El nuevo comisario jefe y RIZZO no cesarán de tener desencuentros. Los métodos de ambos son diametralmente opuestos |
El
Superpoli relata las
andanzas de un contumaz aunque sui generis comisario de Nápoles (patria
chica de Spencer) que aplica el código a su manera, como entiende a quienes
debe aplicarlo. Sus métodos moderan la violencia en Nápoles. Los delincuentes
(Camorra, mafia de baja intensidad) le respetan como hombre de palabra y honor.
Todo funciona de alguna manera. Rizzo no empapela por pequeños delitos; a
cambio obtiene delincuentes dispuestos a colaborar con él.
Hasta que llegan las drogas marsellesas a
Nápoles. Por esto, El Superpoli se vincula con otro éxito de entonces: THE
FRENCH CONNECTION, a la que emula bastante. Salvo que el determinante
“método Rizzo” resuelve el problema, cosa harto fantasiosa. Rizzo lo deja claro
a sus sospechosos habituales: los marselleses van a por todas, contaminarán la
ciudad, la Interpol os acosarán sin tregua, la violencia se desatará incontrolable
por Nápoles, y no sólo no podréis obtener un puesto en su organigrama, porque
ya han cubierto su plantilla con nuevas generaciones de criminales locales: os
eliminarán, les deis o no motivos. Ante la disyuntiva: deciden aliarse con
Rizzo, limpiando las calles antes de que las calles les frieguen a ellos.
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| Siempre hay un fortachón dispuesto a medirse con el hercúleo Rizzo, quien le pone en su lugar |
Hay un intenso elemento dramático en la
cinta, junto a un mensaje. El dramático es que la droga, que en los setenta tenía
su glamour y de la cual se ignoraba casi todo, empezaba a infiltrarse
entre la población y tu hijo podía ser el próximo enganchado. Cosa que pasa en
el entorno de Rizzo. El mensaje es que estaba previniendo al espectador de la
inminente amenaza y emplear la mano dura con el asunto. Evitar influenciarse
por izquierdistas Propagandas y otros esperpentos psicodélicos del LSD
sesentero BEATLE. La droga enferma, daña, mata. Al consumidor, a sus
víctimas, a ti.
El formidable negocio es imparable: negarlo es ingenuo y peligrosísimo. Corrompe gobiernos (este nuestro; ¿por qué sino tolera atraquen narcolanchas en la Torre del Oro? Porque el Gobierno lo ha pactado en secreto con MOJAMEDLANDIA, que le extorsiona de diversos modos) y numerosos estratos de influencia.
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| Las calles de Nápoles serán campo de batalla contra el narcotráfico marsellés, muy pujante esos años |
Mas legalizarla es un error descomunal. Tendremos una población yonqui que encima se arrastrará por conseguir la nueva droga de diseño ideada por los narcos, quienes ¿de veras creeréis permanecerán inactivos permitiendo les arrebaten un negocio milmillonario? Si para mantenerlo no emplean la violencia (NarcoMéjico es el paradigma), lo recuperarán creando un tal estupefaciente que nadie desdeñará, menos un colgao. ¿Otra legalización, entonces?
La única solución es la preventiva educación. Y mano dura cuando toque, ¿eh, Rizzo?



