viernes, 19 de junio de 2026

EL PADRINO — GLORIFICANDO AL SICILIANO

 

Entre tantas, esta misma. Es
curioso: cuando ves antes una
película basada en una novela,
la imagen en memoria es la del
actor que encarna al protagonista;
el PADRINO de la historia no se
parece mucho a BRANDO

Una desasosegante impresión que desprende esta (clásica) novela de MARIO PUZO (guionista del primer SUPERMAN —desconcertante encargo; Puzo ya estaba vinculado al hampa; ¿era el adecuado para contar la historia de un opuesto al lumpen?—) sobre la Mafia es que parece aprobar sus actividades. Ubica en un venerado pedestal a VITO CORLEONE, respetado personaje reposado, de notable sapiencia, genio visionario, auténtico perspicaz estadista. Puzo alude a las acciones de extorsión, violencia, prostitución, drogas y asesinatos considerándolos “gajes del oficio”. Establece un peculiar paralelismo con los Estados, estimando a la Mafia un Estado dentro del Estado, con el cual actúa en simbiosis, ¿eh, LUCKY LUCIANO?

Corleone mima a sus jueces y políticos sabiendo le devolverán el ineludible favor que les hace; tiene una fórmula incluso conciliadora: le haré este favor, confiando que algún día me lo devolverá, empero ese día quizás nunca llegue. No; el astuto Padrino sabe que ese día llegará inevitablemente, como la muerte y los impuestos, y por eso lo hace.

Una chuminada puede irritarle por el hecho de que el peticionario puede resolverlo solo. El Padrino está para los asuntos de calibre 90, aun de sangre, consiguiendo encadenar a su voluntad al que pide. Lo hará con mucha política, gentil verbo limpio, causando al que pide culpabilidad de negarse cumplir su palabra. Puzo apoya el Imperio Corleone en dos pilares: la lealtad y la omertá (no sé qué fuentes consultó para establecer esos cánones —me da pereza mirarlo en Gloogle; me gusta más especularlo—).

MARIO PUZO; desde este ángulo, se
parece a MARLON Brando; ignoro las
fuentes en que basó su relato (novela que
no destaca por uin incisivo estilo), empero
la glorificación de la Mafia es patente

Nadie del entorno del Padrino osaría romper esos basamentos; procura Corleone Padre rodearse de gente que sabe jamás quebrantarán esos principios. Para quien lo haga, tiene para arreglarlo al escalofriante LUCA BRASI, cuya muerte fue demasiado compasiva para alguien tan despiadado.

Puzo envuelve con una atmósfera seductora “su” Mafia, una Mafia caballerosa, de  honorables, donde la palabra dada es patrón oro absoluto. Les escusa tanto las canalladas como las kanalladas. Legitima la extorsión, la prostitución, el latrocinio, el asesinato. El que debe morir lo merece. ¿Cómo empieza la novela? Con un atropello judicial y un ofendido padre que pide al Padrino la justicia denegada en los tribunales. Al concederla, pone al lector de parte de Corleone. Es sensible al dolor. Se erige Corleone señor feudal con poder sobre vidas, muertes y haciendas. El orden, la única autoridad a respetar, es la que dimane del Padrino, consolidado gracias a su vasta red de deudores.

Puzo pienso obró así obligándonos a contrastar el Estado con el Imperio Corleone (‘limpio’, comparado con las restantes Familias). El Gobierno extorsiona mediante los impuestos; facilita protección gracias a la policía, o la quita dictando aberrantes sentencias; ordena muramos implicándose en guerras; proporciona el ocio a nuestra elección… si le rinde beneficio. A placer, lo cancela. Contrastándolos, ¿los Corleone son tan malos? Son el “intra-Estado”, cercano a ti porque los ves desde tu balcón (LOS SOPRANO), no en la TV. Toda una construcción fantasiosa que, fallecido Vito, el pequeño MICHAEL entronizado empieza a cambiar.

Claro, hubo película. No me
convence la frialdad como
MICHAEL CORLEONE afronta
la vendetta por la muerte de su
esposa, APOLLONIA, que más
semeja un pegote que un amor

Soporta los principales estándares, que modifica conforme pasa el tiempo y evoluciona la Sociedad. Los valores pre Segunda Guerra Mundial valieron hasta Corea, por poner. El nuevo Imperio Corleone, pese a desear Michael unos Corleone respetables, fuera de todo ese tóxico ambiente, debe mutar para retener su poder, ampliándolo incluso empleando el sadismo. Otras mafias surgen. Y necesita otras armas para combatirlos.

Como novela de mafiosos, obras como AMÉRICA y SEIS DE LOS GRANDES la superan. La inversión de los Corleone en Cuba o Las Vegas ignora nombres como BUGSY SIEGEL, MICKEY COHEN, MOMO GIANKANA o MEYER LANSKY, verdaderos calibres 90 de la época. ¿Incluirlos disolvía la ilusión de gentiles señores feudales como Puzo retrataba a los Corleone?

Secundarios como JOHNNY FONTANE o LUCY MANCINI… ¿de veras merecían esa relevancia? Y turbio sigue el asesinato de SONNY, pese a las explicaciones de Michael.