Hasta Septiembre, lectores. Empero, como
toca actualizar, dejo esta ligera digresión:
Hace días vi en FB un comentario de Alan Moore en que se despachaba de lo lindo contra
los superhéroes, tildándolos de infantilizadores fascistas (es de los oscargutanes que ven fascistas por doquier) y cuanto similar
se le ocurriera. Bueno, esto agotó mi paciencia con él. Versamos de un tío
que, gracias a los superhéroes, vive bien (al menos, es popular; antaño,
reverenciado al extremo de que le acosaron cuando fue al baño para que firmara
unos autógrafos). ¿O no ha guionizado a SUPERMAN, a BATMAN, a LA
COSA DEL PANTANO, a SUPREME, entre otros? Y aplicándoles su
inigualable sesudo estilo narrativo ilustrado, donándoles esos pasmosos giros
de guión y argumento que le “deificaron”, allá por cuando WATCHMEN, quienes
facilitaron que el público conociese su obra en 2000AD, o demás
particularidades de su genio.
Soslayo su singular vida privada. No me
incumbe ni compete. Aunque algunos de sus rasgos pueden hacernos intentar
comprender qué cuece esa perola, cargada de drogas que le hacen creerse suerte
de sumo sacerdote, a lo ALEISTER CROWLEY, de un viejo culto, pudiendo invocar
una pagana deidad menor en su mismo jardín. (El espectáculo debió ser digno de
los MONTY PHYTON. Desde un ateo punto pragmático de vista: un grupito de
flipados fumetas con túnicas como las de DEMIS ROUSSOS falabalando un sincopado
guirigay hebefrénico que suponían eran conjuros, orquestados con teatrales aspavientos
por el vehemente hombre de Northampton. Seguro el conjuro de MERLIN en EXCALIBUR,
el de “Urbas-vesar-dojier-tien-be” —o como sea—, tendría más efecto
mágico que el cántico de Moore y su pandilla, alucinando en Technicolor.)
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| ALAN MOORE. De ser él, yo haría desaparecer esta foto. Le hace parecer un mendigo yonqui ; le hace perder toda legitimidad |
Aplaudo y apoyo sus ataques contra la
industria del superhéroe por su ácida experiencia personal, que las Majors
le han maltratado. DC y Marvel han sido inclementes con él; le
han exprimido y encima, pitorreándose. Lucha por dignificar su trabajo y el de
los currantes de la viñeta a todo nivel. Sin embargo, es intolerable se ponga
gallito criticando a los superhéroes (en muchos casos, reflejos de pasiones
fetichistas de los autores, o altavoz de sus ideas políticas —la Fase Dos
Marvel desarrolló los derechos civiles, mientras la Uno defendía la guerra de Vietnam o la Guerra Fría—) cuando les
debe su reputación y saneada cuenta corriente. Y no para ahí: ¡despectivo insulta
a sus lectores, los que compran sus tebeos, e ingresan ca$h en su banco! Le alimentan.
Más: Alan Moore se cree su ideario
imaginado para V DE VENDETTA; que una zurda acracia redentora
equilibrará las relaciones entre humanos, y de éstos, con la Naturaleza (si se
tercia), desdeñando por completo el egoísta y ambicioso
Factor Humano. ¿Cuánto tardaría esa vestal sociedad en convertirse en una
dictadura como la derribada? Nada. Un listo agruparía a su alrededor una cuadrilla de gentuza sin escrúpulos que, para “salvar la Anarquía Asamblearia”,
articularían una “política” donde ellos tendrían todos los privilegios,
y los demás, el gulag. ¿Os suena, cubanos, venezolanos?
Imaginará Moore que, en su honor, le pondrían
una estatua, AL PRECURSOR, estimulándole esa idea a soltar las progreburradas
que propaga hoy día.
ODIO esa hipocresía. De acuerdo, Alan; si
tan cabreado te tienen los superhéroes, ¿por qué no vuelves a la fábrica de
carne, a picar pollos? Era un trabajo de puta madre magistral, ¿no? Mira: de no
ser por los supers, seguirías allí, haciendo a ratos la tira “cómica” de ROSCOE
MOSCOW, donde liberabas tus subconscientes homofobias, disimulándolas de
conductas reaccionarias.
Sé coherente. No aproveches la fama que te
han dado esas viñetas para desguazarlas. Mira, para compensar esa repelencia,
aún puedes “regenerar la cultura” haciendo historietas sobre opresores
comunistas (tu masoquismo favorito) que blanquearías vistiéndolos como los Verdaderos
Y Auténticos Superhéroes Del Pueblo (ya sabes:
STALIN, MAO, CASTRO, el resto de genocidas rojos; tebeos donde
justificaras sus ciento cincuenta millones de muertos; aunque eso no te merece
una sola sílaba crítica. Ya conocemos el percal).
Pero ¿qué haces? Cobras en dólare$ (dólare$, no rublos; que a tu conciencia socialista en nada ofenden, qué curioso), y seguir después con lo que más te apasiona: narrar.


