viernes, 14 de octubre de 2022

ESTE DÍA PERFECTO — SPIRIT OF MAN

 

Portada española. No sé cuánto
de
cyberpunk es también este
libro, que refiere a las distopías
populares hasta entonces habidas
de un modo u otro

CHIP (LI RM un chorro de números más) es el hombre que venció a la distopía. Rara vez sucede. Y descubro que desconcierta: lo suyo es la derrota del díscolo. LA ÚLTIMA ASTRONAVE DE LA TIERRA funcionaba bastante bien mientras relataba qué entorno opresivo de la Correcta Ortodoxia cuestionaba el protagonista, de forma más/menos pasiva, hasta que el autor desarrolla aquél pueril tinglado de los capítulos finales, donde preconizaba una victoria again the machine. Rompía el ensalmo.

IRA LEVIN al menos deja abierta la puerta a que Chip, esa anomalía de la heterocromía ocular, aunque vencía a la FAMILIA y su estomagante buenismo marxista-pseudorreligioso basado en sacrificar al individuo por la masa, suprimirse por servir a la Familia negando las propias metas (eso tan trekkie de que las necesidades de uno pesan menos que las de la mayoría, etc. —pesan menos cuando no son TUS necesidades, necio; ¡verás qué rebote coges cuando te anulan por la masa!—) y todo para garantizar la expansión universal (de momento, el Sistema Solar) de un dogma que, pienso, terminaría deformado por el mismo azar de los accidentes, la distancia, el inmanente deseo de autocracia del sujeto, latente bajo la capa de drogas “hipnóticas” (o así) que administraban con regularidad a los miembros de la Familia, Chip, repito, cambiaba una distopía de estériles arcologías sin ventanas y sexo sabatino de diez minutos por un caos donde el personal debía organizarse en nuevas distribuciones gubernamentales ahora.

IRA LEVIN; no tiene escrúpulos
de escribir ciencia ficción. En este
texto, preconiza los portátiles,
aunque limita la TV a una hora
diaria. Una TV oficial, esto es

El GRAN HERMANO de Este día perfecto (libro sólido, lleno de suspense, de lectura grata, quizás perjudicada por la noción de notar que casi toda la ciencia ficción es compendio de distopías; lejos están los días en que la distopía era un elemento más contra el cual combatía FLASH GORDON, tras viajar tres mil millas —o años luz—, hasta un planeta remoto, y la aventura, en frívolo plan insensato JOHN CARTER, vencía sobre el pesimismo cyberpolíticopunk) es UNICOMP, monstruosa IA instalada en Suiza que contiene y regula toda la información global y de sus ciudadanos, mientras expande sus entrañas subterráneas para ampliar sus bases de datos sobre los colonos extraterranos.

Esta idea del computador maestro no es nueva (LA FUGA DE LOGAN, por ejemplo), y veo estamos distorsionando nuestra realidad e Historia para encajar en este esquema del Gran Hermano Virtual, viviendo conforme a parámetros elaborados por ecuaciones cuánticas. Ya nos maceran mediante Propaganda y Consignas (como eso del WOKE) para transformar nuestra mente en una atribulada masa obediente con el femirulismo, el ecocoñomunismo y el Transcompromiso LVDRA+, y, ay de ti, si los criticas.

Cercenamos tus propias ideas, acertadas o erróneas, te redirigimos hacia donde las heurísticas ordenen estés (una labor frustrante, como la de Chip de ingeniero genético de tercera, cuando deseaba ser arquitecto) e inhibimos tu propia identidad. Porque toda la miga del libro (cuan secuela computarizada de UN MUNDO FELIZ) va de que Chip quería diseñar casas, empero le asignaron a genética. Más: le impiden procrear. El chute mensual garantizaba su esterilidad, como no tener que afeitarse. A su pareja, LILA (otro mote), igual: de descendencia, nanay. Aquí prima la uniformidad, mental, racial, física.

Otra conocida obra (y filme) del
autor. CHIP destruye una distopía
aunque quizás engendre otra; lo
intuye, y por eso huye a Mallorca

Si la servil/bondadosa/empalagosa Familia se hubiera tomado unos minutos en disuadir con una elaborada charla (de las semanales con su psicólogo) de sus aspiraciones a Chip (destinado a morir, por decreto, a los sesenta y dos años), seguro que, drogado como iba, acataba su triste destino sin causar más que algún disturbio mínimo-nimio anual, o así. Fue tan presionado, el innato espíritu del Hombre en pos de su identidad y libertad no lo soportó, que acabó cargándose el egoísta sistema. Todo: por inflexible dogmatismo.

Valorado en conjunto, esta es una de las distopías que más papeletas tiene de convertirse en nuestro auténtico futuro. Echadle un vistazo al (fascista) “mensaje” WOKEDISNEY. Están dando ya pasos en esa dirección: un “familiar” progresismo represivo buenista, cuyas elites dirigentes disfrutan excesivos privilegios, seducidos por la erótica del Poder, con la cual el "venerable" fundador de la Familia, trasplantado a los mejores cuerpos disponibles para seguir gozando de gulas que niega a sus súbditos a lo largo de los siglos, tienta a Chip.