viernes, 27 de marzo de 2026

ALICIA A TRAVÉS DEL ESPEJO — SUPERFLUA RECREACIÓN DEL ORIGINAL

 

Afiche centrado en el sujeto
que origina esta nueva entrega,
aWOKAda reconstrucción de
la obra original de CARRO
L

Excluyendo el importante aparato de efectos especiales computarizados, nada justifica exista esta secuela de la anterior ALICIA, que reúne parte de su elenco. Mucha pantalla verde, actuaciones desmotivadas, un JOHNNY DEEP que sospecho en algunos momentos se preguntaba: ¿Qué hago aquí?

En la anterior, el SOMBRERERO LOCO tenía un concreto protagonismo y clara motivación. En esta, es un extravagante y estrafalario bibelot cuyas cuitas obligan a rodar esta segunda parte. Empero Deep tampoco se mata; tiene algunos momentos en que muestra su talento, aunque sin grandes exigencias.

Cuanto más la veía, más comprendía que todo se centraba en dejarnos patitiesos en la butaca para caderas cómodas del cine (o tu casa) con los impresionantes escenarios virtuales. Esas catedralicias arquitecturas del palacio del SEÑOR DEL TIEMPO y su revestimiento steampunk, cuan cyborg a lo ROBOCOP, con engranajes en lugar de vísceras o sesos. Tuve que esforzarme en encontrar un motivo que justificase redactar esta entrada. Me parecía muy escueto reducirla a “impresionantes SFX virtuales para una nadería de historia WOKE nuestro de cada día” (político WOKE pretencioso y trans-loquesea que el inefable e irreverente TORRENTE está breando de lo lindo en taquilla, sigul de qué hartos estamos de adoctrinadoras/dogmáticas arrogancias zurdoculturales).

ALICIA con su colorida túnica importada de la
remota Catay. En la estirada Inglaterra victoriana
daba el cante; en Wonderland pasa por una más

Porque es WOKE este Alicia capitana de mercantes por los turbulentos mares de China en un momento histórico (el victoriano) donde el encasillamiento de roles y sexos era muy definido/definitivo. Imperatrix Mundi VICTORIA podía gobernar el Albión triunfante sobre las olas y tal, mas que una gentildama bien (Alicia) comandase un barco atiborrado de bizarros marinos en larga travesía… inaceptable. Lo prohibía la lógica de sus condiciones sociales.

Pero Alicia debía ser lo que Alicia quisiese (su señora madre dixit) y ¡ea!, a tripular bergantines y bergantes por los brillantes mares y los profundos océanos. Nadie discute la valía de las féminas (ejemplos cercanos e históricos tenemos); se resalta que los tiempos impedían esas macarradas. No tratéis de convencernos de que sí. No cuela, tíos.

La REINA ROJA IRACUNDA más desatada y
vengativa que nunca; motivos la han dado, según
la guionista nos reconstruye la infancia de esta
macrocéfala monarca. Su maldad tiene hasta una
cierta justificación

Y encontré dos pequeños elementos de especulación; el primero es la familia. Este Alicia es un constante canto a la familia y su unidad; la pesadumbre que consume al Sombrero procede de un antiguo recuerdo amargo que su desequilibrada mente hondo sepultó y un fortuito hallazgo revive con brutal intensidad.

Estados Unidos puede decirse lidera el ranking de las naciones donde los hijos más anhelan emanciparse; eso nos sugieren sus teleseries. A los dieciocho, ingresar en la universidad y hacerse un hombretón/mujerona independiente que considere el nido un engorro al que fastidiosamente debes volver con alguna pesada regularidad. Y, claro, desprecian las culturas (como las mediterráneas) donde la familia tiene un arraigo y peso determinante, casi esencial.

En alguna parte, hay estadounidenses que han descubierto que ese desarraigo (que sus producciones alientan) tiene un efecto negativo social, que puede hacer tambalear en un futuro próximo esas creencias tan made in USA que se esfuerzan en preservar. Por eso, este Alicia se empeña en recalcar la importancia de la familia, las raíces, los valores que aporta. Urden un happy end para el Sombrero, reincorporado a su familia con los más altos amores.

Pese a su níveo y vestal atuendo, no confiéis
tanto en la hermana de Iracunda. Otro de los
pocos empero interesantes aspectos de este filme.
Lo puro contiene negrura en su corazón...

El segundo punto destacable es, en esta historia de viajes espaciotemporales steampunk, que Alicia es autora de todas las desdichas que afligen al Submundo debidas a la irritable/despótica REINA ROJA. Procurando causarla un bien… precipita su maldad. Esto ahora nos conduciría al debate del Universo Determinista (nada de lo que hagas podrá impedir lo que quedó establecido durante el Big Bang por quien sea) y el “no hay destino” de SARAH CONNOR, creándonos el dédalo de las paradojas y sus explicaciones. Podría ser ese debate mucho más incisivo e interesante que esta recreación en WOKE de Alicia y los personajes ideados con ironía por LEWIS CARROL, a quien esta mutación sin duda enervaría.