viernes, 6 de marzo de 2026

STALINGRADO, HORA CERO — LA RETAGUARDIA CUENTA

 

Considerando que en esa época
estos libros tenían su público, sin
duda fue una apuesta editorial a
ganador. Y si encima le pones en
letras grandes Stalingrado, tan
resonante todavía...

Dudo existiera el tal HANS KLÜBERG, pese a la profusión de su obra, así como que el libro esté traducido por E. SÁNCHEZ Y PASCUAL. Esto sugiere ser una aventura literaria escrita por “negros” (o eso que los mujerzuelos poetastros pedantes llaman “escritor sombra”) y publicados en la colección Historias de la Segunda Guerra Mundial, a cargo de Producciones Editoriales. Propongo es pulp con un revestimiento más “académico”, y que el auténtico autor es el señor Sánchez y Pascual. Un delatador detalle relevante es que los créditos no indican eso de Ediciones Catapúm, Francia, año 1970. Simplemente consta “versión de” y año de publicación: 1975.

Las novelas de SVEN HASSEL indican, por ejemplo: Publicada en Francia por Editorial Catapúm, traducido por PERICO DE LOS PALOTES. Si bien el pulp patrio de las novelas de a duro recurría a nombres anglos, por eso de darle empaque cara a las exigencias del lector (establecí que no era tampoco de un paladar en exceso fino), que confiara más en la calidad de una firma foránea que nacional, esta vez emplearon un nombre tudesco para condicionar al lector, de que leerá las vivencias de un veterano de la más célebre batalla de la Segunda Guerra Mundial, importante por sus dramáticas secuelas.

La batalla de Stalingrado supuso el vuelco y declive de las pretensiones alemanas de conquistar el Universo, aunque en Moscú ya había recibido el aviso de que la nación rusa no se plegaría con la misma docilidad que a comienzos de la Operación Barbarroja.

Otro de sus títulos. Hay que ver qué
juego dan los nazis. Todo mediocre
moderno que quiera publicar, sólo
debe diabolizarlos. Por diversificar,
a ver cuándo arreamos a los rojos,
que de impolutos, nada

Otro anzuelo arrojado al lector es la misma referencia a la batalla, cuando resulta de su lectura que lo más cerca que están todos los implicados (hasta el lector) de esa ciudad a orillas del Volga son casuales referencias donde comentan las calamidades de los combatientes, centrándose sobre todo en un grupo coral de personajes que ven cómo su pueblo, de cierta envergadura, sufre la ocupación. El lugar lo caracteriza un estratégico puente que los alemanes necesitan con desesperación intacto por dos motivos: facilita su avance hacia Stalingrado; luego, permitiría la retirada hasta posiciones amigas.

Los rusos se abocan a destruirlo como sea por motivos inversos: impedir el avance Panzer hasta Stalingrado, y luego negarles la retirada, cerrando esa bolsa que se conoció como la Marmita de Stalingrado. Sitiar a trescientos mil soldados, que fueron muriendo más de hambre y frío, otras carencias, que por combates. Las grandes refriegas se produjeron en Septiembre, como cuando tomaron la acerería Octubre Rojo, y luego fueron distribuyéndose por barrios y calles.

El estancamiento del avance propició la bolsa, así como que los delirios de HITLER abandonasen a sus tropas. Los consideró mártires del Reich, esperando eso motivase a los alemanes a luchar hasta el último hombre y la última bala. Indignó esto a la población, empero el miedo a la Gestapo y acabar en los KZ anuló la sublevación. VON PAULUS actuó con cobardía; desoyó el reiterado consejo de sus generales; le exigían romper el cerco para volver “a casa”. No quería enfrentarse al fusilamiento por asumir esa orden, que habría salvado miles de vidas. Imponía sacrificios a sus hombres que él se negó a aceptar, por aquello de la ejemplaridad.

¿Un previo de LA LISTA DE
SCHINDLER? Este hombre es
una especie de SVEN HASSEL,
al parecer, aunque no faltaron
otros aficionados a relatar
historias de este corte

Detalle final de que esto es un pulp bélico (centrado en denunciar el fanatismo comunista partisano y de los rusos dispuestos a boicotear como fuese la acción alemana, aun a costa de aceptar prostituirse; tardío es el alegato en contra de la irracionalidad del sectarismo que hace al final la comadrona STRIJEVA, mas orientativo de la intención de la novela) de cocción patrio es que no habla del frío. Si algo caracteriza la batalla de Stalingrado, es el largo invierno y el hambre. Pese a las carestías mencionadas por el íntegro doctor MARKOV, no las ves por ninguna parte. Y si algo he aprendido de los relatos de supervivientes alemanes de Stalingrado, es que siempre rememoran el frío. Calando hasta la médula.