viernes, 10 de abril de 2026

SAS - ¡VIVA GUEVARA! — NÍTIDO RETRATO DE LOS REVOLUCIONARIOS DE IZQUIERDAS Y SU CONTRAPARTIDA

 

Portada. El erotismo y el
sadismo es más intenso en estas
páginas que en las de BOND,
JAMES BOND

El cuarto libro de esta serie (en contraportada apuntan títulos ya publicados; dentro empero citan andanzas ausentes en esa lista) de una especie de agente secreto/mercenario de la CIA (cuyo esbozo es terrorífico), JOHN MALKO, que visita esos submundos del contragolpe bajo el alias de SAS para pagar las costosas reformas de su castillo austríaco (Malko es un noble empobrecido con romántico gusto por estos peligros, en plan LA PIMPINELA ESCARLATA, digamos) y los caros gustos de su esposa, flapper de alta cuna, se centra en describir la actividad del niñateo revolucionario de los sesenta-setenta, cuando el comunismo tenía un perverso glamour y concitaba el interés de todo sonado de cualquier estrato social, como la llama atrae a la polilla.

GÉRARD DE VILLIERS dibuja con exactitud al personal enganchado a la mefítica secta. Unos se afilian por su mala sangre y así la apaciguan; otros, porque les engaña la promesa de redistribución de la riqueza (eso excluye los chalets de seiscientos mil euros de sus líderes); otros, porque son lumpen, y les da igual quién pague la transacción; los últimos, por puro tedio, como ESPERANZA, hija del dueño de una gran cadena televisiva venezolana (país tan de actualidad, hoy una provincia de nuevo cuño de Estados Unidos) y que consiente cometa todos sus incendiarios disparates al estimarlos divertidos.

Esperanza está flipada con ese gran homófobo farsante racista, el CHÉ, al que venera y ve todo tipo de mesiánicas cualidades, además de un animal sex appeal del cual Malko se mofa, al tiempo que la obsesión de la pija (porque será muy PASIONARIA, mas su lujoso apartamento colmado de modernidades no lo deja así la maten) por el andoba le resulta cada vez más grotesca y repulsiva.

GÉRARD DE VILLIERS en pose propia del
desmedido conquistador del mundo. Parece 
sabía de qué escribía con certeza, como SIR
IAN FLEMING o JACK HIGGINS. Así que...

Como BOND, JAMES BOND, cuya traza más/menos de Villiers imita, Malko tiene una tía estupenda preparada para beneficiársela, coladita por sus huesos, además. Sucede que, camino a Venezuela, enviado por el enlace homoX de la CIA en la zona, y ya conocido de Malko, se cruza con una bombshell sueca y, apenas echado el ojo mutuamente, intiman lo suyo en la playa, a medianoche. (Conste que Esperanza obedece la pauta.)

Malko debe infiltrarse en su grupo terrorista (eso lo tiene la CIA clarísimo) como un fidelísimo elemento castrista procedente de Cuba, para ayudarles a dar un sangriento golpe contra las clases acomodadas venezolanas, BLABLABLÁ. Inserto, informa de sus actividades para que los arreste la policía secreta venezolana (grandes colaboradores de Estados Unidos) y la CIA, en la penumbra, vigilará con clínico interés cómo los primeros torturan a los terroristas de pacotilla (nada que ver con los que JACK HIGGINS escribía del IRA), aunque aun así con espeluznante capacidad para masacrar.

Ahí los tienen, alive and kicking. No sé si
definir esta "iniciativa" como Parque Jurásico
(por lo casposo y desfasado del "mensaje"),
o el Autobús de los Locos (en referencia a esa
imagen del Barco de los Locos, resumen de las
pamplinas, caprichos y fantasías varias). Lo que
tengo ahí claro es que es una banda de 
apalancados/subvencionados que se van a ver
sin mamela en las próximas elecciones y aún
se pegan un viaje y montan un sarao a costa de
nuestros impuesto.
Mira como no dicen PUTIN FUERA DE
UCRANIA. De castra le viene al comunista

Era más férreo entonces el control de los estadounidenses de todos esos elementos de izquierdas en América del Sur, iluminados de una retórica lírica por completo ajena a la realidad, como los de la actual España, en la que se embelesaban hasta el ciego fanatismo total (similar a los que la religión atrapa y desvanece como sujetos; aunque el comunismo lo tiene más fácil aniquilar al ciudadano para integrarlo en la obediente masa anónima por haberlo priorizado). Sobre el dinamismo y la prolija colección de personajes que integran la novela, de Villiers insiste en eso: para esos grupos, excluidos los desesperados por la pobreza, el terrorismo era una distracción de malcriados niños-bien alucinados.

Mortífero pasatiempo de ineptos o mediocres que embromaban y se aprovechaban de los necesitados para obtener sus metas, riqueza y estatus del que ya gozaban como hijos de ricos que eran. Cuando les pasaba la calentura, abandonaban la mugre para volver a su ser elitista, a vivir del lujo que nunca renunciaron.

SAS resulta un total antiBond, James Bond, agente pupa que sobrevive por puro milagro. Peculiar punto de realismo del espionaje, un entorno endiosado por el cine.