viernes, 17 de abril de 2026

RÁPIDA Y MORTAL — EL WESTERN SPAGUETTI QUE QUENTIN TARANTINO QUIERE RODAR... ¡YA EXISTE!

 

Afiche. SHARON STONE supongo
buscando romper su imagen de 
flapper sin sesos, marcándose esta
historia de venganza en el Oeste.
La crítica pudo cebarse con esta
cinta, empero más lamentable me
parece
SPIDER-MAN 3; se veía a
SAM RAIMI incómodo rodándola

SAM RAIMI continuó expandiendo sus posibilidades y tanteando sus límites con este western pleno en homenajes a SERGIO LEONE, lindando el western crepuscular incluso. Sigue el patrón de esas cintas rodadas en España: la venganza como principal motor de la acción.

SHARON STONE (eludo los cotilleos sobre su dictatorial proceder durante la filmación, cuánta inquina se ganó del equipo técnico —se suavizan esos maliciosos rumores cuando entiendes que ponía pasta en la cinta— por proceder de una embustera fuente) confió en él admirada por EL EJÉRCITO DE LAS TINIEBLAS. No contrató a Raimi (entiendo) porque fuese un academicista del cine, un perpetuador de los géneros en sus ramplonas formas, próximas al anquilosamiento, desfasadas incluso.

Le contrataba por la poderosa carga visual que podía aportar a un género en exceso sobrado, deshilachado y remendado, lleno de tópicos y fabulaciones que van desde el austero western muy pegado al auténtico Oeste (SIN PERDÓN) a producciones que parecen salidas de un desfile: rutilantes cowboys y aviesos gunslingers que no se despeinaban ni al pasarles un huracán por encima, siempre aseados y maniqueos en todo, o esas incalificables producciones alemanas que persiguen aunar ambos extremos, obteniendo un deleznable fastfood de deplorado visionado.

Conflicto generacional. Cuando JOHN HERODES
mata a KID empieza a justificarse, afirmando su
paternidad es ficticia. Al renegar de ella, la
confirmaba, no obstante

Raimi tiene un tónico modo de enfocar la cámara y presentar los ángulos, haciéndolos atractivos, sugerentes; juega con la imagen como pocos directores se atreven o quieren experimentar. Raimi viene del tebeo; acaso sea el director que más ha tributado a las viñetas sus orígenes. Sus alucinantes encuadres y el ángulo desde que toma distintos aspectos de la historia vienen de las viñetas. Del FRANK MILLER DARK NIGHT quizás.

Raimi rompe el prejuicioso tabú de las grandes productoras y dignifica el TBO ante el celuloide, ese bastardo ladrón de la historieta. En algún momento de su formación, compartiría con sus amigos BRUCE CAMPBELL (mejórate, ASH; tu momento aún está lejos) y ROBERT TAPERT, que por qué coño esto no puede filmarse así. ORSON WELLES se atrevió en CIUDADANO KANE a hacer “cosas diferentes”; SAM PECKINPAH “ideó” una forma no-purista de contar la historia, arrasando al espectador de paso con una composición/encuadre genial. Leone resucitó al western con la TRILOGÍA DEL DÓLAR, a la que tanto debe esta Rápida y Mortal, mostrando ese polvoriento hito de la Historia de los Estados Unidos… a base de ensuciarlo.

Primera irrupción de RUSSEL CROWE en el cine
Made in USA de manos de Stone: le eligió por verle
machote en todo sentido. Hoy día, eso es un crimen,
WOKEfascismo
dixit

Raimi (y para nada debiera culparse del aparente fracaso de esta cinta) busca una cosa que obsesiona a todo autor con dignidad: el estilo. La identidad definitoria que le separa del resto. De los grandes directores que establecieron en la industria unos robustos bloques de producción que no pueden alterarse porque lo decimos nosotros. Y puede ser injusto culpar a esos grandes directores: sus estudios pueden tener aún más pecado que ellos. Encontraron un molde; de ese troquel debe salir todo lo restante.

Amas el cine de Raimi por su identidad. Huella. Referencia. Sus enloquecidos movimientos de cámara; los encuadres de viñeta; los estilizados planos y una mezcla de sadismo y violencia reducida a un salvaje gag que incita risa. No es la estilizada violencia a lo ¿JOHN WICK?, o desmesurada de PAUL VERHOEVEN. Semeja un chiste bestia que no ofende por lo mismo: su carga de humor (negro).

Llueva o haga sol, ELLEN demuestra su sangre
enardecida y puntería. Interesante idea de un
torneo de pistoleros, con una finalidad que 
Herodes concreta con tremenda lógica

Costará esta cinta suya pase a los Grandes Anales del Cine, se codee con BEN-HUR o LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ, empero la arropa una importante masa de seguidores que la ¡aplauden! a rabiar, haciéndole un holgado hueco junto a los MAD MAX o los STAR WARS (preWOKE), disfrutando con el pérfido maligno JOHN HERODES y procurando verle lo implacable a ELLEN en su difuso papel del HOMBRE SIN NOMBRE encarnado por CLINT EASTWOOD. Clara indeleble traza de esa mala leche de Raimi está en la muerte del honesto sheriff de Redemption. Siendo un Made in Raimi, así debía suceder.