jueves, 19 de enero de 2012

¡SCIFIWORLD NOMINA LAS GRAVES PLANICIES! - ¡GRACIAS!

Siguiendo la nave, os lleva hasta el listado de los finalistas.
Cuidado en la Constelación de Orión, que hay atasco
Quisiera ser el primero en felicitar al autor de la portada de Las graves planicies, MANUEL CALDERÓN, por la nominación recibida a la MEJOR ILUSTRACIÓN que hace la compurrevista SCIFIWORLD a su trabajo. Cada vez que comparo su arte final con el modesto boceto que le remití para que tuviese una idea de qué tenía yo en mente, no puedo disimular un cierto sentimiento de vergüenza. También agradezco a SFW la elección de la ilustración de mi novela a estos premios.
Helo ahí, ¡LA NOMINACIÓN de un gran trabajo!
No obstante, la portada compite con trabajos no menos importantes y sin duda el jurado va a tener difícil premiar una con equidad. (De momento, cruzo los dedos para que sea la de Las graves planicies la ganadora, o, de no ser posible, adquiera resonante relevancia como finalista.)
Ahora voy a ponerme sentimental un momento, y reflexionar sobre lo que significa esa portada, el conjunto de la novela en sí. Para empezar, esa cubierta está pensada para realizar UN MILAGRO, según he descubierto estos últimos tiempos: el de demostrar que las BUENAS HISTORIAS no tienen ‘patria’. Proceden de cualquier parte.
Una portada destinada a hacer un
milagro: convenceros que las
BUENAS HISTORIAS son apátridas.
Siéntate y disfruta. Ya nos amargan
bastante los políticos, la prensa y la TV
Como señalara en alguna entrevista, concebí el relato en base a que aprecié que ciertas facetas de la ciencia ficción estaban gastadas (más que agotadas) por saturación, y que el resto o me era difícil de tratar o no me atraía, y que, ¿por qué no?, hacer un homenaje al PULP parecía una excelente idea. Al fin y al cabo, se trata de un género (despreciado, denostado, negado, por la ‘elite’, por los BAKALITAS que pueblan foros y redes sociales, dirigiéndolas tiránicamente a golpe de teclado) que es légamo fecundo para las más potentes fantasías actuales. Para STAR WARS (en las figuras de BUCK ROGERS o FLASH GORDON) o EL SEÑOR DE LOS ANILLOS (¿no es un refinamiento de la ERA HYBÓREA?), por citar dos ejemplos que el lector puede identificar al momento.
Yo no veía traba/menosprecio en hacer una novela en que se revitalizaran y se pagara la deuda de esparcimiento o solaz contraída con esos personajes. Agradezco a esos autores y sus iconos los fabulosos Universos que han madurado en la actual ciencia ficción, sea literaria, gráfica, visual, de videojuegos (los modernos pulps). Poder soñar con espacios ilimitados y llenos de lo más variado y granado de máquinas, seres, planetas, tiempos, dimensiones. Permitirme evadirme de una vida avinagrada durante algunos minutos.
Pero resulta que esos Bakalitas, cargados de prejuicios, no comparten mi inocente criterio. Desde su estreñida Faceta de puritanismo arrojan despectivos comentarios y trabajan en contra de la novela (en serio), calificándola aun de spam. ¿Acaso, en última instancia, como escritor, no tengo derecho a ganarme la vida? ¿Por qué esta ácida reacción? ¿Quiénes sois para dictaminar qué crece y qué no? En lo más recóndito y retorcido de vuestras almas, ¿pulsa la íntima envidia de no poder crear algo similar?
Un pasmo que le ha dado a este hombre viendo la portada.
Reconoce en la novela mi pasión por el fantástico, sí, ajá
Mas no quiero empañar esta excelente noticia con cítricas consideraciones, y sí deseo agradecer, en primer lugar, al Jurado del PREMIO MINOTAURO que inicialmente hizo finalista a Las graves planicies, su confianza en el relato y, después, y más importante aún, a RAÚL GONZÁLVEZ, de AJEC, su decidida valentía al apostar por la publicación de esta ‘historia de la frontera’. Ganar este galardón (¡ojalá también la hubieran nominado a la mejor novela!) recompensaría muchos afanes.
Vuestro Scriptor.

martes, 17 de enero de 2012

LOS GUARDIANES DEL MASER (1-2) – ENTRANTE ESPECTACULAR

ERHA, la protagonista, o la coprotagonista,
y los elementos capitales en sus aventuras
En el TAROT, la misteriosa ciencia adivinatoria, el ARCANO MAYOR de LA TORRE representa desastre y desagracias; simboliza el orgullo y la obra humana abatida. Pese a esto, esta edificación posee un atractivo poderoso e irresistible como constatan numerosas obras. Desde ROBERT BROWNING, siguiendo con la saga de EL MUNDO DEL RÍO y terminando con LA TORRE OSCURA de STEPHEN KING, los ejemplos cunden y, cada cual, trata de desarrollar su carga de sigul y misticismo con distinta suerte y talento. También este tebeo (bello cómic) versa sobre la búsqueda de una torre, de la cual dimana sabiduría y poder, así como tragedia y catástrofe.
También es el incomparable marco gráfico en el que se solaza MASSIMILIANO FREZZATO para ofrecernos una historia que, por desgracia, no está bien narrada. No es que sea mala, o aburra. Es parsimoniosa, se demora en exceso en detalles insignificantes. Al parecer, Frezzato (quien, en cada viñeta, da una lección magistral de dibujo y color), pensando a lo grande, en más entregas, estaba tan absorto fijando los principios artísticos de su particular mundo, que descuidó el resto. Eso, o contaba con una cantidad limitada de historia que dosificaba como podía, metiendo paja por un tubo para justificar planchas. Mas el lector se siente, en algunas, perdido, tratando de situar al elenco y el porqué de ciertas situaciones, esfuerzo que le roba atención para comprender otros aspectos del relato.
ZERIT sobre parajes inexplorados. ¡Qué
grande es KOLONIA!
Frezzato realiza unas bellas, y casi oníricas, estampas de otro mundo con ingredientes de amable comedia, mientras que, por otro lado, habla de un despiadado despojo de civilización y tecnología residual, siendo incapaz de encontrar el término medio. Por otra parte, los personajes tampoco acaban de calar en tu estima. El héroe, con el desafortunado nombre de FANGO, está desenfocado. Es un torpe revestido de los tics del género de supervivientes (misántropo, áspero, casi astroso, posesivo, avezado, refractario al remordimiento) que no se aclara. Quizás Frezzato perseguía ese efecto a posta, pero el personaje emite una sensación de actividad totalmente contraria. No deja tampoco claro el papel relevante de ZERIT, el que parte en pos de la Torre, si es un saqueador sin escrúpulos, caracterizado como un bonachón o cascarrabias ABUELO DE HEIDI, o algún tipo de enano DISNEY, que, aunque gruñón, luego resulta tener un corazón de oro, un héroe de acción o sólo un alivio cómico para determinadas fases de la narración.
FANGO, nuestro 'héroe'. Bueno, algo así
Leal al canon, incorpora una hermosa fémina (ERHA), otra con difusas líneas de heroína del relato, llena de carácter y recursos que, de la lectura, deducimos que es entregada al sacrificio pagano y fáustico de la virgen para pagar alguna oscura sabiduría a terribles dioses o demonios sanguinarios, coincidiendo con un periodo lunar. Ella está. Y hace algo. Pero ¿el qué; con qué propósito futuro? Para colmo, la gran amenaza de este WATERWORLD gráfico resultan ser las acciones imprudentes y conductas temerarias, díscolas, de los protagonistas, tatuados y tarados por unos experimentos genéticos de propósito desconocido, más que la surtida fauna de enemigos “humanos” o animales que pueblan estas islas envueltas en brumas marinas.
También repelen ciertas bromitas sobre las heces y las defecaciones que deslucen la trama. Imagino que, buscando “marcar la diferencia”, Frezzato escogió el más rectal argumento para hacerlo. Es una verdadera pena que tantísimo esmero, cuidado y magnífico ARTE registrado en estas viñetas, quede empañado por estas ocurrencias “de guardería” que, quizás en Francia, hogar original de la publicación, agraden y parezcan el colmo de la jocosidad, pero que he encontrado desafortunadas. Tenía formas mejores de destacar (¿no bastaba su dibujo?), ¿por qué se devaluó tanto?
Erha sometida a las presiones de una
ciencia dependiente de ciertos mitos
En otro orden, mucho me hubiera (sinceramente) gustado profundizar en la psique de los personajes y anotar el interesante detalle de su conducta, más que percatarme de que están huecos y aparentan cosas que no son; hurgar en los restantes ingredientes que especian esta obra, tratar de encontrar un sutil y maravilloso mecanismo oculto y referencial detrás de tan fabulosas páginas, más allá de admirar su dibujo, el color, el tratamiento de las sombras, luces, la plástica expresividad que esbozan los rasgos de los personajes, el gran valor de todo el conjunto.
Preferiría hablar de esa mezcla de C-3PO y búho, que acompaña al torpe del héroe, Fango, indicar los singulares diseños de las máquinas basadas en insectos o aves que aparecen en la obra, qué intención perseguía Frezzato al diseñarlas así, señalar la forma roma, achatada, de la mayoría de los vehículos, carentes de agudezas y filos, como reflejo del grado de penetración o incisión de su cicatera trama, más que centrarme en destacar esa carencia. En conjunto, Los guardianes del Maser, recogidos las dos primeras entregas en un solo tomo por NORMA EDITORIAL, es obra redonda, policromada, amable, que falla al recrear un aspecto salvaje, feroz, brutal, de un mundo barbarizado por un gran desastre bélico y poblado por fenomenales bestias, entre lo mítico y lo paleontológico. Es, en resumen, un “quiero y no puedo”.
Fango topa con problemas abundantes
Querría preguntar por qué, también, en una sociedad ciertamente tecnológica, emplean medidas astrológicas (no astronómicas, no nos confundan las dos lunas mencionadas en el relato) e influencias casi ocultistas para proceder.
Como lectores, sí, desearíamos hacer más que sentirnos seducidos por el barroco vestuario, así como por los escenarios que hacen de este tebeo una obra eminentemente ecológica. Y quizás este aspecto, superficial, visual, justifique su éxito en otros países. Pero, por desgracia, también había una historia que contar, porque esto es un tebeo, no un prodigioso libro de ilustraciones, algo que acabamos aceptando resignadamente que es cuando calamos la escasa entidad del relato. Frezzato no nos cuenta un cuento, según promete, sino un puñado de ocurrencias bien hilvanadas, tal como ejemplifican las maravillosas páginas “técnicas” adjuntas, donde todo se explica y son las que suscitan el interés por la trama, porque, el tebeo per se, en ese aspecto, cuesta lo haga.
Una de las muy apreciables páginas
informativas/de bocetos sobre IVOLINA
YUGHER, reina de los satánicos enanos
Quizás, un guionista con un sentido más comercial o prosaico del trabajo (más americano, vaya) y la composición, hubiese otorgado, desde el primer momento, la firmeza intelectual de la que adolece Los guardianes del Maser. Pero, pese a todo, lo recomiendo; hay que tenerlo, codiciarlo, sólo para poder recrearse en su arte, y así comprender que es uno de ese millar de tebeos que te llevarías a una isla desierta, uno de los imprescindibles, y que hace el equilibrio con obras mucho más acabadas, densas.
Vuestro Scriptor.

viernes, 13 de enero de 2012

THE TIME MACHINE – LOS MORLOCKS SALTARINES

Afiche foráneo de marcado sesgo
aventurero. A destacar, la relación
pseudopaternal con el chaval ELOI
La calidad del homenaje que SIMON WELLS hace a la obra que abrió la puerta del éxito a su abuelo, H.G. WELLS, es aceptable. Puede verse este filme, amable y blanco, con cierta regularidad sin llegar a sentir una sensación de estrago o hastío, aunque es cierto que no ofrece un espectáculo tan vehemente que deje al espectador boquiabierto. A lo más que ha aspirado era a brindar una sobremesa de calidad. Esto por sí constituye un logro. Otras obras, más jactanciosas, por una u otra causa, ni lo consiguen.
Sin embargo, nos permite apreciar que, al parecer, la idiosincrasia americana juzga que al héroe debe pasarle una tragedia Nivel MAX para motivarlo a vivir una gran GRAN aventura. Si en la versión filmada de GEORGE PAL, ROD TAYLOR viaja a 802.701 motu proprio/por curiosidad, aterrizando en ese Remoto Futuro por accidente, en la ‘revisión’ de Simon Wells, al protagonista, ALEXANDER HARTDEGEN (GUY PIERCE) deben matarle a la prometida, EMMA (SIENNA GUILLORY) para que decida obrar, en su caso, un milagro: evitar la muerte de ella.
Expresión de romance un momento antes de la tragedia:
ALEXANDER HARTDEGEN (GUY PIERCE) pide la
mano de su novia, EMMA (SIENNA GUILLORY)
Esto, claro, crearía una línea espaciotemporal divergente; la Historia ocurriría de otro modo, los acontecimientos se deslizarían por distintos carriles; es mucha/considerable/cuantiosa cantidad de energía desplazándose, modificándose, alterando… ¡uf! No. Así que la Oscura Sabiduría Cósmica (o Dios, si lo preferís) estableció una pauta irreversible. Emma debe morir, y planifica las cosas de modo que ella fallezca, y el Orden quede, por tanto, asegurado.
FRIZT LEIBER ya avanzó esta Norma inmutable en INTENTAR CAMBIAR EL PASADO, y parece que el guionista, JOHN LOGAN, tuvo presente este cuento para proporcionar sustancia a la película.
DAVID PHILBY (MARK ADDY) no ve con la misma
amplitud de miras que Hartdegen el mundo circundante
Otra cosa en que varía, aparte del nombre del protagonista, es en su nacionalidad. Éste es un científico/profesor norteamericano esperanzado en que 1900, albor del siglo XX, alumbre una Tecnocracia Benéfica que avance el progreso humano, arrancándolo de la fatal rutina que él siente ahoga al mundo, y más, el entorno académico que le rodea. No es un sofisticado burgués, como el VIAJERO A TRAVÉS DEL TIEMPO de la novela, imagen que encarna Taylor en EL TIEMPO EN SUS MANOS, un hombre frustrado por la cortedad de miras de sus semejantes y amigos y abrumado por la impresión de que la Ciencia sirve únicamente para crear máquinas más letales cada vez y así exterminar a la raza humana más deprisa. Hartdegen es un inventor despistado, con buenas rentas, que le permiten construir el portento que supone la Máquina del Tiempo.
Hartdegen dispuesto a tripular su
Máquina del Tiempo, para atravesar
las eras en pos de respuestas
Supongo que en algún momento hallaría irónico que fuesen máquinas las que matasen a Emma, como suerte de castigo divino por su fáustica adoración al maquinismo emergente de su época.
Teniendo presente que La Máquina del Tiempo es una novela que H.G. Wells impregnó de admonición y profecía, distopía sobre un cruel futuro para las razas separadas de la Humanidad, y no un relato de acción, Logan siembra de necesario moderno espectáculo la cinta para rasguñar nuestra encallecida piel. Y, a juego, el diseño de la nueva Máquina del Tiempo (apenas un bosquejo en el relato, cruce de bañera/sillón-favorito-de-lecturas en la película de Pal) se beneficia de los FX por computadora que combinan con acierto con los agradables destellos del bronce y el latón de una robusta manufactura steampunk, dándole consistencia, solidez.
La trama obliga a Hartdegen a resolver el misterio de por qué es irrevocable la Historia, e intuye (tampoco tiene otro camino) que en el Futuro está la respuesta. El optimismo de H.G. Wells de que la Cultura y la Educación vencerían los atavismos fatales que malogran nuestra especie, haciéndonos mejores por fin, está patente en esta decisión.
Lo que finalmente encuentra abate a Hartdegen. Este es el 
dominio que aún controla VOX (ORLANDO JONES), el
despojo de las vastas bibliotecas del ayer
Mas el Futuro le ofrece un puñado de desasosegantes visiones. Hará accidentalmente un amigo, el compubibliotecario que encarna ORLANDO JONES, un rostro familiar que le ilustrará de la tragedia humana en 802.701. Y como deben darnos un espectáculo que nos electrice, ya dije, en esta ocasión han decidido destruir la Luna.
Esto constituye una pavorosa catástrofe para la Tierra. Sin la Luna, los días durarían seis horas, y el planeta giraría tan deprisa que los vientos huracanados quizás impedirían la vida en la superficie. Es seguro que un satélite tan mermado como el que aparece en la cinta no tendría la suficiente masa como para mantener el almanaque tal como lo conocemos. Ese manso mundo ELOI que Hartdegen acaba conociendo, tribal y ribereño, sembrado de mestizos, sería bastante hostil.
La verdad es que esta careta no asusta demasiado; esto no
se lo han currado. Pero SIMON WELLS ha tratado de dar
"otro aire" a los Morlocks preconizados por su abuelo,
H.G. WELLS, bestializándolos
En este filme, y creo que a tenor de LAS NAVES DEL TIEMPO, de STEPHEN BAXTER, los Morlocks adquieren relieve, o, al menos, JEREMY IRONS intenta dárselo, mostrándose como un arrogante caudillo cuyo cerebro, expandido hacia la espalda (¡menos mal, un rasgo de originalidad!; no lo hicieron el ente macrocéfalo usual), tiene potencia suficiente para controlar los más bestiales miembros de su raza, así como manipular las mentes Elois y agitar el sueño de Hartdegen.
Hartdegen y una valiosa amistad del futuro, MARA
(SAMANTHA MUMBA), la Eloi que calla algunos terribles
secretos que aquejan a su mestiza y pacífica raza
El UBER Morlock es grandemente generoso con Hartdegen. (Pudo matarlo, mas le deja vivo.) Le proporciona la respuesta que andaba buscando, mostrándole cómo sería su vida junto a Emma, pacífica y próspera, tanto que desactivaría su deseo de construir la Máquina del Tiempo. Pero, en verdad, lo que Hartdegen busca es saber por qué el ayer no puede ser cambiado. Quién lo estableció. Con qué fin. Eso, queda irresoluto.
Uber Morlock tiene auténtica prisa por despachar a Hartdegen de su predio. Aun le ofrece la Máquina del Tiempo para que regrese al ayer. Tan malo no debía ser, por tanto, pues, conociendo la situación, Hartdegen retornaría a 802.701 pertrechado para tratar de modificar este mundo caníbal (en eso, el Morlock no pensó). Lo hace porque ve en Hartdegen amenaza. Los Elois aceptan con mansedumbre su suerte un tanto por atavismo, otro por debilidad de carácter y, por fin, por sugestión Morlock.
JEREMY IRONS en un papel radicalmente distinto
al de LA MISIÓN: es el UBER MORLOCK. Y brinda
a Hartdegen medias verdades. Va de cerebral y
todo eso, pero pone en un grave aprieto al inventor

Pero Hartdegen, áspero primitivo del Remoto Ayer, aparece lleno de fuego y rebelión. Pocos predicamentos más tarde, motivaría a los Elois para luchar. Resistir. Esto complicaría aún más la penosa existencia Morlock.
El final es puro Hollywood estilo STAR WARS: debe ocurrir una supercatástrofe explosiva que nos tranquilice. En la novela quedamos a la espera del regreso del Viajero a través del Tiempo; Baxter a modo resolvió su suerte. Simon Wells deja a Hartdegen que planifique el Mañana, inyectado en los Elois la pasión, antigua y decimonónica, por los Grandes Proyectos y el Porvenir Espectacular. En 1900 él ya no pintaba nada. ¡Qué gran GRAN aventura sería, pues, construir este futuro!
Vuestro Scriptor.

Documentación adjunta:

lunes, 9 de enero de 2012

LA MÁQUINA DEL TIEMPO – AMARGA SABIDURÍA

Una de las tantas portadas del libro.
Y fotograma de la película de
GEORGE PAL
Incluso en época tan temprana, H.G. WELLS intuía truco en la ‘utopía socialista’. Años después (es mi impresión personal), esta desconfianza cristalizaría en obras como ANNA VERÓNICA o EL NUEVO MAQUIAVELO, donde criticaba el “arribismo” de G.B. SHAW, por ejemplo, al movimiento fabianista, del que Wells formaba parte, y por razones justificadas. Creció rodeado de desigualdad, miseria e injusticia, social y legal, y comprendía que el mundo necesitaba cambiar.
El ‘progreso’ no podía seguir usando a los pobres como mortero sin escrúpulo mínimo-nimio. El Pueblo merecía mejoras que le dignificasen. Él mismo había sufrido por esa situación, que minó peligrosamente su salud. Pero veía en la de Shaw una adhesión estética. Un “Estoy con el Pueblo sufriente, pero ¡guay de tocar mis privilegios!”. En 2011 vimos a puñados de tales “camaradas” agregarse al becerro de oro del 15M, o como quiera llamarse, por idéntica causa.
Un maduro H.G. WELLS (¡aclamad al autor!)
que veía poco esperanzador el siglo XX
Y, como una intuición primordial, advertía Wells que el progreso comunista tampoco suponía la panacea para la colectividad. No sabía bien cómo desmadraría el asunto. En su tiempo, parecía una alternativa razonable que defendiese contra ese capitalismo desalmado que tenía explotando en telares, minas y fundiciones a los niños de diez años mientras los señorones de los sombreros de copa dilapidaban el dinero obtenido así en el bacarrá de Montecarlo o en eventos similares. (Por cierto, me han comentado que la aclamada “educación para la ciudadanía” —el supremo becerro de oro progre— presenta así a los capitalistas.) En el comunismo, Wells no veía tanto (opino) un poder dominante como una fuerza moderadora frente a los desmanes del Dinero.
En principio, sería la Iglesia (católica o no) la que debería actuar de ese modo. Pero Wells tenía comprobado que no era así, que la Iglesia era otro mecanismo lento-lento que giraba en engranajes de piedra y a favor casi siempre del Capital. Apenas le preocupaba el Pueblo que decía amar. (Por otra parte, conviene apreciar que la ética religiosa protestante confirma la predilección de Dios por una persona concediéndole éxito y prosperidad. Quien no lo tenga, sugiere que no es del aprecio del Altísimo. —Los católicos vamos, empero, del palo masoca de que el sufrimiento purifica y en el Más Allá tendremos nuestra recompensa.—)
Y, rizando el rizo de las posibilidades
espaciotemporales, FRIZT LEIBER
puso su granito
Ante esta situación, Wells prefirió confiar, pues, en que la Educación y el humanismo despertarían a la gente y ésta por sí aceptaría emprender las reformas sabiamente.
La Máquina del Tiempo, la primera distopía, o de las más primeras, describe esta fe mas tratada con una elegante capa de anestésico para no ahuyentar a los lectores de clase alta. (Tenía un Mensaje Importante que transmitir.) El relato posee sólido fundamento británico, por otra parte, y aun puede entenderse de un colonialismo moderado, persuasivo, diferente al preconizado por RUDYAR KIPLING.
Comienza en una velada donde satisfechos burgueses teorizan sobre distintas materias ante el hogar del VIAJERO A TRAVÉS DEL TIEMPO, hombre reposado que puede hacer lo imposible: atravesar las eras a voluntad. (El poder como arma de una máquina del Tiempo no se aprecia en estas líneas.)
La extensa 'secuela' de la obra de
Wells, de STEPHEN BAXTER.
Ingeniosa, es, esta LAS NAVES DEL
TIEMPO
Y ya aquí Wells perfila, con sutileza, tanto su credo político como un bosquejo del futuro, en que el comunismo ha triunfado, convirtiendo el hollín del caos capitalista decimonónico en un espléndido mañana poblado por seres equilibrados y pacíficos, el fruto, ¡por fin, ajá, SÍ!, de la educación. Esto descubrirá el Viajero a través del Tiempo después, en 802.701, y, deleitado con el lozano paisaje de suaves colinas, así razonará. En aquellas cenas, el triunfo comunista era una teoría que movía a chanza, aunque vista con grave recelo.
En el Remoto Futuro (pensemos cuán distante emplaza Wells la acción, qué escasa fe tenía en que sólo dos o tres siglos pudieran hacer las reformas que comprendía el mundo precisaba para prosperar, y, asimismo, cómo sitúa esta moderna “Edad de Oro” casi al filo de la extinción del Sistema Solar, según lo tendrían calculado entonces), el Viajero a través del Tiempo se felicita al apreciar la belleza de bibelot de los improductivos ELOI, un refinamiento genético que, para él, tosco hombre del XIX, acostumbrado a bregar y enfermar, se le antoja mórbida y, luego, conforme frecuenta su compañía, desalentadora, al borde del desprecio.
Uno de mis héroes favoritos, el intrépido
RESTIN DANE, TORRE, a punto de vérselas
con los MORLOCKS
Las grandes conquistas sociales, tras destruir miseria y necesidad, crearon gentecilla sin afán ni interés, y merodeaban las fastuosas ruinas que disparaban la imaginación del Viajero a través del Tiempo (durante su edificación debió apearse), aunque luego lo sumían en melancolía al comprobar que los herederos de esa gloria, los mansos y vegetarianos Eloi (cosa que nos advierte de que son ganado para los MORLOCKS), derrochaban siendo incapaces de conservar tal legado, igual que si fuesen los hijos de un plutócrata que, durante su vida, amasara una fortuna con grandes trabajos y sacrificios, consciente de cuánto le costó reunirla, y sus vástagos ahora la malgastaban en coristas y ruletas.
Su trato con la Eloi WEENA debe verse como la del Hombre Blanco Europeo, Civilizador, cuando arriba a costas “paganas”. Pertrechado con fe, corazón y acero, el Viajero a través del Tiempo aporta cultura (su cultura) a aquellas suertes de hadas de 802.701 con inquietudes insignificantes. Wells podría ser muy humanista y fabianista, pero toda vez que le tocaba hablar de los africanos, no vacilaba en tildarlos de salvajes, el colmo del oscurantismo y la incultura. Y con ellos compara a los refinados Eloi cuando les embromaba usando algún ‘truco’ de colonialista.
Afiche de la adaptación que hiciera
Pal de la novela, protagonizada por
ROD TAYLOR
Y, como tal, extiende su manto protector sobre Weena, a la que intenta convertir a sus sanas creencias. Su triste fin (que certifica lo poco que los Eloi le importaban al Viajero a través del Tiempo) aborta el experimento.
Wells corona la trama con los Morlocks. Según teoriza el Viajero a través del Tiempo, es la desgraciada estirpe heredera del trabajo extenuante y el feudalismo llevado al extremo de recluir al Trabajador en subterráneos. Aunque su intención moralizante fuese denunciar qué poco corazón tendría el Hombre para con sus semejantes, que llega a transformarlos en criaturas deformes y privadas del beso del Sol, empero no duda en dotarlos de “facultades” todo desagradables: subterráneos, hijos de HÉCATE, caníbales…, están presos de la terrible taba de mantener a la raza privilegiada (que no dominante), los Eloi, para siempre.
Fotograma de dicho filme, aunque parece más bien de
EL PLANETA DE LOS SIMIOS, ¿eh? ¡Qué hercúleos
Morlocks, cuando Wells les describe hasta esmirriados!
Pese a su terrible sino, cuesta solidarizarse con ellos (el Viajero a través del Tiempo, alter ego de Wells, no puede). Mas ¿acaso son los Morlocks otra analogía que Wells establecía; veía, finalmente, en el triunfo del sindicalismo, una amenaza no menos grave que la del capitalismo rampante? Hum…
Vuestro Scriptor.

Documentación adjunta:

domingo, 8 de enero de 2012

ESPECIAL 15 ANIVERSARIO – MUY RECOMENDABLE

Afiche de LA GUERRA DE LAS GALAXIAS. El de su
estreno, podríamos considerarlo el AÑO 0 de la ciencia
ficción. ¡Cómo ha evolucionado el género a partir de aquí!
SITIO DE CIENCIA FICCIÓN, web promovida por FRANCISCO SÚÑER IGLESIAS, celebra durante estas jornadas sus quince añitos de existencia con una serie de artículos que contestaban un peculiar reto: ¿la (actual) ciencia ficción formará nuevos y más lectores? Y, éstos, ¿qué crearán? Si visitáis la página, podréis comprobar que he aportado una especulación al respecto, y según fui leyendo en las de otros invitados a participar, mis conclusiones no se apartan, en conjunto, mucho de lo que podríamos considerar un “núcleo central”: la imagen.
Este conjunto de opiniones posee un gran interés y merece la pena abrir un debate respecto de la pregunta lanzada. Fiel a mi estilo, abordé mi trabajo desde una estética que podría estimarse aun superficial (el impacto visual) porque es como crecí ‘viviendo’ la ciencia ficción. Como apunto, para mí ciencia ficción es aventura y evasión fabulosa. Hay momentos, por supuesto, para sentimientos y reflexiones, pero se trata de soñar (y a lo grande) un rato para romper la monotonía de una vida ciertamente ramplona.
De bonus, este bosquejo de la
protagonista de mi novela gráfica
SPANK GIRL
Y pienso que es la forma correcta de hacer cantera, ofreciendo un vigoroso espectáculo de calidad, dando la posibilidad de vagar por espacios fantásticos. Porque como la ciencia ficción se aferre al muermo sesudo/espacio profundo nueve que preconiza MARK VERHEIDEN, so pretexto de darle una categoría que contente a los refinados esnobs (ya sabéis, los de las novelas depres y las pelis incomprensibles pero muy estéticas), de culo vamos.  El alien, el anillo, la especia… los profundos PROFUNDOS Problemas Universales y pijotadas psiquiátricas varias. ¡Uf! No.
Es domingo, resaca de las Navidades, y supongo que podríais aprovechar un momento de asueto para echarle un vistazo a estas opiniones. Espero que la de mis lectores, animados a contemplarlas con esta entrada, coincida con mis conclusiones.
Vuestro Scriptor.

viernes, 30 de diciembre de 2011

...Y, EN NOCHEVIEJA, ¡HIPERESPACIO!

Con esta ilustración os deseo una feliz entrada de año, ¡y prudencia al
conducir por el Cosmos!

sábado, 24 de diciembre de 2011

¡PRÓSPERAS FIESTAS Y ALEGRE 2012!

Un año más me complace desearos, tanto a los seguidores habituales, como
a los recientes, Felices Pascuas y un saludable año 2012, que nos lo han
pintado tremendo pero, a ver si con un poco de suerte, no lo es tanto.
Otra cosa: cuando llegue regalar por Reyes Magos, recordad que los
animales no son juguetes. Ellos retribuirán por cien nuestro cariño.
Las graves planicies y Recalibrados son buenas ideas, por cierto, para
regalar.
PD.: ¡hasta 2012!

viernes, 23 de diciembre de 2011

PESADILLA ANTES DE NAVIDAD - ¡MACABRAS PASCUAS!

Barroca cartelera del filme; el prota
sobre un predio de calabazas luminosas
Sobre todo el potente aparato visual que TIM BURTON diseñó para esta ‘escalofriante’ fábula en la que también lo perverso se cansa de serlo y quiere ascender a luminosas esferas seráficas (por poner), con catastróficas consecuencias, destaca la extraordinaria partitura de DANNY ELFMAN, melodías pegadizas y centelleantes que constituyen el sólido espinazo de esta producción en stop-motion (lo es, ¿no?).
Lo demás, por rico o singular que pueda ser, o parecer, supone un vistazo al alambicado mundo interior de Burton, poblado de retorcidas catedrales y edificios inclinados cuya silueta se recorta en el cielo plomizo de algún otoñal paisaje que quedara grabado indeleblemente en su memoria infantil. Ese gusto por las concepciones deformadas le permite desmitificar al héroe y mostrarnos que el villano, o en este caso, el antihéroe, JACK SKELLINGTON, no es tan acérrimo en sus planteamientos y/o posturas como suelen presentarlo. No es del todo insana esta iconoclastia de Burton, aunque se queda a un paso de caer en los excesos y ciertas truculencias gratuitas.
El ALCALDE de Halloweentown
hace referencia al mito de JANO,
también vinculado con estas
fiestas
Retrospectivamente, notamos que el auge del excéntrico británico coincide con el de otras firmas inglesas en el cómic, casos de ALAN MOORE y PAT MILLS, otros rompeídolos y cuestionadogmas reconocidos. Del primero se hace inexcusable citar WATCHMEN (obra que, por otra parte, es la única que le conoce esa legión sobrevenida de ‘lectores de novela gráfica’ que hace poco descubrieron —y merced a algún inspirado articulista de semanal progre, o conservador, que vertió loas y otros ditirambos sobre estas viñetas— que el tebeo ¡EXISTE! y no es lo “de niños” que creían se trataba), donde el mainstream se ‘descalificaba’. Tras la ordalía de represión del crimen, venía la introspección del héroe. Y algunas de sus íntimas facetas no distaban tanto del desequilibrado enmascarado que había tundido poco antes.
Mills es más escurridizo para el colectivo citado. Mentar a SLÁINE es andanada de cierto valor, como recordar que fue cocreador de JUDGE DREDD. Pero Mills, al final de Década 80 y comienzo de Década 90, impactó con MARSHAL LAW, donde la idea de Watchmen se llevaba un paso más allá, fracturando aun los ‘tópicos’ acuñados por Alan Moore (incidentalmente, compañero de Mills en 2000AD). Mills está más cerca del “Burtonniverso” que Moore. En ambos reside un gusto por lo macabro y desviado que, en el caso de Mills, KEVIN O´NEILL trasladó al papel.
LOCK, SHOCK y BARREL, desquiciados secuaces de
MR. OOGIE BOOGIE. Sólo temen a JACK SKELLINGTON
Pero lo más singular de Pesadilla antes de Navidad (que, si no estoy mal informado, satiriza el título del cuento LA NOCHE ANTES DE NAVIDAD) es que este filme no es de Tim Burton. De acuerdo que figuró historia y personajes, y la produjo, pero la cinta, el guión, ¡lo firman otras personas! (HENRY SELICK, director, y CAROLINE THOMPSON y MICHAEL MCDOWELL el guión), fagocitadas empero por el marchamo Tim Burton, aureola que hace ver que en él reposa toda la maquinaria que conocemos, cuando en cierto momento su actividad pudo lindar entre lo nulo y lo accidental.
SALLY, la muñeca de trapo, enamorada de Jack, y su creador,
el PROFESOR FINKELSTEIN, enamorado de sí mismo
Pesadilla antes de Navidad tiene fuerza y atractivo irresistible para los adolescentes, aquellos que empiezan a cuestionar los límites del dogma en el que han crecido. Toman esta cinta como la imagen de su Navidad, a contracorriente y contestataria, sin apreciar que el máximo anhelo de Skellington es lo opuesto; ama la Navidad tal como (comercialmente) la conocemos: las luces de brillantes resplandores, guirnaldas y muérdago, el abeto coronado por la fulgurante estrella, todo eso, ¡el papel de colores que envuelve los regalos! ¡OH, SÍ!
Este es nuestro Jack, empeñado en reducir el Adviento a
una fórmula matemática que le ilumine el futuro
Cuando el mismo Jack franquea los lindes de su reino y termina en el claro donde cada árbol posee la puerta de una festividad específica (Navidad, Halloween —las Navidades progre-laicas—, Acción de Gracias…), lo hace impulsado por un intenso afán de querer disfrutar otra cosa. Jack se siente preso en un engranaje cuyas evoluciones percibe y detesta la perpetuación del ciclo. Por una vez, como toda criatura sensible y sentiente, desea experimentar cambios en la interminable rutina. Paladear otro mundo.
Jack asume el papel de SANTA CLAVOS y ¡le revienta el
corazón de gozo ante el bien que cree estar prodigando!
Pero nadie más comparte su anhelo. Los paisanos de Halloweentown aman su trabajo. Viven para el ciclópeo momento del susto, las calabazas iluminadas desde dentro y la confección de criaturas en sucios y destartalados laboratorios, como el del PROFESOR FINKELSTEIN, cuya más exitosa creación, SALLY, está colada por el esbeltísimo caballero de la triste figura, Jack Skellington, Rey de las Calabazas.
Ella comprende, con indolora resignación, pues conforma su naturaleza, que viven en un circuito establecido por alguna buena razón. En la aspiración de Jack ve un desafío pernicioso que atenta un designio divino inescrutable. Nos hicieron así y debemos conformarnos. A Halloween, oscuro momento de sobresaltos, le sigue la candidez rutilante de la Navidad, festejo de la nueva vida,  como si Dios (pongamos) ofreciese al mundo distintos matices de Su Creación. Permite elección. Contrapesa una cosa con otra. Jack, no jeringues el chisme tratando de cambiar las cosas, ser lo que no eres.
MR. OOGIE BOOGIE, 'juerguista' ludópata, haciéndoselas
pasar canutas al pobre SANTA CLAUS, víctima de Lock,
Shock y Barrel, secuestradores 'infantiles'
Por eso Sally recibe el augurio de que el proyecto navideño de Jack fracasará estrepitosamente, pero Skellington está demasiado obcecado como para querer aceptar su consejo, y Sally, por otra parte, es tan poca cosa, se ve tan diminuta y cegada por el HELIOS que para ella es Jack, que…
Pese a la perversidad que encierran los regalos que Jack ofrenda al mundo, sustituyendo a SANTA CLAVOS en la señalada noche, no hay mala intención en su fabricación. Sencillamente, el deforme y melancólico pueblo de Halloweentown no concibe el mundo de otro modo. Fueron concebidos así y bajo tal prisma todo lo ven. Ni siquiera es obstinación o ceguera, sino simple avatar.
Final feliz (¡claro que sí!) que nos muestra el lado más
conmovedor de las criaturas hijas de la pesadilla,
humanizándolas
El problema reside en que su “bienintencionado” ‘espíritu navideño’ rechina (¡y cómo!) comparado con el del resto del mundo, acostumbrado al respiro soft del Adviento, y es despedido del cielo a cañonazos (la caída del trineo de Jack, que guía su perro fantasma ZERO, con bombilla nasal roja incorporada, tiene semejanza con la leyenda mitológica de FAETÓN, siendo PAPÁ NOEL trasunto de Helios —Sol Invictus—; la arrogancia es castigada). Pero el primer alarde iracundo de Jack se transforma en aceptación y comprensión de que su sino está irreversiblemente establecido.
Por suerte, aún queda tiempo para salvar a Santa Clavos de MR. OOGIE BOOGIE (el tenebroso HOMBRE DEL SACO relleno de alimañas) y enfrentar el futuro en compañía de la cándida Sally, mostrándole que hasta los reyes de las calabazas tienen corazón.
Vuestro Scriptor.

martes, 20 de diciembre de 2011

CUENTO DE NAVIDAD – CARIDAD SOBRENATURAL

Portada de un recopilatorio. CHARLES
DICKENS se tomó como obligación
'premiar' a sus lectores con un relato
basado en las Navidades
Con un poco de suerte podré comentar algo novedoso (difícil lo veo) sobre esta inmortal contribución de CHARLES DICKENS a la literatura. Como pocas obras antes, quizás después, esta parábola del Adviento ha influido en la CultuPop mostrándose bajo distintos pelajes. Impostó el estereotipo del tacaño, EBENEZER SCROOGE, y parece inevitable que, aproximándose estas fechas, se desempolve algún metraje oportuno que recuerde al espectador la singular odisea del rácano londinense asaeteado por los fantasmas. No tanto por predicar con su ejemplo como por completar la parrilla.
He advertido, de su lectura, que Dickens no suministró de ‘discurso interno’ a Scrooge. Nos impidió internarnos en su cráneo (por ende, en ninguno de los participantes en este villancico de ultratumba) y comprobar la calidad de sus pensamientos, de sus sensaciones, qué barrena efectuaba las vivencias que le surtían los Espíritus, la íntima desconfianza hacia ellos. No hay un solo “pensó”, una reflexión introspectiva. Dickens lo difiere todo a ciertas frases y párrafos donde la emoción imprime huella en Scrooge.
Dickens, de afilada pluma, dispuesto a criticar
las malversaciones morales de su época
De este modo, impidiéndonos profundizar a través del discurso particular, Scrooge, BOB CRATCHIT (cliché del conformista), el sobrino del avaro, etc., no son más que marionetas que danzan la tonada orquestada por Dickens, moviéndose por los vaporosos escenarios cargados de ácidos reproches que afligen al rácano. Una vez acabó su participación, y al amor de esta reflexión, estos personajes acaban arrumbados en un rincón cogiendo polvo. No se les concede la oportunidad de tener una vida (incógnita) más allá del relato.
Quedan, quizás, inmóviles en el teatro como robots sin energía, aguardando una recarga para vivir una existencia limitada dentro del fabuloso Universo de la Literatura. No se nos provoca activamente a imaginar un Cuento de Navidad II; con vago espasmo, y según los últimos párrafos que cierran el relato, teorizamos cómo evolucionó todo. Qué prosperidad fecundó Scrooge; qué fue de los Cratchit más allá de la no-muerte del pequeño TIM. ¿Scrooge abandonó el tenebroso mausoleo donde vivía, principal tablado de sus “devaneos” sobrenaturales? ¿Se mudó a un lugar más decente? ¿Qué?
Ilustración de alguna edición de época:
en el escenario EBENEZER SCROOGE y
el DIFUNTO MARLEY
Todos esos personajes (y no es una particularidad de Dickens; así escribían entonces) tuvieron una función ‘vital’ concreta y luego los devoró la oquedad de su interior. Como las sombras a las que los distintos Espíritus aluden, permanecen anclados en nuestro recuerdo brillando un instante cuando algo nos los refresca. ¿Antaño los personajes no sentían, per se, no experimentaban, no podían acumular una identidad distinta a la que el autor les brindaba? Porque Dickens, más que de sujetos, escribe sobre estereotipos: el avaro, el conformista, el buenista…
Todo eso lo suple el autor, empero, con el coloquialismo (Dios nos lo conserve muchos años) más afable que supo encontrar. Hijo de una época implacable con los menos afortunados [y ésta, ¿no lo es?] volcó la amargura que lo carcomía, ora de su propia experiencia, ora de su entorno, en Cuento de Navidad y luego apeló al coloquialismo (entiendo) como fórmula para acolchar el golpe. La Sociedad a la que destinaba la parábola podía mostrarse muy pía y devota y tal, caritativa como el que más según la conveniencia (hoy día lo llaman “galas benéficas”; aparezco, luzco palmito, me ven en la pomada por-la-causa —que vende, vende, dándome prestigio personal—) y me olvido), pero ya está. Que no venga ahora Dickens jodiéndonos la Pascua con acusaciones en prosa sobre la miseria a la que contribuimos merced a una rígida segregación de clases.
Más de época: la robusta concurrencia lo
pasa bomba. Mientras, alguien se congela
en los arrabales
Por eso, para colar el mensaje, Dickens afea la conducta de sus opulentos compatriotas empleando ese sutil coloquialismo afectuoso, que posee no obstante capacidad para recordar el que una falta de caridad en un momento dado puede suponer un muerto por congelación esa Nochebuena.
Es un modo elegante de clamar contra la dureza de corazón y, al mismo tiempo, criticar una forma de ‘vida’ social que aún retenía privilegios feudales, donde la masa ingente de pobres y asalariados miraba a la rancia aristocracia, donde la burguesía se hacía pujante, esperando que estas señaladas fechas ablandaran un poco (apenas mínima-nimiamente) los prejuicios de los poderosos sobre tantos infortunados. Era el momento que Dickens halló mejor para dilatar la grieta y exclamar: Mientras aquí escanciáis ponche, en cualquier portal alguien muere de frío y hambre. ¿Por qué pasa eso? ¿Cuál es el motivo? ¿Cómo, hermanos, lo remediamos?
LOS FANTASMAS ATACAN AL JEFE,
o BILL MURRAY haciendo de Scrooge
Porque apelar al discurso socialista del equitativo reparto de la miseria entre todos los oprimidos tampoco es una solución dado como el invento comunista acabó: con mayor ruina. Estamos atrapados, sin solución parece, entre el capitalismo que quiere trascender a neofeudalismo (sí, ajá) y las mentiras sanguinarias de los desharrapados de izquierda, que so pretexto de luchar por la equidad y la dignidad general, buscan tan sólo destronar al ahora gobernante para ponerse ellos a mandar. El cambio no supondrá mejora ninguna.
Tampoco debemos ser rigurosos con Scrooge. Era, en el fondo, tanto “hombre de su tiempo” como víctima de unas circunstancias personales adversas. Los destellos de luz, calor y amor no fueron tantos ni tan duraderos como para inclinarle a la bondad. Hizo de la avaricia el arma con la que agrede al mundo que, en señaladas Pascuas de su infancia, lo abandonó en una institución docente de apariencia rígida y lejos de un padre que se nos insinúa le detestaba. Los buenos le fallaron entonces y ahora él se lo hará pagar.
Los TELEÑECOS refrescan el texto.
A destacar MICHAEL CAINE, que
desde luego no puede presumir de
interpretación, por infantil que
sea la cinta

En amasar dinero había algo. No cariño, pero sí certeza. Era como Scrooge trincaba al mundo por los huevos. El ejemplo está en cuando el FANTASMA DE LAS NAVIDADES FUTURAS le muestra al matrimonio que habla que, ahora muerto el tirano, esa noche al menos podrán dormir en paz. Scrooge no era más que un avinagrado hombrecillo mustio por su vileza (inyectada en la infancia por el abandono) que, como el MORIARTI descrito por SHERLOCK HOLMES, permanecía agazapado en las entrañas de su oficina pero controlando un vasto dominio con el poder de estrangular a sus víctimas exigiendo el pago del préstamo. ¡Qué gran imperio le proporcionaba el dinero! ¿Acaso no hace grande, ejemplar, dignifica? El resto, ¡ah, bah, Felices Fiestas y pavo relleno, son ¡paparruchas!!
Por si acaso, no tentemos la fortuna. Honremos la Navidad ahora que nos la quieren prohibir. Evitémonos visitas espectrales en tan entrañable noche. Tampoco cuesta tanto, considero…
Vuestro Scriptor.


Y en el otro extremo, este exceso que,
sui  géneris, reproduce la trama de
Dickens. Hicieron una mierda atómica
de ésto en plan secuela años después