martes, 6 de diciembre de 2011

EL AMULETO DEL DIOS LOCO – EL BASTÓN RÚNICO # 2

Impresionante cubierta extranjera
sobre EL AMULETO DEL DIOS LOCO
En conjunto, muy poco hay que (o se puede) resaltar de una historia que evidencia su aspecto de continuación dentro de un serial. A destacar la introducción de HUILLAM D´AVERC, el refinado noble galo pasado al IMPERIO OSCURO de GRANBRETAN y cuya lealtad a éste tampoco es excesiva.
D´Averc representa acaso al superviviente oportunista que sufre una sacudida de moralidad y termina decantado al lado correcto de la balanza. No faltarán ocasiones en el futuro en que lamente este ataque de conciencia, pero lo otro, regresar a la senda que abandonó porque en el fondo le era ofensiva, conlleva una doble condenación que en absoluto piensa padecer.
Acaso sea mejor desaparecer en un holocausto flamígero y hendido por mil espadas pero conservando ese grano de respeto a malvivir en un reino sádico y que no garantice tampoco su existencia. Las condiciones de importancia y mérito en Granbretan oscilan con caprichosa rapidez, y los gloriosos nombres asociados a los importantes señores de la guerra que ensancharon las fronteras del tenebroso imperio a base de expolios y genocidios, invitados al salón del trono del Emperador HUÓN, mañana podrían ser los de vituperados reos cargados de cadenas y suciedad, a cuya miseria física sumen la degradación moral, vidas respetadas sólo para ser víctimas de selectas perversiones.
Se hace comentario de la novela
contenida en el recopilatorio de
MARTÍNEZ ROCA. Ilustración de
BARCLAY SHAW/THOMAS SCHLÜCK
Sobre el papel, ese alarde de integridad siempre queda estupendamente y moraliza; es como un espejo que nos reta a comportarnos ante la adversidad así. Mas cuando asoman las herramientas del martirio por el inmediato horizonte futuro, la carne, débil, vende la entereza del alma esperando así ahorrarse cualquier instante de sufrimiento. Todos cuantos os digan lo de “mejor morir de pie a vivir de rodillas” predican desde púlpitos donde jamás tendrán que hacer frente a tamaña elección; y, llegado el caso, lamerán muchas botas para evitar disfrutar del privilegio de ‘morir de pie’.
El DUQUE DE COLONIA DORIAN HANKMOON, protagonista de esta saga de MICHAEL MOORCOCK, enésima encarnación del CAMPEÓN ETERNO, morirá antes que plegarse, y con abundantes hechos de armas lo demuestra. Aunque en primera instancia aceptó la peligrosa JOYA NEGRA incrustada en su frente, plantada por los siniestros científicos de Grabrentan al servicio del vengativo BARÓN MELIADUS, pues constituía la posibilidad de vivir antes de morir con honor. Y más una oportunidad que comportaba sacrificar al CONDE BRASS y toda CAMARGA, el único foco de “libertad” (¿puede haberla, tal como la entendemos, en un futuro feudal?) que parecía quedar en la Europa Occidental tras el MILENIO TRÁGICO.
DORIAN HANKMOON en plan
barbárico; hasta aquí llegan los
malos; ni un palmo más, promete
Aunque es una apreciación que he entresacado y desarrollado, Moorcock en absoluto la delinea en El amuleto del dios Loco; estampó en papel una vistosa secuela (algo menos vigorosa que LA JOYA EN LA FRENTE) que trata del Bien contra el Mal en un pintoresco escenario. D´Averc resulta sugerente porque aporta color, matiz, a un casi monocromático Hankmoon, más cliché que personaje.
Moorcock lo adorna de las virtudes y apariencia del caro caballero listo a desfacer entuertos doquiera éstos aparezcan, ajá, sí, ¡BIEN!, pero luego tiene muy poco discurso interno. Es un poderoso juguete atrapado en los engranajes del misterioso Bastón Rúnico (suerte de Dios, de enigmática omnipotencia) y pasa por los campos enmarcado por los dones del heroísmo más puro y abnegado, frito por algunas cuitas internas que intentan mostrarlo como algo más que una gloriosa armadura con arrebatos coléricos.
Tras abandonar la ciudad de HAMADÁN, donde fue librado de la amenaza que constituía la Joya Negra de su frente, Hankmoon y OLADAHN, aparente COMPAÑERO del Campeón Eterno, reciben noticia de que han sucedido multitud de desafortunados sucesos, temiéndose la extinción de la Camarga. En SORYANDUM, antigua y fastuosa ciudad ruinosa, donde D´Averc se da a conocer tratando de capturarles, topan con un pueblo fantasma que está constituido por esas razas tan sapientísimas que lo han sacrificado todo (en el caso de la gente de RINAL, hasta la carne, depósito de pecado y distracción) para acceder a un plano superior de ética y moralidad, que luego resulta tan amargo como poco útil. (Esto es recurrente en la ciencia ficción: las sabias culturas macrobióticas que perdieron todo gusto e interés por las cosas, consolados empero en elaborar abrumadoras abstracciones estériles.)
El aclamado autor, MICHAEL MOORCOCK, en apariencia
rodeado de la familia y otros pelotas; los pasa con un
trago de vino
Ligados a las piedras de Soryandum, esta especie fantasmal teme que las obras que proyecta hacer allí el Imperio Oscuro los extermine. Por tanto, convencen a Hankmoon (a quien no le queda otra) para que les recupere un aparato que trasladará Soryandum a otro plano. Distante de la ciudad, con ellos confinados a sus lindes, sólo alguien con cuerpo y pasión, léase Hankmoon, puede brindarles socorro.
En recompensa, Rinal entrega un duplicado de esta máquina al Duque, alarmado por las aterradoras nuevas de que el vigoroso Conde Brass ha muerto, Camarga es historia y su gran amor, la casta YISSELDA, fue secuestrada, terminando el Bastón Rúnico sabrá dónde, y cómo.
Pues resulta que esta novela de
BARRINGTON J. BAYLEY y esta
saga están emparentadas. Suceden
ambas tras el MILENIO TRÁGICO
Con las entrañas ácidas por estos males y angustias varias, Hankmoon emprende raudo regreso a Camarga, pero el GUERRERO DE NEGRO Y ORO (arcángel del Bastón Rúnico) le obliga a apoderarse del amuleto del dios Loco, cosa que hará tras vivir un torrente de aventuras en parajes exóticos, cuyos habitantes están aterrados con la avasalladora inminencia del Imperio Oscuro.
Esa gema enloquece a quien no sea designado su dueño (y el Bastón Rúnico le eligió a él –no podía ser menos; no habría novela- esta vez), pero proporciona extraordinario vigor a su propietario (infunde a Hankmoon una suerte de ESPASMO DE FURIA que inclina a su favor la suerte de la batalla), amén de otro dones.
Yisselda, demente esclava del dios Loco (decadente, sucio, desequilibrado, dueño de un siniestro palacio, caudillo de un ejército de enloquecidas féminas que, merced a su belleza, hundían sus espadas en el obnubilado enemigo) queda sana merced al poder del amor de Hankmoon y, todos juntos, con D`Averc (siempre sospechoso de ser traidor) incorporado al grupo, tratan de salvar Camarga del último y titánico asedio que lidera Meliadus.
SLÁINE, por PAT MILLS y SIMON BISLEY.
En EL AMULETO DEL DIOS LOCO hay
cosas que nutren esta saga en concreto
Brass y Meliadus obtienen una victoria pírrica, pues si bien el Barón no logra conquistar la capital, el Conde se ve obligado a desplazarla a otro plano. Y sobre tan incómoda tregua pesa la amenaza de que la ciencia de Grabretan acabe localizándolos. Pero eso será en otra novela.
Vuestro Scriptor.

Documentación adjunta:

viernes, 2 de diciembre de 2011

LA FUGA DE LOGAN – LA DECADENTE REPÚBLICA DE LOS NIÑOS

En este colorido afiche vemos todos
los elementos del filme

¿Va La fuga de Logan del conformismo-rebeldía del ser humano, sea tanto en la novela de W.F. NOLAN y G.C. JOHNSON como en este filme de MICHAEL ANDERSON? La historia cuenta que una Sociedad, una república juvenil, ha alcanzado la ‘perfección’ material eliminando casi todo aspecto de la Necesidad, y cuanto hace el ciudadano es retozar placenteramente mientras los años de vida decididos por el Poder (una computadora que no daría ni un problema mínimo-nimio a JOHN CONNOR), treinta en la película, (veintiuno en la novela), se consumen. En tal paraíso material, ¿el Hombre entraría en una fase de decadencia abúlica o atávicos instintos seguirían pulsando obligándole a querer/saber más MÁS? Una pedagogía basada en los principios plasmados en este relato, ¿vencería el ánimo de rebeldía y curiosidad humanas, o siempre quedaría un prurito de resistencia?
El escenario donde transcurre la acción (en Metrocolor).
LOGAN vivía cerca de la montaña rusa 
Pienso que, en estas circunstancias, la gente se adocenaría. Y aceptaría aun lo más monstruoso por evitarse problemas. Bajo un falso cartel de “pazzz”, ¿ETA no es ahora una organización benéfica de toda la vida? ¿Entendéis? En La fuga de Logan, les vale vivir tres décadas. El Poder les embroma con un supuesto proceso de resurrección, de transmigraciones. La Máquina, curiosamente, para mantenerse al mando recurre a una pauta sobrenatural, a religión. Un Gobierno laico que necesita, ¡para subsistir!, de la fe espiritual. ¿También la película nos permite especular sobre esto?
El carrusel donde los muertos se renovaban en los que
iban a nacer. Los domingos, ROLLERBALL
Lo cierto, empero, es que, en conjunto, y comparado con la novela, el filme sale baldado. La riqueza de matices de una en la otra se maquea con un gigantesco parque de atracciones (bueno, una maqueta que canta por todos lados, mas como una huella física del espíritu juvenil que una vez –cosa que sabemos por la novela- derrocó a la Senectud gobernante) y un par de ideas sugerentes, decididas a remover nuestra conciencia, pero se han quedado cortos, efectivamente.
Futurista versión de ROMEO y JULIETA: MICHAEL YORK
como LOGAN y JENNY AGUTTER como JESSICA, cazador
y presa
La fuga de Logan pudiera verse como un puente entre ROLLERBALL y STAR WARS, falta de la solemnidad de la primera y la riqueza visual de la segunda. Presenta una Sociedad en que todo se da por hecho y vive para el placer dionisíaco sin freno. Y, para evitar, sin embargo, que la gente estalle al descubrir el enorme vacío automático en que viven, la rebelión recae en los fugitivos. Sobre sus espaldas (y la de JENNY AGUTTER, como JESSICA, la soporta con entereza) cargan no sólo su vehemente deseo de superar su plazo vital permitido escapando del Sistema, sino que aguantan el rechazo de la Sociedad, y además, son la catarsis de una población contenida bajo una enorme cúpula y que ignora cómo es el exterior. Tampoco lo desea. Hasta ese impulso, una curiosidad innata en la especie, lo han perdido.
La misión de la vida de Logan ha empezado; y pasa por
las instalaciones donde trabaja FARRAH FAWCETT
En algo que falla La fuga de Logan es en la caracterización de los protagonistas; todos afirman tener añitos mozos, pero se ven cantidad de maromos más viejos que un nudo paseando por el decorado, ataviados como la sota de bastos, y que eliminan la sensación de tiranía de la juventud que nos barrena desde los anuncios televisivos, que acorrala a los señores mayores a los problemas de próstata y los coches “fantásticos”.
Y además, les permitirá conocer personajes exóticos, como
BOX (nunca mejor dicho), el actor ROSCOE LEE BROWNE
Su trama se va apartando gradualmente de la presente en la novela, aunque recale en algunos de sus puntos para sostenerse; despueblan la película (no salen, por ejemplo, los gitanos que pusieron a Logan -MICHAEL YORK- y Jessica en un terrible brete) y eliminan algunos de sus grandiosos escenarios, centrándose en horteradas como el cyborg BOX (ROSCOE LEE BROWNE) que hacen apreciar la idea “del futuro” que tenían los autores del filme. También pareciera que soportan la historia, aunque sea una aparición más bien fugaz, en FARRAH FAWCETT, pues por como destacan su nombre en los créditos, sospechas que se va a pulir todos los peligros de la cinta. Qué va. Sale, dialoga, muere.
El mundo exterior que rodea el parque temático en que viven
es igualmente sugerente, como descubren de la mano (y
defectuosa memoria) del VIEJO (PETER USTINOV)
Logan, por otra parte, se pasea por el set en chándal empuñando un arma que dispara fogonazos que abrasan las paredes con magnesio, y cuyo compañero de curro es un psicópata, FRANCIS 7 (RICHARD JORDAN), digno miembro de la peña de SANTO TOMÁS, porque estaba viendo, ¡y no creía! Su actuación sugiere que necesitaban un malo, y encontraron éste, que debía salir barato, además de ser obtuso.
Y ambos cazan a los que, vencido el plazo vital señalado en el cristal incrustado en la palma de su mano, deciden (la vieja rebeldía humana) escapar, vivir más. Tras una de estas persecuciones, Logan adquiere una llave (con forma de ank) y la computadora gobernante le encarga hallar y destruir el SANTUARIO (mítico, un AVALON sobre el que se establecen todo tipo de teorías –en la novela; en la película, ni sugerencia se hace-), terminando con esta aberración a su gobierno.
"¡Bobos! ¡Nos ha visitado el paráclito! ¡Os traemos la
verdad!" Pero nadie dentro del parque de atracciones
cree a estos dos pordioseros, Logan y Jessica a la fuga
Ocurre que el abatido es hermano de Jessica (con lo cual buscaban dar drama a la situación), y, emprendida la misión/fuga, descubren que el Santuario realmente es una cámara frigorífica donde Box, atascado en un programa de conservación criogénica de alimentos, fue almacenando a los fugitivos que le llegaban. Superado este riesgo, ambos desembocan en el mundo exterior, donde les asombra el orto. Pero ¿qué clase de educación recibían bajo esa cúpula?
¿La fuga de Logan sugiere también el que una ‘república de los niños’ no necesitaría saber nada fuera de los rudimentos culturales que agilicen sus placeres, viviendo pues satisfechos y complacientes en la despreocupada molicie de los automatismos? ¿La juventud sólo tiene nervio, capacidad, pero no habilidad constructora? ¿Rechazarían el ‘conocimiento antiguo’ por ser de los viejos?
Logan friendo a fogonazos de su arma a todo quisque
opositor. Jessica exclama: "¡Ondia, en plenos morros!"
Impacto, pues, les causa conocer al VIEJO (PETER USTINOV, algo desmejorado desde que fuera NERÓN en QUO VADIS?, aunque bien escoltado de gatos), asombrándose de que una persona tenga arrugas y canas. Empiezan a comprender la siniestra impostura en que han estado viviendo, aunque no se plantean su origen. De regreso a la cúpula, apresados como rebeldes, un obstinado Logan sobrecarga los circuitos de la computadora y toca, pues, vivir “a la vieja usanza”. El cataclismo del final es de lo más desesperado que puedas imaginar.
La vil computadora gobernante paga, finalmente, sus
culpas gracias a la obstinación (y disparos) de Logan
La fuga de Logan quizás se vendió como un festín de FX punteros que hoy día ni la peor de las producciones osaría mostrar. Son horteradas que, no obstante, se han hecho un huequecito en la estima, y no puedes evitar volver a verla experimentando cierto cariño por sus caducos fotogramas.
Vuestro Scriptor.

Documentación adjunta:

martes, 29 de noviembre de 2011

EL BREVIARIO DE LOS ROBOTS – DIARIOS DE LAS ESTRELLAS

Portada del recopilatorio reseñado;
dibujo: PHILLIPE DRUILLET
IJON TICHY es el epítome del astronauta ‘de barrio’, héroe intrépido aunque modesto que rara vez se ve implicado en eventos que se salden con grandes derramamientos de sangre, quizás causados por su mano. Es lo opuesto a HAN SOLO, caradura estelar acompañado por un vociferante antropoide hirsuto cuyo feroz aspecto empero no garantiza absoluta ferocidad ni coraje antibalas. Tichy es un señor apasionado por los viajes y lo espectacular, pero también amante de los buenos vinos, las selectas óperas, los hoteles de galaxia y media de calificación en la GUÍA MICHELÍN de los cosmonautas. Tichy piensa antes de disparar; y prefiere no tirar jamás.
El breviario de los robots (título inadecuado; quienes conocemos esta obra en eso coincidiremos, pues como mucho sólo el Viaje undécimo se ajusta algo a semejante extravagante presentación) lo componen cinco “diarios” redactados por el propio Tichy (Viajes undécimo, duodécimo, decimocuarto, vigesimotercero y vigesimoquinto) y retratan admirablemente tanto al protagonista como el carácter irónico del autor, STANISLAW LEM, que, con grato desenfado, relata el desarrollo de las interesantes aventuras de Tichy en los supuesto más extraordinarios, con un estilo que tratara de devolvernos a un tiempo pasado, un par de siglos antes, a la novela picaresca de HENRY FIELDING, o las centelleantes mentiras del BARÓN DE MÜCHHAUSEN, quien jamás escribió una línea pero está ya consagrado en la literatura (y la medicina).
STANISLAW LEM con su perro; le ayudaba
en las correcciones
Los relatos de este recopilatorio son ‘blancos’; si hay algún tipo de referencia social o parábola política (no olvidemos jamás de detrás de qué Telón escribía Lem), está tan suavizado que es casi indistinguible; su acidez está neutralizada casi por completo.
Como todos los buenos escritores, no obstante, Lem se las compone para dejar una simiente, mínima-nimia, que luego arraiga y nos impregna, al menos, con la duda de que pretendió decir ‘algo’, predicar, trazar parábola, analogía, denunciar, hacer admonición, prevenir. Aunque, estimo, simplemente pretendía hacerte pasar un rato agradable. Bastante acosados nos tiene la realidad para que, encima, durante nuestro ocio, nos agobien con paralelos o alegorías de nuestra vida cotidiana.
[Debemos reivindicar el sencillo ocio ante las monstruosas catedrales de la cultura y la creación ensoberbecida, defendida por GORGONAS no menos fanáticas y cuyas quijadas, mecanizadas o no, chirrían del odio por el inofensivo esparcimiento, el cual trituran con dentelladas críticas.]
El BARÓN DE MÜNCHHAUSEN idealizado
por DORÉ. En esta tradición, divertida y
embustera, se encuadran estos relatos
De El breviario de los robots hay que destacar el primer cuento, por ende el más extenso, donde un consorcio, poderoso pero secreto, requiere a Tichy, intimándole, merced a su osadía y habilidad para salir de trances apurados, por complicados que éstos sean, a investigar lo sucedido en el planeta Proción, colonizado por los vástagos de SU INDUCTIVIDAD, la antigua IA del DEIDÓN, que había construido en aquél pago una suerte de república de autómatas medievalistas que odiaban, a muerte, a la ‘VISCOSIDAD’, léase, la Humanidad.
Aquí reparamos en que Lem tenía fabricado un mecanoUniverso que trasvasaba de una a otra narración determinados términos. Un repaso a las FÁBULAS DE ROBOTS nos permite fácilmente verificarlo. El odio y el miedo que la Mecanicidad experimenta por la Humanidad son similares; nos vituperan con análogas palabras y definen de igual forma. Los robots de Lem (en todo su vasto compendio) miran con profundo recelo a sus amos. En ellos anida una partícula de desconfianza y el voltaje de la rebeldía. No es el usual aparato andante-parlante-obediente/servil asimoviano, que se siente obligado a complacer al humano aun de fábrica.
Cubierta de EL GARAJE HERMÉTICO, de
MOEBIUS. El MAYOR FATAL siempre me
ha parecido trasunto de IJON TICHY
Para Lem, descubrimos pues, los androides son una especie de nueva raza que ensamblamos, no engendramos, prolongación nuestra, hijos apócrifos no concebidos al modo ‘viscosón’, pero no por eso inferiores a sus padres. Preña a sus autómatas de manías, defectos, fobias y filias. No son, para él, una ‘cultura’ debajo de la nuestra, sino una especie de vecino con el cual comúnmente existen buenas relaciones, pero donde también destacan malos sujetos.
El Viaje Undécimo termina como una traslación de EL MAGO DE OZ al espacio exterior, descubriéndose que, tras la aterradora apariencia de Su Inductividad, se agazapa un oficinista abrumado por la burocracia, que lo ha ‘automatizado’. Es acaso el único y auténtico robot de un planeta donde todos, so pena de ordalía y muerte, fingen serlo. Lem quizás sí denuncia aquí que la Burocracia, ente que nos hemos otorgado a fin de servirnos pero que se ha trocado nuestra Propietaria, aplicada a según qué sujetos, les arranca el alma, el coraje, y transforma la vida en una interminable rutina no muy distinta de la de una cadena de montaje, donde todo proceso sigue pautas cronometradas e insoslayables.
Portada de LONE SLOANE, personaje de
Druillet. A ver dónde ponemos esas manos
Los siguientes relatos, aparte de presentarnos al PROFESOR TARANTOGA (eminencia intelectual que jamás tiene tiempo que perder y obliga a Tichy, en su decidido afán por conocerle, a saltar de una asombrosa estrella a la siguiente), nos muestra la cotidiana grandiosidad y riqueza de los planetas que componen el Universo Lem, Cosmos donde un pasajero, aburrido en algún momento de la travesía, puede salir de la nave (lanzada a velocidad vertiginosa por los oscuros años luz) para pasearse como si lo hiciera por la cubierta de cualquier barco, llevando, eso sí, su escafandra reglamentaria.
También lo cotidiano (lo que Lem vivía y creía se perpetuaría) se manifiesta en su querencia por el telegrama, el medio de comunicación universal e instantáneo. Tichy continuamente los expide o recibe (son los e-mails de Lem), o sirven para remitir aun personas que luego se reintegran merced a máquinas fabulosas, pasando de ser polvo atómico a sujetos.
Edición francesa, de idéntico título
a la española; opino que cometen
el mismo error (Druillet, otra vez)
El peligro no abandona estas páginas tampoco, y el Profesor Tarantoga tiene la astucia, y el valor, de atrapar la peligrosa colonia de patatas salvajes que atacaban esas naves un tanto despistadas de su rumbo. Ni siquiera Tichy se libra de sufrir percances, y en uno por suerte pudieron sacar un duplicado suyo que reemplaza al original, pulverizado por el impacto de un meteorito. No obstante, su dolor fue no poder adquirir una SEPULCA, en tan buen año de sepulcas.
PHILLIPE DRUILLET ilustra todas las aventuras poniéndole rostro, o coraza, a los distintos incidentes o personajes de estos cuentos. Es un arte sugerente, marcadamente europeo, METAL HUTLANT, adecuado para la amable distopía que Lem concebía en sus párrafos, y nos permite atisbar, con nitidez, la grandiosidad de su imaginación.
Vuestro Scriptor.

Documentación adjunta:

http://unahistoriadelafrontera.blogspot.com/2011/11/moderan-acero-mas-acero.html

domingo, 27 de noviembre de 2011

NOSOTROS LO HICIMOS ANTES

Muestra del tríptico que publicitaba el
evento, obra de ÁNGEL CORDERO. De
esta ilustración se hizo un cartelón
enorme que consumió el presupuesto
Sobre cómo nos amigamos es parecido a esas películas en que un chaval con cierta inquietud conoce a otro y descubren que comparten la misma afición: ¿Tú lees tebeos; y además, los haces? ¡Toma, como yo! Hasta ese momento, has vivido aislado, sitiado por erotómanos futbolísticos y alevines de progres. Tu afición les parece una chiquillada de tarados. Te miran como a un loco velando, eso sí, su homoX reprimida, manifiesta en la babosa adoración por sus futbolistas queridos. Y como éramos, ya todos juntos, gente de acción, decidimos, joder, ¿por qué no?, ajá, ¡SÍ!, hacer un Salón del Cómic. Innovadores. Potentes. Audaces. No sé de dónde sacábamos la energía y el entusiasmo para emprender aquellos proyectos.
En honor a la justicia, aquí ya habían organizado un Salón del Cómic, allá por 1975, creo, pero parece no quedar registro de esta iniciativa, trocándose leyenda urbana. Ignorándolo, pues, nos autotitulamos LOS PRIMEROS, LOS ÚNICOS, en hacer esto, cuando hollábamos una senda trillada. Pero, dado el tiempo trascurrido, habían vuelto a crecer matojos y la cosa parecía virgen. Nadie tampoco nos informó de que anteriormente se había emprendido una acción como la que esperábamos perpetuar, in saecula saeculorum, amén, y dadnos los créditos que nos correspondan. SÍ, ajá, porque esto no se hace sólo por amor al arte.
El mencionato tríptico. Aquella
loca, fértil y talentosa juventud...
Tanteamos la Administración (el sector privado fue ipso facto refractario/estéril). Nos recomendaron acudir a la Diputación, donde tuvimos la suerte de topar con un funcionario, colocado en puesto clave, que compartía La Afición. Para él, esto era un símil del cielo, porque manejaba asuntos “regionalistas” y quería variedad. Mas me resumió la situación en que estábamos de esta manera: “El problema es que venís con una actividad inusual. Si propusierais hacer una exposición sobre botijos, o cerámica andaluza, o algo folclórico, tendríais presupuesto. Ahora mismo, no hay dinero y la partida que os asignen será pequeña”. Y tan pequeña. Tanto, que tuvimos aun que poner dinero nuestro a la iniciativa (14.000 pesetas). Y luego, este ‘ultimátum’: “O lo hacéis ahora, o Dios sabrá cuándo”. A la falta de presupuesto, unieron esta maratón.
Me impliqué a fondo. Contacté, visité, apremié, telefoneé… y finalmente compusimos el monstruo tan bien como pudimos… y nos dejaron. Pero de los errores se aprende. O eso esperaba yo.
Cierta persona 'entendida' calificó nuestro Salón del Cómic de cutre. Lo era, pero por las razones que le expliqué de falta de fondos. Hicimos lo que pudimos con lo que nos dieron y, repito, nos dejaron hacer. Porque ahora es cuando toca echar bilis. Entonces, había en Bellas Artes un grupo de alumnos decididos a innovar en el cómic (matraca europea antimainstream-manga). Y ellos proyectaban hacer, más adelante, lo estamos estimando, consideramos que, un Salón del Cómic. Plan paralelo que desconocíamos. Mientras ellos esperaban la divina conjunción estelar que propicie la Era de Acuario, nosotros ¡hicimos! el Salón del Cómic. Eso les escoció. ¡Y vaya cómo! Les pusimos en evidencia, ante todo.
El actual comisario/encargado/organizador de las Jornadas del Cómic, mediocre a quien se le invitó a participar (declinó, claro; no éramos como sus amigos de Bellas Artes, sólo sucios trabajadores), empezó a abominar de la iniciativa y nuestras personas. Lo más bonito que dijo sobre nosotros, ampliamente jaleado por ese grupo de Bellas Artes y otros sayones, era que habíamos robado 375.000 pesetas (presupuesto del Salón; sumad a eso las 14.000 que hubo que abonar  por el envío de cómics de PLANETA –monstruoso, tres cajas llenas a rebosar-) y que revendimos el regalo que hizo Planeta a ciertas tiendas de cómics de la localidad. O sea, nos montamos en el dólar. Bueno, ese ladrón piensa que todos son de su condición. También yo sé de él maledicencias que, de momento, no voy a propalar desde este blog.
Lo que en CSI llamarían 'una prueba exculpatoria'. Espero que sirva para sacar los
colores a un sinvergüenza en concreto y remuerda la conciencia de otro
que presume de ser coherente con sus filias y fobias

Hubo suerte con esto último, como podréis comprobar en la carta escaneada, la cual nos exonera de tales calumnias. No nos quedamos con nada; no revendimos lo que no teníamos; nos apartaron de las futuras ediciones, que desde luego, dejarían de ser cutres, porque habría presupuesto para pagar invitados, estancias, ponentes, como esta persona crítica, porque NO TENÍAMOS EL CARNET del PARTIDO. Y, el actual organizador, sí lo tiene. Tanto él como el núcleo primigenio de los integrantes de las primeras Jornadas. Y en un país rojipolitizado como éste, hombre, el Carnet cuenta ante el Mérito SIEMPRE.
Sus Jornadas  son malas, dignas de un amateurismo cicatero y extremo, ¡y eso que hace años que las organiza! ¡Nada ha aprendido-mejorado en estos años! ¡NADA! Acaso ha ganado, este año, un ponente que se autoproclamada acérrimo enemigo suyo. En serio, si en aprender de los errores hay virtud, en este caso eso no se aplica. Hace poco, cierta persona, conocedora de estos hechos, me comentó que no era ‘de caballeros’ orear el asunto. Claro: el actual organizador puede calumniarme cuanto desee, pero yo debo callar. No, amigo. Toca contar unas verdades.
Vuestro Scriptor.

viernes, 25 de noviembre de 2011

EL FANTASMA DEL PARAÍSO – SUPERVILLANO A LA FUERZA

Afiche foráneo con un toque a cómic,
que aventura su aire desenfadado
El arrebato que sufre WINSLOW LEACH (WILLIAM FINLEY) por PHOENIX (JESSICA HARPER) procede de después de oírla cantar su música. El auténtico amor del apasionado y humilde compositor, de aspecto aun desastrado, es su partitura. Phoenix sólo encaja en las sentimentales e inspiradas tonadas como el último elemento que necesitaba, no como el objeto a quien se destinaban. Llegará un momento en que ambas se fundirán volviéndose indivisibles. EL FANTASMA DE LA ÓPERA se enamoró de CHRISTINE DAAÉ y luego la ayudó a domar su voz. Phoenix ya llega cultivada para pasmo del futuro Fantasma del Paraíso.
De todos modos, no creo que el muy maltratado Winslow amase (como carne, como anhelo, como esposa) a Phoenix por ella, sino porque entrañaba una imagen de pureza, como su partitura también, y decidió que ambas debían ser defendidas a toda costa de las viscosas manipulaciones de SWAN (PAUL WILLIAMS) y su necrófila discográfica, DEATH RECORDS.
PHILBIN (GEORGE MENUNDI) recibe órdenes del
enigmático y omnipotente SWAN (el guante); al piano,
un borroso WINSLOW LEACH (WILLIAM FINLEY)
El Fantasma del Paraíso, a fuerza de ironías, versa sobre eso: la podredumbre. BRIAN DE PALMA se apoya en El Fantasma de la Ópera, de GASTON LEROUX, para filmar una parábola destinada a dar cierto papirotazo a los fans, lo que hoy ha desbordado transformándose en freakies, gente cuyo dios es un ídolo confeccionado en un estéril departamento de marketing y que, sondeado por dentro, no tiene nada, salvo un relleno cosmético destinado a obnubilar y pastorear a la masa.
Pérfido PÉRFIDO Swan (PAUL WILLIAMS -¿el hermano
 de JOHN WILLIAMS?-) maquinando corrupciones
El ejemplo está en la fabricación (nunca mejor dicho, pues se escenifica para su debut el ‘mito’ de FRANKENSTEIN) a BEEF (GERRIT GRAHAM), cantante aparente con una dosis de talento pero aún insuficiente para encumbrarlo. Por lo tanto, y siempre según el malicioso y protervo afán/gusto/ironía de Swan, lo mitifican y hornean presentándolo como la Gran Sensación en la que volcar anhelos, proyectar sueños y lanzarle una carretada de ropa íntima femenina que alfombre el escenario.
Murió una víctima y nació un monstruo: el
FANTASMA DEL PARAÍSO. Winslow culmina, con
esta pinta, su obra magna. (¿Hasta qué punto
DARTH VADER se inspira en este diseño?)

El objetivo de Swan es corromper, adulterarlo TODO, y se ve en el martirio que padece Winslow, a quien primero hurta su maravillosa partitura (ésta, al principio al menos, no está escrita con sangre, como el DON JUAN TRIUNFANTE que el Fantasma de la Ópera llevaba años componiendo; pero luego sí será así, al menos, metafóricamente), y después lo denigra en lo social y lo físico. Swan sobornó a la policía, los jueces, al alcaide de la prisión donde encarcelan al desventurado compositor. De Palma nos está diciendo, a través de las exageradas y satíricas secuencias, que la corrupción es omnipotente y que el candor, la inocencia, la pureza, carecen de efectivo poder para vencer, pese a su aclamada mitificación.
Un nuevo mito, BEEF (GERRIT GRAHAM) pisa el
escenario, adulterando las sinfonías de Winslow. (En algo,
siempre he identificado a Beef con FREDDIE MERCURY)
El Fantasma del Paraíso también alude a FAUSTO, y más directamente de lo que lo hizo Leroux. Swan, un talentoso ídolo hedonista, prefiere suicidarse en su cénit absoluto antes que presenciar su decadencia, arrastrada largos años, y que concluirá en la última injuria de la sepultura. Pero el Diablo lo intercepta antes proponiéndole una eterna y exitosa juventud. El Máximo Corruptor enrola a un Prometedor Corruptor, y Swan cumple con auténtica pasión.
Merced a esto, con una compulsión superior a él, corrompe a Winslow destrozando su cuerpo y su voz, su moral, y luego se apodera de su noble alma, envenenada empero a base de golpes de vileza. Innegable que El Fantasma del Paraíso es una fábula pop/rock inspirada en El Fantasma de la Ópera, pero se diferencian (y es lo fundamental) en que el Fantasma ya era perverso per se, mientras que Winslow se malea víctima de los crueles envites de la corrupción que empuña Swan.
La bella, PHOENIX (JESSICA HARPER), asediada por el
corruptor. Adulaciones y promesas fáciles de hacer para
encumbrar, aún más, a Swan
La más clara evidencia del predio del magnate musical está en la selección de cantantes para la ópera rock que robó al incauto Winslow, y donde conoce accidentalmente a Phoenix (qué curioso: dos aves enfrentadas en este filme), otro encanto de puridad, y que pasa a una habitación donde el cazatalentos de Swan, PHILBIN (GEORGE MENUNDI), se trajina, junto a otros miembros de Death Records, a las aspirantes.
Phoenix, en primera instancia, abomina tal trato, ofendida e indignada. Como Winslow, ella llega a Death Records esperando triunfar merced a su talento, su voz. En esto, es hermana del músico. Pero para triunfar debe pagar el peaje de esta suerte de prostitución. Philbin se lo asegura cuando ella le rechaza: ¡jamás triunfarás! ¡Tesitura moral terrible! ¿Vendo mi virtud (que no comprende únicamente a la virginidad) a cambio del éxito, o sigo incólume pero pobre e ignorada para siempre? Mis sueños, ¿merecen tal sacrificio? Primero, Phoenix elige la segunda elección.
Phoenix, al renacer de sus cenizas (mantener su integridad
intacta), enseguida sucumbe al embrujo de Swan, para
mortificación del pobre Winslow
Esto es otro mensaje que de Palma lanza al fandom: no sólo vuestros mitos son de laboratorio; además pagaron algo y no fue, precisamente, una cena. Pero la vanidad y la necesidad de soñar, de adorar, la idolatría inherente al Hombre, ahogan estas nociones.
Phoenix al final cede. Es elegida, mediante la presión que ejerce Winslow, ya el Fantasma del Paraíso musical que Swan ha edificado para así dictar los nuevos estilos al resto de la industria discográfica, sobre éste, para interpretar a la prima donna de su ópera. Swan al instante detecta en Phoenix pureza y, como loco, busca corromperla. Tal como hizo con Winslow, también se apodera del alma de ella. Lo siguiente es, también, destruir su carne. Y lo hará en un momento glorioso de la ópera para así remarcarla in saecula saeculorum, amén.
Con su barroco uniforme, Winslow impedirá que Phoenix,
in extremis, sea la enésima víctima de Swan. El público,
enloquecido, le jalea
Winslow no piensa permitirlo. Sabiéndose condenado, evita tal fin a Phoenix conforme precipita el de Swan (sí, ajá, un tanto a EL RETRATO DE DORIAN GRAY) y el suyo propio. En su ordalía seguramente recuperara su alma, reivindicándose para el reino de los cielos con su sacrificio.
El Fantasma del Paraíso consigue honrosamente un huequecito en la Filmoteca Selecta de Cada Uno y queda allí, entre las grandes, gustando de revisar con cierta frecuencia. El impresionante drama y la degradación de Winslow, su meteórico ascenso a cítrico Fantasma del Paraíso, está tratado de modo quasicómico quizás para no causar sensación de estrago al espectador: ¡tantas tragedias seguidas me amargan la sesión! Pero, una vez apartada la comedia, queda la reflexión sobre la atroz influencia de la corrupción, y qué inermes estamos ante ella.
Este fotograma muestra los peligros de firmar
documentos con sangre
Vuestro Scriptor.

Documentación adjunta:

martes, 22 de noviembre de 2011

EL FANTASMA DE LA ÓPERA – EL SUPERVILLANO LÍRICO

Portada de VALDEMAR; más que de
FANTASMA DE LA ÓPERA, parece
de amenazante FANTOMAS
Dos grandes figuras dominan la célebre novela de GASTÓN LEROUX: el mismo edificio de la Ópera de París y su más inusual, caprichoso y peligroso inquilino, el llamado ERIK, el Fantasma, supervillano con tendencias histriónicas que termina derribado por una emoción tan elemental y evanescente como es el amor, la materia motriz/combustible de tantas y tan insignes silly love songs y otras caballerías.
El Fantasma de la Ópera se las ha apañado, seguro que a disgusto, para transformarse en un icono completamente distinto al que Leroux prefiguró en su libro. Se le ha visionado como víctima de una injusticia seguida de una desgracia y que, como EL CONDE DE MONTECRISTO, emprende una venganza mesurada por la aparición de CHRISTINE DAAÉ (o como deseen bautizarla los adaptadores y según qué formato), de la cual el Fantasma se enamora con absoluta pasión.
Pero, claro, es un monstruo/lo han monstruoficado y se origina una contracorriente de fluctuaciones emotivas (venganza, amor, perdón, rencor, mi cara destrozada, su délfica belleza… complejos Complejos COMPLEJOS, sí, ajá) y de ahí sale el drama/trama que fecunda el filme (que es como se conoce, sobre todo, al personaje).
El autor, GASTÓN LEROUX, hombre de
vida tan inquieta como el Fantasma
El Fantasma de la Ópera es, sucintamente, la enésima recreación de FAUSTO y ORFEO Y EURÍDICE. Leroux lo refiere en la novela eligiendo con cuidado las óperas y qué pasajes de éstas deben aparecer para reforzar el argumento, las motivaciones del coro protagonista. Impregna de poder (dándole aliento propio, ¡escenario sin par!) al panteón de la Ópera, un coloso lleno de plantas, dependencias, sótanos y subsótanos, convertido, por su actividad, en una microciudad en la que el Fantasma gobierna despótico, aunque a capricho, condenando o salvando según él quiera.
La descripción que el estilo extravagante y energético del autor hace del mausoleo de la música embruja tanto como el mismo supervillano cadavérico (que se me antoja un cruce de CRÁNEO ROJO y el DOCTOR MUERTE), cuyos fragmentos de semblanzas, revelados por el cargoso de EL PERSA, lo hacen todavía más significativo, interesante.
Afiche de la primera adaptación, de la
UNIVERSAL, recordada por la
caracterización de LON CHANEY
Que El Fantasma de la Ópera es Fausto aparece detallado en la misma trama; poco original fue Leroux en este sentido. Así, el Diablo es el Fantasma, que se aprovecha de las tontunas de la ingenua Christine para engatusarla y proponerle un trato que, a modo, se apodera del alma de la simplona: dueño de un talento musical superior quizás a su genialidad como inventor, enseña a Christine a templar su voz, convirtiéndola en admirable diva.
A cambio, debe Christine vivir como su esposa en las catacumbas de la Ópera. (Otra influencia mitológica, la de PERSÉFONE, pues el Fantasma la autoriza a subir por temporadas a la superficie.) Por desgracia para el supervillano, el corazón de Christine pertenece al vizconde RAOUL DE CHAGNY, un señorito decimonónico del pan pringao, un romance procedente de la tierna infancia de ambos jóvenes.
Una versión "intermedia", que empieza a
torcer las cosas; CLAUDE RAINS, JUAN
SIN TIERRA en ROBIN HOOD,
hace del Fantasma
En caso de ceñir la fábula de Leroux a Fausto, Raoul es MARGARITA, que con denuedo aboga por el alma de Fausto y así recuperarlo para el Reino de los Cielos. Tenaz y locamente enamorado del bonito bibelot como Leroux pinta a Christine, acomete con impaciencia el descenso a los infiernos pretendiendo rescatarla del tiránico Fantasma.
Aquí, Leroux adapta Orfeo y Eurídice, y no sé hasta qué punto LA DIVINA COMEDIA. Raoul, moderno Orfeo, baja al Hades de las catacumbas de la Ópera tropezándose con una serie de potentes secundarios que hacen del lugar un sorprendente teatro plagado de autoleyendas. Cada nivel que Raoul y El Persa descienden puede equivaler a otro Círculo del Infierno de DANTE. (El Persa, por otro lado, es tanto CAN CERBERO –pues ‘guarda’ el Infierno que el Fantasma ha erigido en su vasto dominio subterráneo- como VIRGILIO, el poeta fantasma que guía a Dante por el Huerco, y hace para Raoul de cicerón de sus numerosas amenazas.)
Cartel del reputado musical de
ANDREW LLOYD WEBBER; amores
y romances desesperados e hirvientes
Al contrario de Orfeo y Eurídice, su actualización, esta obra, se salda con éxito: Raoul “rescata” a Christine (aunque en realidad es el voluble carácter del Fantasma el que respeta la vida de los intrusos, y luego permite a los jóvenes vivir felices y comer perdices). Pero esta felicidad no es completa; si Orfeo y Eurídice termina con ella regresando al averno al incumplir Orfeo la condición que le exige HADES, Leroux traza una analogía matando al hermano de Raoul, el conde PHILIPPE, convirtiéndose como en rehén que se cobra el Fantasma/Hades a cambio de liberar a Christine/Eurídice.
El conde es un ejemplo, por otra parte, de la hipocresía aristocrática decimonónica. Espejo cabal de la buena crianza de un noble-caballero de su época, empero su recto sentido de la moral victoriana no encuentra en absoluto indecoroso que Raoul (o él mismo) cortejen a las cantantes de la Ópera, gente que, por su extracción social, jamás admitiría en su círculo de amistades. Aun bien entrados en intimidades (léase: el juego de la bestia de dos espaldas), ni mirarían a esa mujer que tan bien les conoce.
En efecto, así era el Fantasma (Lon Chaney)
Leroux preña la obra de considerable número de nombres que se hacen relativamente capitales en la historia (como la SEÑORA GIRY o los nuevos directores de la Ópera, los respetables DEBIENNE y POLIGNY), e invita a buscar los párrafos en que El Persa desvela pasajes biográficos del Fantasma (como “las horas rosas de Mazenderan”), así como especular con esos personajes, apenas bosquejados (lo cual los hace más relevantes), que recorren los sótanos de la Ópera.
En cambio, el vivaz y poco ortodoxo estilo de Leroux se vuelve una losa cuando relata la vida y pre-romance de Christine y Raoul, toda esa matraca del ÁNGEL DE LA MÚSICA, cosa que nos desvela qué tonta es Christine. Pero, con gran caballerosidad, el autor escoge los adjetivos que eviten directamente mostrárnosla así. Y Raoul tampoco es un dechado de virtudes. Contrastado con El Persa (que sin cesar le previene del Mal que encarna el Fantasma, peligroso ante todo por su inconstante carácter), se aparece un alocado pueril que corre sin más a su muerte. Eso sí, haciendo de su último aliento el dulce nombre de su amada, lo cual excusa su imprudencia.

No así de bonito, como lo caracterizó
GERALD BUTLER (el LEÓNIDAS de
300) en una reciente versión