viernes, 20 de enero de 2023

MUNDOS — UNA FANTOCHE FEMINISTA RECORRE LA TIERRA

 

Portada. Una de tres. Miedo me da
saber cómo disucrren las secuelas
vista esta primera entrega. Eso sí:
absoluta ciencia ficción moñas, la
amada por los sabihondos del género

INSOPORTABLE. ESTÚPIDA. ABURRIDA. INSUSTANCIAL. ENERVA por su misma sensación de “superioridad”. Justifica mi recelo por el autor, JOE HALDEMAN, quien ni por mucho Maestre de la Ciencia Ficción que pudiera ser, evita ser un MEDIOCRE.

Mundos ni llega a “novela calientapollas”; puñetas, ¡vuelve tolerable LOS JUGADORES DE NO-A!, y mira que, esa, ¡tiene miga! Hace más soportable FUNDACIÓN o relatos del corte “dos tipos garlan mucho en un despacho” (CASA CAPITULAR DUNE). Empero ¿qué ocurre? Mundos pertenece a un escritor, y un estilo de “entender el género”, grato a lobbys izquierdofascistas de redactores y lectores, basado en que NO CUENTE NADA, salvo banalidades; mas, al “describir” un “presunto futuro creíble” (FRANK HERBET dixit), y los personajes son de lo más nulo/anodinos, ¡ya gozan de su absoluto respeto!

Replica cuanto denuncié en Los jugadores de No-A: porque su prosista fuese “de los pioneros”, deben ¡ensalzarlo!, por tonterías, dislates o agónicas ocurrencias escriba, plúmbea sea la narración, o carezca de interés la trama. (Que acá/allá aparezcan sugestivos elementos de fantasía, hasta un bosquejo de acción, no le quita sea un coñazo.)

Mundos barrena en esa estela: la del presuntuoso bodrio, pero de Década 80 (sus principios). Apenas cuenta algo; semeja una GUÍA MICHELÍN de enclaves terranos, como Nueva York, Nerja (donde no sólo aún pagan en pesetas en 2084; sus playas no toleran nudistas), Marrakech o Nueva Orleans. Y, encima, Haldeman no se pone a especular (lo propio de un laureado escapista visionario) cómo mudarán las cosas en el siglo que va desde la redacción de su obra al momento que, supuestamente, refleja.

JOE HALDEMAN, veterano
condecorado de Vietnam. Toda
su obra ¡aclamada! me parece
a mí en exceso que luego no se
justifica sobre el papel, tanta
rotundidad de esos ditirambos.
A menos que los prodigen
mediocres de su cuerda

TOOODO es como AHOOORA, aunque no se viaja en Jumbo, sino en tren. Unos trenes superveloces subterráneos (infieres) que te plantan en Londres desde Nueva York en un cuarto de hora, o así. Y, atentos, para dar lubricante al asunto: ¡estamos en plena expansión espacial, con una sarta de colonias orbitales de distinto tamaño, ante el esbozo de una “guerra de la independencia” entre los “Mundos” (citados satélites, encargados de producciones fabriles avanzadas, que exportan al planeta) y la Tierra!

Ni robots o IA. Sin internet. Tampoco celulares. Menos, computadoras. En comparación, este 2023 es más futurista que ese 2084 de la novela. No se trata de que el Poder (terrano u orbital) decidiera restringir comunicaciones para mantener al populux secuestrado en la manipulación, o la ignorancia, no. ¡Haldeman es INCAPAZ de imaginar cualquiera de nuestros adelantos! Leñe, la cibernética (el cyberpunk, inimaginable) está en punto tan larvario ¡que ni EXISTE! ¿Puede eso esperarse en un contexto de minería lunar, de actividad industrial orbital? Un puñado de leñadores canadienses vistieron trajes espaciales, partiendo a socavar meteoros en órbita. Es el Planteamiento Haldeman, en esencia. Estarás orgulloso, gañán.

Haldeman pretende, con pasmosa parvedad de detalles (e inmensa soberbia), superar la mucho más ágil, inteligente, incisiva e imaginativa UN FANTASMA RECORRE TEXAS. La estructura es idéntica, con esta salvedad: FRITZ LEIBER, genio, escribe un clásico; Haldeman, una tediosa insignificancia con leve tufo progresista.

¡Cuántos chuscos debes jalarte,
Joe, para intentar siquiera rozar
la espléndida magnitud de esta
novela, que copias con tu pobre
propuesta de
MUNDOS!, so
mimado de la ciencia ficción

MARIANNE O´HARA, la protagonista (que debiera estar más traumatizada por sus agresiones, la última acabada en violación —delito que condonan los progres españoles—) carece de carisma. Es una insulsa semifemirula calentorra que detestas al instante. Encima, tonta. Recién llegada a la Tierra, para cursar su postgraduado, se mezcla con un grupo terrorista que pretende derrocar al gobierno estadounidense, despreciando cuánto peligro eso supone. Lo considera hasta un pasatiempo. Manda wevos, macho.

A CHRISTOPHER CROCKETT LA CRUZ, galán de Un fantasma recorre Texas, lo embroman para integrarle en la revolución (otra cosa que copia Haldeman), mas es recurso de Leiber para satirizar los movimientos revolucionarios coñomunistas a los que, si bien poco simpatiza con el Capitalismo, más debía despreciar por su hipócrita cinismo.

Lector, a mí me han atrapado; sin embargo, puedo avisarte: ¡ni tocar Mundos! ¡Huye!

*[Para cuando Mundos mejora (últimos capítulos) sin embargo es tarde para salvarlo. No compensa llegar tan lejos para leer antes sólo sobre menús marroquíes o jazz.]