viernes, 8 de febrero de 2019

NEXUS (TOMO 1) — ME ABURROO

Puede que en el siguiente recopilatorio
la cosa alcance el grado de esplendor
que dicen tiene la colección. Aquí cuesta
vérsela

Tal vez sea un tanto exagerado lo de “me aburro”, empero lo sugiere para el lector, tanto el avisado como el que llega “neófito” a estas páginas sobre un “verdugo” espacial con una maldición que abruma sus días. De hecho, Nexus empieza prometedor/bien. Nace a comienzos de Década 80; la debacle que MARVEL va a sufrir todavía está lejos, aunque ciertos indicios ya se atisban en el horizonte, y modestas editoriales indie prueban con material capaz de rivalizar con los iconos de las Majors que todos conocemos hoy gracias a la potencia visual que el parásito real, el cine, ha inyectado a las viñetas antaño (¿seguro; el prejuicio al fin desapareció?) desprestigiadas.

Nexus está en la pionera posición de salida; el que, a modo, anticipará a LAS TORTUGAS NINJA o HELLBOY, o la patulea (seamos honestos, lo es) de personajes supercopiones que autores ofendidos como TODD MCFARLANE o ERIK LARSEN plasmaron bajo el sello IMAGE.

Nexus reside en una remota luna, santuario de una multitud de víctimas de los déspotas que asolan nuestra Galaxia (en el futuro tendremos nuestra cuota de tiranos aplastando el rostro de los aliens nativos en el fango… por encargo o propia iniciativa). De pronto, Nexus tiene un sueño. Visiones pavorosas. Aterradoras series de genocidios y genocidas. Las voces de los muertos reclaman justicia.

Así se ve todo muy brioso y tal; luego,
las acrobacias van justitas de
presupuesto
Entonces Nexus ¡actúa! Y lo hace de manera más ‘cerebral’, más ALAN MOORE, que los habituales iconos Marvel o DC, con sus bizarros disfraces y poderes que dinamizan un colorido espectáculo circense. La acción/violencia en Nexus está muy contenida (algo de lo que te avisan si indagas sobre el premiado personaje) y, conforme las planchas, más que andanzas, del justiciero estelar se amontonan, más se diluye, menos vemos a Nexus ejecutar a quien tan merecido lo tiene, o dar bronca.

Adviertes pues que continúas leyendo por la creciente calidad que el dibujo de STEVE RUDE va alcanzando, línea límpida, clara, a lo BRIAN BOLLAND, modelando lo que MIKE BARON va considerando es la vida, obra, milagros, sombras, de Nexus.

Un ejemplo de cómo discurre todo: al principio, Nexus se dispone a ajustar cuentas a un verdadero terror del Cosmos, un tipo muy miserable/malvado que te recuerda, no sé por qué, al GRAN MOFF TARKIN. El pánico por la leyenda urbana de inexorable vengador que envuelve a Nexus domina la sede de gobierno de ese sujeto, y antes de ser muerta por él, la esposa de este perverso dictator se suicida.

Nexus, ante esta calamidad, se repliega; se arrepiente. Ve “algo” y le da cosa ejecutar la condena que tantas almas martirizadas le exigen. Y sospechas: ¡Ya está! El dictador ahora montará en cólera al ver que el ser más amado de su vida sucumbe por culpa de Nexus y le perseguirá con su terrible flota estelar hasta el infinito y más allá. ¡Venganza! Enfrentamiento, batalla, carnicería. Elementos de análisis psicológicos, de por qué Nexus es así, cómo el otro descubre que sus actos han conducido a la tragedia personal, etc., etc., etc., que es de lo que va Baron. Pues ¡no! Nanay. De eso: olvídate.

El menda ese de la cresta mohawk viene
a ser el anti-NEXUS (quien aparece de
civil en las primeras viñetas)
Baron desaprovecha esa jugosa trama para emporcar a Nexus en otra con un esclavista, luego con su propia ascendencia, después con la novia que se ha echado, con un viaje a la Tierra estilo Mega City One…, todo cada vez más diluido, disperso, falto del brío que se supone tiene el personaje. Eso que Baron afirma en el prólogo de este tomo sobre el comunismo y PHILIP JOSÉ FARMER u otras inquietudes de nuestra Historia cara al futuro, queda en nada, apuntes como mucho que parecen perecer ahí.

Arte aparte de Rude, no sé de dónde obtiene Nexus su reputación. “Decepcionado” puede ser duro adjetivo que endosarle. Sin embargo, no cumple las expectativas alentadas por su notoriedad. (Al menos, en mi humilde parecer.)

viernes, 1 de febrero de 2019

EL GIGANTE DE HIERRO — COLOSAL... POR SUS NOBLES ACTOS

...y cuando comentábamos sobre READY
PLAYER ONE surgió la cuestión: de los
nuevos espectadores: ¿cuántos sabrían
quién es EL GIGANTE DE HIERRO?
Un afiche que retrata el clima de histeria
propio de la época de la historia

Este reciente comentario propicia esta reseña. Algunos elementos concordantes invitan a hacerlo, además. Es, acaso, la época en que la novela se escribe y cuando los sucesos de este hermoso, emotivo y entrañable filme de animación, se desarrollan: Década 50.

BRAD BIRD lo reconoce. Describe una Norteamérica a un tiempo ingenua y feliz y otra aterradora y opresora que no vacila en emplear armamento nuclear para aplastar cuanto estime amenaza. Real o no. Es una época cuyo pánico paranoico perdurará al menos tres décadas más, empezando a quedar atenuado cuando el enemigo de Oriente, la Amenaza Roja Soviética, caiga junto al Muro de Berlín. El beligerante oso ruso, exhausto, baja las zarpas. El decadente Occidente democrático vence. RAMBO, el rock, las urnas, los blue jeans y las Material Girls derrotan los Pensamientos Proletarios Puros y los dictámenes autoritarios de los comités “asamblearios” donde una sola voz debía ser escuchada, obedecida, de ningún modo: desafiada.

Es el trasfondo de la cinta. Por delante, mucho más agradable, colocan la conmovedora amistad de un chaval y un extraterrano robot/arsenal que puede llegar a la Tierra con intenciones muy diferentes a las que, al final, desarrolla, porque un suceso producto de histéricos malentendidos y de “ver lo que se quiere”, no la realidad, le pone en un trance que le transforma en un icono, en héroe, una lección de moralidad y generosidad que se supone sólo los indígenas pueden realizar. El Gigante de Hierro es también una sutil parábola sobre los inmigrantes, los extraños, los aliens, a quienes vemos, por atavismo instintivo, como agresores procedentes de oscuras/remotas costas.

Este trío no sabe en qué clase de supremo embrollo puede
terminar metido. Es el retrato de una Norteamérica casi
pura e inocente que convivía con otra siniestra y belicista
Empero el Gigante de Hierro asume el Máximo Sacrificio por mor del fuerte lazo de amistad y lealtad sellado con su joven amigo humano, cuando aquellos que han jurado protegerle, evitar que decisiones de esa naturaleza, situaciones de ese tipo, jamás se produzcan, las inducen. El neurótico agente del Gobierno, cazador de conjuras y sombras propias del “hyperpatriotismo” del mccarthysmo, que aunque se sugiere, se evita citar sin embargo, genera una situación de crisis letal. Si la libertad debe ser mantenida a costa de exterminar una población que pretendemos resguardar, ¡sea!

El fanatismo (algo además que quiere relatar esta película) no tiene color. Ocurre que un bando lo explota con mayor eficacia que otro, pues emplea una Propaganda dialéctica invasiva, circense incluso, que cala profunda en las mentes aturdidas por el resonante bombo de quienes emplean esa retórica alucinatoria. Es la Ixquierda la que mejor usa ese recurso; lo vemos hoy día, manoseando el tema del “feminismo”, que ante todo atrapa para sus espurios intereses electorales, siendo sólo un abrumador toldo para tapar sus propias indecencias, tan significativas (más, quizás) que las del contrario.

Un incidente insignificante revela el Reverso Tenebroso del
Gigante. Empero, los acontecimientos terminan haciendo de
él el SUPERMAN que realmente quiere ser
Acaso esto exculpe mínima-nimiamente al agente del Gobierno exorbitado por el temor a la Amenaza Roja (el Sputnik, el Gigante de Hierro, el beatnik chatarrero, el propio chico amigo del Gigante, por ignorar la gravedad de los sucesos que acaecen entorno suyo), pues le ha puesto el coco en un dial pernicioso en que todo tiene un cariz hostil contra el cual es válido todo esfuerzo, por expeditivo, violento, antidemocrático que sea. 

No basta que, de por sí, tenga tendencia a actuar justo como aquellos contra los que afirma luchar. Si le ponen la sesera hirviendo a cuarenta y cinco grados de ansiedad diesel, encima, la catástrofe está servida.

Agentes del Gobierno, militares e histeria: ¡mal combinado!
Son algunos de los valores (animación aparte) que esta cinta contiene, aumentando su calidad. La animación no es sólo MICKEY MOUSE o el exhibicionista PATO DONALD. O las inefables “verbenas” de RALPH BAKSHI. Es una herramienta de divulgación, cultura y especulación tan válida como el vasto reino del TBO. (Por eso, éste Gigante es uno de los colosales fetiches que cobran “vida” en READY PLAYER ONEpelícula—. Por afecto. Respeto. Grandeza.)

viernes, 25 de enero de 2019

LA BESTIA ESTELAR — ¿ESTAMOS LISTOS PARA EL ‘PRIMER CONTACTO’?

Portada de lo que empieza a ser la mítica
colección de Martínez Roca. De entrada
parece cosa de dragones y mazmorras...

Inofensiva novela juvenil de ROBERT A. HEINLEIN que, no obstante, aborda la xenofobia, en este caso, interestelar. No dramatiza demasiado en la cuestión, pero queda patente para los lectores avispados. No estamos en “cuando” los movimientos sociales raciales de Norteamérica (creo faltaba una década para lo de ROSA PARKS y MARTIN LUTHER KING), mas Heinlein desarrolla una traslación de estas inquietudes a cómo la Humanidad podría comportarse ante el fenómeno de las relaciones extraterrestres.

Tanto al nivel diplomático como de trato pedestre. El relato empieza contando qué problemas da una peculiar mascota extraterrestre, LUMMOX, a la familia que, desde dos o tres generaciones antes, la cuida, y al entorno donde habita la criatura, de infantil y bien intencionada inteligencia, aunque no por eso menos proclive a causar “accidentes”. Así que las fuerzas “reaccionarias” locales deciden liquidarla. Como sea. Dificultad: es invulnerable Lummox. Empero eso no desalienta a unas autoridades empeñadas, menos con un núcleo táctico, en desembarazarse de la problemática mascota alienígena.

Comienza un exhaustivo trabajo diplomático que es donde Heinlein, bosquejando la trekkie Federación de Planetas, plantea los problemas que podemos tener frente a entes, sin duda inteligentes, aunque de repugnante forma. ¿De veras, tanto que hablamos del Primer Contacto, estamos preparados para él? La fantasía casi siempre presenta a los extraterrestres más/menos antropomorfos porque no encajamos que una manzana de tres metros violácea pueda ser más letal que veinte PREDATORS, o vaya a desvelarnos los enigmas de la Creación empleando algún método maravilloso de comunicación.

El galardonado ROBERT A. HEINLEIN,
autor del texto, hombre cuya imagen se
revaloriza y limpia del baldón que algún
enterado envidioso le lanzó de "facha"
Sin embargo, he ahí la cuestión: los aliens no pueden tener aspecto antropomórfico (la ciencia se empeña en afirmarlo). Obedecerán leyes de la gravedad y la evolución distintas y respirarán gases letales para nosotros, como nuestra atmósfera pueda serlo para ellos. Heinlein está siendo de nuevo visionario, y aunque los aliens que pueblan su fábula (salvo Lummox) son humanides associés, lo que destaca es que, si estos sujetos de otras estrellas se parecen a no sé qué, ¿les trataremos con respetuosa cordialidad?

¿Una visceral repelencia arterial, pese a esfuerzos intelectuales y diplomáticos por tolerarlos, se impondrá y emprenderemos una cruzada suicida, o de veras un poderoso manto de tolerancia suavizará las cosas? Debido a nuestra proclive tendencia a destruir cuanto no se nos parezca, perseguir religiones o ideas políticas (ejemplos dan nazis o comunistas), u otras opiniones de los temas más variados, o baladíes, seguro que entablaremos combate por causas xenófobas envueltas en justificaciones religiosas, éticas, morales, económicas. Los pueblos se ofuscan apenas una de esas razones se esgrimen y vocean (¡Son diferentes! ¡Matadlos!) y es muy tarde para cuando enquiciamos los motivos que forzaron a actuar así: errado, mal. Más ahora, con la desgracia de las redes sociales, donde ninguna fuente se cuestiona, y un pernicioso bulo cobra carta de ¡apabullante verdad!, procediéndose en violenta consecuencia incluso.

Portada foránea. Como sucede en la
más célebre
TROPAS DEL
ESPACIO, es un elemento femenino
el que parte el bacalao intelectual
Imaginémoslo: atacar a una raza de líquenes pensantes sólo porque los vemos inadecuados para Masters del Universo, como siempre nos hemos considerado. Va la xenofobia en nuestra sangre; desde lo cavernario-tribal. El Pleistoceno, si me apuran. Embridarla resulta casi imposible. Un atavismo difícil de depurar. Salta al instante.

A buen puerto sin embargo todo se lleva y la Tierra lanza un suspiro de alivio al no tener que movilizar sus Tropas del Espacio, pues la reflexiva diplomacia logra imponerse. Aun así, desde las páginas de este libro ligero de pequeñas aventuras domésticas el mensaje llega alto-y-claro: vamos a tenerlo difícil con los eventuales vecinos del Cosmos.

Quizás lo mejor, digan lo que digan las bobadas de cooperación interestelar trekkies, es que sigamos como estamos: solos. Bastante daño podemos hacernos unos a otros. ¿Qué no les haríamos a los que, ni por apuesta, se nos parecen…?

viernes, 18 de enero de 2019

ZARDOZ — LA INMORTALIDAD: INCOMPATIBLE CON EL HOMBRE

Parábola quizás de por qué los
dioses necesitan a los ateos e
iconoclastas

Y la divinidad, como muestra esta película de JOHN BOORMAN, que es, pese a su enmarañada, estética, psicodélica y “de arte y ensayo” apariencia, una interesante reflexión religiosa víctima de la New Wave que sacudía los albores de Década 70, remanente de los últimos y convulsos años de Década 60, plagados de profundas transformaciones sociales. Hoy día, sin embargo, la sibarita crítica femirulista la calificaría de ofensiva exaltación de la violencia y el machismo gratuito, nefasto ejemplo para la juventud.

De inefable suelen describir Zardoz. Cierto: cuesta cogerle cariño, y se hace también arduo defenderla ante títulos más convencionales, acaso menos profundos, que pudieran versar sobre lo mismo. En esta historia apoqueclíptica, un exterminador, con algo más de chispa en el cacumen que sus demás compañeros, entra en una zona reservada, hogar de presuntos dioses de un mundo arrasado por la guerra (la termonuclear, posiblemente), y las atroces secuelas que arrastra tal desastre Nivel MAX, y donde los fríos y nublados páramos circundantes los pueblan los exterminadores (la elite elegida por Zardoz) y los brutales, residuo de nuestra Civilización, reducida a la esclavitud, la ignorancia, pobreza, a satisfacer los desvaríos asesinos de los exterminadores.

Zardoz, a través de la intricada tramoya de planos complicados y filosofías ‘sesudas’ que parecen obra de la ingesta de LSD u otra hierba del diablo, es empero parábola sobre Dios y los cultos, la manipulación que del Hombre puede hacerse desde el ‘plano etérico’ de lo “sobrenatural”, y el querer obtener respuestas del Individuo cuando algo que puede macular el dogma empieza a arrojar dudas, preguntas, cuestiones inquietantes.

Parte del Alto Panteón que rige los páramos desangelados
al otro lado de su aura protectora impenetrable. Patanes
suicidas, hastiados de sí mismos y sus semejantes
Los “dioses” (que recuerdan a los de LOS PÓRTICOS DE LA CREACIÓN, ese borrador en Reverso Tenebroso de los ÉTICOS de la saga de EL MUNDO DEL RÍO) son decantados “maravillosos” de la actual ingenética. Casi inmortales, con conocimientos (que no sabiduría) en principio superiores, han descubierto que su extrema longevidad no es un don, sino una irónica maldición que les condena a tener que llenar sus vidas como sea. Tan inmortales son que, cuando uno muere, su backup empieza a gestarse en una sala llena de plásticos casi al momento. Una IA construida en un cristal ayuda a mantener una máscara de orden, regularidad, al esquema, comunicándose a través de los anillos que todos portan.

Con estas pintas se dominan los yermos del futuro, aunque...
Aunque la situación empieza a ser insostenible para cuando el bravío SEAN CONNERY (en otro esfuerzo, pienso, de desmarcarse del atildado sádico espía BOND, JAMES BOND) irrumpe vehemente en ese microcosmos que pretende dominar el macrocosmos. 

Una refinada, virulenta, insidiosa locura, como la devastadora desidia, va apoderándose de los semidioses, de apariencia délfica, fría, estilizada, cruel. El exterminador-Connery fue, poco antes, embromado hasta unas ruinas donde “el paráclito” le reveló la verdad sobre el poderoso Zardoz, mito pétreo volador que surtía de consignas y armas.

...es una moda que hace escuela. La
comparación no admite dudas
Todo se desplomó. Credo. Mito. Fe. Lo incuestionable: se hace cuestionable. La certeza que arroja tener un dios con respuestas a todos los enigmas, se desvanece. Queda en su lugar una ansiedad iconoclasta, ácrata, la curiosidad extrema de saber POR QUÉ te han manipulado así. Dios Padre, ¿talmente obra con nosotros, Sus ofuscadas criaturas? Este planteamiento propone Boorman al espectador, confiando… no sé. ¿Cuestionemos nuestras religiones y sus fundamentos?

Zardoz es un retorcido juego. Un experimento sociológico diseñado por los semidioses para poner fin a su misma existencia. Sabiendo esto, reconsideras esas obras de PHILIP JOSÉ FARMER (donde aparece la simiente de Zardoz, me atrevo a observar), pues los elegidos para asaltar la Torre de las Nieblas son peones, manipulados por un Ético, a su modo, aburrido. Y las criaturas creadas por los SEÑORES se asemejan, mucho también, a los brutales y exterminadores que Zardoz ha puesto “sobre la Tierra”. Así visto, parece cerrarse un curioso círculo similar al URÓBOROS, entre literatura y cine.

domingo, 13 de enero de 2019

SITIO DE CIENCIA FICCIÓN, VIGÉSIMO SEGUNDO ANIVERSARIO


(Psst, Un secreto que comparto: fue la
BENDITA BIANCA BEAUCHAMP la
que me sugirió el tema. No lo digáis a
nadie más)
Como viene correspondiendo, a modo de otra tradición, por estas fechas del estrenado año (2019, en este caso), anuncio mi modesta contribución a una de las webs decanas del género; y “decano” lo escribo con toda propiedad. Verso sobre un espacio que, en este año, celebra su aniversario veintidós. Tal como están las cosas en internet, eso algo maravilloso. Los poderes generales de internet los empaña una importante noción: la inmediatez, junto al aburrimiento y la dejadez. Son muchos los que abren un espacio, en red social o blog, que, al poco, abandonan como ese cachorrito capricho de los niños consentidos o mal criados que luego, al crecer (el animalito), los padres dejan en medio del campo para ser pasto de las ruedas de los coches al sentirse, el animal, doloridamente abandonado. Hay ahí sentimientos en juego que suelen despreciarse. No debería, empero, extrañarnos. ¿No actuamos, parecido, con nuestros humanos semejantes?

Este año el reto obligaba esforzarse. Me explico: Mr. FRANCISCO SÚÑER planteó, a los habituales colaboradores (extensa red, por cierto), un tema específico que obligaba a devanarse los sesos para hallarle el intríngulis. No estamos hablando de asunto baladí. El resto de firmas tiene experiencia considerable, lecturas notables, conocimientos que no deben despreciarse. Hay, por tanto, que estar a la altura y encomendarse después a las Potencias que rigen los destinos literarios para quedar bien entre esta pléyade de autoridades. Sin desentonar. Sin parecer más ignorante de lo que, en realidad, se es.

No es desafío para, supongamos, los que dicen idioteces como que “no participo en concursos porque me imponen el tema y la extensión”. Bah. Mamarrachadas. Pretextos homoX absurdos para disimular la vagancia. Excusas de los que creen que, escribir, es “cuestión de un ratito, como debe ser”. Escribir es cuestión seria que exige tiempo. Decir lo otro, más que cuestión de postura ‘elitista’, es de putos flojos y travestis varios.

A disfrutar, concluyo recomendando, este surtido de interesantes opiniones respecto al tema propuesto esta edición, deseando de paso que durante mucho más tiempo Sitio de Ciencia Ficción siga siendo ese afamado portal donde el género se pasea y exhibe con toda dignidad. Como mínimo-nimio: otras veintidós ediciones.

miércoles, 9 de enero de 2019

LOS PÓRTICOS DE LA CREACIÓN — MANANTIAL DE EL MUNDO DEL RÍO

Portada de lo que, sospecho, en ciertos
círculos, es una edición mítica

Desde 1966, año de publicación, PHILIP JOSÉ FARMER nos remite este libro, donde los elementos de lo que será su opus magna, el interesante y dinámico serial El Mundo del Río, empiezan a perfilarse. Es un Farmer, en mi opinión, maduro en lo literario. Tiene la prosa briosa y “descarada”, recurre a temas “polémicos”, como la sexualidad, el sexo per se, o, en este caso, la antropofagia.

Muestra a un personaje líder decidido que se convertirá en motor de sus parientes, unos humanos semidivinos gracias a viejos procedimientos eugenésicos cuya réplica ya no son, estos “sus” beneficiarios, ser capaces de reproducir. Estos autoproclamados SEÑORES (no sé si en inglés se definen LORES, o MASTERS) se han limitado a explotar los poderosos recursos legados por sus Altos Antepasados (una especie de anti-ÉTICOS del Mundo del Río) para su hedonismo o emplearlos contra de los otros, para conseguir los Cosmos de su propiedad y los mundos que su “talento” ha ideado.

Son casi como los melniboneanos. Reinaron siglos merced al vigor de su ambición y el sadismo inherente a su sangre y raza, mas cuando descubrieron que no había más mundos que conquistar, empezaron a replegarse, a carcomerlos la decadencia. Leemos los últimos días de una Raza con la facultad de crear Universos (de tamaño más bien modesto) y esferas habitadas por personas a las cuales tratan ora con crueldad, ora con indiferencia, casi siempre: con desprecio… como Farmer sugiere Dios nos hace.

PHILIP JOSÉ FARMER dándoselas
de TOLKIEN. (Lo digo por la pipa.
No hay foto de Tolkien sin pipa)
Antaño, el protagonista actuó así. Empero sufrió una cura de humildad (despojado de sus terrenos y poderes, debió vivir como una de “sus” criaturas, con todos sus esfuerzos y limitaciones), y tras recuperar su predio, obtuvo un alma, una noción más profunda del sufrimiento de aquellos a los que gobernaba y había creado. Necesitado, con escrúpulos, no obstante los emplea, aunque bruñendo empatía por ellos, lamentando el dolor de la pérdida de los seres amados, o las duras condiciones, primitivas, de su existencia.

Hastiado de su inmortalidad, ansioso de un juego excitante que le permita vivir con algo de color su longeva existencia, el padre de estos Señores les arranca de sus Cosmos y les prueba mediante una peligrosa contienda en diversos planetas donde los ambientes de vida son tan sorprendentes como su fauna. Ha plagado la competición (recuperar sus Universos) de amenazas mortales. El protagonista, viéndoles sin el soporte de sus poderes quasidivinos, les descubre aún más mezquinos, ruines, inútiles, sanguijuelas, de lo que aparentaban ser.

Dentro de un riesgo extremo, siguen sujetos a sus soberbias y airados narcicismos, el desprecio a sus criaturas. Es este Los pórticos de la creación un documento aventurero entre agnóstico-ateo, que incluye la decadencia, la corrupción personal y las ambiciones desmedidas, cómo quienes con mucho esfuerzo y sacrificio crearon un imperio que sus descendientes, que no lo sienten suyo por no haberlo trabajado, sin embargo no vacilan en dilapidarlo hasta extremos de personal miseria total.

Cubierta foránea de VALLEJO (me
parece) que incluye una información
interesante sobre la obra reseñada
Farmer debe “dar la nota”; por tanto, acude al incesto para hacer más picante la novela. También al canibalismo, como prueba más de hasta dónde podemos caer llegadas ciertas circunstancias. No creo, “conociéndole”, que P.J.F. tuviera la más mínima-nimia intención moralizante, sino que empleó estos recursos para dar corpus colossus a una narración que, empezando peculiar, atrayente, sigue por la confirmación de que estamos ante el borrador de El Mundo del Río, para acabar con un (precipitado) final estilo deux ex machina que enoja un tanto... lo bastante para lamentar que tuviera, el autor, que actuar así para cerrar su novela.

Es ocio, es aventura, es acción, o sea: todo lo que detesta el lector de la ciencia ficción española moderna. Prevenidos quedáis.

sábado, 22 de diciembre de 2018

¡PASCUAS FELICES Y 2019 FECUNDO! — UN AÑO MÁS DESEAMOS

´Nuff said! Si no hay sorpresas,
¡hasta 2019!

Es ya tradición de este blog desear al amplio aparato de lectores de estos espacios Fiestas Fecundas, desbordantes de alegría, salud y buenos deseos, y un venturoso 2019.

La recapitulación del año (vertiginosamente pasado) deja un balance agridulce, como es la vida en sí: altibajos que los momentos agradables intentan compensar los que traen malas noticias y/o decepciones. Mejor empero eludir esa materia y pasar, como también es costumbre, al sermoncito navideño, para evitar que el fantasma de JACOB MARLEY o alguno de sus socios nos agobie con una pesadilla antes de Navidad. (Hemos cumplido, por tanto, con un deber “cívico”.)

Quienes denuestan las Navidades, abrazando la saturnalia (todo por fastidiar, creen, a los curas), argumentan que, por encima del concepto religioso (que no les impide, por otra parte, celebrar Halloween, pagana, pero efemérides religiosa), la Navidad es un mercadeo, consumismo. Todo es para gastar Gastar GASTAR. Puro capitalismo, vaya, sólo que adornado de brillantes bombillas callejeras y papel de regalos satín-coloreado.

Estas personas sin embargo no tienen reparo mínimo-nimio en soltar unas perras para que el cachorrito de la casa esté en la onda norteamericana (lo digo por la potente infiltración televisiva) de PAPÁ NOEL, KRIS KRINGLE o SANTA CLAUS. Agasajar a ese señor tripudo, ¿no es también caer en un truco consumista? Parece ser: no. Lo malo y arcaico, encima monárquico y antifeminista, es la Navidad y los REYES MAGOS. Lo moderno y laico es Papá Santa y sus elfos Kringle (alimentados por la SEÑORA Claus, de ahí el feminismo que hace correcta la celebración; claro, que la Señora Claus no sale de la cocina. Incumple el paritarismo, pues no reparte regalos chimenea abajo yendo en un trineo adecuado —color morado—. Todo el éxito es para el Papá PITUFO del Polo Norte).

Reflexionemos, que son nuestras tradiciones, merecen respeto, se hacen entrañables no por la salvaje descarga de dinero que se invierte en estos señalados días. Sino porque son distintos a los restantes del año; con luz especial en las vías y la esperanza de un mejor año entrante, con excelentes intenciones incluso.

Felices Fiestas en la moderación y alegría.

PD: Los animales no son juguetes.

jueves, 20 de diciembre de 2018

READY PLAYER ONE (NOVELA) — LA GUERRA DE WADE WATTS

Cubierta original; hoy día venden la
novela con la 'camisa' del afiche de la
película (lo cual la encarece)

Un problema que encuentra el lector de la novela frente a su adaptación al cine es que a ésta última no la “siente”, la ve distinta, inferior incluso. El problema empero se resuelve así: entendiendo que ambas son independientes, pese a sus muchos vasos comunicantes. Hay incluso que recordar que el autor del libro, ENERST CLINE, es uno de los guionistas (quien ha accedido a la desviación con ignoro cuánto grado de complacencia —o prostitución— voluntaria). Atacan a $TEVEN $PIELBERG por haber deformado un homenaje masivo a Década 80, retorciendo una sobrecarga de nostalgia por la llamada Década Maravillosa, para transformarla en otro de sus cuentos con moralina DISNEY de consumo de palomitas/familiar que ha borrado la identidad del relato casi por entero.

Algo de esto hay. El MIDA$ DE HOLLYWOOD ha llevado a sus pagos la idea  para hacerla algo visto en LOS GOONIES o REGRESO AL FUTURO, esa evocación romántica con la que crecimos y que la esterilidad de las décadas pasadas desde los 80 ha ido cercando de un dorado misticismo clásico-mágico, algo que incluso empieza a tener resonancias artúricas, como que fue la Década que Fue y Será.

ERNEST CLINE posa superchulo en su
DeLorean que le permite regresar al
pasado, como su novela nos sugiere
Ciertamente la mitomanía por los 80 crece, esta novela lo denota, y se debe a que, repito, lo sucedido después eran refritos, carecían de la suficiente (o ninguna) originalidad, la desesperanza ha ido en aumento, porque todavía durante los 80 el futuro tenía una auténtica oportunidad de ser fantabuloso (pese a los malos agüeros de MAD MAX, ROBOCOP o TERMINATOR —que empiezan a ser los que pueden acertar—).

Mientras que el espectáculo visual engrandece capítulos de la novela, ésta es más incisiva sobre lo brutal del entorno en que madura el protagonista adolescente, Wade Watts. Es un mundo a un paso de Soguetto, víctima de una recesión económica bestial sin visos de acabar, donde los empleos giran en torno a la órbita cada vez más potente de los titanes de internet OASIS e IOI. Es transformación laboral que empezamos a sentir. El comercio electrónico liquida grandes superficies (se acabó ser MALLRATS) y la gente empieza a vivir más encerrados en su cómodo/seguro mundo virtual a medida mediante múltiples (en muchos casos, cobardes) avatares de redes sociales decadentes.

$pielberg hace un apresurado bosquejo de todo eso; elude hablar de la violencia callejera o escolar o cómo OASIS ha permitido la asistencia a clases virtuales para que los alumnos no sean víctimas de tiroteos, agresión de otros compañeros, o secuestro en las calles de los que pretenden jóvenes para sexo, para sus órganos. Esto, borrado del filme. Cline lo apunta en varias ocasiones. Hay momentos en que pareces estar leyendo EL FUGITIVO: un futuro contaminado, depauperado, tribalpunk, coto de Corporaciones. Los poderosos Estados Unidos a punto de economía tercermundista.

Otra obra de este señor. Sobre su
estilo como escritor: es limpio,
resultón, nada provocativo. El
típico estilo anodino al gusto
del lector insípido actual
No obstante, podemos entender Ready player one bajo otra más interesante sublectura subyugante: denuncia las sectas. El autor de la competición, un mitómano freakie con trastornos mentales, fuerza a la juventud de su futuro desolador a ser mitómanos de los 80 en toda su extensión. Y lo aceptan. Participan. Se hace forma de vida, religión, más que experimento sociológico sobre cómo gustos ajenos pueden influirnos. Sacrifican su individualismo (esto también consta en el libro. No hay un héroe, sino un conjunto internacional-racial de ellos) al sometimiento a un credo. Los ateos de esta novela, sin modelos que seguir en su tiempo, como sucede ahora, se hacen acólitos de la atractiva Religión de los 80, y al autor del juego lo elevan al papel de apóstol-papa-dios, como insinúa su avatar, pese a su traza de personaje de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS.

Por ahí van también los tiros en la novela. Sin embargo, la lucha de Wade y su banda lo difumina, para que $pielberg acabe por borrarlo del todo/completamente en el celuloide. De ahí la acusación de banalidad que sufre la cinta. (Aunque el asalto al castillo que ofrece $pielberg es mucho mejor que el escrito en la novela.)

viernes, 14 de diciembre de 2018

TEAM AMERICA - LA POLICÍA DEL MUNDO — DE CAPULLOS, ZORRAS Y MARICONAS

Afiche. Los protagonistas, a la vista. Una
crítica, en momentos feroz, contra el
artisteo
progre capaz de convertirse en aquello que
dice combatir sin problema alguno

Un puñado de marionetas bordes critica en esta alocada comedia de sal gruesa cuestiones sobre la Sociedad Occidental actual o cómo ciertos sectores del mundillo artístico pueden convertirse en lo que dicen combatir. Occidente, desde que los Bloques se esfumaron, es un fangal de contradicciones, inconsistencias y naderías que le hacen fácil presa de los antiguos enemigos, los Soviéticos, reconvertidos en perjudiciales populismos o mafias que argumentan las películas norteamericanas (como JOHN WICK).

Team America cuenta, grosso modo, cómo un destructivo comando estadounidense de elite (los anti G.I. JOE, S.H.I.E.L.D o THE A-TEAM) viaja por todo el ancho mundo aniquilando terroristas islámicos, surtidos de maletines llenos de bombas para hacer la gran puñeta. El T.A. empero causa más daño (como casi asolar París) que el que pudieran originar los terros. Eso sí: tanta hecatombe inmola a los malos. Algo salimos ganando.

Enrolan a un actor con montones de dudas sobre sí mismo y la misión que le encargan. El comando lo compone la mezcla habitual de sujetos con moral que lamentan tener que hacer tanto tiroteo, dos tías buenas, el duro e irascible con una historia chunga en su pasado y el líder, máquina de disparar consignas y patrioteradas así como frases estilo CHARLTON HESTON de: O lo haces, o todos nos vamos al carajo.

He aquí el grupo de "capullos" dispuesto a dar caña a quien
sea para preservar los intereses estadounidenses en el
Universo y más allá de la Cúpula del Trueno. Una sátira de
los patriotas extremos que tampoco paran en barras
Todo esto permite (junto a los chistes groseros) contar que los “capullos”, como los del T.A., es gente más legal de lo que a priori parezca. La descreída confusión de Occidente, viejo motor civilizador (no siempre con las mejores intenciones, o resultados), abona el que el primer ‘pacificador’ buenista de Ixquierdas mequetrefe con cierta notoriedad pueda, desde el púlpito televisivo o las redes sociales, arengar contra los estamentos “arcaicos”… aunque estabilizadores. Su pretexto: son tiempos nuevos, nuevas formas de pensar y entender la Humanidad. A esos, les definen “zorras”, (y en nuestro aparato actoral, político y cultural nacional abundan).

Finalmente están las “mariconas”. Los malos absolutos. Mas saben camelarse a las zorras (halagando su vanidad) diciéndolas que esto tiene arreglo, soy víctima del prejuicio de los capullos, los curas y los reyes, ay fíjate mira cómo me tienen… y las zorras, ahítas de una progresista culpabilidad tontaina, engullen el marrón hasta la última cucharada. Son incapaces de ver la supina maldad, velada con astucia, de las mariconas.

Claro, que sujetos de este tipo, acaso un poco estereotipados,
no dejan más opción que proceder expeditivamente a veces
Resaltan la estentórea pasión destructiva de los capullos, los tíos con ideales y firmes convicciones sustentadas en defender la patria y su bandera, cosas que las zorras estiman insidiosas, decadentes, anquilosadas. Empero: son el esqueleto, la musculatura incluso, que permite a las zorras decir sus tonterías, porque las zorras, de por sí, no tienen más valor que el vapor caliente de sus aberrantes consignas, vistosas y atractivas para un populux que ha dimitido de su deber de juzgar qué mierda están vendiéndole, tanto unos como otros, para abrazar un muelle conformismo cortoplacista.

El plan de la maricona, o sea, el tirano de Corea del Norte, es liarla parda so pretexto de una falsa conferencia de pax. El tiroteo mundial nuclear posterior le permitirá gobernar el planeta después. Vaya plan. Da igual: es el Mal. Actúa así. Como cuando arroja al estanque de los tiburones al embajador de la ONU, institución zorruna dibujada tal cual: ornamental, torpe, inútil. Cuanta condena pretende hacer de las violaciones de los derechos humanos en Corea del Norte es remitirles una carta de protesta.

Uno de los tontainas supremos de Hollywood, que pasa más
tiempo desorientado defendiendo "causas perdidas" que ante
las Panaflex, pues su carrera actoral está más que acabada.
Un ejemplo de "zorra" abundante en España
Irreverente y bastante profunda, Team America sorprende porque, en una época de cuestionar (las cuestionables) políticas norteamericanas en Oriente Medio, de BUSH, JR., los siniestros lobbys y personajes anejos que le sustentaban, la cinta posee el valor de denunciar lo indenunciable por hipócritas y aberrantes simpatías; léase: que el bando progre tiene tanto o más peligro fascista que el conservador. Pero ODIAN admitirlo.

martes, 11 de diciembre de 2018

BIANCA BLAZE EN EL MAGAZINE NJOY — ¡HEY HEY!

Aunque el escaneado haya cortado un poco el contenido, me
vale como prueba irrefutable de que, ¡sí, ajá!, estamos en los
papeles, donde conviene aparecer, donde eres alguien

Tal como el encabezado cuenta: ¡Bianca Blaze (junto con otras llamativas muestras de mi actividad literaria y gráfica y un concienzudo resumen de mi CV) en los papeles, donde cuenta estar incluso en esta moderna era de los píxeles y los bytes! El papel, materia prima esencial que permite al autor estar más vinculado con su arte, sigue poseyendo vigencia, y nada mínima-nimia. Y Bianca Blaze no aparece en un formato cualquiera. No, no, ¡qué va! Sino en la lujosa presentación papel couché de una revista cuyo soporte muestra el buen hacer profesional del Sr. NACHO ARCO, director de NJoy, y su equipo (a quienes, ahora de forma pública, agradezco haber tenido la esplendidez de divulgar mi contribución a la Historia de la Historieta y la Ciencia Ficción reproduciendo estos ejemplos), como testimonia el conjunto de este magazine divulgativo.

NJoy, refirió Nacho, es una publicación veterana oriunda de Huelva, donde se fogueó, y ya constituyó el éxito que prolonga aquí. La revista da gusto verla, de verdad. Es de esas cosas que están bien hechas a conciencia, que presta esmerada atención al detalle y el acabado final.

Además de su amplia sección informativa,
quiero destacar el seguimiento cultural que
este
magazine realiza
Njoy me hace recordar aquellos lejanos días de ER CÓMI! Una publicación modesta que, sin embargo, evolucionaba de forma favorable número a número. Dentro de mi magín estaba darle, tras la fase fanzine, este acabado que destaco tanto de NJoy, un portal para autores, no esencialmente locales, que tienen este estupendo escaparate para exponer una porción de su labor. No entraré empero en los detalles de qué pasó con Er Cómi! que tanto TANTO prometía. No deseo evocar esas amargas circunstancias, rodeadas de egoísmo, envidia e inmadurez.

Me remito a la difusión de esta buena noticia personal y volver a subrayar la alta calidad tanto del contenido como del continente de la curtida publicación, a la que deseo notable longevidad y que pueda seguir sirviendo de guía para el ciudadano que, en sus páginas, halle la recomendación que necesita, recogida en su apartado publicitario.

Una vez más: gracias. Es todo un detalle de generosidad y admito qué ampliamente complacido he quedado al ver mi trabajo en tan significativo marco.

viernes, 7 de diciembre de 2018

ESA GENTE — MÁS SOBRE DON CAMILO Y SU ESTRAMBÓTICA PARROQUIA


Cubierta. Un delicioso conjunto de
anécdotas de un tiempo con un
lenguaje que, felizmente, pensaba
se había superado. Qué va
El libro (¿obra del sutil fantástico?) contiene veinte cuentos que, infiero, fueron escritos entre 1948 y 1953. Todavía fresca la postguerra, en toda su dramática extensión. Relata la lucha eterna del párroco Don Camilo, firmemente fiel en su fe en JESÚS y en su conciencia, y el alcalde comunista PEPPONE, hombrón que evidencia dificultades a veces entre obedecer a su conciencia (que perenne apunta en la dirección de hacer lo correcto) o guardar disciplina al Partido. Siempre en tono humorístico, ameno, amable, que no ignora el alcance de la maldad humana.

GIOVANNI GUARESCHI halló un excelente estilo narrativo que le ha popularizado (aunque sospecho que, hoy día, es autor bastante olvidado) y le permitía contar unas monstruosidades ideológicas de su época que, fíjense ustedes, ¡son las de la mía! Sus personajes, mediante su prosa, tanto le consentían decir lo que precisaba como daban voz a muchos otros (u otras) contemporáneos de Guareschi.

Guareschi, acérrimo enemigo del comunismo, trata empero con respeto a Peppone y sus camaradas: EL FLACO, EL LARGO, EL BRUSCO, etc., encontrándoles que su humanidad también chocaba contra el elemento implacable del intolerante Partido. Más de una vez, frente a una estupidez (porque la Ixquierda las comete tan mayúsculas, o más, que la Derecha) que ordena el Partido, Peppone confiesa a Don Camilo, que le reprocha cuán aberrante es la situación, que “es el Partido; cuando habla, se obedece”.

GIOVANNI GUARESCHI joven; tal vez
en la época que concibió a su grueso
párroco y a su grueso alcalde de La Baja

Don Camilo también tiene un partido que le impone disciplina. Mas, ante todo, obedece al Crucificado y a la nítida voz de su conciencia. También Peppone hace eso: imponer su criterio de lo correcto a la monserga política. Para él, ser honrado, estar en paz con su conciencia, es prioritario. Más que todo lo demás. Arrostra por tanto valeroso a los intransigentes sectarios de su banda, sabiéndose consecuente, blindar la verdad.

Y el primer cuento tiene un lúcido diálogo entre él y uno de sus camaradas donde éste le expone que abandona el Partido alegado que luchó contra el fascismo italiano por la libertad, y no mancillará ese sacrificio para someterse a un Partido que exige obediencia absoluta a la causa, ordenándole perder su libertad individual. No luchó tanto para eso.

La España actual está inmersa en esa turbia situación. Muchos de la Ixquierda (léase: ese aborto populista similar a un pútrido tumor) hablan de libertad y tolerancia, mas desde postulados intolerantes, negando expresarse a quien opina distinto. Persiguen la crítica o la disidencia. Poseen dos poderosos aliados: viejos con la mente podrida por el ODIO y sus mentiras amontonadas sobre una utópica II República que, ni de lejos, fue el embuste que cuentan a los jóvenes, y jóvenes incapaces de usar el celular con conexión a internet para INDAGAR si cuanto están contándoles es trola o verdad. Lo tragan todo.

Presumen de anarcos libertadores; aun así, obedecen fieles como perros amaestrados a sus guías, sin cuestionar por absurdas, antidemocráticas o inmorales que sean, sus órdenes. Es nuestro drama: la “progresista” juventud ignorante, incapaz de respetar a su conciencia, y menos ser consecuente con su decencia. Lo suplen formando remolinos de coercitivos “antifascistas”, cuando ellos actúan exactamente así: como FASCISTAS.

Nuestros protagonistas. Llegaba un momento en que, por
encima de sus creencias e ideologías, concordaban por
honradez e inrtegridad, por conciencia, hacer lo mejor para
todos. Hoy día se atisba que sólo hay un ansia de ODIAR a
quien no comparte criterio y aprovecharse del populux
Lo sucedido en las aún recientes elecciones es por su culpa. De su sectarismo. Sus injusticias. Sus insultos e implacable ODIO han cabreado a gente ya muy hastiada de la falta de soluciones a sus problemas cotidianos, aquéllos que el 15M iba a arreglar ¡ya!

Pero no han resuelto nada. Salvo generar ODIO. Por todo esto, sé del entrañable Peppone lo bastante como para afirmar que: asqueado de la vil hipocresía cínica del individuo, daría por miserable farsante dos buenas hostias (muy merecidas, además) a cierto líder populista mediático y lo volvería un hombre de provecho, cosa que no es ahora, y nunca será. Peppone, hombre ante todo íntegro, no comunista de salón, eso haría. En efecto.