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| Sospechaba se trataba de una parodia o similar; la jeta del menda lo augura: La que me ha caído, con el SANSÓN ese del fondo en bolas, y la pava de una teleserie mejicana... Pues, no |
GLENN PARRISH (pseudónimo, ya sabemos) desperdicia una
tremenda baza en esta novelita “de a duro” que respeta el canon argumental
referido en ocasiones previas: la tía buena en peligro, el viaje a tres mil años
luz, una amenaza más/menos inquietante en ese planeta, el victorioso retorno con
martelo más/menos tórrido (estilo Disney preWOKE).
Esa baza supo explotarla con completo (y
arrollador) éxito FRITZ LEIBER en LOS CEREBROS PLATEADOS; me refiero al robot del relato, ARCHER.
Unas veces se pasa de listo y otras de castrado artefacto de SANDIOS ASIMOV, cuya parola es de redicho criado o valet
victoriano con su señorito.
La primera impresión que desprende esta
novela es que será humorística, que Parrish usará una refinada ironía sarcástica para su fábula. El título corrobora esta sensación. Mas nos defrauda. Luego, la
lectura sugiere que el relato es la primera corrección del borrador original, no
hubo más revisión. Ciertos pasajes contradicen otros.
Arranca la cosa cuando la flapper-en-peligro,
TITANIA (ahí va nada), con su look punk, aparece en las oficinas de GUY
GARDEN (cuántas veces leí GADNER, el GREEN ARROW metepatas), private detective
(que come chocolate y fuma en su balcón), que hereda la amplia reputación de su
padre, para exponerle la cuita que requiere solicite sus servicios de
aventurero estelar a prueba de fracasos.
Habla de su abuelo Titania, ido a un remoto
planeta de complicada ubicación, a localizar …, así se refieren durante esas
páginas al elemento que tanta codicia despierta en este lado de la Galaxia.
Parrish no concreta de qué se trata, y piensas comentan de un valioso mineral o
riqueza afín que merece todo sacrificio.
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| GLENN PARRISH (pseudónimo) con apariencia de DR. EGON SPENGLER.. Por prolífico, en lo literario y los alias, el hombre no quedó |
Acaba siendo una sustancia líquida que frena
la vejez y brinda una quasiinmortalidad. El abuelo de Titania, harto del
líquido regenerador, ahora domina despótico un planeta semideshabitado, pues un
virus liquidó a casi toda la población, pocos años antes.
Una clave que repiten algunas de estas
obras es que los protagonistas descubren un delta montaraz de la población
primitiva. Por alguna razón prefiere apartarse de la HITECH global de la que
gozan (o subyuga) al resto de sus compatriotas, y viven como JEREMIAH JOHNSON en una selvática zona montañosa.
Una delirante secuela de hartarse del
líquido milagroso es que metaliza los órganos. Y más: si sufres una herida o
mutilación, no mueres. La agonía perdura, como descubre el malo del relato (sólo
de boquilla; es más un codicioso que ignoró el peligro, como la femme fatale que le sirve de
sicario/engatusadora/aliada, atracándose ambos del líquido). Debe aniquilar a
sus malheridos secuaces con un lanzallamas.
Los expertos en estos rollos inmediatamente
destacamos sus puntos fuertes y débiles. El débil principal de esta novela es
Archer, ya dije. En la de Leiber, el fuerte es SHANE GORT, muy similar al
BENDER de FUTURAMA. Archer podía ser el insidioso y pícaro PEPITO GRILLO
de Garden, efectuando morbosas insinuaciones u observaciones jocoso/sarcásticas
sobre la naturaleza humana. Parrish prefiere hacerle otro almidonado ROBBIE con lo de “el señor dirá”, “el señor sabrá”, “como el señor
ordene” y la murga del circuito, lo que definimos programación.
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| Otra de las tantas obras que firmó. Creo no se presta la suficiente atención y crédito a esta producción literaria, con sus luces y sombras, por desdenes de las arrogante elites literarias. Han luchado por arrinconar esta labor por ser evasión sin pretensiones, en vez de aburridos dramones insustanciales |
El ejemplo de sus anomalías resalta cuando
explora por su cuenta la pirámide de esqueletos, sin informar a Garden del
resultado de su bureo, cosa que, por su alarmante carácter, debiera haber hecho
apenas regresó al campamento, no tras el desayuno.
Cosa que encuentro cada vez más irritante
en estas novelitas es la parvedad de detalles sobre urbes, por ejemplo, o las
naves. Y no me refiero a extensas descripciones prolijas. ¿Tan oneroso era
decir: los magníficos edificios de vertiginosa altura poseían lo más pujante en
materiales de edificación? Titania y Garden parece viven en skylines. La
idea que Parrish implanta es la de que describe su barrio, doscientos años
después, con alguna vistosa “novedad”.
Esto suponía una línea, o dos; que en otras cosas sobraban verbos e hipérboles.


