viernes, 29 de julio de 2022

GOLDFINGER — MEGALÓMANO MIDAS

 

Valga esta portada para señalar
una novela donde BOND, JAMES
BOND no sufre las palizas de
DR. NO. Es más pausada, casi
de suspense... y
gourmets

«Bond llegó a la conclusión de que Tilly Masterton era una de esas chicas con las hormonas mezcladas. Conocía bien el tipo y pensaba que ellas y sus contrapartidas masculinas eran una consecuencia directa de haber concedido el voto a las mujeres y de la “igualdad de sexos”. Como resultado de cincuenta años de emancipación, las cualidades femeninas estaban agonizando o eran transferidas a los varones. Había invertidos de ambos sexos por todas partes, todavía no homosexuales del todo, pero confusos, sin saber qué eran. El resultado: una multitud de infelices inadaptados sexuales, estériles y llenos de frustraciones, con mujeres que querían dominar y hombres que sólo buscaban niñeras

La siguiente a DR. NO es obra plagada de veladas alusiones sexuales, algunas sadomaso, donde empero su autor, IAN FLEMING, analiza en detalle al protagonista, BOND, JAMES BOND, destacando su repelencia por asesinar. Padece un depresivo estado de hastío e indefinición. Lo de “por la Reina y la Patria” es pretexto que pierde cohesiva coherencia. Empieza desalentado en un aeropuerto reflexionando sobre la muerte de un sicario mejicano, agresión que le perturba como nunca, al parecer. Se entrega al bourbon. Encadena un par antes de que le complique la vida un ricachón norteamericano relativamente trivial para el relato que sirve sólo para conectarle con el villano de la historia: el tramposo AURIC Goldfinger.

Goldfinger es agente de SMERSH; lleva años traficando con oro de una manera u otra con pasmoso éxito. Un error en apariencia insignificante pone a 007 sin embargo tras su pista. Bond desvela una tremenda maquinaria maquiavélica genocida en movimiento de la cual formará parte, a su pesar, y que debe impedir detone como sea. Apurado se ve, mas Fors Fortuna le auxilia pudiendo frustrar el plan, de dimensiones tales que sólo el loco más genial, o el planificador más concienzudo imaginable, podía emprenderlo.

IAN FLEMING, conocedor en
profundidad de los procelosos
ambientes que describe en estas
novelas, desarrolladas en plena
Guerra Fría, un episodio
histórico al que nos han devuelto.
Llamativo de esta novela es el
detalle que Fleming pone en la
descripción de vestuario, perfumes
y accesorios, o comidas

Pese a ciertos antecedentes, la bomba atómica, anoto, dio al mundo del espectáculo en general un nuevo tipo de peligro: el supervillano megalómano (cuyo borrador ¿fuese HITLER?), así como que el pobre mundo podía enfrentarse, o sucumbir, a devastadoras conjuras globales inéditas. Fue fecundo légamo para historias como esta, y la coherencia de sus protagonistas.

Por el cine (ahí primero conoces a Bond) sabemos que Goldfinger pretendía saquear Fort Knox, cosa que, en LA JUNGLA 3, desdeña la disciplinada banda de terroristas de la República “Democrática” Alemana para expoliar la Reserva Federal neoyorkina. Grosso modo, esa cinta de JOHN MCCLEANE comparte enlaces con esta novela de Bond: el oro, el elaborado plan maestro, los bien entrenados sicarios… hasta un hombre que debe, en sus horas más bajas, meterse a superhéroe, con o sin resaca, para salvar el día.

Aunque cambian las referencias de “machismo tóxico” (la moderna zarandaja ministerial que aturde a borreguitos peleles o eunucos, acojonados no obstante con la idea de ser lapidados por criticar tan pavorosos absurdos) que Fleming vuelca en la obra, por las tensas relaciones raciales entre McCleane y ZEUS CARVER. Visto así, intuyes esta fue otra astuta maniobra de Hollywood para ahorrarse pagar derechos …

Amén del cuidado y ameno estilo literario de Fleming, estos han sido los puntos fuertes que he destacado de la historia, una que hoy enseguida condenarían “los pelelenucos” por la “barbárica” exposición “tóxica” que hace Bond de las relaciones entre hombres y mujeres y su estatus en dicha relación. Bond quiere mandar; pero le estimula el reto de imponerse a una mujer fuerte, decidida, emancipada (TILLY MASTERTON, PUSSY GALORE, la bollera a la que convierte al heteroX —¡qué tío más grande!—), como una autorreválida de su propia capacidad para “estar por encima”.

Afiche. Bien pronto tuvo su filme
esta novela. A destacar la pose de
SEAN CONNERY, que derrocha
prepotente confianza y seguridad

Rechazo que el párrafo del comienzo pueda considerarse homófobo (hoy todo lo es, por cierto). Es una irónica concreción de un “estilo de vida” que hoy día sirven en la TV como deplorable espectáculo de gañanes travestis, gente cuya autoestima debe ser abisal, para tener que destacarse, sentirse realizados, apelando a tal argucia. Los tiempos mutan de manera tan alarmantemente enfermiza que la escueta y clara exposición de un hecho (la indefinición de inclinaciones, el “yo quiero ser”, que suena más a presión de grupo que a legítimo impulso íntimo) como efectúa Fleming en ese párrafo, merece el escarnio y ostracismo, jaleado por una panda de maulas mandrias-vividores apalancados-subvencionados, futuros “justos que pagan por pecadores” (¡qué poca vergüenza institucional!), que, agarrados como garrapatas al mantra social de la “indefinición”, está viviendo del cuento a todo AVE extremeño.

Sí; Goldfinger puede incluirse en el Índice Inquisitorial Pudresista de Publicaciones Tóxicas, y no tardaremos mucho en ver salvajes aquelarres de ODIO en los cuales arde Ian Flemig mientras aplaude una acojonada Zoociedad bienpensante…

viernes, 22 de julio de 2022

LOST IN SPACE — ¡PELIGRO, FAMILIA ROBINSON, PELIGRO!

 

Afiche. Filme sin complicaciones.
Te pones un traje de astronauta que
parece uniforme de LOS 4
FANTÁSTICOS y ¡a brujulear
por esos espacios perdidos de la
mano de Dios!


Traslado a la pantalla de plata del sesentero clásico de TV que contaba las penurias en el espacio exterior (donde nadie puede oír tus gritos) de una audaz familia de científicos, los Robinson (obviaré lo de que se inspira en un clásico literario por ahora, ¿vale?), y un piloto presuntuoso destinado a su protección. Les acompañaba, para su flagelo, el retorcido DR. SMITH, dispuesto a aumentar las trabas. Como si las mismas miserias estelares no fuesen fuente de preocupaciones suficientes ya. Ah, y el entrañable ROBOT, que acuñó lo de “Peligro, WILL Robinson, peligro”, uniendo la frase a las tantas que forman el argot del cine, como la de Volveré, siguiendo con Sólo vine por la gasolina, el Yo soy tu padre, o Vivo o muerto, tú vendrás conmigo. Por citar algunos ejemplos.

Esta adaptación de finales del pasado milenio destaca porque es bianca por doquier. Cuanto escabroso que pudiéramos esperarle (detalles a lo PITCH BLACK, más/menos contemporánea) a una cinta que tiene que mostrar una tónica de aspereza por mor de los tiempos (amariconados últimamente), se suaviza para conseguir un amable producto familiar que, por poco, supera lo deleznable no obstante. Por otra parte, sus SFX son tan baratos que podríamos clasificarlos de la stop-motion de las computadoras.

Hecho este resumen, casi he terminado la reseña. Es con toda evidente fuerza película de familia en pos de las familias hartas de los habituales conceptos de WOKEDisney, dueña de la franquicia total/de calidad de las producciones destinadas a todos los públicos. Un elenco relativamente económico y eficiente relata una historia con un fuerte matiz ecologista, que no sé si tenía la saga original televisiva.

Un frío ligoteo espacial, apenas aún no hemos
despegado. No habrá nada alarmante en este
romance. Todo es muy suave y estandarizado

Los recursos terranos están casi agotados; las tecnologías de reciclado llegaron tarde para poder sustentar a la población. ¿Solución? Reiniciar la vida en un remoto planeta al cual los Robinson piensan llegar tras larga travesía, acondicionando aquello para preparar la llegada de colonos. La pregunta siguiente es si para esta vez no esquilmar ese mundo, pensando aprendieron la lección de éste, o lanzarse al consumo desmedido al comprender que sólo deben invadir otra esfera cuando todo esté empezando a dar sigul de agotamiento. ¿Qué será, pues, de nuestra pobre/sufrida Tierra, en ese plan? ¿Olvido, o nostálgico cariño?

Es de lo más llamativo en esta cinta: el mensaje ecologista. Otro esfuerzo por concienciar al espectador de que vivimos en un equilibrio precario en este mundo y que no lo estamos tratando como es debido. (Aunque el planeta se venga: llámense terremotos, maremotos, erupciones volcánicas, tsunamis.)

WILL ROBINSON y ROBOT. Pese a que los
críos suelen ser estomagantes en las películas,
este chaval te cae hasta muy bien

Siendo sin embargo propuesta de corte aventurero, no un urdido documental sobre los bosques en llamas o los Pirineos de basuras, debe tener su cuota de acción, resuelta de competente modo aunque no excitante. Un puñado de feos alienígenas raedores y todo el jaleo de unas paradojas espaciotemporales (que resuelven a profunda herida familiar) procuran brindarnos la animación que promete la entrada que estabas pagando.

Otro punto fuerte es la relación que sostienen JOHN y Will. El chaval, desmesurado prodigio, se siente ninguneado por su padre, siempre inmerso en los Profundos Proyectos Universales (como el de la hyperpuerta), e incapaz de proporcionar a su hijo menor un segundo adicional de cariño o atención. Es observación sobre cómo funciona el absorbente mundo científico. Imbuidos en sus planes de largo alcance, en horizontes muy Muy MUY lejanos, descuidan el resto, las relaciones sociales, que enojosas pudieran parecerles. Siendo cinta familiar, logran entrambos la (científica) reconciliación.

Momento Kodak. La familia unida vence todo
problema que surja. Por alienígena que sea

Concluyendo: PERDIDOS EN EL ESPACIO puede salvarte la velada, caso de no haber nada más adrenalítico en pantalla. Honesta en cuanto a su oferta, exigirle más no es ni prudente ni oportuno. Forzar esta maquinaria sería romperla. Innecesario esfuerzo.

viernes, 15 de julio de 2022

LOS PRIMEROS HOMBRES EN LA LUNA — EXACERBADO COLONIALISMO

 

Portada. La novela refleja todos
los (ignorantes) supuestos sobre
nuestro espacio y sus planetas de
la época. Al contrario de JULES
VERNE, H. G. WELLS sí deja
dos aventureros en tierra selenita

Nuestra actualidad (marea confusa, cada día más procelosa, donde los principios cambian a velocidad peligrosa, adoptándose otros cuyo fondo es deleznable, forjados por insensatas e irracionales corrientes de pensamiento y/o políticas —inescrupulosa caza del voto—, hasta por modas urdidas en las redes sociales) tienen la nefasta costumbre ignorante de juzgar el pasado con conceptos actuales, eludiendo admitir que, en su momento, hubo personas que deplorasen, a su modo de pensarlo y expresarlo, estas “aberraciones” que tanto escandalizan a estos estúpidos “exquisitos” actuales.

H.G. WELLS fue uno. Aborda la cuestión (de nuevo) del Colonialismo Británico (¿o Brutánico?) en esta parábola donde también señala el oportunismo capitalista, cuando se desborda para convertirse en una avariciosa fiebre que viola todo principio, ético o moral. Todos queremos ser ricos, desde luego. Facilita las cosas un wevo. No pienso ser hipócrita negándolo. Quiero ser rico. Lo máximo posible. Mas no voy por el ancho mundo criticando a las Castas para luego comportarme como ellas. El cómo obtener el dinero (con una connotación delictiva) es lo que después despertaría mi conciencia.

El narrador de esta novela, BEDFORD, es un pancista hombre de negocios arruinado por mor de su mala suerte, o falta de instinto comercial. Desde esta premisa, Wells analiza el ansia de capital del Hombre. Comprende (él, como nadie) que la necesidad puede estimular hábitos de ambición que recalarían en lo delictivo como fruto de las carencias. Bedford está en ese extremo: vive de fiado, escapa de acreedores, piensa que un libreto que escribe solucionará sus problemas económicos.

Un relativamente maduro H. G.
Wells en pose de interesante
intelectual ponderativo

Empero cuando conoce al singular y extravagante CAVOR, forjador de una aleación que anula la gravedad y puede hacer el trabajo más liviano, al instante Bedford ve millones de libras en sus manos gracias al invento. Wells ahora critica la falta de razonamiento práctico del científico. El erudito, inmerso en su irreal nebulosa teórica, descubre algo, le halaga obtener el reconocimiento de sus pares, inscribir su nombre en la Historia, y a otra cosa. Los hombres prosaicos (Bedford), llenos de ambición, sin embargo ven riqueza$ ilimitada$ en las invenciones y derivados.

Wells exige a los científicos sean más terrígenos y menos espirituales, porque, en malas manos, sus progresos pueden convertirse en aterradoras armas de exterminio.

El cómico tono inicial que imprime al relato va opacándose según acumula los capítulos, transformándose en una dramática saga sobre cómo dos irresponsables ingleses, los que harían que las costumbres del mundo fueran británicas, se planten en la Luna (Bedford, pensando en sus increíbles riquezas inagotables; Cavor, para comprobar la eficacia de la cavorita antigratitoria) prácticamente en bata y zapatillas. Con un puñado de provisiones, en plan excursión, ¡aterrizan en el satélite, listos a gobernarlo si hiciese falta!

Pues, miren ustesdes, hay filme
sobre el libro. A saber qué
tropelías han cometido al adaptarlo

Wells cuestiona, no tanto al imperialismo, como la idiosincrasia inglesa. En LA GUERRA DE LOS MUNDOS dedica abundantes líneas a vituperar esa impresión de superioridad y seguridad de sus contemporáneos respecto a las demás razas (humanas o alienígenas) con las que comparten planeta, o Sistema Solar. Sin la menor preparación, ¡a imponerse van Bedford y Cavor a los selenitas! Mas no por ser Hijos de Dios, Elegidos para gobernar la Creación. Sino: por ser anglosajones. Superiores. El mismo hecho de plantarnos aquí, nos hace dueños de todo. ¿Qué otra nación puede tener súbditos de tal temple? Ninguna. Por tanto: interesa rendirse a estos insectoides-colmena (por su descripción, previo aviso sobre las duras clasificaciones comunistas de estratos sociales y laborales), entregarnos sus minas y yacimientos, que a cambio les civilizaremos a lo victoriano.

Los primeros hombres en la Luna acaba trágicamente. Semeja parábola-recreación de la Sublevación India de los Cipayos, pues los selenitas terminan entendiendo qué peligro puede representar Cavor, negándose por tanto a correrlo…

viernes, 8 de julio de 2022

SIN PISTAS — DELICIOSA E INGENIOSA COMEDIA ICONOCLASTA

 

El afiche ya nos previene del
clima general imperante en
esta magnífica película

Entre otras obras, tuve muy presente esta agradable película para escribir LAS GRAVES PLANICIES. Desarrolla, sino nuevo, ingenioso enfoque sobre la figura de SHERLOCK HOLMES y su privilegiado biógrafo, el DR. JOHN WATSON, donde los roles (el sagaz y deductivo y el torpe y poco avisado) se invierten, resultando Watson el agudo detective de la pareja, mientras Holmes es un mediocre actor contratado, REGINALD KINKAID, dechado de defectos distante de la imagen de grandiosidad, moral y pulcritud que la manipulación del relato original de SIR ARTHUR CONAN DOYLE ha sufrido. Holmes era excéntrico (cosas del genio), mas no un alcoholizado golfo mujeriego voyeur.

Vale: era cocainómano. Y misógino. Aunque eso ya está explicado; resumámoslo, sin embargo: si debiera compartir su tiempo analítico con los más terrígenos intereses de una esposa, ¿qué iba a deducir este hombre? Esa explicación era mucho más elegante que admitir que era uranita. (Baldón que le han tirado encima injustificadamente; imagino para hacerle interesante a un colectivo que, con excepciones, apenas si siente relativo interés por el inmortal inquilino del 221B de Baker Street.)

SHERLOCK HOLMES y el DR. WATSON ceban
la curiosidad periodística que les alaba a la misma
puerta de Baker Street. Mas ¡si supieran la verdad!

Llamativa de esta cinta es su fotografía; sugiere su producción acaeció a finales de Década 70 (donde era más habitual ese aire de nostálgica antigüedad aureolada de un sutil matiz ¿plateado?, ¿difuminado?), aunque es de 1988. Logra hacerla… intemporal.

En esta agradable parodia el personaje de MICHAEL CAINE proporciona unas buenas risas. Pese a su decidido afán iconoclasta (criticando las tonterías que le han impuesto los distintos autores que han trabajado con el icónico detective, hasta transformarlo en una envarada silueta que fuma en pipa y lleva de continuo gorra de cazador), éste es de una educada suavidad que demuestra la inteligencia del relato. El ¿y si Watson fuese la mente inteligente apantallada por una presencia majestuosa, pero de sesera vacía? Pues esto se infiere pasa en ciertos momentos: la elección de Kinkaid para encarnar a Sherlock Holmes, siempre una figura de ficción, conviene por su presencia, por encima de lo que Watson afirme de sus intereses en ingresar en la sociedad médica conservadora.

Vale sin embargo que la estampa sólida de Michael Caine difiere de la descrita por Conan Doyle: un hombre delgado como un estoque de apariencia inquieta. Caine, fornido, es además reposado, salvo cuando husmea whisky. Muestra entonces notable celeridad.

El ladino PROFESOR MORIARTY no tiene,
empero, dudas de quién es la amenaza para
sus planes criminales

No puede explayarse uno en una obra sobre Sherlock Holmes sin incluir a dos de sus elementos más célebres: el inspector LESTRADE (aunque en los cuentos se nombren a otros detectives) y, por supuesto, al PROFESOR MORIARTY (PAUL FREEMAN).

Moriarty que dista, no obstante, de ser el NAPOLEÓN DEL CRIMEN de El problema final, similar a un moderno supervillano, instalado en una guarida confortable de ubicación indeterminada, y desde donde controla todas las vibraciones de los hilos de su desmesurada telaraña de crímenes. Este Moriarty es más modesto; un puñado de malcarados le asisten en un complot para inundar el Imperio Británico de billetes falsos. No sé si esta “ausencia de ambición” es deliberada para desplegar más los recursos iconoclastas del filme, o en realidad Moriarty (considerando es personaje ficticio) no era en absoluto una amenaza mundial. Un peligro, sin duda. Mas ¿desmesurado?

Mientras Holmes se refresca el gaznate con un
espirituoso, o dos, Watson, bien asistido, va
desenredando la madeja criminal de Moriarty

Siendo comedia, acaso correspondería implicarle en un colosal plan maquiavélico con castillos y países amenazados, exótico-exagerado, que de modo heroico Watson y Holmes terminan desmantelando. No obstante, y atención sin duda al presupuesto, esta intriga y Moriarty “de saldo” ajustan bien con el resultado final que se obtuvo y estrenó.

En la barahúnda de desmesuradas cintas catastrofistas y las “gaylíticamente correctas” de la cartelera actual, repasar esta entrañable comedia aligera el espíritu. Aunque… a ver cuánto tardan en tildarla de homófoba por la inofensiva guasa presente a costa del travesti.

viernes, 1 de julio de 2022

LOS MISTERIOS DE SI-FAN — LA COMEDIA DEL TAIMADO CHINO CONTRA EL IMPERIALISMO BRITÁNICO

 

Portada del recopìlatorio que
contiene este relato. Un libro
sólido, cuidado, precioso. Ya
quisiera yo ver a
DOC SAVAGE
impreso en España con este
formarto

Quizás la idea perdure, permitiendo afirmar, con jocosa rotundidad, que SAX ROMMER es un pésimo escritor. Así me describieron al autor del siniestro DOCTOR FU-MANCHÚ, un semidespectivo resumen proferido por un “enterado” que, por supuesto, nada había leído de estas sagas. Regurgitaba, como un gramófono-loro, algo leído por ahí.

[¡Cuántas tonterías escuché mediante este procedimiento, que luego los años, y mis lecturas, han ido refutando, invalidando, ridiculizando! Mala cosa que un listo vaya dándoselas de entendido.]

Wiki ha ido disminuyendo el poder de estos individuos; las redes sociales contactan (esto es aspecto positivo suyo) a aficionados con más/menos cultura sobre según qué temas, e ilustran, completan o derriban mitos y tonterías. Empero para entender la fuerza del prólogo, debemos retroceder a final de Década 80, donde toda esta información, extraña, dispersa, era complicada de contrastar.

Empezar a leer Los misterios de Si-Fan sin embargo dan la razón al entendido. La forma estrambótica como Rommer lanza al DR. PETRIE a la palestra, con un grito que luego resulta ser reclamo a alguien que llama a la puerta, pero parece que el tío intenta precisar la naturaleza de un agresor… siguiendo después con sucesivos superlativos enigmas que resuelven entre intensos signos de exclamación, pues, en efecto: confirma que Rommer, como el burro de la fábula, había escrito un párrafo, y sonó una nota. ¡Ya era escritor!

SAX ROMMER (un alias), con
un vago parecido al difunto
SIR CHRISTOPHER LEE, ¿eh?
Dilapidó la fortuna que estos
libros le granjearon

Mas según avanzas la lectura (que además incita abandonarla por libro más profesional, y eso que Rommer demuestra estilo, tablas, vocabulario, buenas analogías), descubres que todo ese desmedido afán de singularizar al Peligro Amarillo contra la Civilización Occidental (británica, esto es) con tamañas altisonancias, cuanto oculta es una COMEDIA. ¡Fu-Manchú es una farsa, con pretensiones de seriedad, y que todos esos vigorosos excesos que Rommer subraya en diversos capítulos (arrojados a su vez de modo alocado al conjunto del relato, dando sensación de dislocación), esperan burlarse de los héroes que habrían de suceder a los de capa y espada!

Rommer se fogueó escribiendo vodeviles, así que, por mucho esfuerzo que pusiera, en aquellos duros años de la Gran Guerra, por referir una historia seria basada en una presunta conjura que delatara las sádicas conjuras sibilinas, tortuosas, de China para someter la acomodada/decadente Civilización Occidental, el instinto del chistoso acabó por imponerse en unos párrafos que, oigan, tuvieron notable éxito.

De ser el manta como sus detractores le describen (que despreciaron qué humorístico es este… Manchuverso), Sax Rommer sería ahora un nombre olvidable entre otros tantos de un determinado colectivo artístico de paupérrima fortuna.

La evidencia que remacha mi teoría del sainete lo encarna Petrie, el sidekick rehén. Siempre presa de celadas, desmayado, drogado, amenazado. Lo secuestran para que saque una bala del cerebro de Fu-Manchú, extorsionándolo con matar a su novia egipcia (virtuoso dechado de virtudes, que sólo profiere una línea en toda la novela, pues su candor siempre la sumerge en el más prudente silencio monjil), y tras la operación, reteniendo Fu-Manchú a la joven cautiva… ¡Petrie se va al Quinto Pino de aventuras con NAYLAN SMITH, en vez de intentar su rescate! Ni una sola expresión (sincera) de ODIO, ansiedad, miedo, por el destino que pueda sufrir su prometida. Vaya novio.

Cubierta de época donde se habla
de Peligro Amarillo (ahora, de
actualidad) como una amenaza
considerable para Occidente

Y Naylan Smith… ¡qué personaje! Un huracán; entra-sale-le agreden-desmonta de pura chamba las maquinaciones de Fu-Manchú. La visceral sensación que desprende es de teatral vacuidad. Un sabihondo hueco puesto ahí, en el momento crítico, para triunfar. Naylan Smith aparenta mofa del gallardo caballero a lo SIR WALTER SCOTT; además, nada de su conducta, distante, maniquea, promueve simpatía por él, no como sucede con DOC SAVAGE o LA SOMBRA. Es un grandilocuente espantapájaros pero sólo porque Petrie, scriptor, lo elogia sin cesar. Por sí, de poco vale el espectral Naylan Smith.

Ah, y el “racista” Imperialismo Colonial británico, representado como vestal de dignidad en peligro debido a los indecentes manoseos del artero chino y sus secuaces, con el pabellón de rictus erectus. Ríanse ustedes de las acusaciones a SIR ARTHUR CONAN DOYLE de imperialista. ¡Rommer podría darle lecciones con honda!

viernes, 24 de junio de 2022

ACORRALADO — FIRST BLOOD

 

Afiche foráneo. Obra de DREW
STRUZAN (¡aclamad al ilustrador!)
para engancharnos a ver este drama
de trasfondo policíaco-militar

El mito nace en 1982 en la pantalla de plata, ergo, hace cuarenta años. En el papel estaba impreso desde 1972, empero a saber cuánto tardó DAVID MORRELL en vender la impactante novela que catapultaría a su vagabundo excombatiente de Vietnam (tema candente CANDENTE por entonces) a la fama más estelar.

Precursora, la obra tocaba un tema en el que posteriormente el cine barrenaría en detalle, con filmes como TAXI DRIVER, APOCALIPSE NOW, EL CAZADOR o MÁS ALLÁ DEL VALOR: la contracción que sufre el veterano al regresar a casa, donde sólo encuentra rechazo, desprecio, en el caso de Rambo: violencia. Los veteranos de la Segunda Guerra Mundial o aun Corea no entienden Vietnam. ¿De qué se quejan estos tíos?, era el resumen que dentro de su mente el sheriff TEASLE se hacía (en el libro). Es una guerra. Una putada. Lo pasamos mal. Quizás peor que ellos. ¿Nos quejamos? No. Como machos.

El problema era el paradigma social: el movimiento hippie, su cuestionamiento de los anquilosados establishments conservadores, la TV mostrando los raids con napalm o agente naranja, la cierta sensación de que al Nam no iban todos, como sucediera en guerras previas, sino las clases obreras o desfavorecidas. Los niños bien, o con padres relacionados que les escaqueaban de morir reventados por una mina en un arrozal o enganchados en estacas punji en junglas perdidas en todo mapa: escurrían el bulto.

El coming home no es lo que RAMBO esperaba.
El hombre parece hasta un poco zumbado. No
encuentra siquiera contactos con su pasado

Esto es lo que Rambo encarna (esa sorda furia) y Teasle decide defender: un inmovilismo patriótico cuestionable, manipulado por corporaciones armamentísticas que necesitaban contiendas globales para seguir enriqueciéndose. Rambo es hijo del obrero que pierde la vida, o mutilan, allá lejos y, cuando regresa, ¿qué encuentra? La mierda del pacifismo asimétrico, orquestada por los pijos de privilegiados, una cínica hipocresía progresista hecha para dar la nota, que desdeña comprender que el tío de uniforme que vituperan fue en su lugar a dejar las tripas en los manglares por una causa ajena que no entendía.

No era Pearl Harbor, un trozo de Norteamérica violado por el bombardeo nipón. Era ir a un país hostil de cabo a rabo a defender… ¿qué? ¿La libertad, la democracia? La ¿de quién? Vietnam del Sur era una dictadura sostenida por EE.UU. Esos tíos que arriesgaban el pellejo en las selvas no eran rojos, mas entendían que allí no pintaban nada. Y más al anotar que sólo pobres e hijos de currantes encogían el culo en ese fango.

El icono nace. El guerrero invencible
pese a la superioridad numérica del
enemigo y su equipamiento. Los montes
son sus aliados

Una nueva percepción del mundo y los conceptos de patria, libertad y democracia se abrían paso con dificultad en una Sociedad dogmatizada por un credo que no obedecía a tantas causas justas como vendía. E impregnaba la atmósfera la pregunta constante: ¿por qué estos tíos se quejan, si yo perdí los piños en Normandía, y sigo… medio bien? Una de dos: o esos traumas postbélicos no se relataban, se ocultaban, o antes estaban hechos de pasta más recia, capaz de sufrir soportándolo en silencio. Es un asunto digno de examen y comentario.

De momento, celebremos la trepidante cinta de acción dramática donde su protagonista, SYLVESTER STALLONE, quedó del todo/completamente consagrado. En nuestras vidas sitúa a un todoterreno experto en supervivencia que combate a esa nación que desprecia su sacrificio personal y, por vergüenza (al fin y al cabo, Rambo representa una derrota, algo intolerable para Estados Unidos), le rechaza. Que luego Rambo demuestre ser una invencible máquina de triunfar y matar sugiere la expiación que hace esa Sociedad ultrajada. No ganaron porque no les dejaron. Fíjate en ese tío, cómo barre todo obstáculo armado. Se atenúa la culpa, se diluye. Crean una fabulación que restaña la herida, como los bombardeos atómicos en Japón hicieron en su momento. Briosa historia aparte, he ahí el auténtico éxito de Rambo: limpia la culpa. Devuelve la hombría a Norteamérica.

viernes, 17 de junio de 2022

THE SHAOLIN COWBOY : START TREK — POR FIN STAR TREK VALE PARA ALGO

 

Portada del volumen comentado;
el desmesurado tamaño del
enemigo no impresiona al jinete
ni su montura. Aviso de lo que
espera al lector dentro

…para que su título pueda parodiarlo, de esta ingeniosa forma, el autor de la inefable saga, GEOF DARROW, a quien conociéramos, sobre todo, por HARD BOILED, la magna concepción del cyberpunk hyperviolento de comienzos de Década 90.

Mientras Disney destruye Marvel (planeando acabar con DC Comics —aunque, según freakies entendidos, DC se basta sola para demolerse) a base de carajotadas inclusivas, tratamientos epilépticos de sus colecciones, deconstrucción sexual de sus más aguerridos personajes heteroX (ya sabéis: hetero=malo; lo otro=bueno) para satisfacer a doscientos o trescientos lectores (si llega) mientras cabrea a cuatrocientos mil (o más), que pasan a leer colecciones indie, donde hay libertad aún, complace ver que quedan autores, fuera de toda esa estúpida marea de lo feministamente correcto (movimiento que lo acapara todo) que está ahogando la creatividad por mor de insidiosos ‘escrúpulos’ que persiguen una perniciosa transformación del ancho mundo, que siguen ideando, con imaginación y sin trabas, dándolos por tanto generosas sorpresas como la que reseño.

Un misterioso, lacónico y algo pasado de peso oriental, el Shaolin, vagabundea por un desierto de Ninguna Parte, a lomos de su mulo andante-parlante, para completar alguna meta que desconocemos, al menos, durante el primer volumen. Sin embargo, el Shaolin, excepcional e implacable combatiente, en realidad parece escapar de la venganza del REY CANGREJO, crustáceo andante-parlante, quien se la tiene jurada por, en un bufé, haberse jalado a toda su familia.

La apariencia del SHAOLIN 
engaña. Atentos a la barroca
exposición de enemigos a los
que piensa liquidar en breve

Convoca a todos los enemigos que durante su largo viaje el Shaolin ha ido haciéndose (considerable turba) y, en grupo, arremeten contra el virtuoso karateka. El cual no tiene problemas ni complejos para masacrarlos a todos.

Este es el entrante, a base de marisco, valga la analogía, de Start Trek. Darrow, creador, guionista, dibujante, se explaya consciente de que lo que hace está libre de trabas o presiones, un deseo de romper estructuras clásico-trilladas y, por tanto, se empeña en asombrarnos una viñeta tras otra mediante su barroquismo elevado al cuadrado, páginas que pasan no obstante del minimalismo básico al recargamiento más delirante, aun agobiante, que invitan a pensar cuánto tiempo ocupó a este hombre acabar tal viñeta.

Rompe su callado personaje la norma del apolíneo superhombre musculoso, forever young que defiende el ideal de salvar al mundo, derrotar a los adversarios que amenazan democracia y seguridad (hoy, ya no; hoy exigen, al superhéroe-heroína, un expediente biX u homoX, no de qué es capaz; si no lo tiene, queda descartado al punto), ejemplificar con su conducta moral e impecable y al que se somete sin pausa. El Shaolin está grueso. Sus metas parecen turbias. No vacila al momento de matar. No suelta perogrulladas shakesperianas (para eso está el mulo). No parece, en resumen, un héroe, sino un antihéroe, pero dela vieja escuela de Década 80, que termina cometiendo heroicidades porque hacia allí lo empujan sus enemigos. Hay ética en el Shaolin. Aunque demasiado ambigua, o brumosa, como para que podamos decantarnos por su causa sin recelos.

Helo ahí, en acción, como DARROW, que de
nuevo se mueve con soltura en las viñetas de
la hyperviolencia

Reservas presenta el personaje, esto es. Lo enmarca un despliegue de imaginación desbordante, de páramos de orbes paralelos a la Tierra, habitados por salteadores de caminos a lo MAD MAX, o los zombies, o los codiciosos entes asesinos sobrenaturales que se creen dueños de una especie de reliquia andante-parlante que no sólo salvará el mundo; les enriquecerá sobremanera.

Combinación afortunada de detallado arte y fantasía desbocada es lo que Darrow ofrece en estas andanzas del anti KUNG-FU que, antaño, protagonizara DAVID CARRADINE. La verdad: prefiero al más terrígeno Shaolin que no a la abstrusa filosofía oriental que Kung-Fu despedía a destellos en la serie, capaz de dejarnos confusos, sin entender qué pretendía aleccionar. El Shaolin se salta el régimen mientras se toma unas birras.

viernes, 10 de junio de 2022

HARRY EL SUCIO — CON ESTE AJETREO NO SÉ SI HE DISPARADO…

 

Afiche. Título auspicioso para su
protagonista, que cimenta su
carrera e inicia una leyenda
del cine y la metodología de
tratar ciertas delincuencias

ANDY ROBINSON, el insidioso SCORPIO, recibió amenazas por su actuación del psicópata sin entrañas que sabía aprovechar los intersticios de la Ley para salir impune. Cierta suerte le acompañaba. Lo importante está en ese “recibir amenazas”. ¿Tan jodido está el personal que es incapaz de discernir entre lo que es una interpretación actoral, más/menos conseguida, de la persona que la realiza?

Además, la crítica (francesa, comentan), se puso exquisita bombardeando el aparente aparato fascista que desplegaba la cinta. ¿Dónde se ha visto que un policía se erija juez y verdugo despachando a los criminales a su antojo? Todos los comentarios sospecho irían por ese camino. Tenemos un elaborado sistema de derechos y libertades concebidos para evitar excesos de las fuerzas del orden, en efecto. Porque malnacidos hay por doquier y muchos llevan placa, aprovechándose de ese estatus para hacer la gran puñeta. Los políticos son peores aún, no obstante. Empero, las voces airadas en su contra son mínimas-nimias. (Dependiendo encima del color político del político, lo cual al crimen añadimos el cinismo hipócrita.)

Sin embargo, esas normas establecidas para nuestra defensa se revuelven de golpe en nuestra contra beneficiando a sabandijas como Scorpio, que acaban libres para dar otro golpe espectacular, marcado por una crueldad tal que sacie un hambre narcisista. Va a quedar impune. Pues… ¡al ataque! El expeditivo inspector Harry CALLAHAM está hasta la coronilla de ver cómo esos tiparracos culebrean por el Sistema. Sin duda, este Scorpio es el peor. Se acabó tener contemplaciones. Al menos, con este tío.

Además, se pone de moda el revólver del .44
Magnum como icono del devastador poder de
cualquier bala
 

Porque tras atraparle en el estadio, esperando rescatar a la chica que Scorpio ha raptado (matándola en algún momento), lo sueltan para… secuestrar el autobús lleno de escolares y largarse en un avión. Seguro que, a futuro, dejando un reguero de niños asesinados tras de sí. Por cualquier pretexto. Acaso una mala mirada. Su violencia en el autobús, golpeando a los aterrorizados niños para que canten, ya previene de sus intenciones.

Mas la Sociedad lo acepta. Mil muertos antes que vulnerar un elevado principio en propia defensa. Amén de consagrar a CLINT EASTWOOD, llega Harry el Sucio a nuestras mitologías en un momento de profundas transformaciones sociales que acabarán acuñando lo que hoy definimos progresía. Los progres, aparte sus intereses particulares, vigilan, por otro prurito narcisista, que los desfavorecidos sean favorecidos, y la policía no se exceda en su labor. Lo malo (para ellos) del “ejemplo Scorpio” es que no es un vagabundo apaleado o algo así por capricho o brutalidad gratuita. Es un astuto malvado que retuerce los sucesos para quedar como demente y eludir la sentencia. Los progres no ven esa letal impostura, sino que Callahan ha emprendido una solitaria cruzada vindicativa por salirle de los perendengues putear a este sujeto concreto.

Sucede que a esa progresía nunca les pasa las atrocidades que al resto de mortales. En esa categoría entra el fiscal que abronca a Callahan por su actuación. Se pertrecha en que “lo quiere también fuera de las calles” y que “nosotros nos ocuparemos”… pero no dice cómo, ni cuándo. Todo queda en una cómoda nebulosa donde las responsabilidades no afectan a nadie. Nadie debe tomar decisiones comprometidas. Es algo dejado al azar.

Un despreciable y artero asesino que sabe cómo
manipular las leyes y los medios para salirse
siempre con la suya. Hijo de la
Era de Acuario,
olvidó que cavernícolas como HARRY
CALLAHAN aún existían para darle su bien
merecido castigo... y a la Zoociedad que cría
sujetos de esta laya

Designar al villano como Scorpio se debe a la actividad del ASESINO DEL ZODÍACO, que perpetró asesinatos por entonces en San Francisco. Harry el Sucio se entiende así como un (necesario) esfuerzo catártico para una Sociedad atemorizada y que quería una respuesta al problema (cuanto más rápida, contundente/radical, MEJOR), que tanto trastornaba rituales y seguridad, colectiva e individual. Les mostraba débiles. Víctimas. Harry el Sucio también abre el debate de seguridad-libertades. ¿Cuántas sacrificaríamos para tener seguridad? Como siempre, el dilema se resuelve de este modo: el que encara la solución, como JUDGE DREDD, es un individuo responsable e íntegro que sabe cuándo advertir o cuánto ejecutar. Lo malo es que ese paradigma, no cunde…

viernes, 3 de junio de 2022

EL VERDUGO # 13 – DEUDA DE SANGRE — MACK BOLAN: ¿RACISTA?

 

Pues tendrá que ser esta portada
a falta de la original de GIL
COHEN. ¡MACK BOLAN mete
mano en lasa fétidas entrañas de
la política nacional!

Tras tontear durante algunos ejemplares con la idea, DON PENDLETON al fin integra a su desesperado desertor de la guerra de Vietnam en las estructuras secretas de represión del crimen del Gobierno de los Estados Unidos de las Américas, apadrinado por HAROLD BROGNOLA, que llevaba esos números mercándose el apoyo del expeditivo vengador para la causa de mantener Norteamérica limpia de elementos perniciosos para el desarrollo de sus asuntos.

Esto conduce a ciertos inquietantes callejones. El problema de actuar así, es cuándo empiezas a decidir que el que cruza en rojo la calle merece sanción más allá de la

(Cúpula del Trueno)

multa, o el apercibimiento o amonestación, para dispararle en la cabeza. La idea puede tener un principio aun salubre, porque sus promotores (imaginémoslo) son legales; conocen perfectamente los límites existentes entre el reproche y el crimen de Estado.

Porque, en algún momento, la pureza de la idea acabará pudriéndose. Sucederá algo, un crimen en particular cruel o violento, un relevo de los mandos, que empezarán a empujar en una dogmática (o personal) dirección indeseable al departamento del que ahora forma parte Bolan, pese a su tenaz previa renuencia a integrarse en esas estructuras.

La oferta es tentadora, y acaso considere inevitable terminar aceptándola. Ya no es un tirador solitario, enloquecido por el dolor, e imbuido del convencimiento moral de que debe hacerse ALGO más allá de

(Orión)

Propaganda sobre los 50 años
de existencia del pulp. La verdad
es que parece un montaje sobre
HITLER, no un elogio sobre
DON PENDLETON

los inoperantes tribunales. Sublimado por Dios, Le ha conferido poder total sobre la vida y la muerte de quienes infrinjan las leyes de Bolan, exculpándole por tanto de las consecuencias a posteriori. Ahora es parte del siniestro engranaje de la CIA, digamos, contando sin embargo con su cobertura, medios, inteligencia, intendencia. Puede coger un avión en tal aeródromo secreto, aterrizar, eliminar a los mafiosos escogidos, para luego regresar de igual extranjis.

El Departamento de Estado se ocupará de tejer una coartada a Bolan y sofocar, como suelan proceder, toda protesta que eleve el Gobierno extranjero que considere que la radical acción supuso un flagrante atropello de su soberanía.

Bolan ya es uno de los nuestros. Vende su alma. Su cruzada. Gana en recursos. Empero ¿qué sucederá cuando no convenza el objetivo elegido a El Verdugo? ¿Acatará, se rebelará, volverá a la clandestinidad, teniendo ahora al Estado como enemigo auxiliar…?

Su lucha solitaria (no es tan solitaria; Brognola suele echarle un cable) le lleva hasta Washington, donde el implacable vigilante deshace un entramado de corrupción política que situaría a un cultivado Capo de la Mafia en la Presidencia, nada menos, con cierto tiempo. Inadmisible. Embiste con todo su arsenal, señalando a los mafiosos a las fuerzas del orden, rompiendo su máscara de respetabilidad, añagaza más destinada a consolidar su Plan Maestro Presidencial, ofreciendo a los selectos miembros de la Alta Sociedad “cosas” con las que luego podrían chantajearles.

La cosa es que pringue la Cosa
Nostra. No parecen existir más
mafias en el mundo. EL
VERDUGO es un pulp que
publica numerosos títulos
anuales, escritos por otros
autores, esto es

La Mafia tenía a su refinado candidato listo para cautivar triunfando en las urnas. Gozaba de los medios para encumbrar, o destruir, mediante sexo (hay una dosis de erotismo muy soft en estos libros —para eso es pulp—) u otras gabelas, a la oposición. Bolan desnuda toda esa porquería que invade Washington, viendo hasta dónde la pudrición llega, cómo lo amenaza todo. Ofende su sentido de la integridad, la honestidad, valores caros para el norteamericano…, negándose sin embargo a ver que sus compatriotas apenas ofrecen resistencia al embrujo de los italianos de la Mafia, con lo cual las acciones de Bolan ahora plantean un dilema: vale que disparaba a los malos; tenía pruebas de su culpabilidad.

Mas ¿cuánto de racista es la cruzada de El Verdugo, que siempre se muestra tan remiso a aplicar sus armas contra sus compatriotas… aun los más criminales…?

viernes, 27 de mayo de 2022

THE OMEGA MAN — CHARLTON HESTON COMBATE EL INTEGRISMO MUTANTE

 

Afiche. CHARLTON HESTON
y su metralleta-lámpara contra
el hampa de los de los ojos raros

Otro repaso a la novela SOY LEYENDA de RICHARD MATHESON, esta vez mostrando a un más beligerante ROBERT NEVILLE (Heston), quien recorre en su descapotable las vacías calles de Los Ángeles a la caza de unos tecnófobos albinos encapuchados a quien la plaga original que exterminó a la Humanidad (en apariencia) sigue barrenando, aunque se nieguen a admitir qué daño sufren sus ya deteriorados cuerpos.

BORIS SAGAL no hace una película brillante; entretenida con algún momento excitante, donde se encarga de alternar la idea central recogida en la claustrofóbica novela. En ella, Neville es un recluso que se pasea por su ciudad clavando estacas (al puro estilo BLADE, empero sin tanto efecto circense) y procura no enloquecer al saberse último ser humano del planeta. Matheson espera hacer un competente estudio sobre cómo el daño anímico en un hombre sometido a tan insólita situación puede deteriorar su psicología. Ancla a Neville, negándole la exploración, en la casa por mor de ser, asimismo, el mausoleo de su esposa, VIRGINIA, una de las primeras víctimas de la plaga… y que volvió nósfera una buena noche para unir a Neville a la creciente población de chupasangres. Él, la re-mató.

Usa Matheson ese recurso folclórico del caminante de ultratumba que seduce jovencitas para beber su hemoglobina e incluirlas en su harén de muertas-vivientes para contar su parábola sobre la demencia. Implacable, persigue la explicación científica al fenómeno, creyendo aclararlo mediante un retrovirus liberado en la atmósfera, procedente de un murciélago enfermo. Neville sufrió mordedura de otro ejemplar. Quedó inmunizado.

Asaltado en su casa (ese mausoleo que le cuesta
la vida mantener), defiende la propiedad con todo
el ardor que su testosterona le permite

Sagal esquiva ese tenaz empeño del escritor. Le basta Neville con sus armas y bugas rulando por L.A.; en un único momento procura respetar la novela sobre el aparato intelectual defectuoso de Neville (cuando cree repican todos los teléfonos); el resto es acción, supervivencia y cinismo (que también distingue esta cinta del libro y la versión de VINCENT PRICE), que encaja perfectamente en el curtido aspecto de sobreviviente que estampa Heston. Todo se ha ido al cuerno; él mismo lo envía a la porra. Habla solo. Insulta a los maniquíes. Saquea lujosos establecimientos. Combate las alucinadas hordas de MATTHIAS, que parece sacado de EL NOMBRE DE LA ROSA, acusando de todo mal a Neville, exponente final de la ciencia que creó la plaga, secuela de la guerra bacteriológica librada entre Rusia y China (cuando rodaron este filme, la tensión entrambos países permitía considerar probable el argumento).

Esto es como esa estatua de los tres monos, el
mudo, el sordo y el ciego, empero con gafas de
sol, ¿a que sí?

Quizás donde esta versión del relato repunta es en la constante fijación demente de los encapuchados albinos de destruir los logros a los que imputan su maldición y estigmas. El Hombre, sugieren, puede holgarse un wevo en las computadoras, los DVD, el aire acondicionado… mas cuando todo hace ¡cata-KRAK! descubre que todo era sutil capa de barniz, regresando al Eterno que siempre ha estado ahí, y sin duda merecemos el castigo porque mediante nuestra vanidosa e impía locura científica Le negamos.

Apunta la película a la fragilidad de nuestras creencias y qué fuerza el atavismo religioso que nos inculcan por una vía u otra tiene. Incluso el ateísmo posee una vertiente mística (su hincapié en negar a Dios es un reconocimiento subconsciente a Su existencia) que estalla cuando el miedo a la incertidumbre que genera un apoqueclipse del tamaño plasmado en la cinta se torna inmenso, devorador, paralizante. Nos empequeñece.

El nuevo LONGINOS. Los delirios religiosos se
interpondrán ante los avances científicos, aunque
nunca podrán impedir el progreso

Explora tanto la religión, cómo nos acomete, somete, perturba el juicio, que la estúpida escena final, sobrante-innecesaria, pretende clavar esa idea con indeleble fuerza en nuestra mente. Puede costar atisbarla debido al jaleo exterminador de Neville y su caliente novia negra (otro desafío para los conservadurismos raciales de la época, seguro), aunque si pones atención, olvidas los tiroteos, la reconocerás enseguida.