jueves, 20 de noviembre de 2014

300 — POR FRANK MILLER

Cubierta de la novela gráfica, edición española, apaisada.
Numerosas veces reeditada. (Me honra confesar que fui de
los que lo compraron recién salida).
Peazo tebeo que los
mamarrachos envidiosos no saben disfrutar
Tomándose ‘licencias creativas’, Frank Miller recrea la intensa y dramática gesta histórica de las Termópilas. Recordemos: un puñado de valientes y decididos griegos, formando una alianza un tanto provisional y casual, contiene a la poderosa fuerza invasora persa. Oleada incesante de guerreros de todas las naciones vasallas persas que, en lo más angosto del camino, estrellaron sus legiones, hasta entonces invictas, contra un parapeto de lanzas y hombres obstinados.

La línea de Miller, poco… “académica”, sin embargo tiene capacidad para cautivar y embrujar. Sabe situar magistralmente el encuadre. Puede mover sus figuras, en persecución del impacto, de forma idéntica al mejor cine de acción. Logra remarcar qué evento narra mediante su dibujo.

Estimo 300 la obra cumbre de FRANK MILLER. Y  lección
de cómo construir una fantástica y perdurable historieta
Aquí, con sesgo de obra personal ampliamente acariciada, proyecto íntimo largo tiempo planificado, y por tanto, recipiente de numerosas querencias, Miller, a quien los tipos fascistoides se le dan de puta madre magistral, se empeña en retratar unos espartanos culturistas/nudistas que, a pecho descubierto, arriesgan la vida ante hordas blindadas que emplean flechas y metal cortante para abatirlos.

Muestra (casi) en cueros a los lacedemonios como sigul de pureza e inocencia, de fe a ideales prístinos muy alejados de la corrupción, moral o material, que adorna al persa, cubierto con ricos ropajes y oropel vario. Al espartano le basta su sencillo taparrabos y capa encarnada. Contiene en sí un temple y ética infatigables. Pequeños pero definidos y valiosos placeres lo colman.

LEÓNIDAS, el maduro rey de Esparta, centraliza la trama.
A modo, Miller logra caracterizar qué ambición dominaba
al monarca; su sed de inmortalidad absoluta
Dibuja a JERJES cuan punk sadomaso reventón en piercings cuya moral y decencia son puro derelicto. Corruptor, ladino, tirano caprichoso, domina a golpe de látigo innumerables naciones que se postran ante su sola sombra ‘divina’. El entorno persa, la corte del ostentoso rey, se presume vertedero de decadencia e impiedad donde todo lo sacro debe degenerarse, repudiando la recta resistencia, y fe, espartana en las leyes draconianas otrora proclamadas por LICURGO.

Lo siguiente es la dura contienda de pocos días, mas decisivos para la Historia. Al menos, la helena. Se ralentizó la riada conquistadora que suponía el avance de Jerjes en las Puertas Calientes lo suficiente como para inyectar en la Hélade un ardiente espíritu de combativa resistencia contra el apabullante agresor.

¡Batalla! La victoria sobre los aparentemente invencibles
persas eleva la moral de los espartanos, hechos para ésto
El holocausto de los espartanos, fuesen libres o esclavos, y sus aliados (también aquí difusamente tratados, cuando soportaron un notable peso del combate) desmoralizó al ejército persa (¡considerable baldón que un puñado de obreros y soldados profesionales contuviese, en precarias condiciones, tan gargantuesca fuerza guerrera!), que encontró una situación de ciudades-estado dispuestas a repetir la inmolación espartana en cada metro de Grecia. Era cosa de amor propio. Prestigio.

Concentra el protagonismo de la historieta LEÓNIDAS, el otro rey de Esparta, hombre ya maduro que contempló esta oportunidad como la trascendental para inmortalizarse. Había un “sentido de Estado” en su heroica decisión de sacrificarse, junto a su guardia de elite, en las Termópilas. Pero lo movía un egoísmo individualista que no repararía en gastos con tal de materializarse.

JERJES. El histórico, desde luego, no tendría, ni en sueños,
este aspecto. Y Leónidas sostendría esta entrevista con
armadura de bronce
Bien habría sacrificado Leónidas toda Lacedemonia con tal de incrustar su nombre, honda e indeleblemente, en la Piedra Roseta de la Historia. Emprendió el camino al balneario sito en tan angosto paso sólo cuando estuvo ampliamente convencido de que su acto kamikaze lo eternizaría. Leónidas tenía un enorme sentido de su importancia, tanto como hombre como monarca.

Y vio en Jerjes oportunidad única de trascender de carne mortal a mito. Seguro que dio efusivas gracias al panteón heleno por tener, en el contexto de su marco histórico, al ambicioso persa dispuesto a engullir Europa como designio personal que lo consagraría en los papiros históricos. Jerjes era su piedra de toque. La comparación.

La erizada defensa de lanzas sería pesadilla para los
interminables ejércitos persas
Mas pienso: la gloria que tanto codiciaba Leónidas, que ha eclipsado a CLEÓMENES, el segundo rey de Esparta, ¿tan importante es? Para un hombre cuya vida transcurría bajo los rigores dictados por Licurgo, el único consuelo a tantas penalidades. Empero, en lo práctico, ¿es útil la gloria?

¿No la supera el legado? ¿Dejar algo que perdure en la posteridad y motive o provoque emulación? ¿Quién es más importante: Leónidas, o SIR ALEXANDER FLEMING? La gloria ganada por los abnegados héroes griegos en esta batalla lo emplean las fuerzas fascistas para estimular a sus tropas a resistir y perecer. Stalingrado se convirtió, para la Propaganda nazi, en las Termópilas rusas.

Al sacrificar la vida, sin embargo ingresaron en el Parnaso
de la gloria inmortal y la leyenda
Esto de los TRESCIENTOS, ¿para qué más ha servido? Inspira a tener coraje para sacrificarnos por un Bien Colectivo que consideremos justo. Mas tu noble inmolación ¿no está también beneficiando a corruptos e inmorales que, astutamente, colocan en la elevada peana de la (improductiva) gloria a los abnegados, para así dejar de incordiar, mientras ellos amasan riquezas durante largas vidas lujosas, aunque anónimas?

Un rey vigila el perímetro
No sé. No sé. Entre morir asaeteado para ser recordado como una borrosa línea en una gastada lápida, y vivir a todo tren, sin preocupaciones, muchos años, prefiero lo segundo. Me inquieta más dejar legado que ganar gloria. ¿Y a vosotros?

Vuestro Scriptor.

Adjunto:

jueves, 13 de noviembre de 2014

JOHN CARTER DE MARTE — NO ES ÉL

Afiche alegórico. El lastre que carga el
supuesto JOHN CARTER es el que se ha
cargado la franquicia
ANDREW STANTON dirige una amena película de aventuras ocurridas en otro planeta, sembrado de asombrosos y diferentes parroquianos sometidos a sus particulares reglas y leyes, con ciertos sesgos con las nuestras. Pero no una cinta que concuerde, al menos excesivamente, con los relatos de EDGAR RICE BURROUGHS.

Y esa sensación, de forma subconsciente, aun para los no ‘iniciados’ en las fantasías barrocas de Burroughs sobre el decadente Barsoom, al filo del fin que prolongan sin proponérselo, ha sido la que noqueó en taquilla una superinversión basada, esencialmente, en una fastuosa CGI.

Los “entendidos” en Barsoom encontramos, para empezar, deficiente a este John Carter (TAYLOR KITSCH). Stanton ha filmado la vida de un hombre quemado y sin ilusiones que padece un flagelo similar al del JOSIE WALES de EL FUERA DE LA LEY de CLINT EASTWOOD (¿una especie de desacertado guiño?), añagaza sentimentaloide que, en esta costosa producción, se ha mostrado del todo/completamente perniciosa.

John Carter descubre que en las graves planicies marcianas
también hay indios, como los que abatía en los páramos
americanos. Pero altos, verdes y con muy mala uva
John Carter, dixit Burroughs, era un activo aventurero de pasiones volcánicas siempre listo a quemarse la mano movido por un insensato “a ver qué se siente”. El de Stanton va a tumbos. Carece de la energía audaz, temeraria, del Carter/Burroughs. Es timorato.

¡Han adaptado LAS GRAVES PLANICIES pero sin su sentido paródico ni el generoso rol de poderosos héroes pulp (lo que llamo POSTÉPICOS) y el riesgo de innovar! ¡Mola!

Poderosa HI/TECH alienígena que no servía para curar la
galopante desertización de su planeta natal. Incongruente
Es ese dramón, y la falta de talla física notable, como retrata Burroughs a John Carter, lo que desaliña el resultado ofrecido por Stanton. Estoy convencido de que, de no tener un antecedente previo, John Carter de Marte habría sido una singular space-opera/western capaz de concitar interés. Pero tiene raíces, y a todas ha defraudado.

La película entrelaza, un tanto al descuido, las dos primeras narraciones habidas. Aquí, como si de por sí UNA PRINCESA DE MARTE no tuviese tralla bastante, buscan aumentarla con esa enigmática fuerza “regente” de Marte, en la sombra, que por un motivo no bien explicado está agostando Barsoom, para luego expoliar la Tierra.

"Oye", dice XENA, dijo DEJAH THORIS, "¿tú no salías en
HÉRCULES? Te pareces un huevo". Una especie de CONAN
raquítico, más bien, nos han servido en vez de John Carter 
No sé si es una ocurrencia para darle carácter de apoqueclipse al guión y volverlo más trepidante, pretexto para explicar por qué Barsoom muere (lo de una gigantesca ciudad ambulante me parece desatino; y más, en un planeta tan belicosamente habitado), o especie de analogía de la crisis ecológica que esboza nuestro mundo. Con la salvedad de que los magnates que derrochan nuestros recursos son títeres de entes alopécicos extraterrestres que persiguen la entropía cósmica total, no amasar riqueza. ¿Están exculpándolos, o qué?

La cinta está manifiestamente coja. El espectáculo está llevado con temple e instinto, pero sin energía ni emoción. Este John Carter tiene un bajísimo perfil épico. El heroísmo, inherente al icono literario, afán que lo espolea implacable, es una roña que este John Carter elude cuanto puede, víctima de esos miedos dramáticos que abruman su existencia.

Un forastero acabará siendo guía y líder. El rollo mesiánico
una vez más en acción
Tampoco el plantel marciano (exceptuando las criaturas generadas por computadora) motoriza la imaginación. La DEJAH THORIS (LYNN COLLINS) descrita en los textos como una resplandeciente e incomparable belleza por la cual los hombres (rojos) matan y mueren sin vacilar, no luce ese atractivo embrujador. Es suerte de XENA, PRINCESA GUERRERA, con algunos atributos costosos debido a la magnitud de la producción.

Toda ella encarrilada en rieles marca DISNEY que evitan el exceso (en todo sentido) para procurar agradar, sino a todos, sí a los señores de las etiquetas censoras que, adjudicándole una elevada calificación “por edades”, limitasen la audiencia. Mermasen, pues, la recaudación.

El diseño de producción, desde luego, es excelente; quizás
el principal atractivo de lo que prometía ser un electrizante
filme de aventuras interplanetarias
Este John Carter merecía un director más cafre y una productora con ánimo de riesgo. Disney ha laminado todos los elementos eróticos presentes en los libros y que les dan sal, especialmente notorios al pensar cuánto se escribieron y a qué presunto público, en principio, se destinaba.

Ha subvencionado un péplum marciano con trazas steampunk para gratificar la vista confiando así prender el deseo de secuela. El vestuario lo delata. Pero hasta el admirado BEN-HUR de WILLIAM WYLER tiene más energía y carácter que este relato, firmado por Stanton. De nuevo, lo planteo: un regidor distinto, más versado en relatos de “superación y supervivencia”, y una productora sin miedo a la polémica, formando alianza “desesperada” por hacer la película que les inmortalizara, creo que habría dado un resultado más apreciable que éste.

No sólo se adentran en lo más remoto de Barsoom; también
en la más intrincada conspiración para abatir mundos que
se pueda imaginar
Algunos filmes, sin llegar a “dar la talla”, son sin embargo agradable alternativa a una tediosa sobremesa. John Carter de Marte vale para un par de tales ocasiones. Desinteresa el drama de Carter. ¿Qué sucedió? ¿Per se un hombre no puede lanzarse a la Gran Aventura de las Tres Mil Millas (aun marcianas) para ganar un reino y su princesa?

¿Dónde quedó la audacia pionera norteamericana? ¿El héroe debe estar marcado por la desventura mayúscula para poder empezar de nuevo? Tan poco convincente es este John Carter que hasta su “pasión” por Xena, digo, Dejah Thoris, aparece hueca, falsa, insincera. Lástima. Tanto buen material, así derrochado.

Vuestro Scriptor.

Adjunto:

jueves, 6 de noviembre de 2014

EL AJEDREZ VIVIENTE DE MARTE — LAS BARROCAS PASIONES MARCIANAS

Cubierta del texto reseñado. Al
parecer, cutremontaje entre arte
de FRANK FRAZZETTA y
MICHAEL WHELAN
EDGAR RICE BURROUGHS entrega una nueva (y extensa) colección de hazañas ocurridas en las graves y desamparadas planicies de Barsoom, y otra vez enfocadas, cómo no, en JOHN CARTER o su prole. En concreto, esta ronda de audacias puede atribuírsele a su hija, TARA, otro ejemplo de hermosura y gallardía que combina, en su fina entalladura, cualidades de sus sobresalientes progenitores.

Reclamará, sin embargo, la atención del lector (en especial, del “iniciado”) el comienzo del primer capítulo. ¡Ahí hay tomate, quater! El breve diálogo entre Tara y UTHIA, su esclava (!), contiene suficientes “análogos” como para inducir sospecha que entrambas hay más que una… eh, ‘relación profesional’… el (grato) sometimiento de la esclava a su ama, intemperante y caprichosa, cosa que la meterá en líos, y dotada de las consabidas medidas de represión y castigo que el imaginario pornográfico ha perpetuado.

EDGAR RICE BURROUGHS con sonrisa pícara.
Si supiérais qués cosas se me ocurren...
Lo siguiente es el habitual atracón de duelos a espadas emprendidos por el héroe solar de turno y los enfrentamientos con la exótica fauna o flora de Barsoom, reflejo de la Norteamérica “salvaje” del tiempo de Burroughs, y gigantesco remedo de Camelot que el autor fue apilando, novela tras novela, de forma improvisada, azarosa, toda la edificación guardando precario equilibro que aguantaba tanto por la benevolente paciencia y simpatía del lector como por la noción de que estas sagas jamás ostentarían los auríferos laureles de la Alta Literatura, ramplona e insípida pese a su fastuosa cuna.

Puede imputársele a Burroughs una fecunda imaginación que, no obstante, quedaba deslucida por su misma convicción de qué escasa entidad poseía su prosa. Se trataban, sus relatos, de meras vías de escape de su exuberante capacidad para idear fantasías, pero ya está. Algo así como “mi lugar son los arrabales literarios, jefe. No me aturda con las grandes bibliotecas, ¿quiere?”… cuando a ellas podía aspirar dignamente.

Portada de Michael Whelan  para
una reimpresión norteamericana
Sugiere que jamás consideró respetable su trabajo. Sólo desechable. Indicativo es qué improvisado, y a golpe de súbita y brillante ocurrencia, muestran sus novelas, éstas de Barsoom particularmente.

Tomando un conjunto de sucesos de capa y espada, llenó de tenue erotismo y fetish sus páginas, y concibió un fantabuloso mundo, moribundo, detalle que aumentaba su dramatismo poético (y granjearía la querencia del lector por los personajes, situados al límite-límite de la existencia), empotrándole a sus secuelas una vez tras otra los mismos elementos, alterando ligeramente su ubicación en la trama para no hacerlas clónicas.

Podemos contemplar esta inspiradora mas mecánica figuración de los romances de Barsoom como un Meccano donde sus piezas pueden moverse sin esfuerzo, pero dentro de un fijo esqueleto siempre.

Induce tristeza comprobar cómo uno de los pilares de la ciencia ficción era maltratado por su creador. No tenía respeto ni por el género, más antiguo que lo que sus “estudiosos” quieren datarlo (¿no son la ILÍADA o la ODISEA grandes relatos de CF?), ni por su labor. Era modo cómodo de ganar $, en cierta interesante cantidad. Punto.

BORIS VALLEJO incorpora su talento a la mitología de
Barsoom. Por cierto, ¿sabéis cuántas veces escribí
'Marsoon' en vez de Barsoom?
Nuestras creaciones merecen las cuidemos. Principalmente, por qué esfuerzo tuvo “traerlas al mundo”. Es el estigma de la ciencia ficción; desprestigiada y despreciada por el vulgo y la crítica “experta”, sus autores deben andar a la disculpa, al “perdone por existir”, por ocupar mi novela lugar en la estantería, cuando podría exhibir una obra de concepción “más elevada”, algún best seller de fabricación vertiginosa y sintética, ¿eh?

¿Por qué la ciencia ficción debe soportar esta humillación? ¿Por qué sus autores no reclaman la dignidad inherente al esfuerzo que posee su labor? Pretenden que vayamos avergonzados por escribir ciencia ficción, cuando géneros como el terror, el gótico o la novela “histórica” contienen más porquería y truños todavía. Pero son “cacas sagradas” de los tontainas “entendidos”. ¡Aclamadlas!, pues. Lamentable.

Ilustración sobre DEJAH THORIS; no es la
prota de esta novela, pero refleja el sesgo
erótico que desprenden los relatos
Bien, al lío. Siempre ha destacado qué contenido de sensualidad incluyen las sagas de Barsoom. Hoy día no causa escándalo, sólo anécdota. Pero si nos retrotraemos al momento sociohistórico de su redacción, el hecho debe generar nuestro pasmo.

Estas aventuras, de regusto victoriano, parecen asimismo válvula de escape de las represiones sexuales o morales de una Sociedad encorsetada, a caballo entre el atroz pecado del alcoholismo y la iglesia mitinera itinerante “redentora”, adquiriendo notable cantidad de hipocresías en el galope.

¿Cómo los contemporáneos de Burroughs veían estos relatos, las constantes referencias a la desnudez, los utillajes de cuero, las retenciones en mazmorras? ¿El sáfico sadomaso sutil que inaugura este título? No me consta causaran soberana polémica. ¿Hubo?

Una edición, al parecer, más reciente
Tal vez, empiezo ahora a ver, la misma falta de reverencia que Burroughs imprimía a su trabajo lo dotaba de un aura protectora que hacía considerar estas historias absurdas quimeras estrafalarias estilo las mil y una noches. Bajo ese manto, empero, el “peligro” se deslizaba, feliz y tranquilo, por el subconsciente del colectivo.

Astuto Burroughs. Astuto.

Vuestro Scriptor.

Adjunto:

miércoles, 5 de noviembre de 2014

HALLOWEEN 2014 — IMAGEN CONMEMORATIVA

Aunque Samain pasó, no me resisto a difundir la ilustración que, este año, he dibujado para celebrarlo. Creo que es la que más me gusta de las hasta ahora realizadas. Una muestra de la evolución (aparte de la desoxidación que estoy efectuando) de mi trazo, el cual está beneficiándose de la constante labor en la novela gráfica que, en su momento, publicité en ambos blogs.

Espero que quienes gozaran de los encantos de tan particular celebración, importada en su faz más comercial a nuestras costas no hace tanto, la disfrutaran con alegre y pacífica moderación. Se aprecia mejor.

Y de una fiesta pagana, a otra: la del V de Noviembre, cuando GUY FAWKES pretendió volar el Parlamento inglés. No lo olvidemos.

Vuestro Scriptor.

jueves, 30 de octubre de 2014

THOR, EL MUNDO OSCURO — ENSEGUIDA, EL RAGNAROK

Vistoso afiche, compendio de las
sorpresas que contiene el metraje
Secuela más agradecida y vistosa que la dirigida por KENNETH BRANAGH. Aquél construyó un artificio wagneriano de inefable solemnidad que fue vaciándose según el metraje avanzaba. El actual realizador, ALAN TAYLOR, ha pilotado un vehículo más familiar y todoterreno, en comparación al Mercedes de Branagh. Mucha apariencia; escaso resultado.

Sigue surtiendo trama el material gráfico que WALT SIMONSON dibujara, a finales de Década 80, sobre el vehemente mito nórdico, encarnado por CHRIS HEMSWORTH de nuevo. En esa celebrada saga del cómic (por ahí leí una crítica, un tanto puntillosa, en base al desagrado por el estilo de Simonson), aparecía una galería de personajes nuevos, mientras los ya conocidos recibían un tuneado que los saneaba o demostraba qué desperdiciados habían estado hasta entonces.

Ahí aparece MALEKITH (CHRISTOPHER ECCLESTON), villano “secundario” que, aliado de SURTUR, colaboraba para anticipar el Ragnarok (el apoqueclipse total nórdico) mediante ardides y combates que Thor, tan buenamente como podía, vencía o empataba.

THOR (CRHIS HEMSWORTH) dispuesto a dar caña. Eso sí,
con más mesura y justificación que en su "juventud"
Las deidades, o personajes, del natural de Thor no pueden ceñirse a sutilezas o mediocridades. Una gigantesca grandeza épica, inherente a ellos (para lo que fueron concebidos), los fuerza a combatir titánicos adversarios de talla muy superior a ellos. Branagh pareció no entenderlo. (Pero sigo pensando que fue culpa del autor del anterior libreto original, STRAWZINSKY, guionista —de cómic— de la “nueva hornada” que enfatiza la pose y un presunto “docto” diálogo, lleno de ‘erudición’ o ‘resonancias’, a la desbordante acción “clásica”.)

Thor padece mal de amores y lo comparte con su regio
padre, ODÍN (ANTHONY HOPKINS), quien, cuando no
toma su siesta, muestra su peor carácter
Edificó una primera parte llena de esplendor. Delineó poderosos héroes y contrincantes que, llegado el clímax, lo resuelven de forma apresurada, barata. Lo más “escandaloso” del tal momento cumbre era la “emulación” de Thor con JESUCRISTO, cuando se sacrifica por la Humanidad (del pequeño pueblo donde acontece la “batalla”) tras recibir el violento flagelo del DESTRUCTOR.

Los enfrentamientos con el acorazado rival siempre han sido espectaculares y dilatados. Bajo la férula de Branagh, todo termina ¡ya! Su wagnerianismo shakerperiano tenía limitaciones. Si Thor hubiera “matado” al Destructor declamándole un soneto del BARDO, aun un vigoroso parlamento de MACBETH, wunderbar!

MALEKITH (CHRISTOPHER ECCLESTON, el malo de esta
ronda de gestas asgardianas. Lo suyo: el Ragnarok
Pero tocaba batirse el cobre. Uf. No. Las dimensiones de la tarima no dan para tanto. Y esas son las exactas medidas del Thor de Brannagh: las de un escenario.

En la secuela ha ocurrido lo opuesto. El director ha recibido órdenes con respecto a la extensión del ring, y éste es el Cosmos entero.

No sólo ha gozado de espacio más amplio para permitir a Thor extender sus músculos y proezas. Empleando vaga autoparodia y dosis de humor más elevadas (rara vez afortunadas. Caso: la exasperante becaria de JANE FOSTER —NATALIE PORTMAN—), junto a un argumento que ha buscado sin reparos el espectáculo y lo fantabuloso (sin alcanzar, empero, la épica), incidiendo en la psicología de los principales participantes (lo más accesorios y borrosos, los TRES GUERREROS, ‘escuderos’ de Thor; el más trabajado, LOKI —TOM HIDDLESTON—), Taylor ha procurado alegrarnos la jornada, dejándonos con ganas de más secuelas.

Pelea de novios: JANE FOSTER (NATALIE PORTMAN)
abronca al mesomorfo: Pero contigo, ¿qué pasa? Te vas de
copas con el de la armadura y el del escudo... ¡y me plantas!
Se ha disparado tanto el frenesí de las luchas, más extensas y numerosas que con Branagh, como el aparato de mundos “increíbles” donde correr aventuras. Pero, de nuevo, destaca cómo se ha profundizado en los rasgos de los protagonistas. Se ha ahondado en ODÍN (ANTHONY HOPKINS), mostrándolo contradictorio y cruel, y HEIMDALL (IDRIS ELBA), camarada inesperado, así como FRIGGA (RENE RUSSO), enseñando de ellos facetas que les humanizan. No son entes unidimensionales. Contienen algo.

TOM HIDDLESTON va preparado como LOKI, sobre todo
en este cromo que le han montado de Master del Universo
Thor ha entrado en la espiral de lo reflexivo, bordeando lo trágico. Están siguiendo el argumento de la historieta basado en su querencia por la Foster, en oposición a los sentimientos de SIF (JAIMIE ALEXANDER), también más detallada que en la primera entrega.

Este Thor tenía difícil tarea ante sí: borrar la negativa impresión que dejó su predecesora. Con elegancia lo ha resuelto, ofreciendo ¡tralla! y ¡caña!, apoyándose en un armazón que tiene resonancias de saga de CORUM (la Conjunción del Millón de Esferas), pero aumentando su trascendencia con un genocidio estelar total.

¡Vaya EQUIPO-A para salvar el mundo! Desluce un wevo
la película. A ver si tomamos nota y los eliminamos luego
Más también se ha incidido en qué poco de mágico o fantástico tiene la serie de Thor. Elementos “sobrenaturales” entraban en contacto con diversas razas alienígenas, dotadas de HI/TECH avanzada, que empezaban a urdir la sospecha de que los asgardianos habían evolucionado merced a incorporar su tecnología a sus personas, trascendiendo, así, la mortalidad. Habían difuminado la frontera entre el laboratorio y la fe, creando singular híbrido. Ellos.

El destino de todo el Cosmos finalmente dependerá de un
martillazo bien dado... en este épico escorzo
Thor, el Mundo Oscuro, es honesta sobre sus fines. Divertir. Recuperar la notable inversión. Pontificar hacia el nuevo AVENGERS. No espera salvar nuestras vidas, o brindarnos un credo alternativo a los agotados actuales. Pide disfrutes del espectáculo y lo asimiles sin más. Aquí no hay trasfondo filosófico. Esparcimiento. Que no es poco.

¿En qué falla? En qué poca influencia en el colectivo tiene que una invasión extraterrestre medio asolara Nueva York. Todo sigue igual. Nadie toma medidas. Hasta en esa falta de coherencia, imita a los cómics.

Vuestro Scriptor.

Adjunto:

jueves, 23 de octubre de 2014

EL PODEROSO THOR, 4 - CALMA TENSA — REAL POLITIK

Portada de ALAN DAVIS, uno de los
atractivos del recopilatorio
Visto desde fuera, se puede sospechar que los engranajes de la producción tebeística estadounidense (en algunos títulos, como el presente) no giran tan correctamente como debieran, o se espera.

Este recopilatorio recoge unos números que desprenden interesante trascendencia sobre cómo los superhéroes (me arriesgo a decir que en general) interactúan con los problemas reales tanto de su Universo de ficción como del nuestro, fluente manantial de argumentos “a adaptar”. Con un poco más de diálogo, pudo ser hasta polémico.

El poderoso Thor, 4 – Calma tensa, impacta de lleno contra la violencia radical y racial de los Balcanes, siendo incapaz de darle solución pese a que estos bizarros iconos, paladines de intachable proceder, están habituados a resolverlo todo con elegancia y justicia, pues por la dama ciega de la balanza están bendecidos.

Los diferentes merecen masacre, sin
importar las consecuencias
Reconozco que, alejado bastante tiempo de la colección,in albis pues de sus “actuales avatares”, ver a Thor monarca de Asgard, tras el óbito de ODÍN, me produjo desconcierto. Evidentemente, no un planteamiento audaz, sino desatino, pues Thor, concebido para la acción pura y dura, quedaba así trabado por las responsabilidades administrativas que impone el trono, uno fantástico que entrelazaba, a modo, su destino con el del mundo ramplón y codicioso que habitamos.

Thor está ya incapacitado para blandir MJOLNIR y aplastar Gigantes y tiranías; un nuevo impasse se impone: la diplomacia. El enemigo al que castigar contundentemente por sus fechorías debe ser tratado con cortesía, y establecer tratados mezquinos con él en nombre de la paz, la estabilidad, el comercio. Thor abomina ese mercado. Bien pronto regurgitaría la comida ante tales componendas.

Entre estas, incitar la ira de THOR
No es reliquia artúrica, enclaustrado en el sitial, que admirar y que, en papel secundario pese a su majestad, oír expresar su larga sabiduría.

Tal es el planteamiento que DAN JURGENS, MIKE GRELL y GEOFF JOHNS brindan al DIOS DEL TRUENO. Un dictador balcánico inicia un pogromo contra los acólitos del culto a Thor (valioso argumento a explorar: cómo la presencia de ídolos “paganos” afectan a los ‘omnipotentes’ credos monoteístas; en qué situación queda un Dios intangible, ante deidades corpóreas) y, en defensa de sus fieles, Thor emprende una cruzada “intervencionista”.

De inmediato entra en acción el Pentágono. Aquí sólo intervenimos nosotros, sugiere su postura. Describen riesgos y peligros de toda naturaleza debido a la delicada territorialidad del problema: Rusia por un lado, Latveria por otro. El Pentágono envía a TONY STARK, dentro de su piel acorazada, a imponerle a Thor que, en virtud de la real politik, esos acólitos sean martirizados. Sin futura esperanza de justicia y reparación.

Dos hombres envenenados por la
real politk que ofusca a Thor
Thor no comparte, ni comprende, tal demanda de una autoridad mundana, esclava de oscuros intereses alejados del bien común que afirma defender. Los débiles deben ser protegidos. Es su lema. Procede, pues, consecuentemente.

Se hace un nítido dibujo de la obscena realidad cotidianamente descrita en los telediarios. Intereses inmorales, impuestos por los lobbys, hacen y deshacen. Condenan o salvan a capricho, o la fluctuación de la Bolsa. Principios fundamentales, inherentes a los superhéroes, son violados sin escrúpulos. ¿Cómo esos enmascarados luego pretenderán presentarse como salvadores y agentes de paz si toleran un genocidio?

No hay auténtico conflicto moral. Repulsa firme ante el atropello. Thor es clasificado enemigo automáticamente y condenado por la Administración USA, en tanto el ladino y maquiavélico DR. DOOM recibe apoyo por su actuación “moderadora” en la zona. En la famosa Guerra contra el terror, ¿sería también un caro aliado?

Splash-page alegórica: los mercados
contra los principios humanitarios
Todo esto resalta con la lectura de este cómic, embellecido por el veterano ALAN DAVIS. Pero su trama no es trabajada a fondo. Todo queda casi al albur, en desprender sensación de que IRON MAN es lacayo cómplice de una nociva política norteamericana de intervención egoísta, y Thor, dignificado por los principios humanitarios que le motivan, se transforma en beligerante amenaza a aplastar.

Es el modo deficiente como la producción está actuando. Los superhéroes no pudieron impedir el 11-S/2001 y esa tara les empuerca en tareas que chirrían con sus ideales y personalidades. Van un poco zombis. Dando traspiés en una repentina oscuridad llena de historias muy potables que terminan corrompiéndose por maltrato o abandono.

Demasiada actualidad puede matarte, parafraseando el título de la canción de QUEEN, y esto está pasándole a unos superhéroes que no debieron abandonar la cándida ingenuidad del mundo de 1963.

Otra alegoría: sólo Norteamérica
parte el bacalao mundial. Si algún
otro osa rivalizar con ellos, el
CAPITÁN AMÉRICA te endiña...
aun por la espalda
Esta historieta deja negros cristales de reflexión, cómo los superhéroes ya no están supeditados a su conciencia y sentido de lo correcto, sino a opacas maniobras internacionales donde Estados Unidos se erige interventor único cuando le interesa, negando tal recurso al resto del mundo, aun a Asgard, que acude en socorro de los necesitados, lo que afirma hacer USA cuando le conviene “intervenir”.

Ponerse al servicio de esa hipocresía basta para atragantar y rebelarse a estos bravos defensores del bien y la justicia. Lo que de continuo nos predican que hagamos y debamos luchar. En cambio, la real politik transforma a los justos en criminales, y a los canallas, valiosos instrumentos de sus componendas, en héroes. Buen plan, ¿eh?

Vuestro Scriptor.

Adjunto:

martes, 21 de octubre de 2014

JINETE DE FACEBOOK — ¡QUÉ REMEDIO!

La urgencia banal de los tiempos modernos lo demanda. Por lo tanto, procurando alcanzar un público aún más numeroso al que ofertar mi producción, y confiando no defraudarles con ella, he inaugurado una cuenta en FaceBook, la cual os invito a visitar.

Confieso haberla creado con reticencias. Pero, insisto, al parecer es la herramienta de difusión más productiva del momento, con mayor alcance que los blogs. No obstante, para no caer en la hipocresía, respetaré los principios de publicidad y difusión de mi labor que siempre he defendido que deben tener las redes sociales (en el caso de los autores). No pretendo el cotilleo ni la contaminar internet con documentos chorras… o la ansiosa obtención narcisista del halago inmerecido.

Hasta aquí, la noticia.

Vuestro Scriptor.

jueves, 16 de octubre de 2014

STAR WARS, STAR TREK, RIDDICK — ORIGINALES Y SAD COPYS

Un hombre contra toda la Galaxia. Pero
imposible vencer a la crítica adversa
Re-vista la saga del musculoso VIN DIESEL interpretando al lacónico y letal furyano me ha sugerido esta pequeña digresión que, espero, sea del agrado del respetable y comparta mis deducciones.

Por ahí, es del común conocimiento del aficionado a la ciencia ficción, hay varias series “del espacio” que, más o menos, con mayor o menor fortuna, surfean la estela de Star Wars o Star Trek… cuando no las copian sin sonrojo alguno.

Star Trek ha “degenerado” en títulos arrogantes y plúmbeos que cuentan, empero, con una fuerte y ruidosa caterva de acérrimos seguidores que luego no poseen tanta médula como afirman. Pero no refiero sobre esto. Sino a series como ANDRÓMEDA, FIREFLY, GALÁCTICA o STARGATE, o alguna otra que citar podamos.

Y, ya in mente, compararlas con Riddick. Éste, tras las CRÓNICAS, entró en barrena de desapego. Tanto fervor y admiración como despertó PITCH BLACK encontró en su secuela animadversión. Incomprensible.

Lo que lo empezó todo, con el esplendor
gráfico de DREW STRUZAN
Las Crónicas intentaron llevarle más allá. Sacarlo de los mundos áridos y los monstruos estilo ALIEN para esbozar un fantabuloso Cosmos (sazonado con especias de DUNE) pleno de escenarios donde la imaginación pudiera arraigar “a sus anchas”. Crecer como le apeteciera. Todo con un lenguaje propio. Razas autóctonas.

Series como las citadas están tan ceñidas al canon Star Wars-Star Trek que difícilmente pueden ofrecer algo distinto. No digo ya original. Alguna vez mostrarán inquietudes al respecto. De “podemos autoevolucionar”, pretensión que queda, al final, en amago.

Pero, está comprobado, producciones como Stargate, Galáctica, Firefly o Andrómeda no pueden descarrilar pues sus maniqueos arquetipos protagonistas disfrutan de una férrea construcción inmovilista que garantiza su tópica mediocridad. Stargate: militares tipo Federación trekkie que soportan a un comandante bravucón y díscolo dispuesto a ciscarse en el Manual y el Procedimiento toda vez que salga de sus bemoles.

El "nuevo" STAR TREK ha aprendido la lección. De
momento, lleva una línea decente de acción
Luego premian su individualista audacia merced al colosal éxito obtenido con su disensión. El mundo ¡continúa! La Galaxia ¡respira! Gracias por preguntar. El próximo episodio irá de lo mismo. Tranquilos. De consejos de guerra, ni la sombra. Aunque se los mencione con fatigosa insistencia.

También poseen un rinconcito “filosófico”, o “moral”, o “panteísta”, que prueba las creencias de los mandos (nunca tropa) protagonistas de las gestas. Aparece una raza estelar muy sabia y venerable que cuanto predica tiene regusto a pedante cartón piedra. Se surte de lo que suelta MR. SPOCK, algo oído a YODA, un poco de NIETZCHE, para hacerlo suculento.

Riddick ha repudiado todo eso. Para incrementar el vigor del relato, emplea ciertos aspectos sin embargo. Pero si evaluamos al personaje y qué pretende, mayor se vuelve.

Y, bueno, ya que hablamos de tristes
copias, sin interés ni dignidad...
Es un convicto. Con amplio historial criminal. Algo tiene dentro que, si bien no pretende la redención abiertamente (Riddick está afectado de un acusado cinismo irreprimible que lo impulsa cuestionar todo; lo ético, puro, moral, en primer lugar), sí manifiesta un inquebrantable punto formal que le desenfoca del resto de maníacos y psicópatas al uso. Hombre de honor, sus principios duran más que los que exhiben quienes, de entrada, afirman poseer incuestionable respetabilidad.

Stargate, Andrómeda, Firefly, Galáctica… las protagonizan sujetos de esa laya. Un poco pícaros, acaso. Gente que se espera sea incorruptible y honorable más allá aún de la Cúpula del Trueno. Esto termina haciéndoles falsos, estereotipos carentes de alma. Uniformes militares andante-parlantes. Riddick, no. Es bastante auténtico.

Y lo que le han construido para que crezca mediante aventuras merece ovación. Pretendieron, consciente de en cuántos tópicos podían caer, ser lo más originales posibles (no hay nada nuevo). Buscaron lo menos visto posible, y actualizarlo después para que pareciera grandioso. A modo, inédito.

Otra banda de chulos cósmicos con las cuales el espectador
tiene que vérselas. ¡Pero aún mucho peores son sus fans,
con la cara metida en el culo de este personal!
Caprichosos de la crítica han defenestrado a Riddick. Le niegan virtudes. Quizás porque es demasiado como nosotros, y, a veces, se pide tener la inmaculada batería de bravatas patentadas CAPITÁN KIRK y análogos para contestar a la vida.

Riddick derrocha ironía, sarcasmo, cinismo. Descreído debido a qué existencia ha llevado, enfoca el mundo y a sus habitantes a través de una lente opaca. Ésta le ha mostrado que cuanto más presumes de algo, menos tienes de qué enorgullecerte. Y tal cítrica perspectiva de la realidad ha terminado perjudicándole.

Y la guida que corona la tarta de filfas
y mediocridades...
Han preterido concepciones más “prístinas” y “simpáticas”, unidimensionales “héroes” de la ‘vieja escuela’. Sin espacio para albergar facetas, ambigüedades y contradicciones capaces de inquietar al espectador. Después resalta qué poco creíble es en el fondo el Capitán Kirk de turno. Pero siempre será preferible al concepto implacable que Riddick tiene de sus semejantes.

Elegí los títulos del encabezamiento de esta reseña porque, desde un légamo de influencias, han despuntado hacia lo original, o el carácter independiente, como inexcusable necesidad de desarrollo. Los restantes ejemplos son copias que han caído en gracia, pero carentes de sustancia. Y es injusto verlas ¡aclamadas! cuando Riddick, el PARKER del espacio, acapara mejores triunfos para granjearse nuestro respeto.

Vuestro Scriptor.

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