lunes, 21 de julio de 2014

SOBRE UN PÁLIDO CABALLO — INTENTO DE CONCILIARNOS CON LA MUERTE

La edición de la tristemente extinta ACERVO.
Con este relato, ¿su autor intentaba hacernos
más dulce el fatal desenlace de nuestras
existencias, amigarnos con la PARCA?
A priori, la premisa que anima la trama de la novela es de lo más original que podamos señalar. De acuerdo, existe una única historia: el viaje, que no forzosamente indica trayecto físico. Suele referirse al ‘aprendizaje’ que el protagonista, o concurrentes al relato, realizan, las experiencias que les hacen crecer o destruyen, provisto por sucesivos capítulos de fases, o personajes secundarios.

También esta novela de PIERS ANTHONY describe el viaje que ZANE, su protagonista, efectúa. Pero, repito, el pretexto que origina el periplo es lo que hace destacable al relato, su argumento.

Zane es otro nuncanada. Carga una onerosa aflicción personal. Un daño, vergüenza, remordimientos lacerantes, que giran sus pies al Callejón de los Suicidios. Anthony nos sugiere que el baldón que abruma a Zane y reseca sus esperanzas es de envergadura atroz. Pero es un problema familiar que, aun teniendo carga kármica negativa, tampoco es la monstruosidad que el autor pretende creamos.

Feliz jpg del autor, PIERS ANTHONY, de
al parecer considerable éxito y popularidad
en la lengua anglosajona
Zane vive en una pararrealidad, ucónica hasta no sé qué punto (para definir Sobre un pálido caballo abiertamente una ucronía con ramalazos distópicos), donde hechicería y ciencia conviven en aceptable armonía. Inicia su drama al buscar, en un emporio de joyas mágicas, la gema que lo exonere de su enorme carga emocional y haga enderezar sus pasos para eludir el próximo desastre.

Al estar gravemente señalado por la fatalidad, el otrora niño bien/rico fracasa en esto, y opta por suicidarse.

También esto lo marra (no es una comedia, pese a que la trama tiene potencial para serlo) y mata a la Muerte cuando ésta comparece para llevarse su alma pecadora tras el disparo fatal.

La administración del Cosmos está montada de modo que el matador de la Muerte debe cubrir la vacante, y así Zane se transforma en la igualadora Parca. Obtiene un empleo, aunque uno jamás imaginado, ni querido. Cosecha almas y las tasa, antes de expedirlas al Cielo o el Infierno.

Cubierta foránea que desarrolla algunos
elementos claves del relato
Todo hasta aquí, fantástico. Original A TOPE. Ya, no obstante, los lastres que arrastra la novela han ido minando su efectividad, pero absorbe sobremanera el planteamiento audaz, y se prosigue.

Zane traba contacto con el Mal, Satán, retrato del yuppie que tanto se criticará durante Década 80, y que vende el Infierno como una atractiva Disneylandia de la condenación eterna, y con el amor, LUNA, joven de la que Zane se enamora, y por la cual luchará para salvarla de su aciago destino postmortem.

Así, Anthony relata una nueva y reversa versión del tema de FAUSTO, otra vuelta de tuerca, incluso, del mito de ORFEO Y EURÍDICE. Quizás su única intención al escribir esta novela; esto pasa. ¿No lo dije ya? Sólo hay un argumento. Lo demás, son versiones más o menos brillantes.

Lo malo de esto es emperrarse en creer que se puede hacer algo genuino. ¡No lo hay! Sólo un tramo del relato puede serlo. El resto son soportes inevitables para conseguir llegar hasta la palabra FIN.

El soberano lastre que carga la novela es el estilo como Anthony la ha escrito. Anticuado, ramplón, sin riesgo, conforme vamos avanzando se hace tedioso, MÁS TEDIOSO, denso sin necesidad, poblado de altanerías góticas que estorban, ralentizan, vuelven pastosa la lectura. Anthony empezó rompiendo moldes (¡bien por él!), cruzando fronteras, con su propuesta impregnada de originalidad. Termina aburriéndote gracias a su “docto” lenguaje escrito.

Ilustración del prestigioso MICHAEL
WHELAN para la novela. Cuando la
vi la primera vez, pensé que era una
historia de humor, parodia. Mucho
estaba equivocándome
Su convencionalidad narrativa (quizás atractiva, y obligatoria, para cierto delta de lectores) fue algo que Anthony debió soltar para atreverse a escribir de modo más osado, suelto, situándose al nivel del gallardo argumento. Todo es plúmbea solemnidad, ampulosa y excedente; hunde estos capítulos.

El estilo empieza a serme cada vez más importante como lector que busca, en la novela, solaz, santuario contra el día-a-día. Admiro más a los autores con la audacia de contar de modo más fresco, creativo. Y cada vez detesto más los textos como este, su formado narrativo. Atienden los vicios de un público sin paladar, temeroso de “lo montaraz”, lo valiente, el impacto con cada palabra, o término, sobre el lector.

Hay que reclamar respeto, o espacio, para esos estilos “alternativos” que persiguen, más que pergeñar aberraciones estilísticas borrosas que sacian el ego del autor, y nada más, impresionar al lector con la construcción de la frase. El género negro es más bizarro en ese sentido (ejemplos surten RICHARD STARK o JAMES ELLROY), y no entiendo por qué motivo no puede extenderse a otros géneros.

Ejemplo de una novela con
estilo arriesgado, audaz,
cosa que demandaba la de
Anthony
Tal vez en la novela “histórica” el estilo de Anthony sea óptimo. Pero, en este relato, le ha hecho una faena, sofocando (y negando otras opciones, como la parodia, o la comedia, que podía desarrollar) las enormes posibilidades de un gran argumento, desaprovechado por mor de perpetuar un conservador modo de narrar.

Tengamos el coraje, como autores, de hacer/contar algo tan “nuevo” como sea posible. Otras formas de arte se atreven, y suelen ganar.

Vuestro Scriptor.

Adjunto:

Y de una novela aburrida por un exceso de “alta literatura”:

viernes, 11 de julio de 2014

ROBOCOP (2014) — EL CIBERCULEBRÓN DEL MUÑECO DE MICHELÍN CULTURISTA

¿Robo-remake? Pero ¡si creía que era
POLICÍAS DE NUEVA YORK, con todo
ese rollo de maderos corruptos!
The end y FRED DEKKER y FRANK MILLER se levantan. Empiezan a aplaudir. Hasta: romperse las manos. ¡JOSÉ PADILHA ha convertido la pésima RoboCop 3 en buena! ¡Bravo, BRAVO! Están salvados. Pueden morir tranquilos. ¡Saben que, en alguna parte, habrá alguien todavía dispuesto a reivindicar su secuela!

E imagino a PAUL VERHOEVEN esgrimiendo una victoriosa mueca sardónica al comprobar que su filme, aquejado de limitaciones económicas y primitiva CGI, pero que abarcó aspectos sociales, morales, aun religiosos, sobresale, como el Monte Olimpo marciano, ante el RoboRemake (rehúso llamarlo RoboCop), un taburete en contraste.

¡Qué desastrosa “revisión” del emblemático mito cibernético! ¿Qué está pasándole al cine? “Repasan” algo que funciona estupendamente, so pretexto de lo que sea, ¡y la cagan de forma estrepitosa!

SAMUEL L. JACKSON, competente actor, interpreta a un
antipático telepredicador de la robótica que, más o menos,
avisa: No tenéis idea de la que os espera, muchachos...
RoboRemake sigue la línea del reciente MAN OF STEEL, donde todo es también oscuro y siniestro, torcido de mala manera a la izquierda, en presunta búsqueda de no sé qué efectismo, por mor de atender ignoro qué criterios que frisan el más patético infantilismo, “principios” basados en que la fuerza, el exhibicionismo, el sadismo y la hiperviolencia son todo argumento y suplen actuaciones.

Padilha debería cargar con todo el muerto de este mayúsculo desacierto, pero intuyo que, al hombre, los productores le “han metido mano”, como a DANNY CANNON (o tantos otros) con JUDGE DREDD. Y alguien debe responsabilizarse de los numerosos despropósitos, e incongruencias, que anublan RoboRemake. Le ha tocado.

Todo va de que la empresa no puede colocar estos robots de
combate en una Norteamérica presuntamente estragada por
la delincuencia y el terrorismo... ausente por todos lados
Revisión que, de ningún modo, puede eludir la comparación con la magistral obra de Vehoeven. No obstante, he intentado contemplar RoboRemake con objetiva óptica de filme independiente. Antes, no existió RoboCop. Esta película es la primera del personaje. Resultado: ¡un aparatoso videojuego deshuesado!

Inevitable efectuar contrastes, entonces. Proporcionan materia de disertación. Porque RoboRemake/videojuego va corto de todo, menos de estomagantes ínfulas de ser hard science fiction sin otro objeto que consumir metraje y mostrar desagradables fotos de personas mutiladas. Mientras RoboCop, magnificada por la BSO de BASIL POLEDOURIS, era ambiciosa en todo sentido, RoboRemake es un vasto compendio de agotadoras naderías que reducen sus posibilidades de épica a nada. Y mala BSO. Terminada la reseña. ¡Pongámonos al fresco!

Este grupo, comandado por MICHAEL KEATON, tiene un
plan, y por sus muertos, que lo culminarán: cargarse un
poderoso clásico del cine y la ciencia ficción
Pueden pretextar que no iban a hacer un RoboRemake que siguiese/copiase las pautas del filme del director holandés. En efecto. Pero tampoco lo que han acabado rodando, frío, siniestro, innecesariamente desagradable, con actuaciones refractarias que eluden toda empatía.

¿Quién es el malo de RoboRemake? A ver, singularicemos un villano, como ocurría en RoboCop. Teníamos a DICK JONES (RONNY COX) como ambicioso y astuto cerebro de OCP, y a su ejecutor callejero, CLARENCE BODDICKER (KURTWOOD SMITH). Tipos sin entrañas, ¡y lo demostraban! Aquí, ¿quién es el malo? ¿El traficante de armas que protagoniza el shooting game que se supone debe superar la secuencia donde RoboCop captura a Boddicker?

GARY OLDMAN ante su MONSTRUO DE
FRANKENSTEIN particular. Pero sigue actuando como
el COMISARIO GORDON de
BATMAN, vaya que sí
Porque eso es un shooting game, con las armas de este gélido e impersonal MURPHY/RoboRemake (JOEL KINNAMAN) en POV, segando vidas a balazos. Verhoeven no precisó darle ese “punto de vista” a la escena para obtener un apasionante espectáculo.

¿El villano es RAYMOND SELLARS (MICHAEL KEATON), presunto nuevo Dick Jones? Buena parte del metraje parece un empresario “moderno” (nada de maqueado de ARMANI o BOSS), preocupado por la dudosa calidad de un producto que su empresa pretende comercializar. Mas, hacia el final, desarrolla forzados instintos criminales que no encajan con su actuación previa.

En nuevo MURPHY-ROBOREMAKE tiene una confesión
que hacerle a la parienta: Nena, me he pasado al
fetish; me
ponen como una moto el látex y la goma, ¡ya lo ves!
¿Es el malo DENNET NORTON (GARY OLDMAN), artífice de un “RoboCop” cuan traje culturista de MICHELÍN? ¿Porque juega ambiguamente tanto con los sentimientos (y el cerebro) de RoboRemake, como se vende a Sellars por obtener financiación?

¿Es el malo ese mercenario antipático que disfruta vejando a RoboRemake? ¿Por qué viste ese exoesqueleto, ya que estamos, si no le rinde el beneficio del que atornillan a MAX DA COSTA (MATT DAMON) en ELYSIUM? ¿Pensaba brearse a hostias con RoboRemake? Tal insinuaba. Al final: bullshit.

El enano tío borde; ¡pégale una buena hostia y líbranos de
él, Michelín culturista! Pues, no. Ni para eso vale
Y este “Murphy”. No transmite. Ni emociona. Menos convence. PETER WELLER (más sonrisas irónicas) efectuó un trabajo soberbio. Supo inyectar una dosis brutal de simpatía, compasión y solidaridad tanto con su Murphy como con su RoboCop. Este “Murphy” parece un pez muerto. Logra caerte mal. La añagaza de mostrar su doliente familia no consigue el efecto de pérdida obtenido en RoboCop. Sólo atora la trama. La hace televisiva.

Ese inexpresivo “Murphy” es otro ejemplo de la baja calidad (nula, penosa) de RoboRemake. Bordea la calificación de telefilme de sobremesa con gran presupuesto, siendo generoso. Actuaciones: al nivel; trama: parecida; resultado: deleznable.

¡Hostias! ¿Qué hago aquí? ¿Pasa de verdad, o ando
flipado otra vez? El neopreno me confunde...
Y cómo se extraña a ANN LEWIS (NANCY ALLEN), contrapunto y áncora de Murphy, una vez “despierta” en la intrincada red de fríos microchips que es ahora, como RoboCop.

Han arrancado toda el alma y contenido a lo que pretendía ser otra distópica parábola del inminente futuro, absolutamente conseguida en RoboCop, de cuya proyección salías exaltado. Aquí, enojado. El inquietante mensaje social presente en RoboCop aquí lo reemplaza un vago bosquejo de que Norteamérica anulará, mediante el despliegue de robots imperialistas fuertemente armados, los derechos y libertades de otras naciones, extremista secuela defensiva del 11-S 2001.

Al loro: JUDGE DREDD patrulla esta noche. Imagen chula,
lo reconozco; buen cebo. Pero ¿a la altura del acabado final?
El histérico patriota televisivo que encarna SAMUEL L. JACKSON (un telepredicador inflamado de la robótica) enerva las meninges de sus telespectadores afirmando que Estados Unidos se hunde en una tormenta de miedo, un vendaval de violencia; sus calles son pesadillas interminables. Pero, luego, en las grises avenidas de ese Detroit “futurista”, la sensación de peligro… falta.

Hay trapicheos y violencias, encajadas sólo para lucimiento de RoboRemake. RoboCop se estrena efectuando detenciones con alto contenido de agresividad. ¿Y RoboRemake?

Te extrañamos, Murphy-RoboCop. Sé que las leyendas nunca
mueren, pero yacerías en tu tumba feliz, sabiendo que eres
un mito imbatible
Brinca para atrapar a un barbudo incrustado entre la multitud. Vale: para ver cyborgs saltarines, leo ALITA. Y este es el total resumen de RoboRemake: saltos y planos de visión expandida con gráficos de videojuego. RoboCop no necesitaba tanta paranoia computarizada para hacer un excelente trabajo. Su espartano software era más eficaz que el moderno, encima.

¡Cómo os hemos tomado el pelo esta vez, chavales! Es la
nueva era de los remakes vacíos de contenido y buenas
interpretaciones. ¡Agarraos los machos, machos!
Han vendido, únicamente, un aparatoso artilugio desangelado. Humo caliente, oropel. Sería lamentable que considerasen RoboRemake mejor que RoboCop (que de todo hay, ya sabéis), aun a su altura (una ofensa). Significaría que el fin está cerca…

Vuestro Scriptor.

Adjunto:

viernes, 4 de julio de 2014

OMAC — EL CAPITÁN AMÉRICA ELÉCTRICO

Así de desangelado nos lo han servido
en España. Sin ganas, prácticamente
JACK KIRBY, creo recordar, estuvo implicado en la génesis de CAPTAIN AMERICA; o lo dibujó, algo de eso. También trabajó para WILL EISNER y BOB KANE. Lo cierto es que, repasando estas planchas entintadas por MIKE ROGER y D. BRUCE BERRY, no puede soslayarse la comparación entre el enclenque STEVE ROGERS y el no menos depauperado BUDDY BLANK.

Blank está en la estela nuncanada de los SPIDER-MAN que, repentinamente, ganan la bonoloto de superpoderes masivos que lo transforman en el masca del recreo. En este caso, Blank es seleccionado por la AGENCIA GLOBAL PARA LA PAZ (acrónimo inglés: GPA) para convertirse en el O(ne) M(an) A(rmy) C(orp), y combatir una criminalidad desbocada apoyada en una HI/TECH no menos delirante.

Las páginas de OMAC inducen reflexión, llevándonos a una senda ambigua; se asegura que Kirby (autor ya maduro y fuertemente breado tanto por MARVEL como por DC COMICS, donde ‘huyó’ confiando encontrar el respeto —perdido, pensaba— en Marvel, nada menos que por STAN THE MAN LEE) estaba perfilando diversas inquietudes sociales en esta saga, cómo la HI/TECH podía alterar nuestras vidas, pero a peor, pese a que estuvieran afirmando construir la más benefactora utopía.

El esmirriado BUDDY BLANK se
convierte, mediante magia eléctrica, en
un superhombre justiciero y todo eso
Y esto leemos, en efecto: distopía abrigada de utopía. Blank mismo es víctima de sus compañeros (nulo avance moral), y OMAC deberá combatir excesos y derroches del ego y la perversidad amparados en los grandes prodigios obtenidos mediante la ciencia.

Y, para colmo, la GPA, delineada al principio como fuerza de interposición y defensa contra el crimen, tampoco juega tan limpio como pretende. Es detalle remarcable que sus agentes aparezcan, teatralidades aparte (significadas en sus capas), con máscaras lisas. O sea: no hay rostro que ponerle al mal que puedan cometer, identificar, y culpar. Tampoco vemos sus ojos, espejo del alma, antesala de sus reales intenciones.

Es un pensamiento positivo y lírico, big dinamo!, el que expresa esa teoría de las inquietudes. Pero pienso que Kirby, empleando el condimento de sus miedos al futuro, maleado pese a gozar de creaciones epatantes, tan sólo pretendía conseguir el semanal, haciéndolo del modo que mejor se le daba: derrochando raudales de energética imaginación enmarcada en las viñetas, mas sin querer pontificar, ni nada parecido. OMAC era la forma sugerente de vender algo al editor y enganchar al lector: la distopía combatida por un superhombre mohawk, en un entorno de oropel, muy mate debajo de su resplandeciente piel.

Y no teme a nada, ni siquiera a esa
extraña aberración asesina. (Buen
entintado, por cierto.)
Es llamativa, asimismo, la forma, y nombre, del principal ‘organismo’ que emplea la GPA para culminar su tarea administrativa, y nutrir a OMAC de poderes: el HERMANO OJO, una IA orbital cuajada de sofisticados sensores y escánares que tienen a todo el mundo entreojado. Kirby no parece dar ninguna importancia a esta salvaje violación de nuestro derecho a la intimidad (al parecer, los norteamericanos no lo consideran una invasión), que merecería crítica, ya que estaba en actitud de diabolizar el futuro. Dibuja a Hermano Ojo (¿analogía benevolente del GRAN HERMANO orwelliano?) como un leal camarada artificial, y toda su panoplia de artilugios espías un necesario mal menor para mantener el orden.

De nuevo, la decisión: qué derechos y libertades sacrificamos por mor de la seguridad. Estimo que, en ningún instante, Kirby pensó que Hermano Ojo podía emplearse para algo distinto a refuerzo de OMAC. Que la GPA podía contener un embrión de maldad y que ese Ojo-en-el-cielo sirviera para fines nefarios, no para el concebido originalmente.

El epatante futuro de OMAC no
lo libra de seres como éste. Al
parecer, gozamos de la última
cirujía estética del mundo
Pero si volvemos al “planteamiento social” que “entierra” OMAC en sus vistosas aventuras contra los más disparatados billonarios de rostro arrugado, o esperpentos como el DR. SCUBA (ya te vale, Jack), Kirby también querría prevenir que HI/TECH no significa, forzosamente, mejor vida. Progreso moral, evolución ética.

Y cada andanza de OMAC remacha esto: la vieja simiente de perdición de cada Hombre está ahí, dispuesta a reverdecer virulentamente y sembrar caos y destrucción en la consecución de fines egoístas y explícitos. Es de señalar que, poco tiempo después, al otro lado del Negro Atlántico, JUDGE DREDD tomará, con mayor fortuna y eficacia, esa senda de la parábola social: la desmesurada MEGA CITY ONE (en OMAC: ELECTRIC CITY) podrá contener lo más deslumbrante y avanzado, pero persistirá el rudo crimen cometido a la manera de las cavernas.

Ninguna cantidad de enemigos amilana a OMAC. En la
versión americana, las planchas servidas a color
OMAC terminó de modo dramático e inconcluso, aunque suene contradictorio. Blank, arrancado del cuerpo supervitaminado de OMAC, es arrojado a un terrible destino, mientras Hermano Ojo sucumbía con los plomos fundidos. Al parecer, la distopía de Kirby no tenía suficientes seguidores ni gancho, y se canceló abruptamente. Quizás creyendo que eso reactivaría el interés por el personaje entre la masa de fans de EL REY indecisa, aun desconcertada, con OMAC, y pediría su retorno a los ruedos, pero entrando por la puerta grande. El regreso fue de Kirby a Marvel, a LOS ETERNOS.

Otros autores, en diversos espacios, se encargarían de que el mohawk a pilas volviera, con suerte no mejor.

Una de las características de JACK KIRBY: los monstruos
de una apariencia y textura cautivadoras (aunque, aquí,
OMAC no piense lo mismo)
OMAC, aparte de lo penosamente que se nos ha servido el recopilatorio, desprende una sensación de abatimiento personal de Kirby de alta intensidad, sensación de fracaso. Su plan de dignificarse, acudiendo a DC Comics, rozó lo catastrófico, y esa desazón se rastrea en su dibujo, a caballo entre la desgana y el “acabarlo por cojones”, porque cobro por página, pero yastá. Kirby perpetúa en estas líneas sus abundantes tics artísticos, mas arrojados con brusquedad, más que con habilidad.

No sé por qué, pero tengo la impresión
de que el tal "MR. BIG" era una parodia
de STAN LEE
Para más inri, el entintado no acompaña nada. Verdad obvia es que Kirby necesitaba de un entintador en condiciones (JOE SINNOT, Mike Roger) para destacar bárbaramente. En manos de Bruce Berry, ¡naufraga! Porque, admitámoslo, Kirby no era buen dibujante. Efectista, más que artista, con gran control del dinamismo, los monstruos increíbles y los cacharros. Y en OMAC, las deficiencias de su talento, que quieren verle como sigul significativo, destacan como excrecencias de un mal trabajo.

OMAC, puede afirmarse con mínimo error, es el primer cómic cyberpunk, con los elementos de este subgénero perfilados con claridad. Y quizás por eso merece mayor atención y respeto del, aparentemente, hasta ahora recibido.

Vuestro Scriptor.

Adjunto:

jueves, 3 de julio de 2014

MAD MAX: FURY ROAD — ¿RETROALIMENTACIÓN; SIMBIOSOS?

La fuente que suministra las imágenes
Han aparecido primeras e impactantes (¡e inquietantes!) imágenes de Fury Road, la no-secuela/aparente reebot de Mad Max. El runrún del regreso al asfalto salvaje y la alta velocidad en potentes bugas tuneados llevaba produciéndose casi un cuarto de siglo (¡un cuarto!) y, al fin, se confirman los rumores.

Ya MEL GIBSON no es Max. Comentan siente fuerte desapego por el personaje que le encumbró, razón por la cual, pienso, debería haber protagonizado esta entrega, en plan despedida, y así cerrar el ciclo, y devolver el favor que el icónico y arquetípico personaje le ha hecho. Su MARTIN RIGGS es más aborrecible que Max. Y ahí está, el hombre: empeñado en un LETHAL WEAPON 5. (¡Brrr!)

Fotograma de la dinámica DOOMSDAY. Atentos al tío que
da grima atado al frontal del triciclo...
TOM HARDY viste el cuero ajado y el acero abollado del uniforme del ex policía para introducirnos, un poco más, en los áridos intestinos del Páramo, lugar tan cargado de misterios y posibilidades, acompañado de una CHARLIZE THERON en plan SIDNEAD O´CONNOR de los secarrales australianos.

Bueno, Max, como IRON MAN, no tiene compinche. Veremos qué papel en todo esto juega la surafricana. Démosla el beneficio de la duda.

Fotograma de FURY ROAD; ¿qué exhibe ese parachoques?
¿GEORGE MILLER está de copias, homenajes, guiños...?
Y llega lo inquietante: este Mad Max está pareciéndose DEMASIADO (juzgar permiten los fotogramas) a DOOMSDAY; esto es, con aliento propio del mito que aquella película homenajeaba, junto a la de 1997: RESCATE EN NUEVA YORK. ¿GEORGE MILLER está reciclando material de Doomsday, cosa innecesaria para Max, y formando una extraña alianza, simbiosis, ente insólito-comunicativo, o va a sorprendernos con algo inédito e inesperado, que ocultan esas imágenes tan sospechosas?

Y el filme, ¿estará a la altura de THE ROAD WARRIOR o
su calidad convertirá a ésta en mito insuperable...? Mucho
cuidado, pues
MAD MAX es, quizás, el pilar fundamental
de la CultuPop. No conviene marrarlo, como
ROBOCOP
Y ¿Tom Hardy da la talla para ser Max? ¿El personaje está tan intrínsecamente pegado a las costillas de Gibson que no podremos disociarles? Del SUPERMAN RETURNS quedó el regusto de la ausencia de CHRISTOPHER REEVES. Su sustituto bien intentó quedar a su altura, pero… Superman era Reeves… ¿me explico?

¿Hardy será Max, o siempre será Mel Gibson, y ningún otro actor podrá caracterizarlo?

Vuestro Scriptor.

viernes, 27 de junio de 2014

ELYSIUM — CRÓNICA APÓCRIFA DEL PATIO DE LOS DESPERDICIOS

Afiche de una inquietante parábola social
en catastrófico ambiente futurista
El realizador, NEILL BLOMKAMP, es evidente que está obsesionado con el manga GUNNM (ALITA, ÁNGEL DE COMBATE) de KISHIRO YUKITO. Dos cintas estrenadas que, quienes conocemos ese cómic, no podemos dejar de encontrar relaciones entre las viñetas y los fotogramas. Afortunadamente, Blomkamp lo ha hecho con gran calidad, en plan respetuoso homenaje. En cierto modo, sus películas sobre el triste y tenebroso Patio de los Desperdicios son mejor adaptación que el filme de animación japonés otrora realizado.

Pero no sólo Oriente aporta influencias para este reflexivo drama social futurista sobre la inmigración, clandestina por ende. Otra sólida vértebra del filme es HARDWIRED, de WALTER JON WILLIAMS (imagino que habrá quedado gratamente complacido al ver qué bien manejaron elementos de su notable novela cyberpunk), además de UN FANTASMA RECORRE TEXAS, de FRIZT LEIBER. Hay más, un copioso festín de referencias de riqueza imaginativa y visual, ofrecidos con eficacia y espectacularidad.

Los Ángeles, 2154. Sin cartel de Hollywood ni océano a la
vista. ¿Esqueleto de lo que otrora fuera un titán colosal?
…y esa inquietante analogía entre MAX DA COSTA (MATT DAMON) y JESUCRISTO, por mor de su vigoroso exoesqueleto, la cruz a la que lo han atornillado salvajemente…

Pero estas referencias saltan a la vista, claro está, para quien las conoce, brindándole un mayor solaz al visionar la cinta. El espectador medio se ha encontrado con un desolador panorama del Mañana-Mañana, donde el mensaje es obvio: la inmigración ilegal ahora emplea naves que salen raudas al paraíso HI/TECH en órbita: Elysium, cuyo espectral fulgor plateado en el alto cielo, entre todos los áridos vientos contaminados, embruja a una población… ¿cuartomundista?

Pero, en el espacio, Elysium funciona como un paraíso. Es,
evidentemente, analogía del Thypares de ALITA
Y la transitoriedad del poder: esta población reside en Los Ángeles, California, Estados Unidos. (Donde no vemos ni el cartel de Hollywood ni las orillas del Blanco Pacífico, por cierto.) El poderoso titán del presente ha caído, y entre los escombros de sus huesos se hacina la Humanidad, a caballo de la radical miseria de las favelas y la HI/TECH de los androides-policías fascistas.

Si EE.UU. está así, ¿cómo estarán, entonces, los actuales países del Tercer Mundo? El planeta está socavado por condiciones climáticas extremas; quizás lugares como los USA aguanten mejor merced a su pasado poderío, pero ¿Mali? El Sahara, ¿inunda Ciudad del Cabo? ¿Ha traspasado los Pirineos?

MAX DA COSTA (MATT DAMON) encastrado en lo que
acabará siendo su cruz de salvador del deprimido mundo.
Interesante que SPIDER (WAGNER MOURA) no quiera
acceder, pese a su cojera crónica, a curarla a Elysium, y
sí venda billetes a todos los que lo solicitan
Especulaciones que activan toda mente fértil y con ánimo de estamparlas en un relato. Hipótesis como las que intenta Blomkamp plasmar, empleando sugerentes recursos visuales y de acción. Y el mensaje social, la mejor cualidad de la predictiva ciencia ficción, envuelto en titanio de alta resistencia para soportar la masacre de las críticas adversas o superficiales.

Plantea una cavilación el deprimido Los Ángeles de Da Costa, exconvicto empeñado en no reincidir (pese a las tentaciones), que termina siendo el taumaturgo universal de un populux hambriento de medicación restauradora. Esa ciudad, ¿quedó así de agotada por desgaste de siglos de adaptación al spanglish, o por invasión desde el Sur, acosados por distintas calamidades que les empujaron al Norte?

JODIE FOSTER como DELACOURT. Implacable regidora
de Elysium que quiere proteger sus privilegios a toda costa,
aun abrazando doctrinas inhumanas
Aquí abre interesante línea de especulación Elysium. Continuamente, surten los telediarios imágenes de inmigrantes ilegales asaltando nuestras fronteras, convencidos de estar llegando a Elysium. Y ¿qué hacen, una vez aquí? Los ecosistemas están planteados de modo riguroso. Contienen finita cantidad de recursos. Si los sobrepoblamos, ¿qué ocurre?

Se agotan. Todo se empobrece. La calidad de vida, mengua. Y no gusta nada, a quienes gozaron de privilegios, perderlos. Esto es lo que materializa JODIE FOSTER en su interpretación de DELACOURT. Ha visto más allá del esplendor centrífugo de Elysium y sus mansiones de tinte californiano, obsesionándose con el que su agraciado paraíso tiene caducidad y limitaciones, e impedirá, como sea, que se degrade.

Y para llevar a cabo su misión administrativa, en tierra cuenta
con el apoyo de estos tres sociópatas, liderados por KRUGER
(SHARLTO COPLEY), enchufándose a un poder mecánico
superior
Su actitud está dibujada con crueldad, desde luego. Necesitamos un cerebro frío y despiadado tras el músculo brutal de KRUGER (SHARLTO COPLEY), que acaba manifestando sus propias ideas presidencialistas. Pero es la actitud de alguien con visión y control de sus existencias. Encomendado perpetuarlas, si hay cien unidades indispensables, no puede repartirlas.

Lo ético, por supuesto, en el planteamiento sanitario que ofrece Elysium, es enviar las naves hospital-robot a la Tierra y curar a los enfermos. Pero Delacourt no ve esto, sino que una ingente masa quiere abordar un privilegiado islote de privilegiados que cuenta con recursos fijos, quizás irreemplazables. Al final, el egoísmo conquistó todo su corazón.

Y una fuerza androide fascista sin sentido alguno del humor
Blomkamp también intenta explicar que la solución no pasa por abrir indiscriminadamente las fronteras. El pensamiento cosmopolita será muy hermoso y paritario y todo eso, pero altas murallas hacen buenos vecinos. Esta es la clave: buenos vecinos. Blomkamp traslada las naves hospital a la Tierra como analogía de que el problema de la inmigración ilegal se soluciona desarrollando sus países origen, que decidan así luchar por su dignidad y la de su patria, en vez de vagabundear por el Elysium europeo, brindando argumentos a la radicalización xenófoba y los skinheads.

El viejo amor infantil de Max, FREY (ALICE BRAGA), es el
motor que lo obliga a cometer el máximo sacrificio
Hay también que concienciar a los ilegales de que aquí hay un presupuesto y que, de la nada, no surgen las cosas. Si sobrecargan Europa, su Elysium, lograrán trasladar aquí su pobreza (y no lo permitiremos; está en la naturaleza humana), y cuanto habrán ganado es un respiro antes del implacable odio racial.

Deben construir sus países. Aprovechar la buena voluntad de Occidente (¿por qué siempre nosotros; qué hay de Rusia?), que traslada, una vez y otra, hospitales a sus naciones. Pero si éstos caen en manos de déspotas y tiranos, y ellos se lo consienten, acabarán descubriendo que el cierre de fronteras acarreará la falta de buenos vecinos.

Parece ser que nada hay más peligroso que un hombre con
un justo propósito, dispuesto a pelear abnegadamente por su
consecución. Y Max tiene buenos motivos para luchar
Astutamente, Blomkamp ha empotrado todo esto con el poderoso espectáculo del wrestling de los exoesqueletos, pero dejando bien visibles las consignas: mejor empleáis vuestras vidas en levantar vuestros países y que Occidente ceda allí un tanto de su riqueza para luego, aquí, no verla mermada por oleadas de ilegales, que a posteriori pueden aportar más desestabilización que ayuda.

Revolucionaria HI/TECH combatida, desde los suburbios,
con armas rudimentarias
Es llamativo que la rotulación en los muros primero esté en español y luego en inglés, en un país de eminente habla inglesa. Recapitulando: Elysium es espectacular adaptación de JOHNNY MNEMONIC. Pero debió existir aquél Johnny Mnemonic para disfrutar, con gran plenitud, de este Elysium, cargado de visión y reflexivo mensaje.

Vuestro Scriptor.

Adjunto:

sábado, 21 de junio de 2014

QUEMANDO CROMO — ¿SUEÑAN LAS DISTOPÍAS CON OVEJAS ELÉCTRICAS?

Cubierta de la edición bolsillo
El plato ‘fuerte’ de este recopilatorio de cuentos cyberpunk de WILLIAM GIBSON es, a priori, JOHNNY MNEMONIC; especialmente (o acaso) por haber gozado de una adaptación cinematográfica que, al menos, entretiene.

El resto de relatos: EL CONTINUO DE GERNSBACK, FRAGMENTOS DE UNA ROSA HOLOGRÁFICA, LA ESPECIE (coescrito con JOHN SHIRLEY), REGIONES APARTADAS, ESTRELLA ROJA, ÓRBITA DE INVIERNO (junto a BRUCE STERLING), HOTEL NEW ROSE, EL MERCADO DE INVIERNO, COMBATE AÉREO (con MICHAEL SWANWICK) y QUEMANDO CROMO, tienen dificultosa capacidad para quedarse en la memoria; todos van de lo mismo: miseria HI/TECH, guettos y tribus urbanas convulsas. Dejan pequeños fragmentos en el recuerdo, con cierto poder para situar su argumento.

WILLIAM GIBSON, el autor reseñado
(se parece a CLARENCE BODDICKER)
Son, empero, tramas “pioneras” del subgénero, o eso defiende el llamativo (y algo jactancioso) prólogo de Sterling, donde resume que Gibson plantaba la bandera en el vasto (y sugiere: caduco) entorno de la ciencia ficción con gran ardor y arrojo, listo para la batalla, llena de feas artimañas enemigas, de proteger al cyberpunk de concepciones más clásicas (y aun clasistas) de la ciencia ficción y sus ramales.

Y más que hacer pormenorización/resumen de cada cuento y destacarle algún valor al contenido (mejor lo dejo al lector; podría verle más ingeniosas facetas que las descritas por mí), prefiero efectuar una digresión sobre el cyberpunk y su influencia, partiendo, eso sí, del material provisto por Gibson.

Material que puede resumirse en un concepto sombrío y distópico del futuro, el fracaso estrepitoso del Estado del Bienestar, hundido tanto por una salvaje rapacidad mercantil (constante en estas narraciones: el traslado del mayoritario poder-de-las-urnas al de las minoritarias acciones bursátiles, la liquidación del poder político por el económico), como por desafección del populux, incapaz de pelear con justeza por los derechos civiles y sindicales tan arduamente conseguidos. El neofeudalismo HI/TECH. El fin de la democracia.

Sugestiva portada de una edición
foránea
Vamos viéndolo, día-a-día, ahora. A cambio del empobrecimiento de nuestras vidas y su calidad, tenemos un google de velocidad de descarga en nuestras conexiones a internet, HD en las jpg porno y sobreabundancia de cracks para piratear películas.

Ahí nos han clavado, al ciberespacio-sin-fronteras, mientras la demolición de un futuro que nos prometieron dorado se planifica, inicia y continúa inexorablemente. Oh, hay aspavientos defensivos, ajá, sí, pero tan cargados de veneno demagógico y cínica duda de qué persiguen estos adalides del inconformismo multipartidista y prorrepublicano (quieren lo que los bipartidistas: ¡privilegios a mansalva y coche oficial!), que parecen peores que la ‘alternativa’ contra la que “luchan”.

El cyberpunk (concedamos, en interés del comentario, su paternidad a Gibson), es la plena manifestación del carácter de CASANDRA de la ciencia ficción. (Por otra parte, aspectos del contenido de estas narraciones han quedado superados por la misma HI/TECH puntera sobre la que escriben, o terremotos sociales como el 11/09/01).

Bizarro afiche de JOHNNY MNEMONIC, cuento que abre
el recopilatorio. Bueno, como peli, entretiene
Ha predicho que nos espera un mundo del Mañana-Mañana sin espiras de tacón de aguja del planeta Mongo, viajes interplanetarios a los Planetas Prohibidos, anulando todo un futuro rutilante de hedonismo ocioso, con las alimañas de la guerra, el hambre, la enfermedad, las contracturas sociales y raciales, curados y vencidos.

Es un futuro cegador por mor de LED y neones de permanente brillo, y conquistas médicas casi totales, pero franjadas a un delta muy exclusivo de la población. Vivirán en apabullantes arcologías que permitirán diseñar nuevas generaciones de edificios que ni podemos imaginar. Los nuevos palacios y castillos de los privilegiados estarán ubicados en la órbita, más que en mundos familiares del Sistema Solar, y la Vieja Madre Tierra sustentará a una Humanidad al constante filo de la cochambre, el hacinamiento, las carencias, que soñará con los inalcanzables Camelots del espacio.

Para algunos, esta novela de PHILIP
K. DICK es la auténtica pionera del
subgénero
cyberpunk
Y habrá marginales luchas, de individuos o colectivos, interesados en cambiar esto, que puedan contener mayor grado de lealtad, o compromiso, con la causa, que sus demagogos, que sólo predican la palabra. Pero el nuevo Sistema absorberá el golpe, consintiendo a esos luchadores el instante, ilusorio, de creer que otro mundo es posible.

El Sistema contará (ya los posee) con recursos para reconducir a los triunfantes rebeldes a una situación donde los privilegiados no pierdan sus estatus de nueva nobleza tecnosacralizada. Y les podrá una dura prueba: privilegios o democracia. Veremos cuán fuerte es la naturaleza de tus convicciones.

El feroz dibujo de Gibson del futuro (atragantado de marcas e imágenes coloristas en pantallas de plasma y hologramas) no contiene ni clase política ni religión, sustituida por “evangelios”/manuales de computadoras. Imperan descomunales Corporaciones a través de una intrincada y tupida red de filiales. El Ejército y la policía persisten por su poder represivo, que impunemente bordea (o lo dispensa) el fascismo.

Un ejemplo del cyberpunk en el cómic: esta
ultraviolenta propuesta de FRANK MILLER y
GEOFF DARROW
El ciudadano es un anónimo descreído superviviente, hundido en la arracimada masa que puebla las aceras, su domicilio también. Y no reza, tampoco vota; mira al nuevo señor feudal (el Ejecutivo de la Corporación) aguardando de él la merced de una dádiva defectuosa, y barata.

Así, el cyberpunk entró fuerte en la ciencia ficción, aprovechando el impulso trasgresor/contracorriente propio del género y que a todos nos golpea alguna vez. Su predio (Corporativo) sobre el resto de subgéneros se hizo absoluto, dominaba; si lo que escribías no tenía gente con los sesos llenos de cables o chips, no vendías.

Tanto fue el cántaro a la fuente que hastió. El lector (ergo, la editorial) renegó del subgénero, quizás no tanto por la saturación de Corporaciones pirateadas, como por miedo a que estuviesen leyéndole su futuro, más tenebroso e imposible de impedir y asimilar que el “habitual”.

Otra más, que nos llega de Japón, a
la altura de
HARD BOILED 
Deseó, asustado, volver a concepciones más amables (también, ingenuas) del género, como si eso conjurase el peligro. Por otra parte, el cyberpunk requiere de cierto grado de conocimiento tecnológico en computadoras. De ahí que su incursión en el cine sea tan limitada. Las prospecciones imaginarias de los futuros posibles, más que alternativos, contiene grandes elementos cyberpunk, sí. Pero GEORGE LUCAS no necesitó detallarnos las especificaciones técnicas de la IA del HALCÓN MILENARIO para hacerlo volar. Gibson, sí. Si no, no concibe el relato. Es suerte de tara creativa.

Recopilatorio con inquietantes visajes del porvenir, en resumen. Confiemos aún podamos modificarlo, y ofrecer utopía, no distopía.

Vuestro Scriptor.

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