martes, 26 de agosto de 2014

TRANSFORMERS — ¿PARIENTES DE AVENGERS? (POR LO DEL TESERACTO CÓSMICO)

Peazo afiche cuajado de maravilla y polvo
y androides gigantes, y...
MICHAEL BAY, tutelado por STEVEN SPIELBERG, construye un fastuoso juguete virtual cuyas únicas pretensiones son obtener un taquillazo récord. Lo demás es un aditamento empalagoso, ñoño y estereotipado con regusto a plástico duro. El elenco lo demuestra, excluyendo la prodigiosa obra de ingeniería por computadora que los Transformers resultan ser en sí (muy alejados de los conocidos de la serie de animación de Década 80). Los actores, empezando por MEGAN FOX, similar a maniquí animado y cincelado con instrumental estético especializado, no son sino sombras de personas que remata la inefable interpretación de JOHN TORTURRO.

Su desquiciado agente de agencia ultrasecreta, de las que traían de cabeza a FOX MULDER, carga, es pesado, y circula por parámetros que previos actores, jugando a lo mismo, han impostado en la memoria del espectador para su hartazgo.

Todo va del pringao este que es un tocapelotas que recuerda
al de
REGRESO AL FUTURO, pero en más moderno, y sin
ninguna gracia, y su coche parlante
Pero Transformers, mero y potente espectáculo de ocio frenético, arroja sin embargo un par de oscuras lecturas que consiguen afear notablemente la imagen de Estados Unidos. No sé si sus autores lo han tenido presente, u ocurrido.

Desde el primer fotograma, casi, Bay se esfuerza por mostrar un potente músculo bélico norteamericano que funciona como un bien engrasado FUSA. Panoplia de aviones, blindados, portaaviones… y, sobre todo, excelentes soldados dignos de una historieta de SERGEANT FURY o SERGEANT ROCK. Estamos aquí, en el arenoso culo del mundo, luchando por la paz, la libertad y la tarta de manzanas, respaldados por un arsenal metálico que corta el hipo.

Sin pretender imponernos, pese a que este despliegue pueda desprender esa idea.

Tiene esta familia, que parece más irreal que sacada de unos
cromos de fútbol, y su césped, que no es parlante
Esa exhibición “matonesca”, a la que sin duda el Departamento de Defensa estadounidense ha colaborado entusiasmado (“mirad el tamaño de nuestros cojones, rojos”), pretende darle al mundo motivos para temer a EE.UU. Te pasas con nosotros, y te arrollamos. (Que luego hayan perdido la guerra contra un puñado de beduinos afganos, es harina de otro costal.)

Sin embargo, toda esa quincalla marcial queda absolutamente anulada por el poder de los androides cósmicos. Uno solo barre toda oposición fuertemente encastillada en una de sus bases. ¿Qué mensaje están lanzando Bay/Departamento de Defensa? ¿Que un Transformer tiene tal capacidad de combate que supera muy mucho cuanto poseen, por destructivo que sea, y debemos invertir en armas aún más poderosas? ¿O que, pese a todo, no tienen tanta fuerza como aparentan?

Y de estos dos; de, JON VOIGHT, que parece recubierto de
plástico fino a punto del infarto, y JOHN TORTURRO,
un incalificable secreta de los más secretos posibles
Finalizada la reseña. Porque he hecho un adecuado resumen de la película, afirmando que las actuaciones son de risible cartón piedra metrosexual, los Transformers están hechos de puta madre magistral (acaso un pelín barrocos), el guión parece improvisado, y hay un aspecto sombrío en todo esto que tampoco quita el sueño.

He tirado a la vertiente propagandística militarista por darle miga al tema. Acaso es el ángulo decente por el cual debemos enfocar Transformers. Norteamérica ha digerido fatal el 11-S 2001, y es evidente que ante el planeta, y su propia clientela, debe demostrar que no son un artificio de poder sin verdadera sustancia detrás del decorado, sino que hincha los bíceps y se le ponen del tamaño exagerado de HULK.

Salen camiones abusones, y la niña esa, que parece una
BARBIE MALIBÚ anoréxica con limitada inteligencia
Es como un sigul que ejecutan ante otro macho cuando pretenden conquistar a la hembra de la manada. Con esos limpios, laaaargos y elípticos planos, de hombres luchando en la abrasadora arena del desierto, protegiendo la vida de nativos que luego les minan el paso del convoy, Bay se ha puesto en la estela de LENNY RIEFENSTHAL, pero en colores USA. Tiene derecho, desde luego.

Mas convendría recordar que estamos ante una evasión a la que se le espera contenido, por mínimo-nimio que sea, en virtud a sus realizadores. Irrita comprobar que todo el drama se limita a un adolescente con más años que un nudo lloriqueando por tener su primer coche, y mostrar esa imagen acomodada y redonda del burgués norteamericano medio que puede derrochar cuanto le venga en gana. El resto del ancho mundo lo paga.

Y toda esta asombrosa ingeniería computarizada que hacen
increíbles a los TRANSFORMERS combatientes. Se las
apañan para acumular un huevo de chatarra y escombros
A cambio, nos amparan con la apabullante alharaca de su armamento…, que puede ser fácilmente aplastado por un reducido escuadrón de androides cósmicos andante-pensantes mecánico/metálicos.

Transformers no está diseñada ni para salvarte el día ni para ser la película de tu vida. Sus motivaciones, muy falsas, responden a impulsos nerviosos extremos que recuerdan el consejo de STAN LEE para dar aspecto vivaz a una plancha de cómic. Bay sabe buscar el encuadre. Pone la cámara allá donde el efecto será más notable. Realza el heroísmo al de las gestas auspiciadas por la Propaganda fascista. Y, además, vende la idea de que sus autores son demócratas. Pero no le pidan nada más. Un instante de profundidad, de introspección, de análisis. De sombras.

¡Preparados para despegar al aeropuerto de la secuela!
Todo es esa apariencia de plástico bruñido que muestran los semblantes de los actores, resplandor capaz de competir con el del metal pulido de los Transformers. Si les abres por dentro, les encontrarás huecos. Pero bien por Bay: logró el GRAN taquillazo.

Vuestro Scriptor.

miércoles, 20 de agosto de 2014

JLA/JLE (CLÁSICOS DC) — ¿ALGÚN PROBLEMA?

Portada del tomo recopilatorio. Obra
de KEVIN MAGUIRE. Con semejante
colección de talentos, se esperaba un
lujo de historieta. Lo cierto es que
nasty de plasty
…pregunta el irritante GUY GARDNER, con su pelado estilo EDMUN BLACKADDER, desde la cubierta del tomo, que recoge las primeras andanzas de esta “divertidísima” serie que aunaba a los principales iconos de DC COMICS contra cualquier supraamenaza que afeara a nuestro ancho y viejo mundo. ¡Claro que hay un problema! ¡Vaya estafa de tebeo!

En su momento, me lo elogiaron como una de esas obras a tener por cojones; te tronchabas de risa, rebosaba perlas de sabiduría, constituía un pilar básico de la Historia de la Historieta[i]. O sea: lectura obligada, o ibas de zombi por el tebeo.

Leerlo me dejó una fuerte impresión de timo, estafado, ¡qué patraña! Del club que ¡aclama! este cómic destaco al prologuista del tomo, ABRAHAM GARCÍA, quien, desde sus párrafos, más que hacernos de cicerone para saber en qué zarzal de aburridas mediocridades entramos, ¡ensalza! hasta lo inmarcesible las viñetas comentadas.

El enésimo ejemplo de parcialidad de estos amantes del cómic. Nos recomiendan SUS colecciones, al amparo del grupo editorial para el cual laboran, desdeñando el criterio ajeno, y establecen una marca de discriminación si no concuerdas con él. No sé quién les dio tal autoridad. Son lectores, como tú, yo o el vecino. Pero ahí están: de reyezuelos de la profesión, diciéndonos qué o qué no vale por su capricho.

Los héroes haciendo una proeza. De
paso, Maguire luciendo su talento
Considero que estas historietas cuentan con una cacareada mítica (justa descripción) que un puñado de extraviados exégetas han ido aumentando según marchitaban las décadas sucedidas. Años que han maltratado violentamente estas páginas, avejentando la serie de mala manera.

En el prólogo, el Sr. García afirma que vamos a reventar de risa con la verbigracia efervescente de los diálogos y ocurrencias impostadas por el equipo creativo a los concurrentes de la saga. ¡Cópiatelo, aun hay chistes obscenos! (¿En serio? ¿Dónde?) Tomemos un ejemplo de lo que el prologuista afirma es excelencia del humor impreso en estas planchas. Parlamento de Gardner:

—Hey, nena. Estamos en los ochenta. Alan Alda se acabó… ¡Ahora tenemos a Sylvester Stallone!

¿Se pasó el golpe de risa? ¿Seguimos la lectura de la reseña? Bueno, ¿ves a STALLONE con una vis cómica definitiva? ¿La tiene? Y segundo, ¿cuántos saben quién es ALAN ALDA? Porque se le cita en virtud a esa serie hipócrita, MASH. Dudo que muchos sepáis a qué actor mientan, y menos dónde obtuvo su fama de humorista. No es JERRY SEINFELD, ¿vale? Y, si este es un buen chiste, ¿cómo será el malo?

¿Creéis que este chavalín va a salvar
al mundo con semejantes trazas?
Esta serie iba a ser cancelada por DC Comics y recibió un equipo adecuado para darle el indoloro tiro de gracia. Ocurrió algo, inexplicable admirando el conjunto de la obra, que hizo que sobreviviese, remontando hasta esta cumbre de genialidades que muchos le ven, pero, francamente, por parte alguna he hallado.

Una muestra de que la cosa no iba a durar es que encargaron el dibujo a un (entonces) novato, KEVIN MAGUIRE. Si la serie hubiese tenido esa calidad que por doquier le señalan, la habría ilustrado GEORGE PEREZ, por ejemplo. ¿No? Quien conoce la industria del tebeo, aun mínima-nimiamente, sabe que esto es así. No derrochan grandes talentos en series a finiquitar. Es un aviso al lector de que está ante las agonías de la saga.

Mais, non!: Maguire es un primer espada del dibujo (cuando no lo manifiesta; hace un trabajo correcto, cuando más, de trazo blandito para que no nos dañen las aristas del grafismo de autores briosos, como SIMON BISLEY), siempre según la multitud que ¡aclama! la serie, y su elección, desde el primer momento, indica qué fe la Editorial tenía en su continuidad.

BATMAN, dándoselas de
misterioso autoritario, para
perreo del inefable GUY
GARDNER
La trama de los siete números reunidos bajo el retapado no rebosa coherencia, interés. Se reciclan ideas, un poco al “probemos por si funciona”, dignas de algún filme de JOE DANTE. Nos abruman con la larga y tediosa ‘epopeya’ del HOMBRE GRIS y sus clones, que DR. FATE resuelve, pese a la impresión de que el mundo está al borde del colapso inevitable, casi como chasqueando los dedos.

¡Claro! ¿Por qué no? ¡Estamos de guasa! ¡Alegría! Parodia en ON. Ocurrencias, ¡A TOPE! Desparpajo de manoseados guiñoles que Maguire dibuja en ¡firmes! como si les hubieran escayolado la columna vertebral. Otros cómics, con valores similares, han sido tiroteados implacablemente. Mas éste, como ha caído en gracia, recibe elogios.

Un consejo que me atrevo a dar a todo aquél que haya oído campanas sobre esta saga, es que las ignore. Es una mala sitcom que intentaba poner en solfa ciertas claves de la ERA REAGAN y quedó ahí, en ese ámbar, petrificado y desangelado. Limita su interés a ser eco de una época. Pero dista de ser el grandioso bazar de genialidades y humoradas que aseguran es. En serio.

Vuestro Scriptor.


[i] Sr. JAVIER ALCÁZAR de TEBEOSFERA: cuando use este término, por mí acuñado, tenga la decencia de admitirlo, no de atribuírselo.

martes, 19 de agosto de 2014

6-9 — NO ES PORNO, SINO DENUNCIA Y DEFENSA DE MIS DERECHOS

Mi cubierta del libro de producción del
proyecto. Prueba A
Cuando, en una agencia de publicidad, o similar, leen esa línea de mi CV, la misma broma, ya cansina: ¿Porno? En parte, sí, pero el “proyecto”, otra lindeza del ladrón RAFAEL EL LINDEM, es sad copy de METAL HURTLAN y F.A.K.K. 2. Aunque el suyo es un argumento sucio y despreciable que jamás me gustó.

Tuve la infausta suerte de conocer a R. el L. en un taller de cómic que yo impartía. Buscaba dibujantes que ilustraran sus ocurrencias. El “proyecto” llevaba años rulando por lugares afines. Al parecer, quienes lo rechazaron antes tenían más olfato para la mala calaña del sujeto que un servidor, y huyeron de los disgustos a tiempo.

Siempre he querido hacer cine. No como realizador; vendiendo mis guiones. Y la oportunidad de R. el L. parecía bastante prometedora. La cebaba con ampulosas mentiras, un historial de cortos y contactos que no veas… (todo FALSO, como él.) Y me involucré A TOPE en el “proyecto”.

Bosquejo de uno de los personajes; a
ver cómo piensa negar mi participación
en esta historia con semejante prueba
Por entonces andaba en plan transgresor, de ahí que participara en 6-9, una sucia fantasía de dominación sadomaso que, ahora, pasada la estúpida fiebre rebelde, me da arcadas. Entiendo que es esa emoción la que, durante años, me hizo revisar el “guión”, empezando por cambiar el equívoco y estúpido título, esperando que las mejoras (pulir los pésimos diálogos, encuadrar las escenas, ideadas al capricho de una improvisación pueril, trabajar la psicología de los protagonistas, cosa que R. el L. NO SABE hacer —se limita a ensuciar el papel con la primera ocurrencia grosera que tiene, y luego defiende con obstinación engreída, pese a señalarle varias personas qué idiota es su “idea”—) lo mejorasen y despertase, de nuevo, interés entre las productoras.

A R. el L. le aterra trabajar. Es un flojo incorregible. Y tener que modificar estas basuras  lo escandaliza. Siempre ha sostenido que “Lo leo, y me gusta; funciona”. No. Lo salva mi trabajo gráfico, pues tu “guión” apesta.

Más de ese libro del proyecto. Y el tío
afirma que no he hecho nada de esto
No obstante, FILMAX sintió interés por esa sórdida idea…, que acabaron desechando. Tengo seguro, ahora, que de habernos comprado el “proyecto” (del que soy COAUTOR, y, por tanto, COPROPIETARIO y BENEFICIARIO de todos sus derechos, que puedo demostrar gracias a la fehaciente documentación oficial existente), una firme mano directora habría mondado, hasta los huesos, la “idea” para convertirla en algo potable. Eso significa: todas las bastardas ocurrencias de R. el L., a la basura. Todas.

R. el L., antes de empezar sus calumnias y amenazas, dijo que estaba moviendo 6-9 en una productora británica, la que le financiaría un guión escrito a dos manos. Sin pudor, a la coautora le ha robado su participación, como intenta hacer conmigo con 6-9.

He contactado con la productora. Espero tanto que o paralicen el proyecto, o me incluyan en él. Aquí dejo constancia, en defensa de mis derechos, del abuso que pretende hacer este sujeto, carente de toda moral, escrúpulo y decencia, esperando al difundirlo que una futura víctima caiga en su red de engaños y mentiras tejida por una inexistente “carrera” profesional “de cine”.

Vuestro Scriptor.

miércoles, 13 de agosto de 2014

VAN HELSING — INGENIOSO ATRACÓN DE FENÓMENOS



Sugestivo afiche foráneo. Aquí va a caer
hasta el apuntador, ¡si exhibe colmillos!
STEPHEN SOMMERS construye un potente espectáculo visual apuntalándose en destacados monstruos de Universal que, durante Década 30, coparon la pantalla de plata. Objetivo de la productora: homenajear aquella época, el instinto que inspiró a una saga de realizadores a sacar de los vetustos volúmenes del gótico más rancio, arcaico y aburrido (como FRANKENSTEIN, de MARY SHELLEY) unas pocas pesadillas que cobraron carne mortal en BELA LUGOSI, o BORIS KARLOFF.

La actualidad, empero, obliga a un completo remozado del concepto y el género. El espectador del ahora no puede sentir pánico, o repulsión, o inquietud, ante una sombra que se desliza, generada por un actor cariacontecido dándoselas de “misterioso”, realzado su histrionismo por el B/N.

¡Hay que dar tralla!, y Sommers lo hizo alejándose, según parece, del concepto original planteado por el estudio. Para llenar las salas, pretendió efectuar una producción vagamente imbuida en espíritu de videojuego (pues el target que más consumiría la película sería adicto a tales entretenimientos virtuales), y vigorizó la imagen de estos fenómenos del pasado pagano del terror, arrancándoles la costra que los fosilizaba en estereotipos manidos, plúmbeos.

Todo acabará girando en torno a la posesión y control de la
criatura de FRANKENSTEIN, un ser pacífico que sólo
pretende llevarse bien con todo el mundo
También jugó con la ambigüedad estilo relato ALAN MOORE, o MICHAEL MOORCOCK: el malo no lo era tanto, o no por gusto. Y el bueno tenía un pasado que prefería ignorar, olvidar, desear que jamás hubiera sucedido.

Sommers surfeó entonces la estela “modernizadora” de DARKMAN y BLADE, por citar dos ejemplos. SAM RAIMI había tocado, con notable éxito, tres figuras dignas de los monstruos Universal, como EL HOMBRE INVISIBLE, EL FANTASMA DE LA ÓPERA y el escultor que encarnara VINCENT PRICE en LOS CRÍMENES DEL MUSEO DE CERA, recreando en una sola y activa figura semblanza nueva y sugerente.

DRÁCULA (uno muy distinto al habitual modelo) se toma
con sarcástica ironía esto de ser un maldito inmortal; hasta
le busca su encanto, para sobrellevarlo
Blade destruía la añeja mugre que acartona el mito del nósfero, ese arrogante aristócrata de la Rumanía más profunda y supersticiosa, servido por acólitos obtusos que se ventilaba un hábil tragasables armado con un vaso de agua bendita y una estaca de madera. Los nósferos de Blade, jóvenes y ambiciosos, vivían el día-a-día dándole otro sentido a las palabras “raíces profanas y sangrientas”.

Ayuda el turno de actualizar de Sommer un HUGH JACKMAN empotrado en la imagen de CLINT EASTWOOD, tanto en su faceta de pistolero SIN NOMBRE de western-spaguetti de SERGIO LEONE como de HARRY EL SUCIO. El Van Helsing del australiano no es el de ANTHONY HOPKINS en DRÁCULA. Encarna a un BLADE RUNNER decimonónico con vago sesgo steampunk a sueldo del Vaticano, que el director caracteriza como una fuerza integradora de cultos enfrentados a paganas abominaciones que desafían la voluntad divina con su sola existencia.

Nuestro héroe y su sidekick abriéndose paso entre las gentes
hurañas adonde les ha conducido su última misión religiosa
Apenas hay interés en profundizar en la psicología de los principales participantes del filme, aunque logran soslayarse las actuaciones planas, o arquetípicas. Todos guardan algo oscuro que macula sus almas. Pecados que purgar. Sommers se las apaña para que ese breve bosquejo baste para permitirnos ver que estos personajes tienen motivaciones recónditas que los espolean a proceder como lo hacen.

Destaca Drácula (RICHARD ROXBURGH), que aunque parece encasquillado en el rol del noble valaco, de ahí se mueve por fértiles parámetros de creatividad, generando una actuación distinta. Tiene susperpoderes. Humor. Ironiza con su situación.

Lugar bajo la férula de esta atractiva antianira, maestra de
armas como en cuantiosas ocasiones demuestra
El MONSTRUO DE Frankenstein (SHULER HENSLEY) también despide contrastes. Aparece como un ser atormentado, consciente de su dramática génesis, qué objetivo tiene en la vida. Maldición de la que pretende escapar, confiando desarrollarse como un sujeto culto y sensible, pese a su atroz apariencia. Pero se lo impiden.

KATE BECKINSALE (ANNA VALERIOUS) sí parece un estereotipo. Sale como tía buena en réplica a la seca virilidad de macho alfa de Van Helsing, profesional con larga y dolorosa experiencia que anubla sus días. Sommers detiene aquí el desarrollo de las identidades. (Por eso DAVID WENHAM —CARL— parece gilipollas.) Ahora… ¡es la hora de las tortas! O el personal deserta de la sala.

Las demás bellezas de esta tierra tienen dos caras; la oficial
no es tan amable, como con la que embruja a sus víctimas
Y se entrega al brioso espectáculo, sin olvidar demasiado a qué fin sirve la historia, que tiene incómodo regusto a secuela apócrifa de LA LIGA DE LOS EXTRAORDINARIOS CABALLEROS. Van Helsing muestra demasiados enlaces como para obviarlo. También,  evoca de forma tangencial a la saga de UNDERWORLD. (Se ve que era época de nósferos y licantros; modas de Hollywood.)

El intenso matraqueo circense induce reflexión: en algún momento, el cine de acción dejó de ser un compendio de acrobacias, más o menos creíbles, para transformarse en un despliegue de excesos e imposibles donde los protagonistas hacen el doble de lo que podía esperarse, y es poco. No basta una bala para matar: se requiere todo el cargador.

Los licantros juegan un papel primordial en esta aventura,
manifestando un viejísimo enfrentamiento entre razas; los
nósferos, como DRÁCULA, los emplean de sicarios. Y se
han hartado. ¡Es el siglo de los derechos laborales!
No vale hacer una arriesgada voltereta: hay que añadirle un triple mortal. Van Helsing refleja unos excesos que van llevando al cine del género a un peligroso callejón: ¿cómo superar lo insuperable, quedando bien?

Empero, la cinta es un ameno y cuidado deleite visual que plantea sin complejo el reto de romper cánones enmohecidos, atreviéndose a imaginar con libertad. Que sea así no significa que deba ser así… especialmente cuando lo habido es malo y da para más.

Vuestro Scriptor.

jueves, 7 de agosto de 2014

POR UN PUÑADO DE SANGRE — SUPERFLUO EROTISMO GRÁFICO

Portada de SIMON BISLEY. Todo a la
vista; no podemos alegar engaño luego
Los nebulosos talentos aunados de SIMON BISLEY y KEVIN EASTMAN (el de las TORTUGAS NINJA, aquél fenómeno mediático que intenta resucitar a duras penas, con indecible éxito) ofrecen una historieta cuyos básicos soportes son el erotismo manifiesto de la protagonista, una masiva maciza SIN NOMBRE, y un despliegue de casquería puesto sobre el mantel con el único propósito de servirse a sí mismo.

Por un puñado de sangre (título torpe: la sangre, ¿se recoge a cubos, o a puñados? Ya, ya, estábamos “de homenaje” con el rompedor western-spaguetti de SERGIO LEONE) no ofrece más novedad que la que pueda ofrecer Bisley en las viñetas, y el esfuerzo por combinar elementos, a priori, tan dispares, como el western con el tebeo gore/de terror repleto de zombis putrefactos y vampiros tópicos que emplean revólveres para dirimir su cuestión territorial: quién es el engendro más alfa del OK Corral; un “anticipo dibujado” de VAN HELSING, si nos ponemos.

Esta neumática cowgirl pondrá en su sitio
a la morralla monstruosa que la amenaza
Es premisa dirigida, obviamente, a lectores de fácil paladar; se contentan con cualquier cosa “que les echen” mientras esté servida de una manera convincente; en este caso, el grafismo unbound de Bisley, gran baza de estas planchas. Pues el guión de Eastman sugiere que fue construido a base de improvisaciones caprichosas, condimentado a la sazón por Bisley, que aportaba nuevas ocurrencias según trataban de seguir el patrón impuesto por el realizador italiano, mucho más que por lo expuesto en los fotogramas de YOJIMBO.

Sugiere novedad ingeniosa la planificación de la splash page inicial, donde el inglés ha dado un efecto curvo a la imagen para, pienso, simbolizar que estamos entrando en una esfera, mínima-nimia, y autocontenida, donde todo cuanto sucede, por estrambótico o aberrante que pueda parecernos, tiene su lógica interna, y a ella debemos ajustarnos.

Gente tan malcarada como ésta, que olvidaron su lugar en
Boot Hill
Construye un mundo “cerrado” que permite cierta osmosis con lo que consideraríamos “nuestra realidad”, como la aparición de Sin Nombre, espectacular en su desnudez, o los distintos turistas erráticos, de gusto tan zombi como algunos de los habitantes de este poblado fronterizo desértico, hábitat decadente que guarda ciertos paralelismos con el Jericho de EL ÚLTIMO HOMBRE, otra manifestación, filmada, del manuscrito de DASHIEL HAMMET COSECHA ROJA, de donde todo esto termina saliendo en un formato y otro.

Toda novedad, imaginación, aspiración, expira en la splash-page citada. Lo que sigue es un despliegue pirotécnico nitroexplosivo, consecuente con esa lógica propia aludida antes, violencia que se recrea en sus excesos como toda meta. Sin Nombre libera sus instintos pistoleros y se encarga de eliminar ora a zombis, ora a vampiros, persiguiendo un blanco que nos desvelan al final y nos hace sentir estúpidos, pues Bisley y Eastman sugieren que iban algo cortos de material, y a uno de ellos se le ocurrió, de golpe y porrazo, esta salida.

SIN NOMBRE, la prota, recibe asedios por todos lados
¿Un OVNI enterrado en las afueras de esta decadente población-automundo, y cuyo ocupante es el verdadero objetivo de Sin Nombre? Conforme, la historieta debía terminar de alguna forma, pero ¿esta? Entonces sobreviene la impresión de tomadura de pelo por parte de los autores, que bordea el grosero corte de mangas. No mereces un final refinado, chaval, pretenden decirnos. Te pusimos a la tía buena con las 32FF, los macabros monstruos de relleno para los tiroteos, y alguna gracieta comentada por el fulano de las gafas. ¿Qué más quieres? ¿Que nos lo curremos, como los profesionales reputados que somos? Anda ya; esto es un tebeo HEAVY METAL.

De los que puede salir victoriosa
Queda cada vez más claro que no había auténtica intención profesional al emprender la realización de este cómic, vendido a los mandamases de Heavy Metal en atención a no sé qué créditos. Imagino que al potente tirón que supone Simon Bisley, que siempre encontrará incautos, disfrazados de admiradores, que adquieran su material para admirar su manejo del lápiz y la anatomía… femenina.

Porque cada vez estoy más convencido de que Eastman es un mediocre que una vez tuvo un golpe de suerte y de él seguirá viviendo in saecula saeculorum, sin necesidad alguna de “apretarse los machos” y generar una historia que le permita dejar un legado digno de admiración que haga eco de su nombre para generaciones futuras. Eso, Bisley, al menos lo ha conseguido.

El cómic, falto de esqueleto, al menos
puede presumir de "lindos" tiroteos
Y hojeando estas planchas, he sufrido el recuerdo de lo que se sugiere una “intentona” patria por emularlo, el inefable BULL DAMN CITY ZOMBIES, donde también imperaba el mismo aire de matanza-por-la-matanza, adornado con algunas ristras de tripas y un chistecillo de humor mínimo-nimio cosido, cuan MONSTRUO DE FRANKENSTEIN, por un compendio de dibujantes españoles, afectos a DOLMEN, que aportaban su material esperando obtener un redondo final satisfactorio.

Fallaron; demostró ser un capricho absurdo y doloroso sacrificio de árboles; al menos, Por un puñado de sangre tiene una dinámica activa y una honesta intención (pura evasión, sin mayores pretensiones), a la cual debemos ceñirnos sin pedir más.

Vuestro Scriptor.

domingo, 3 de agosto de 2014

LA ROCA TARPEYA/1, EL OGRO DE HIERRO — PRIMERA ¡Y POSITIVA CRÍTICA!

Portada efectuada por vuestro scriptor
…de agradecer, en estos tiempos procelosos. De nuevo, FRANCISCO JOSÉ SÚÑER IGLESIAS ha efectuado un exhaustivo y fino análisis de mi obra, esta vez la primera entrega de La Roca Tarpeya. Ha profundizado en sus rendijas exhibiendo, con notable éxito, sus virtudes (ameno dinamismo, la construcción de los personajes, el acierto en la mezcla de elementos dispares, la sincera exposición de los motivos de la obra…), así como algo que no sé si es simple observación o defecto hallado: mi propio estilo.

Confieso hallarme trabado en una lucha particular “contra” la literatura. Mis ídolos escritores lo son porque narran de forma determinada. Atractiva. Que: sugiere. Y pienso que, si ellos pudieron, ¿por qué no yo? No hay una concreta barrera que lo prohíba. Los mayores genios, o artistas, destacan porque se salen de una átona norma o canon, o concepción, y expresan un fulgor sin par que alumbra sus ideas.

Plano orientativo del lugar fantabuloso donde todo ocurre;
una vez: nuestra Tierra
Espero que esto no sea traba que desagrade o aparte al lector de mi obra. He obtenido comentarios muy favorables de lectores que encontraban interesante, aun gratificante, ese estilo. Muestra la profusa construcción que encierra el epígrafe Una historia de la frontera, cuidado MULTIVERSO (¿a qué negarlo?) que, partiendo de ese concepto (por otros explotado con menos tapujos), sin embargo enseguida buscó, hasta hallar, su propia voz, que se extiende, en SPANK GIRL se ve, al apartado gráfico.

Entresaco una frase de la reseña de Francisco José que energiza mis esfuerzos: «[…] desde mi punto de vista la obra de ANTONIO merece tener tanta visibilidad como sea posible». Creo que es de lo mejor comentado sobre mi producción, si no lo mejor.

Gracias.

Vuestro Scriptor.

Léase el comentario en:

Addenda:

Ha quedado constatado que las referencias al estilo son positivas. Expresan la idea de que se trata de una urdimbre compacta y bien elaborada, no un hatajo de alocadas ocurrencias más bien o más mal enlazadas; que hay materia detrás de todo, vaya.

domingo, 27 de julio de 2014

TAN MUERTOS COMO YO — DULCIFICÁNDOLO

Afiche promocional. La tenebrosa muerte
tomada, si no a broma, con estilo y humor,
empezando por desmitificar su imagen
Originalidad (televisiva) consumada con éxito. De nuevo, la muerte como trama. Mas desde el ángulo que, opino, PIERS ANTHONY debió manuscribir SOBRE UN PÁLIDO CABALLO. Pero, por mor de su arcaico estilo narrativo, erigió una catedral que, sin llegar a ser tediosa, perdió todo encanto. Es: una ampulosa decepción pedante.

BRYAN FULLER supo orientar su nave por los meridianos adecuados y, aparte de la sutil socarronería que la adolescente protagonista, GEORGIA LASS (ELLEN MUTH), encarnaba, llenó las dos temporadas de la serie de una cuidada reflexión de la vida, la muerte, la pérdida, el amor, el tránsito que las ánimas experimentan, golpeadas por los distintos avatares, y el crecimiento, o depresión, de las personas en su viaje existencial.

Sobre todo, descuellan el fino humor satírico y los cuidados y brillantes diálogos. Transforman Tan muertos como yo en una pequeña y deliciosa gema, auténtica rara avis televisiva que, por su misma exquisita naturaleza, no logró la continuidad y resonancia que, sin duda, merecía, quedándose en “serie de culto”.

Nuestra prota, GEORGIA LASS (ELLEN MUTH) a punto de
cascarla. El primer día de curro, la hora del bocata, y...
Quizás esto fuese, en el fondo, buena cosa. Pues prolongarla igual hacía que esa encomiada, y elogiada, calidad que exhibió en su corta andadura, se adulterase y diluyese, cayendo en un abismo de manidos tópicos, lo zafio, atentando sus magníficos y deslumbrantes orígenes.

Bueno, de lo borde debe existir, desgraciadamente; pero hacen teleseries como Tan muertos como yo hitos dignos de sana envidia, estudio y, a modo, emulación. Provocan desear hacer algo con tal talento. Demuestran: posible realizarlo.

Se insiste en el planteamiento de la serie de planos como
este, situando a los protagonistas sobre el común mortal, a
modo de observantes ángeles, pero sin alas
Tan muertos como yo relata las vivencias postmortem de Georgia, víctima de un accidente de carácter cósmico. Imagino que hubo doble intención en matarla así, aparte de la macabra broma pesada que constituía su deceso.

Georgia queda integrada en un grupo de “aparecidos”, gente que, por inexplicados motivos, aún no ha tenido su tránsito al misterioso y lejano Más Allá. Son fantasmas tangibles, con rostro distinto al suyo.

Esta brigada arrebata el alma de los que van a morir de forma espectacular (aplastados por un piano, ataque de oso, cosas parecidas), esperando ahorrarle el trauma al espíritu, sacándolo del cuerpo antes del suceso.

El jefe, RUBE (MANDI PATINKYN), tratando de aleccionar
a Georgia sobre su nueva condición y empleo. La irritada
frustración de la chica llega a cabrearlo con frecuencia
El así “rescatado” permanece unos momentos observando cómo falleció, y reflexiona sobre el hecho. Sus amargas ironías. Lo que pudo ser y no fue. Sólo queda el lamento y la resignación.

Georgia, o cualquiera del grupo (RUBE —MANDY PATINKIN—, MASON —CALLUM BLUE—, ROXY —JASMINE GUY—, BETTY —REBECCA GAYHERAT—, DAISY —LAURA HARRIS—) guía ahora al difunto a tener sus “luces”, una recreación de lo que el muerto estima es el Cielo. Un Paraíso customizado. Edén a la carta. Al parecer, es un Prisma Universo compuesto por infinidad de Facetas, no un enorme y único parque apacible como lo describen muchas mitologías y religiones.

Mediante el dibujo de los concurrentes de la serie, los autores de los libretos examinan nuestra Sociedad agudamente y los valores que crea, qué estructuras filosóficas y morales nos sometes o moldean, evitando liberarnos, pese a prometer hacerlo.

ROXY (JASMINE GUY), otra muy enojada,
pero por causas diferentes. Todo un carácter,
mejor no le tocas la fibra
Georgia reniega de su condición de aparecida con empleo en una agencia de trabajo temporal (más tralla para construir el análisis de nuestro entorno), a la espera de sus luces. Considera enormemente injusta su muerte, tan joven. No entiende el mecanismo de la Vida, ni aún menos, el de la Muerte, pero decide oponer cuanta resistencia pueda.

Fuller, merced a Georgia, describe la Creación como una enorme administración con detallados departamentos que se ocupan, rigurosamente, de nosotros. Su funcionamiento se nos escapa, pero no sucede a la inversa. Georgia, Rube, Mason, Roxy, Daisy, incluso los inefables GRAVELLINS que originan los aparatosos accidentes mortales, son funcionarios que, pese a su especial ubicación en el gigantesco esquema de las cosas, no atisban más allá de éste que cualquiera de nosotros.

La Muerte es tema controvertido. La tememos (pienso que, en realidad, nos aterra ignorar qué espera luego) y odiamos. Pero es inevitable estación, y alivio inexpresable para quienes sufren horriblemente. Supongo que eso compensa las cosas.

Pero MASON (CALLUM BLUE) y DAISY (LAURA
HARRIS) toman este
ictus en sus existencias con una actitud
entre pasota y condescendiente; de aprovecharse incluso
Y Fuller y Cía. esperan mostrarnos a la Parca como un ente amable víctima también de una ruina laboral inflexible. No tiene favoritos y a nadie condona un segundo extra de vida. Sólo parece tener cierta tolerancia con estos agentes suyos que facilitan el paso de la existencia a la muerte con suave gesto.

Así lo entiende Rube, el más veterano, que parece condenado a un proceso mayor de espera por actos que cometió en vida. Asume su singular condición como una pausa indefinible que le permite gozar indefinidamente de pequeños placeres (la Vida se resume a eso: pequeños placeres que emocionan, o conmueven; los grandes hitos, las fortunas masivas, por envidiables que sean, en el fondo reportan muy poco). Y planea paladearlos mientras pueda.

Los extraños GRAVELLINS provocan los desastres y las
muertes accidentales más aparatosas
Georgia termina aceptándolo, a modo, aunque su frustración y enojo por su muerte “prematura” espolean su rebeldía. Empero descubre algo que pocos tienen la suerte de vislumbrar en vida: la malgastó, se trabó en peleas y discusiones familiares estériles. Ahora que los ha perdido, los ama como nunca. A su alcance, pero intocables.

Es la moraleja de Tan muertos como yo: ámalos. Inesperadamente puedes perderlos. Y no regresan. La vida no es antibalas, aunque lo parezca. Caduca de golpe.

Vuestro Scriptor.

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