viernes, 4 de marzo de 2022

INFILTRADO — OTRO K. DICK ADAPTADO AL CINE

 

Afiche. Frente a la pomposidad (y
difusión) de SAN ISAAC ASIMOV,
el que más se está adaptando al
cine es el drogota de PHILIP K.
DICK. ¿Cómo se explica?

La insignificancia más absoluta puede describir a este filme, de clara factura televisiva, si no fuese por dos detalles: uno, el citado de adaptar otro cuento de PHILIP K. Dick. El segundo: sale el ‘icónico’ VINCENT D´ONOFRIO interpretando a un cínico oficial de seguridad planetaria que no duda en descuartizar personas con tal de salirse con la suya. Lo malo es cuando yerra; aunque la situación es de tal gravedad que se aceptan estas pérdidas con disciplina y sacrificio. Consuélense: vamos afinando. Hemos matado a diez pero salvamos a diez mil. ¡Magro consuelo tanto para la víctima como los suyos!

Quizás “insignificancia” sea adjetivo apresurado y duro para describir un telefilm que tiene algunos atractivos, aunque no los suficientes como para librarle de la palabreja. Han intentado suplir la ausencia de chicha del cuento original con una situación de TROPAS DEL ESPACIO (sin empacho aprovechan metraje de la adaptación de PAUL VERHOEVEN, tratando de hacer tiempo y dar empaque al resultado final) donde juegan al suspense, al engaño, a eso tan de HICHKOCK del falso culpable y el mcguffin que tiene un repentino giro que, en el primer pase, consigue el resultado perseguido: funcionar.

Por lo demás, el casting rebosa de actores que luego han medrado en la pequeña pantalla (el ODIOSO CSI-DONDE SEA) tratando empero de dar lo mejor de sí para convencer de que estamos ante una inversión dispuesta a rentabilizar hasta su último dólar gastado. Los efectos computarizados se notan superpuestos (de haber sido de slow-motion lo habríamos perdonado; cuando te meten sin embargo por los ojos lo fantabulosos que son los a imitación de ILM y ves esto, naves muy falsas que parecen calcomanías moviéndose por el metraje, haces mueca de disgusto) y asimismo delatan que no había ca$h para conseguir algo más depurado.

De lo mejor de la película: el arrollador y hasta
extravagante personaje que interpreta VINCENT
D´ONOFRIO. Características de este actor, parece

Bueno, comprendido. Pasemos pues a la historia en sí y las interpretaciones. Sin llegar a mediocres, se superan suficiente. GARY SINISE se pone intenso a veces. El problema de Infiltrados, al contrario de DESAFÍO TOTAL, MINORITY REPORT o aun ASESINOS CIBERNÉTICOS, es que nadie decide suplir la falta de créditos con una más esmerada labor actoral. Lo de los decorados, es tres cuartos de lo mismo que con lo de las naves.

La extraña población de desheredados de fuera de las cúpulas electromagnéticas que cubren los grandes centros urbanos, aunque sugerente, parece ocurrencia para darle un portante más impresionante al filme. Mas artimaña destinada a espectadores que no exigen mucho, les resbala bastante la ciencia ficción y, en esa franja horaria, no tienen nada mejor que ver.

Entre los excluidos, OHLAN encuentra ayuda para
demostrar que es quien dice ser, no otro. y peor

Siendo ese el plan: conseguido. Aunque cuando estás metido en la ciencia ficción, has visto considerable número de cintas del género con las que poder hacer contraste, descubres el engaño, que entonces se insinúa desesperado truco para aumentar metraje, y parte del interés que pudieras regalarle se escurre suavemente por los costados de tu atención. Es algo tópico/típico ya visto, mejor (o aun peor) hecho, en otra parte.

De nuevo sin embargo encontramos el predilecto argumento de K. Dick, a saber: no soy yo; sino un simulacro que adopta una vida o momento vital específico y, maldita SEA, quién soy en realidad y por qué esto me está pasando. Era pura obsesión (entre tantas) del escritor californiano.

Y, allí, los esposos Ohlan en el fondo de la fronda,
encuentran la aterradora verdad...

Uno de sus muchos miedos, gestados o producidos por las drogas que consumía, y con el que se nota trabajó con bastante extensión. Algo le impulsaba a cuestionar su propia identidad, la realidad en la que discurría su vida, muestra del pánico que podría sentir al descubrir que era una simulación, no él mismo. Y su insistencia en centrarse en este tema podría deberse a un esfuerzo desesperado por analizar la situación, desde diversos ángulos, y encontrar cómo huir de ella, solucionar el problema, y encontrarse, por fin, a sí mismo. Libre de esta… patología.

viernes, 25 de febrero de 2022

CLONES — DENSO, INSOPORTABLE, INTERMINABLE…

 

Portada con un símil de la mano del
Diablo, para hacerse el interesante.
Quita la parte de la Granja, y el resto
es paja grandilocuente protagonizada
por un perdedor nato

El brutal batiburrillo de géneros que comprime este voluminoso volumen lo convierten en una anarquía a punto de caos que se transforma, en sus cien últimas páginas, en un desesperado alarido del lector por terminarlo y arrumbarlo al más profundo olvido.

Si cyberpunk, si terror, si suspense, si noir… Tal revoltijo pudo dejar entusiasmado a su autor y a no sé quién de Amblin, que le vio méritos (!) para comprar los derechos y adaptarlo a la pantalla de plata (plan afortunadamente frustrado, parece). Porque como sigan estrechamente la narración, con semejante cacao: fracaso cantado.

Aunque con la locura includiversivista que está viviendo el mundo del espectáculo, igual despuntan no sé qué gracia para caer en ídem a un público que abomina de íntegros como RAMBO y cabrean a otro que, como nunca, anhela (si no es un/a tonto/alava progre que debe cumplir cuota ante su manada de red social) las fantasías de Década 80, aunque en ellas imperase el cartón piedra y la stop-motion. Contaban al menos más/menos bien una historia, con diversos arquetipos icónicos que pretendían ser inspiradores, a ratos moralizantes. Lo actual es un adoctrinamiento descerebrado cebado de subvenciones manipuladas por gente que, lo último, es descerebrada. Rapaz, traicionera, embustera… lo que quieras. Empero que sabe muy bien qué persigue: enriquecerse sin doblarla.

MICHAEL MARSHALL
SMITH con media sonrisa
de "cómo os la he colado,
gualdrapas. Y, encima,
amenazan con película
de este libro"

Pero eludo hablar de esto comentando este tocho. Aunque las primeras sesenta páginas tienen un tenor harto prometedor (historia que, al contener el elemento clones, prefigura la ética de preguntarnos si tenemos derecho a replicar versiones nuestras para que sean un botiquín auxiliar de nuestros órganos defectuosos, ya que, por avanzada que esté la medicina, o la ingenética, al parecer una copia de nosotros garantiza más éxito frente al posible rechazo que cualquier medicamento —cuesta un poco creerlo, aunque cada relato tiene su aquél que sienta la duda—). El estilo combina un argot callejero junto con nociones más culteranas de la literatura, como fresco aliciente añadido, a la cuestión ya resaltada sobre el empleo de clones para según qué propósitos.

MICHAEL MARSHALL SMITH relata las vicisitudes de JACK RANDALL, expolicía corrupto y drogata, que vivía en una gigantesca nave comercial, el MegaMall, que un día se aposentó en Richmond, Estados Unidos, medrando allí. Nos presenta a sus compis de drogas, líos y borracheras. Randall no cesa de cometer errores. Le coges tal tirria que no le deseas nada bueno. Si cayera por el hueco de un ascensor matándose, aplaudirías. Tal fracasada piltrafa no puede emprender la hazaña que exige la narración, punto.

Sí, sí. Al principio logra engancharnos (los clones, las Granjas donde los descuartizan, la ciudad-nave, su fauna tribalpunk…) hasta que, girando ciento ochenta grados, ¡mete al fracasado en una crepuscular dimensión paralela boscosa donde te apiolan antes de y tres!, adonde antaño desarrollaron una larga e inútil guerra sin motivo comprensible. No devastaba bastante leer sobre los picos que el menda se mete y otras torpezas. Descompone del todo las paredes de esta novela descubrir que matan brutalmente a su familia y, en vez de rehabilitarse y ponerse en plan THE PUNISHER para vengarse por Nueva Richmond, ¡se pira a la Granja de los clones donde casi la diña de sobredosis! Remata tanto despropósito viajar a un plano paralelo para descubrir la faceta espiritual/metafísica de Randall y agotar tu paciencia de lector definitivamente.

Otra más de su pluma.
No correré riesgos. Ya he
tenido bastante con esta

Esta novela, por cuanto prometía su inicio (los clones, su secuestro, la ciudad-nave, su rescate en un claustrofóbico entorno mezcla de JUNGLA DE CRISTAL y DREDD), se desarregla página a página por la ineficacia yonqui de un protagonista obsesionado con la redención, mas cada vez que le tienden una mano para sacarle del pozo, la rechaza, o muerde, hundiéndose en el albañal por hallarse más cómodo allí, flipándolo.

De sincero corazón lo digo: ni la mires. ¡Huye! Derroche doloroso de tiempo y dinero.

viernes, 18 de febrero de 2022

MONK (SERIE TV) — O POR QUÉ LOS DETECTIVES SON SOLTEROS

 

El misófobo protagonista; con estas
monacales pintas, como que no vas a
ninguna parte. Empero...

A priori, Monk parece una aburrida y repelente serie de una especie de obsesivo minusválido “polifóbico” vestido como un cateto español de Década 60, más ALFREDO LANDA del Franquismo que PACO MARTÍNEZ SORIA, plagado de manías y complejos que bordean lo ODIOSO, haciéndole no irritante, sino insoportable. Uno de esos programas que espantan al público por su atontado concepto y el no menos provinciano protagonista, afincado en la norteamericana San Francisco.

Sin embargo, cuando la programación te comprime entre densos bloques de naderías, mierdas, inclusividades y demás modernas basuras, Monk no pinta ya tan mal, porque se hace un mundo levantarse del sofá para ver un DVD. Empiezas a hallarle curiosidades y honduras psicológicas (las que tanto excitan a los cornudos escritorzuelos góticos) que hacen muy significativa una serie que, por su antiglamourosa envoltura, sorprende que se mantuviese ocho temporadas en antena. Dos, o tres, parecen demasiadas.

Estrenan Monk (2002) cuando la TV la regían privates detectives, policiales o de alquiler, de subido guapetón o repelente sabihondez (CSI DÓNDE-SEA), superficiales galanes de celofán que siempre se ventilaban a una rubia buenorra según lo demandara el episodio. (Aunque las series donde no pasa esto suelen ser más deprimentes.)

Pues SHARONA FLEMING me gustaba más que
NATALIE TIGGER; sabía contenerle las muchas 
tonterías. También prefería la sintonía de cabecera
de la primera temporada. Pero...

¿Qué ofrece Monk? Un paleto menos espabilado que su aspecto. Un hombre vulgar (TONY SLAHOUB tendrá muchas cualidades, pero de sex-symbol GEORGE CLOONEY, no), exasperante con su manía obsesiva-compulsiva y el pánico a un millar de cosas. ¿Quién puñetas quiere ver la serie de tal desastroso tío? Vuelvo a CSI Donde-Sea pese a que sus diálogos son puras carajotadas y las actuaciones son de maniquíes de palo.

Aunque insisto: “entras” en la serie y ves detalles. Como la cansina viudedad de Monk. La señora de Monk, TRUDY, muere en atentado de coche y esto recluye al ex policía de San Francisco en su casa tres años. La serie le empuja a salir y terminar cada episodio, bianco, bien intencionado, humorístico, para completar las ocho temporadas, en cuyos capítulos finales esclarecen el enigma de quién/porqué murió/mató a Trudy.

Por la novela noir que llevo leída, es
la primera vez que veo a dos oficiales
de policía hacer investigaciones de
campo, no las coordinan. Claro, que
cuando son estos dos pasmas...

La inquebrantable lealtad a su esposa, aun a su recuerdo, oculta otra fobia de Monk: al sexo. Nombrarlo lo descompone, a punto de convertirse en kippel. Ocultan esta aversión con lo del recuerdo a Trudy y tal, pero, no. Monk teme al sexo, aversiona toda versión del erotismo, y esto lleva a sospechar si, durante su matrimonio, alguna vez consumaron debidamente la relación. Entonces, consciente de que las mujeres gozan también de tensiones sexuales que deben aplacar, comprendes que Trudy era frígida. Hacían manitas en el sofá, dormían juntos, todo muy HELLO KITTY, mas, llegar a más… nanay.

Para un sexófobo agudo y una frígida consumada, ¡unión perfecta! Somos grandes camaradas, disfrutamos de un poderoso y ejemplar amor platónico, aunque engolfarnos en pasiones animales que, por naturales que sean, nos parecen inmundas, NANAY plus.

Apreciado este detalle es cuando Monk desmonta su aparente vulgaridad. Descubres qué autorreferente es de sí misma. Cómo intercala detalles de episodios previos en otros posteriores. Crean un sutil Monkverso, que incluye personajes bastante estrambóticos, que produce una pequeña sensación de deleite. El resultado: acabas enganchado a su aparente puerilidad, que no es tan inofensiva como parece.

Atentos, un prófugo de la mítica SEINFELD. Un
detalle peculiar de
MONK es que se enfrenta, casi
siempre, a atléticos/arrogantes lindos criminales
que contrastan con su imagen bicromática y
acomplejada, provinciana. Empiezan los detalles...

Esto deriva a la digresión de por qué los detectives, privados o policiales, son solteros (incluso el inefable COLUMBO): una esposa, una relación en cualquier grado, es un obstáculo. Atrofia el poderoso órgano del análisis deductivo del detective, le pone en la temida tesitura de esperar venganza en la persona amada por parte de un enemigo, lo que abocaría la situación a otro plano (MAD MAX). No es por misoginia que sean solteros, sino que se sacrifican conscientemente para evitar una tragedia.

viernes, 11 de febrero de 2022

OTOÑO TEMPRANO (SERIE SPENSER) — CURIOSIDAD INNECESARIA…

 

Portada nacional. De tiroteos en
coches y tal, nanay

…es lo que justifica adquirir esta novela, cursi bibelot literario; roza el pulp y defrauda sus pretensiones de noir; las cumple apenas superficialmente. Para lectores nacidos incluso en Década 90, el protagonista de esta historia, el private detective (qué cornudo ignorante) Spenser, nada les dirá, y este hecho en muy poco les afecta. Breve historia:

Spenser aterriza en nuestras ochenteras TVs como serie vespertina dominical. Por entonces, la TV tenía escasas opciones, y no parecía tampoco tan mal plan perder una hora visionando aquello. Spenser sale de esta serie de novelas, concebidas por ROBERT B. PARKER, quien se empapó de la obra de un puñado de autores de género policíaco en un momento de su vida. Para no estallarle los sesos con todos los SAM SPADE o PHILIP MARLOWE que se los pisoteaban, inventa a Spenser (nombre de un poeta inglés dieciochesco, creo) y lo arroja a la palestra armado con su irónica erudición de gourmet, su tajante novia y su peligroso compadre negro, que es quien parte la pana con su Mag. .357 Phyton, buen conocedor de los peligrosos bajos fondos bostonianos.

Cuando abres una novela noir, conociendo el paño, sabes qué esperas encontrar más/menos o en qué orden: el sarcástico private detective (el cuernos) con sus dosis de acíbar y socarronería, fundas que protegen su corazón de oro; la femme fatale que finge una cosa siendo luego lo opuesto; ubicaciones deprimidas pobladas de matones más/menos letales; dosis de violencia más/menos dura; un falso culpable que lidera una organización criminal más/menos importante… un desenlace más/menos a lo AGATHA CRHISTIE: reunidos todos, el private detective (cornudo) señala al culpable tras descartar a éste y aquélla, así como desvela los ardides empleados, más/menos burdos.

ROBERT B. PARKER
de paseo del perro. No
se lució este señor con
esta novela, por cierto

Olvídese el lector de Otoño temprano de encontrar todo eso. Cuando realmente sucede algo de lo descrito, quedas tan perplejo que te obligas a convencerte de que SÍ, EN EFECTO, ES NOVELA NEGRA. Porque, inicio aparte (donde Parker deja a Spenser como un papagayo carajote), que sí contiene elementos de narración cortante y de personajes extremos, el resto parece una novela dramático-social, algo digno de DICKENS escrito entre cuentos de navidad.

Otoño temprano va de que una pureta calentona contrata a Spenser para que recupere a su hijo (al que no quiere, descubre el private detective —cornudo—) “secuestrado” por el padre del chaval, matonzuelo de vaga influencia en Boston, empero bien relacionado con pesos medios del hampa local (describe HAWK a Spenser) que acaban implicados en el asunto y obligan, ¡por fin!, a convertir la narración “sentimental” en ¡novela negra!

No es que esperase leer enésima entrega de EL VERDUGO ejecutando mafiosos a cada capítulo de sus pulps de modo más/menos punzante o espectacular; aunque confiaba respetaran las reglas del género que DONALD WESTLAKE, JOE GORES o JACK HIGGINS han apuntalado: el tipo duro de buen corazón, la femme fatale, el malo etc. No. Nada de eso. Spenser apadrina al esmirriado y abúlico chaval andrajoso, llevándoselo de camping una temporada hasta transformarlo en un fornido aspirante a danzarín que los profesores de su escuela de danza se disputan. Por joven. Guapetón. Bailarín.

Afiche de la serie televisiva. Propia de
Década 80, cuando éramos más simples
(MIAMI VICE le daba un revolcón)

No sé si era por criticar un estereotipo o confirmarlo que Parker referencia que los danzarines dramáticos son homoX, y depredan a sus alumnos… o entre ellos. Aparte de eso, Spenser demuestra ser buen heliogábalo versado en vinos, pintura y literatura, y que sostiene una relación de tónicos caracteres con su avispada novia. Hecho curioso, sin embargo, pues estos personajes tienden a ser “misóginos”, no tanto por gusto como por el que los vericuetos del amor les distraería de su labor. Y generaría rehenes o represalias.

Escasa en electrizante acción, carismáticos personajes turbios, momentos de tensión/suspense. Pulida parábola de un samaritano sobrevenido que busca ganarse el Cielo y cuyo resultado induce un suave tedio y decepción.

viernes, 4 de febrero de 2022

MINORITY REPORT — Y SUS GUIÑOS A STAR WARS: EPISODIO II

 

Afiche. De implacable cazador a
acelerado fugitivo de su propio
equipo. El hombre que rompe la
infalibilidad del sistema

Destaca la fotografía de este filme de $TEVEN $PIELBERG basado en un cuento de PHILIP K. DICK. Los escenarios “utópicos”, matizados por los apilados detritos de los callejones, tienen el interés de ser intrigantes, empero como se esperan de una película de este corte, relativizas su importancia. Nos centramos en la fotografía, pues: fría, azul-verdosa, el proscenio al fondo neblinoso por mor de los puntos de luz que abundan en segmentos del éste. Lo siguiente es la trama, que, pese a ser “un PKD”, por esta vez no va de que el protagonista descubre que no es quien cree, y debe luchar por confirmar su identidad o admitir que vive una pantomima montada para según qué objetivo.

Sí va de drogas y sus fatales secuelas. Escritor “tan versado” en la materia no podía eludirlas. El yonqui JOHN ANDERTON combate el traumático secuestro de su hijo, SEAN, con combinaciones de duras jornadas laborales en la innovadora brigada PreCrimen, y dosis de neuroína, que le noquean unas horas. No sé cuánto de esto es dato biográfico de PKD, pues parece lo estigmatizó la muerte de su hermana melliza. Puede establecerse el puente entre el secuestro del chaval con el arrebato que la Parca hizo de su hermana. Y la droga es manera “elástica” tanto de huir de la realidad como de encontrar posibles respuestas a los Grandes Enigmas Universales que nos acomplejan.

La chica de "soñaba" el futuro. ¿Hasta qué punto
se justifica tratarla como un valioso objeto sin
consciencia o vida propia en nombre del bien
común? Otro punto reflexivo de la cinta

Minority Report explora la complejidad del avatar, si todo es como SARAH CONNOR afirma (no hay futuro; sólo el que creas), o hay una aterradora cadena de inmutables acontecimientos cuyos eslabones debemos recorrer inexorablemente. Estaba establecido escribiera esta reseña hoy, 02/02/22, al instante después del Big Bang, y no había forma humana (¿acaso divina, sí?) de impedirlo.

O una suerte caótica de factores me impulsa a teclearla ahora mismo para que tú, lector, sigas la misma locura aleatoria de circunstancias que te hacen leerla. O, al revés: estabas predestinado, desde aquél remoto momento, a hacerlo. ¿Determinismo, o Caos; qué es?

Llegan problemas para la división PreCrimen.
El FBI quiere apoderarse de él. Avanzando la
trama, el aparente enemigo puede ser un amigo

Otro hito es la deshumanización del Sistema, cómo puede violar sin escrúpulos la individualidad o libertad de los sujetos (los PRECOGS, en este caso) si esto brinda diversas ventajas. No es caso excepcional. Cada día sucede, con nuestro conocimiento o ignorancia. Pero estimula el debate: ¿puede el Estado apresar en ese estado de fotónica “semilucidez” a los PreCogs, desposeyéndoles de albedrío y aspiraciones, su propio futuro, en nombre de la seguridad colectiva? Repito: a diario, de un modo u otro, sucede. Sin embargo, aunque inquietante, algo nos obliga a eludir la cuestión. Huimos del debate por perturbador, por podernos suceder, imagino.

Vira entonces nuestra atención a lo de: predestinado-azar fortuito. Ponen dos ejemplos de que podemos torcer el destino siempre que lo conozcamos de antemano. Anderton no mata al falso secuestrador pederasta de su hijo; LAMAR BURGUESS comete asesinato, mas no contra la víctima prevista. Hacen errar a los aparentemente infalibles PreCogs. Imaginemos ahora esto: un mundo en que, estando avisados, podemos eliminar nuestros errores. ¿En qué derivaría? ¿Sería mejor? ¿Peor? ¿Crearía un caos colosal matar a ADOLF HITLER en 1929? ¿O en qué inspiradora prosperidad viviría Europa?

Mochilas voladoras, naves como la SLAVE I,
un vertiginoso duelo en una fábrica robotizada...
elementos presentes en EPISODIO II que sin
empaño $PIELBERG incorporó a su película

Supongamos que, sí, Hitler DEBE desencadenar la Segunda Guerra Mundial porque sirve a ignoto (y siniestro) oscuro designio divino. Mas un crononauta lo asesina en 1925 y, de vuelta a su época, descubre devastación incalculable, porque en 1950 HEINRICH HIMMLER, caudillo de una frustrada Alemania, disparó armas nucleares por todo el planeta. O si evitar el magnicidio de JFK iniciaría en 1970 una guerra atómica para controlar el petróleo mundial… Ucronías así: a pares, pues podemos componer.

¿Existe un factor corrector del Tiempo-Historia, o ésta puede ser amoldable a nuestras necesidades? ¿Y cuáles serían sus secuelas? Otro interesante punto del filme está en cómo “ubican” al sujeto mediante los anuncios, escaneando nuestras retinas “traidoras”.

viernes, 28 de enero de 2022

LA PENÚLTIMA VERDAD — LOS AMBICIOSOS HOMBRES DE YANCE

 

Esas "enigmáticas" portadas de
MARTÍNEZ ROCA eran su
principal señuelo. Esta vez, una
despiadada lucha de poder entre
terratenientes y quienes aspiran
a serlos, mientras la población,
rehén de los embustes y la
radiación, espera bajo tierra el
momento de abandonar sus
catacumbas

PHILIP K. DICK se apunta también a la estela orwelliana de la manipulación de masas y el control ejercido por un GRAN HERMANO (en su obra, el —robótico— PROTECTOR SUPREMO TALBOT YANCY) sobre una población víctima de un cataclismo distópico que cree, sacrificándose al extremo, cuanto emite la TV por respaldarlo el Estado.

Hombre de su época, estuvo pues influido por el pánico a una guerra nuclear más/menos inminente, adicional materia para historias, suyas o ajenas. Pinta, en la penúltima verdad atompunkthriller, opresivo panorama oscuro, esclavizado, para la mayoría de la Humanidad, encerrada en tanques-hormiguero, esperando que la radicación descienda en la superficie para reocuparla. Estalló en Marte la Tercera Guerra Mundial. Se trasladó al año siguiente a la Tierra. Durante trece años, los subterráneos supervivientes aguardan positivas nuevas del Gobierno de Estes Park. Éste sólo les pide redoblen esfuerzos.

Empero… la guerra terminó mucho tiempo antes y la superficie, con tremendas secuelas, es relativamente habitable de nuevo. Los estériles y controladores Hombres de Yance lo manifiestan, como otros afortunados dueños de vastos latifundios donde antes hubo ceniza crujiente y escombros radiactivos. Los terratenientes Hombres de Yance se aferran a un pretexto ambiguo para proteger su privilegiada situación a costa de mentir a los que, bajo tierra, laboran produciendo robots de combate en condiciones cada vez más privativas: si la gente vuelve arriba, llegará el momento en que querrán reiniciar la guerra, o plantear otra, volviendo al catastrófico punto de partida.

Es ambiguo porque tienen razón en que acabarían gestando otro conflicto; al tiempo, defienden sus generosas dispensas, ansiadas por aspirantes a Hombres de Yance.

Un joven PHILLIP K. DICK con
aire de intelectual reflexivo. Esta
novela no manifiesta extensas
descripciones técnicas; una, aun
breve, de cómo funcionaban los
tanques-hormiguero, se habría
agradecido, por su importancia

Dick asimismo dibuja la hipocresía del comunismo. En el PAC-PEOP, el bando rojo, las condiciones son similares a las de la WES-DEM: rancheros que disfrutan de las riquezas capitalistas… mientras los soviets subterráneos aguardan que su Talbot Yancy (emplean el mismo autómata, con distinto uniforme, y discursos similares a los que redactan los Hombres de Yancy, cuyo decadente líder monta elaborado complot para incrementar tanto su poder como propiedades) les cuente su triunfo sobre el capitalismo.

Dick fortalece el nuevo terror del siglo XX, aliado al superterror de la guerra nuclear: la distorsión distópica de la realidad/verdad. Pese al mensaje precursor que encontremos en H.G. WELLS, por ejemplo, la Revolución Rusa cimienta ese pavor. Rompe las estructuras de mando, la llamada lucha de clases, y el planeta entra en un delirio uniformado de nazismo como su máximo exponente. Mas para el éxito de estas fórmulas debe haber una necesaria e importante manipulación del mensaje destinado al populux. El Poder se esfuerza por controlar cuanto nos llega, retorciéndolo de forma más/menos agresiva o grosera, hasta orientar nuestras intenciones hacia donde les interesa.

Bueno, por ser ilustración de
RICHARD CORBEN. Pero esto
no pasa, que conste. La obra es
casi de protagonismo coral, y se
le perdona por la importancia del
mensaje que intenta transmitir

Importante asimismo es un alto grado de alienación del ciudadano para que funcione. Eso explica el fuerte frentismo que estamos viviendo hoy día en la política nacional. Las fuerzas comuni-terroristas han creado un estado de ánimo de enfrentamiento que coloca perversas etiquetas exageradas e injustas contra quienes no comulgan con sus consignas, o las critican. La reacción es inevitable: sintiéndose atacados, los otros contraatacan, como el Imperio. ¿Resultado? Bandos herméticos que se aíslan cada vez más en un voluntario autismo sectario retroalimentado por su propia Propaganda.

Muestra de este despiadado sistema fue el esfuerzo de cierto sujeto de querer controlar los medios de comunicación privados durante la pandemia de 2020, totalitarismo que cualquier democracia debe rechazar por peligroso y execrable. Una novela como ésta, inquietantemente ilustrativa del AHORA, también plantea la pregunta de: ¿la ciencia ficción CREA EL FUTURO, o el futuro se desarrolla por sí, solo? En todo caso: GEORGE ORWELL parece el augur (¿o arquitecto?) que predijo cuan mal iba a irnos todo a todos...

viernes, 21 de enero de 2022

DARK ANGEL — VENIDO EN SON DE PAX PARA PEGAR TIROS

 

Colorista afiche para presentar
una película del actor que una
vez fue THE PUNISHER

Poco que exigir a un filme apenas por encima del telefilme como éste, protagonizado por DOLPH LUNDGREN, ese nórdico grandote que partió el alma a APOLLO CREED en ROCKY IV para luego recibir el palizón de su vida a manos del vengador reaganista: Rocky. La carrera de este señor, bastante irrelevante, ha sido similar a una montaña rusa, con algún título aspirando a buen posicionamiento, empero casi siempre nivelado en películas de bajo presupuesto y directo consumo de videoclub..

Sin embargo, Dark Angel tiene varios puntos que la dignifican, empero achatados por la misma factura de la cinta, que no pugnaba a blockbuster y para un público un poco saturado de buddy-movies, a imitación del único título en verdad bueno de la década: ARMA LETAL (licencia que empezó su decadencia asimismo tras su segundo título). En esta recta “final” de Década 80, todo lo importante parecían buddy-movies, unas más agraciadas que otras. Acaso sea ésta la que cierra la parte gloriosa del ciclo, ¿o lo es DANKO? (No: DOS DUROS SOBRE RUEDAS.)

Para desmarcarse de la conocida tónica (dos polis en los polos opuestos, que se enfrentan a un malvado de manual —más/menos currado, más/menos histérico-histriónico [TANGO Y CASH]— que les fuerza a unir energías, descubriéndose que sus antípodas conductas sin embargo tienen más elementos comunes de los esperados), Dark Angel muestra una amenaza alienígena (!) decidida a doparnos con heroína pura para sacar de nuestros sesos flipados endorfinas, lo que pone a los de ese planeta. Saca un frasquito de cada humano drogado; así que necesitaba hacer un apoqueclipse bíblico para obtener rendimientos tan brutales como los que cualquier narco saca con ¿una, dos toneladas de coca? (Un poco kármiko, este método: ¿cuántos animales podemos matar para hacernos unos exclusivos guantes?)

Una "santísima trinidad" avenida por la necesidad.
El guión, en vez de un desnudo, lo exigía. No acaba
de convencer, empero, la alianza. Muy... manida

Sólo importaba unir a dos policías antagónicos (el harryelsuciesco que interpreta Lundgren y el que encarna BRIAN BENBEN, un pijo-estirado federal que no duda en traicionar a su algo ácrata compañero para promocionarse, apelando luego a mentiras sobre el orden, la seguridad nacional y otras patrañas anejas que acaban explotándole en la cara) para que CRAIG R. BAXLEY, habitual de productos de esta naturaleza (e incluso creo de EL EQUIPO A), pueda lubricar la maquinaria del entretenimiento sin demasiadas complicaciones y un amago de calidad.

Ya está resumida/descrita por completo Dark Angel. Lo siguiente a destacar es el puñado de tiroteos y encontronazos con hampones (esos jodidos yuppies que parecían descartes de OCP) así como el perfil del narcoextraterrano (un tiarrón con una ametralladora que dispara balas nitroexplosivas, como la del policía extraterrano que acaba encontrando su rastro en nuestra sufrida esfera, y pone a Lundgren en antecedentes). Son elementos que procuran impostar interés a la película, que buscan se vea con agrado, soslayando el aburrimiento y el reconocimiento de los gastados tópicos, aunque rehúye por ejemplo las fuertes matizaciones sociales y el despiadado cinismo corporativo de ROBOCOP.

Una nueva droga para los humanos pero muy
buscada fuera de nuestra esfera azul: endorfinas.
Aun dentro de la ciencia ficción, no sé cuánto
de lógica tiene esta idea. ¿Los aliens se dopan
con nuestras secreciones glandulares? ¿Tanto
contactan nuestras biologías?

Acaso, como detalle auxiliar especulativo, resalte el que vengan de otro planeta a sacarnos las endorfinas. ¿Tan compatibles son nuestras biologías como para que algo nuestro entone a seres cuyas entrañas desgarradas semejan pegotes de pintura? Más aún, detalle que destacaría CARL SAGAN: ¿también la concatenación de fortuitos elementos que produjo a la raza humana se repiten en distantes planetas, creando seres antropomorfos? La ciencia va diciendo que las posibilidades no son ni mínimas-nimias. Ni siquiera remotas. Casi ni existen. Mas ahí les tienen ustedes…

Entiendo el motivo de su humanización: es un enemigo al que identificar y diferenciar. Familiar. Una polilla mutada, por sugerente que pueda parecer a priori, mostraría luego quizás complicaciones de aspecto o credibilidad que desharían la magia de una cómoda película de sobremesa, la descripción de Dark Angel.

viernes, 14 de enero de 2022

LOS AMANTES — EL PEQUEÑO “1984”

 

Cubierta "alegórica" sobre la
novela reseñada. Una mezcla
interesante de
space opera sui
generis y distopía; sólo los
grandes se atreven a tanto

El siglo XX impondrá un nuevo terror a la Sociedad: la distopía. No era cosa nueva; ahí están, por ejemplo, LA MÁQUINA DEL TIEMPO, o LA GUERRA DE LOS MUNDOS, donde las perspectivas de un cómodo futuro más/menos inmovilista y tradicionalista desaparece, ora por la invasión marciana, ora por el narcisista desgaste de las gentes, que degeneran en los perezosos e indolentes Elois.

Mas la distopía coge fuerza (METRÓPOLIS) según fermentan los regímenes totalitarios, comunistas o nazis, empeñados en someter, encajonar, etiquetar, al ciudadano en rigurosos cánones de control absoluto, tanto de su vida social como laboral y privada. Requiere el objetivo una energía impresionante y despiadada, junto a la colaboración del individuo, que pierde su identidad, para aglomerarse con la masa anónima que emplea sus impulsos en el auge del Ideal Supremo (mantener el Régimen) y morir con igual anonimato. Castigan el individualismo, la manifestación del egoísmo más completo.

GEORGE ORWELL escribe la Biblia por la cual estamos rigiéndonos a fecha presente. Lega 1984… novela la cual obtendrá pronto su versión ¿feminista? (o sea, una aberración “cultural” más), con lo cual su alarmante mensaje sobre las opresiones totalitarias quedará diluido en un renovado ataque al tóxico heteropatriarcado bélicoatlantista monárquicorreligioso con vistas a instaurar un Nuevo MUNDO FELIZ de falsa paridad que enseguida desembocará en un Autoritarismo Matriarcal apoyado por puñados de capados peleles que atacan el consumo de carne, los juguetes y hasta la nata del Roscón de Reyes, para mayor loor de descerebradas arpías que persiguen codiciosas triplicar su patrimonio fingiendo defender no sé qué y los derechos de quién.

PHILIP JOSÉ FARMER amparado por su vasta
biblioteca. Un autor recurrente de este blog. Será
por lo mucho, importante y sagaz que tuvo que
decir; la huella-legado que nos dejó

Iniciada pues la racha (que remata el cyberpunk, como manifestación dominante de la distopía encadenada a las computadoras), es casi obligado que todo autor que se respete legue su distopía. PHILIP JOSÉ FARMER acude al reto. Presenta su “pequeño 1984” con claro sesgo religioso. Y, conforme a su reputación, el autor de la saga de EL MUNDO DEL RÍO, con raíces profundas en el pulp, no puede escapar a lo que es su sigul literario: la ironía, el cinismo, el sexo. No de forma explícita o ruda; aunque considerando el año de escritura de Los Amantes y las rigideces mentales y morales entonces imperantes, debió causar escandaloso revuelo su publicación.

HAL YARROW, el protagonista francocanadiense, vive en un Occidente prisionero de un autoritarismo religioso que impone al ciudadano un sin cuento de limitaciones morales. El sexo es práctica obligatoria para procrear, no para disfrutarlo. La gente se apiña en megabloques y comparte las viviendas con otras parejas. Doce horas unos, doce otros. Yarrow, por su profesión, alcanza una amplitud de conocimientos que constantemente supervisa un sacerdote fanático que puede flagelarle cuando estime su ortodoxia derrapa. Todos esperan que el precursor SIGMEN, esa especie de Jesús manco, regrese del futuro con la revelación definitiva. Una expedición terrana, con intenciones genocidas, viaja a un remoto planeta donde sospechan Sigmen pudo estar. Embarcan al lingüista Yarrow en la nave. Allí encontrará elementos que desacreditan la sacra dictadura… y más.

Estrambótica portada foránea.
La obra atiende a otra forma de
autoritarismo: el religioso. Nos
tienen sitiados, la verdad

Sobre esta trama, pretendo destacar sin embargo cómo la ciencia ficción, CASANDRA repudiada, se vuelca, tras la Segunda Guerra Mundial, a descubrir/describir por doquier indicios de políticas totalitarias que abortan el futuro pintado como balsámico para la Humanidad, colmado de progresos y avances de todo tipo. Lo narran terrible sustancia gris Grey donde la esperanza no tiene oportunidad de brillar. Como válvula de crítica evasión, la ciencia ficción fructifica durante las dictaduras, y pese a nuestra aparente libertad, vivimos en un absolutismo global. Esto explica por qué tantas narraciones de corte fantasioso tienen éxito, ahora amenazado por inclusivismos y demás femirulismos que están destrozando jugosas franquicias como LOS ETERNOS, ejemplo de la crepuscular andadura que afrontaremos y amenaza con pudrir la ficción en general. No sé si podremos cambiar esto, o no. Si hay tiempo aún para remediarlo. Lo intentaremos.

viernes, 7 de enero de 2022

PLUNKETT AND MACLEANE — LA BOLSA O LA PUTA VIDA

 

Afiche. Cuentan es película de culto.
Lo que me cuenta es que nuestra
España. atiborrada de bandoleros
históricos, no tiene un puto director
dispuesto a emular esta cinta. Todo
son mierdas de comedias copiadas
a los estadounidenses o rancios
dramones guerracivilistas, un 
orwelliano esfuerzo por recrear la
Guerra Civil dándole al bando
perdedor la victoria

JAKE SCOTT (vástago de RIDLEY SCOTT) filma con brioso sarcasmo una aventura de bandoleros ingleses de mediados del siglo XVIII dotándola de un ágil ritmo de videoclip distinto al suntuoso acabado barroco recargado de detalles del BARRY LYNDON de STANLEY KUBRICK, que pudiera haberse considerado plantilla para similares películas. Scott desarrolla el desenfadado, aun actual, carácter de los protagonistas para hacerlos naturales al espectador contemporáneo.

Esto no debe considerarse demérito. Lo sabido de aquellos tiempos procede de textos, sean novelas o crónicas, que tienen el inconveniente de ser recreaciones embellecidas de la época. Adulteran lo que podía ser una sucia y enferma cotidianeidad, presentándola era de prodigios, decencia y flemática conducta muy distinta a su realidad, áspera, salaz, impúdica. Muy distinta a lo que JANE AUSTEN, por ejemplo, consignó en sus relatos.

No ese elegante retrato de la decorosa Sociedad británica protestante inmersa en floridos y complejos rituales de cortejo que prolongaban acartonados noviazgos lo indebido, por mor de remachar indeleble la superior rectitud de la moral albionesa. No podía la Austen escribir cochinadas sadosodomitas de esos pálidos lechuguinos asediando a las no menos pálidas damiselas envueltas en kais de sedas y brocados. Importaba imponer esa estampa de inquebrantable rectitud por mandato editorial, o quizás con la esperanza de que, en el Mañana-Mañana, fuesen realidad, no falsificaciones de su sórdido día-a-día.

Los protagonistas a punto de sellar una
alianza que pretenda colmar las ambiciones
de ambos

Por tanto, aun sujetos a marcos de lenguaje o modales dieciochescos, Plunkett y Macleane actúan como bandidos y sujetos del presente. ¿Por qué no debería ser así? ¿Cuánto hemos avanzado, en realidad? Cometemos los pecados más antiguos de la manera más moderna. Punto. 

Tienen marcados rasgos diferenciadores: Macleane es un narcisista atolondrado que ansía trepar a una Alta Sociedad que le desdeña por sus bajos orígenes; derrocha en trajes cuanto atraca. Plunkett, más terrígeno, ceñido a la rudeza de la vida cotidiana (empezando como hombre honrado, una racha de fatalidades lo arroja a la delincuencia), abriga la esperanza de redimirse en las colonias angloamericanas. Su instinto ve en la relación con el petimetre Macleane y su facilidad de ingreso en los salones de la elite una oportunidad de “trabajo” realmente envidiable.

Hasta que se interpone el amor por esta damisela
de armas tomar, por cierto

Una sólida fraternidad estalla entre ellos, gran mensaje de la cinta: la inapreciable importancia de la lealtad. La élfica REBECCA aparece para señalar que, en esa época, no todo eran pusilánimes damiselas que se desmayaban admirando el DAVID esculpido por MIGUEL ÁNGEL. Las había con redaño. Dispuestas a matar. Mas gravita sobre ellos el poderoso MR. CHANCE, buscavidas putañero-clérigo metido a cazarrecompensas que consigue ser Jefe de Policía. Azote de salteadores, eleva bien altas sus miras y avideces.

Plunkett y Macleane produce envidia. Te hace pensar qué puñetas le pasa al cine español. ¿Somos incapaces de filmar nuestro Plunkett y Macleane, con el vasto caudal de historias de bandoleros autóctonos? ¿Todo quedó en “el franquista” CURRO JIMÉNEZ? Venga: los ingleses, para sus cosas, echan el bofe. Se esmeran. Empero ¿nuestros cineastas?

Va a resultar que el crimen no paga, de verdad...

Están estancados en la mierda del niño republicano de los cojones de la Guerra Civil, una enfermiza reescritura orwelliana de nuestra Historia, que les hace quedar como estúpidos, cuescos de incompetentes izquierdosos que drenan del erario los dinero$ para frívolas basuras que imitan malas comedias de JENNIFER ANISTON o similares.

Es lo fétido de un cine nacional contagiado de progresía: la incompetencia y la banalidad como banderas de causas nefandas y ávido afán de insaciable codicia personal, amparado por un Gobierno nefando que así ve justificados sus delirios “redentores”. Con este proceder, pierde el Arte, rehén de la manipuladora Izquierda, y luego todos el público, que soporta una fatal falta de talento de deleznables intérpretes en aborrecibles películas deleznables, y después el sablazo de los impuestos malgastados de este modo.

domingo, 2 de enero de 2022

GLORIANA, O LA REINA INSATISFECHA — DOS HABLAN MUCHO EN UN PALACIO

 

Portada. Otro modo de entender
la época isabelina, en una corte
que presumía de esplendor,
gloria y purezas artúricas y estaba
carcomida por el vicio

MICHAEL MOORCOCK queda, en apariencia, a un paso de haber escrito fantasía para flojos mediante esta voluminosa ucronía donde recrea, a modo, la corte de la Reina Virgen, ISABEL REGINA Gloriana. Es un dramón palaciego con regusto a teatro isabelino, plagado de personajes (tantos, que cuesta recordar quién es quién e hizo qué cuándo) que, durante casi la mitad, desconcierta por mor de la merecida reputación del autor británico de haber innovado el sword against sorcery y ser encarnizado enemigo de las epopeyas TOLKIEN (esa especie de SAN ISAAC ASIMOV de la fantasía épica —por lo de pretencioso y “es lo que yo digo, ¡o nada!”—), creando vibrantes, violentos y coloridos escenarios por los cuales discurren ELRIC o CORUM.

Esta es obra intimista, situada casi toda la acción en el inmenso palacio de Gloriana, de proporciones brodignanianas, pues hay palacios dentro de palacios dentro de palacios. Capas superpuestas de vejez, vejaciones, crueldad y estilos arquitectónicos que albergan toda una población de desheredados más/menos útiles para la trama.

Todo empero empieza a mejorar (y mucho) cuando el misterioso “maestro de espías”, el CAPITÁN QUIRE (asesino oportunista de apariencia puritana y negro corazón), es despedido por LORD MONTFALLCON, su protector. Quire se cree una especie de artista de lo suyo (asesinar, mentir, espiar, conspirar…) y Montfallcon sólo lo estima una apropiada herramienta para mantener íntegro el vasto Imperio de Albión, que puede ampliarse mediante matrimonios de estratégica conveniencia que tienen, en el fondo, poco de convenientes. Herido el orgullo del “artista”, éste se revuelve contra su amo.

MICHAEL MOORCOCK más maduro que cuando
escribió esta ucronía. Otros autores parecen hoy
día solaparles, pero su legado es fuerte. Duradero

En esta ucronía, nuestro poderoso Imperio no existe. España, tampoco: es Iberia. Y creo que habernos puesto como el rival que fuimos en la Historia habría beneficiado mucho la novela. Un austero FELIPE II, líder de un colosal imperio, habría producido contraste dramático con las ambiciones pacifistas y caballerescas, virtuosas, de Gloriana, en lo privado insaciable ninfómana. Mantenía un serrallo de perversiones confiando obtener de sus monstruos sexuales una satisfacción íntima que la esquivaba siempre.

Arabia ocupa nuestro puesto en esta ucronía, y Quire se convierte en su GUY FAWKES. El argumento se retuerce de tal modo (dibujando a una depravada corte sodomita, sáfica, pirata y de equilibrio tan delicado como casi ilusorio) que aquellos que con más fervor han servido a Gloriana, intentando evitar la repetición del brutal reinado de su padre, HERN, que ensangrentó casi toda Albión preso de una paranoia alimentada por los leales consejeros de Gloriana, que en ella veían la salida ejemplar a tanto sádico desmán (aun Gloriana sufrió los salvajes atropellos de Hern), se convierten en sus peores amenazas.

Cualquiera de las tantas
cubiertas foráneas sobre
esta densa obra, que el autor
procuró pulir a fondo

Aunque Moorcock reflexiona sobre su antiimperialismo, cómo lo ha reflejado en obras como EL BASTÓN RÚNICO, pienso también que se descubre comprensivo con las casas reales. Gloriana no es una novela republicana, sino lo contrario. Informa al lector de que el Rey, o Reina, es rehén de una sucesión de obligaciones que anulan su carácter como individuo. Eliminado el absolutismo, el despotismo, el rey debe paternalmente preocuparse del bienestar de la población y su país en general. Debe aceptar compromisos que pueden ofender su sentido de lo correcto o adecuado. Sacrificarse en matrimonios de conveniencia, o en aburridas recepciones en las que, encima, debe saludar cordial a despreciables alimañas que sabe están conspirando no sólo para deponerle, sino perjudicar la gran labor que es su destino: la salud del país.

Hay que ser pacientes con Gloriana, porque lances de espadas, o hechos mágicos, pocos. Es historia de reflexión sobre la monarquía, sobre quienes las aúpan o quieren derribar, qué ambiciones les corroen, cómo afecta esto a la patria, estableciéndose la simbiosis taumatúrgica rey-nación. Un esfuerzo particular, a su vez, del autor por expresarse fuera de los feéricos reinos que le han hecho famoso. Crecimiento del individuo mediante su novela, tanteo de sus posibilidades “en otros estilos”.