Un repaso a la cinta de ROBERT ZEMECKIS que
lanzó al estrellato a MICHAEL J. FOX (golpeado por la enfermedad actualmente)
permite ver algo que sólo destaca la distancia en el tiempo (qué paradoja): así
eran los 80 y se encadena con otras Poderosas Producciones de entonces por su
estética, su música, su afán de afrontar con optimista esperanza el futuro (pese
a los malos augurios
nucleares que pendían sobre el mundo).
Filmes como éste o THE TERMINATOR
(con estética muy parecida, con independencia de sus tramas, pese a su
concordancia —viajes espaciotemporales—) sugieren que el cine estaba mudando de
pellejo. La saga de LA
GUERRA DE LAS GALAXIAS había impostado la épica atemporal y los MAD
MAX sentado cátedra sobre cómo sobrevivir. INDIANA
JONES devolvía el glamour del viaje
de las tres mil millas y con la icónica Regreso al Futuro saltaban
las costuras de los estereotipos
de un cine demasiado tributario de los Cuarenta y Cincuenta. Afrontaba desenfadada
el reto al Mañana-Mañana con una audacia fresca empero no insolente.
Cierto; durante Década 70 la pantalla de
plata mostró tenebrosas catástrofes mundiales que aún mantienen su vigor.
Filmes como LA
CARRERA DE LA MUERTE DEL AÑO 2000, CUANDO
EL DESTINO NOS ALCANCE, NUEVA
YORK, 2012 o ROLLERBALL
asfaltaron el camino para Mad Max y aun The Terminator. Lo que Regreso
al Futuro planteaba era otro estilo, otro look, cuestionar
determinados modos o valores. Habían funcionado hasta entonces, mas ya renqueaban,
iban a empujones. Su edad no les hacía venerables; los anquilosaba. Aire renovador
barría los antiguos estudios de Hollywood.
A las nuevas generaciones zombificadas por
las pantallas y los deleznables mitos instantáneos, como el café soluble, los influencers
(sobre todo, del Gobierno) y una sensación de apremio Apremio APREMIO por tener
lo más novedoso y colorido del mercado YA, todo esto suena a puro alienígena y carca,
con suerte. No entienden que vivíamos una era donde la ilusión y la imaginación
primaban sobre sus contenidos hype todo-masticado-ya. No dejan nada a la
imaginación, valga la redundancia. Que su presentación tiene mérito: indiscutible.
De niños soñábamos ver estas películas de superhéroes actuales, eso hemos
avanzado. No todo es baldío, desde luego; a César lo que es de César. Sólo que,
a cambio, le han sustraído al espectador la sorpresa, la esencia, la ilusión,
el cándido stop-motion… Cuando estrenaron ATMÓSFERA
CERO, en el cole nos montábamos versiones alternativas en base a los
trailers de TV y los fotogramas expuestos en el cine. Eran mejores que lo que
al final veías.
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| El núcleo del éxito de esta película que entró en la madurez. Debió quedar aquí. Sus secuelas desmejoraban el original. Hacían peligrara |
Hay un remake de Regreso al
Futuro del cual no he tenido más noticia que esa, junto al cameo de J. Fox
y CHRISTOPHER LLOYD. Tal la devastadora corriente WOKE que mina la Cultura (la prostituida
esclava por vida de la izquierda),
miedo da verla. Lo que ayer era un inocente guiño a algo, hoy puede ser un
despiadado adoctrinamiento político innecesario. Acabarías deseando que el DeLorean
se estrellase contra el Mack que Max conducía en EL GUERRERO DE LA
CARRETERA, en vez de ser HUMUNGUS el que se daba el talegazo.
Aún posee potencia Regreso al Futuro pero gracias a la oleada de nostalgia que concita en nosotros, los del estreno. No sé si las generaciones actuales sentirán igual emoción por lo que sea que ahora les estimule dentro de décadas. Algo me dice que no.























