viernes, 28 de octubre de 2022

ARSÈNE LUPIN, CABALLERO LADRÓN — PULP PARA SEÑORITOS BIEN

 

Cualquiera de las tantas portadas
que cobijan el material aquí
reseñado. Dada la ambivalente
y embustera naturaleza del
protagonista... ¿inspiró en parte
a ALAN MOORE para su V,
el de Vendetta?

MAURICE LEBLAC es el Señor de los Puntos Suspensivos. Todos estos relatos (que desprenden la sensación de ser un extravagante divertimento, delicada artesanía volátil que no puede, pese a sus exegetas, resistir la comparación con la más firme prosa, hasta contundente, de SIR ARTHUR CONAN DOYLE) forman vértebra de la denostada literatura pulp. Ocurre que a algún veleidoso lumbreras de los tantos que hay por ahí, pontificando qué debe o no gustarte, les ha caído en gracia y los ha cribado del vigoroso e icónico mainstream compuesta por cuentos o novelas de DOC SAVAGE, LA SOMBRA o CONAN. Como el propio y evasivo protagonista de las historias, Arsène Lupin, nombre inventado para la ocasión (un robo planeado meticulosamente), trasuntan sus andanzas la sensación de caprichosa liviandad que le diferencia de los justicieros personajes citados, más toscos en apariencia. Arsène Lupin puede cifrarse como pulp para señoritos.

Aun así, Arsène Lupin es material que debe tenerse. Porque, para empezar, es bueno. Entretiene, tiene momentos brillantes, cuentos que van oscureciéndose según Leblanc desarrollando al personaje. Por supuesto, es narración bianca en todo punto. No hay leguaje soez, situaciones barriobajeras/muy escabrosas, todo discurre en una esfera de puntillosos miramientos sociales de finales/comienzos del siglo XIX-XX, con la clara intención (de Leblanc) de competir con las gestas del detective amateur de Baker Street. Alude a SHERLOCK HOLMES en un par de ocasiones, al menos.

MAURICE LEBLANC, abogado
luego dedicado al periodismo; con la
escritura seguro ganó una reputación
que podría no obtener en los juicios
 

Como ocurriera con BATMAN, diseñado para competir con SUPERMAN, Leblanc perfila a Lupin como rival de Holmes, una suerte de PROFESOR MORIARY gabacho. Lupin se codea con lo más excelso de la Alta (y vacía) Sociedad contemporánea. Su objetivo, narcisismo aparte, es obtener información que le permita perpetrar audaces atracos (de guante bianco) que luego el periódico (infiero) donde Leblanc escribía difundía por todo el orbe. Magnificaban las hazañas del sibarita criminal y su banda, masa difusa de colaboradores que vegetan en tercer plano, aguardando órdenes.

La audacia caracteriza sus atracos. Todos sus objetivos se estiman imposibles. GARIMARD, el veterano (y amargado) inspector decidido a enjaularlo por siempre, no lo consigue por mucho que se esfuerce. Aun de manera accidental colabora en una de las osadas empresas. Lo devasta tanto TANTO saberlo que liquida su carrera policial.

Descoloca un tanto cómo están compuestas estas historias. Empiezan de una forma y concluyen de otra. La primera persona del cronista, ora Lupin, ora Leblanc, se confunden en las páginas finales. Y descubrimos que aquél que parece estar narrando el suceso, de pronto es Leblanc que, de forma maravillosa, se ha transfigurado a partir del original Lupin. Esto sucede inmediatamente, en el primer cuento, donde encarcelan a Lupin mediante una añagaza… por él mismo ideada a fin de cometer uno de sus robos.

Un duelo que debió serle muy
caro al autor; se refiere en un
par de ocasiones al detective
de Baker Street como paradigma

Mas impera esa sensación de liviandad, de ser casual divertimento para un público poco exigente, que pudiera extenderse a clases obreras que habían tenido la suerte de ser beneficiadas por la instrucción pública, contemplando en Lupin una suerte de ROBIN HOOD galo, ya que Lupin a veces se destaca con generosas aportaciones a beneficencia.

Él mismo (pudiera mentir en esto, porque eso le define: el disfraz, la máscara, la indefinición, el embuste ingenioso) procede de las humildes clases trabajadoras. Cuenta su refinada venganza contra los señores que maltrataron a su pobre madre, mas dejándote en la incertidumbre de si, en efecto, pasó eso, o lo inventa, a partir de un suceso criminal real, que emplea para construirse un pasado, una coartada, raíces.

Es, en resumen, agradable lectura que debe atesorarse, porque Lupin está incrustado en la CultuPop, como otro de sus contemporáneos, FU-MACHÚ, digno rival suyo.

viernes, 21 de octubre de 2022

ROBOT JOX — CHOCA Y FULMINA

 

Afiche. El ánima de MAZINGER
Z parece sobrevolar esta cinta de
serie B hoy día convertida en una
de culto, tras su vapuleo durante
el lejano estreno

Durante Década 80 habían ido rompiéndose limitaciones imperantes muchos años en la industria del cine. Los planteamientos eran más audaces; la visión del sexo y sus desviaciones, más tolerantes. Las distopías, casi principal argumento de Década 70, exploraban nuevas vías, aunque sólo fuesen distintas facetas de la misma pesadilla.

Sin embargo, entre 1992-1994, todo eso acabó; Década 90 resultó ser bastante estéril, pese a que aquí/allá chispearan fogonazos que permitían esperanzarse un poco. La atonía se extendió a los 2000. THE MATRIX, por ejemplo, no dejó de ser un becerro de oro cuyas secuelas avinagraron al envolverla en confusión y aburrimiento.

Mas durante los primeros años de los 90 surgieron diversos filmes que compartían la misma factura, aunque procediesen de distintas productoras. Tenían una fotografía similar, repetían recursos y hasta protagonistas. Eran póstumos de las cintas de los 80 hoy día icónicas, importándonos un ardite si tienen una stop-motion cutre o no. Había incluso una idea sugerente, desplegada en un simple y noble propósito: entretener.

El escapismo ha estado mal visto de siempre, porque alguien decidió que todo debe ser un dramón que recuerde mucho a tu vida y así puedas sentirte el doble de amargado con tu misma existencia. Empero la evasión se las apaña para fugarse a sí misma y triunfar. Luego resulta el motor de la industria y soporte económico de esos dramones que nadie ve basados en novelas que nadie lee por el mismo volumen de su pretenciosidad.

Un importante trío en esta historia; nuestro héroe
es del medio. Bien cabreado porque las batallas
se pierden merced a la influencia de un JUDAS

Robot Jox juega con un puñado de ideas en pos de un difuso pacifismo centradas en esa especie de mantra de EINSTEIN de que no sabía cómo sería la tercera guerra mundial, pero sí la cuarta: librada con palos y piedras. Cincuenta años después del Apoqueclipse, dos potentes bloques (el MERCADO y la CONFEDERACIÓN) siguen guerreando. Dirimen las querellas con gigantescos robots-arsenales por las porciones de Tierra que aún ofrecen algo valioso. Entramos cuando se disputan Alaska, y toda la cinta va del vaivén que el protagonista, AQUILES, tiene entre si debe o no seguir batallando y si el objeto final es tan ilustre como van vendiéndole al distópico populux, hacinado en grandes bloques, vestidos todos casi igual y circulando con las mascarillas puestas.

El autor del libreto, JOE HADELMAN (Gran Maestre de la Ciencia Ficción), inspirado en las ocurrencias del productor STUART GORDON, mezcla varias conocidas referencias del cine del género; podemos atisbar un guiño a ESPARTACO, en el rizo en la nuca de los probetas (humanidad mejorada genéticamente, y otra fuente de conflictos —románticos, sugieren— para Aquiles), que designaba a los esclavos gladiadores de la finca de donde escapa Espartaco. Insinúa eso que los probetas son esclavos, Nexus, no personas libres.

ATENAS, la ¿clon? que pretende marginar al héroe
AQUILES. Tienen una pega. Sus refinados ADN
no entienden de ambición ni ansias de triunfo. No,
al nivel humano, al menos


Robot Jox refiere fuerte a ROLLERBALL y MAD MAX MÁS ALLÁ DE LA CÚPULA DEL TRUENO. Dos combatientes entran en una arena, sólo uno sale. El Jox, el piloto del robot gigante, parece más un ¡aclamado! roller-baller que un soldado. El resto es la comidilla habitual del austero mundo que recicla para vivir como pueda, drogado a base de pan y circo (los Robot Jox), mientras sus gobiernos totalitarios malgastan miles de millones en robots luchadores en vez de mejorar las difíciles condiciones de vida de sus ciudadanos.

La película se beneficia de la Guerra Fría y la política de bloques resucitada estos meses. Aunque el mensaje que Hadelman incrusta en la historia, para que tenga más miga que la de ver maquetas volando en pedazos, es que el Hombre no piensa cambiar pese a las condiciones. Es guerrero nato. Esclavo de pasiones básicas (incomprensibles para los clones; por eso fracasan), siempre buscará pretexto, justificado o no, para matarse. El final, ese brumoso entendimiento entre Jox rivales, puede tener su simbolismo en la búsqueda de una pax duradera pese a las diferencias. Mas sientes hay algo en él que bordea el cretinismo. Debió ganar alguien. Aun el jactancioso ruso, ALEXANDER.

Sufrido fotograma de Aquiles en el campo de batalla.
Al final, no hay vencedores ni vencidos. O, al menos,
como suele entenderse estos extremos. Un empate
que suena a concesión buenista de los EE.UU. al
comunismo, tras derrumbarse el Muro de Berlín,
su tumba

viernes, 14 de octubre de 2022

ESTE DÍA PERFECTO — SPIRIT OF MAN

 

Portada española. No sé cuánto
de
cyberpunk es también este
libro, que refiere a las distopías
populares hasta entonces habidas
de un modo u otro

CHIP (LI RM un chorro de números más) es el hombre que venció a la distopía. Rara vez sucede. Y descubro que desconcierta: lo suyo es la derrota del díscolo. LA ÚLTIMA ASTRONAVE DE LA TIERRA funcionaba bastante bien mientras relataba qué entorno opresivo de la Correcta Ortodoxia cuestionaba el protagonista, de forma más/menos pasiva, hasta que el autor desarrolla aquél pueril tinglado de los capítulos finales, donde preconizaba una victoria again the machine. Rompía el ensalmo.

IRA LEVIN al menos deja abierta la puerta a que Chip, esa anomalía de la heterocromía ocular, aunque vencía a la FAMILIA y su estomagante buenismo marxista-pseudorreligioso basado en sacrificar al individuo por la masa, suprimirse por servir a la Familia negando las propias metas (eso tan trekkie de que las necesidades de uno pesan menos que las de la mayoría, etc. —pesan menos cuando no son TUS necesidades, necio; ¡verás qué rebote coges cuando te anulan por la masa!—) y todo para garantizar la expansión universal (de momento, el Sistema Solar) de un dogma que, pienso, terminaría deformado por el mismo azar de los accidentes, la distancia, el inmanente deseo de autocracia del sujeto, latente bajo la capa de drogas “hipnóticas” (o así) que administraban con regularidad a los miembros de la Familia, Chip, repito, cambiaba una distopía de estériles arcologías sin ventanas y sexo sabatino de diez minutos por un caos donde el personal debía organizarse en nuevas distribuciones gubernamentales ahora.

IRA LEVIN; no tiene escrúpulos
de escribir ciencia ficción. En este
texto, preconiza los portátiles,
aunque limita la TV a una hora
diaria. Una TV oficial, esto es

El GRAN HERMANO de Este día perfecto (libro sólido, lleno de suspense, de lectura grata, quizás perjudicada por la noción de notar que casi toda la ciencia ficción es compendio de distopías; lejos están los días en que la distopía era un elemento más contra el cual combatía FLASH GORDON, tras viajar tres mil millas —o años luz—, hasta un planeta remoto, y la aventura, en frívolo plan insensato JOHN CARTER, vencía sobre el pesimismo cyberpolíticopunk) es UNICOMP, monstruosa IA instalada en Suiza que contiene y regula toda la información global y de sus ciudadanos, mientras expande sus entrañas subterráneas para ampliar sus bases de datos sobre los colonos extraterranos.

Esta idea del computador maestro no es nueva (LA FUGA DE LOGAN, por ejemplo), y veo estamos distorsionando nuestra realidad e Historia para encajar en este esquema del Gran Hermano Virtual, viviendo conforme a parámetros elaborados por ecuaciones cuánticas. Ya nos maceran mediante Propaganda y Consignas (como eso del WOKE) para transformar nuestra mente en una atribulada masa obediente con el femirulismo, el ecocoñomunismo y el Transcompromiso LVDRA+, y, ay de ti, si los criticas.

Cercenamos tus propias ideas, acertadas o erróneas, te redirigimos hacia donde las heurísticas ordenen estés (una labor frustrante, como la de Chip de ingeniero genético de tercera, cuando deseaba ser arquitecto) e inhibimos tu propia identidad. Porque toda la miga del libro (cuan secuela computarizada de UN MUNDO FELIZ) va de que Chip quería diseñar casas, empero le asignaron a genética. Más: le impiden procrear. El chute mensual garantizaba su esterilidad, como no tener que afeitarse. A su pareja, LILA (otro mote), igual: de descendencia, nanay. Aquí prima la uniformidad, mental, racial, física.

Otra conocida obra (y filme) del
autor. CHIP destruye una distopía
aunque quizás engendre otra; lo
intuye, y por eso huye a Mallorca

Si la servil/bondadosa/empalagosa Familia se hubiera tomado unos minutos en disuadir con una elaborada charla (de las semanales con su psicólogo) de sus aspiraciones a Chip (destinado a morir, por decreto, a los sesenta y dos años), seguro que, drogado como iba, acataba su triste destino sin causar más que algún disturbio mínimo-nimio anual, o así. Fue tan presionado, el innato espíritu del Hombre en pos de su identidad y libertad no lo soportó, que acabó cargándose el egoísta sistema. Todo: por inflexible dogmatismo.

Valorado en conjunto, esta es una de las distopías que más papeletas tiene de convertirse en nuestro auténtico futuro. Echadle un vistazo al (fascista) “mensaje” WOKEDISNEY. Están dando ya pasos en esa dirección: un “familiar” progresismo represivo buenista, cuyas elites dirigentes disfrutan excesivos privilegios, seducidos por la erótica del Poder, con la cual el "venerable" fundador de la Familia, trasplantado a los mejores cuerpos disponibles para seguir gozando de gulas que niega a sus súbditos a lo largo de los siglos, tienta a Chip.

miércoles, 12 de octubre de 2022

DÍA DE LA HISPANIDAD 2022

 

FRANCISCO PIZARRO, conquistador
del Perú. Con 136 tíos y unos cuantos
jinetes. Y la ayuda de los incas (esto,
poco se quiere orear) en sublevación
a sus reyes. Los españoles usaron esa
coyuntura, y los nativos se aprovecharon
de los españoles para ganar sus guerras

Va a haber que recordar que el 12 de Octubre de 1492, CRISTÓBAL COLÓN desembarcaba en playas de la actual Cuba. Una obviedad para muchos... de mi época. Empero mirando los libros de texto actuales, es un hecho que debe recalcarse porque les molesta incluirlo. Hay una nube por ahí queriendo acomplejar (a escala nacional) por la gesta. Hoy es la celebración no sólo del descubrimiento de un mundo más amplio del conocido, sino de una sucesión de impresionantes gestas, por cierto, que tienen muchas glorias y cosas que deplorar. Gestas que lo son porque cuando comparas los medios y los peligros, te asombra se llegara tan lejos con tan poco.

Así es España y los españoles: listos a hacer lo más grande y sufrido y luego… Bueno.

Problema de escribir sobre fecha como ésta es que te pases de patriota y acabes estrellado en el patrioterismo. La delgada línea es difusa en demasiados tramos. Incluso “patriota” tiene una connotación maleada por oscuros intereses: puede prestarse a ambigüedad. El patriotismo reaganista encarnado por RAMBO causa cierto rechazo por ser patriotero. El patriotismo, el sentimiento de Patria, debe definirse como pertenencia a lugar o pueblo, argumento que algunos emplean sin embargo de espuria manera perniciosa.

Hasta hace unos años, en España lo único patriota-patriótico, era la selección de fútbol, y si ganaba. Acabado el partido, pasado un ratito de efusión, debías agachar la cabeza, despreciar al país, convertirte en eso tan borroso del “ciudadano progre-cosmopolita” que llama “subsaharianos” a los negros y maldice a EL CID, a HERNÁN CORTÉS y, de paso, a AGUSTINA DE ARAGÓN, porque habían hecho Historia de España.

Lo rojo, lo que nos perteneció. Hay que medir la
grandeza del hecho por los medios y número de
conquistadores como se realizó

Cuanto suponga defender España (que España son también sus médicos, científicos e ingenieros, ¿vale?, que deben emigrar por el cochino maltrato que aquí reciben —es lo que tiene asimismo la Madre Patria: comportarse como Mala Madrastra—, no sólo los de la camiseta encarnada que patean balones) se entiende de fascistas, aunque esa defensa incluya tener que consentir a esos mamelucos malnacidos majaderos decir semejante barbaridad aberrada/descerebrada.

Sorteado ese argumento, debe precisarse que: España fue el Imperio donde no se ponía el Sol (y mejor debió tratarlo, para no perderlo como lo hizo); ninguna otra nación puede atribuirse tal mérito, ni siquiera la Gran Bretaña que “dominaba” sobre las olas. Los indios eran españoles, equiparables a los nativos de Hispania, mientras que los de las colonias brutánicas eran ciudadanos de segunda, aun tercera, y no protestes.

Y lo señala un testigo imparcial. 
Pronto será ese cacareado Día de
Acción de Gracias tan televisivo.
Los anglos a quienes los indios
ayudaron les pagaron el detalle
masacrándoles. ¿Eso lo hizo el
Imperio Español? No creamos
tanto la interesada leyenda negra

Civilizamos, colonizamos, expandimos la visión del mundo que la Europa del naciente Renacimiento tenía. Intereses espurios podrían dominar ese empeño, conforme; empero ¿ingleses o franceses-quebecquianos pueden negar que no ambicionaban el oro y el poder comercial? O la misma Norteamérica y su Destino Manifiesto: sioux al carajo. Galos y anglos iniciaron metódicos progroms en sus colonias y praderas. Los españoles lucharon por integrar en la Corona a sus nuevos súbditos de piel más oscura.

Juzgar aquellos tiempos con estos brumosos estándares sociomorales actuales es tan descabellado como imbécil. Supone pretender exigirle a Italia compensaciones por habernos civilizados desde los tiempos de CAYO JULIO, por decir algo. Recordemos la audacia de encontrar no sólo el Nuevo Mundo, sino el Novísimo Mundo; este 2022 se conmemora la primera circunnavegación al globo, gesta realizada por… españoles.

Estos, y otros hitos, debieran hacernos sentir un orgullo noble, y trabajar por conservar esa memoria (histórica auténtica), aprendiendo de sus errores para hacer una España futura más fuerte, mejor y responsable, justa con sus ciudadanos, notorios o anónimos, que contribuimos a su sostenimiento.

jueves, 6 de octubre de 2022

TRAINING DAY — CÓDIGO X

 

Afiche. ¡Peligro, JAKE HOYT,
peligro! Lo que piensas puede ser
la promoción perfecta en tu carrera.
puede convertirse en tu fosa

Esta película parece cruce de guiones entre JAMES ELLORY y QUENTIN TARANTINO. DAVID AYER, autor del libreto, imposta esa sensación a los que estamos versados en sus literaturas. El comienzo, cuando el corrupto ALONZO HARRIS cita al voluntarioso (y, aun incluso, ingenuo) JAKE HOYT en la cafetería, permite sospechar que Tarantino ha dejado ahí la huella que recuerda a RESERVOIR DOGS. Un comienzo de charleta, a lo SEINFELD, toma de contacto donde falta el elemento freakie de Tarantino, empero la escena, en general, reproduce sus tics. El resto es ya Ellroy puro.

Un Ellroy alejado de sus rincones oscuros, las Décadas 40 a 60, omitiendo a las estrellas de Hollywood, sus perversiones y drogadicciones. Lo que nos lleva a sospechar “su influencia” en este filme son dos temas habituales de sus novelas: la corrupción de la inocencia y Los Ángeles, ciudad que vemos siempre en coche. Comentan que es impropio de un angelino ir a pie a cualquier parte. Van al lavabo aun en sus coches.

Y Alonzo, un Oscuro Señor del Sith, nos pasea por los distritos más deprimidos y peligrosos de la ciudad de las estrellas, lo cual induce otra reflexión llena de interés.

Es asimismo Ellroy por albergar otro de sus tópicos: la policía como una mastodóntica institución corrupta y racista que se ampara en el lema servir y proteger para perpetrar sus fechorías. Es como una especie de quid pro quod: os salvamos de las bandas de cholos y negratas pero, a cambio, no cuestionáis metamos mano a sus cajas de caudales y alijos de drogas, ¿hace, blanquitos acojonados de Beverly Hills?

Esto, al cuarto de hora, o así, de estar de servicio.
ALONZO HARRIS se rebota enseguida, como su
asombrado compañero comprueba en este instante

En medio está la gente corriente y moliente (tú, yo, los familiares…) que acaba sufriendo tanto de uno como de otro bando. Unos, porque te roban. Los otros, porque lo permiten al estar en tratos con los manguis, pese a fingir trabajar en nuestra protección. A menos que, por una asombrosa concatenación zodiacal con el karma, al pasma convenga desaparezca de circulación el mangui en cuestión.

Cuando analizas la película (Hoyt creo termina teniendo que admitir, a su pesar, que la siniestra filosofía de Alonzo tiene bases sólidas), descubres que estás entrando en una especie de pararrealidad donde las leyes están subvertidas para que lo que prime no sea cumplir el código, X o cualquiera, sino sobrevivir. Enriquecerse. Bien clarito se lo deja al agente en pruebas. Aprende la jerga. No muestres la alianza. No permitas sepan que estás casado. Muéstrate como un Oscuro Señor, o te comen. Hoyt, en el autobús, vapuleado por los pandilleros mejicanos, reconoce la verdad implícita en todo esto.

Miembros de una de las aterradoras bandas
que pueblan los guettos de Los Ángeles. Gente
que no quiere vivir el sueño americano porque
prefieren construir su pesadilla. De este modo,
contribuyen a que nadie ni nadie cambie,
beneficiando a quienes viven de los programas
de lucha anticrimen

Ocurre que su objetivo, el foco de su ira, no debe limitarse a los que trafican o asesinan, sino al mismo DPLA, refugio de una patulea de agentes corrompidos, en cualquier estadio, que permitan sucedan cosas malas por conchabeos con los traficantes. ¿Cómo lo justifican luego? Ese tío vendía drogas a los niños. Muerto está mejor. Es una estructura moral/mental que Hoyt acaba asimilando, como los protagonistas de las novelas de Ellroy, fascinado por cómo termina pudriéndose la virginidad, qué aspecto adquiere luego la inocencia, y deja la duda de si, mañana, volverá a patrullar o dimite de la policía. Ya ha visto su Reverso Tenebroso. No es limitado, o circunstancial. Está extendido.

Llama la atención que nación tan poderosa como Norteamérica críe guetos como los filmados. No aprecias haya un auténtico deseo de beneficiar a la población y rescatarla de la miseria, el analfabetismo o la delincuencia. Permite existan esos pudrideros para que la sensación de guerra contra el crimen vuelque millones en programas de lucha contra el delito que lucra, sin duda, a honorables sujetos que dicen hacer cuanto pueden por protegernos... cuando persiguen un gran continuismo, beneficiado a su vez por esos individuos que desprecian reformarse. Cambiar su estilo de vida.

Sí; sorprende ese tercermundismo de Estados Unidos, que no remedia en absoluto.

viernes, 30 de septiembre de 2022

LA DALIA NEGRA — ELLROY RESUELVE EL ASESINATO DE ELIZABETH SHORT

 

Una portada más de un libro
que trata un atroz crimen, que
es marco a su vez para explicar
una época y una cultura que,
en muy poco, está superada

Los policías de las primeras novelas de JAMES Ellroy expresan sentimientos; sufren remordimientos, contradicciones, debilidades, miedos, que alientan una capacidad casi psicópata por emplear la violencia y/o la extorsión, la xenofobia. Actúan en un turbio mundo peligroso, más lleno de planos negros que luminosos, aun de esos queridos gris Grey del buenismo, que pretende así “explicar” ciertas conductas. A duras penas podemos considerarlos antihéroes, porque desde luego, héroes, ni hablar.

Por otra parte, el caso de La Dalia Negra (no sé cuál es su actual repercusión) debió ser demasiado sonado como para que siga apareciendo, con alguna regularidad, en crónicas más/menos extensas, como es esta novela, sobre el realmente truculento crimen. Ya comenté que hasta FRITZ LEIBER hace referencia a él en una historia que no debiera porqué contener acotación al terrible suceso. Ahora se me antoja que, al no haber sido esclarecido, ni entonces ni durante este casi siglo que ha pasado desde el suceso, es una especie de compulsión justiciera subterránea querer, aun en la ficción, encontrar a su(s) asesino(s) y aplicarle(s) el castigo debido que en rigor merezca(n).

Como leit motiv de este extenso libro, Ellroy a continuación va incorporando las cuitas personales y sentimentales de sus protagonistas. Otra cosa que caracteriza estos libros (al menos, la trilogía que componen La Dalia Negra, EL GRAN DESIERTO y L.A. CONFIDENCIAL, que luego traslada a AMÉRICA, SEIS DE LOS GRANDES y SANGRE VAGABUNDA) es montar un trío. Uno o dos de los miembros de una de esas historias pasa a la siguiente hasta que, por cualquier avatar, desaparece. También contienen elementos secundarios que los enlazan, formando un vasto/consistente mosaico sobre Los Ángeles, finales de los 40-inicio de los 50, donde resaltan las xenofobias, la violencia, las turbulencias políticas o económicas, miserias o perversiones de las estrellas de Tinseltown, carne de polémica portada para revistas de prensa amarilla.

JAMES ELLROY con expresión
traviesa; se la merece. ¡Aclamad
al escritor, carajo!

Es una narración palpitante, electrizante, documento histórico (más/menos, algún desliz puede haberse cometido) que desvela las entretelas de una Sociedad antípoda a la que estrenaban sus películas en cines, protagonizadas por actores que parecían sobrehumanos, envueltos como en celofán, hechos de un teflón donde nada sucio podía adherirse. Constituían Propaganda cara al ancho mundo del american way of life y confirmaban que ERA CIERTO, vivían así, pese al mensaje de decadencia propagado por el fallido-lúgubre comunismo stalinista y adláteres.

Luego esas revistas sensacionalistas oreaban sus carnales escándalos homoX, casi todos (es otro tic de estas novelas, qué baldón suponía —o aún supone— para un sujeto ser tildado de maricón, o bollera; Ellroy no se contiene al relatar sus porquerías, resaltando su rasgo de predadores sexuales —a riesgo de generalizar— y cómo se lo montan, en algún caso, para ser detenidos y, en prisión, “saborear” carne joven entre rejas), aunque un buen asunto de drogas (no digo pederastia) siempre era bienvenido.

Adaptación cinematográfica que
en nada agradó al autor de la
compleja novela. No duró en
criticarla con dureza

En La Dalia Negra, Ellroy empero no explora tanto esa faceta del opaco glamour de Hollywood. Describe la tormentosa relación del trío protagonista, narrado por BUCKY BLEITCHER, policía corrupto que alcanza mayores cotas de degeneración por mor de la obsesión que le genera el caso de Elizabeth Short. Destroza su matrimonio (basado en una farsa que niega admitir), destruye su carrera policial, le sume en la abulia, mas Ellroy acaba apiadándose de él (pese a ser un delator —de dos amigos japoneses; a cambio, accedió a la Academia de Policía— con padre filonazi) y le concede un final venturoso.

Dado que el caso sigue abierto, debemos considerar este relato más un cuadro vivo de las compulsiones, las obsesiones, el crimen, la corrupción, las ambiciones desmedidas (la de ELLIS LOEW, fiscal que procura medrar con este asesinato, importándole una mierda la difunta), el racismo y la brutalidad en un momento particular de la historia angelina, reflejada al resto del cuero norteamericano, que una exitosa investigación policial.

viernes, 23 de septiembre de 2022

ALIEN — EL OCTAVO PASAJERO

 

Molón moderno afiche que
resulta más descriptivo del
contenido de la cinta que
el conocido del huevo-
volcán un tanto equívoco

No siendo en absoluto alienígenas los extraterranos ni en la literatura, viñetas, el parásito real, el cine, el estreno de este filme de RIDLEY SCOTT (quien confesara que le impresionó tanto LA GUERRA DE LAS GALAXIAS que se propuso dejar su legado estelar de alguna forma —así—) logró que la presencia de entes inhumanos en las pantallas de plata fuese cosa inédita, genuina, apabullante, magistral, paradigmática.

Evito citar numerosos ejemplos previos (señalando la primera adaptación de LA COSA, o la INVASIÓN DE LOS ULTRACUERPOS) que llevaban arrastrándose décadas por las salas de exhibición. Con más/menos impacto en nuestro acervo cultural o memoria. La ciencia ficción suponía para las elites críticas cuentos para adolescentes (pese a su poderosa carga premonitoria —1984, FARENHEIT 475—), y no merecía mínimo-nimio respeto o dignidad. Sólo importan esos dramones decimonogóticos y anejos que, bien mirados, no recaudan tanto como un blockbuster estilo STAR WARS. Sin embargo, imperan, restregándonos en sus páginas o fotogramas nuestras lamentables existencias.

La fresca e ingenua evasión elemental que filmara GEORGE LUCAS es, por atavismo de progresismo represivo disfrazado de cultureta, imperdonable ofensa de primer orden.

Empero retomo el hilo inicial de la crónica: Alien. Sus antecedentes sugerían que, en las remotas estrellas, habitaban sujetos disímiles a nosotros con malignas intenciones. Para hacer estas producciones tolerables a las elites, enseguida establecían analogías con la Guerra Fría o el coñomunismo. Alien elude eso: es sucintamente lo que su Propaganda vende: claustrofóbico terror neogótico HITECH que advierte sobre un par de cosas:

Tras esto, los mariscos perdieron todo su suculento
atractivo; ¿quién no ve una langosta y piensa le
saltará a la cara para hacerle diabluras en las tripas?
Empieza la era de las criaturas viscosas-húmedas
y los seres imposibles, alejándose del modelo
antropomorfo clásico, o en apariencia

Una es esa: oye, los zodíacos del Cosmos pueden poblarlos inteligencias vastas y frías, o aun supervivientes extremófilos, cuyo modificado ADN les permite soportar las peores condiciones y seguir dando guerra. Así que esa idea, un tanto buenista, asimoviana, de las espirituales culturas avanzadas ansiosas por predicar evangelios de pax trekkies y demás por la Galaxia, pudiera estar muy equivocado.

Vamos a quedarnos con los peores elementos abrigando la considerable esperanza de estar equivocados. (No obstante, FRITZ LEIBER, en THE WANDERER, esboza una peculiar dictadura buenista intergaláctica —hambrienta de luz solar— que, pese a sus pretensiones de llevar la armonía al Universo, lo hace en términos tan restrictivos que limitan la diferencia, la diversidad… que no hayan autorizado antes los Capitostes de esa federación de planetas.) Porque llevamos milenios compartiendo la Tierra con predadores (¿no somos los más activos?) y no concebimos vida sin ellos.

Un viaje anodino termina en una pesadilla para
los presentes en el fotograma. Los planetas
hostiles no lo son por mala leyenda urbana. Y
bien pueden ellos atestiguarlos, ¿eh, RIPLEY?

La segunda era cuán arriesgada iba a ser la explotación/exploración espacial. No poca ciencia ficción, pese a sus elementos mayúsculos de peligro, WILL ROBINSON, peligro, presentaban ésta como una gesta (más Destino Manifiesto norteamericano que nuestra Conquista hispanoamericana) llena de luz, gloria, audaces héroes y el establecimiento de relaciones panestelares con civilizaciones de calamares andantes-parlantes. Un buen fondo racional/no racista que dejara nombres a tutiplén para la posteridad.

Un carguero espacial (un aparatoso carguero, esto es otra; la barroca Nostromo semeja un destructor imperial con enormes torres) traslada minerales a la Tierra desde lejanas minas. Junto a lo rutinario o prosaico de la tarea, trillones de veces ejecutada en nuestro planea, se re-introduce el elemento de las inmensas distancias. Y éstas, como los océanos, rebosan de escollos, caníbales, maravillas y enigmas de otro mundo, que son los que a la tripulación de este carguero electrifican la atmósfera de la trama. No es gesta hasta que el alien (que brota del pecho de un fulano, detalle de terror gore inédito) les pone en dificultades (por no hablar del robot asesino. —Chúpate esa, ASIMOV—). Alien ensancha, renueva, impulsa, el cine de alienígenas. 

Los sindicalistas del espacio tocan los ovarios
a la oficial Ripley, que bien hace controlando al
sujeto de apariencia convencional de camisa azul

Lidera el movimiento la oficial RIPLEY, la "sorpresa" que ofrece la cinta, la AGUSTINA DE ARAGÓN antialiens, quien, justo es avisarlo, vence de chiripa. Agradaba el cambio, pues también el héroe derivaría, pese a avances previos, en breve hacia el antihéroe, a quien no le importa compartir protagonismo con féminas de valía (no floreros)... o en exceso.

En resumen: la presa, rota, dará inmediatos nuevos/más hitos. ¿Hay que enumerarlo? No creo.

jueves, 15 de septiembre de 2022

UNA HISTORIA DE LA FRONTERA, AÑO XII — EMPIEZA EL AÑO XIII

 

Una pincelada de color y energía
para ilustrar este comentario. De
paso, sentido tributo a toda esa
literatura, escrita o gráfica, que
constituyó los pilares de la
CultuPop, hoy día agrietada por
los caprichos WOKE y anejos,
de "peleles" blandengues

Hoy, pero en 2010, publicaba la primera reseña que daba origen a los desvaríos que mis más pacientes lectores llevan coleccionando desde hace doce años. Más de una década. Un vistazo retrospectivo permite ver cuánto trabajo acumulado supone ese periodo. Es cierto que, aunque esa jornada tenía claro el objetivo de Una historia de la frontera (publicitar la inminente aparición de RECALIBRADOS y LAS GRAVES PLANICIES, esta última galardonada en un —entonces— prestigioso premio internacional), el sustento en sí del blog me preocupaba, porque ya que emprendes un proyecto de esta envergadura, de cara un público más/menos amplio, consideraba debía completarlo con una sustancia atractiva, adictiva.

Aunque el ¿decadente? fenómeno del blog tenía ya unos años (que consumí en Tebeosfera, mi alma mater, valiosa aula formativa, del cual me expulsaron por fascistas motivos ideológicos), consideraba que quien emprendía un blog era persona que tenía algo que contar. Contribuir al acervo cultural con información valiosa. No era consciente, por ingenuidad, que “el democrático” internet está abierto a todo el mundo y que, todo el mundo, incluye muchos gandules y necios. ¿Qué puebla internet, caveat lector?

Narcisismo, vanidad, inseguridad, intenciones espurias, acoso, fraude, suplantación de identidad… pereza. Pecados Capitales y crimen. En su momento, me preguntaron qué intenciones tenía con mi blog. Pues continuarlo, porque había tralla que contar; demostrar mi valía. Añadieron que: muchos empiezan un blog, escriben cuatro entradas, cinco lo más… y sanseacabó. Unas posibles expectativas defraudadas por vagancia.

Temían fuese de esa laya. Entendí enseguida el recelo; excusen mi exabrupto.

¡Qué buena pinta tiene! Los
proyectos no cesan de fluir,
tomando cuerpo; trazo, más bien.
Veréis cuando llegue a la tinta.

Porque celebrar el inicio del decimotercer año en antena demuestra la firmeza de mi compromiso. Aunque ¿cuánto más durará el viaje? Ni idea. Leo que el blog es un medio moribundo. La gente no quiere leer, sino ver vídeos (constatación de cuán hedonista es esta Zoociedad) de alguien dando chochocharlas. Aun así, algunos clips tienen una sana intención divulgativa, vocación informativa/pedagógica incluso. Empero la mayoría son exhibicionismos autoególatras de niños con faldas, donde la posibilidad de confirmar que eres idiota, simple-llanamente, se multiplica por X fotogramas por segundo. Un texto aún permite pretextar: errata. Un vídeo plasma tu imbecilidad en vivo y directo.

El comienzo del año XIII tiene lo que todos los inicios: incertidumbre. Tiempos aciagos están retrasando la concreción de los proyectos negociados. Sin embargo, recuerdo que al fondo de la vasija, PANDORA encontró la gema de la esperanza. Me aferraré a esa idea, el que este decimotercer año (número de mal agüero) materializa todas esas interesantes iniciativas en curso.

Seguimos leyéndonos; sigo escribiéndoos.

jueves, 8 de septiembre de 2022

THE WANDERER — LEIBER RESUELVE EL CASO DE LA DALIA NEGRA

 

Portada de un libro complejo,
lleno de sátira, crítica, clichés
y reflexión. No aburre, empero
no logra tanto entusiasmo como
cupiera esperarse por mor de su
reputado autor

[Simplemente Leiber planta a un enmascarado sobre un peñasco, acompañado de tres o cuatro mendas más, todos armados con revólveres, intimida a los estudiosos de los platillos (el grupo quasiprotagónico más mencionado, instalado ahí para criticar esas tontadas) y se atribuye el asesinato, porque, aprovechando la conmoción que barre al planeta entonces, se ha deleitado repitiéndolo, esta vez con público… o pupilos.]

Complicado describir a qué subgénero pertenece este libro del maestro FRIZT Leiber. Esto es cierto: space opera no es en absoluto. Es alegoría coral sobre una megacatástrofe que afecta a nuestro sufrido mundo, radicalidad contada a través de personajes o grupos que van desapareciendo en función a la dinámica dramática de la obra. Esta variedad es lastre para la historia, pues produce dispersión. Relato que no entusiasma, tampoco aburre; contiene pasajes que incitan a seguir leyendo para ver cómo resuelven la crisis los protagonistas del momento; literatura culta, por otro lado (lo manifiestan las numerosas referencias didácticas, procedentes del fondo erudito que Leiber acaparaba) que, de pronto, sorprende aludiendo al caso de ELIZABETH SHORT, aún sin resolver. (Evidencia, empero, del impacto generacional que tiene.)

Introducir esta referencia en una novela de tal temática apoqueclíptica avisa de cuántos otros temas contiene el relato, en principio antagónicos con la ciencia ficción (a la que Leiber a un tiempo ¡ensalza! para luego satirizar de manera más/menos mordaz, referenciando a ROBERT A. HEINLEIN y su pasión por los felinos —animales al parecer típicos de los autores del género—, a quienes consideraba ciudadanos de segunda clase). Leiber aprovecha la extensión de su obra para mirar, o cuestionar, valores, conductas, idiosincrasias, religiones, adicciones, y cómo puede afectarlos el tremendo golpe de una crisis como la que describe (nada nuevo; acaso H. G. WELLS ya preconiza ese esquema en LA GUERRA DE LOS MUNDOS).

FRITZ LEIBER en reflexiva pose
que hace pensar, no sé por qué, en
CARL SAGAN

Pienso que, citando a la Dalia Negra, Leiber señala que las situaciones al extremo críticas espolean a dar desaforada rienda suelta a las pasiones bestiales de los perversos y crueles con los cuales convivimos; no les acobarda en absoluto el Juicio Final. ¿Quién les va a juzgar, si es evidente que Dios no existe; todo el conjunto de normas y leyes basadas en el Castigo Infernal son mierda retórica? Y no te digo de la policía o juzgados, desplomándose bajo la avalancha de caos que florece por doquier. ¿Pueden estar por detener violadores y atracadores, cuando bastante tendrán con sobrevivir ellos mismos?

Sinopsis de la obra: la brusca aparición de un cuerpo estelar del tamaño de la Tierra colindante a la Luna provoca sucesivos fenómenos devastadores en el planeta. Leiber se centra sobremanera en las inundaciones, causadas por fortísimas mareas. Manhattan, otro foco de protagonismo, queda casi sumergida por el Negro Atlántico. Casos similares cuenta a través de las experiencias de los distintos concurrentes al relato.

Cubierta foránea. Fugitivos de
un estricto orden estelar, esta
raza felina no tiene mejor idea
que dejarnos sin Luna. Ups, lo
sentimos, acaban diciendo al
percatarse del gigantesco daño
(que apenas reparan) que causan

Uno de ellos destaca que la presencia de “otra Tierra” generaría aún más devastadores efectos en nuestro planeta, pues suma su gravedad a la de la Luna y el Sol. Leiber escurre el bulto aludiendo al poder de la HITECH alien para anular gravedad, etc. Lo suyo son las mareas. ¡Mucha marea! Al extremo: de marearte tanta marea. (El desastre de perder la Luna lo soslaya, como no convence su aclaración de por qué los prófugos del Errante vienen a por nuestro satélite, pululando tantos otros por el Sistema Solar, más jugosos.)

Desconcierta que, mientras se enorgullecen de su adelantado programa espacial, la base lunar y la marciana de los soviéticos, propia del avanzado siglo XXI, en Estados Unidos siguen en plena lucha por la integración racial. Los negros siguen sufriendo la segregación del año de publicación del relato (1964); hasta los judíos están mal vistos...

Ya puestos, sólo faltó incluir al DR. MARTIN LUTHER KING en el libro. (Quizás lo hizo Leiber, mas lo ahogó una megamarea antes de poder referirle…)

viernes, 2 de septiembre de 2022

MULHOLLAND FALLS (LA BRIGADA DEL SOMBRERO) — DUROS TIPOS DUROS

 

Afiche. La película se basa, no sé
cuánto, en una
hat squad que
actuó en Los Ángeles por estos
años. PELÍCULA NO APTA
PARA WOKE-PELELES y
moñas transfílicos anejos

La primera vez que vi esta película de LEE TAMAHORI me pareció un aburrimiento de gente rectangular de Década 50. Cuando me aficioné a la prosa de JAMES ELLROY, recordé esta película. Los escenarios descritos cobraban más fuerza, color, contexto, de modo que se estableció una simbiosis, y empezó a ganar puntos la cinta en mi estima. (Cierto que la avasalladora actuación del teniente MAXWELL HOOVER —NICK NOLTE— tenía momentos de gran impacto, que ayudaron a afianzarla en mi recuerdo.)

Lo primero que destacas de este cuidado filme es la contumacia rectangular de los integrantes de la Brigada del Sombrero, unos INTOCABLES más brutales que los capitaneados por ELIOT NESS. Proyectan una imagen de solidez inhabitual hoy día. No sé si debido a las chaquetas y los pantalones, o la misma constitución física de estos tíos. Imponentes, se mueven con arrogancia, seguridad, confianza. Te parten la cara si te rebotas un poco así, conscientes de que, para preservar el orden, deben infringir la ley. Disfrutan de una dispensa oficial, encima.

Hoy día hay hombres de apariencia formidable… cultivada en gimnasios. No es cuestión de ir provocándoles, porque te rompen la cara también sin dudar. Lo que señalo es que Hoover y sus “sombreristas” trasladan una imagen de rotundidad que no la dan las pesas. No sé cómo la obtuvieron. Repito que no sé si es truco de vestuario, o qué. Empero su arrolladora presencia impone absolutamente.

La tentación vive al lado; esta mujer causa una
cascada de violencia propia de una novela de
JAMES ELLROY, en efecto, al ser autora de
una serie de chantajes pornográficos

Es una imagen de la masculinidad fumadora (es agradable verles fumar) que procuran laminar, a toda prisa, los ‘progresismos’ femirulistas y los satélites eunuco-pelelelíticos en su órbita. Aprovechan su cercanía para trincar migajas de subvenciones-apalancadas y no dar palo al agua. Trabajar perjudica su salud y prefieren prostituirse, fingiéndose homoX-femirulistas, a comportarse con varonil dignidad laboral. Así que, en su labor incesante de vitriólica zapa, han inventado el término “masculinidad de cristal”. Y, pensando en Hoover y su porra de cola de castor, manejada con virtuosismo, podrían espetárselo; que actúa así por tener “masculinidad de cristal”. Los dientes del fulano iban a volar de un golpetazo por toda la sala. Y lo tendría bien merecido.

Quizás Mulholland Falls adolezca de tener un argumento algo desnutrido, que compensa su sobresaliente aspecto visual, la recreación de los años 50 y cómo querían mantener la pax en Los Ángeles, a costa de que el célebre JEFE PARKER montara esa unidad “paraoficial” que alejara a las mafias foráneas de la ciudad, ‘persuadiéndolas’ a abandonar la Meca del Cine por el medio más expeditivo posible.

La Brigada del Sombrero. Qué impactantes
quedan con esos atuendos cuadrangulares. Les
dan un contundente aire de solidez. Una banda
como ésta hace falta para solucionar unos pocos
asuntos actuales.
(Y cagar de miedo a muchos mequetrefes del
inclusivismo que están propiciando este nefasto
neomccasthysmo wokeinclusive femirulista.
Cuesta creer que esos elementos, al menos los
norteamericanos, desciendan de hombres como
estos, que se dejaron la piel del culo en lugares
como Normandía para que sus nietos mancillen
tal sacrificio. Lucharon para defender una libertad
que están convirtiendo en pijoprogreneofascismo)

Su ejemplo te hace comparar cómo eran esos años, poco positivos en aspectos sociales-raciales, con ahora. Conscientes de qué debían hacer en casi todo momento, procuraban conservar unos ideales universalmente aceptados. No como ahora: la gestión de ciertos ideales progresistas y el miramiento de toda palabra (esa basura del lenguaje inclusivo y demás mierdas WOKEDisney), que pudiera ofender a los colectivos elitistas (femirulas, LVDRA+), está llevando nuestra Sociedad a la parálisis. Ese histérico/neurótico miedo impide tomar medidas oportunas para resolver ciertos problemas; crea un nuevo tipo de funcionario, muy escrupuloso con unas cosas (las elites citadas), mas descuidando, hasta maltratando, al resto, por carecer de su oficial sobreprotegido glamour.

Hoover lo dice: sin favoritismos ni politiqueo. ¿Hay que cortar por lo sano? ¡Se corta! Se confía no obstante que Hoover y su gente sepan dónde está la línea, y por cruzar la calle por el lugar errado no te sacudan. Ese es un conspicuo riesgo al crear brigadas de esa naturaleza: que sufran un ataque de hubris (el que padecen los militares que investigan). Pero lo importante es esto: deben organizar brigadas así, de nuevo, con gente consciente de su labor y sus límites, porque esto de ir de inclusivo-blandito por el mundo, en este mundo de despiadados talibanes y adláteres, puede matarnos.