jueves, 6 de octubre de 2022

TRAINING DAY — CÓDIGO X

 

Afiche. ¡Peligro, JAKE HOYT,
peligro! Lo que piensas puede ser
la promoción perfecta en tu carrera.
puede convertirse en tu fosa

Esta película parece cruce de guiones entre JAMES ELLORY y QUENTIN TARANTINO. DAVID AYER, autor del libreto, imposta esa sensación a los que estamos versados en sus literaturas. El comienzo, cuando el corrupto ALONZO HARRIS cita al voluntarioso (y, aun incluso, ingenuo) JAKE HOYT en la cafetería, permite sospechar que Tarantino ha dejado ahí la huella que recuerda a RESERVOIR DOGS. Un comienzo de charleta, a lo SEINFELD, toma de contacto donde falta el elemento freakie de Tarantino, empero la escena, en general, reproduce sus tics. El resto es ya Ellroy puro.

Un Ellroy alejado de sus rincones oscuros, las Décadas 40 a 60, omitiendo a las estrellas de Hollywood, sus perversiones y drogadicciones. Lo que nos lleva a sospechar “su influencia” en este filme son dos temas habituales de sus novelas: la corrupción de la inocencia y Los Ángeles, ciudad que vemos siempre en coche. Comentan que es impropio de un angelino ir a pie a cualquier parte. Van al lavabo aun en sus coches.

Y Alonzo, un Oscuro Señor del Sith, nos pasea por los distritos más deprimidos y peligrosos de la ciudad de las estrellas, lo cual induce otra reflexión llena de interés.

Es asimismo Ellroy por albergar otro de sus tópicos: la policía como una mastodóntica institución corrupta y racista que se ampara en el lema servir y proteger para perpetrar sus fechorías. Es como una especie de quid pro quod: os salvamos de las bandas de cholos y negratas pero, a cambio, no cuestionáis metamos mano a sus cajas de caudales y alijos de drogas, ¿hace, blanquitos acojonados de Beverly Hills?

Esto, al cuarto de hora, o así, de estar de servicio.
ALONZO HARRIS se rebota enseguida, como su
asombrado compañero comprueba en este instante

En medio está la gente corriente y moliente (tú, yo, los familiares…) que acaba sufriendo tanto de uno como de otro bando. Unos, porque te roban. Los otros, porque lo permiten al estar en tratos con los manguis, pese a fingir trabajar en nuestra protección. A menos que, por una asombrosa concatenación zodiacal con el karma, al pasma convenga desaparezca de circulación el mangui en cuestión.

Cuando analizas la película (Hoyt creo termina teniendo que admitir, a su pesar, que la siniestra filosofía de Alonzo tiene bases sólidas), descubres que estás entrando en una especie de pararrealidad donde las leyes están subvertidas para que lo que prime no sea cumplir el código, X o cualquiera, sino sobrevivir. Enriquecerse. Bien clarito se lo deja al agente en pruebas. Aprende la jerga. No muestres la alianza. No permitas sepan que estás casado. Muéstrate como un Oscuro Señor, o te comen. Hoyt, en el autobús, vapuleado por los pandilleros mejicanos, reconoce la verdad implícita en todo esto.

Miembros de una de las aterradoras bandas
que pueblan los guettos de Los Ángeles. Gente
que no quiere vivir el sueño americano porque
prefieren construir su pesadilla. De este modo,
contribuyen a que nadie ni nadie cambie,
beneficiando a quienes viven de los programas
de lucha anticrimen

Ocurre que su objetivo, el foco de su ira, no debe limitarse a los que trafican o asesinan, sino al mismo DPLA, refugio de una patulea de agentes corrompidos, en cualquier estadio, que permitan sucedan cosas malas por conchabeos con los traficantes. ¿Cómo lo justifican luego? Ese tío vendía drogas a los niños. Muerto está mejor. Es una estructura moral/mental que Hoyt acaba asimilando, como los protagonistas de las novelas de Ellroy, fascinado por cómo termina pudriéndose la virginidad, qué aspecto adquiere luego la inocencia, y deja la duda de si, mañana, volverá a patrullar o dimite de la policía. Ya ha visto su Reverso Tenebroso. No es limitado, o circunstancial. Está extendido.

Llama la atención que nación tan poderosa como Norteamérica críe guetos como los filmados. No aprecias haya un auténtico deseo de beneficiar a la población y rescatarla de la miseria, el analfabetismo o la delincuencia. Permite existan esos pudrideros para que la sensación de guerra contra el crimen vuelque millones en programas de lucha contra el delito que lucra, sin duda, a honorables sujetos que dicen hacer cuanto pueden por protegernos... cuando persiguen un gran continuismo, beneficiado a su vez por esos individuos que desprecian reformarse. Cambiar su estilo de vida.

Sí; sorprende ese tercermundismo de Estados Unidos, que no remedia en absoluto.

viernes, 30 de septiembre de 2022

LA DALIA NEGRA — ELLROY RESUELVE EL ASESINATO DE ELIZABETH SHORT

 

Una portada más de un libro
que trata un atroz crimen, que
es marco a su vez para explicar
una época y una cultura que,
en muy poco, está superada

Los policías de las primeras novelas de JAMES Ellroy expresan sentimientos; sufren remordimientos, contradicciones, debilidades, miedos, que alientan una capacidad casi psicópata por emplear la violencia y/o la extorsión, la xenofobia. Actúan en un turbio mundo peligroso, más lleno de planos negros que luminosos, aun de esos queridos gris Grey del buenismo, que pretende así “explicar” ciertas conductas. A duras penas podemos considerarlos antihéroes, porque desde luego, héroes, ni hablar.

Por otra parte, el caso de La Dalia Negra (no sé cuál es su actual repercusión) debió ser demasiado sonado como para que siga apareciendo, con alguna regularidad, en crónicas más/menos extensas, como es esta novela, sobre el realmente truculento crimen. Ya comenté que hasta FRITZ LEIBER hace referencia a él en una historia que no debiera porqué contener acotación al terrible suceso. Ahora se me antoja que, al no haber sido esclarecido, ni entonces ni durante este casi siglo que ha pasado desde el suceso, es una especie de compulsión justiciera subterránea querer, aun en la ficción, encontrar a su(s) asesino(s) y aplicarle(s) el castigo debido que en rigor merezca(n).

Como leit motiv de este extenso libro, Ellroy a continuación va incorporando las cuitas personales y sentimentales de sus protagonistas. Otra cosa que caracteriza estos libros (al menos, la trilogía que componen La Dalia Negra, EL GRAN DESIERTO y L.A. CONFIDENCIAL, que luego traslada a AMÉRICA, SEIS DE LOS GRANDES y SANGRE VAGABUNDA) es montar un trío. Uno o dos de los miembros de una de esas historias pasa a la siguiente hasta que, por cualquier avatar, desaparece. También contienen elementos secundarios que los enlazan, formando un vasto/consistente mosaico sobre Los Ángeles, finales de los 40-inicio de los 50, donde resaltan las xenofobias, la violencia, las turbulencias políticas o económicas, miserias o perversiones de las estrellas de Tinseltown, carne de polémica portada para revistas de prensa amarilla.

JAMES ELLROY con expresión
traviesa; se la merece. ¡Aclamad
al escritor, carajo!

Es una narración palpitante, electrizante, documento histórico (más/menos, algún desliz puede haberse cometido) que desvela las entretelas de una Sociedad antípoda a la que estrenaban sus películas en cines, protagonizadas por actores que parecían sobrehumanos, envueltos como en celofán, hechos de un teflón donde nada sucio podía adherirse. Constituían Propaganda cara al ancho mundo del american way of life y confirmaban que ERA CIERTO, vivían así, pese al mensaje de decadencia propagado por el fallido-lúgubre comunismo stalinista y adláteres.

Luego esas revistas sensacionalistas oreaban sus carnales escándalos homoX, casi todos (es otro tic de estas novelas, qué baldón suponía —o aún supone— para un sujeto ser tildado de maricón, o bollera; Ellroy no se contiene al relatar sus porquerías, resaltando su rasgo de predadores sexuales —a riesgo de generalizar— y cómo se lo montan, en algún caso, para ser detenidos y, en prisión, “saborear” carne joven entre rejas), aunque un buen asunto de drogas (no digo pederastia) siempre era bienvenido.

Adaptación cinematográfica que
en nada agradó al autor de la
compleja novela. No duró en
criticarla con dureza

En La Dalia Negra, Ellroy empero no explora tanto esa faceta del opaco glamour de Hollywood. Describe la tormentosa relación del trío protagonista, narrado por BUCKY BLEITCHER, policía corrupto que alcanza mayores cotas de degeneración por mor de la obsesión que le genera el caso de Elizabeth Short. Destroza su matrimonio (basado en una farsa que niega admitir), destruye su carrera policial, le sume en la abulia, mas Ellroy acaba apiadándose de él (pese a ser un delator —de dos amigos japoneses; a cambio, accedió a la Academia de Policía— con padre filonazi) y le concede un final venturoso.

Dado que el caso sigue abierto, debemos considerar este relato más un cuadro vivo de las compulsiones, las obsesiones, el crimen, la corrupción, las ambiciones desmedidas (la de ELLIS LOEW, fiscal que procura medrar con este asesinato, importándole una mierda la difunta), el racismo y la brutalidad en un momento particular de la historia angelina, reflejada al resto del cuero norteamericano, que una exitosa investigación policial.

viernes, 23 de septiembre de 2022

ALIEN — EL OCTAVO PASAJERO

 

Molón moderno afiche que
resulta más descriptivo del
contenido de la cinta que
el conocido del huevo-
volcán un tanto equívoco

No siendo en absoluto alienígenas los extraterranos ni en la literatura, viñetas, el parásito real, el cine, el estreno de este filme de RIDLEY SCOTT (quien confesara que le impresionó tanto LA GUERRA DE LAS GALAXIAS que se propuso dejar su legado estelar de alguna forma —así—) logró que la presencia de entes inhumanos en las pantallas de plata fuese cosa inédita, genuina, apabullante, magistral, paradigmática.

Evito citar numerosos ejemplos previos (señalando la primera adaptación de LA COSA, o la INVASIÓN DE LOS ULTRACUERPOS) que llevaban arrastrándose décadas por las salas de exhibición. Con más/menos impacto en nuestro acervo cultural o memoria. La ciencia ficción suponía para las elites críticas cuentos para adolescentes (pese a su poderosa carga premonitoria —1984, FARENHEIT 475—), y no merecía mínimo-nimio respeto o dignidad. Sólo importan esos dramones decimonogóticos y anejos que, bien mirados, no recaudan tanto como un blockbuster estilo STAR WARS. Sin embargo, imperan, restregándonos en sus páginas o fotogramas nuestras lamentables existencias.

La fresca e ingenua evasión elemental que filmara GEORGE LUCAS es, por atavismo de progresismo represivo disfrazado de cultureta, imperdonable ofensa de primer orden.

Empero retomo el hilo inicial de la crónica: Alien. Sus antecedentes sugerían que, en las remotas estrellas, habitaban sujetos disímiles a nosotros con malignas intenciones. Para hacer estas producciones tolerables a las elites, enseguida establecían analogías con la Guerra Fría o el coñomunismo. Alien elude eso: es sucintamente lo que su Propaganda vende: claustrofóbico terror neogótico HITECH que advierte sobre un par de cosas:

Tras esto, los mariscos perdieron todo su suculento
atractivo; ¿quién no ve una langosta y piensa le
saltará a la cara para hacerle diabluras en las tripas?
Empieza la era de las criaturas viscosas-húmedas
y los seres imposibles, alejándose del modelo
antropomorfo clásico, o en apariencia

Una es esa: oye, los zodíacos del Cosmos pueden poblarlos inteligencias vastas y frías, o aun supervivientes extremófilos, cuyo modificado ADN les permite soportar las peores condiciones y seguir dando guerra. Así que esa idea, un tanto buenista, asimoviana, de las espirituales culturas avanzadas ansiosas por predicar evangelios de pax trekkies y demás por la Galaxia, pudiera estar muy equivocado.

Vamos a quedarnos con los peores elementos abrigando la considerable esperanza de estar equivocados. (No obstante, FRITZ LEIBER, en THE WANDERER, esboza una peculiar dictadura buenista intergaláctica —hambrienta de luz solar— que, pese a sus pretensiones de llevar la armonía al Universo, lo hace en términos tan restrictivos que limitan la diferencia, la diversidad… que no hayan autorizado antes los Capitostes de esa federación de planetas.) Porque llevamos milenios compartiendo la Tierra con predadores (¿no somos los más activos?) y no concebimos vida sin ellos.

Un viaje anodino termina en una pesadilla para
los presentes en el fotograma. Los planetas
hostiles no lo son por mala leyenda urbana. Y
bien pueden ellos atestiguarlos, ¿eh, RIPLEY?

La segunda era cuán arriesgada iba a ser la explotación/exploración espacial. No poca ciencia ficción, pese a sus elementos mayúsculos de peligro, WILL ROBINSON, peligro, presentaban ésta como una gesta (más Destino Manifiesto norteamericano que nuestra Conquista hispanoamericana) llena de luz, gloria, audaces héroes y el establecimiento de relaciones panestelares con civilizaciones de calamares andantes-parlantes. Un buen fondo racional/no racista que dejara nombres a tutiplén para la posteridad.

Un carguero espacial (un aparatoso carguero, esto es otra; la barroca Nostromo semeja un destructor imperial con enormes torres) traslada minerales a la Tierra desde lejanas minas. Junto a lo rutinario o prosaico de la tarea, trillones de veces ejecutada en nuestro planea, se re-introduce el elemento de las inmensas distancias. Y éstas, como los océanos, rebosan de escollos, caníbales, maravillas y enigmas de otro mundo, que son los que a la tripulación de este carguero electrifican la atmósfera de la trama. No es gesta hasta que el alien (que brota del pecho de un fulano, detalle de terror gore inédito) les pone en dificultades (por no hablar del robot asesino. —Chúpate esa, ASIMOV—). Alien ensancha, renueva, impulsa, el cine de alienígenas. 

Los sindicalistas del espacio tocan los ovarios
a la oficial Ripley, que bien hace controlando al
sujeto de apariencia convencional de camisa azul

Lidera el movimiento la oficial RIPLEY, la "sorpresa" que ofrece la cinta, la AGUSTINA DE ARAGÓN antialiens, quien, justo es avisarlo, vence de chiripa. Agradaba el cambio, pues también el héroe derivaría, pese a avances previos, en breve hacia el antihéroe, a quien no le importa compartir protagonismo con féminas de valía (no floreros)... o en exceso.

En resumen: la presa, rota, dará inmediatos nuevos/más hitos. ¿Hay que enumerarlo? No creo.

jueves, 15 de septiembre de 2022

UNA HISTORIA DE LA FRONTERA, AÑO XII — EMPIEZA EL AÑO XIII

 

Una pincelada de color y energía
para ilustrar este comentario. De
paso, sentido tributo a toda esa
literatura, escrita o gráfica, que
constituyó los pilares de la
CultuPop, hoy día agrietada por
los caprichos WOKE y anejos,
de "peleles" blandengues

Hoy, pero en 2010, publicaba la primera reseña que daba origen a los desvaríos que mis más pacientes lectores llevan coleccionando desde hace doce años. Más de una década. Un vistazo retrospectivo permite ver cuánto trabajo acumulado supone ese periodo. Es cierto que, aunque esa jornada tenía claro el objetivo de Una historia de la frontera (publicitar la inminente aparición de RECALIBRADOS y LAS GRAVES PLANICIES, esta última galardonada en un —entonces— prestigioso premio internacional), el sustento en sí del blog me preocupaba, porque ya que emprendes un proyecto de esta envergadura, de cara un público más/menos amplio, consideraba debía completarlo con una sustancia atractiva, adictiva.

Aunque el ¿decadente? fenómeno del blog tenía ya unos años (que consumí en Tebeosfera, mi alma mater, valiosa aula formativa, del cual me expulsaron por fascistas motivos ideológicos), consideraba que quien emprendía un blog era persona que tenía algo que contar. Contribuir al acervo cultural con información valiosa. No era consciente, por ingenuidad, que “el democrático” internet está abierto a todo el mundo y que, todo el mundo, incluye muchos gandules y necios. ¿Qué puebla internet, caveat lector?

Narcisismo, vanidad, inseguridad, intenciones espurias, acoso, fraude, suplantación de identidad… pereza. Pecados Capitales y crimen. En su momento, me preguntaron qué intenciones tenía con mi blog. Pues continuarlo, porque había tralla que contar; demostrar mi valía. Añadieron que: muchos empiezan un blog, escriben cuatro entradas, cinco lo más… y sanseacabó. Unas posibles expectativas defraudadas por vagancia.

Temían fuese de esa laya. Entendí enseguida el recelo; excusen mi exabrupto.

¡Qué buena pinta tiene! Los
proyectos no cesan de fluir,
tomando cuerpo; trazo, más bien.
Veréis cuando llegue a la tinta.

Porque celebrar el inicio del decimotercer año en antena demuestra la firmeza de mi compromiso. Aunque ¿cuánto más durará el viaje? Ni idea. Leo que el blog es un medio moribundo. La gente no quiere leer, sino ver vídeos (constatación de cuán hedonista es esta Zoociedad) de alguien dando chochocharlas. Aun así, algunos clips tienen una sana intención divulgativa, vocación informativa/pedagógica incluso. Empero la mayoría son exhibicionismos autoególatras de niños con faldas, donde la posibilidad de confirmar que eres idiota, simple-llanamente, se multiplica por X fotogramas por segundo. Un texto aún permite pretextar: errata. Un vídeo plasma tu imbecilidad en vivo y directo.

El comienzo del año XIII tiene lo que todos los inicios: incertidumbre. Tiempos aciagos están retrasando la concreción de los proyectos negociados. Sin embargo, recuerdo que al fondo de la vasija, PANDORA encontró la gema de la esperanza. Me aferraré a esa idea, el que este decimotercer año (número de mal agüero) materializa todas esas interesantes iniciativas en curso.

Seguimos leyéndonos; sigo escribiéndoos.

jueves, 8 de septiembre de 2022

THE WANDERER — LEIBER RESUELVE EL CASO DE LA DALIA NEGRA

 

Portada de un libro complejo,
lleno de sátira, crítica, clichés
y reflexión. No aburre, empero
no logra tanto entusiasmo como
cupiera esperarse por mor de su
reputado autor

[Simplemente Leiber planta a un enmascarado sobre un peñasco, acompañado de tres o cuatro mendas más, todos armados con revólveres, intimida a los estudiosos de los platillos (el grupo quasiprotagónico más mencionado, instalado ahí para criticar esas tontadas) y se atribuye el asesinato, porque, aprovechando la conmoción que barre al planeta entonces, se ha deleitado repitiéndolo, esta vez con público… o pupilos.]

Complicado describir a qué subgénero pertenece este libro del maestro FRIZT Leiber. Esto es cierto: space opera no es en absoluto. Es alegoría coral sobre una megacatástrofe que afecta a nuestro sufrido mundo, radicalidad contada a través de personajes o grupos que van desapareciendo en función a la dinámica dramática de la obra. Esta variedad es lastre para la historia, pues produce dispersión. Relato que no entusiasma, tampoco aburre; contiene pasajes que incitan a seguir leyendo para ver cómo resuelven la crisis los protagonistas del momento; literatura culta, por otro lado (lo manifiestan las numerosas referencias didácticas, procedentes del fondo erudito que Leiber acaparaba) que, de pronto, sorprende aludiendo al caso de ELIZABETH SHORT, aún sin resolver. (Evidencia, empero, del impacto generacional que tiene.)

Introducir esta referencia en una novela de tal temática apoqueclíptica avisa de cuántos otros temas contiene el relato, en principio antagónicos con la ciencia ficción (a la que Leiber a un tiempo ¡ensalza! para luego satirizar de manera más/menos mordaz, referenciando a ROBERT A. HEINLEIN y su pasión por los felinos —animales al parecer típicos de los autores del género—, a quienes consideraba ciudadanos de segunda clase). Leiber aprovecha la extensión de su obra para mirar, o cuestionar, valores, conductas, idiosincrasias, religiones, adicciones, y cómo puede afectarlos el tremendo golpe de una crisis como la que describe (nada nuevo; acaso H. G. WELLS ya preconiza ese esquema en LA GUERRA DE LOS MUNDOS).

FRITZ LEIBER en reflexiva pose
que hace pensar, no sé por qué, en
CARL SAGAN

Pienso que, citando a la Dalia Negra, Leiber señala que las situaciones al extremo críticas espolean a dar desaforada rienda suelta a las pasiones bestiales de los perversos y crueles con los cuales convivimos; no les acobarda en absoluto el Juicio Final. ¿Quién les va a juzgar, si es evidente que Dios no existe; todo el conjunto de normas y leyes basadas en el Castigo Infernal son mierda retórica? Y no te digo de la policía o juzgados, desplomándose bajo la avalancha de caos que florece por doquier. ¿Pueden estar por detener violadores y atracadores, cuando bastante tendrán con sobrevivir ellos mismos?

Sinopsis de la obra: la brusca aparición de un cuerpo estelar del tamaño de la Tierra colindante a la Luna provoca sucesivos fenómenos devastadores en el planeta. Leiber se centra sobremanera en las inundaciones, causadas por fortísimas mareas. Manhattan, otro foco de protagonismo, queda casi sumergida por el Negro Atlántico. Casos similares cuenta a través de las experiencias de los distintos concurrentes al relato.

Cubierta foránea. Fugitivos de
un estricto orden estelar, esta
raza felina no tiene mejor idea
que dejarnos sin Luna. Ups, lo
sentimos, acaban diciendo al
percatarse del gigantesco daño
(que apenas reparan) que causan

Uno de ellos destaca que la presencia de “otra Tierra” generaría aún más devastadores efectos en nuestro planeta, pues suma su gravedad a la de la Luna y el Sol. Leiber escurre el bulto aludiendo al poder de la HITECH alien para anular gravedad, etc. Lo suyo son las mareas. ¡Mucha marea! Al extremo: de marearte tanta marea. (El desastre de perder la Luna lo soslaya, como no convence su aclaración de por qué los prófugos del Errante vienen a por nuestro satélite, pululando tantos otros por el Sistema Solar, más jugosos.)

Desconcierta que, mientras se enorgullecen de su adelantado programa espacial, la base lunar y la marciana de los soviéticos, propia del avanzado siglo XXI, en Estados Unidos siguen en plena lucha por la integración racial. Los negros siguen sufriendo la segregación del año de publicación del relato (1964); hasta los judíos están mal vistos...

Ya puestos, sólo faltó incluir al DR. MARTIN LUTHER KING en el libro. (Quizás lo hizo Leiber, mas lo ahogó una megamarea antes de poder referirle…)

viernes, 2 de septiembre de 2022

MULHOLLAND FALLS (LA BRIGADA DEL SOMBRERO) — DUROS TIPOS DUROS

 

Afiche. La película se basa, no sé
cuánto, en una
hat squad que
actuó en Los Ángeles por estos
años. PELÍCULA NO APTA
PARA WOKE-PELELES y
moñas transfílicos anejos

La primera vez que vi esta película de LEE TAMAHORI me pareció un aburrimiento de gente rectangular de Década 50. Cuando me aficioné a la prosa de JAMES ELLROY, recordé esta película. Los escenarios descritos cobraban más fuerza, color, contexto, de modo que se estableció una simbiosis, y empezó a ganar puntos la cinta en mi estima. (Cierto que la avasalladora actuación del teniente MAXWELL HOOVER —NICK NOLTE— tenía momentos de gran impacto, que ayudaron a afianzarla en mi recuerdo.)

Lo primero que destacas de este cuidado filme es la contumacia rectangular de los integrantes de la Brigada del Sombrero, unos INTOCABLES más brutales que los capitaneados por ELIOT NESS. Proyectan una imagen de solidez inhabitual hoy día. No sé si debido a las chaquetas y los pantalones, o la misma constitución física de estos tíos. Imponentes, se mueven con arrogancia, seguridad, confianza. Te parten la cara si te rebotas un poco así, conscientes de que, para preservar el orden, deben infringir la ley. Disfrutan de una dispensa oficial, encima.

Hoy día hay hombres de apariencia formidable… cultivada en gimnasios. No es cuestión de ir provocándoles, porque te rompen la cara también sin dudar. Lo que señalo es que Hoover y sus “sombreristas” trasladan una imagen de rotundidad que no la dan las pesas. No sé cómo la obtuvieron. Repito que no sé si es truco de vestuario, o qué. Empero su arrolladora presencia impone absolutamente.

La tentación vive al lado; esta mujer causa una
cascada de violencia propia de una novela de
JAMES ELLROY, en efecto, al ser autora de
una serie de chantajes pornográficos

Es una imagen de la masculinidad fumadora (es agradable verles fumar) que procuran laminar, a toda prisa, los ‘progresismos’ femirulistas y los satélites eunuco-pelelelíticos en su órbita. Aprovechan su cercanía para trincar migajas de subvenciones-apalancadas y no dar palo al agua. Trabajar perjudica su salud y prefieren prostituirse, fingiéndose homoX-femirulistas, a comportarse con varonil dignidad laboral. Así que, en su labor incesante de vitriólica zapa, han inventado el término “masculinidad de cristal”. Y, pensando en Hoover y su porra de cola de castor, manejada con virtuosismo, podrían espetárselo; que actúa así por tener “masculinidad de cristal”. Los dientes del fulano iban a volar de un golpetazo por toda la sala. Y lo tendría bien merecido.

Quizás Mulholland Falls adolezca de tener un argumento algo desnutrido, que compensa su sobresaliente aspecto visual, la recreación de los años 50 y cómo querían mantener la pax en Los Ángeles, a costa de que el célebre JEFE PARKER montara esa unidad “paraoficial” que alejara a las mafias foráneas de la ciudad, ‘persuadiéndolas’ a abandonar la Meca del Cine por el medio más expeditivo posible.

La Brigada del Sombrero. Qué impactantes
quedan con esos atuendos cuadrangulares. Les
dan un contundente aire de solidez. Una banda
como ésta hace falta para solucionar unos pocos
asuntos actuales.
(Y cagar de miedo a muchos mequetrefes del
inclusivismo que están propiciando este nefasto
neomccasthysmo wokeinclusive femirulista.
Cuesta creer que esos elementos, al menos los
norteamericanos, desciendan de hombres como
estos, que se dejaron la piel del culo en lugares
como Normandía para que sus nietos mancillen
tal sacrificio. Lucharon para defender una libertad
que están convirtiendo en pijoprogreneofascismo)

Su ejemplo te hace comparar cómo eran esos años, poco positivos en aspectos sociales-raciales, con ahora. Conscientes de qué debían hacer en casi todo momento, procuraban conservar unos ideales universalmente aceptados. No como ahora: la gestión de ciertos ideales progresistas y el miramiento de toda palabra (esa basura del lenguaje inclusivo y demás mierdas WOKEDisney), que pudiera ofender a los colectivos elitistas (femirulas, LVDRA+), está llevando nuestra Sociedad a la parálisis. Ese histérico/neurótico miedo impide tomar medidas oportunas para resolver ciertos problemas; crea un nuevo tipo de funcionario, muy escrupuloso con unas cosas (las elites citadas), mas descuidando, hasta maltratando, al resto, por carecer de su oficial sobreprotegido glamour.

Hoover lo dice: sin favoritismos ni politiqueo. ¿Hay que cortar por lo sano? ¡Se corta! Se confía no obstante que Hoover y su gente sepan dónde está la línea, y por cruzar la calle por el lugar errado no te sacudan. Ese es un conspicuo riesgo al crear brigadas de esa naturaleza: que sufran un ataque de hubris (el que padecen los militares que investigan). Pero lo importante es esto: deben organizar brigadas así, de nuevo, con gente consciente de su labor y sus límites, porque esto de ir de inclusivo-blandito por el mundo, en este mundo de despiadados talibanes y adláteres, puede matarnos.

viernes, 26 de agosto de 2022

EL HALCÓN MALTÉS — DASHIELL HAMMET INVENTA EL HARD BOILED

 

Portada. La imagen sienta las
bases del imperio detectivesco
privado, a ejemplo del libro,
un lugar próximo a lo sórdido
donde lo sórdido busca salida

Asumamos lo siguiente a efectos del funcionamiento de esta reseña: hasta la aparición de SAM SPADE, el único tipo de private detective (o policía) conocido era SHERLOCK HOLMES o CH. AUGUSTE DUPIN. Un inteligentísimo y extravagante sujeto, un tanto ermitaño, acaso misógino, con alguna manía o vicio (Holmes y la coca al siete por ciento), a quien plantean un enigma de aparente imposible resolución. Se fija acá/allá, establece algunas relaciones que, por desidia, torpeza, el hábito, la policía no se anotó (así como el biógrafo del detective) y enlaza en algún punto los volátiles datos que permiten resolver el caso, presentado con varias gotas de dramatismo para hacer más digestivo el relato (es un escapismo; teatro conviene echarle, o parecería un árido informe policial), para deslumbrar al público con la inmarcesible sapiencia del investigador.

Empero TODO sucede en ambientes que oscilan entre lo burgués y lo aristocrático. Alguna vez administran una galleta porque complican las cosas. Aunque la tónica usual es efectuar unas calladas indagaciones y un rejoneo de preguntas, planteadas de una forma astuta/elíptica, hasta llegar a la muy meditada conclusión. Hay mucho salón y butacas cómodas, abundantes buenos modales, que remata el colérico arrebato de ira del culpable, que queda sólo en inanes amenazas, y un cadalso.

Dashiell Hammet, ex empleado de la Agencia de Detectives PINKERTON, sin embargo enfoca la cuestión desde un ángulo sucio. Escribe aprovechando su experiencia personal. No creo que este hombre se enconara en prolongados tiroteos o peleas salvajes, mas la violencia, repentina, decisiva, podría haber sido más habitual de lo necesario. La vuelca en Spade, al que dibuja como un superviviente amoral, el tío que conviene tener a tu lado hasta en una pelea, pero nunca de enemigo. Puede venderte sin escrúpulos de conciencia, para empezar.

DASHIEL HAMMET, prototipo del sujeto
aventurero de comienzos del siglo XX; con
amplio bagaje laboral en distintos oficios. 
Su SAM SPADE es su reflejo físico

Cosa que hace con su clienta, mostrada como una frágil damisela que le cuenta una trola que, a los cinco segundos, Spade decide es una mentira urdida con cierta habilidad, si bien insuficiente para soportar su cínico (es la palabra que le describe) escrutinio. Su secretaria efectúa la labor de conciencia de Spade (como individuo, algo mejor, eso sí, que su socio, con cuya esposa Spade mantiene una adúltera relación que empieza a serle un problemático estorbo) procurando mellar la gruesa capa de cinismo para alcanzar lo que queda o hay de humano (desde el aspecto de bondadoso y solidario) en él para tener una relación más cordial con la Humanidad, algo así como procurarle una pax de espíritu que le salve del Infierno.

Ella actúa un poco de la MARGARITA de FAUSTO; intenta traerlo al Lado Luminoso de la Fuerza, ahora que el cinismo, el Reverso Tenebroso que encarnó MEFISTÓFELES, le ha poseído. Es una especie de cruzada moral, una obligación que se impone (ora por trato cotidiano, ora por deferencia humana, ora por algo sentimental), aunque atisbas es un caudal de bondad desperdiciado en este duro fisgón de San Francisco, que ya cultivaba fama de “ciudad abierta” para los homoX. (Uno de los integrantes del relato lo es y lo comentan: San Francisco podría ser su paraíso.)

BOGIE contribuyó asimismo al
establecimiento de la imagen del
private detective que fuma mientras
come chocolate en la azotea. Bien
pronto llegó al cine esta novela


Lo peculiar, o innovador, de El halcón maltés, especie de MACGUFFIN aunque tenga una concreción material que sopesa Spade, es que no rehúyen los barrios bajos y la violencia y los tiroteos son una consecuencia directa/inevitable de curiosear en los más sórdidos dédalos de la condición humana. Alterna Spade los selectos hoteles con los distritos depauperados, los aparentemente más salubres miembros de la Sociedad con los delincuentes más depravados o peligrosos.

Rompe la tónica de “buenos modales” caracterizados por Holmes o HÉRCULES POIROT (por no citar a GIMPSY), personajes que lo más que hacen es levantar la voz. Sam Spade emplea los puños. Inaugura el siglo XX “detectivesco”. Poco a poco, lo elegante, lo aristocrático, irá relegándose hasta ser una curiosidad decimonónica.

viernes, 19 de agosto de 2022

ED WOOD — EL ILIMITADO

 

Afiche. Y la Mujer le dio a elegir:
¡ED: rotoscopio, o angora! Y el
peculiar cineasta hizo la elección
menos atontada y presuntuosa
de las dos

TIM BURTON impregna el biopic del inefable cineasta con considerables dosis de humor e ironía mientras potencia la interpretación de JOHNNY DEEP (actor vapuleado sin misericordia por el inexpresable femirulismo, fascismo rampante que conviene empezar a descabezar) rodándola en bianco y negro. Propiamente, en una poderosa escala de grises que matizan o acentúan los dramáticos momentos que la historia va situando en nuestro camino. Es posible que ese aparente capricho artístico persiga un concreto objeto psicológico: la vida en realidad es en biancos y negros, matices netos. El gris Grey está bien para presentar pretextos sobre ciertos asuntos cuando no queremos aceptar la inexorabilidad de los hechos. Imposible escurrir el bulto alegando franjas de tonalidades. Esto es bueno. Esto es malo. Inexcusable.

Burton quiere advertir que la vida de Ed Wood puede intentar entenderse en una difusa escala de grises como presenta la película, empero el tío, en el fondo, debes aceptarlo en bianco o negro, pues poseía tal avasalladora personalidad que no admitía degradaciones. En plan: o lo tomas, o lo dejas. A ratitos, como NO se debe escribir (así lo hacen los flojos y los poetastros muy perros), no me interesa admitirte así, o luego, asá. No. Todo. Nada.

Aceptando que cuanto Burton rodó refleja la realidad, que Wood era así, el individuo no permitía entenderle de otro modo. Más aún: muestra a un hombre vigoroso (ese era todo su talento) prensado por un sueño febril que le impulsaba a superar un sofocante piélago de dificultades (económicas, sobre todo) que habrían derrotado a otros. Cierto que su epifanía le llega durante la conversación en el bar (que invade travestido) con ORSON WELLES (VINCENT D´ONOFRIO) quien le convence, no persuade, de que merece la pena luchar por los propios proyectos. ROBERT RODRÍGUEZ, en su revelador libro sobre sus vicisitudes para filmar EL MARIACHI, comenta algo parecido: ¿por qué gastar una pa$ta en unos cursos cinematográficos que te servirán para con suerte ser integrante del equipo de producción de una película, donde enterrarán tu nombre en una larga lista de nombres en los créditos, cuando puedes invertir ese dinero en hacer TU película?

La auténtica VAMPIRA, que tan
recurrente se volvió en las cintas
(¿de culto?) de Ed WOOD

Rodríguez tuvo enorme cantidad de suerte; eso cuenta también. Mas la idea es buena. Y la acató Wood, centrándose en construir su Woodverso donde mezclaba sus filias, fobias y fetichismos concentrando a su alrededor un puñado de colaboradores que, más/menos, fueron fieles pues seguían figurando en sus inefables filmes… películas que, despreciadas otrora, empiezan a ganar adeptos e interés.

Porque ocurre con las malas/malísimas películas: preñadas de magníficas ideas, el deleznable conjunto general procura malograrlas. Mas, siendo buenas ideas, son indestructibles. Resaltan. El avezado espectador va apreciando su presencia; las atesora. Quizás por eso atrae “el mito Wood”, manteniéndose firme: por la cantidad de ideas que no pudo, o supo, desarrollar, y que merecerían un mejor soporte, o tratamiento.

También está la cuestión del indómito coraje del sujeto, que derivó al alcoholismo y el cine porno soft (o eso cuentan al final), esto segundo sin duda otro ardid adicional para obtener financiación y filmar esa gran GRAN película que custodiaba en alguna parte, en un guión ya escrito, o fermentaba en su cabeza desde tiempos remotos.

Afiche de la película más desarrollada
en la cinta de TIM BURTON. Gracias
a ella, que te definan el "
Ed Wood de..."
no es un insulto, sino un irónico elogio

La cinta retrata cuántas ingeniosas maniobras hace Wood para conseguir dinero y dejar el legado de sus propuestas. Esa audacia es digna de encomio. Seguro hay por ahí algún maricón, tonto del rotoscopio, con ínfulas gigantescas como su cornamenta, que va chillando por ahí las “esplendideces” de su “talento artístico” cuando es incapaz de mover sus minúsculas pelotas de poetastro, besadas por bujarrones y putas, para concretarlo en una película. 

Ese tipo de despreciable parásito fanfarrón, habitual del gremio lírico, no vale ni para lamerle las suelas de los zapatos de tacón a este luchador inasequible a la fatiga que fue Ed Wood. Por puto perro flojo.

viernes, 12 de agosto de 2022

CRÓNICA NEGRA DE HOLLYWOOD — JUAN PANDO CONSTATA

 

(Sórdidas) interioridades de unos
famosos personajes públicos. El
título es algo engañoso; piensas
tratará de asesinatos perpetrados
por actores, en plan
L.A. 
CONFIDENCIAL, empero
escarba en sus miserias

Debido a las fechas estivales vacacionales, me apiadaré del caveat lector y no le torturaré con una densa reseña, sino con una ligera, empero muy estimulante. Reconozco que desprecio los cotilleos. Esos programas manifiestan un (ineludible) aspecto sórdido de la Humanidad que parece incapaz de erradicar de su corazón. Parafraseando a TOM HULCE en MOZART: ¿quién no prefiere escuchar los cotilleos de su barbero que a HÉRCULES, a personajes tan encumbrados que cagan mármol? Late esa mórbida-morbosa satisfacción de saber guarrerías ajenas para excitar nuestra bajeza íntima…

…de la que no estoy exento, pues ¡he sucumbido al cotorreo sobre algunas estrellas muy rutilantes de Tinseltown!, encontrando fragmentos jugosos que incitan reflexión.

Una de las aseveraciones de Pando es, grosso modo, que la cuestión homoX en la Industria del Cine no es por moral, sino económica. Si X actor embelesa a tooodas las quinceañeras del ancho mundo, que llenan la sala, si descubren que es tralará, ¡eso hunde su taquilla! Hollywood es un negociazo de mile$ de millone$, no una institución de caridad que revierte sus colo$ale$ ingre$o$ en necesitados norteamericanos.

Tiene un despiadado cariz (el capítulo sobre JOEL SILVER lo expone) que desnuda como nada el ansia de lucro del celebrado parásito real, el cine, carente de escrúpulos al arramblar o saquear lo que sea, donde sea, cuando sea. Luego eres tú el tonto el culo que ve el último disparate de LUC BESSON o ROLAND EMMERICH y deplora su bajísima calidad o coherencia argumental. Hollywood se ha limitado a servirlo en un colorido celofán seductor. Qué mierda envolvía es harina de otro costal; pueden excusarse de mil maneras; nadie te amenazó para verlo, ¿no? Empleaste tu libre albedrío, macho. Jódete.

La mejor foto que he encontrado del
autor. Tras la lectura, estos personajes
pierden todo su glamour. No les ve ya
tan estupendos en sus filmes

Otra deducción que sacas del libro (bastante ameno, resalto. —No sé si por conocer porquerías íntimas de esos actores, o porque, per se, es estupendo—) es qué baja calidad moral tienen nuestras admiradas estrellas del Paseo de la Fama. Uno tiene la impresión de que MEL GIBSON, CLINT EASTWOOD, JULIA ROBERTS o JODIE FOSTER, son personas de tal laya moral que consiguen acomplejarnos por destacar nuestras miserias particulares. Esforzándose por triunfar, interpretan a héroes o personajes inolvidables, legendarios iconos que instan a comportarnos de puta madre magistral en el trabajo, la vida, nuestros semejantes.

Y ¿qué resulta? Borrachos. Ninfómanas. Pervertidos. Tacaños. Hoscos. Drogadictos. Lo que somos/conocemos, ¡pero plasmado por nuestros ROCKY o DIRTY HARRY! Piensas que están ahí porque, tesón, suerte, sagacidad aparte, algo les hace especiales. La moral conducta irreprochable. De premio kármiko: el estatus. El Oscar. ¡Y qué decepción cuando explotan los escándalos (acaso los más repulsivos, los sexuales)! Hunden al tío. La mítica. El personaje, el que te inspiraba, te emocionó, ¡menoscabado! Tras leer este libro, no veo con su vieja simpatía ciertas películas y a sus protagonistas. La mezquindad y promiscuidad, sobre todo, consiguen teñir y emborronar esas leyendas. (Las drogas es un asociado habitual a todo el conjunto de basuras.)

Siempre he detestado a este actor;
mas no es en tan cotizada barriada
angelina donde EDDIE MURPHY
se busca sus flirteos homoX

Sin embargo, un caso que me ha llamado la atención es el de Jodie Foster. Es lesboX. Como su madre. Pando no obstante traslada la sospecha de que no es por un extravío genético (aceptado que el machihembrado es la ley natural universal), sino que emula una conducta que vio de niña y a la que se empeña en acoplarse por no conocer otro modelo de relación. Salta la pregunta: ¿cuántos casos parecidos, de “falsos” homoX, hay, al carecer de una sana comparativa heteroX, y ahora deben emular algo que, en el fondo, les insatisface, o tratan de ajustarse a una moda ‘atractiva’ que “levanta carreras”?

¿Será esta señora feliz con su elección? No tenemos forma de planteárselo, esperando acabe sincerándose. (Como EDDIE MURPHY debería hacer, a su vez.)

viernes, 5 de agosto de 2022

LOS VENGADORES — LOS DE LA TV, NO LOS MARVEL…

 

Afiche. En éste, sí aparece el
nombre de SEAN CONNERY.
En aquél grande promocional, no

…y tampoco comento sobre dicha serie de 1961, sino de su adaptación a la gran pantalla (1998), cuyo primer contacto fue aquél gran cartelón publicitario donde aparecían los nombres de RALPH FINNES y UMA THURMAN empero no el de SEAN CONNERY, cosa pasmosa considerando la larga carrera del actor y su vinculación con un personaje “hermano” a los protagonistas de este filme: BOND, JAMES BOND.

[Infiero, tras lo visto, igual solicitó le desvincularan de los créditos (y ojalá de la cinta, cosa ya imposible) como forma de no querer promocionar un filme del cual contento no estaba precisamente. (También pudo haberse borrado de LOS INMORTALES 2.)]

Y no sería tampoco de extrañar, por lo visto plus. No sé qué impulsaría, en su momento, a hacerle interpretar al SIR AUGUST Meteorólogo Megalómano (ca$h, claro), mas una vez plasmada su estrafalaria interpretación cargada de histrionismo en el celuloide, prefirió desvincularse de tan extraño hijo bastardo.

La cinta de JEREMIAH CHECHIK imagino respetaba la estela de aquellos episodios del 61, extravagancia hippie que pretendiera abordar desde ese ángulo el submundo de los espías y las conjuras de peculiares tecnócratas ensoberbecidos que pretendían dominar el ancho mundo mediante artefactos espectaculares dignos de las viñetas más expansivas de los TBOs Marvel.  Esa mezcla de chulería ‘humorística’, de soft-psicodelia y superbellacos empastillados, situada en un duro 1998, plagado de iconos como MAD MAX, ROBOCOP o TERMINATOR, provocarían desconcierto al espectador. El público no estaba por buscar la broma, procedente de la Guerra Fría-Era del Flower Power (al menos, en su embrionaria fase), acostumbrado ya a ARMAS LETALES o JUNGLAS DE CRISTAL, menos rebuscadas, de singular “cercanía” con el mundo actual.

La explosiva pareja protagonista
en las antípodas de las modas. Del
conservador sibaritismo inglés al
sensual ajustado atavío
fetish

El elenco se limita a hacer lo ordenado, con su mejor hacer (pienso). Fiennes emplea el paraguas para abatir patillosos sesenteros; Thurman encarna a la fetish de glacial mirada y certeza de superioridad en casi todo tema; Connery se las da de DR. DOOM harto de anfetas. El resto del reparto apuntala animoso una película que concluyó siendo un fracaso de taquilla y público. No sé cuánto de culto pueden ser estos Los Vengadores de 1998, mas no he detectado un entusiasmo especial concreto.

¿Qué hace fallar una película cuyas características debería, cuando menos, suscitar nuestro nostálgico interés freakie, evocados sus orígenes? ¿Chechik se pasó de listo, o el libreto carecía de suficiente entidad? ¿O se trata en realidad de que ya no tenía espacio en el actual espectáculo? Si la cinta contenía una presunta carga de broma, o ironía, debió pasar del todo/completamente desapercibida para casi todos. Parecían chistes de un pijo. Cuesta sintonizar con los presupuestos que quisiera transmitirnos esta distracción.

Instalado en la butaca para caderas cómodas, empiezas a buscarle cosas positivas para vencer la sensación de: a) estafa; b) pérdida de tiempo (a emplear en algo más constructivo). Autoargumentas: que si es de los 60, que busca mofarse de esos asesinos de los ojos negros y las patillas tipo CURRO JIMÉNEZ, de las estrafalarias armas y demandas de unos psicópatas engreídos, de unos mandos con los nombres cambiados con respecto a sus sexos, así como que, al contrario del implacable M de Bond, James Bond, son minusválidos… 

¡Sólo puede quedar uno!, y no será un petimetre
con paraguas, en vez de espadón kurgan, promete
el exagerado METEREÓLOGO LOCO

Todo eso, aun realzado por los catsuits de EMMA PEEL, no logra vencer la inflexible sensación de que, oye, macho, podrías estar viendo, o haciendo, algo mejor que estar aquí plantado esforzándote por encontrarle posibles a una cinta de elaborados SFX y acción de contraespionaje que, al menos, toca un tema interesante: emplear el clima como arma de devastación masiva, cosa que espero tarde en ser posible.

Pues, ya de por sí, el planeta está haciendo lo suyo por exterminarnos. Encima, le estamos ayudando, consciente o subconscientemente, a acelerar el proceso.